En Zamora Chinchipe, un grupo de niñas de apenas 14 años comienza a escribir una historia deportiva que, poco a poco, empieza a llamar la atención de la provincia. Ellas se llaman, Las Guerreras de Zamora Chinchipe, un nombre que refleja no solo la firmeza con la que entran a la cancha, sino también la convicción con la que entrenan, sueñan y se proyectan hacia el futuro del Ecuavóley femenino.
El pasado fin de semana, Las Guerreras de Zamora disputaron un encuentro amistoso en la comunidad de Chamico, un partido cargado de emoción y crecimiento deportivo. La invitación surgió en el marco del cumpleaños de Darwin Correa, quien además incentivó al equipo con un aporte de 200 dólares, gesto que las jóvenes agradecieron profundamente. A este respaldo se sumó el de Fernanda Solórzano, su esposa, ambos ensalzaron el desarrollo del talento femenino.
El ambiente rural, los aplausos espontáneos del público y la exigencia del encuentro sirvieron como un laboratorio deportivo que fortaleció su experiencia. Chamico se convirtió, para ellas, en un espacio de aprendizaje y fuerza.
Primeros pasos en Los Laureles
Ocho días antes de ese compromiso, el equipo había viajado al sector Los Laureles, en la parroquia San Carlos de las Minas, donde vivieron su primer partido frente al público. “Nos dio muchos nervios la primera vez”, recuerdan. Sin embargo, la invitación realizada por don José Vicente fue el punto de partida. Aquella tarde, entre incertidumbre y entusiasmo, comprendieron que jugar fuera de casa es también parte de crecer como deportistas.
Ese encuentro marcó la ruta que ahora siguen; una ruta que combina esfuerzo, horas de práctica y la decisión de perder el miedo. “La segunda participación fuimos un poco más seguras en Chamico, aunque igual nos volvieron los nervios”, comentan entre risas.
Seis meses de entrenamiento y un sueño provincial
Con apenas medio año de preparación constante, las cuatro integrantes han mostrado un avance significativo. Entrenan en la cancha cubierta del barrio La Península bajo la dirección técnica de Roger Camino, quien ha orientado sus habilidades y disciplina.
El equipo está conformado por:
Zuri Salinas, voladora, estudiante de la Unidad Educativa 12 de Febrero.
Camila Lupercio, colocadora.
Alexsa Castillo, colocadora.
Nahomi Silva, servidora.
Camila, Alexsa y Nahomi cursan sus estudios en la Unidad Educativa Fiscomisional San Francisco de Asís. Juntas conforman un bloque juvenil que empieza a generar expectativa en la comunidad deportiva zamorana.
Como anécdota, recuerdan con cariño el detalle de un destacado artista, Armando Romero, quien les regaló unos maduros con un mensaje sencillo pero profundo: “Para que sigan haciendo deporte”. Aquel gesto, cuentan, les dio una motivación especial.
Próximos desafíos en Zamora
El camino deportivo continúa. Este 13 de diciembre, Las Guerreras de Zamora, participarán en un nuevo encuentro en las canchas de Los Calvas, en la ciudad de Zamora. El compromiso se realiza por el vigésimo tercer aniversario de don Juan y en honor al Divino Niño Jesús. “Para ellos también nuestro agradecimiento por la invitación”, expresan las jugadoras, conscientes de que cada partido es una oportunidad para crecer.
Una meta que mira hacia el Campeonato Nacional
Más allá de los encuentros locales, el equipo mantiene un sueño claro: representar a Zamora Chinchipe en competencias nacionales. Su objetivo inmediato es llegar a disputar el Campeonato Nacional Femenino, en los próximos años en la categoría sub-16, una meta ambiciosa, pero coherente con la disciplina, el compromiso y el talento que han demostrado.
“Queremos llevar los colores de la provincia a nivel nacional”, afirman con esperanza. Por eso piden el apoyo de toda la provincia amazónica para continuar su preparación y seguir participando en encuentros que fortalezcan su nivel competitivo.
Un semillero con identidad y proyección
El avance de Las Guerreras de Zamora Chinchipe, no es solo deportivo. Representa a una nueva generación de niñas que, desde la ruralidad, ven en el deporte una plataforma de oportunidades. Con esfuerzo, constancia y la guía adecuada, están trazando una senda que podría convertirlas en referentes del Ecuavóley sub-16 de Ecuador.
Su historia apenas comienza, pero su talento muestran que tienen mucho que aportar a Zamora Chinchipe. Y, sobre todo, que tienen la fuerza, el corazón y la disciplina de verdaderas guerreras.





