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El poder de la lectura: una herramienta para transformar vidas y sociedades

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Por: Lic. Mario Paz

En un mundo saturado de información inmediata, donde lo superficial muchas veces reemplaza a lo profundo, la lectura se convierte en un acto casi revolucionario. Leer no es solo pasar los ojos por palabras; es despertar la mente, alimentar el espíritu y construir una forma propia de entender la vida. Cada libro abre una puerta, cada página enciende una idea y cada historia deja una huella que transforma silenciosamente quiénes somos.

La lectura es mucho más que un hábito académico: es una necesidad humana fundamental. Así como el corazón da vida al cuerpo, la lectura da vida al pensamiento. Es la herramienta que nos permite dejar atrás la ignorancia, cuestionar la realidad y reemplazar el ruido vacío por argumentos sólidos. Quien lee, no repite: reflexiona. No imita: crea. No se conforma: evoluciona.

Sin embargo, en la actualidad, este poderoso hábito enfrenta una amenaza silenciosa. Las pantallas compiten por nuestra atención, la inmediatez desplaza la profundidad y, poco a poco, se debilita nuestra capacidad de concentrarnos, analizar y comprender. En países como Ecuador, donde los niveles de lectura siguen siendo bajos, el desafío no es menor: se trata de formar ciudadanos críticos, conscientes y capaces de construir su propio criterio en medio de un mundo cada vez más complejo.

Leer es, en esencia, un acto de libertad. Nos libera de la desinformación, del pensamiento limitado y de la dependencia intelectual. Por ello, fomentar la lectura no es solo una tarea educativa, sino una responsabilidad social. Apostar por la lectura es apostar por una sociedad más justa, más crítica y más humana.

Porque al final, quien aprende a leer el mundo, también aprende a transformarlo.

La brecha silenciosa: cómo el mundo lee y América Latina se rezaga

Diversos estudios recientes como los de OCDE y World Population Review, muestran una marcada diferencia en los hábitos de lectura entre países.

En las naciones con mayor desarrollo, la lectura forma parte de la vida cotidiana. Por ejemplo, en Estados Unidos y Canadá se alcanzan promedios de hasta 17 libros leídos por persona al año. Les siguen India con 16 libros, Reino Unido con 15, Francia con 14 e Italia con 13. Otros países como Corea del Sur registran alrededor de 11 libros anuales, mientras que en España el promedio se sitúa entre 9 y 10.

En términos generales, estos datos reflejan que en los países desarrollados se superan los 10 libros por persona al año, lo que evidencia una sólida cultura lectora.

En contraste, en América Latina los hábitos de lectura son más limitados, aunque con diferencias entre países. Chile presenta uno de los promedios más altos de la región, con entre 5 y 6 libros al año. Por su parte, Argentina y Colombia muestran cifras variables que oscilan entre 1,6 y 6 libros, dependiendo del estudio. En Brasil el promedio ronda los 2,5 libros, mientras que en Perú se sitúa entre 1,9 y 3.

En el caso de Ecuador, el panorama es aún más desafiante: el promedio de lectura alcanza apenas un libro al año por persona. Esta cifra ubica al Ecuador entre los niveles más bajos de la región, lo que pone en evidencia la necesidad de fortalecer el hábito lector y promover políticas que incentiven la lectura desde edades tempranas.

Del texto a la reflexión: los niveles que forman verdaderos lectores

La lectura auténtica, verdadera y significativa es aquella que se realiza con libertad, autonomía y una voluntad genuina de comprender. No se trata solo de decodificar palabras, sino de construir sentido, reflexionar y conectar con lo leído.

Aprender a escuchar es, en gran medida, el primer paso para convertirse en buen lector. Por ello, la lectura en voz alta no debería abandonarse cuando el niño aprende el alfabeto; al contrario, debe fortalecerse tanto en el hogar como en la escuela. Escuchar historias estimula la imaginación, el pensamiento y el vínculo afectivo con los libros.

La lectura es un derecho que comienza en la infancia. Muchas veces, el gusto por leer nace cuando padres y madres comparten cuentos con sus hijos. Por eso, es necesario dejar de ver la lectura como una obligación pesada impuesta por el sistema educativo, y empezar a asumirla como un hábito placentero dentro de la familia. Padres, docentes y estudiantes están llamados a fomentarla: menos distracciones digitales y más espacios para leer. Mientras el uso excesivo del celular puede dispersar la atención, los libros enriquecen el pensamiento y fortalecen nuestra humanidad.

Leer no solo informa, sino que también forma. Nos ayuda a comprender mejor nuestro entorno, a valorar lo que tenemos y a desarrollar sensibilidad, pensamiento crítico y empatía. Cada nuevo aprendizaje que obtenemos de un libro contribuye a hacernos mejores personas, mejores amigos y miembros más conscientes de nuestra comunidad.

Dentro de este proceso, la comprensión lectora se desarrolla en tres niveles fundamentales:

  1. Nivel literal

Es el nivel más básico de comprensión. Consiste en identificar y entender la información explícita del texto, es decir, aquello que el autor dice de manera directa, sin necesidad de interpretación. En esta etapa, el lector reconoce hechos, personajes, lugares o ideas tal como aparecen escritos.

Por ejemplo, si el texto dice: “La lengua es un fuego”, el lector simplemente comprende ese hecho. Este nivel constituye la base sobre la cual se construyen los demás.

  1. Nivel inferencial

En este nivel, el lector va más allá de lo explícito y comienza a interpretar lo que el texto sugiere. Implica “leer entre líneas”, utilizando tanto las pistas que ofrece el texto como los conocimientos previos.

Por ejemplo, si se menciona que María compra un paraguas y el cielo está gris, se puede inferir que probablemente va a llover, aunque no se diga directamente. Inferir es, por tanto, deducir o concluir información implícita a partir de indicios.

  1. Nivel crítico-valorativo

Es el nivel más profundo de comprensión. Aquí el lector analiza, evalúa y emite juicios sobre el contenido del texto. Compara lo leído con sus propios conocimientos, valores e ideas, y reflexiona sobre la intención del autor.

Por ejemplo, el lector puede cuestionar si la decisión tomada fue la correcta o si está de acuerdo con el mensaje que transmite el texto. Este nivel implica una postura activa y reflexiva frente a la lectura.

En síntesis, la comprensión lectora avanza desde entender lo que el texto dice (nivel literal), pasando por interpretar lo que quiere decir (nivel inferencial), hasta llegar a evaluar y opinar sobre lo leído (nivel crítico-valorativo). Desarrollar estos tres niveles es fundamental para formar lectores capaces de pensar, analizar y transformar su realidad.

El poder transformador de la lectura: beneficios que impactan mente y vida

La lectura es una de las herramientas más poderosas para el desarrollo integral del ser humano, ya que aporta beneficios tanto a nivel personal como social. No solo permite adquirir conocimientos, sino también comprender mejor el entorno y tomar decisiones informadas.

Uno de sus aportes más importantes es el desarrollo del pensamiento crítico. Leer nos permite analizar ideas, cuestionar la información y construir opiniones propias, lo que resulta fundamental en una sociedad donde circula una gran cantidad de contenidos.

Asimismo, la lectura contribuye a la mejora del vocabulario y la expresión escrita. Las personas que leen con frecuencia suelen comunicarse con mayor claridad, precisión y riqueza lingüística, lo que influye positivamente en su desempeño académico y profesional.

Otro beneficio clave es la estimulación del cerebro. Leer activa procesos mentales complejos, fortalece la memoria y mejora la capacidad de concentración. A esto se suma su efecto en la reducción del estrés, ya que dedicar tiempo a la lectura puede generar relajación y bienestar emocional.

La lectura también favorece el desarrollo de la empatía. A través de las historias, el lector se conecta con diferentes realidades, comprendiendo mejor las emociones, experiencias y perspectivas de otras personas.

En conjunto, estos beneficios fortalecen habilidades esenciales como la comprensión, el análisis crítico y la capacidad de expresión, todas ellas indispensables para desenvolverse en la vida cotidiana. En una sociedad cada vez más dinámica e informada, la lectura se convierte en un pilar fundamental para formar ciudadanos conscientes, reflexivos y participativos.

Además, el hábito de leer diariamente potencia aún más sus efectos positivos. Entre ellos destacan:

  • El desarrollo de la disciplina y la constancia,
  • El fortalecimiento de la memoria a largo plazo,
  • El aumento de la capacidad de concentración,
  • La ampliación continua del conocimiento,
  • Y la estimulación de la creatividad y la imaginación.

Incluso dedicar unos pocos minutos al día a la lectura puede generar cambios significativos con el tiempo, convirtiéndose en una práctica sencilla pero profundamente transformadora.

Leer no solo informa, también libera. Es, en cierto modo, un acto de rebeldía frente a la ignorancia. La lectura “mata” la desinformación porque nos da herramientas para pensar, cuestionar y construir criterios propios. Gran parte de lo que aprendemos llega a través de ella, mientras que el resto se nutre de escuchar, observar y dialogar con atención.

Por eso, leer es también una forma de proteger nuestra mente: evita que repitamos ideas infundadas y nos permite generar conocimiento válido, propio y compartido. Si queremos combatir el “resfriado” del desconocimiento, los libros están llenos de esa vitamina esencial del saber que fortalece nuestra conciencia. Sumergirse en la lectura, incluso con intensidad, deja una única “resaca”: más claridad, más criterio y una visión más amplia del mundo.

 Pequeños pasos, grandes cambios: cómo construir el hábito de la lectura

Desarrollar el hábito de la lectura no es una tarea difícil, pero sí requiere constancia y disposición. Más que una obligación, debe asumirse como una actividad placentera que se integra de manera natural en la vida diaria.

Un buen punto de partida es elegir lecturas de interés personal. Novelas, cuentos o temas atractivos facilitan la conexión con el texto y aumentan la motivación por continuar leyendo. Cuando el contenido resulta interesante, el hábito se construye con mayor facilidad.

También es recomendable comenzar con pequeños intervalos de tiempo. Leer entre 10 y 15 minutos al día puede parecer poco, pero, con el tiempo, genera una rutina sólida y sostenible. Lo importante no es la cantidad, sino la constancia.

Crear un espacio cómodo y tranquilo favorece la concentración y permite disfrutar mejor de la lectura. Del mismo modo, es fundamental reducir las distracciones digitales, ya que el uso excesivo de dispositivos puede interrumpir la atención y dificultar la comprensión.

Otra estrategia útil es establecer metas alcanzables, como leer un libro al mes. Estos objetivos brindan motivación y permiten medir el progreso sin generar presión innecesaria.

Asimismo, llevar siempre un libro (ya sea en formato físico o digital) permite aprovechar los tiempos libres, como traslados o momentos de espera, convirtiéndolos en oportunidades para leer.

En definitiva, el aspecto más importante es disfrutar el proceso. La lectura no debe percibirse como una obligación, sino como un hábito enriquecedor que, poco a poco, se convierte en parte esencial de la vida cotidiana.

 

Conclusión

 

La lectura no es simplemente una actividad más: es una fuerza silenciosa capaz de transformar destinos. En cada página leída se construye una mente más libre, más crítica y más consciente. Un país que lee no solo acumula conocimiento, sino que forma ciudadanos capaces de pensar, cuestionar y actuar con responsabilidad.

Hoy, más que nunca, necesitamos recuperar el valor de la lectura como un hábito esencial de vida. No como una obligación escolar, sino como una necesidad diaria, tan vital como alimentarnos o descansar. Porque quien lee, se prepara; quien comprende, decide mejor; y quien piensa, no se deja arrastrar por el “qué dirán”.

El desafío es grande, especialmente en contextos donde los niveles de lectura son bajos. Pero también es una oportunidad. Cada hogar que incorpora un libro, cada niño que descubre el placer de leer, cada adulto que decide empezar, está contribuyendo a una transformación profunda que trasciende lo individual y se convierte en cambio social.

Leer es sembrar futuro. Es invertir en una sociedad menos manipulable, más informada y más humana. Es dejar de repetir lo que otros dicen para comenzar a construir ideas propias. Es, en definitiva, pasar de la ignorancia a la conciencia.

Porque al final, un libro no solo se lee… se vive. Y quien hace de la lectura un hábito, convierte su vida en una historia con más sentido, más libertad y más posibilidades.

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Curso de Lengua de Señas busca fortalecer la inclusión y romper barreras comunicacionales en Zamora Chinchipe

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Zamora Chinchipe. Con el propósito de fortalecer la inclusión social, promover una comunicación accesible y contribuir a la eliminación de barreras que enfrentan las personas con discapacidad auditiva y autismo no verbal, se desarrollará en la provincia un Curso de Lengua de Señas, acompañado de contenidos relacionados con sensibilización y políticas públicas en materia de discapacidad.

La iniciativa surge como una propuesta orientada a generar mayores capacidades en profesionales, servidores públicos, docentes y ciudadanía en general, bajo la premisa de que el acceso a la comunicación constituye un elemento fundamental para el ejercicio de derechos y la participación plena en la sociedad.

Una herramienta para garantizar derechos

El aprendizaje de la lengua de señas constituye una herramienta fundamental para facilitar la interacción de las personas sordas con su entorno familiar, educativo, laboral e institucional. También permite mejorar su acceso a información, servicios públicos, programas estatales y otros espacios de participación ciudadana.

Durante la presentación de la iniciativa se destacó que las barreras comunicacionales pueden limitar considerablemente la autonomía de las personas con discapacidad auditiva. Situaciones aparentemente cotidianas, como acudir a una institución pública, realizar un trámite bancario, recibir atención médica o acceder a información educativa, pueden convertirse en obstáculos cuando no existe personal capacitado para establecer una comunicación adecuada.

En este contexto, se plantea la necesidad de que las instituciones públicas fortalezcan progresivamente sus mecanismos de accesibilidad y cuenten con profesionales capacitados en lengua de señas.

Más allá de los subtítulos

Uno de los aspectos señalados durante la socialización de la propuesta es que la inclusión comunicacional no debe limitarse únicamente a la incorporación de subtítulos.

La lengua de señas posee una estructura, configuración y gramática propias, por lo que requiere procesos adecuados de aprendizaje e interpretación para garantizar que la información llegue de manera clara a las personas sordas.

La capacitación busca que quienes participen no solamente aprendan signos básicos, sino que también comprendan el contexto social de la discapacidad y la importancia de generar entornos accesibles.

Formación y sensibilización

La propuesta contempla contenidos relacionados con lengua de señas, discapacidad, sensibilización y políticas públicas, con el objetivo de promover una visión integral de la inclusión.

La iniciativa está impulsada por Michelle Vázquez, profesional vinculada al trabajo en materia de discapacidad y perito de la Función Judicial, quien explicó que su experiencia personal y profesional la llevó a involucrarse en este ámbito.

Su motivación también está relacionada con su entorno familiar y con la experiencia de una hermana con discapacidad auditiva. Según explicó, esa realidad le permitió comprender desde temprana edad las dificultades que enfrentan las personas sordas cuando no existen mecanismos adecuados de comunicación y adaptación educativa.

A partir de esa experiencia, ha desarrollado procesos de formación y trabajo social relacionados con discapacidad, con el propósito de contribuir a la construcción de una sociedad más inclusiva.

Una provincia que necesita avanzar

Durante la socialización de la iniciativa en diario El Amazónico también se puso énfasis en la necesidad de fortalecer la preparación de quienes trabajan diariamente con la ciudadanía.

Docentes, médicos, servidores públicos, funcionarios y profesionales de distintas áreas pueden encontrarse en algún momento con una persona con discapacidad auditiva. Contar con conocimientos básicos de lengua de señas permitiría brindar una atención más adecuada y reducir situaciones de dependencia.

La propuesta plantea que instituciones como los ministerios de Educación, Salud, Inclusión Económica y Social y Trabajo, entre otras entidades públicas, fortalezcan sus capacidades de atención inclusiva.

El objetivo no es únicamente mejorar la comunicación, sino contribuir a que las personas con discapacidad puedan ejercer con mayor autonomía sus derechos a la educación, salud, trabajo, participación social y acceso a servicios públicos.

Una experiencia que también involucra a las nuevas generaciones

El curso estará abierto al público y se considera importante la participación de jóvenes y familias. La sensibilización desde edades tempranas puede contribuir a prevenir situaciones de discriminación, acoso escolar y exclusión.

La experiencia compartida durante la presentación de la iniciativa demuestra que el aprendizaje de la lengua de señas también puede convertirse en una herramienta para fortalecer la empatía dentro de los hogares y las comunidades.

Detalles del curso

El Curso de Lengua de Señas iniciará el sábado 15 de agosto y se desarrollará durante los días sábados hasta el 5 de septiembre, en horario de 10:00 a 12:00.

La capacitación tendrá un valor de 30 dólares para personas sin discapacidad.

Para las personas con discapacidad auditiva y personas con autismo no verbal, el curso será gratuito, como parte de la intención de garantizar su acceso a la lengua, fortalecer su identidad y promover su participación.

La formación contará además con la participación de una instructora sorda, lo que permitirá a los asistentes tener contacto directo con la comunidad y desarrollar una experiencia práctica y dinámica.

Romper las barreras desde la comunicación

La iniciativa plantea un mensaje central: la discapacidad no debe convertirse en una barrera para acceder a los derechos y servicios que corresponden a todos los ciudadanos.

Aprender lengua de señas representa, en este sentido, mucho más que adquirir una nueva forma de comunicación. Significa comprender otras realidades, desarrollar empatía y contribuir a que las personas sordas puedan desenvolverse con mayor independencia.

“Comencemos a romper las barreras comunicacionales ahora”, es el llamado realizado durante la presentación del curso.

La propuesta invita a profesionales, docentes, servidores públicos, estudiantes, familias y ciudadanía en general a involucrarse en este proceso de formación y sensibilización.

El desafío, según sus impulsores, es avanzar como provincia hacia una sociedad donde las personas con discapacidad puedan acceder a la educación, obtener un empleo digno, utilizar los servicios públicos y participar plenamente en la vida social.

La inclusión comienza cuando dejamos de construir barreras y empezamos a crear puentes. En Zamora Chinchipe, el aprendizaje de la lengua de señas busca convertirse en uno de esos puentes. 

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Nacionales

Una madre de 19 años lucha por la vida y el bienestar de su pequeña hija

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En el barrio Sucupa, de la parroquia Amaluza, cantón Espíndola, una joven madre enfrenta una lucha diaria por la salud de su hija de apenas 11 meses. Entre limitaciones económicas, tratamientos pendientes y una esperanza que se niega a apagarse, Jessica Leonela Córdoba Jiménez pide a la ciudadanía tenderle una mano.

Hay historias que no necesitan grandes escenarios para conmover. Basta con entrar a una casa humilde, mirar los ojos de una madre y observar cómo sostiene a su hija para comprender que, detrás de cada familia, puede existir una batalla silenciosa.

En el barrio Sucupa, perteneciente a la parroquia Amaluza, en el cantón Espíndola, conocimos la historia de Jessica Leonela Córdoba Jiménez, de 19 años, y de su pequeña hija Camila Alberca Córdoba, de apenas 11 meses.

Hasta su llegaron personas solidarias para entregar un pequeño aporte con productos no perecibles, ropa y otros artículos. También compartieron un momento de oración, pidiendo fortaleza, esperanza y salud para la pequeña Camila y su madre.

Pero más allá de la ayuda material, aquel encuentro permitió conocer una realidad que pocas veces se ve desde lejos.

Una vida que comenzó luchando

Camila nació prematuramente, antes de cumplir los ocho meses de gestación. Su llegada al mundo estuvo marcada desde el inicio por dificultades que obligaron a su madre a permanecer junto a ella en centros hospitalarios.

Jessica recuerda que, tras ser trasladada a un hospital de Loja, su hija ingresó al área de neonatología y necesitó oxígeno. Allí comenzó un camino de diagnósticos, tratamientos y preocupaciones que, once meses después, todavía continúa.

Según el relato de su madre, Camila presenta problemas cardíacos, hemangiomas —tumores infantiles— y dificultades en su desarrollo, además de un cuadro de desnutrición que requiere atención y seguimiento médico.

Uno de los mayores temores de Jessica está relacionado con una lesión ubicada en la cabeza de su hija, para la cual le han indicado la necesidad de valoración por un especialista en neurología pediátrica.

La atención especializada, sin embargo, no está disponible de manera cercana. Jessica señala que ha recibido indicaciones para buscar especialistas en ciudades como Cuenca, Guayaquil o Quito, una realidad que representa un enorme desafío para una madre que no cuenta con los recursos económicos suficientes.

Once meses de vida, pero un desarrollo detenido

A sus 11 meses, Camila todavía no logra sentarse, gatear ni hablar.

Para cualquier madre, ver crecer a su hija debería significar descubrir nuevas sonrisas, primeros pasos y pequeñas conquistas. Para Jessica, cada etapa viene acompañada de preguntas, preocupación y la necesidad urgente de encontrar atención adecuada.

Yo quiero que ella se recupere”, expresa su madre, con una sencillez que resume toda su lucha.

Jessica sabe que el tiempo es importante. También sabe que los tratamientos, los traslados, la alimentación, los medicamentos y las consultas médicas tienen un costo que difícilmente puede asumir sola.

Una joven madre frente a una enorme responsabilidad

Jessica es madre soltera y vive junto a su abuelita. Recibe el bono, pero asegura que esos recursos resultan insuficientes para cubrir las necesidades de Camila.

Cada día comienza con las mismas responsabilidades: alimentar a la niña, cuidarla, movilizarla, estar pendiente de sus medicamentos y buscar alternativas para conseguir atención médica.

A sus 19 años, Jessica enfrenta una responsabilidad que podría resultar abrumadora para cualquiera. Sin embargo, no habla desde la resignación. Habla desde la esperanza.

Por eso decidió hacer público su caso.

No pide lujos. No pide privilegios.

Pide una oportunidad para que su hija pueda recibir la atención que necesita.

Un llamado que busca convertirse en esperanza

Desde esta historia nace un llamado a la solidaridad dirigido a ciudadanos, instituciones, organizaciones y personas de buen corazón que puedan contribuir con Jessica y Camila.

La ayuda puede ser económica, pero también puede llegar de otras maneras: alimentación, ropa, medicamentos, transporte, acompañamiento o cualquier apoyo que permita aliviar las necesidades de esta familia.

Las personas interesadas en colaborar pueden comunicarse directamente con la familia a través del 099 095 9019, donde podrán conocer las necesidades actuales y las formas disponibles para brindar apoyo.

Cada aporte, por pequeño que parezca, puede representar una diferencia enorme para una madre que hoy enfrenta sola una batalla que no debería librar en soledad.

Porque la solidaridad también salva distancias

La historia de Camila y Jessica no es únicamente la historia de una enfermedad o de una carencia económica.

Es la historia de una madre que, con apenas 19 años, decidió no rendirse.

Es la historia de una niña que llegó al mundo antes de tiempo y que hoy continúa luchando por crecer.

Y es también una oportunidad para recordar que la solidaridad no siempre necesita grandes gestos. A veces comienza con una llamada, una contribución, una prenda, un alimento, un traslado o simplemente con la decisión de no permanecer indiferentes.

En Sucupa, una joven madre sigue esperando que las puertas se abran y que aparezcan manos dispuestas a ayudar.

Mientras tanto, Camila sigue creciendo junto a ella.

Camila y Jessica no están solas. Su historia hoy llega a la comunidad con una petición sencilla, pero profundamente humana: ayudar a una madre a seguir cuidando a su hija y darle a una pequeña de 11 meses la oportunidad de continuar luchando por su vida.

Porque detrás de cada ayuda hay una historia.

Y detrás de esta historia hay una madre que no se rinde y una niña que todavía tiene mucho por vivir.

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Nueva oportunidad para culminar el bachillerato en Zamora Chinchipe

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La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe inició el nuevo año lectivo y mantiene habilitado su proceso de matrículas para jóvenes y adultos que buscan retomar y culminar sus estudios, mediante modalidades semipresencial y a distancia virtual en temporalidad intensiva.

Así lo informó Janina Pucha, rectora de la Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe, durante una entrevista concedida a Diario El Amazónico, en la que explicó las diferentes alternativas educativas disponibles y los requisitos establecidos para acceder a cada modalidad.

De acuerdo con la rectora, las matrículas excepcionales para la modalidad a distancia virtual se encuentran habilitadas desde el 11 hasta el 31 de agosto de 2026, mientras que para la modalidad semipresencial este proceso se mantiene abierto desde el 11 de agosto hasta el 6 de noviembre de 2026.

La institución está orientada principalmente a personas con escolaridad inconclusa, particularmente jóvenes y adultos que, debido a circunstancias laborales, familiares o económicas, no pudieron completar sus estudios dentro de la edad regular.

Dos modalidades para culminar los estudios
Pucha explicó que la modalidad semipresencial tiene una duración de 10 meses y establece requisitos de edad para el ingreso: 15 años para octavo año, 16 años para noveno, 17 años para décimo y 18 años para bachillerato.

Por otra parte, la modalidad a distancia virtual en temporalidad intensiva permite completar cada curso en aproximadamente cinco meses.

Para acceder a esta alternativa, el requisito principal es tener 18 años cumplidos al momento de iniciar los estudios, tanto para Educación General Básica Superior como para Bachillerato.

La rectora destacó que esta oferta educativa no se limita a la provincia. Según explicó, la modalidad virtual ha permitido atender a estudiantes de las cuatro regiones del Ecuador, además de contar con estudiantes extranjeros.

También oferta Bachillerato Técnico Productivo
La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe también dispone del Bachillerato Técnico Productivo en Diseño de Modas, dirigido a personas que ya cuentan con título de bachiller.

Esta formación se desarrolla bajo una modalidad presencial intensiva, con una duración de 10 meses. Al finalizar, los estudiantes reciben una certificación correspondiente a 1.200 horas, avalada por el Ministerio de Educación y el Ministerio del Trabajo, y registrada, según lo señalado por la institución, en la entidad competente.

Pucha informó además que el pasado 24 de julio se realizó la incorporación de la primera promoción, con 125 bachilleres graduados entre las dos modalidades y 18 estudiantes que recibieron la certificación del Bachillerato Técnico Productivo.

Previamente, el periodo propedéutico se desarrolló del 3 al 7 de agosto, mientras que las clases correspondientes al nuevo año lectivo iniciaron el 11 de agosto de 2026.

Planta docente fortalecida
La rectora resaltó también el trabajo de la planta docente, a la que calificó como preparada y capacitada para atender las necesidades de jóvenes y adultos con escolaridad inconclusa.

Según Pucha, los docentes mantienen procesos de actualización y formación profesional, y varios de ellos se encuentran cursando estudios de cuarto nivel, con el objetivo de fortalecer la calidad del servicio educativo.

La institución, de carácter fiscomisional, sostiene como parte de su misión brindar oportunidades educativas a sectores vulnerables y personas de escasos recursos, bajo una visión de servicio a la comunidad.

“Nunca es tarde para estudiar”
Finalmente, Janina Pucha invitó a la ciudadanía de Zamora Chinchipe y del país a conocer la oferta académica de la institución y aprovechar las alternativas disponibles para retomar sus estudios.

“Nunca es tarde para comenzar”, señaló la rectora, al destacar que las nuevas modalidades permiten que quienes no pudieron estudiar en la edad regular tengan una nueva oportunidad para alcanzar el título de bachiller.

La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe mantiene así su convocatoria dirigida a jóvenes y adultos que buscan continuar su formación académica y mejorar sus oportunidades personales y laborales mediante la culminación de sus estudios.

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