Opinión
¿Pedir en 2023? Sí, pero exigiéndose
Tanto este año que hemos iniciado, así como los siguientes años que ustedes y yo tengamos la oportunidad -básicamente bondad divina- de seguir viviendo; pueden ser distintos a los anteriores, positivamente hablando. De hecho, puede el siguiente ser mucho mejor que el anterior, siempre y cuando comprendamos y asimilemos que nada podrá transformarse -se aspira que en positivo- sin nuestra propia transformación. Partiendo de esa proposición ‘transformarse para transformar’, soy audaz en pensar que una buena parte de nosotras y nosotros, quienes tratamos de actuar desde la razón, ejerciendo crítica propositiva y guiados bajo la doctrina social de la Iglesia (que resalta a priorizar el bien común, frente al porvenir individual), piensa y desea profundamente que en nuestro país, Ecuador, hay actitudes que deben deponerse, para dar paso a conductas que persigan que ‘nadie se quede atrás ni afuera’, que promuevan bienestar colectivo, que generen armonía y que sí se centren en ‘lo que une’ y se alejen de ‘lo que separa’ y de rencillas, ‘riñas de compadres’ o ‘lucha seducida por egos’. En concreto, y para una muestra, tres ansias que, estimo, la mayoría de personas en Ecuador tiene para este 2023:
1. El poder depositado por el Soberano en sus representantes: al parecer cuando surge una disputa administrativa, el desenlace se tiene en la justicia constitucional. Entonces, usted tiene a personas políticas haciendo uso de herramientas que no han sido destinadas para ellas(os), y sí han sido destinadas para empoderamiento de la ciudadanía, precisamente por la relación de desventaja y vulnerabilidad que se da -en los primeros- al momento de interactuar con el aparato estatal -y los abusos y omisiones de los segundos-. El resultado es una desnaturalización de las garantías jurisdiccionales, una suerte de “pica” de unos u otros, una “sacada de lengua” a las normas y procesos, y la mayor parte de la agenda de las y los magistrados judiciales en cuanto a las causas por atender pasan a ser ocupadas por líos de políticos, en vez de las situaciones de las y los Mandantes, quienes no defienden ‘puestos’ o no anhelan ‘aferrarse al cargo’, sí, por el contrario, claman justicia, y quieren que las y los jueces pongan un alto a las arbitrariedades de ciertas funcionarias y puntuales funcionarios, dejando sentado precedente para que ninguna otra persona ‘de a pie’ experimente alguna lamentable, triste y dolorosa situación, que en muchas ocasiones abarca a los seres queridos.
“Que nuestra clase política (o política de clase) [ofrezco reflexionar una vez más en esta expresión] abandone la pretensión de desplazar y hurtar el espacio {recurrir y activar las garantías de derechos} que legal, legítima, constitucional y moralmente le pertenece a la ciudadanía, en especial a aquella que reside en las periferias. Nada menos ciudadano y menos humano que aprovecharse de lo que ha sido creado para proteger al ciudadano, en beneficio propio; lo cual resulta egoísta y hasta perverso”.
2. La Asamblea Nacional y el Ejecutivo: debemos ser claros (no tibios, pero tampoco caer en la deshonestidad intelectual y asumir [subliminalmente] una posición): creo en las buenas intenciones de quienes hacen ambas funciones del Estado, creo que ambas administraciones han tomado decisiones que han creído son las más adecuadas según el ‘timing político’ pero, simultáneamente, soy de la idea que ambas circunscriben una suerte de poca sensibilidad para con las demandas ciudadanas. No creo que alguna de ellas opere oponiéndose a la fiscalización, ni tampoco creo que cualquiera de ellas actúe para propiciar una desestabilización institucional, o peor aún que ejerzan algún tipo de control, intromisión o injerencia en la tarea juzgadora propia de las y los jueces. Sin embargo, si fue incorrecto el anuncio de “prohibición de que los funcionarios que conforman el frente de seguridad pública asistan a los llamados legislativos”; sí, lo estuvo. Así mismo, que fue una equivocación que se haya desconocido una disposición legal como consecuencia de la activaciónde una garantía jurisdiccional, en vez de hacer uso de los mecanismos legales establecidos en la Ley para cambiar esa decisión judicial; sí, lo fue. Aquí, en ambas entidades, la sensatez debe ser el uniforme para servir. La brújula que debe guiar el trabajo de las administraciones debe y tiene que ser nuestra gente: disminuir las brechas de desigualdad; eliminar la pobreza; controlar la tasa de natalidad (sí, y hay que decirlo); preocuparse auténticamente por que el Sector Privado genere plazas de empleo sostenido en la estabilidad y en el ofrecimiento de salarios dignos y altos; controlar y transitar hacia la prevención de la seguridad ciudadana; estimular al sector real de la economía con alivio/apoyo financiero; buscar innovadores mecanismos para que en la productividad nacional se reduzcan costos sin perder calidad y se incrementen las ganancias, y con ello impactar positivamente en la competitivdad de la economía, ocasionando así mayor y mejor posicionamiento de nuestra economía en el ámbito global; garantizar que las activides petroleras y mineras (que, aunque son agotables, resultan sumamente necesarias en favor de obtener recursos económicos en aras de mejorar la salud financiera del país, donde los pasivos disminuyan, incluyendo el servicio [costo] de deuda) sean desarrolladas preservando el medio ambiente y observando que no vulneren los derechos de las comunidades ni de las personas… Si nuestras administraciones hacen “lo imposible” por mantener su mentalidad, a modo de terquedad, pasará el tiempo, habrán hecho muy poco, nos demostrarán que se negaron a transformarse, y, como la naturaleza es sabia, perdieron el tiempo y no habrán transformado en positivo a la nación ecuatoriana.
3. El sistema de salud y una de sus manifestaciones: el IESS. Evitando extenderme en demasía, aunque esta arista es altamente compleja y delicada; la actual administración no puede aún sanar (resolver) los padecimientos (problemas) de la institución. El problema básico: la tardía e ineficiente atención a las y los afiliados, y a nuestras y nuestros jubilados. En EE.UU., donde ha sido parte de mi formación académica, nos decían en la GWU: “Si una administración lleva un tiempo y no funciona, la razón: o es que la administración no tiene el estilo de liderazgo que se requiere, o se niegan a dejarse ayudar por quienes, tal vez divergen en perspectivas políticas pero son altamente técnicos y buenos en lo que hacen”. Una vez más: nada cambiará, si ‘casa adentro’ no cambia. Se requiere de conocimiento y más de sentido común. Se requiere de una real comprensión y concientización de la lógica del ciudadano (no de lo que como funcionaria o funcionario se quiere o se piensa es mejor para la población destino). Se requiere de tomar decisiones complejas, como por ejemplo el que una institución está destinada exclusivamente para atender a quienes la sujetan con el pago de la cuota (prima) mensual, es decir, para afiliadas y afiliados, y las y los cesantes (jubilados), y que, paulatinamente, se abandone aquella política deseable y positiva pero asfixiante si no se planifica y se cuenta con el soporte financiero (sea desde el aparato estatal, o desde el frente privado vía incentivo/subvención): cobertura de cónyuge e hijos de afiliadas o afiliados. ¿Duro? ¿:Políticamente incorrecto? ¿Quita “votitos”? ¿Es que tengo amigos en el sector privado y qué van a decir? Bueno, como diría mi profesor de Derecho: “Si no se tiene el valor, dedíquese a otra cosa”.
Ansias de un 2023 maravilloso, donde empecemos a transformarnos para transformar al mundo. Fuente: El Telégrafo
Noticias Zamora
Turismo que transforma vidas y territorios
Introducción
El turismo no es únicamente una actividad recreativa ni una estadística económica; es una oportunidad real para transformar vidas, fortalecer territorios y construir futuro. Detrás de cada visitante hay una cadena de trabajo, esfuerzo y esperanza que involucra a emprendedores, artesanos, familias y comunidades enteras que ven en el turismo una vía digna para progresar.
Cuando el turismo se planifica con visión, se gestiona con responsabilidad y se vive con identidad, se convierte en un poderoso motor de desarrollo económico, social, cultural y ambiental. Genera empleo, impulsa el emprendimiento local, dinamiza la economía, fortalece el sentido de pertenencia y promueve la conservación del patrimonio natural y cultural. Pero, sobre todo, permite que el desarrollo llegue a la gente, al territorio y a quienes, con trabajo honesto, apuestan cada día por salir adelante.
En territorios con una riqueza natural y cultural excepcional, como los del sur del Ecuador, el turismo representa una alternativa concreta y sostenible frente a los desafíos del desempleo, la migración y la desigualdad. Apostar por el turismo es apostar por el talento local, por la identidad, por la calidez humana y por un modelo de desarrollo que pone a las personas en el centro.
Este artículo reflexiona sobre el turismo como una herramienta de transformación, capaz de generar oportunidades, bienestar y sostenibilidad, cuando existe una articulación efectiva entre el Estado, los emprendedores y la comunidad. Porque invertir en turismo no es solo invertir en infraestructura o promoción; es invertir en vidas, en territorios y en el futuro de nuestras comunidades.
Turismo: esperanza, trabajo y futuro para nuestras comunidades
El turismo se ha consolidado como uno de los principales motores del desarrollo económico y social, al generar empleo, impulsar el emprendimiento y mejorar la calidad de vida de las comunidades. Cuando los emprendedores apuestan por el turismo, no solo crean negocios, sino que abren oportunidades laborales para la población local, fortaleciendo el tejido económico y social del territorio.
Los emprendedores son trabajadores con iniciativa, esfuerzo y creatividad que, a pesar de las dificultades, logran sostener sus actividades en el tiempo. Su aporte es fundamental para dinamizar la economía local, ya que generan ingresos, promueven la innovación y contribuyen al bienestar de sus familias y de la comunidad en general. El desarrollo de un territorio no puede entenderse sin reconocer el valor de quienes, con trabajo honesto, apuestan por salir adelante.
Existen experiencias exitosas que demuestran que el turismo, bien planificado, puede transformar realidades. Un ejemplo claro es el cantón Baños de Agua Santa, en la provincia de Tungurahua. Hace aproximadamente 30 años, su economía se limitaba principalmente a la venta de productos artesanales como caña, melcochas y guarapo. Sin embargo, gracias a la visión de una autoridad municipal comprometida y a una planificación estratégica, el cantón fue proyectado como un destino turístico. Hoy, Baños de Agua Santa recibe turistas nacionales y extranjeros, generando empleo, ingresos y bienestar para sus habitantes.
Zamora cuenta con una riqueza natural extraordinaria: paisajes únicos, una gran biodiversidad, ríos, cascadas y una identidad cultural que pueden atraer tanto al turismo nacional como internacional. Con una adecuada inversión privada y el respaldo institucional, es posible desarrollar proyectos turísticos que dinamicen la economía local, generen empleo digno y mejoren las condiciones de vida de la población.
Mientras exista, aunque sea un 1% de posibilidades, habrá un 99% de fe. Esa fe es la que impulsa diariamente a artesanos, emprendedores y trabajadores del turismo, quienes esperan la llegada de los visitantes para obtener los ingresos que les permitan sostener a sus familias. Una sociedad progresa cuando sus habitantes cuentan con fuentes de ingreso estables, y el turismo se presenta como una alternativa real y sostenible para alcanzar ese objetivo. Esta generación de personas valientes, que con perseverancia y trabajo honesto contribuye al desarrollo económico, merece reconocimiento y apoyo.
La circulación del dinero dentro de la comunidad se fortalece cuando se consumen productos y servicios locales. Al comprar a emprendedores y productores del cantón, el dinero permanece en el territorio: se paga a los trabajadores, se adquiere materia prima, se compra en la tienda del barrio y se contrata al transportista o proveedor local. De esta manera, se genera un círculo virtuoso que impulsa el crecimiento económico y social.
Por ello, los zamoranos debemos tomar conciencia de la importancia del consumo local y del apoyo al turismo comunitario. Apostar por nuestros emprendedores no solo fortalece la economía del cantón, sino que también contribuye a construir un futuro con más oportunidades, identidad y bienestar para todos.
Estado, territorio y turismo: una alianza para el desarrollo
La empresa pública, a través de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GADs) y del Gobierno central, cumple un rol estratégico en el fortalecimiento y sostenibilidad del sector turístico. Su intervención es clave para crear las condiciones necesarias que permitan a los emprendedores desarrollar sus actividades de manera ordenada, competitiva y responsable.
Entre sus principales responsabilidades se encuentran la planificación y el ordenamiento territorial con enfoque turístico, que permitan un uso adecuado del suelo y la protección de los recursos naturales; la inversión en infraestructura vial, señalética, servicios básicos y conectividad, elementos indispensables para garantizar la accesibilidad y una experiencia adecuada para los visitantes; así como el apoyo a la capacitación de los emprendedores en áreas como atención al cliente, gestión empresarial, marketing, innovación y sostenibilidad.
Asimismo, la promoción turística a nivel local, nacional e internacional resulta fundamental para posicionar los destinos y visibilizar la oferta existente. De igual manera, el acceso a financiamiento, incentivos y programas de apoyo para emprendimientos turísticos, junto con la articulación efectiva entre el sector público, privado y comunitario, permite consolidar proyectos con mayor impacto económico y social. Un entorno institucional sólido genera confianza, fortalece la competitividad del destino y abre oportunidades reales para los actores del turismo.
Cuando el turismo es gestionado de manera adecuada, genera múltiples beneficios en las comunidades locales. En el ámbito económico, impulsa la creación de empleo directo e indirecto, fortalece los emprendimientos locales y diversifica las fuentes de ingreso, reduciendo la dependencia de actividades tradicionales. En el ámbito social, fomenta el orgullo por la identidad cultural, revitaliza las tradiciones y promueve el intercambio cultural entre visitantes y residentes.
Desde una perspectiva ambiental, el turismo responsable incentiva la conservación de los ecosistemas, los paisajes naturales y las áreas protegidas, al reconocerlos como activos estratégicos para el desarrollo sostenible. Además, la gestión turística contribuye a mejorar la infraestructura básica, como vías, servicios públicos y espacios recreativos, elevando de manera integral la calidad de vida de la población.
En este contexto, el compromiso activo de los GADs y del Gobierno central resulta indispensable para que el turismo se consolide como una verdadera actividad de desarrollo, capaz de generar bienestar, oportunidades y sostenibilidad para las generaciones presentes y futuras.
Zamora, tierra de aves y cascadas: potencial turístico del sur de Ecuador
Zamora se convertirá en el destino turístico del sur del Ecuador, cuando el municipio deje de competir con los emprendedores que ofertan servicios turísticos y lidere la gran alianza público privado, para convertir a Zamora en el destino turístico preferido del sur del Ecuador. Para la municipalidad el “éxito turístico” por ahora son las fotos de carnaval con miles de personas donde invierten cientos de miles de dólares del estado en artistas nacionales e internacionales, con una ínfima dinamización de la economía local, porque la mayoría de los asistentes presencian el show artístico y se vuelven a sus casas, sin que exista consumo local.
Zamora, la tierra de “aves y cascadas” es un paraíso terrenal con atractivos turísticos naturales como el parque Pococarpus, refrescantes cascadas, ríos de agua limpia, bellas hosterías, restaurantes, hoteles, bares, escenarios deportivos y centros de diversión nocturna que les ofrece sano esparcimiento, excelente gastronomía, confortable descanso, diversión y recreación para todos los gustos y para todas las personas. Si a todas estas potencialidades turísticas, el municipio liderara una gran alianza estratégica entre lo público (municipio) y lo privado (emprendedores), donde el Municipio invierta su presupuesto en acciones como: promoción y difusión de los emprendimientos y lugares turísticos de nuestro cantón, capacitación para que los emprendedores implementen una política de calidad del servicio al cliente, elaborar ordenanzas para la seguridad jurídica de los emprendedores que inviertan en los diferentes proyectos turísticos y por supuesto que cumplan con sus competencias exclusivas de dotar los servicios de agua potable, alcantarillado, depuración de aguas residuales, manejo de desechos sólidos y actividades de saneamiento ambiental para toda su población, que mantengan limpia y en muy buen estado la vialidad urbana, mantengan en buen estado los espacios públicos destinados al desarrollo social-cultural y deportivo, que controlen la explotación de materiales áridos y pétreos en nuestros ríos de agua limpia. La buena imagen, el orden, limpieza y la seguridad de una ciudad atrae a los turistas, porque nadie desea ir a una ciudad sucia, donde la “caca de los perros” se les pegue en sus zapatos, donde los tacones de la damas se queden “prendidos” entre los adoquines o donde el desorden sea la carta de presentación.
Debemos elaborar un plan turístico a largo plazo para nuestra la tierra de “aves y cascadas”, donde el municipio trabaje junto a los emprendedores turísticos que inviertan en proyectos relevantes que en el largo plazo nos permita ser el destino preferido del sur del Ecuador, que dinamice nuestra economía y que genere empleo y bienestar para su gente.
Calidad y calidez: la fórmula del turismo sostenible
La calidad de los servicios y la calidez humana en la atención constituyen factores determinantes en la experiencia del turista. Un destino puede contar con atractivos naturales y culturales excepcionales; sin embargo, si la atención brindada es deficiente, la percepción del visitante se ve negativamente afectada y disminuyen las posibilidades de recomendación y retorno.
La amabilidad, el respeto, la hospitalidad y el compromiso de los prestadores de servicios generan emociones positivas que fortalecen la imagen del destino. En este sentido, la calidad no se limita únicamente a la infraestructura o a los servicios básicos, sino que se manifiesta también en la actitud, el profesionalismo y el trato humano, elementos que marcan una diferencia significativa en un mercado turístico cada vez más competitivo.
Para fortalecer sus emprendimientos y atraer un mayor flujo de visitantes, los emprendedores turísticos deben considerar las siguientes acciones estratégicas:
- Apostar por la calidad y la mejora continua de sus productos y servicios.
- Capacitarse de manera permanente en atención al cliente y gestión empresarial.
- Incorporar herramientas digitales y redes sociales para la promoción y comercialización.
- Ofrecer experiencias auténticas, innovadoras y diferenciadas.
- Trabajar de forma asociativa con otros emprendimientos locales para fortalecer el destino.
- Mantener precios justos, claros y transparentes.
- Escuchar activamente al cliente y valorar sus sugerencias.
- Comprometerse con prácticas sostenibles y socialmente responsables.
Un emprendedor turístico preparado no solo comercializa un servicio, sino que crea experiencias memorables que contribuyen al desarrollo local y a la consolidación de un turismo sostenible.
Entre aves, cascadas y alegría: Zamora te espera este Carnaval
Este feriado de Carnaval, del 13 al 17 de febrero de 2026, Zamora te espera con los brazos abiertos. La tierra de aves y cascadas, un verdadero paraíso terrenal, te invita a vivir una experiencia inolvidable en un destino que combina naturaleza exuberante, tranquilidad, diversión y hospitalidad.
Zamora es un lugar donde el alma respira. Aquí podrás maravillarte con la majestuosidad del Parque Nacional Podocarpus, dejarte envolver por el sonido y la frescura de sus hermosas cascadas, disfrutar de ríos de aguas limpias y cristalinas, y descansar en acogedoras hosterías y hoteles que te harán sentir como en casa. Nuestra ciudad ofrece además una variada propuesta de restaurantes, bares, escenarios deportivos y centros de diversión nocturna, pensados para un sano esparcimiento y momentos de alegría compartida.
Durante estas fiestas de Carnaval, Zamora se llena de vida, color y emoción. Tendrás la oportunidad de participar en múltiples actividades recreativas, culturales y artísticas; descubrir paisajes únicos y deleitarte con nuestra exquisita gastronomía, preparada con tradición, cariño y sabor amazónico.
Te invitamos también a recorrer nuestras seis parroquias rurales: Cumbaratza, Guadalupe, Timbara, San Carlos de las Minas, Sabanilla e Imbana, joyas llenas de cultura, naturaleza y gente amable. Al visitarlas, sé parte del cambio apoyando el consumo local, adquiriendo productos y servicios de nuestros emprendedores y productores, quienes te atenderán con calidad, amabilidad y precios accesibles para toda la familia.
Este Carnaval, regálate más que un viaje: regálate una experiencia auténtica, segura y llena de vida.
Zamora no solo se visita… Zamora se siente, se vive y se recuerda.
¡Te esperamos para celebrar juntos el carnaval en el corazón de la Amazonía!
Conclusión
El turismo es mucho más que una actividad económica; es una oportunidad para transformar realidades, dignificar el trabajo y generar bienestar en los territorios. Cuando se lo concibe con visión, se lo gestiona con responsabilidad y se lo vive con identidad, el turismo se convierte en un verdadero motor de desarrollo humano, social, cultural y ambiental.
Detrás de cada emprendimiento turístico hay historias de esfuerzo, fe y perseverancia; familias que apuestan por quedarse en su tierra, comunidades que defienden su identidad y territorios que buscan crecer sin perder su esencia. Por ello, el turismo solo cumple su verdadero propósito cuando existe una alianza sincera y efectiva entre el Estado, los emprendedores y la ciudadanía, orientada a crear oportunidades reales y sostenibles.
Apostar por la calidad del servicio, la calidez humana y la sostenibilidad no es una elección opcional, sino una responsabilidad compartida. Es el camino para construir destinos competitivos, generar empleo digno, dinamizar la economía local y proteger la riqueza natural y cultural que nos identifica. El desarrollo no se mide únicamente en cifras, sino en la calidad de vida de las personas y en el orgullo de pertenecer a un territorio que progresa.
Invertir en turismo es invertir en personas, en identidad y en futuro. Es creer en la capacidad de nuestras comunidades para transformar su realidad con trabajo honesto, planificación y compromiso. Cuando el turismo se convierte en una causa común, deja de ser solo una actividad y se transforma en una fuerza capaz de cambiar vidas y construir territorios con esperanza, dignidad y bienestar para las generaciones presentes y futuras.
Noticias Zamora
Minería, empleo y Estado: una decisión que exige diálogo
El plantón pacífico que reunió a cerca de 5.000 personas en el sector El Pache, entre Portovelo y Piñas, evidenció el profundo malestar social generado por la suspensión total de las plantas de beneficio minero dispuesta por el Ministerio de Ambiente y Energía. La movilización, realizada el miércoles 4 de febrero, congregó a trabajadores, familias, empresarios y autoridades locales que rechazan una medida que, aunque amparada en argumentos ambientales, no considera el impacto social y económico en territorios históricamente mineros.
La protesta se origina tras la Resolución Ministerial n.º MAE-MAE-2026-0005-RM, emitida el 2 de febrero de 2026, que ordena la suspensión de actividades mineras en Napo y el cierre de plantas de beneficio en El Oro y Loja, afectando directamente al distrito minero de Portovelo. La preocupación se extiende a otras provincias como Zamora Chinchipe, donde la minería no es una actividad reciente, sino una práctica histórica que hoy sostiene alrededor del 70 % de la economía local, mientras que en zonas de El Oro la dependencia supera el 90 % de la población de forma directa o indirecta.
El Ministerio sustenta la resolución en informes técnicos que evidencian contaminación en la cuenca Puyango–Tumbes, con presencia de metales pesados y cianuro por encima de los límites permitidos, situación que ha afectado la calidad del agua, los ecosistemas y los derechos de la naturaleza. Sin embargo, estos problemas ambientales son también consecuencia de la ausencia prolongada del Estado, que no ha implementado políticas públicas efectivas de control, regulación y capacitación para una minería responsable.
En Zamora Chinchipe y otras provincias mineras no se rechaza el control ambiental; lo que se cuestiona es que la decisión se haya adoptado sin un análisis integral del impacto social ni alternativas claras de empleo. La Asociación de Propietarios de Plantas de Beneficio de la Provincia de El Oro (Aproplasmin) anunció que acatará la resolución, pero exigirá la instalación de mesas de diálogo, un paso necesario para construir compromisos reales entre el Estado y el sector minero.
En un país con serias limitaciones para generar empleo, la criminalización y paralización del sector minero solo profundiza la informalidad y el conflicto social. La salida no es la represión ni las decisiones de escritorio, sino la legalización, regulación y acompañamiento técnico del Estado, que permita proteger el ambiente sin vulnerar el derecho al trabajo. La minería, bien regulada, puede y debe ser parte de una solución económica y social para provincias que, por historia y realidad, dependen de ella.
Noticias Zamora
Forjada en la lucha y la esperanza: 58 años de historia educativa de la UE ‘12 de Febrero
Introducción
Hay instituciones que nacen por decreto y otras que nacen de la necesidad, del coraje y de la esperanza colectiva de un pueblo. La Unidad Educativa “12 de Febrero” pertenece a estas últimas. Su historia no es solo la cronología de una institución educativa, sino el testimonio vivo de una lucha social por la educación laica, inclusiva y liberadora, en un tiempo en el que educar significaba resistir, y enseñar implicaba arriesgarlo todo por el derecho a pensar y a soñar.
Forjada en un contexto de profundas tensiones ideológicas, desigualdad social y limitado acceso a la educación, la Unidad Educativa “12 de Febrero” emergió como una respuesta valiente a la exclusión y al abandono histórico de amplios sectores de la población Zamorana. Desde sus primeras aulas nocturnas, levantadas con esfuerzo comunitario y vocación docente, la institución se convirtió en un faro de oportunidades para hombres y mujeres trabajadores que, después de extensas jornadas laborales, encontraron en el estudio una vía de dignificación, superación y esperanza.
A lo largo de 58 años de vida institucional, este plantel ha transitado un camino marcado por la perseverancia, la transformación y el compromiso social. Su evolución refleja no solo el crecimiento académico y administrativo, sino la permanencia de una esencia profundamente humana: la convicción de que la educación es un acto de justicia social y una herramienta para cambiar destinos individuales y colectivos.
Esta reseña histórica tiene como propósito rendir homenaje a la lucha que dio origen a la Unidad Educativa “12 de Febrero”, al legado de quienes la soñaron y la defendieron con valentía, y al impacto que, a lo largo de casi seis décadas, ha tenido en la formación de generaciones de ciudadanos críticos, solidarios y comprometidos con el desarrollo de Zamora y del país. Recordar su historia es, al mismo tiempo, reconocer que el futuro se construye cuando la educación nace del compromiso, la memoria y la esperanza.
Carlos Hernán Gómez Vásquez: un educador para la historia
Carlos Hernán Gómez Vásquez nació el 10 de julio de 1932, siendo el segundo hijo del hogar conformado por los señores Luis Gómez Montoya y Carmen Lucila Vásquez Suárez. Desde temprana edad mostró una profunda vocación por el estudio y el servicio educativo. Realizó los dos primeros años de su educación primaria en el Colegio de Madres Franciscanas “Modesto A. Peñaherrera”, donde culminó su formación primaria, sentando las bases de una vida dedicada al conocimiento.
Sus estudios secundarios los cursó en el Colegio Normal “Juan Montalvo” de la ciudad de Quito, institución en la que se destacó por su excelencia académica, obteniendo una de las mejores notas de grado. Esta etapa marcó el inicio de una trayectoria caracterizada por el compromiso intelectual, pedagógico y social.
Inició su labor profesional como docente en la Escuela Modelo “Velasco Ibarra” de la ciudad de Ibarra. Posteriormente, motivado por el deseo de ampliar su formación, se ausentó del país para estudiar periodismo y radiodifusión en la Universidad Javeriana de Bogotá, donde permaneció durante seis años. En ese período, además de sus estudios universitarios, trabajó como profesor en el Colegio “Jiménez de Quesada” de la misma ciudad. Durante su estancia en Colombia tuvo la oportunidad de entrevistar al doctor José María Velasco Ibarra, encuentro en el que ambas personalidades coincidieron en la firme defensa de la soberanía nacional ecuatoriana.
A su regreso al Ecuador, en la década de los años sesenta, se estableció en la ciudad de Quito, donde trabajó de manera particular en varios colegios. Paralelamente, brindó apoyo constante a estudiantes cotacacheños que cursaban sus estudios en el Colegio Normal “Juan Montalvo”, ya sea como apoderado, guía pedagógico, apoyo moral o económico. Este gesto solidario y paternal hizo que muchos lo recuerden con cariño como “Papá Hernán”.
Hacia finales de la década de los sesenta, el Ministerio de Educación lo designó Secretario de la Dirección Provincial de Educación de Zamora. Fue en esta etapa donde, al evidenciar la marginación y el obscurantismo que afectaban al acceso a la educación en la región, asumió el desafío de transformar esa realidad. Junto a un grupo de docentes y padres de familia impulsó la creación del Colegio Nacional “12 de Febrero”, hoy Unidad Educativa, iniciativa que le costó ser víctima de múltiples atentados, entre ellos un ataque con dinamita que marcó dolorosamente a la población y le ocasionó la pérdida del tímpano de su oído derecho.
Tras tres años de trabajo desinteresado y perseverante, el Ministerio de Educación decretó oficialmente la creación del primer colegio fiscal del suroriente ecuatoriano. En reconocimiento a su incansable labor, los docentes y la comunidad resolvieron nombrarlo patrono del establecimiento, honor que simboliza su legado imborrable en la historia educativa de la región.
Por súplicas de su madre, regresó posteriormente a la provincia de Imbabura, donde se desempeñó como director de la Escuela “Juan Montalvo” de la parroquia San Antonio de Ibarra. En ese contexto impulsó la creación del Colegio Nocturno San Antonio de Ibarra, en el cual también ejerció como docente. Debido a la falta de partidas presupuestarias, los trámites administrativos y el alumnado pasaron posteriormente al Colegio “Daniel Reyes” de la misma localidad.
En la década de los noventa asumió el cargo de director administrativo de la Escuela “Galo Plaza Lasso”, en la comunidad de Zuleta, donde se encuentra asentada la hacienda del patrono de la institución. Fiel a su espíritu visionario, promovió la creación del Colegio Zuleta, hoy Colegio Técnico Experimental “Zuleta”, ampliando una vez más el acceso a la educación para la población rural.
En el ámbito literario, en 1993 publicó la novela “El Forastero”, quedando inédita la obra “Oro maldito”, reflejo de su sensibilidad social y su inquietud intelectual.
Se acogió a los beneficios de la jubilación en 1996. En 1998 contrajo matrimonio con la señorita Germania Chavarrea Vallejo, de la ciudad de Atuntaqui, unión de la cual no hubo descendencia.
En su vida personal, Hernán Gómez Vásquez fue un hombre sensible y amante de la música nacional y los tangos. Sentía un profundo cariño por los animales, las flores y las plantas, aficiones que reflejaban su espíritu noble, contemplativo y profundamente humano.
La educación como justicia social: el compromiso histórico de la UE “12 de Febrero” con su comunidad
La Unidad Educativa “12 de Febrero” nació como una respuesta solidaria y profundamente humana a las necesidades educativas del pueblo Zamorano. Fue creada originalmente en jornada nocturna, pensada para la gente trabajadora, para aquellos hombres y mujeres que, luego de extensas jornadas laborales, encontraban en el estudio la única vía para transformar su realidad y construir un futuro más digno y promisorio para sus familias. En sus aulas nocturnas se forjaron sueños, se vencieron cansancios y se sembró la esperanza de que la educación es, ante todo, un acto de justicia social y de emancipación personal.
Durante sus primeros años de funcionamiento, la sección nocturna concentró la mayor población estudiantil, llegando a albergar aproximadamente 900 estudiantes, frente a cerca de 150 en la jornada diurna. Aquella realidad evidenciaba el compromiso del plantel con los sectores populares y con quienes veían en la educación una herramienta para mejorar sus condiciones económicas, sociales y culturales. Con el paso del tiempo, y como reflejo de los cambios demográficos y educativos de la ciudad, esta proporción se invirtió: en la actualidad, la jornada diurna atiende a más de 1.400 estudiantes, lo que representa alrededor del 95 % de la población estudiantil, mientras que la sección nocturna acoge aproximadamente a 100 estudiantes, equivalente al 5 %. Sin embargo, más allá de las cifras y de las modalidades de estudio, la esencia de la institución permanece intacta.
Esa esencia se sustenta en un sólido conjunto de principios y valores que orientan su quehacer educativo y definen su identidad institucional. La Unidad Educativa “12 de Febrero” se fundamenta en principios como la libertad, la educación en valores, la educación para la democracia, la participación ciudadana y la corresponsabilidad social, promoviendo una auténtica comunidad de aprendizaje. Asimismo, asume la equidad, la inclusión, la flexibilidad, la calidad y la calidez como ejes transversales de su práctica pedagógica, garantizando el derecho a una educación laica, intercultural y plurinacional.
De igual manera, la institución se rige por principios de transparencia, exigibilidad y rendición de cuentas, igualdad, ética, veracidad, justicia y legalidad, orientados a una gestión educativa eficaz y eficiente. El respeto y la protección del medio ambiente, junto con la universalidad del acceso a la educación, constituyen compromisos permanentes en la formación de ciudadanos responsables y conscientes de su entorno.
Estos principios se concretan en valores que se viven cotidianamente en la comunidad educativa. Entre ellos destacan el amor y respeto a la naturaleza, la libertad ejercida con responsabilidad, la honestidad, la puntualidad, la disciplina y la justicia. Se fomenta además la criticidad, la solidaridad, el amor, la amistad, el civismo, la cooperación, la tolerancia y la creatividad, fortaleciendo la autoestima, la identidad y el sentido de pertenencia de los estudiantes, pilares fundamentales para su desarrollo integral.
En coherencia con esta base ética y humanista, la visión institucional proyecta a la Unidad Educativa “12 de Febrero” como una institución líder en procesos de formación integral, capaz de responder a los requerimientos de los estándares educativos nacionales, con calidad y calidez, en los niveles de educación inicial, básica y bachillerato, incluyendo el bachillerato en ciencias y el bachillerato técnico. Esta visión refleja el anhelo de consolidarse como un referente educativo que articule excelencia académica, innovación pedagógica y compromiso social.
Por su parte, la misión de la institución reafirma su vocación formadora al proponerse educar a estudiantes en los niveles inicial, básico y bachillerato, dotándolos de las competencias necesarias para continuar estudios superiores y/o integrarse de manera exitosa y competitiva al campo laboral. La formación se sustenta en valores, en un espíritu innovador e investigativo, con pensamiento crítico y democrático, orientado a contribuir activamente al desarrollo del buen vivir, tanto en el ámbito personal como en el colectivo.
Así, los principios, valores, misión y visión de la Unidad Educativa “12 de Febrero” no constituyen simples enunciados formales, sino que representan la herencia viva de su origen histórico y la brújula que guía su aporte permanente a la educación y al desarrollo de la sociedad zamorana.
En estos 58 años de vida institucional, la Unidad Educativa “12 de Febrero” ha graduado aproximadamente 10.000 bachilleres, formados bajo un perfil de personas justas, innovadoras y solidarias. Sus egresados se han destacado en concursos y certámenes locales, distritales, provinciales, nacionales e incluso internacionales, en los ámbitos académico, deportivo, artístico y cultural, así como en proyectos de ciencia y tecnología. Estos logros no solo han prestigiado a la institución, sino que también han revalorizado la labor comprometida de sus docentes, demostrando que el conocimiento, cuando se construye con sentido ético y social, se transforma en un desempeño auténtico, capaz de resolver problemas, generar oportunidades y contribuir a hacer más digna y llevadera la vida de las personas y de la comunidad.
Cuando educar fue un acto de valentía: génesis de la Unidad Educativa “12 de Febrero”
Hablar de la creación de la Unidad Educativa “12 de Febrero” es evocar una de las páginas más valientes y trascendentales de la historia educativa de la ciudad de Zamora. Su origen está profundamente ligado a la lucha social por una educación laica, libre de imposiciones ideológicas, en un contexto marcado por la confrontación entre el pensamiento liberal heredado de la Revolución Alfarista y un sistema educativo confesional dominante. Recordar este proceso supone revivir una época de resistencia, sacrificio y profundo compromiso con el porvenir de la juventud Zamorana.
A finales de 1967, la inconformidad ciudadana se hizo evidente ante la preferencia otorgada a criterios religiosos por encima de la calidad profesional del cuerpo docente del entonces Normal San Francisco. Estudiantes, padres de familia y amplios sectores de la población protagonizaron una huelga que se prolongó por cerca de tres meses, exigiendo una educación de calidad y verdaderamente laica. La expulsión del prestigioso educador Lcdo. Ángel Rosero, acusado injustamente de comunista por no someterse a las normas conservadoras imperantes, constituyó el detonante que encendió la indignación colectiva. En este ambiente de persecución ideológica, la aspiración de contar con un colegio laico dejó de ser un simple anhelo para convertirse en una exigencia histórica del pueblo de Zamora.
En este escenario emerge la figura del Lcdo. Hernán Gómez Vázquez, educador visionario, patriota íntegro y firme defensor de la educación pública. Con valentía y convicción, asumió el desafío de fundar un colegio fiscal laico. Tras consultar con reconocidos ciudadanos de la localidad —entre ellos Luis Ojeda, Ernesto Fárez, Rubén González, Jacinto Reinoso y Hugo Arias Benavides— se resolvió crear un nuevo plantel educativo. Inicialmente se pensó denominarlo “Pío Jaramillo Alvarado”; sin embargo, al coincidir con la creación de un colegio del mismo nombre en la ciudad de Loja, se optó por llamarlo “12 de Febrero”, en homenaje al Día del Oriente Ecuatoriano, símbolo de identidad y reivindicación regional.
El 17 de diciembre de 1968 se iniciaron las actividades académicas con 75 estudiantes, en jornadas nocturnas, gracias al apoyo solidario de distinguidos profesionales que ofrecieron su labor de manera gratuita. La ciudadanía respondió con notable generosidad, colaborando tanto moral como económicamente para cubrir el arriendo del local y la adquisición del mobiliario indispensable. Paralelamente, se realizaron las gestiones ante el Ministerio de Educación, las cuales culminaron con el reconocimiento oficial del plantel el 18 de junio de 1969, mediante el Acuerdo Ministerial N.º 2745, que dio vida legal al Colegio Nacional Nocturno “12 de Febrero”.
No obstante, el nacimiento del colegio estuvo marcado por una férrea oposición. Las amenazas anónimas contra su fundador, los intentos de desarticulación institucional y, finalmente, el atentado con dinamita contra su vida evidenció la intolerancia de los enemigos de la educación laica. A pesar de ello, el Lcdo. Gómez Vázquez se mantuvo firme en su propósito, recorriendo diariamente largas distancias para cumplir con su labor docente y trabajando incansablemente por el sostenimiento del colegio, demostrando una vocación que trascendía cualquier sacrificio personal.
Ante la presión y el clamor de su familia, especialmente por el ruego de su madre, el fundador decidió entregar la rectoría del plantel al Comité de Padres de Familia, garantizando así la continuidad de la obra iniciada. Bajo nuevas autoridades, el colegio fue nacionalizado y se consolidó progresivamente como uno de los centros educativos más importantes de la provincia.
A lo largo de su historia institucional, el plantel ha experimentado importantes transformaciones. En 1997 cambió su categoría a Instituto Superior Técnico; en 2003 pasó a denominarse Instituto Superior Tecnológico y, desde el 15 de octubre de 2013, adquirió oficialmente la categoría de Unidad Educativa. Mediante la Resolución N.º 275-13, se fusionaron al plantel las escuelas Simón Bolívar y Flora Peña, fortaleciendo su oferta educativa y su impacto en la comunidad.
Hoy, la emblemática Unidad Educativa “12 de Febrero” se yergue majestuosa, cual cóndor que, desafiando las bravas tormentas de los huracanes andinos, se eleva intrépido para posarse en la cumbre de la inmortalidad. El esfuerzo sembrado no fue en vano: generaciones de bachilleres formados en sus aulas han contribuido al desarrollo profesional, social y cultural de Zamora, honrando el legado de quienes, con valentía y convicción, hicieron posible el nacimiento de esta histórica institución.
Fuente de consulta el libro de Hugo Arias Benavides titulado “Zamora de ayer y de hoy”
De la precariedad al referente educativo: la evolución de la Unidad Educativa “12 de Febrero” creciendo con la comunidad: 58 años de evolución y compromiso educativo
La Unidad Educativa “12 de Febrero”, a lo largo de sus 58 años de vida institucional, ha experimentado un crecimiento sostenido y significativo en los ámbitos académico, administrativo y de infraestructura, consolidándose como un referente educativo para la comunidad.
En sus inicios, la institución desarrolló sus actividades académicas en una casa alquilada ubicada en el centro de la ciudad, lo que evidenciaba las limitaciones propias de una entidad en proceso de formación. Con el paso del tiempo y gracias al esfuerzo conjunto de autoridades, docentes, estudiantes y comunidad educativa, la institución logró establecerse en un predio propio, el cual actualmente cuenta con un amplio espacio físico que favorece tanto el desarrollo académico como la recreación estudiantil.
En la actualidad, la mayoría de las aulas son funcionales y adecuadas para el proceso de enseñanza–aprendizaje; sin embargo, aún se requiere la renovación de aproximadamente 18 aulas de construcción antigua, las cuales, debido al paso del tiempo y a las condiciones climáticas, ya no reúnen las condiciones pedagógicas óptimas.
En cuanto a recursos tecnológicos, la Unidad Educativa dispone de laboratorios de computación debidamente equipados, los cuales fortalecen el desarrollo de habilidades digitales y tecnológicas en los estudiantes, contribuyendo a una educación acorde a las demandas actuales.
La oferta educativa también ha evolucionado de manera notable. Actualmente, la institución brinda servicios educativos desde Educación Inicial hasta Bachillerato, en la sección diurna, garantizando una trayectoria educativa continua y de calidad. Esta sección comprende los niveles de Educación Inicial, Preparatoria y Educación General Básica en sus subniveles elemental, media y superior, así como Bachillerato Técnico y Bachillerato en Ciencias, desarrollados en jornada matutina.
Con un marcado compromiso social e inclusivo, la Unidad Educativa amplía su cobertura a través de la sección nocturna, donde se ofrece Educación General Básica Superior y Bachillerato en modalidad semipresencial intensiva, dirigida a personas mayores de 18 años que desean culminar sus estudios y mejorar sus oportunidades personales y profesionales.
El crecimiento institucional se refleja también en el incremento del número de docentes y estudiantes. Actualmente, la Unidad Educativa “12 de Febrero” atiende a 1.560 estudiantes, quienes son acompañados en su proceso formativo por un equipo humano conformado por 96 servidores, entre directivos, docentes, personal administrativo y trabajadores, todos comprometidos con la formación integral, el bienestar estudiantil y la mejora continua de la calidad educativa.
Finalmente, el plantel cuenta con espacios deportivos destinados a la recreación y formación integral, así como con el servicio de bar, lo que contribuye a un entorno educativo funcional, seguro y acogedor. Todo este proceso de crecimiento y evolución evidencia el compromiso permanente de la Unidad Educativa “12 de Febrero” con el desarrollo educativo de niños, adolescentes y jóvenes, respondiendo a las necesidades de la comunidad y proyectándose hacia un futuro de constante mejora.
Conclusión
La historia de la Unidad Educativa “12 de Febrero” es, en esencia, la historia de un pueblo que decidió no renunciar a su derecho a la educación, aun cuando educar implicaba resistir, enfrentar la intolerancia y asumir riesgos personales y colectivos. Forjada en la lucha y sostenida por la esperanza, esta institución se levantó como un acto de valentía histórica y como una afirmación profunda de que la educación es el camino más legítimo para la transformación social.
A lo largo de 58 años de vida institucional, la Unidad Educativa “12 de Febrero” ha demostrado que su fortaleza no radica únicamente en su infraestructura, en sus cifras de matrícula o en sus logros académicos, sino en la solidez de los valores que la sustentan y en el compromiso humano de quienes han formado parte de su comunidad educativa. Docentes, Estudiantes, familias y Autoridades han construido, generación tras generación, una institución que no solo forma bachilleres, sino ciudadanos justos, innovadores, solidarios y conscientes de su responsabilidad con la sociedad.
El legado del Lcdo. Carlos Hernán Gómez Vásquez, su fundador y patrono, permanece vivo en cada aula, en cada estudiante que persevera pese a las dificultades y en cada docente que concibe la enseñanza como un acto de servicio. Su ejemplo recuerda que la educación no se edifica desde la comodidad, sino desde la convicción, el sacrificio y el amor profundo por el ser humano.
Hoy, convertida en un referente educativo de la provincia, la Unidad Educativa “12 de Febrero” continúa proyectándose hacia el futuro sin renunciar a su memoria. Su historia interpela a las nuevas generaciones a valorar la educación pública, laica e inclusiva, y a defenderla como un bien común irrenunciable. Porque mientras existan instituciones que nazcan del compromiso y se sostengan en la esperanza, la educación seguirá siendo el acto más poderoso para dignificar la vida, transformar destinos y construir una sociedad más justa y humana.
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