Connect with us

Noticias Zamora

Graduarse en la adultez: el poder de una segunda oportunidad

Publicado

on

Por Mario Paz. Mgtr.

Introducción 

La educación tiene el poder de cambiar el rumbo de la vida de las personas. Sin embargo, para muchos hombres y mujeres, culminar los estudios en el momento esperado no siempre es posible. Las responsabilidades familiares, las dificultades económicas, la necesidad de trabajar desde temprana edad o diversas circunstancias personales obligan a miles de personas a postergar su formación académica. Con el paso del tiempo, ese sueño inconcluso suele quedar en pausa, pero nunca desaparece por completo.

Retomar los estudios en la edad adulta representa un acto de valentía, determinación y esperanza. Significa desafiar las limitaciones impuestas por el tiempo, superar los miedos y demostrar que el deseo de superación puede ser más fuerte que cualquier obstáculo. Para quienes deciden regresar a las aulas, estudiar no solo implica adquirir conocimientos, sino también recuperar la confianza en sí mismos, reconstruir proyectos de vida y abrir nuevas oportunidades para su futuro.

Graduarse en la adultez es mucho más que obtener un título. Es la prueba de que los sueños no tienen fecha de vencimiento y de que la educación sigue siendo una de las herramientas más poderosas para transformar vidas, fortalecer familias y generar cambios positivos en la sociedad.

Este artículo reflexiona sobre el valor de culminar el bachillerato en la edad adulta, los desafíos que enfrentan quienes deciden retomar sus estudios y el profundo impacto personal, familiar y social que tiene alcanzar esta meta. Más que una meta académica, graduarse en esta etapa de la vida se convierte en una segunda oportunidad para aprender, crecer y construir un futuro con mayores posibilidades.

La educación para adultos: la puerta que la UE 12 de Febrero abre para transformar vidas 

La Unidad Educativa “12 de Febrero” ofrece la modalidad semipresencial intensiva en jornada nocturna, dirigida a personas mayores de 18 años que, por diversas circunstancias como migración, trabajo, responsabilidades familiares o dificultades económicas, no han podido culminar sus estudios.

Esta modalidad responde a una necesidad real y significativa en el Ecuador. Según estimaciones educativas, alrededor de 1.400.000 personas requieren culminar la Educación General Básica Superior (EGBS) y aproximadamente 450.000 necesitan finalizar el Bachillerato General Unificado (BGU). Ante esta realidad, la educación flexible se convierte en una herramienta fundamental para garantizar el derecho a la formación y la superación personal.

En la modalidad semipresencial intensiva se ofertan dos ciclos lectivos durante el año escolar, lo que permite a los estudiantes avanzar de manera más ágil en su trayectoria educativa. Gracias a esta organización académica, es posible aprobar un grado o curso cada cinco meses, adaptándose mejor a las necesidades de quienes combinan el estudio con el trabajo y otras responsabilidades.

Los horarios también han sido diseñados pensando en la realidad de los estudiantes adultos. Las clases presenciales se desarrollan de lunes a miércoles, en horario de 18h00 a 22h00, mientras que los días jueves y viernes se destinan a actividades no presenciales que fortalecen la autonomía y el aprendizaje independiente.

Esta oferta educativa representa una valiosa oportunidad de inclusión, equidad y desarrollo personal. A través de ella, muchas personas pueden retomar su formación académica, mejorar sus oportunidades laborales y contribuir al progreso de sus familias y de la sociedad.

Para quienes han decidido regresar a las aulas, esta modalidad significa mucho más que completar un nivel de estudios. Es una segunda oportunidad para cumplir metas, recuperar sueños postergados y demostrar que nunca es tarde para aprender.

La modalidad semipresencial intensiva nació con un propósito claro: abrir las puertas de la educación a quienes, por distintas circunstancias de la vida, no pudieron culminar su formación en el tiempo regular. Hoy, más que una alternativa educativa, se ha convertido en un espacio de esperanza, superación y transformación de vidas. Queridos bachilleres, ustedes son la prueba viva de que los sueños no tienen fecha de vencimiento. 

Un logro que transforma vidas y fortalece familias

Cuando una persona adulta decide culminar el bachillerato, inicia un proceso de transformación que impacta positivamente en distintos ámbitos de su vida. En primer lugar, se fortalece la confianza en sí misma y su autoestima, ya que logra alcanzar una meta que, en muchos casos, había quedado pendiente durante años. Este logro refleja perseverancia, disciplina y compromiso, cualidades que contribuyen a fortalecer la identidad personal y la motivación para seguir creciendo.

El impacto también se extiende al entorno familiar. Los hijos y demás miembros de la familia suelen sentirse orgullosos al observar el esfuerzo y la dedicación de su padre, madre o familiar por superarse. De esta manera, el adulto que retoma sus estudios se convierte en un ejemplo de constancia y responsabilidad, demostrando que el aprendizaje es un proceso que puede continuar en cualquier etapa de la vida. Con frecuencia, esta experiencia inspira a los hijos a valorar más la educación y a esforzarse en su propio proceso formativo.

Asimismo, culminar el bachillerato puede generar mejoras en la estabilidad familiar. Al ampliar las posibilidades de acceso a mejores oportunidades laborales y económicas, se abren nuevas perspectivas de desarrollo personal y familiar. En consecuencia, la educación no solo transforma la vida del estudiante adulto, sino que también contribuye al bienestar y a la calidad de vida de todo su hogar.

En este sentido, finalizar el bachillerato en la edad adulta se convierte en una oportunidad de crecimiento integral que fortalece tanto a la persona como a su familia, consolidando la educación como un motor de cambio y superación.

La educación como motor de esperanza y transformación 

“Si cree usted que la educación es cara, pruebe con la ignorancia”. Esta conocida reflexión resume el valor profundo que tiene la educación en la vida de las personas y de la sociedad. Más allá de la transmisión de conocimientos, la educación es un proceso integral que forma ciudadanos críticos, responsables y comprometidos con su entorno.

A través de la educación, las personas desarrollan habilidades para comprender la realidad, analizarla con criterio y tomar decisiones informadas. Asimismo, fortalece el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de resolver problemas, competencias esenciales para enfrentar los desafíos de un mundo en constante cambio.

Desde el punto de vista social, la educación promueve valores como el respeto, la tolerancia y la participación democrática. Las personas educadas están mejor preparadas para ejercer sus derechos, cumplir sus responsabilidades y contribuir a la construcción de sociedades más justas y solidarias. En el ámbito económico, además, amplía las oportunidades de acceder a empleos dignos y mejorar la calidad de vida.

Para quienes no pudieron culminar su escolaridad en el momento oportuno, la educación representa una nueva oportunidad de superación personal y de reconstrucción de proyectos de vida. Retomar los estudios en la edad adulta es una decisión valiente y transformadora, que suele asumirse con mayor madurez, compromiso y claridad de metas.

Además de abrir puertas en el ámbito laboral, la educación en la adultez fortalece la autoestima, genera satisfacción personal y contribuye al bienestar emocional. En el caso de las personas adultas mayores, el aprendizaje permanente favorece la estimulación cognitiva, la integración social y un envejecimiento activo y saludable.

En definitiva, la educación es una herramienta fundamental para el desarrollo humano a lo largo de toda la vida. Culminar el bachillerato en la edad adulta no solo permite alcanzar una meta académica, sino también recuperar sueños, fortalecer la dignidad personal y abrir nuevos caminos hacia un futuro mejor.

Entre obstáculos y sueños: el desafío de retomar los estudios 

Son diversas las razones por las que muchas personas no logran culminar el bachillerato en el momento esperado. En numerosos casos, la necesidad de incorporarse tempranamente al trabajo para contribuir al sustento familiar obliga a abandonar la escuela y priorizar las responsabilidades económicas.

También influyen situaciones personales y sociales como el embarazo adolescente, los problemas familiares o las dificultades económicas, que pueden interrumpir la continuidad educativa. A ello se suman factores como la falta de motivación, el bajo rendimiento académico o la ausencia de orientación educativa oportuna, elementos que en ocasiones conducen al abandono escolar.

Con el paso del tiempo, muchas de estas personas asumen nuevas responsabilidades relacionadas con el trabajo, la formación de una familia o la crianza de los hijos, lo que provoca que la educación quede en segundo plano. Sin embargo, al llegar a la adultez, muchas reconocen la importancia de retomar sus estudios como una forma de mejorar sus oportunidades personales y laborales.

No obstante, regresar al sistema educativo en esta etapa de la vida también implica enfrentar diversos desafíos. Uno de los principales obstáculos es la falta de tiempo, debido a las múltiples responsabilidades laborales y familiares que los adultos deben atender diariamente.

El aspecto económico constituye otro factor importante, ya que algunas personas perciben que estudiar implica gastos adicionales relacionados con transporte, materiales o matrículas. A esto se suma, en muchos casos, el temor o la inseguridad de volver a estudiar después de varios años, pues algunos adultos sienten que han olvidado conocimientos básicos o dudan de su capacidad para adaptarse nuevamente al ritmo académico.

Finalmente, también pueden presentarse barreras emocionales o sociales, como el miedo al qué dirán, la vergüenza de estudiar junto a personas más jóvenes o la falta de apoyo del entorno cercano. A pesar de estas dificultades, cada vez más personas adultas deciden superar estos obstáculos y retomar su formación, demostrando que nunca es tarde para aprender y transformar el rumbo de sus vidas.

El bachillerato como puente hacia la estabilidad económica

Culminar el bachillerato en la edad adulta representa una oportunidad significativa para mejorar la estabilidad económica y ampliar las posibilidades de desarrollo personal y profesional. Obtener este título no solo certifica la finalización de una etapa educativa importante, sino que también abre puertas a nuevas oportunidades laborales.

En el ámbito laboral, contar con el título de bachiller puede facilitar el acceso a empleos formales, mejores condiciones de trabajo y mayores posibilidades de ascenso dentro de una organización. Muchas empresas establecen el bachillerato como requisito mínimo para ocupar determinados cargos o acceder a procesos de capacitación y crecimiento profesional. Por ello, completar esta formación puede marcar una diferencia importante en la trayectoria laboral de una persona.

En el plano personal, finalizar el bachillerato genera sentimientos de satisfacción, orgullo y confianza en las propias capacidades. Para muchos adultos, este logro representa el cumplimiento de una meta que por diversas razones no pudo alcanzarse en etapas anteriores de la vida. Esta experiencia también suele convertirse en una fuente de motivación para continuar aprendiendo y superándose.

Además, la educación contribuye al desarrollo de habilidades fundamentales como el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, la organización y la resolución de problemas. Estas competencias resultan valiosas tanto en el entorno laboral como en la vida cotidiana, ya que permiten tomar mejores decisiones, adaptarse a los cambios y enfrentar nuevos desafíos.

Una vez obtenido el título de bachiller, es importante aprovechar las oportunidades que se presentan. Una alternativa es continuar con estudios superiores en institutos técnicos, programas de formación profesional o universidades, según los intereses, objetivos y posibilidades de cada persona.

También es recomendable fortalecer habilidades prácticas que puedan generar ingresos, como aprender un oficio, participar en cursos de emprendimiento o desarrollar competencias digitales. En la actualidad, muchas oportunidades laborales requieren conocimientos básicos de tecnología, manejo de herramientas digitales y habilidades de comunicación.

Por otro lado, para lograr una mayor estabilidad económica es fundamental administrar adecuadamente los ingresos, establecer metas financieras claras y buscar oportunidades de crecimiento profesional. La educación continua, junto con la capacitación permanente, se convierte en un factor clave para mejorar la calidad de vida y construir un futuro con mayores oportunidades. 

La graduación: el triunfo de la perseverancia 

La graduación del bachillerato en la edad adulta no representa únicamente la obtención de un título académico. Simboliza, sobre todo, el triunfo de la voluntad sobre las dificultades, de la disciplina sobre el cansancio y de la determinación de quienes decidieron transformar su destino a través de la educación.

Para muchos estudiantes adultos, culminar esta etapa implica haber recorrido un camino lleno de desafíos. No se trata solo de asistir a clases o cumplir con tareas académicas, sino de equilibrar múltiples responsabilidades. Muchos han debido dividir su tiempo entre el trabajo, la familia, las obligaciones del hogar y el estudio. En ese trayecto seguramente existieron noches de cansancio, momentos de duda y días en los que continuar parecía una tarea imposible. Sin embargo, la perseverancia, el compromiso y el deseo de superación fueron más fuertes que cualquier obstáculo.

Llegar a la graduación significa, en esencia, recoger los frutos de todo ese esfuerzo. Cada clase asistida, cada tarea realizada y cada sacrificio realizado en el camino se convierten ahora en una recompensa que abre nuevas oportunidades.

Este logro también refleja la importancia del apoyo que rodea a quienes deciden retomar sus estudios en la edad adulta. Las familias desempeñan un papel fundamental al brindar motivación, comprensión y acompañamiento durante todo el proceso. Del mismo modo, el compromiso y la vocación de los docentes resultan clave para guiar a los estudiantes en su proceso de aprendizaje y fortalecer su confianza para alcanzar la meta propuesta.

Culminar el bachillerato en esta etapa de la vida representa el cierre de un ciclo importante, pero también el inicio de nuevas posibilidades. Para muchos graduados, este logro se convierte en el punto de partida para continuar con estudios técnicos, universitarios o proyectos de emprendimiento que contribuyan a mejorar su calidad de vida.

Más allá del título obtenido, lo que realmente permanece es la convicción de que nunca es tarde para aprender, crecer y transformar el propio futuro. La educación se convierte así en una de las herramientas más poderosas para generar cambios personales, familiares y sociales.

Conclusión

Graduarse en la edad adulta es mucho más que alcanzar una meta académica pendiente. Es la confirmación de que la voluntad humana tiene la capacidad de sobreponerse al tiempo, a las dificultades y a las circunstancias que alguna vez parecían insuperables. Cada persona adulta que decide volver a estudiar demuestra que el aprendizaje no tiene edad y que los sueños pueden retomarse incluso después de haber sido postergados por años.

Detrás de cada título de bachiller hay una historia de sacrificio, noches de esfuerzo, responsabilidades compartidas entre el trabajo, la familia y el estudio, así como una profunda convicción de que es posible construir un futuro mejor. Por ello, graduarse en la adultez no solo representa un logro individual, sino también una victoria colectiva que involucra a familias, docentes e instituciones educativas que acompañan y sostienen ese proceso de superación.

El impacto de este logro trasciende el ámbito personal. Un adulto que culmina el bachillerato se convierte en un ejemplo vivo para sus hijos, para su comunidad y para toda la sociedad, demostrando que la educación sigue siendo el camino.

Noticias Zamora

Curso de Lengua de Señas busca fortalecer la inclusión y romper barreras comunicacionales en Zamora Chinchipe

Publicado

on

Zamora Chinchipe. Con el propósito de fortalecer la inclusión social, promover una comunicación accesible y contribuir a la eliminación de barreras que enfrentan las personas con discapacidad auditiva y autismo no verbal, se desarrollará en la provincia un Curso de Lengua de Señas, acompañado de contenidos relacionados con sensibilización y políticas públicas en materia de discapacidad.

La iniciativa surge como una propuesta orientada a generar mayores capacidades en profesionales, servidores públicos, docentes y ciudadanía en general, bajo la premisa de que el acceso a la comunicación constituye un elemento fundamental para el ejercicio de derechos y la participación plena en la sociedad.

Una herramienta para garantizar derechos

El aprendizaje de la lengua de señas constituye una herramienta fundamental para facilitar la interacción de las personas sordas con su entorno familiar, educativo, laboral e institucional. También permite mejorar su acceso a información, servicios públicos, programas estatales y otros espacios de participación ciudadana.

Durante la presentación de la iniciativa se destacó que las barreras comunicacionales pueden limitar considerablemente la autonomía de las personas con discapacidad auditiva. Situaciones aparentemente cotidianas, como acudir a una institución pública, realizar un trámite bancario, recibir atención médica o acceder a información educativa, pueden convertirse en obstáculos cuando no existe personal capacitado para establecer una comunicación adecuada.

En este contexto, se plantea la necesidad de que las instituciones públicas fortalezcan progresivamente sus mecanismos de accesibilidad y cuenten con profesionales capacitados en lengua de señas.

Más allá de los subtítulos

Uno de los aspectos señalados durante la socialización de la propuesta es que la inclusión comunicacional no debe limitarse únicamente a la incorporación de subtítulos.

La lengua de señas posee una estructura, configuración y gramática propias, por lo que requiere procesos adecuados de aprendizaje e interpretación para garantizar que la información llegue de manera clara a las personas sordas.

La capacitación busca que quienes participen no solamente aprendan signos básicos, sino que también comprendan el contexto social de la discapacidad y la importancia de generar entornos accesibles.

Formación y sensibilización

La propuesta contempla contenidos relacionados con lengua de señas, discapacidad, sensibilización y políticas públicas, con el objetivo de promover una visión integral de la inclusión.

La iniciativa está impulsada por Michelle Vázquez, profesional vinculada al trabajo en materia de discapacidad y perito de la Función Judicial, quien explicó que su experiencia personal y profesional la llevó a involucrarse en este ámbito.

Su motivación también está relacionada con su entorno familiar y con la experiencia de una hermana con discapacidad auditiva. Según explicó, esa realidad le permitió comprender desde temprana edad las dificultades que enfrentan las personas sordas cuando no existen mecanismos adecuados de comunicación y adaptación educativa.

A partir de esa experiencia, ha desarrollado procesos de formación y trabajo social relacionados con discapacidad, con el propósito de contribuir a la construcción de una sociedad más inclusiva.

Una provincia que necesita avanzar

Durante la socialización de la iniciativa en diario El Amazónico también se puso énfasis en la necesidad de fortalecer la preparación de quienes trabajan diariamente con la ciudadanía.

Docentes, médicos, servidores públicos, funcionarios y profesionales de distintas áreas pueden encontrarse en algún momento con una persona con discapacidad auditiva. Contar con conocimientos básicos de lengua de señas permitiría brindar una atención más adecuada y reducir situaciones de dependencia.

La propuesta plantea que instituciones como los ministerios de Educación, Salud, Inclusión Económica y Social y Trabajo, entre otras entidades públicas, fortalezcan sus capacidades de atención inclusiva.

El objetivo no es únicamente mejorar la comunicación, sino contribuir a que las personas con discapacidad puedan ejercer con mayor autonomía sus derechos a la educación, salud, trabajo, participación social y acceso a servicios públicos.

Una experiencia que también involucra a las nuevas generaciones

El curso estará abierto al público y se considera importante la participación de jóvenes y familias. La sensibilización desde edades tempranas puede contribuir a prevenir situaciones de discriminación, acoso escolar y exclusión.

La experiencia compartida durante la presentación de la iniciativa demuestra que el aprendizaje de la lengua de señas también puede convertirse en una herramienta para fortalecer la empatía dentro de los hogares y las comunidades.

Detalles del curso

El Curso de Lengua de Señas iniciará el sábado 15 de agosto y se desarrollará durante los días sábados hasta el 5 de septiembre, en horario de 10:00 a 12:00.

La capacitación tendrá un valor de 30 dólares para personas sin discapacidad.

Para las personas con discapacidad auditiva y personas con autismo no verbal, el curso será gratuito, como parte de la intención de garantizar su acceso a la lengua, fortalecer su identidad y promover su participación.

La formación contará además con la participación de una instructora sorda, lo que permitirá a los asistentes tener contacto directo con la comunidad y desarrollar una experiencia práctica y dinámica.

Romper las barreras desde la comunicación

La iniciativa plantea un mensaje central: la discapacidad no debe convertirse en una barrera para acceder a los derechos y servicios que corresponden a todos los ciudadanos.

Aprender lengua de señas representa, en este sentido, mucho más que adquirir una nueva forma de comunicación. Significa comprender otras realidades, desarrollar empatía y contribuir a que las personas sordas puedan desenvolverse con mayor independencia.

“Comencemos a romper las barreras comunicacionales ahora”, es el llamado realizado durante la presentación del curso.

La propuesta invita a profesionales, docentes, servidores públicos, estudiantes, familias y ciudadanía en general a involucrarse en este proceso de formación y sensibilización.

El desafío, según sus impulsores, es avanzar como provincia hacia una sociedad donde las personas con discapacidad puedan acceder a la educación, obtener un empleo digno, utilizar los servicios públicos y participar plenamente en la vida social.

La inclusión comienza cuando dejamos de construir barreras y empezamos a crear puentes. En Zamora Chinchipe, el aprendizaje de la lengua de señas busca convertirse en uno de esos puentes. 

Continuar Leyendo

Nacionales

Una madre de 19 años lucha por la vida y el bienestar de su pequeña hija

Publicado

on

En el barrio Sucupa, de la parroquia Amaluza, cantón Espíndola, una joven madre enfrenta una lucha diaria por la salud de su hija de apenas 11 meses. Entre limitaciones económicas, tratamientos pendientes y una esperanza que se niega a apagarse, Jessica Leonela Córdoba Jiménez pide a la ciudadanía tenderle una mano.

Hay historias que no necesitan grandes escenarios para conmover. Basta con entrar a una casa humilde, mirar los ojos de una madre y observar cómo sostiene a su hija para comprender que, detrás de cada familia, puede existir una batalla silenciosa.

En el barrio Sucupa, perteneciente a la parroquia Amaluza, en el cantón Espíndola, conocimos la historia de Jessica Leonela Córdoba Jiménez, de 19 años, y de su pequeña hija Camila Alberca Córdoba, de apenas 11 meses.

Hasta su llegaron personas solidarias para entregar un pequeño aporte con productos no perecibles, ropa y otros artículos. También compartieron un momento de oración, pidiendo fortaleza, esperanza y salud para la pequeña Camila y su madre.

Pero más allá de la ayuda material, aquel encuentro permitió conocer una realidad que pocas veces se ve desde lejos.

Una vida que comenzó luchando

Camila nació prematuramente, antes de cumplir los ocho meses de gestación. Su llegada al mundo estuvo marcada desde el inicio por dificultades que obligaron a su madre a permanecer junto a ella en centros hospitalarios.

Jessica recuerda que, tras ser trasladada a un hospital de Loja, su hija ingresó al área de neonatología y necesitó oxígeno. Allí comenzó un camino de diagnósticos, tratamientos y preocupaciones que, once meses después, todavía continúa.

Según el relato de su madre, Camila presenta problemas cardíacos, hemangiomas —tumores infantiles— y dificultades en su desarrollo, además de un cuadro de desnutrición que requiere atención y seguimiento médico.

Uno de los mayores temores de Jessica está relacionado con una lesión ubicada en la cabeza de su hija, para la cual le han indicado la necesidad de valoración por un especialista en neurología pediátrica.

La atención especializada, sin embargo, no está disponible de manera cercana. Jessica señala que ha recibido indicaciones para buscar especialistas en ciudades como Cuenca, Guayaquil o Quito, una realidad que representa un enorme desafío para una madre que no cuenta con los recursos económicos suficientes.

Once meses de vida, pero un desarrollo detenido

A sus 11 meses, Camila todavía no logra sentarse, gatear ni hablar.

Para cualquier madre, ver crecer a su hija debería significar descubrir nuevas sonrisas, primeros pasos y pequeñas conquistas. Para Jessica, cada etapa viene acompañada de preguntas, preocupación y la necesidad urgente de encontrar atención adecuada.

Yo quiero que ella se recupere”, expresa su madre, con una sencillez que resume toda su lucha.

Jessica sabe que el tiempo es importante. También sabe que los tratamientos, los traslados, la alimentación, los medicamentos y las consultas médicas tienen un costo que difícilmente puede asumir sola.

Una joven madre frente a una enorme responsabilidad

Jessica es madre soltera y vive junto a su abuelita. Recibe el bono, pero asegura que esos recursos resultan insuficientes para cubrir las necesidades de Camila.

Cada día comienza con las mismas responsabilidades: alimentar a la niña, cuidarla, movilizarla, estar pendiente de sus medicamentos y buscar alternativas para conseguir atención médica.

A sus 19 años, Jessica enfrenta una responsabilidad que podría resultar abrumadora para cualquiera. Sin embargo, no habla desde la resignación. Habla desde la esperanza.

Por eso decidió hacer público su caso.

No pide lujos. No pide privilegios.

Pide una oportunidad para que su hija pueda recibir la atención que necesita.

Un llamado que busca convertirse en esperanza

Desde esta historia nace un llamado a la solidaridad dirigido a ciudadanos, instituciones, organizaciones y personas de buen corazón que puedan contribuir con Jessica y Camila.

La ayuda puede ser económica, pero también puede llegar de otras maneras: alimentación, ropa, medicamentos, transporte, acompañamiento o cualquier apoyo que permita aliviar las necesidades de esta familia.

Las personas interesadas en colaborar pueden comunicarse directamente con la familia a través del 099 095 9019, donde podrán conocer las necesidades actuales y las formas disponibles para brindar apoyo.

Cada aporte, por pequeño que parezca, puede representar una diferencia enorme para una madre que hoy enfrenta sola una batalla que no debería librar en soledad.

Porque la solidaridad también salva distancias

La historia de Camila y Jessica no es únicamente la historia de una enfermedad o de una carencia económica.

Es la historia de una madre que, con apenas 19 años, decidió no rendirse.

Es la historia de una niña que llegó al mundo antes de tiempo y que hoy continúa luchando por crecer.

Y es también una oportunidad para recordar que la solidaridad no siempre necesita grandes gestos. A veces comienza con una llamada, una contribución, una prenda, un alimento, un traslado o simplemente con la decisión de no permanecer indiferentes.

En Sucupa, una joven madre sigue esperando que las puertas se abran y que aparezcan manos dispuestas a ayudar.

Mientras tanto, Camila sigue creciendo junto a ella.

Camila y Jessica no están solas. Su historia hoy llega a la comunidad con una petición sencilla, pero profundamente humana: ayudar a una madre a seguir cuidando a su hija y darle a una pequeña de 11 meses la oportunidad de continuar luchando por su vida.

Porque detrás de cada ayuda hay una historia.

Y detrás de esta historia hay una madre que no se rinde y una niña que todavía tiene mucho por vivir.

Continuar Leyendo

Noticias Zamora

Nueva oportunidad para culminar el bachillerato en Zamora Chinchipe

Publicado

on

La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe inició el nuevo año lectivo y mantiene habilitado su proceso de matrículas para jóvenes y adultos que buscan retomar y culminar sus estudios, mediante modalidades semipresencial y a distancia virtual en temporalidad intensiva.

Así lo informó Janina Pucha, rectora de la Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe, durante una entrevista concedida a Diario El Amazónico, en la que explicó las diferentes alternativas educativas disponibles y los requisitos establecidos para acceder a cada modalidad.

De acuerdo con la rectora, las matrículas excepcionales para la modalidad a distancia virtual se encuentran habilitadas desde el 11 hasta el 31 de agosto de 2026, mientras que para la modalidad semipresencial este proceso se mantiene abierto desde el 11 de agosto hasta el 6 de noviembre de 2026.

La institución está orientada principalmente a personas con escolaridad inconclusa, particularmente jóvenes y adultos que, debido a circunstancias laborales, familiares o económicas, no pudieron completar sus estudios dentro de la edad regular.

Dos modalidades para culminar los estudios
Pucha explicó que la modalidad semipresencial tiene una duración de 10 meses y establece requisitos de edad para el ingreso: 15 años para octavo año, 16 años para noveno, 17 años para décimo y 18 años para bachillerato.

Por otra parte, la modalidad a distancia virtual en temporalidad intensiva permite completar cada curso en aproximadamente cinco meses.

Para acceder a esta alternativa, el requisito principal es tener 18 años cumplidos al momento de iniciar los estudios, tanto para Educación General Básica Superior como para Bachillerato.

La rectora destacó que esta oferta educativa no se limita a la provincia. Según explicó, la modalidad virtual ha permitido atender a estudiantes de las cuatro regiones del Ecuador, además de contar con estudiantes extranjeros.

También oferta Bachillerato Técnico Productivo
La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe también dispone del Bachillerato Técnico Productivo en Diseño de Modas, dirigido a personas que ya cuentan con título de bachiller.

Esta formación se desarrolla bajo una modalidad presencial intensiva, con una duración de 10 meses. Al finalizar, los estudiantes reciben una certificación correspondiente a 1.200 horas, avalada por el Ministerio de Educación y el Ministerio del Trabajo, y registrada, según lo señalado por la institución, en la entidad competente.

Pucha informó además que el pasado 24 de julio se realizó la incorporación de la primera promoción, con 125 bachilleres graduados entre las dos modalidades y 18 estudiantes que recibieron la certificación del Bachillerato Técnico Productivo.

Previamente, el periodo propedéutico se desarrolló del 3 al 7 de agosto, mientras que las clases correspondientes al nuevo año lectivo iniciaron el 11 de agosto de 2026.

Planta docente fortalecida
La rectora resaltó también el trabajo de la planta docente, a la que calificó como preparada y capacitada para atender las necesidades de jóvenes y adultos con escolaridad inconclusa.

Según Pucha, los docentes mantienen procesos de actualización y formación profesional, y varios de ellos se encuentran cursando estudios de cuarto nivel, con el objetivo de fortalecer la calidad del servicio educativo.

La institución, de carácter fiscomisional, sostiene como parte de su misión brindar oportunidades educativas a sectores vulnerables y personas de escasos recursos, bajo una visión de servicio a la comunidad.

“Nunca es tarde para estudiar”
Finalmente, Janina Pucha invitó a la ciudadanía de Zamora Chinchipe y del país a conocer la oferta académica de la institución y aprovechar las alternativas disponibles para retomar sus estudios.

“Nunca es tarde para comenzar”, señaló la rectora, al destacar que las nuevas modalidades permiten que quienes no pudieron estudiar en la edad regular tengan una nueva oportunidad para alcanzar el título de bachiller.

La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe mantiene así su convocatoria dirigida a jóvenes y adultos que buscan continuar su formación académica y mejorar sus oportunidades personales y laborales mediante la culminación de sus estudios.

Continuar Leyendo

Trending

Derechos reservados El Amazonico