Opinión
¿Pedir en 2023? Sí, pero exigiéndose
Tanto este año que hemos iniciado, así como los siguientes años que ustedes y yo tengamos la oportunidad -básicamente bondad divina- de seguir viviendo; pueden ser distintos a los anteriores, positivamente hablando. De hecho, puede el siguiente ser mucho mejor que el anterior, siempre y cuando comprendamos y asimilemos que nada podrá transformarse -se aspira que en positivo- sin nuestra propia transformación. Partiendo de esa proposición ‘transformarse para transformar’, soy audaz en pensar que una buena parte de nosotras y nosotros, quienes tratamos de actuar desde la razón, ejerciendo crítica propositiva y guiados bajo la doctrina social de la Iglesia (que resalta a priorizar el bien común, frente al porvenir individual), piensa y desea profundamente que en nuestro país, Ecuador, hay actitudes que deben deponerse, para dar paso a conductas que persigan que ‘nadie se quede atrás ni afuera’, que promuevan bienestar colectivo, que generen armonía y que sí se centren en ‘lo que une’ y se alejen de ‘lo que separa’ y de rencillas, ‘riñas de compadres’ o ‘lucha seducida por egos’. En concreto, y para una muestra, tres ansias que, estimo, la mayoría de personas en Ecuador tiene para este 2023:
1. El poder depositado por el Soberano en sus representantes: al parecer cuando surge una disputa administrativa, el desenlace se tiene en la justicia constitucional. Entonces, usted tiene a personas políticas haciendo uso de herramientas que no han sido destinadas para ellas(os), y sí han sido destinadas para empoderamiento de la ciudadanía, precisamente por la relación de desventaja y vulnerabilidad que se da -en los primeros- al momento de interactuar con el aparato estatal -y los abusos y omisiones de los segundos-. El resultado es una desnaturalización de las garantías jurisdiccionales, una suerte de “pica” de unos u otros, una “sacada de lengua” a las normas y procesos, y la mayor parte de la agenda de las y los magistrados judiciales en cuanto a las causas por atender pasan a ser ocupadas por líos de políticos, en vez de las situaciones de las y los Mandantes, quienes no defienden ‘puestos’ o no anhelan ‘aferrarse al cargo’, sí, por el contrario, claman justicia, y quieren que las y los jueces pongan un alto a las arbitrariedades de ciertas funcionarias y puntuales funcionarios, dejando sentado precedente para que ninguna otra persona ‘de a pie’ experimente alguna lamentable, triste y dolorosa situación, que en muchas ocasiones abarca a los seres queridos.
“Que nuestra clase política (o política de clase) [ofrezco reflexionar una vez más en esta expresión] abandone la pretensión de desplazar y hurtar el espacio {recurrir y activar las garantías de derechos} que legal, legítima, constitucional y moralmente le pertenece a la ciudadanía, en especial a aquella que reside en las periferias. Nada menos ciudadano y menos humano que aprovecharse de lo que ha sido creado para proteger al ciudadano, en beneficio propio; lo cual resulta egoísta y hasta perverso”.
2. La Asamblea Nacional y el Ejecutivo: debemos ser claros (no tibios, pero tampoco caer en la deshonestidad intelectual y asumir [subliminalmente] una posición): creo en las buenas intenciones de quienes hacen ambas funciones del Estado, creo que ambas administraciones han tomado decisiones que han creído son las más adecuadas según el ‘timing político’ pero, simultáneamente, soy de la idea que ambas circunscriben una suerte de poca sensibilidad para con las demandas ciudadanas. No creo que alguna de ellas opere oponiéndose a la fiscalización, ni tampoco creo que cualquiera de ellas actúe para propiciar una desestabilización institucional, o peor aún que ejerzan algún tipo de control, intromisión o injerencia en la tarea juzgadora propia de las y los jueces. Sin embargo, si fue incorrecto el anuncio de “prohibición de que los funcionarios que conforman el frente de seguridad pública asistan a los llamados legislativos”; sí, lo estuvo. Así mismo, que fue una equivocación que se haya desconocido una disposición legal como consecuencia de la activaciónde una garantía jurisdiccional, en vez de hacer uso de los mecanismos legales establecidos en la Ley para cambiar esa decisión judicial; sí, lo fue. Aquí, en ambas entidades, la sensatez debe ser el uniforme para servir. La brújula que debe guiar el trabajo de las administraciones debe y tiene que ser nuestra gente: disminuir las brechas de desigualdad; eliminar la pobreza; controlar la tasa de natalidad (sí, y hay que decirlo); preocuparse auténticamente por que el Sector Privado genere plazas de empleo sostenido en la estabilidad y en el ofrecimiento de salarios dignos y altos; controlar y transitar hacia la prevención de la seguridad ciudadana; estimular al sector real de la economía con alivio/apoyo financiero; buscar innovadores mecanismos para que en la productividad nacional se reduzcan costos sin perder calidad y se incrementen las ganancias, y con ello impactar positivamente en la competitivdad de la economía, ocasionando así mayor y mejor posicionamiento de nuestra economía en el ámbito global; garantizar que las activides petroleras y mineras (que, aunque son agotables, resultan sumamente necesarias en favor de obtener recursos económicos en aras de mejorar la salud financiera del país, donde los pasivos disminuyan, incluyendo el servicio [costo] de deuda) sean desarrolladas preservando el medio ambiente y observando que no vulneren los derechos de las comunidades ni de las personas… Si nuestras administraciones hacen “lo imposible” por mantener su mentalidad, a modo de terquedad, pasará el tiempo, habrán hecho muy poco, nos demostrarán que se negaron a transformarse, y, como la naturaleza es sabia, perdieron el tiempo y no habrán transformado en positivo a la nación ecuatoriana.
3. El sistema de salud y una de sus manifestaciones: el IESS. Evitando extenderme en demasía, aunque esta arista es altamente compleja y delicada; la actual administración no puede aún sanar (resolver) los padecimientos (problemas) de la institución. El problema básico: la tardía e ineficiente atención a las y los afiliados, y a nuestras y nuestros jubilados. En EE.UU., donde ha sido parte de mi formación académica, nos decían en la GWU: “Si una administración lleva un tiempo y no funciona, la razón: o es que la administración no tiene el estilo de liderazgo que se requiere, o se niegan a dejarse ayudar por quienes, tal vez divergen en perspectivas políticas pero son altamente técnicos y buenos en lo que hacen”. Una vez más: nada cambiará, si ‘casa adentro’ no cambia. Se requiere de conocimiento y más de sentido común. Se requiere de una real comprensión y concientización de la lógica del ciudadano (no de lo que como funcionaria o funcionario se quiere o se piensa es mejor para la población destino). Se requiere de tomar decisiones complejas, como por ejemplo el que una institución está destinada exclusivamente para atender a quienes la sujetan con el pago de la cuota (prima) mensual, es decir, para afiliadas y afiliados, y las y los cesantes (jubilados), y que, paulatinamente, se abandone aquella política deseable y positiva pero asfixiante si no se planifica y se cuenta con el soporte financiero (sea desde el aparato estatal, o desde el frente privado vía incentivo/subvención): cobertura de cónyuge e hijos de afiliadas o afiliados. ¿Duro? ¿:Políticamente incorrecto? ¿Quita “votitos”? ¿Es que tengo amigos en el sector privado y qué van a decir? Bueno, como diría mi profesor de Derecho: “Si no se tiene el valor, dedíquese a otra cosa”.
Ansias de un 2023 maravilloso, donde empecemos a transformarnos para transformar al mundo. Fuente: El Telégrafo
Noticias Zamora
El poder del amor y la amistad: la fuerza que transforma y da sentido a la vida
Introducción
En un mundo donde todo parece avanzar con rapidez, donde las relaciones muchas veces se vuelven superficiales y las personas buscan sentido en medio de la incertidumbre, existen dos fuerzas capaces de sostener el corazón humano y darle dirección a la vida: el amor y la amistad. No son simples emociones pasajeras ni experiencias reservadas para momentos especiales; son necesidades esenciales del alma, pilares invisibles que sostienen nuestra identidad, nuestras decisiones y nuestra esperanza.
El amor auténtico tiene el poder de sanar heridas, reconstruir vínculos rotos y despertar lo mejor que existe dentro de cada persona. La amistad verdadera, por su parte, es un refugio en medio de las tormentas, una presencia que acompaña sin condiciones y una mano que se extiende cuando más se necesita. Cuando estas dos fuerzas se viven con profundidad, se convierten en motores de crecimiento personal, estabilidad emocional y plenitud espiritual.
A lo largo de la vida, todos buscamos sentirnos amados, comprendidos y valorados. Sin embargo, no siempre comprendemos qué significa amar de verdad ni cómo construir relaciones que perduren en el tiempo. Muchas veces confundimos amor con dependencia, amistad con conveniencia o afecto con costumbre. Por ello, descubrir la esencia del amor y la amistad no solo transforma nuestras relaciones, sino también nuestra manera de entender la vida.
Este artículo invita a reflexionar sobre el verdadero significado del amor y la amistad, su dimensión humana y espiritual, la importancia del amor propio, el valor del perdón y el poder del amor incondicional para fortalecer la familia y las relaciones interpersonales. Comprender y practicar estas verdades no solo mejora nuestra convivencia con los demás, sino que nos acerca a una vida más plena, más consciente y más profundamente humana.Porque, al final, la mayor riqueza que una persona puede alcanzar no está en lo que posee, sino en el amor que da y en los vínculos que construye.
Amor y amistad auténticos: lo que permanece cuando todo cambia
El amor y la amistad son dos de las fuerzas más poderosas que existen en la vida humana, pero también son dos de las más confundidas. Muchas veces se les reduce a emociones pasajeras, a la atracción física o a la diversión momentánea, cuando en realidad son vínculos mucho más profundos y transformadores.
El amor verdadero no es solo sentir mariposas en el estómago ni desear a alguien por su apariencia. El amor es una decisión consciente que se construye cada día con respeto, cuidado, compromiso y responsabilidad. Amar es querer el bien del otro incluso cuando implica esfuerzo, sacrificio o paciencia. Es admirar a la persona por lo que es en esencia: sus valores, su inteligencia, su carácter, su capacidad de luchar por un futuro mejor.
El amor no se basa en la necesidad ni en el miedo a la soledad, sino en la libertad de elegir compartir la vida con alguien que suma, que construye y que camina a tu lado en las dificultades.
Por eso, formar una familia no depende de la belleza física ni de la pasión momentánea, sino de encontrar a una persona con principios, metas, fortaleza emocional y amor genuino por su hogar. La apariencia atrae, pero los valores sostienen. El deseo puede iniciar una relación, pero el carácter es lo que la mantiene.
La amistad verdadera, por su parte, es una forma de amor sin romance. Es una relación basada en la confianza, la lealtad y el apoyo sincero. Un amigo real no es quien te impulsa a destruir tu futuro con vicios, irresponsabilidad o decisiones que te alejan de tus sueños. Quien te invita constantemente a perder el rumbo no es tu amigo: es solo un compañero de momento.
Los verdaderos amigos son aquellos que celebran tus logros sin envidia, que te corrigen cuando te equivocas, que permanecen cuando atraviesas problemas, enfermedad o escasez. Son quienes llegan sin ser llamados cuando más los necesitas, porque les importas de verdad, no por interés sino por cariño.
El amor y la amistad son como un árbol fuerte. Las raíces representan los valores: respeto, confianza, lealtad y compromiso. Sin raíces profundas, el árbol se cae ante cualquier tormenta.
El tronco simboliza las decisiones diarias: cuidar, apoyar, perdonar, construir juntos. Los frutos son la felicidad, la paz y el crecimiento compartido.
En cambio, lo que no es amor ni amistad es como fuego artificial: brillante al inicio, emocionante por unos segundos, pero se apaga rápido y deja humo. La atracción superficial, las relaciones por interés, las amistades de fiesta o conveniencia pueden parecer intensas, pero no tienen profundidad ni permanencia.
Amor propio: el punto de partida: Cuando una persona no se ama a sí misma, puede confundir necesidad con amor y aceptación con dependencia. El amor propio es el suelo donde crecen relaciones sanas; sin él, se buscan vínculos que llenen vacíos en lugar de compartir plenitud.
El amor verdadero construye. La amistad verdadera sostiene. Ambos te acercan a tu mejor versión, nunca te alejan de ella.
Quien te ama y quien es tu amigo de verdad no te destruye, no te utiliza y no desaparece cuando llegan las dificultades. Permanece, apoya y camina contigo.
Porque al final, el amor y la amistad auténticos no son los que brillan más fuerte al principio… sino los que permanecen cuando todo lo demás se ha apagado.
El amor: el corazón del mensaje de Dios para la humanidad
Si hubiera que resumir todo el mensaje de Dios para la humanidad en una sola palabra, esa palabra sería AMOR. No un amor superficial, condicionado o pasajero, sino un amor profundo, transformador y eterno. La Biblia revela que el amor no es simplemente una emoción humana: es la esencia misma de Dios. Por eso, quien aprende a amar, aprende a conocer a Dios.
Cuando Dios nos pide amar al prójimo como a nosotros mismos, no está imponiendo una carga imposible, sino revelando una verdad espiritual fundamental: nadie puede dar lo que no tiene. Amar a otros comienza por reconocer nuestro propio valor. Solo cuando una persona entiende que su vida tiene dignidad, propósito y significado ante Dios, puede extender ese mismo amor hacia los demás de manera auténtica.
El amor que Dios enseña no depende de las circunstancias ni del comportamiento de otros. Es un amor que perdona cuando duele, que tiene paciencia cuando cuesta, que permanece cuando sería más fácil abandonar. Es un amor que soporta, que espera y que se sacrifica. No nace del mérito humano, sino de una decisión espiritual: elegir amar incluso cuando no hay garantías de recibir lo mismo a cambio.
La mayor demostración de este amor es el sacrificio de Jesucristo. No hay un amor más grande, más puro e incondicional que el que Dios ofreció a la humanidad al entregar a su Hijo para morir en la cruz, abriendo así el camino a la reconciliación y a la vida eterna. Ese acto revela una verdad poderosa: somos amados antes de ser perfectos, antes de merecerlo, incluso antes de entenderlo.
Dios también nos muestra que el amor es la evidencia más clara de una vida espiritual auténtica. No son las palabras, ni los rituales, ni las creencias declaradas lo que demuestra que alguien conoce a Dios, sino su capacidad de amar. Donde hay amor genuino, hay compasión, perdón, humildad y servicio; y donde esas virtudes están presentes, Dios también lo está.
Además, el amor es la fuerza más poderosa para transformar el mundo. Puede sanar heridas emocionales profundas, restaurar relaciones rotas, romper cadenas de odio y encender esperanza donde parecía no existir. Amar incluso a quienes nos lastiman no es debilidad; es la expresión más alta de fortaleza espiritual, porque refleja el carácter mismo de Dios.
En esencia, el mensaje divino es profundamente simple y a la vez revolucionario: fuimos creados por amor, para amar y para vivir en amor. Cuando el ser humano ama, se acerca a su propósito original; cuando deja de amar, se aleja de su verdadera naturaleza.
Por eso, el amor no es solo un sentimiento bonito; es una decisión diaria, una forma de vida y el camino más seguro hacia la plenitud espiritual. Porque al final, como enseña la Escritura, pueden existir muchas virtudes, muchos dones y muchos logros, pero la mayor de todas es el amor.
Tres formas de amar: el camino hacia el amor verdadero
En las relaciones humanas existen distintos niveles de afecto, pero no todos tienen la misma profundidad ni el mismo poder para transformar la vida. La única energía capaz de fortalecer verdaderamente a un hogar y a cada uno de sus miembros es el amor sin condiciones. Por eso, dentro de la familia (y especialmente en la pareja) debe cultivarse un amor que no dependa de circunstancias, logros o comportamientos, sino que nazca de la decisión consciente de amar.
Los dos primeros niveles corresponden al amor condicionado, el más común en la sociedad.
El primer nivel es el más elemental y frecuente: el “amor si…”. Es el amor que dice: te amo si eres bueno conmigo, si cumples mis expectativas, si haces lo que me agrada. En este nivel, el cariño depende del comportamiento de la otra persona. Es un afecto frágil, porque puede desaparecer en el momento en que las condiciones dejan de cumplirse.
El segundo nivel es el “amor porque…”, que parece más noble, pero sigue siendo condicionado.
Aquí se ama porque la otra persona tiene cualidades positivas: porque eres responsable, porque te esfuerzas, porque lograste tus metas, porque me haces sentir bien. Aunque suena positivo, el mensaje oculto sigue siendo el mismo: debes ganarte mi amor. En el fondo, continúa siendo un intercambio en el que esperamos recibir satisfacción personal. No es amor pleno; es una relación basada en expectativas. Ambos niveles transmiten inconscientemente una idea peligrosa: te querré más cuanto más te parezcas a lo que yo deseo. Esto no es amor verdadero, sino un acuerdo egoísta donde cada parte busca beneficiarse.
El tercer nivel es el más alto y transformador: el amor incondicional. Es el amor que dice: te amo a pesar de tus errores, de tus debilidades y de tus carencias. No significa aprobar todo lo que la otra persona hace, sino separar claramente a la persona de sus acciones. Se puede rechazar un comportamiento incorrecto sin dejar de amar profundamente a quien lo cometió.
El amor incondicional es también un amor inteligente. No es permisividad ni indiferencia; implica corregir cuando es necesario, pero sin destruir la dignidad del otro. Cuando alguien se equivoca, el enojo debe dirigirse al hecho, no a la persona. Porque quien ama de verdad nunca deja de ver el valor del ser humano que está detrás del error.
Los fallos de nuestros seres queridos nos duelen precisamente porque los amamos. Si no existiera amor, no habría herida emocional. El dolor es, muchas veces, la evidencia de que el vínculo es profundo.
En el ámbito familiar, este tipo de amor es fundamental. Los hijos necesitan sentirse aceptados por lo que son, no solo por lo que logran. Cuando el cariño depende exclusivamente del rendimiento o del comportamiento, la persona puede crecer con inseguridad, resentimiento o rebeldía. En cambio, cuando alguien sabe que es amado incluso en sus peores momentos, desarrolla confianza, identidad y fortaleza emocional.
El amor incondicional no ignora el mal, pero tampoco abandona al que se equivoca. Odia el error, pero ama al ser humano. Ese es el tipo de amor que construye hogares sólidos, relaciones sanas y personas emocionalmente seguras. Este amor es el que refleja el ejemplo de Jesucristo: un amor que permanece, que perdona y que se entrega aun cuando no es correspondido. Los corazones perfumados con ese amor irradian armonía y felicidad, porque el amor verdadero no se reconoce por lo que exige, sino por lo que ofrece.
El amor incondicional todo lo vence, todo lo soporta, todo lo cree, todo lo puede y todo lo sufre. Es más que un sentimiento: es la decisión de poner las necesidades de la otra persona por encima de las propias. Es la mejor música en la partitura de la vida; sin él, seríamos eternos desafinados en el inmenso coro de la humanidad. El amor es luz, porque ilumina tanto a quien lo da como a quien lo recibe.
Por eso, entreguemos amor sin condiciones a nuestra familia. Es la única energía que fortalece verdaderamente al hogar y a cada uno de sus miembros. Amar así es un desafío, pero también es la forma más cercana al amor que transforma vidas. Porque, al final, todos los seres humanos necesitamos saber que, aun con nuestras imperfecciones, seguimos siendo dignos de amor.
El poder del perdón: cuando el amor es más grande que la herida
El amor incondicional siempre está dispuesto a perdonar. No porque ignore el dolor o minimice las heridas, sino porque entiende que las relaciones humanas están formadas por personas imperfectas que inevitablemente cometerán errores. Donde no existe perdón, el amor se debilita; pero donde el perdón está presente, el amor se fortalece y renace.
Si una persona no es capaz de perdonar los errores de su familia y seguir amando, difícilmente ha comprendido el amor de Dios. El amor divino no se basa en méritos, sino en gracia. Por eso, cuando el corazón se endurece en el resentimiento, se cierra también a la esencia misma del amor. El perdón libera resentimientos y permite sanar vínculos.
Con profunda tristeza, muchas familias viven historias de rupturas que pudieron evitarse. Como el caso de una madre que dejó de hablar con su hijo porque él eligió una pareja que no era de su agrado. Esa decisión generó un distanciamiento que nunca se reparó. Sin embargo, el verdadero amor no debería romperse por diferencias, sino fortalecerse en medio de ellas. Cuando el orgullo ocupa el lugar del amor, el tiempo pasa, las oportunidades se pierden y el vacío permanece.
Si alguien vive una situación similar, no debería dejar que el tiempo siga separando corazones. Dar el primer paso hacia el reencuentro puede abrir la puerta al poder maravilloso de la reconciliación. Muchas veces, una conversación sincera y un abrazo a tiempo pueden sanar años de distancia.
El amor de los padres hacia sus hijos está llamado a ser un amor sin condiciones y para siempre. Los adolescentes, en ocasiones, interpretan la disciplina y los consejos como rechazo, cuando en realidad son expresiones de cuidado y protección. La familia verdadera acompaña en los momentos buenos, en los no tan buenos y en los difíciles. Es un amor que persevera, que soporta, que busca el bienestar del otro antes que el propio interés.
Existe una verdad espiritual profunda: si no somos capaces de amar a las personas con quienes vivimos y compartimos la vida diariamente, ¿cómo podemos decir que amamos a Dios, a quien no vemos? Quien no ama a sus seres queridos, aun en medio de sus imperfecciones, no ha comprendido el amor verdadero, porque Dios es amor.
El perdón es el pegamento que repara las relaciones rotas. Es el amor en acción. No hay matrimonio sano ni familia fuerte sin la práctica constante del perdón, porque convivir implica inevitablemente fallar y ser fallado. Sin perdón, el hogar se convierte en un campo de conflictos y en un depósito de heridas emocionales; con perdón, se transforma en un espacio de crecimiento, paz y restauración.
Además, el perdón es esencial para la salud mental, emocional y espiritual. El resentimiento consume energía, roba la tranquilidad y endurece el corazón. Quien no perdona carga un peso invisible que le impide vivir en paz y experimentar plenamente el amor. En cambio, quien aprende a perdonar libera su alma, sana su interior y recupera la comunión con Dios.
Perdonar no significa justificar el daño ni olvidar lo ocurrido; significa decidir que el amor es más grande que la herida. Es elegir la reconciliación por encima del orgullo, la paz por encima del rencor y la esperanza por encima del dolor.
Al final, el amor verdadero siempre encuentra el camino de regreso. Porque donde hay amor auténtico, siempre existe una oportunidad para comenzar de nuevo.
Conclusión
Al final de la vida, cuando las metas alcanzadas, las posesiones y los logros pierden protagonismo, lo que realmente permanece en el corazón humano son los vínculos que construimos y el amor que fuimos capaces de dar. El amor y la amistad no solo acompañan la existencia: la sostienen, la iluminan y le dan verdadero significado. Son la evidencia de que no estamos hechos para la soledad, sino para la conexión, el cuidado mutuo y la entrega sincera.
Amar de manera auténtica implica valentía. Requiere paciencia para comprender, humildad para perdonar, generosidad para servir y fortaleza para permanecer incluso cuando las circunstancias son difíciles. La amistad verdadera, por su parte, nos recuerda que nunca caminamos solos, que siempre existe una mano que puede sostenernos y un corazón dispuesto a compartir nuestras alegrías y nuestras cargas.
Cuando el amor se vive con profundidad (en la familia, en la pareja, en la amistad y también hacia uno mismo) se convierte en una fuerza transformadora capaz de sanar heridas, restaurar esperanzas y construir relaciones que perduran más allá del tiempo. Es, en esencia, la energía que acerca al ser humano a su propósito más elevado y a su dimensión espiritual más plena.
Por eso, elegir amar cada día no es solo una decisión emocional: es una decisión de vida. Es sembrar paz donde hay conflicto, comprensión donde hay juicio y esperanza donde existe dolor. Quien ama de verdad deja huellas invisibles pero eternas en el corazón de los demás.
Porque, en última instancia, la verdadera plenitud no se mide por lo que acumulamos, sino por la capacidad de amar, perdonar y acompañar. Allí donde hay amor y amistad genuinos, la vida florece, el alma encuentra descanso y el ser humano descubre que ha vivido con sentido.
Noticias Zamora
Sin catastro abierto, sin diálogo, no hay justicia para la pequeña minería
Zamora Chinchipe es una provincia históricamente minera. La minería artesanal y la pequeña minería no son fenómenos recientes, sino actividades que han formado parte de la dinámica económica y social del territorio, generando empleo, dinamizando el comercio local y sosteniendo a cientos de familias. En ese sentido, los pequeños mineros y mineros artesanales tienen derechos constitucionales al trabajo, a la seguridad jurídica y a la regularización de sus actividades dentro del marco legal.
Sin embargo, también debemos recordar que el Ecuador es un Estado constitucional de derechos, y entre esos derechos se encuentran los derechos de la naturaleza, reconocidos expresamente en nuestra Constitución. La explotación de recursos no puede realizarse sin garantizar el respeto a los ecosistemas, al agua, a la biodiversidad y a las decisiones informadas de las comunidades.
El debate actual genera legítima preocupación cuando se plantea la posibilidad de flexibilizar el licenciamiento ambiental, sustituyéndolo por mecanismos menos rigurosos. El licenciamiento ambiental no es un trámite burocrático; es una herramienta técnica que garantiza evaluación, mitigación y control de impactos. Reducirlo podría debilitar la protección ambiental y los derechos colectivos de pueblos y comunidades.
Al mismo tiempo, es necesario señalar que mantener cerrado el catastro minero también afecta a la pequeña minería. La falta de apertura impide la formalización, empuja a muchos trabajadores a la informalidad y termina beneficiando indirectamente a actores de mayor escala que sí cuentan con capacidad de gestión y lobby. Abrir el catastro minero, bajo reglas claras y con estrictos controles ambientales, permitiría ordenar el territorio, formalizar a quienes trabajan históricamente en la actividad y fortalecer la seguridad jurídica.
El desafío no es elegir entre minería o naturaleza. El verdadero desafío es construir un modelo que armonice el derecho al trabajo, el desarrollo económico local y la protección ambiental. Ni el gran extractivismo sin controles, ni la informalidad sin regulación representan soluciones sostenibles.
Por ello, el llamado a la unidad y al debate público es legítimo. La participación ciudadana es un derecho y una responsabilidad. Levantar la voz no significa confrontar, sino exigir que cualquier reforma garantice equilibrio, transparencia y respeto a los derechos constitucionales: de las personas, de las comunidades y de la naturaleza.
Zamora Chinchipe merece decisiones técnicas, participativas y responsables. La historia minera de la provincia debe ser reconocida, pero también debe proyectarse hacia un futuro donde desarrollo y sostenibilidad caminen de la mano.
Noticias Zamora
Turismo que transforma vidas y territorios
Introducción
El turismo no es únicamente una actividad recreativa ni una estadística económica; es una oportunidad real para transformar vidas, fortalecer territorios y construir futuro. Detrás de cada visitante hay una cadena de trabajo, esfuerzo y esperanza que involucra a emprendedores, artesanos, familias y comunidades enteras que ven en el turismo una vía digna para progresar.
Cuando el turismo se planifica con visión, se gestiona con responsabilidad y se vive con identidad, se convierte en un poderoso motor de desarrollo económico, social, cultural y ambiental. Genera empleo, impulsa el emprendimiento local, dinamiza la economía, fortalece el sentido de pertenencia y promueve la conservación del patrimonio natural y cultural. Pero, sobre todo, permite que el desarrollo llegue a la gente, al territorio y a quienes, con trabajo honesto, apuestan cada día por salir adelante.
En territorios con una riqueza natural y cultural excepcional, como los del sur del Ecuador, el turismo representa una alternativa concreta y sostenible frente a los desafíos del desempleo, la migración y la desigualdad. Apostar por el turismo es apostar por el talento local, por la identidad, por la calidez humana y por un modelo de desarrollo que pone a las personas en el centro.
Este artículo reflexiona sobre el turismo como una herramienta de transformación, capaz de generar oportunidades, bienestar y sostenibilidad, cuando existe una articulación efectiva entre el Estado, los emprendedores y la comunidad. Porque invertir en turismo no es solo invertir en infraestructura o promoción; es invertir en vidas, en territorios y en el futuro de nuestras comunidades.
Turismo: esperanza, trabajo y futuro para nuestras comunidades
El turismo se ha consolidado como uno de los principales motores del desarrollo económico y social, al generar empleo, impulsar el emprendimiento y mejorar la calidad de vida de las comunidades. Cuando los emprendedores apuestan por el turismo, no solo crean negocios, sino que abren oportunidades laborales para la población local, fortaleciendo el tejido económico y social del territorio.
Los emprendedores son trabajadores con iniciativa, esfuerzo y creatividad que, a pesar de las dificultades, logran sostener sus actividades en el tiempo. Su aporte es fundamental para dinamizar la economía local, ya que generan ingresos, promueven la innovación y contribuyen al bienestar de sus familias y de la comunidad en general. El desarrollo de un territorio no puede entenderse sin reconocer el valor de quienes, con trabajo honesto, apuestan por salir adelante.
Existen experiencias exitosas que demuestran que el turismo, bien planificado, puede transformar realidades. Un ejemplo claro es el cantón Baños de Agua Santa, en la provincia de Tungurahua. Hace aproximadamente 30 años, su economía se limitaba principalmente a la venta de productos artesanales como caña, melcochas y guarapo. Sin embargo, gracias a la visión de una autoridad municipal comprometida y a una planificación estratégica, el cantón fue proyectado como un destino turístico. Hoy, Baños de Agua Santa recibe turistas nacionales y extranjeros, generando empleo, ingresos y bienestar para sus habitantes.
Zamora cuenta con una riqueza natural extraordinaria: paisajes únicos, una gran biodiversidad, ríos, cascadas y una identidad cultural que pueden atraer tanto al turismo nacional como internacional. Con una adecuada inversión privada y el respaldo institucional, es posible desarrollar proyectos turísticos que dinamicen la economía local, generen empleo digno y mejoren las condiciones de vida de la población.
Mientras exista, aunque sea un 1% de posibilidades, habrá un 99% de fe. Esa fe es la que impulsa diariamente a artesanos, emprendedores y trabajadores del turismo, quienes esperan la llegada de los visitantes para obtener los ingresos que les permitan sostener a sus familias. Una sociedad progresa cuando sus habitantes cuentan con fuentes de ingreso estables, y el turismo se presenta como una alternativa real y sostenible para alcanzar ese objetivo. Esta generación de personas valientes, que con perseverancia y trabajo honesto contribuye al desarrollo económico, merece reconocimiento y apoyo.
La circulación del dinero dentro de la comunidad se fortalece cuando se consumen productos y servicios locales. Al comprar a emprendedores y productores del cantón, el dinero permanece en el territorio: se paga a los trabajadores, se adquiere materia prima, se compra en la tienda del barrio y se contrata al transportista o proveedor local. De esta manera, se genera un círculo virtuoso que impulsa el crecimiento económico y social.
Por ello, los zamoranos debemos tomar conciencia de la importancia del consumo local y del apoyo al turismo comunitario. Apostar por nuestros emprendedores no solo fortalece la economía del cantón, sino que también contribuye a construir un futuro con más oportunidades, identidad y bienestar para todos.
Estado, territorio y turismo: una alianza para el desarrollo
La empresa pública, a través de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GADs) y del Gobierno central, cumple un rol estratégico en el fortalecimiento y sostenibilidad del sector turístico. Su intervención es clave para crear las condiciones necesarias que permitan a los emprendedores desarrollar sus actividades de manera ordenada, competitiva y responsable.
Entre sus principales responsabilidades se encuentran la planificación y el ordenamiento territorial con enfoque turístico, que permitan un uso adecuado del suelo y la protección de los recursos naturales; la inversión en infraestructura vial, señalética, servicios básicos y conectividad, elementos indispensables para garantizar la accesibilidad y una experiencia adecuada para los visitantes; así como el apoyo a la capacitación de los emprendedores en áreas como atención al cliente, gestión empresarial, marketing, innovación y sostenibilidad.
Asimismo, la promoción turística a nivel local, nacional e internacional resulta fundamental para posicionar los destinos y visibilizar la oferta existente. De igual manera, el acceso a financiamiento, incentivos y programas de apoyo para emprendimientos turísticos, junto con la articulación efectiva entre el sector público, privado y comunitario, permite consolidar proyectos con mayor impacto económico y social. Un entorno institucional sólido genera confianza, fortalece la competitividad del destino y abre oportunidades reales para los actores del turismo.
Cuando el turismo es gestionado de manera adecuada, genera múltiples beneficios en las comunidades locales. En el ámbito económico, impulsa la creación de empleo directo e indirecto, fortalece los emprendimientos locales y diversifica las fuentes de ingreso, reduciendo la dependencia de actividades tradicionales. En el ámbito social, fomenta el orgullo por la identidad cultural, revitaliza las tradiciones y promueve el intercambio cultural entre visitantes y residentes.
Desde una perspectiva ambiental, el turismo responsable incentiva la conservación de los ecosistemas, los paisajes naturales y las áreas protegidas, al reconocerlos como activos estratégicos para el desarrollo sostenible. Además, la gestión turística contribuye a mejorar la infraestructura básica, como vías, servicios públicos y espacios recreativos, elevando de manera integral la calidad de vida de la población.
En este contexto, el compromiso activo de los GADs y del Gobierno central resulta indispensable para que el turismo se consolide como una verdadera actividad de desarrollo, capaz de generar bienestar, oportunidades y sostenibilidad para las generaciones presentes y futuras.
Zamora, tierra de aves y cascadas: potencial turístico del sur de Ecuador
Zamora se convertirá en el destino turístico del sur del Ecuador, cuando el municipio deje de competir con los emprendedores que ofertan servicios turísticos y lidere la gran alianza público privado, para convertir a Zamora en el destino turístico preferido del sur del Ecuador. Para la municipalidad el “éxito turístico” por ahora son las fotos de carnaval con miles de personas donde invierten cientos de miles de dólares del estado en artistas nacionales e internacionales, con una ínfima dinamización de la economía local, porque la mayoría de los asistentes presencian el show artístico y se vuelven a sus casas, sin que exista consumo local.
Zamora, la tierra de “aves y cascadas” es un paraíso terrenal con atractivos turísticos naturales como el parque Pococarpus, refrescantes cascadas, ríos de agua limpia, bellas hosterías, restaurantes, hoteles, bares, escenarios deportivos y centros de diversión nocturna que les ofrece sano esparcimiento, excelente gastronomía, confortable descanso, diversión y recreación para todos los gustos y para todas las personas. Si a todas estas potencialidades turísticas, el municipio liderara una gran alianza estratégica entre lo público (municipio) y lo privado (emprendedores), donde el Municipio invierta su presupuesto en acciones como: promoción y difusión de los emprendimientos y lugares turísticos de nuestro cantón, capacitación para que los emprendedores implementen una política de calidad del servicio al cliente, elaborar ordenanzas para la seguridad jurídica de los emprendedores que inviertan en los diferentes proyectos turísticos y por supuesto que cumplan con sus competencias exclusivas de dotar los servicios de agua potable, alcantarillado, depuración de aguas residuales, manejo de desechos sólidos y actividades de saneamiento ambiental para toda su población, que mantengan limpia y en muy buen estado la vialidad urbana, mantengan en buen estado los espacios públicos destinados al desarrollo social-cultural y deportivo, que controlen la explotación de materiales áridos y pétreos en nuestros ríos de agua limpia. La buena imagen, el orden, limpieza y la seguridad de una ciudad atrae a los turistas, porque nadie desea ir a una ciudad sucia, donde la “caca de los perros” se les pegue en sus zapatos, donde los tacones de la damas se queden “prendidos” entre los adoquines o donde el desorden sea la carta de presentación.
Debemos elaborar un plan turístico a largo plazo para nuestra la tierra de “aves y cascadas”, donde el municipio trabaje junto a los emprendedores turísticos que inviertan en proyectos relevantes que en el largo plazo nos permita ser el destino preferido del sur del Ecuador, que dinamice nuestra economía y que genere empleo y bienestar para su gente.
Calidad y calidez: la fórmula del turismo sostenible
La calidad de los servicios y la calidez humana en la atención constituyen factores determinantes en la experiencia del turista. Un destino puede contar con atractivos naturales y culturales excepcionales; sin embargo, si la atención brindada es deficiente, la percepción del visitante se ve negativamente afectada y disminuyen las posibilidades de recomendación y retorno.
La amabilidad, el respeto, la hospitalidad y el compromiso de los prestadores de servicios generan emociones positivas que fortalecen la imagen del destino. En este sentido, la calidad no se limita únicamente a la infraestructura o a los servicios básicos, sino que se manifiesta también en la actitud, el profesionalismo y el trato humano, elementos que marcan una diferencia significativa en un mercado turístico cada vez más competitivo.
Para fortalecer sus emprendimientos y atraer un mayor flujo de visitantes, los emprendedores turísticos deben considerar las siguientes acciones estratégicas:
- Apostar por la calidad y la mejora continua de sus productos y servicios.
- Capacitarse de manera permanente en atención al cliente y gestión empresarial.
- Incorporar herramientas digitales y redes sociales para la promoción y comercialización.
- Ofrecer experiencias auténticas, innovadoras y diferenciadas.
- Trabajar de forma asociativa con otros emprendimientos locales para fortalecer el destino.
- Mantener precios justos, claros y transparentes.
- Escuchar activamente al cliente y valorar sus sugerencias.
- Comprometerse con prácticas sostenibles y socialmente responsables.
Un emprendedor turístico preparado no solo comercializa un servicio, sino que crea experiencias memorables que contribuyen al desarrollo local y a la consolidación de un turismo sostenible.
Entre aves, cascadas y alegría: Zamora te espera este Carnaval
Este feriado de Carnaval, del 13 al 17 de febrero de 2026, Zamora te espera con los brazos abiertos. La tierra de aves y cascadas, un verdadero paraíso terrenal, te invita a vivir una experiencia inolvidable en un destino que combina naturaleza exuberante, tranquilidad, diversión y hospitalidad.
Zamora es un lugar donde el alma respira. Aquí podrás maravillarte con la majestuosidad del Parque Nacional Podocarpus, dejarte envolver por el sonido y la frescura de sus hermosas cascadas, disfrutar de ríos de aguas limpias y cristalinas, y descansar en acogedoras hosterías y hoteles que te harán sentir como en casa. Nuestra ciudad ofrece además una variada propuesta de restaurantes, bares, escenarios deportivos y centros de diversión nocturna, pensados para un sano esparcimiento y momentos de alegría compartida.
Durante estas fiestas de Carnaval, Zamora se llena de vida, color y emoción. Tendrás la oportunidad de participar en múltiples actividades recreativas, culturales y artísticas; descubrir paisajes únicos y deleitarte con nuestra exquisita gastronomía, preparada con tradición, cariño y sabor amazónico.
Te invitamos también a recorrer nuestras seis parroquias rurales: Cumbaratza, Guadalupe, Timbara, San Carlos de las Minas, Sabanilla e Imbana, joyas llenas de cultura, naturaleza y gente amable. Al visitarlas, sé parte del cambio apoyando el consumo local, adquiriendo productos y servicios de nuestros emprendedores y productores, quienes te atenderán con calidad, amabilidad y precios accesibles para toda la familia.
Este Carnaval, regálate más que un viaje: regálate una experiencia auténtica, segura y llena de vida.
Zamora no solo se visita… Zamora se siente, se vive y se recuerda.
¡Te esperamos para celebrar juntos el carnaval en el corazón de la Amazonía!
Conclusión
El turismo es mucho más que una actividad económica; es una oportunidad para transformar realidades, dignificar el trabajo y generar bienestar en los territorios. Cuando se lo concibe con visión, se lo gestiona con responsabilidad y se lo vive con identidad, el turismo se convierte en un verdadero motor de desarrollo humano, social, cultural y ambiental.
Detrás de cada emprendimiento turístico hay historias de esfuerzo, fe y perseverancia; familias que apuestan por quedarse en su tierra, comunidades que defienden su identidad y territorios que buscan crecer sin perder su esencia. Por ello, el turismo solo cumple su verdadero propósito cuando existe una alianza sincera y efectiva entre el Estado, los emprendedores y la ciudadanía, orientada a crear oportunidades reales y sostenibles.
Apostar por la calidad del servicio, la calidez humana y la sostenibilidad no es una elección opcional, sino una responsabilidad compartida. Es el camino para construir destinos competitivos, generar empleo digno, dinamizar la economía local y proteger la riqueza natural y cultural que nos identifica. El desarrollo no se mide únicamente en cifras, sino en la calidad de vida de las personas y en el orgullo de pertenecer a un territorio que progresa.
Invertir en turismo es invertir en personas, en identidad y en futuro. Es creer en la capacidad de nuestras comunidades para transformar su realidad con trabajo honesto, planificación y compromiso. Cuando el turismo se convierte en una causa común, deja de ser solo una actividad y se transforma en una fuerza capaz de cambiar vidas y construir territorios con esperanza, dignidad y bienestar para las generaciones presentes y futuras.
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