Nacionales
11 de septiembre de 2001, el trágico día que marcó a Estados Unidos
Era una mañana normal en Nueva York, hasta que a las 08:46 llegó la noticia de que un avión comercial se había impactado en una de las torres gemelas del World Trade Center. Tras la confusión, 17 minutos después, otro impactaba la otra torre (sur).
Ese mismo día, otro avión se estrelló contra el Pentágono y uno más cayó en un campo de Pensilvania en medio de la lucha de los pasajeros contra los secuestradores por recuperar la aeronave.
En total cuatro aviones comerciales habían sido capturados y usados como armas. El grupo terrorista Al Qaeda se adjudicó el ataque y como reacción EE. UU. terminó invadiendo Afganistán, de donde recién salió en agosto pasado tras 20 años de guerra. El 11 de septiembre de 2001 cambió al país norteamericano.
“Las secuelas inmediatas produjeron dolor y un sentido de propósito común. Pero esto pronto fue superado por el miedo y la ira. Esta dinámica produjo un fuerte impulso de justicia y venganza, y llevó a Estados Unidos a prolongadas operaciones militares en el exterior. Durante ese periodo de 20 años, las vidas de los estadounidenses se fragmentaron mucho más a medida que se deshilachaba la unidad nacional que surgió después de los ataques. Los Estados Unidos en estos días no están tan unidos, en gran parte porque perdimos el sentido de nuestros propios valores y el sentido de la decencia”, opina Brian Katulis, experto en seguridad nacional del Centro para el Progreso de América.
Para Brian Quigley, cónsul general de EE. UU. en Guayaquil, en este episodio se mostró la unidad de su país.
“En esos momentos tan trágicos y difíciles es cuando se ve lo mejor del pueblo y del mundo entero para ver que hay más gente buena que mala… para nosotros es una fecha que nos marcó, no solo a mi generación sino al mundo entero, porque muchos países, incluyendo Ecuador, sufrió ese día. Son esas fechas que marcan y lo cambian a uno, que se vuelve consciente de cómo es el mundo y de que cada uno debemos poner nuestro granito para que sea mejor y eso nunca se va a acabar”, afirmó Quigley.
Él contó que en el momento del ataque se encontraba justamente volando de Los Ángeles a Guadalajara, México. Su avión pudo completar el vuelo porque cuando se dio la orden de aterrizar todos los aviones, el suyo ya había salido del espacio aéreo de EE. UU.
Para Katulis, el país seguirá enfrentando el legado de este evento, en el que murieron cerca de 3.000 personas, aun durante décadas. Además de que si bien el país se ha preparado para evitar ataques terroristas externos, crecen las amenazas internas. “Los esfuerzos de Estados Unidos para promover la libertad en el mundo comenzaron a flaquear en 2005 con un retroceso global de las libertades en el mundo, y los recientes eventos en Afganistán acentúan la pérdida de la libertad, los derechos humanos y la dignidad que han afectado a millones en muchos rincones del país”, expone.
Luis Fleischman, sociólogo y cofundador del Centro de Investigación de Políticas y Democracia de Palm Beach, es un uruguayo que vive en EE. UU. desde hace más de 35 años y comenta que lo sucedido cambió en muchos la esperanza de paz que tenían. Pensando en que hay momentos en que la guerra es inevitable y necesaria cuando alguien ataca de esa manera.
“Lo que yo creía en la noche del 10 septiembre comparado con lo que creía la noche 11, después de ver el horror, era distinto”, dice y asegura que tras el hecho se vio ciertas actitudes en contra de musulmanes, por lo que se tuvo que recordar que los atacantes eran un grupo extremista, no todos.
También comenta que en general no hubo demasiadas condenas a estos grupos radicales, pero en gran medida era por miedo, ya que habían conquistado varias mezquitas en EE. UU. y en Europa. “Mucha gente fue intimidada dentro del mundo musulmán”.
Esa discriminación también pasó luego a otros grupos.
“El ataque de septiembre 11 impactó y cambió al mundo entero. Los migrantes en situación irregular de repente se encontraron bajo un régimen ‘policial’ en donde todos eran ‘sospechosos’ y esto los atemorizó hasta los huesos. En lo económico, la primera potencia paralizó sus actividades y se produjo una crisis en cadena en donde los migrantes fueron las primeras víctimas. Lo anterior se reflejó en la reducción de las remesas. El marco jurídico que norma la inmigración se vio también afectado por el sentimiento xenofóbico que se activó… En la actualidad hemos ‘normalizado’ mucho de lo anterior, por lo que los migrantes realmente han vivido 20 años en condiciones muy difíciles”, dice Marcel Feraud, quien ejercía de cónsul general del Ecuador en Miami al momento del ataque.
Durante el ataque Fleischman ya estaba en Florida, tras haber vivido en Nueva Jersey y Nueva York. “Más me afectó de forma abstract, el sufrimiento de la gente saltando de los edificios para no morir quemados… me afectó terriblemente a nivel personal, perdí el sueño por varios meses”.
Añade que en forma general, la gente se sintió muy vulnerable, pensaban que EE. UU. ya no era un lugar seguro. Incluso había gente que buscaba a qué países ir a vivir, cuando hasta entonces el mundo quería ir a vivir al país norteamericano. Pero después el Gobierno mostró su fuerza para transmitir tranquilidad y volver a normalizar el día a día mientras se perseguía a quienes perpetraron el ataque. Casi un mes después vino la invasión a Afganistán.
Fleischman también comenta que tras el ataque vino el Patriot Act, que le daba mucho más poder al Gobierno y a las agencias de poder intervenir en las comunicaciones de la gente y otros asuntos privados con el objetivo de defender la seguridad nacional. Con esto empezó un debate de seguridad vs. libertades y constitucionalismo, puesto que con los años también se dieron abusos, pero también sirvió para encontrar células que apoyaban a grupos terroristas.
“Otra consecuencia del 11 de septiembre fue el aumento del poder del Ejecutivo, cada vez vemos más presidentes que hacen lo que les parece”, afirma Fleischman.
Para Katulis, los problemas relacionados con la xenofobia y la privacidad surgieron en los primeros años, pero se hicieron más fuertes y cambiaron. “Con la privacidad, los avances en tecnología en la década de 2010 llevaron a un aumento de las capacidades que no existían en la primera década después del 11 de septiembre. Las políticas de identidad de “nosotros contra ellos” que dominan la discusión tanto en la derecha como en partes de la izquierda en Estados Unidos son un vestigio de las primeras respuestas xenófobas a los ataques”.
Nacionales
CENARC UTPL impulsa la mediación como alternativa ágil para la resolución de conflictos
Resolver conflictos mediante el diálogo y sin recurrir necesariamente a un proceso judicial es una de las alternativas que ofrece el Centro de Análisis y Resolución de Conflictos (CENARC) de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), mediante servicios de mediación orientados a facilitar acuerdos voluntarios entre las partes.
El CENARC cuenta con atención en Loja, Quito, Guayaquil y Cuenca, y brinda mecanismos alternativos de solución de controversias en diferentes áreas, entre ellas familia, civil, inquilinato, laboral, convivencia social o vecinal, tránsito y asuntos tributarios, entre otros.
El proceso se desarrolla con el acompañamiento de un mediador neutral e imparcial, quien facilita el diálogo entre las partes para que sean ellas mismas quienes construyan una solución acorde con sus necesidades e intereses.
Entre las principales ventajas de la mediación se encuentran la posibilidad de alcanzar acuerdos de manera ágil, voluntaria y menos confrontativa que un proceso judicial. Además, el procedimiento tiene carácter confidencial y, cuando las partes llegan a un acuerdo, el acta de mediación adquiere validez jurídica.
¿Cómo acceder al servicio?
Para iniciar un proceso, primero se verifica que la controversia pueda ser sometida a mediación. Posteriormente, el solicitante presenta el formulario correspondiente junto con los documentos habilitantes y cancela la tasa establecida.
Una vez cumplidos estos requisitos, se notifica a la parte invitada y se fija la audiencia de mediación, espacio en el que las partes, con el acompañamiento del mediador, buscan alcanzar una solución mediante el diálogo.
97 procesos atendidos en Loja durante 2026
Las cifras evidencian el alcance de este mecanismo. En lo que va de 2026, el CENARC Loja ha atendido 97 procesos, de los cuales 66 han concluido con acuerdo total, equivalente aproximadamente al 68 % de los casos atendidos.
Pedro Puertas, responsable del Centro de Análisis y Resolución de Conflictos de la UTPL, destaca la mediación como una alternativa efectiva para la solución de controversias y como una herramienta que contribuye a fortalecer una cultura basada en el diálogo y la construcción de paz.
A este trabajo se suma el respaldo institucional a los servicios jurídicos de la UTPL, cuya calidad ha sido reflejada en una calificación de acreditación de 99 sobre 100 ante la Defensoría Pública, indicador relacionado con el cumplimiento de estándares para la prestación de servicios jurídicos.
El costo de la mediación es de USD 25, lo que permite acceder a este mecanismo alternativo para la atención de conflictos susceptibles de ser resueltos mediante acuerdo.
Para conocer los requisitos y el procedimiento de acceso, los interesados pueden consultar la plataforma de servicios jurídicos de la UTPL: Servicios Jurídicos UTPL.
Nacionales
Toque de queda en cuatro provincias de Ecuador se aplicará desde el 17 al 30 de septiembre
Un nuevo toque de queda se aplicará en Guayas, Manabí, Los Ríos y El Oro, provincias afectadas por la violencia criminal en Ecuador, anunció este viernes, 11 de septiembre de 2026, el ministro del Interior, John Reimberg, mientras continúa vigente el estado de excepción.
El funcionario precisó que esta medida se aplicará desde las 00:00 del 17 de septiembre hasta las 23:59 del 30 de septiembre de 2026, en el horario comprendido entre las 00:00 y las 05:00.
El toque de queda «será temporal, focalizado y acompañado de un amplio despliegue de seguridad. Esta medida responde a una necesidad concreta de seguridad», dijo Reimberg en su cuenta de X y advirtió que no habrá salvoconductos.
El anuncio se da un día después de que el presidente Daniel Noboa se reuniera con el Consejo de Seguridad para tratar nuevas acciones en contra de las organizaciones criminales en Ecuador.
Reimberg explicó que, durante ese tiempo, se intensificarán las operaciones «contra las estructuras criminales que pretenden sembrar el miedo y desafiar al Estado».
Por ello, el ministro señaló que se ejecutarán operaciones que requieren que quienes residen en las provincias mencionadas permanezcan en sus domicilios durante las horas establecidas.
«No es una medida contra los ciudadanos»
Tras remarcar que no se entregarán salvoconductos de ningún tipo, Reimberg precisó que en estos horarios únicamente podrán circular personal de primera respuesta, personal sanitario, personal para atención a emergencias, fiscales y abogados debidamente acreditados para audiencias de flagrancia.
En cuanto a medios de comunicación, únicamente podrán realizar coberturas debidamente identificados y siempre acompañando a las fuerzas del orden.
«No es una medida contra los ciudadanos, es para protegerlos», acotó Reimberg, al apelar a la «colaboración y comprensión» de los ecuatorianos.
Se trata del segundo toque de queda que aplicará el Gobierno en estas provincias en lo que va del año, en donde ya se ejecutó esta medida en abril pasado.
«Sabemos que estas medidas pueden generar inconvenientes, pero hoy tenemos una prioridad: proteger la vida de los ciudadanos y recuperar la tranquilidad», insistió.
«A las organizaciones criminales les decimos algo muy claro: El Estado no se va a detener. No vamos a retroceder. No habrá territorios del crimen organizado y sobre todo, no habrá impunidad. La seguridad de los ecuatorianos es nuestra prioridad y objetivo final». John Reimberg, ministro del Interior
«Juntos, como Bloque de Seguridad: Policía Nacional, Fuerzas Armadas, Ministerios del Interior y Defensa, así como nuestros aliados internacionales, vamos a ganar esta batalla», concluyó el Ministro.
La medida se anuncia dos días después de la visita a Ecuador del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, durante la cual ambos gobiernos anunciaron la continuidad de las operaciones conjuntas contra el crimen organizado.
Esta no es la primera vez que el Gobierno de Daniel Noboa dispone un toque de queda focalizado y temporal. En mayo de 2026, la misma medida se aplicó en nueve provincias y cuatro cantones. En esa ocasión, la restricción incluyó a Quito.
Como parte de la política de seguridad, en julio pasado, el presidente Noboa declaró la existencia de un conflicto armado interno, ofreciendo inmunidad a personal extranjero e indultos a policías, militares y civiles ecuatorianos.
A mediados de año también decretó un estado de excepción, que fue renovado el 14 de agosto y está vigente por 30 días desde esa fecha. Fuente: Vistazo
Nacionales
A 25 años del 11-S: Las 10 transformaciones que reescribieron la seguridad mundial y su huella en Ecuador
¿Cuántas veces ha tenido que quitarse los zapatos al pasar los filtros de seguridad de un aeropuerto? Eso sucede porque desde el martes 11 de septiembre de 2001, todo cambió. “Gran parte de nuestra realidad actual se deriva directamente del 11-S”, lo recuerda Charles Homans, reportero político de The Times Magazine.
La reconfiguración de la seguridad que siguió a esos atentados no se detuvo en las fronteras de los Estados Unidos: sus efectos llegaron también a Ecuador y al resto de América Latina, donde se combinaron con problemas de seguridad, migración y narcotráfico ya existentes en la región.
A continuación, un repaso de 10 de las transformaciones globales que se desprendieron del 11-S y su vínculo en la realidad nacional y regional.
Estados Unidos reestructuró su seguridad interior en 2002 con la creación del Department of Homeland Security y la figura del Director of National Intelligence, en un esfuerzo por coordinar a sus agencias de inteligencia y evitar fallas como las que precedieron a los atentados.
- Repercusión en la región: La centralización se tradujo en un intercambio de inteligencia más estrecho y en la cooperación directa de agencias como la DEA y la CIA con los países andinos, incluido Ecuador, en el combate al narcotráfico y el control fronterizo
2. La «Guerra contra el Terrorismo»: Afganistán e Irak
Bajo la presidencia de George W. Bush, Estados Unidos invadió Afganistán en 2001 e Irak en 2003, y reorientó su política de seguridad nacional hacia la lucha antiterrorista durante las dos décadas siguientes.
- Repercusión en la región: Ese marco doctrinal —la «guerra contra el terror»— se trasladó al Plan Colombia, que dejó de ser una iniciativa antidrogas para convertirse en un respaldo militar directo contra organizaciones catalogadas como «narcoterroristas», entre ellas las FARC.
3. Expansión de la vigilancia masiva y el Patriot Act
El Congreso estadounidense aprobó el Patriot Act semanas después de los atentados, ampliando las facultades de vigilancia electrónica, intervención de comunicaciones e interceptación financiera del Estado.
- Repercusión en la región: Las nuevas reglas contra el lavado de activos -protocolos de «conozca a su cliente» y reportes obligatorios de transacciones sospechosas- encarecieron el envío de remesas hacia economías dolarizadas como la nuestra, una fuente de ingresos de la que dependen muchos miles de hogares.
4. El nuevo estándar de seguridad aeroportuaria (TSA)
En 2001 se creó la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), que impuso controles más exhaustivos, entre otros: revisión estricta de equipajes, restricciones a líquidos y escáneres corporales antes de cada vuelo.
- Repercusión en la región: Los controles migratorios y biométricos para viajar a Estados Unidos se volvieron más rigurosos, lo que modificó los trámites de visado e incentivó rutas migratorias ilegales para la diáspora ecuatoriana hacia ese país.
5. Guantánamo y el debate sobre «combatientes enemigos»
Estados Unidos abrió en enero de 2002 la prisión de la base naval de Guantánamo y creó la categoría legal de «combatiente enemigo» para detener sin cargos ni plazos definidos a sospechosos de terrorismo, originando tensión con el derecho internacional humanitario.
- Repercusión en la región: El precedente sirvió de referencia para que distintos gobiernos latinoamericanos usaran marcos legales de corte «antiterrorista» en la criminalización de la protesta social. Sucedió en el Ecuador y en países vecinos con la movilización indígena y sindical, siempre bajo el argumento de una amenaza a la seguridad del Estado.
6. Endurecimiento migratorio y blindaje fronterizo
La seguridad en fronteras pasó de ser un asunto aduanero a una cuestión de seguridad nacional, con bases de datos biométricas compartidas entre agencias y perfilamiento de viajeros.
- Repercusión en la región: En la región aparecieron políticas como la «seguridad democrática» de Colombia, que redefinió el conflicto interno bajo la clave del terrorismo y coincidió con un incremento de la asistencia militar de Washington: de un promedio de 260 millones de dólares anuales subió a 400 millones entre 2001 y 2016.
7. La primera invocación del Artículo 5 de la OTAN
El 12 de septiembre de 2001, la Organización del Tratado del Atlántico Norte invocó por primera vez en su historia la cláusula de defensa colectiva escrita en el Artículo 5, que llevó a varios de sus miembros a sumarse a la campaña militar en Afganistán.
- Repercusión en la región: La misma lógica de cooperación militar con Washington tuvo su expresión local en la base de Manta, un Puesto de Operaciones de Avanzada (FOL) para el monitoreo antinarcóticos. Su cierre en 2009 quedó consagrado en la Constitución de Montecristi, que prohibió expresamente las bases militares extranjeras en territorio ecuatoriano.
8. Estigmatización, sentimiento antimusulmán y securitización global
Los atentados motivaron la vigilancia diferenciada por origen, raza y religión, particularmente hacia comunidades musulmanas y de Medio Oriente, en aeropuertos, fronteras y sistemas financieros de Estados Unidos y Europa.
- Repercusión en la región: La misma lógica de perfilamiento se extendió a los migrantes latinoamericanos y a sus remesas dentro de los sistemas financiero y migratorio.
9. La modernización de la inteligencia estadounidense (DNI y NCTC)
Las fallas de coordinación identificadas tras el 11-S llevaron a la creación en 2004 del Centro Nacional Antiterrorista (NCTC) y de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, que centralizaron la recopilación de datos entre agencias.
- Repercusión en la región: El Comando Sur (SOUTHCOM) ganó peso como actor en la formulación de políticas de defensa para los países andinos y en la vigilancia de la frontera norte de Ecuador frente a riesgos transnacionales.
10. El actual debate sobre bases extranjeras
Veinticinco años después, la discusión sobre la presencia militar extranjera en el Ecuador ha vuelto al centro de la agenda nacional.
- Repercusión en la región y Ecuador: El 16 de noviembre de 2025, casi 14 millones de ecuatorianos rechazaron, con el 61% de votos, la eliminación de la prohibición constitucional a las bases militares extranjeras vigente desde 2008. A 25 años del 11-S, ese resultado confirma que la tensión entre soberanía y cooperación militar con Washington -uno de los legados de aquel día- sigue sin resolverse en el Ecuador. Fuente: Vistazo
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