Connect with us

Noticias Zamora

Mujer: Memoria de Lucha, Voz de Cambio y Arquitecta del Futuro

Publicado

on

Por Mario Paz. Mgtr

Introducción

Cada 8 de marzo el mundo hace una pausa para mirar de frente la historia, escuchar las voces silenciadas y reconocer la fuerza indomable de millones de mujeres que han luchado (y siguen luchando) por dignidad, igualdad y justicia.

El Día Internacional de la Mujer no es una conmemoración superficial ni un gesto simbólico. Es memoria viva. Es conciencia despierta. Es el eco de generaciones que desafiaron el miedo, rompieron cadenas invisibles y abrieron caminos donde antes solo había exclusión. Es el recordatorio de que cada derecho conquistado fue fruto de sacrificio, valentía y perseverancia.

Hablar de la mujer es hablar de resiliencia. Es reconocer a quien ha sostenido hogares en silencio, ha liderado transformaciones históricas, ha educado generaciones enteras y ha enfrentado estructuras de desigualdad con una determinación admirable. La mujer no ha pedido privilegios: ha exigido justicia. No ha buscado superioridad: ha reclamado equidad.

Este día nos convoca a algo más profundo que el aplauso y las flores. Nos invita a reflexionar sobre los avances alcanzados, pero también sobre las brechas que persisten. Nos desafía a transformar las estadísticas dolorosas en compromisos reales, y las palabras en acciones concretas. Porque mientras exista una sola mujer limitada por la violencia, la discriminación o la falta de oportunidades, la tarea no estará completa.

“Mujer: Memoria de Lucha, Voz de Cambio y Arquitecta del Futuro” no es solo un título; es una declaración de principios. La mujer es memoria porque honra a quienes abrieron camino. Es voz de cambio porque cuestiona, propone y transforma. Y es arquitecta del futuro porque su liderazgo, preparación y visión están modelando la sociedad que heredarán las próximas generaciones.

Hoy no solo conmemoramos. Hoy reconocemos, afirmamos y proyectamos. Porque cuando una mujer se levanta con conciencia de su valor, no solo cambia su destino: cambia el rumbo de la historia.

Cuando la Mujer Lidera, la Humanidad Avanza

La creciente presencia femenina en posiciones de liderazgo no es una concesión histórica, es el resultado de décadas de lucha, preparación y resiliencia. Cada año, publicaciones internacionales destacan a las mujeres más poderosas del mundo, reconociendo su influencia en la política, la economía, los negocios y la transformación social. Pero más allá de los rankings, lo verdaderamente trascendente es el impacto humano y estructural que las mujeres lideresas generan en la sociedad.

La mujer es un pilar esencial de la humanidad. No desde la queja ni desde el dolor perpetuo, sino desde su capacidad de levantarse, reconstruir y avanzar. Su naturaleza es profundamente poderosa: es reserva de amor, fuente de equilibrio, motor de cambio positivo. Cuando una mujer se fortalece, se fortalecen la moral, la paz y los valores que sostienen a la sociedad.

Mi admiración y gratitud a ti, “Mujerón”. A ti que trabajas con excelencia en tu profesión u oficio y, además, sostienes tu hogar con amor y compromiso. A ti que te levantas temprano y te acuestas tarde; que muchas veces no duermes tranquila hasta saber que cada miembro de tu familia está a salvo. A ti que te arreglas, haces ejercicio y te perfumas por amor propio, porque sabes que tu dignidad comienza en el respeto hacia ti misma. Eres casi médica, casi psicóloga, casi consejera espiritual; guardiana del bienestar físico, emocional y espiritual de los tuyos. Feliz día a ti, mujer valiente, corazón de la humanidad, porque gracias a tu entrega silenciosa millones de hijos e hijas han podido cristalizar sus sueños.

Pero la mujer no solo brilla en el hogar. Brilla en todos los escenarios donde se toman decisiones que cambian el rumbo del mundo.

Entre las figuras más influyentes de los últimos años encontramos a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, primera mujer en ocupar ese cargo estratégico en la Unión Europea; a Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, protagonista clave en la estabilidad económica global; a Giorgia Meloni, primera ministra de Italia; y a Claudia Sheinbaum, presidenta de México, referente de liderazgo femenino en América Latina.

En el ámbito empresarial destacan líderes como Mary Barra, CEO de General Motors, y Julie Sweet, CEO de Accenture, mujeres que dirigen corporaciones globales demostrando que la capacidad no tiene género.

Europa también fue testigo del liderazgo firme y determinante de Angela Merkel, quien durante años condujo a Alemania con estabilidad en tiempos de crisis.

En América Latina, el liderazgo femenino ha dejado huellas profundas. Michelle Bachelet, dos veces presidenta de Chile, se convirtió en referente continental por su defensa de los derechos humanos y la equidad. Dilma Rousseff, primera mujer presidenta de Brasil, abrió camino en una de las economías más grandes del mundo. También destacan figuras como Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y Laura Chinchilla en Costa Rica, mujeres que asumieron la conducción de sus naciones en contextos complejos, demostrando capacidad y determinación.

Estos liderazgos no solo representan logros individuales; simbolizan puertas abiertas para millones de niñas y jóvenes que ahora pueden imaginarse gobernando, dirigiendo empresas, tomando decisiones estratégicas y transformando sociedades.

La mujer es el tesoro más grande de la tierra, corazón del hogar y columna vertebral de la familia, pero también es arquitecta de políticas públicas, estratega económica, visionaria empresarial y agente de cambio social. Su empatía, su sabiduría y su fortaleza emocional son activos que el mundo necesita con urgencia. Cuando una mujer lidera con ética y preparación, no solo administra: humaniza. No solo gobierna: transforma. No solo dirige: inspira.

El Día de la Mujer no es solo una conmemoración; es memoria de lucha y proyección de futuro. Y el futuro será más justo en la medida en que más mujeres ocupen, con mérito y dignidad, los espacios donde se decide el destino de nuestras sociedades.

El Rol Protagónico de la Mujer en el Siglo XXI

Hablar del rol de la mujer en la sociedad contemporánea es hablar de transformación, resiliencia y construcción constante. La mujer de hoy no habita en un solo espacio: los integra a todos. Es trabajadora, madre, profesional, científica, líder política, empresaria, educadora, activista social, creadora cultural y formadora de nuevas generaciones. Su presencia no es complementaria; es esencial.

Durante las últimas décadas, el avance femenino en educación, participación política, emprendimiento y defensa de derechos civiles ha sido significativo. Hoy más mujeres acceden a estudios superiores, ocupan cargos de responsabilidad y lideran proyectos de impacto global. Sin embargo, estos logros no significan que la meta esté alcanzada. Persisten desigualdades estructurales, brechas salariales, estereotipos de género y barreras culturales que limitan su pleno desarrollo.

La mujer contemporánea enfrenta una realidad compleja: debe demostrar capacidad en escenarios donde históricamente fue excluida, mientras continúa sosteniendo responsabilidades familiares que muchas veces no se distribuyen de manera equitativa. Aun así, avanza. Se prepara. Emprende. Innova. Lidera.

En el ámbito profesional, las mujeres aportan visión estratégica, sensibilidad social y capacidad de trabajo colaborativo. En la política, introducen agendas que priorizan la educación, la salud, la inclusión y la justicia social. En la ciencia y la tecnología, rompen paradigmas y amplían los horizontes del conocimiento. En el deporte y la cultura, inspiran con disciplina y creatividad. Y en el hogar (espacio históricamente invisibilizado) continúan siendo eje de formación en valores, resiliencia y humanidad.

Una sociedad verdaderamente equitativa no se construye con discursos simbólicos, sino con igualdad real en la toma de decisiones. Esto implica acceso justo a puestos de liderazgo, condiciones laborales dignas, corresponsabilidad en las tareas del hogar, y la eliminación de estigmas que encasillan o minimizan el potencial femenino.

La igualdad no es un favor que se concede; es un derecho que se reconoce. Y cuando la mujer tiene oportunidades reales, no solo ella progresa: progresa la familia, la empresa, la comunidad y la nación. Diversos estudios han demostrado que las sociedades con mayor participación femenina en la economía y en la política alcanzan mejores indicadores de bienestar, crecimiento sostenible y estabilidad social.

El desafío actual no es únicamente abrir puertas, sino garantizar que esas puertas permanezcan abiertas para todas, sin distinción de origen, condición económica o contexto cultural. El reto es transformar mentalidades, educar en respeto mutuo y promover una cultura donde el talento y la ética pesen más que el género.

El rol de la mujer en la sociedad actual no puede reducirse a una función específica. Es múltiple, dinámico y determinante. La mujer no solo participa en el desarrollo social: lo impulsa, lo humaniza y lo orienta hacia un horizonte más justo.

Conmemorar el Día de la Mujer es reconocer estos avances, visibilizar los desafíos pendientes y proyectar un futuro donde la equidad no sea una aspiración, sino una realidad cotidiana. Porque cuando la mujer avanza, la humanidad entera avanza con ella.

De la Indignación a la Acción: Construyendo una Sociedad Libre de Violencia

La violencia contra la mujer constituye una de las violaciones de derechos humanos más extendidas y persistentes en el mundo. No distingue fronteras, culturas ni niveles socioeconómicos. Se manifiesta en agresiones físicas, psicológicas, sexuales, económicas y simbólicas que afectan no solo a las víctimas directas, sino al tejido completo de la sociedad.

Erradicarla no es una tarea individual ni aislada. Requiere una acción coordinada, sostenida y valiente de diversos actores sociales. Solo desde un compromiso integral será posible transformar las estructuras que la permiten.

El rol del Estado: El Estado tiene la responsabilidad primaria de garantizar la vida, la dignidad y la seguridad de sus ciudadanas. Esto implica:

  • Fortalecer y asegurar la aplicación efectiva de leyes de protección contra la violencia de género.
  • Establecer protocolos de atención integral que incluyan asistencia médica, psicológica, jurídica y social para las víctimas.
  • Asignar presupuesto suficiente a programas de prevención y campañas educativas permanentes.
  • Garantizar acceso ágil y seguro a la justicia, evitando la revictimización y asegurando medidas de protección oportunas.

Las leyes existen en muchos países, pero su verdadera eficacia depende de la voluntad política, la capacitación institucional y el seguimiento constante.

El papel de las instituciones y la sociedad civil: Las instituciones educativas, organizaciones sociales, empresas, iglesias y medios de comunicación desempeñan un papel determinante en la transformación cultural. Entre sus responsabilidades destacan:

  • Implementar programas educativos desde la infancia que promuevan la igualdad de género, el respeto mutuo y la resolución pacífica de conflictos.
  • Ofrecer servicios de apoyo psicológico, legal y económico para mujeres víctimas de violencia.
  • Generar campañas de sensibilización que cuestionen estereotipos y normalizaciones culturales que perpetúan el maltrato.

La violencia no comienza con un golpe; comienza con una idea equivocada de superioridad. Por eso, la prevención empieza en la educación.

La responsabilidad de la familia: La familia es la primera escuela de convivencia. Allí se siembran valores que pueden reproducir la violencia o erradicarla.

  • Educar en el respeto, la equidad y el diálogo como herramientas fundamentales de relación.
  • No justificar ni encubrir ninguna forma de violencia dentro del hogar.
  • Brindar apoyo emocional y acompañamiento a quienes enfrenten situaciones de riesgo.

Criar hijos e hijas con conciencia de igualdad es una de las inversiones más poderosas para el futuro.

El empoderamiento y la acción de las propias mujeres: Aunque la violencia de género es un problema estructural que no puede responsabilizar a la víctima, el fortalecimiento personal y comunitario es un factor clave para romper ciclos de abuso. Algunas acciones fundamentales incluyen:

  • Informarse sobre sus derechos y conocer las leyes de protección vigentes.
  • Denunciar cualquier acto de violencia o discriminación, ya sea física, psicológica o económica.
  • Construir redes de apoyo entre mujeres y vincularse con organizaciones de defensa de derechos humanos.
  • Participar en espacios comunitarios, formativos y de liderazgo que promuevan la igualdad.
  • Buscar apoyo profesional cuando sea necesario, entendiendo que pedir ayuda no es señal de debilidad, sino de valentía.

El silencio protege al agresor; la denuncia protege la dignidad.

Hacia una transformación cultural: La prevención real se construye educando a las futuras generaciones en el respeto, la corresponsabilidad y la solución pacífica de los conflictos. Se necesita una transformación profunda de normas culturales que han tolerado, minimizado o invisibilizado la violencia durante siglos.

Estas acciones deben sostenerse en políticas públicas coherentes, participación comunitaria activa y procesos educativos continuos. No basta con reaccionar ante los casos; es necesario cambiar las mentalidades que los generan.

El Día de la Mujer no solo es conmemoración y reconocimiento. Es también un llamado urgente a la acción. La lucha contra la violencia no es una causa exclusiva de las mujeres: es una responsabilidad colectiva. Una sociedad que protege a sus mujeres se protege a sí misma. Una sociedad que erradica la violencia construye justicia, paz y futuro.

Cifras que Duelen, Conciencias que Deben Despertar

La violencia contra la mujer es una de las expresiones más extremas de desigualdad de género y una violación sistemática de los derechos humanos. Aunque hemos avanzado en marcos legales, programas de protección y conciencia pública, aún enfrentamos realidades alarmantes que nos obligan a reflexionar y actuar con urgencia.

Primero, es necesario cuestionar y transformar las creencias culturales que han sostenido una visión distorsionada de las relaciones entre hombres y mujeres. El estereotipo que afirma que “el hombre es superior a la mujer” está profundamente arraigado en nuestra sociedad y ha sido alimentado por prácticas machistas a lo largo de generaciones. Cambiar ese paradigma no es una concesión ni una moda: es un acto de justicia y dignidad humana. Por eso es más oportuno decir: “junto a un gran hombre siempre hay una gran mujer… y viceversa”. La fuerza de una sociedad se mide por la igualdad de oportunidades y el respeto entre todos sus miembros.

En Ecuador, las cifras sobre violencia de género son estremecedoras y no pueden ser ignoradas:

  • Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en un solo año se registraron 702 víctimas de femicidio, de las cuales aproximadamente el 80 % fueron asesinadas por sus parejas o exparejas.
  • El 65 % de las mujeres en el país ha reportado haber sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida.
  • Informes del INEC también muestran que 7 de cada 10 mujeres han sido víctimas de algún tipo de agresión en Ecuador.

Estas cifras no son meros números. Representan historias de dolor, familias desgarradas, sueños truncados y comunidades heridas. Son un llamado urgente a fortalecer, con decisión, todos los mecanismos de prevención, protección y empoderamiento para las mujeres ecuatorianas.

Es especialmente preocupante constatar que 7 de cada 10 mujeres son violentadas por quienes juraron amarlas y protegerlas. Esta agresión no solo pone en evidencia una conducta reprobable, sino que revela un patrón cultural de dominación y miedo: miedo a la autonomía, al talento, a las virtudes y al liderazgo de las mujeres.

No podemos, como sociedad, seguir tolerando la violencia contra la mujer. No podemos aceptar silencios cómplices. No podemos normalizar el maltrato como si fuese un asunto privado.

La mujer fue creada para ser amada, respetada y protegida, no para ser subyugada ni callada por la violencia de su pareja. Una sociedad en paz es aquella que protege a sus miembros más vulnerables y rechaza sin ambages cualquier forma de abuso.

La violencia de género no empieza con un golpe; empieza con palabras que degradan, silencios que justifican y estructuras que normalizan. Cambiar esto requiere compromiso colectivo, educación desde la infancia y la intervención firme de todas las instituciones del Estado y de la sociedad civil.

Mujer: Levántate, Prepárate y Conquista tu Destino

“Los hombres que no perdonan a las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandes virtudes.” Hoy elevo mi voz para rendir homenaje a la mujer sabia, luchadora y empática. A ti, que llenas de luz tu hogar y sostienes con firmeza los pilares de tu familia. A ti, que eres vida, fe y esperanza; el más grande proyecto de Dios sobre la tierra.

La mujer no es fragilidad: es fortaleza silenciosa. No es sombra: es luz propia. No es complemento: es esencia.

Su belleza no está en la ropa que lleve ni en la figura que luce. Su verdadera belleza habita en sus ojos, porque son la puerta del corazón, donde nacen el amor, la ternura, la valentía y la capacidad infinita de resiliencia.

El Génesis nos recuerda que la mujer fue tomada del costado del hombre: no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser dominada, sino del lado para ser igual; bajo el brazo para ser protegida; junto al corazón para ser amada. Esa es tu dignidad: igualdad, respeto y amor.

Pero hoy no basta con el reconocimiento simbólico. Hoy el mundo necesita mujeres preparadas, educadas, autónomas y financieramente libres.

La educación es la herramienta más poderosa que pueden empuñar. Es la llave que abre puertas, la antorcha que disipa la oscuridad, la pértiga que les permite saltar de la dependencia a la autonomía. Estudiar no es solo obtener un título; es conquistar su libertad. Es romper cadenas invisibles. Es demostrar que su inteligencia, su talento y su capacidad no tienen límites.

El emprendimiento y el acceso al campo laboral no son simples opciones: son caminos hacia su dignidad económica. Una mujer que genera sus propios recursos fortalece su autoestima, protege su integridad y amplía sus oportunidades. La independencia financiera no es egoísmo; es seguridad, es prevención, es poder de decisión.

A los hombres nos corresponde superar inseguridades y cobardías, erradicar toda forma de violencia y reconocer que el verdadero liderazgo se demuestra respetando y apoyando el crecimiento femenino. Pero a ti, mujer valiente, te corresponde revestirte de amor propio, poner límites claros y no permitir jamás el maltrato ni la humillación.

Si la mujer se derrumba, se debilita la familia. Si la mujer avanza, avanza la sociedad. Si la mujer se educa, se transforma el mundo.

No estás llamada a sobrevivir, sino a trascender. No naciste para depender, sino para decidir. No fuiste creada para el silencio, sino para la influencia positiva.

Hoy, en el Día de la Mujer, más que flores y palabras, recibe este llamado: Estudia. Prepárate. Emprende. Trabaja. Cree en ti.

Haz de tu talento una herramienta de cambio. Haz de tu autonomía un acto de justicia. Haz de tu vida un testimonio de dignidad y superación.

El mundo necesita tu inteligencia, tu sensibilidad y tu fuerza. La sociedad necesita tu liderazgo.

Tu familia necesita tu ejemplo. Y tú necesitas creer, profundamente, que mereces libertad, respeto y realización plena.

Mujer: eres tesoro, eres fuerza, eres futuro. Levántate y conquista el espacio que te pertenece.

 

Conclusión

 

El Día Internacional de la Mujer no es el final de una historia: es un punto de partida. Es una llama que nos recuerda que la lucha por la dignidad, el respeto y la igualdad no pertenece al pasado, sino al presente y al futuro que estamos construyendo.

La mujer es memoria de lucha porque lleva en su historia las huellas de generaciones que resistieron la exclusión y transformaron el dolor en conquista. Es voz de cambio porque no calla ante la injusticia, porque cuestiona estructuras que limitan y propone caminos que liberan. Y es arquitecta del futuro porque, con cada decisión, con cada acto de liderazgo, con cada hijo educado en valores y cada proyecto emprendido, está modelando la sociedad que heredarán las próximas generaciones.

No podemos permitir que esta fecha se reduzca a flores pasajeras o discursos protocolarios. El verdadero homenaje se construye con acciones: con leyes que protejan, con oportunidades reales, con educación que emancipe, con familias que eduquen en respeto y con hombres que comprendan que la igualdad no resta poder, sino que multiplica dignidad.

Una sociedad que honra a sus mujeres se honra a sí misma. Una nación que protege a sus mujeres protege su futuro. Cuando una mujer vive sin miedo, trabaja con igualdad, lidera con libertad y ama con dignidad, toda la humanidad se eleva.

Hoy el llamado es claro: transformar la admiración en compromiso, la indignación en acción y el reconocimiento en justicia permanente. Que cada hogar sea espacio de respeto. Que cada institución sea garante de equidad. Que cada mujer sepa que su voz importa, que su vida vale y que su destino no está determinado por barreras, sino por su capacidad infinita de crear, construir y trascender.

Mujer: no eres fragilidad, eres fuerza que sostiene al mundo. No eres límite, eres posibilidad. No eres pasado silenciado, eres presente consciente y futuro luminoso.

Que este día no sea solo conmemoración, sino renovación del pacto social por la igualdad. Porque cuando la mujer avanza con libertad y dignidad, la historia cambia de rumbo… y el mundo se vuelve más justo, más humano y más esperanzador.

Noticias Zamora

Drenaje de fincas fortalecen la producción de Paquisha

Publicado

on

La Subdirección de Riego y Drenaje de la Prefectura de Zamora Chinchipe recuperó 488 hectáreas de tierras pantanosas en la parroquia Bellavista del cantón Paquisha. Paralelamente a este proyecto fueron entregadas 500 plantas, entre forestales y frutales, a 24 productores del barrio San Francisco.

 Los beneficiarios se hicieron acreedores a estas plantas debido a que sus terrenos fueron mejorados con la construcción de canales de drenaje. Entre las plantas entregadas, tanto frutales como forestales, constan: cacao, mandarina, toronja, naranja, limón agrio, níspero, guararo, laurel costeño y zamique. Además, se entregó abono orgánico, cal y abono foliar.

 Fabricio Quezada, subdirector de esta área, mencionó: “La familia del Gobierno Provincial tenemos todo el ánimo de trabajar. Estas plantas tienen que ser sembradas y, más adelante, servirán para la protección de las riberas y los sembríos. Agradecer a cada uno de los beneficiarios por ese interés en favor de la producción. Siempre cuentan con el equipo de Riego y Drenaje; estamos para continuar con ese mismo compromiso y con el mismo ñeke”.

 Para el beneficiario Juan Ochoa Delgado, estos drenajes fueron lo mejor que se ha realizado en sus terrenos. Tiene 30 vacas de leche y ahora ya pueden estar comiendo incluso el pasto, porque el suelo ya no es pantanoso. “Todos los días ordeño a las vacas y vendo el producto. En nombre del barrio San Francisco, muchas gracias a la Prefectura por ese apoyo a los productores y para que el terreno esté ya productivo en la zona”, indicó.

 Para la presidenta de la parroquia Bellavista, Tatiana Calva, el haber llegado con estos insumos y plantas a los beneficiarios de los drenajes es bueno y digno de felicitar. “Reitero ese trabajo en unidad con la señora Prefecta. Los resultados están a la vista de todos…”, expresó.

 Frente a ello, la prefecta Karla Reátegui, dice que es importante el trabajo que vienen realizando en favor de la producción, “en toda la provincia estamos trabajando con la ganadería, con las plantas, con los drenajes, con los emprendimientos (…), es bonito saber que, desde nuestra institución, a través de los diferentes equipos técnicos están aportando al desarrollo de la economía de las familias”.

Continuar Leyendo

Noticias Zamora

Con $1,3 millones inicia obra de asfalto, aceras y bordillos en Tundayme

Publicado

on

La parroquia Tundayme, del cantón El Pangui, avanza hacia un hito histórico al proyectarse como la primera en alcanzar el 100% de sus calles urbanas asfaltadas. Este importante logro es posible gracias a la gestión de la Alcaldía de El Pangui, liderada por el alcalde Jairo Herrera, ante el Gobierno Nacional, a través de la Secretaría Técnica de la Amazonía (STA), que permitió concretar el inicio de la obra “Construcción de asfalto, aceras y bordillos de varias calles de la cabecera parroquial”, un proyecto que impulsa el desarrollo y mejora la calidad de vida de sus habitantes.

La obra contempla una inversión de $1’365.694, financiada con recursos no reembolsables, y permitirá la intervención de 2,3 kilómetros de calles, consolidando la infraestructura vial urbana de la parroquia.

Odalia Bonilla, beneficiaria del sector, destacó la importancia de esta obra “hoy es un día histórico para nuestra parroquia, es un logro que nos llena de alegría. Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a la gestión del ingeniero Jairo Herrera, alcalde de nuestro cantón. Tundayme es un territorio que aporta mucho al país y hoy empieza a recibir lo que merece. Este asfalto no es solo pavimento, es progreso, bienestar y seguridad para nuestras familias”.

Por su parte, Rita Andy, subsecretaria de la STA en delegación del presidente de la cartera de estado, Oswaldo Valverde, resaltó el trabajo articulado entre autoridades “es fundamental la unión de esfuerzos para concretar obras en beneficio de la Amazonía. Esta parroquia ha aportado durante muchos años al país y hoy el Gobierno retribuye con esta importante obra”.

Finalmente, el alcalde Jairo Herrera señaló que este proyecto ha sido una prioridad desde el inicio de su administración “esta es una obra anhelada por la ciudadanía. Empezamos con los estudios, luego postulamos el proyecto, fue aprobado el año pasado y hoy se hace realidad. Transformaremos completamente la zona urbana con recursos no reembolsables. Agradecemos al Gobierno Nacional y a la Secretaría de la Amazonía por su apoyo”.

Durante el acto oficial, el alcalde Jairo Herrera y la subsecretaria Rita Andy realizaron la colocación de la primera piedra y el encendido de maquinaria, marcando el inicio de la obra. Como parte del evento también se llevó a cabo la bendición de los trabajos, la entrega de placas de reconocimiento y presentaciones culturales que resaltaron la identidad de la parroquia.

Esta obra representa un paso firme hacia el fortalecimiento de la infraestructura urbana de Tundayme, reflejando el compromiso institucional de gestionar recursos y ejecutar proyectos que generen desarrollo, mejoren la movilidad y eleven la calidad de vida de sus habitantes.

 

Continuar Leyendo

Noticias Zamora

El deterioro del transporte público; un problema que empieza en lo simple

Publicado

on

Hablar del transporte público en nuestro país se ha vuelto algo tan común. Todos coinciden en que está en crisis; unidades en mal estado, inseguridad, informalidad y falta de control. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a mirar un elemento igual de importante, aunque más sutil, la calidad del servicio humano.

Hoy quiero partir de algo simple, pero que vale la pena analizarlo.
Subirse a un taxi o a un bus urbano debería ser una experiencia básica de convivencia social. Un saludo, por ejemplo, no cuesta nada. Es un acto mínimo de cortesía que demuestre respeto hacia el usuario. Sin embargo, lo que encontramos con frecuencia es todo lo contrario, conductores que no saludan, que no establecen ningún tipo de interacción, que parecen haber normalizado la indiferencia.

Pero el problema no termina ahí. Es cada vez más común observar conductores utilizando el teléfono celular mientras manejan. Una mano en el volante, la otra en el dispositivo. Esto no solo evidencia una falta de profesionalismo, sino que pone en riesgo directo la vida de los pasajeros y de terceros. Lo alarmante es que esta conducta ya no sorprende; se ha vuelto parte del paisaje cotidiano.

En los buses urbanos, la situación no es muy distinta. Conducción agresiva, desatención, falta de trato adecuado al usuario. Parecería que el transporte público ha dejado de entender que presta un servicio esencial, que trabaja con personas, no con objetos.
Entonces, la pregunta es inevitable: ¿dónde está la verdadera deficiencia?

Más allá de las políticas públicas, de la renovación de flotas o de las regulaciones, el problema también radica en la pérdida de estándares básicos de conducta. En la ausencia de una cultura de servicio. En la falta de conciencia de que conducir transporte público no es solo manejar un vehículo, sino asumir una responsabilidad social.

No se trata únicamente de grandes reformas estructurales. A veces, el cambio empieza por lo más sencillo; un saludo, el respeto a las normas de tránsito, la atención al usuario, la responsabilidad al volante.
Porque cuando lo básico falla, todo lo demás también se deteriora.

Continuar Leyendo

Trending

Derechos reservados El Amazonico