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Bellavista recibe vía, infraestructura deportiva y apoyo productivo de la Prefectura

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La Prefectura de Zamora Chinchipe, en cumplimiento de su planificación territorial y en respuesta a las demandas históricas de las comunidades rurales, entregó tres obras de alto impacto social y económico en la parroquia Bellavista del cantón Paquisha: el lastrado de 1.3 kilómetros de vía hacia Pedregales, una cancha de uso múltiple con cubierta en la comunidad Shuar de Chichis, y la dotación de 3.000 animales menores para fortalecer la soberanía alimentaria.

En primer lugar, se concretó el mejoramiento vial con lastrado del tramo que conduce desde la Cascada Velo de Ninfa hacia el sector Pedregales, obra ejecutada por el Distrito “E” de la Prefectura en un plazo de 30 días, mediante la colocación de material de río y la conformación de cunetas para garantizar la estabilidad y drenaje del tramo. Esta intervención beneficia directamente a más de 30 finqueros, y contó con el apoyo logístico del GAD Municipal de Paquisha para el transporte del material.

El presidente del sector, Sebastián Rosillo, expresó que esta obra es el resultado de años de gestión comunitaria: “Tuvieron que pasar quince años para que nuestra voz sea escuchada; hoy, con decisión y compromiso, vemos hecha realidad una obra largamente esperada”.

Asimismo, se entregó a la comunidad Shuar de Chichis una cancha de uso múltiple con cubierta, obra de carácter social, cultural, deportivo y productivo, cuya inversión ascendió a $103.731,25. Fue ejecutada mediante convenio tripartito entre la Prefectura, la Alcaldía de Paquisha y el GAD Parroquial de Bellavista. La infraestructura cuenta con medidas reglamentarias de 30.40 metros de largo por 18.20 metros de ancho, graderíos laterales e iluminación, lo que la convierte en un espacio digno para el desarrollo integral de la población.

Marta Ujukam, presidenta de la comunidad de Chichis, destacó el alcance transformador de esta infraestructura: “No se trata solo de una cancha, sino de una herramienta para el desarrollo comunitario, para el encuentro, la cultura y la economía local”.

El alcalde de Paquisha, Paúl Rodríguez, se refirió con gratitud a la gestión provincial: “Siempre hemos contado con el respaldo de la Prefectura, y seguiremos articulando esfuerzos para que más obras lleguen al cantón en beneficio directo de la ciudadanía”.

En su intervención, la prefecta de Zamora Chinchipe resaltó que este tipo de obras demuestran la coherencia entre el discurso y la acción: “Cuando damos nuestra palabra, la cumplimos. Estamos demostrando que las vías, la producción, los programas sociales y comunitarios pueden y deben avanzar de la mano”.

Por su parte, Tatiana Calva, presidenta del GAD Parroquial de Bellavista y consejera provincial, manifestó que las obras entregadas son reflejo del esfuerzo colectivo: “Mi reconocimiento al sacrificio de las familias beneficiadas. Desde mi rol como consejera, continuaré respaldando los proyectos que construyen progreso en nuestras parroquias”.

Finalmente, como parte de una estrategia para fortalecer la soberanía alimentaria, se realizó la entrega de 3.000 aves de corral a 140 familias productoras de los sectores El Playón, Ingapirca, San Pedro, Chichis, Bellavista y San Francisco. Esta iniciativa fue posible gracias al convenio entre la empresa pública AGROPZACHIN EP y el GAD Parroquial de Bellavista. La empresa aportó con 2.000 pollos, mientras que el gobierno parroquial contribuyó con 1.000 aves, vitaminas y balanceado.

Con estas acciones, la Prefectura de Zamora Chinchipe reafirma su compromiso con el desarrollo rural, la equidad territorial y el fortalecimiento del tejido productivo y comunitario en cada rincón de la provincia.

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Un nuevo año: donde la esperanza vuelve a respirar

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Por Mario Paz

Introducción 

Hay fechas que pasan… y hay fechas que nos transforman. El Año Nuevo pertenece a estas últimas. No llega solo para cambiar un número en el calendario, sino para tocar el corazón humano con una promesa silenciosa: volver a empezar siempre es posible.

Cada 1 de enero, la humanidad se detiene (aunque sea por un instante) para mirar atrás con gratitud y mirar adelante con ilusión. En todos los rincones del mundo, sin importar culturas, edades o creencias, las personas se abrazan, hacen promesas, elevan deseos y dejan que la esperanza vuelva a respirar en su interior.

Pero detrás de los fuegos artificiales, los brindis y las celebraciones, el Año Nuevo guarda un significado mucho más profundo. Es un umbral espiritual, un punto de renovación del alma, un llamado invisible que nos invita a soltar lo que pesa, sanar lo que duele y creer nuevamente en lo que parecía perdido.

Este no es solo un cambio de fecha. Es una ceremonia silenciosa de renacer. Y en este renacer, cada corazón recibe la misma invitación: escribir una nueva historia con más conciencia, más fe y más amor.

2025: El año que nos formó para renacer 

El 2025 no fue un año cualquiera. Fue un maestro exigente, un espejo sincero y un taller silencioso donde se forjó una versión más fuerte de nosotros.

Hoy elevamos un gracias que nace desde el alma. Gracias a Dios por sostenernos cuando flaqueamos, por guiarnos cuando dudamos y por bendecirnos incluso cuando no supimos reconocerlo.

Gracias a la familia y a los amigos que fueron refugio, motor y abrigo en los días claros y en las noches oscuras. Gracias también a quienes nos criticaron, porque sin saberlo nos obligaron a crecer, a corregir y a creer más en nosotros.

Cada acierto nos enseñó confianza. Cada error nos regaló conciencia. Cada alegría nos dio esperanza. Cada tristeza nos dejó profundidad. Nada fue en vano. Todo se transformó en aprendizaje que llevaremos como brújula hacia el 2026.

El parabrisas es más grande que el retrovisor porque la vida nos invita a mirar adelante. Por eso hoy soltamos: rencores, miedos, culpas, frustraciones, hábitos que nos frenan y relaciones que nos apagaron. No los negamos… los sanamos. Porque lo que se sana, libera y lo que libera, fortalece.

Cerramos este año con el corazón liviano y la conciencia despierta. Sabemos que los triunfos pasados no garantizan los triunfos futuros, pero nos demuestran que sí podemos. Sabemos que los fracasos no nos definen, pero nos preparan.

Entramos al 2026 con un equipaje nuevo: fe, disciplina, gratitud, valentía, humildad y una actitud que no se rinde.

No todos los días serán fáciles… pero daremos lo mejor. No todo amor será correspondido… pero seguiremos amando. No todos dirán la verdad… pero nosotros sí. No todos querrán vernos triunfar… pero decidimos triunfar. Hoy no solo cambiamos de año…Hoy renovamos nuestra manera de vivir.

Que el 2026 nos encuentre con el alma en paz, la mente clara y el corazón decidido a construir la vida que merecemos.

Lo mejor aún no llega… lo mejor nos está esperando.

El primer latido del tiempo: donde nació el Año Nuevo

Mucho antes de que existieran relojes, calendarios impresos o fuegos artificiales, la humanidad ya sentía la necesidad profunda de marcar el renacer del tiempo. Celebrar el Año Nuevo no nació como una simple fecha, sino como un acto sagrado, una manera de reconciliarse con la vida, el cielo y el destino.

Los primeros registros de esta celebración se remontan a más de 4,000 años atrás, en la antigua Mesopotamia. Allí, los babilonios celebraban una festividad llamada Akitu, un ritual que duraba once días y que coincidía con la primera luna nueva después del equinoccio de primavera. No era solo el inicio de un calendario: era el renacer del mundo.

Akitu simbolizaba el momento en que la naturaleza despertaba, los ríos crecían, los campos volvían a ser fértiles y el ser humano se preparaba para sembrar. Pero su significado iba mucho más allá de la agricultura. Durante esos días se realizaban ceremonias de purificación, se renovaban juramentos, se coronaban reyes y se pedía a los dioses que restablecieran el orden cósmico. El tiempo no solo avanzaba: se limpiaba, se sanaba y volvía a empezar.

Siglos después, el Imperio Romano heredó y transformó este impulso ancestral. En el año 46 a. C., Julio César reformó el calendario e instituyó oficialmente el 1 de enero como el inicio del año, dedicando ese día al dios Jano, la deidad de los comienzos, las puertas y los cambios. Jano era representado con dos rostros: uno que miraba al pasado y otro al futuro, recordándole al ser humano que todo inicio requiere memoria y esperanza al mismo tiempo.

Así, el Año Nuevo se convirtió en un ritual de transición, un puente entre lo que fue y lo que puede ser. Se ofrecían sacrificios, se intercambiaban regalos, se hacían promesas y se buscaba comenzar con el alma en orden.

Desde entonces, a través de culturas, religiones y continentes, el Año Nuevo ha conservado su esencia más profunda:

cerrar ciclos, agradecer, soltar cargas y abrir el corazón a una nueva oportunidad de vivir.

Cada celebración actual (las campanadas, los abrazos, los deseos) es, en realidad, un eco moderno de aquel primer latido del tiempo que la humanidad escuchó cuando decidió que siempre es posible volver a empezar.

Donde el tiempo nos concede un nuevo comienzo 

Un nuevo año no es únicamente el paso de una página en el calendario; es un acto simbólico profundo, un renacer silencioso que ocurre tanto en el tiempo como en el espíritu. Es el instante en que la vida parece detenerse un segundo para ofrecernos la posibilidad de volver a empezar.

En su llegada se nos concede un espacio sagrado: un umbral invisible donde dejamos atrás los errores que pesaron, los dolores que nos marcaron, los fracasos que nos enseñaron y los miedos que nos limitaron. No los negamos, pero los transformamos en aprendizaje, y con ello aligeramos el alma para caminar más libres.

El nuevo año es la promesa de que aún hay caminos por recorrer, sueños por retomar y palabras pendientes por decir. Nos recuerda que siempre es posible reinventarnos, cambiar la dirección, volver a creer, y elegirnos otra vez. Nos invita a fortalecer nuestros vínculos, a perdonar con mayor suavidad y a agradecer con mayor conciencia.

Más que un cambio de fecha, es un susurro del tiempo que nos dice que no estamos terminados, que la historia aún se escribe, y que cada amanecer guarda la semilla de una versión más plena de nosotros mismos.

Un nuevo año, es, en esencia, el momento en que la esperanza vuelve a respirar.

El inventario sagrado del alma: cinco llaves del renacer interior 

Al cruzar el umbral de un nuevo año, no basta con enumerar propósitos o trazar metas. Hay una tarea más profunda y necesaria: detenernos a mirarnos por dentro. El tiempo nuevo nos invita a realizar un inventario silencioso del alma, una revisión íntima de aquello que somos, sentimos y arrastramos.

La gratitud es el primer gesto de este ritual interior. Agradecer no solo lo que nos hizo felices, sino también lo que dolió, porque cada herida escondió una lección y cada caída nos devolvió una versión más consciente de nosotros mismos.

El perdón es el acto de liberación. Perdonar a otros, pedir perdón y, sobre todo, perdonarnos a nosotros mismos. Soltar rencores es permitir que el corazón vuelva a respirar sin cargas invisibles.

El propósito nos confronta con una pregunta esencial: ¿estamos viviendo de acuerdo con lo que creemos, soñamos y deseamos profundamente? El nuevo año nos ofrece la oportunidad de realinear nuestra vida con nuestros valores, de elegir caminos más honestos con nuestra esencia.

El autocuidado es una forma de respeto hacia la vida que habita en nosotros. Cuidar el cuerpo, la mente y el espíritu no es un lujo, sino un compromiso con nuestra propia dignidad.

Y la empatía nos recuerda que no caminamos solos. Ser más humanos, más solidarios y más comprensivos es también una manera de sanar el mundo, empezando por nuestro pequeño entorno.

Estas reflexiones no solo preparan el inicio de un nuevo año: preparan el nacimiento de una versión más consciente, más compasiva y más verdadera de nosotros mismos.

Mensaje emotivo de Año Nuevo 

En este 2026, recordemos una verdad que no podemos seguir ignorando: si nuestros hábitos no cambian, no tendremos un Año Nuevo… solo tendremos otro año más. Porque los calendarios cambian solos, pero las personas solo cambian cuando deciden hacerlo.

Cada inicio de año nos deseamos bendiciones, salud, prosperidad y alegría. Pero esas palabras se vuelven realidad cuando las respaldamos con acciones conscientes y actitud positiva: cuando decidimos luchar por nuestros sueños, mover el cuerpo, cuidar lo que comemos, abandonar lo que nos intoxica el cuerpo y el alma, y empezar a elegir lo que nos da vida en lugar de lo que nos la quita.

Hoy estamos llamados a abrazar la esperanza: esa virtud poderosa de los corazones que no se quedan atrapados en la oscuridad del pasado, sino que se atreven a mirar el futuro con certeza, con ilusión y con valentía. Comencemos esta nueva vuelta al sol con la disposición real de cambiar, con el compromiso de vivir mejor y con la decisión de ser más empáticos y más presentes con quienes amamos.

Que este 2026 no solo nos vea cumplir metas, sino también sanar relaciones, fortalecer familias, cuidar amistades y construir una convivencia más amorosa y respetuosa. Todo lo que nos propongamos será posible si tenemos el coraje de actuar, la inteligencia de perseverar y la humildad de confiar nuestra vida en las manos de Dios. Porque cuando caminamos con fe, Él hace brillar nuestra vida como el sol del mediodía.

Que este nuevo año no solo te regale días, sino razones. Razones para sonreír, para creer, para volver a empezar. Que sane lo que dolió, que florezca lo que sembraste y que llegue aquello que mereces. Que cada amanecer te recuerde que sigues aquí, que sigues luchando y que tu historia aún tiene muchas páginas hermosas por escribir. No camines con miedo, camina con fe: el futuro te está esperando con los brazos abiertos.

Que este 2026 no solo pase por nosotros… que nos transforme, que nos sane y entonces, la dicha y la prosperidad saldrán a nuestro encuentro.

Conclusión

El Año Nuevo no es solo una fecha que se marca en el calendario: es una invitación sagrada a renacer. Es el instante en que el tiempo nos concede una pausa para mirar quiénes somos, soltar lo que pesa y elegir, con mayor conciencia, la vida que deseamos construir.

Cada amanecer es una oportunidad para sanar, crecer, perdonar y amar mejor. Cada día es una página en blanco que nos recuerda que nuestra historia no ha terminado, que aún podemos corregir el rumbo, retomar sueños olvidados y volver a creer en nosotros mismos.

Celebrar el Año Nuevo es celebrar la vida. Es honrar el camino recorrido, agradecer lo aprendido y atrevernos a escribir un nuevo capítulo con más fe, más humildad y más valentía.

Que este tiempo nuevo no pase por nosotros sin dejarnos huella. Que nos transforme, nos sane y nos despierte. Que nos encuentre más conscientes, más humanos y más agradecidos.

Porque mientras el corazón siga latiendo, la esperanza seguirá respirando… y siempre, siempre, será posible comenzar de nuevo.

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Guaguayme Bajo presenta su Agenda Deportiva y Comunitaria de Fin de Año 2025

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El barrio Guaguayme Bajo desarrolla del 27 al 31 de diciembre de 2025 una agenda de actividades deportivas, recreativas y comunitarias en la Cancha Central, como parte de la despedida del año 2025.

Esta programación incluye campeonatos de indor, ecuavóley y fútbol en distintas categorías, juegos tradicionales, actividades culturales y artísticas, así como acciones comunitarias como la minga general de limpieza. Participan equipos de varios barrios, con la intervención de infantes, niños, adolescentes, jóvenes y adultos, garantizando espacios deportivos para todas las edades.

Guaguayme Bajo se caracteriza por mantener una activa participación en los eventos de fin de año, promoviendo el uso positivo del tiempo libre y la integración social. A través del deporte, se busca fomentar la convivencia, la participación comunitaria y la adopción de estilos de vida saludables, evitando espacios de riesgo para la población.

Durante cada jornada, la cancha central se convierte en un punto de encuentro comunitario, con la presencia constante de hinchas y familias que acompañan y alientan a sus equipos, fortaleciendo la cohesión social.

La comunidad extiende la invitación a la ciudadanía y visitantes a participar de esta agenda, que reafirma el compromiso local con el deporte, la convivencia y el desarrollo comunitario.

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Barrio La Quebrada de Cumbaratza celebra sus fiestas patronales con amplia agenda cultural y religiosa

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El presidente del barrio La Quebrada de Cumbaratza, Wilmer Minga, dio a conocer la amplia programación cultural, deportiva y religiosa que se realiza con motivo de las festividades de fin de año, en honor a la Santísima Virgen de la Nube, patrona de la comunidad.

Según informó el dirigente barrial, estas festividades se desarrollan de manera anual y constituyen un espacio de integración comunitaria, fortalecimiento de la identidad cultural y expresión de la fe religiosa. La programación inició el 6 de diciembre, con la realización de un campeonato interno masculino de fútbol, actividad deportiva que marcó el inicio oficial de las celebraciones.

Como parte de los eventos destacados, este 29 de diciembre se llevó a cabo la elección de la señora agropecuaria, dignidad que en esta edición recayó en Ceci Armijos, actividad que se realiza cada año con el respaldo del Gobierno Parroquial de Cumbaratza, promoviendo el reconocimiento al trabajo y aporte del sector agropecuario de la comunidad.

Asimismo, se desarrolló el festival de la canción de aficionados, evento artístico que fomenta la participación ciudadana y el talento local.

Para la noche del 29 de diciembre se programó la noche cultural, que incluye la presentación de danzas provenientes de la ciudad de Zamora, con la participación de la Casa de la Cultura, además de un concurso tradicional que se realiza anualmente, con premios económicos de 150 dólares para el primer lugar, 100 dólares para el segundo lugar y 50 dólares para el tercer lugar.

La agenda continúa el 30 de diciembre con la elección y coronación de la reina del barrio, seguida de la presentación artística del imitador “Yo me llamo Jean Carlo Centeno de Vallenatos”, y el desarrollo del gran baile popular, evento central que congrega a la comunidad y visitantes. En el ámbito deportivo, también se contempla un encuentro de ecuavóley femenino, Las Amazonas versus Chamico, programado para las 14h00, incentivando la participación y el apoyo al deporte local.

Las festividades se extienden hasta el 31 de diciembre y el 1 de enero, fechas en las que se celebrará la Santa Eucaristía a las 14h00, como acto central de carácter religioso. Posterior a la ceremonia litúrgica, se realizará el gran bazar comunitario, tradición que marca el cierre oficial de las fiestas del barrio La Quebrada de Cumbaratza.

Finalmente, el presidente Wilmer Minga extendió una cordial invitación a la ciudadanía de la provincia de Zamora Chinchipe y de sectores aledaños, para que participen activamente de las festividades que se desarrollan los días 29, 30, 31 de diciembre de 2025 y 1 de enero de 2026, destacando la diversidad de actividades y el esfuerzo organizativo de la comunidad.

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