Nacionales
Fiscalía apunta a 11 militares como autores directos de la desaparición de cuatro menores de edad
La jornada número 14 del juicio por la presunta desaparición forzada de cuatro menores de edad en el caso Malvinas inició la mañana de este martes 9 de diciembre de 2025 con la Fiscalía retomando la individualización de las responsabilidades penales de los 17 procesados.
Se prevé que el fiscal del caso, Christian Fárez, señale a seis militares más como presuntos autores directos, con lo que sumarán 11 uniformados en esa categoría desde este lunes 8 de diciembre, cuando el juicio entró en la etapa de conclusiones y alegatos finales.
Durante la sesión previa, Fiscalía pidió 34 años y ocho meses de prisión para cinco de los procesados como presuntos autores directos, así como el pago de multas a favor del Consejo de la Judicatura y una indemnización para las familias de las víctimas.
También está pendiente aún individualizar la acusación contra cinco militares que accedieron a un mecanismo de cooperación eficaz con la Fiscalía, a cambio de beneficios en la pena, y un teniente coronel procesado como presunto cómplice.
La audiencia se reanudó a las 10:20 en Guayaquil, luego de que el Tribunal de Garantías Penales suspendiera la diligencia la tarde del lunes, tras casi nueve horas de alegatos en las que Fiscalía presentó conclusiones y fundamentó la participación de cinco de los militares en la «privación ilegal de libertad», abandono y presunto ocultamiento de información sobre las víctimas.
Los presuntos autores directos
Josué e Ismael Arroyo, Nehemías Arboleda y Steven Medina, de entre 11 y 15 años, desaparecieron tras ser aprehendidos en el sur de Guayaquil por una patrulla de 16 militares de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE).
La mayoría de los militares sostienen que liberaron a los cuatro niños en un camino de segundo orden a las afueras de Taura (Naranjal, Guayas) tras hacerles mover un árbol caído, dejándolos «sanos y salvos».
Pero pruebas y declaraciones expuestas en el juicio apuntan a que los menores fueron abandonados de noche, heridos y sin ropa, en un lugar de alta peligrosidad. Los menores nunca regresaron a casa y, semanas después, se hallaron en un lugar agreste de Taura los restos calcinados de las víctimas.
En la jornada previa el fiscal señaló como presuntos autores directos al suboficial Wilson Alfredo W. A., al sargento Wilmer Danny L.C. y al cabo primero Rodrigo Paúl N. P..
También se señala como supuestos autores directos al cabo primero Jonathan Raúl G. P. -quién boxeó con el mayor de las víctimas y le habría aplicado una llave de lucha tumbándolo al suelo, según los testigos cooperadores-; y al cabo primero Ronald Stalin P. T. -el menor de las víctimas se habría golpeado con la trompetilla de su fusil cuando lo tiraron al balde de una de las camionetas-.
09/12/2025 – 12:26
Fiscalía individualiza acusación por cada uno de los implicados
La Fiscalía continúa con la individualización de responsabilidades y presentó los elementos de materialidad con los que acusa como presuntos autores directos de la desaparición forzada a los siguiente militares:
1.- El cabo segundo Sergio Francisco V. B., es señalado como parte de patrulla. La Fiscalía señalan que las víctimas eran sujetos de especial protección y que la patrulla incumplió la obligación estatal de salvaguardar la integridad de personas bajo custodia.
2.- El cabo Jhon Eduardo T. M., como parte activa de la patrulla de 16 militares.
El fiscal Christian Fárez expuso ante el Tribunal que la participación de los militares está acreditada a partir de testimonios, pericias, videos, registros de Inteligencia y evidencia levantada por la propia FAE.
La Fiscalía menciona entre las pruebas pericias de extracción de audio, video y mensajes realizada en ocho teléfonos celulares incautados a los 16 procesados, el 22 de diciembre en la base aérea de Taura. En los dispositivos aparecieron conversaciones en las que un integrante de la patrulla afirmaba: “Le dimos durísimo”, en referencia a las víctimas.
Para la Fiscalía, este lenguaje coincide con el testimonio de los cinco militares que actúan como cooperadores eficaces en el caso, quienes describieron golpes, insultos, amenazas, un disparo cercano al menor de los hermanos Arroyo, además de la desnudez forzada.
La Fiscalía solicitó al Tribunal una pena agravada de 34 años y ocho meses de prisión, al considerar aplicables los agravantes del artículo 47 del Código Orgánico Integral Penal COIP: actuar en grupo, con ensañamiento y contra menores de edad.
Como parte de la reparación integral, Fárez pidió que los procesados paguen 800 salarios básicos unificados como multa a favor del Consejo de la Judicatura, y que se otorgue a la familia de las víctimas una compensación de USD 10.000 .
También planteó que se disponga capacitación obligatoria en derechos humanos para los miembros de las Fuerzas Armadas, y propuso que el puente ubicado en la avenida 25 de Julio y Ernesto Albán, el sitio de la aprehensión de las víctimas, sea nombrado como Puente de los Niños de Las Malvinas, como una medida de reparación simbólica.

¿Qué dicen los abogados de los militares?
Henry Moreta, abogado del cabo segundo Sergio Francisco V. B., señaló que su defendido no tenía mando ni decisión en la patrulla. «No agredió, no golpeó, no insultó a nadie», dijo el abogado, señalando que los cooperadores eficaces no mencionaron el papel del cabo.
Según Moreta, la Fiscalía no ha logrado demostrar el cometimiento del delito en casos como el de su cliente, que tampoco se encontraba en el chat grupal de los militares, dijo.
En ese mismo sentido, Anahí Quimbita, abogada del cabo Jhon Eduardo T. M., también a una presunta falta se sostenimiento de la prueba, pues su defendido solo brindaba seguridad a la patrulla. «La obedecía debida en el régimen militar solo es inadmisible cuando las ordenes trasgreden la ley, pero ni siquiera hubo una orden expresa», adujo.
Fiscalía señala que los militares fueron parte activa en la desaparición y no presentaron en ningún momento oposición a un procedimiento irregular que expuso a las víctimas a desnudez forzada y al presunto abandono en un sector de alta peligrosidad.
Tampoco informaron por «cuenta propia» de lo sucedido, sino que lo hicieron dos días después, cuando fue requerida su versión por escrito por parte de sus superiores. El desenlace fatal se hubiera podido evitar si avisaban a tiempo, señala el fiscal. Fuente: Primicias

Nacionales
Una madre de 19 años lucha por la vida y el bienestar de su pequeña hija
En el barrio Sucupa, de la parroquia Amaluza, cantón Espíndola, una joven madre enfrenta una lucha diaria por la salud de su hija de apenas 11 meses. Entre limitaciones económicas, tratamientos pendientes y una esperanza que se niega a apagarse, Jessica Leonela Córdoba Jiménez pide a la ciudadanía tenderle una mano.
Hay historias que no necesitan grandes escenarios para conmover. Basta con entrar a una casa humilde, mirar los ojos de una madre y observar cómo sostiene a su hija para comprender que, detrás de cada familia, puede existir una batalla silenciosa.
En el barrio Sucupa, perteneciente a la parroquia Amaluza, en el cantón Espíndola, conocimos la historia de Jessica Leonela Córdoba Jiménez, de 19 años, y de su pequeña hija Camila Alberca Córdoba, de apenas 11 meses.
Hasta su llegaron personas solidarias para entregar un pequeño aporte con productos no perecibles, ropa y otros artículos. También compartieron un momento de oración, pidiendo fortaleza, esperanza y salud para la pequeña Camila y su madre.
Pero más allá de la ayuda material, aquel encuentro permitió conocer una realidad que pocas veces se ve desde lejos.
Una vida que comenzó luchando
Camila nació prematuramente, antes de cumplir los ocho meses de gestación. Su llegada al mundo estuvo marcada desde el inicio por dificultades que obligaron a su madre a permanecer junto a ella en centros hospitalarios.
Jessica recuerda que, tras ser trasladada a un hospital de Loja, su hija ingresó al área de neonatología y necesitó oxígeno. Allí comenzó un camino de diagnósticos, tratamientos y preocupaciones que, once meses después, todavía continúa.
Según el relato de su madre, Camila presenta problemas cardíacos, hemangiomas —tumores infantiles— y dificultades en su desarrollo, además de un cuadro de desnutrición que requiere atención y seguimiento médico.
Uno de los mayores temores de Jessica está relacionado con una lesión ubicada en la cabeza de su hija, para la cual le han indicado la necesidad de valoración por un especialista en neurología pediátrica.
La atención especializada, sin embargo, no está disponible de manera cercana. Jessica señala que ha recibido indicaciones para buscar especialistas en ciudades como Cuenca, Guayaquil o Quito, una realidad que representa un enorme desafío para una madre que no cuenta con los recursos económicos suficientes.
Once meses de vida, pero un desarrollo detenido
A sus 11 meses, Camila todavía no logra sentarse, gatear ni hablar.
Para cualquier madre, ver crecer a su hija debería significar descubrir nuevas sonrisas, primeros pasos y pequeñas conquistas. Para Jessica, cada etapa viene acompañada de preguntas, preocupación y la necesidad urgente de encontrar atención adecuada.
“Yo quiero que ella se recupere”, expresa su madre, con una sencillez que resume toda su lucha.
Jessica sabe que el tiempo es importante. También sabe que los tratamientos, los traslados, la alimentación, los medicamentos y las consultas médicas tienen un costo que difícilmente puede asumir sola.
Una joven madre frente a una enorme responsabilidad
Jessica es madre soltera y vive junto a su abuelita. Recibe el bono, pero asegura que esos recursos resultan insuficientes para cubrir las necesidades de Camila.
Cada día comienza con las mismas responsabilidades: alimentar a la niña, cuidarla, movilizarla, estar pendiente de sus medicamentos y buscar alternativas para conseguir atención médica.
A sus 19 años, Jessica enfrenta una responsabilidad que podría resultar abrumadora para cualquiera. Sin embargo, no habla desde la resignación. Habla desde la esperanza.
Por eso decidió hacer público su caso.
No pide lujos. No pide privilegios.
Pide una oportunidad para que su hija pueda recibir la atención que necesita.
Un llamado que busca convertirse en esperanza
Desde esta historia nace un llamado a la solidaridad dirigido a ciudadanos, instituciones, organizaciones y personas de buen corazón que puedan contribuir con Jessica y Camila.
La ayuda puede ser económica, pero también puede llegar de otras maneras: alimentación, ropa, medicamentos, transporte, acompañamiento o cualquier apoyo que permita aliviar las necesidades de esta familia.
Las personas interesadas en colaborar pueden comunicarse directamente con la familia a través del 099 095 9019, donde podrán conocer las necesidades actuales y las formas disponibles para brindar apoyo.
Cada aporte, por pequeño que parezca, puede representar una diferencia enorme para una madre que hoy enfrenta sola una batalla que no debería librar en soledad.
Porque la solidaridad también salva distancias
La historia de Camila y Jessica no es únicamente la historia de una enfermedad o de una carencia económica.
Es la historia de una madre que, con apenas 19 años, decidió no rendirse.
Es la historia de una niña que llegó al mundo antes de tiempo y que hoy continúa luchando por crecer.
Y es también una oportunidad para recordar que la solidaridad no siempre necesita grandes gestos. A veces comienza con una llamada, una contribución, una prenda, un alimento, un traslado o simplemente con la decisión de no permanecer indiferentes.
En Sucupa, una joven madre sigue esperando que las puertas se abran y que aparezcan manos dispuestas a ayudar.
Mientras tanto, Camila sigue creciendo junto a ella.
Camila y Jessica no están solas. Su historia hoy llega a la comunidad con una petición sencilla, pero profundamente humana: ayudar a una madre a seguir cuidando a su hija y darle a una pequeña de 11 meses la oportunidad de continuar luchando por su vida.
Porque detrás de cada ayuda hay una historia.
Y detrás de esta historia hay una madre que no se rinde y una niña que todavía tiene mucho por vivir.
Nacionales
¿Fiorella Icaza será candidata a la Alcaldía de Guayaquil? Esto dijo la esposa de Aquiles Alvarez
Fiorella Icaza, esposa del alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, dejó abierta la posibilidad de ser candidata a la Alcaldía de la ciudad en las elecciones seccionales de 2027.
“No es algo que lo he pensado durante el resto de mi vida ni había sido una meta, pero creo que la vida me ha llevado a poner en el lugar donde estoy”, manifestó.
Icaza también defendió la gestión de su esposo al frente del Municipio de Guayaquil. “Estoy dispuesta a continuar con la lucha porque el trabajo que hizo Aquiles fue maravilloso y no se puede permitir que eso sea arrebatado”, sostuvo.
“Estoy dispuesta a luchar por Guayaquil”
Durante sus declaraciones, Icaza cuestionó además la situación política que atraviesa el país y señaló que lo ocurrido con su esposo podría sucederle a cualquier ciudadano.
“Si esto nos pasa a nosotros, quiere decir que esto le puede pasar a cualquier otro ciudadano. Creo que hay que lucharla y hay que entregar lo mejor de uno por su gente”, manifestó.
Icaza agregó que, si es necesario “marcar un antes y un después”, está dispuesta a asumir ese desafío.
¿Por cuál partido podría participar?
Aunque Fiorella Icaza no ha confirmado públicamente una candidatura ni el partido por el que participaría, en el escenario político seccional se especula que podría ser inscrita por el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE), lista 17.
La posibilidad toma fuerza luego de que la presidenta de la Revolución Ciudadana (RC), Gabriela Rivadeneira, explicara que el correísmo participará en las elecciones seccionales de 2027 mediante distintas organizaciones políticas, debido a la suspensión de su movimiento.
Además, RC ha señalado que respaldará al candidato que proponga Aquiles Alvarez para la Alcaldía de Guayaquil.
De acuerdo con el calendario electoral, las solicitudes de inscripción de candidaturas se receptarán hasta las 18:00 del lunes 17 de agosto de 2026. Fuente: Vistazo
Nacionales
19 detenidos y armas decomisadas tras 46 intervenciones en Guayaquil y Durán
El Operativo Apolo 26 dejó 19 personas detenidas tras 46 intervenciones ejecutadas entre la noche del miércoles 12 y la madrugada de este jueves 13 de agosto en sectores de Guayaquil y Durán.
El comandante de la Zona 8, general de distrito Walter Fernando Villarroel, informó que entre los detenidos constan 17 hombres y dos mujeres.
Durante las intervenciones, los agentes también recuperaron cuatro vehículos que estarían vinculados con denuncias de secuestro extorsivo, además de 21 motocicletas.
Como parte de los resultados, la Policía decomisó 15 armas de fuego y cerca de 18.000 gramos de sustancias ilícitas. También se levantaron otras evidencias durante los allanamientos realizados en los sectores intervenidos.
Según el comandante, entre las estructuras que estarían siendo afectadas por estas acciones constan Los Tiguerones, Latin Kings, Los Lobos y Mafia 18.
“Nosotros cumplimos con el objetivo de desarticular las organizaciones delictivas”, afirmó Villarroel, quien agregó que varios de los detenidos estarían asociados a grupos delictivos organizados.
El Operativo Apolo 26 forma parte de las acciones desplegadas por la Policía para identificar y detener a integrantes de estructuras criminales, así como retirar armas, vehículos y sustancias ilícitas de circulación en Guayaquil y los cantones que conforman la Zona 8. Fuente: Vistazo
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