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Una madre de 19 años lucha por la vida y el bienestar de su pequeña hija

Publicado elamazonico elamazonico 5 min de lectura
Actualizado: 13/08/2026

En el barrio Sucupa, de la parroquia Amaluza, cantón Espíndola, una joven madre enfrenta una lucha diaria por la salud de su hija de apenas 11 meses. Entre limitaciones económicas, tratamientos pendientes y una esperanza que se niega a apagarse, Jessica Leonela Córdoba Jiménez pide a la ciudadanía tenderle una mano.

Hay historias que no necesitan grandes escenarios para conmover. Basta con entrar a una casa humilde, mirar los ojos de una madre y observar cómo sostiene a su hija para comprender que, detrás de cada familia, puede existir una batalla silenciosa.

En el barrio Sucupa, perteneciente a la parroquia Amaluza, en el cantón Espíndola, conocimos la historia de Jessica Leonela Córdoba Jiménez, de 19 años, y de su pequeña hija Camila Alberca Córdoba, de apenas 11 meses.

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Hasta su llegaron personas solidarias para entregar un pequeño aporte con productos no perecibles, ropa y otros artículos. También compartieron un momento de oración, pidiendo fortaleza, esperanza y salud para la pequeña Camila y su madre.

Pero más allá de la ayuda material, aquel encuentro permitió conocer una realidad que pocas veces se ve desde lejos.

Una vida que comenzó luchando

Camila nació prematuramente, antes de cumplir los ocho meses de gestación. Su llegada al mundo estuvo marcada desde el inicio por dificultades que obligaron a su madre a permanecer junto a ella en centros hospitalarios.

Jessica recuerda que, tras ser trasladada a un hospital de Loja, su hija ingresó al área de neonatología y necesitó oxígeno. Allí comenzó un camino de diagnósticos, tratamientos y preocupaciones que, once meses después, todavía continúa.

Según el relato de su madre, Camila presenta problemas cardíacos, hemangiomas —tumores infantiles— y dificultades en su desarrollo, además de un cuadro de desnutrición que requiere atención y seguimiento médico.

Uno de los mayores temores de Jessica está relacionado con una lesión ubicada en la cabeza de su hija, para la cual le han indicado la necesidad de valoración por un especialista en neurología pediátrica.

La atención especializada, sin embargo, no está disponible de manera cercana. Jessica señala que ha recibido indicaciones para buscar especialistas en ciudades como Cuenca, Guayaquil o Quito, una realidad que representa un enorme desafío para una madre que no cuenta con los recursos económicos suficientes.

Once meses de vida, pero un desarrollo detenido

A sus 11 meses, Camila todavía no logra sentarse, gatear ni hablar.

Para cualquier madre, ver crecer a su hija debería significar descubrir nuevas sonrisas, primeros pasos y pequeñas conquistas. Para Jessica, cada etapa viene acompañada de preguntas, preocupación y la necesidad urgente de encontrar atención adecuada.

“Yo quiero que ella se recupere”, expresa su madre, con una sencillez que resume toda su lucha.

Jessica sabe que el tiempo es importante. También sabe que los tratamientos, los traslados, la alimentación, los medicamentos y las consultas médicas tienen un costo que difícilmente puede asumir sola.

Una joven madre frente a una enorme responsabilidad

Jessica es madre soltera y vive junto a su abuelita. Recibe el bono, pero asegura que esos recursos resultan insuficientes para cubrir las necesidades de Camila.

Cada día comienza con las mismas responsabilidades: alimentar a la niña, cuidarla, movilizarla, estar pendiente de sus medicamentos y buscar alternativas para conseguir atención médica.

A sus 19 años, Jessica enfrenta una responsabilidad que podría resultar abrumadora para cualquiera. Sin embargo, no habla desde la resignación. Habla desde la esperanza.

Por eso decidió hacer público su caso.

No pide lujos. No pide privilegios.

Pide una oportunidad para que su hija pueda recibir la atención que necesita.

Un llamado que busca convertirse en esperanza

Desde esta historia nace un llamado a la solidaridad dirigido a ciudadanos, instituciones, organizaciones y personas de buen corazón que puedan contribuir con Jessica y Camila.

La ayuda puede ser económica, pero también puede llegar de otras maneras: alimentación, ropa, medicamentos, transporte, acompañamiento o cualquier apoyo que permita aliviar las necesidades de esta familia.

Las personas interesadas en colaborar pueden comunicarse directamente con la familia a través del 099 095 9019, donde podrán conocer las necesidades actuales y las formas disponibles para brindar apoyo.

Cada aporte, por pequeño que parezca, puede representar una diferencia enorme para una madre que hoy enfrenta sola una batalla que no debería librar en soledad.

Porque la solidaridad también salva distancias

La historia de Camila y Jessica no es únicamente la historia de una enfermedad o de una carencia económica.

Es la historia de una madre que, con apenas 19 años, decidió no rendirse.

Es la historia de una niña que llegó al mundo antes de tiempo y que hoy continúa luchando por crecer.

Y es también una oportunidad para recordar que la solidaridad no siempre necesita grandes gestos. A veces comienza con una llamada, una contribución, una prenda, un alimento, un traslado o simplemente con la decisión de no permanecer indiferentes.

En Sucupa, una joven madre sigue esperando que las puertas se abran y que aparezcan manos dispuestas a ayudar.

Mientras tanto, Camila sigue creciendo junto a ella.

Camila y Jessica no están solas. Su historia hoy llega a la comunidad con una petición sencilla, pero profundamente humana: ayudar a una madre a seguir cuidando a su hija y darle a una pequeña de 11 meses la oportunidad de continuar luchando por su vida.

Porque detrás de cada ayuda hay una historia.

Y detrás de esta historia hay una madre que no se rinde y una niña que todavía tiene mucho por vivir.

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