Nacionales
11 de septiembre de 2001, el trágico día que marcó a Estados Unidos
Era una mañana normal en Nueva York, hasta que a las 08:46 llegó la noticia de que un avión comercial se había impactado en una de las torres gemelas del World Trade Center. Tras la confusión, 17 minutos después, otro impactaba la otra torre (sur).
Ese mismo día, otro avión se estrelló contra el Pentágono y uno más cayó en un campo de Pensilvania en medio de la lucha de los pasajeros contra los secuestradores por recuperar la aeronave.
En total cuatro aviones comerciales habían sido capturados y usados como armas. El grupo terrorista Al Qaeda se adjudicó el ataque y como reacción EE. UU. terminó invadiendo Afganistán, de donde recién salió en agosto pasado tras 20 años de guerra. El 11 de septiembre de 2001 cambió al país norteamericano.
“Las secuelas inmediatas produjeron dolor y un sentido de propósito común. Pero esto pronto fue superado por el miedo y la ira. Esta dinámica produjo un fuerte impulso de justicia y venganza, y llevó a Estados Unidos a prolongadas operaciones militares en el exterior. Durante ese periodo de 20 años, las vidas de los estadounidenses se fragmentaron mucho más a medida que se deshilachaba la unidad nacional que surgió después de los ataques. Los Estados Unidos en estos días no están tan unidos, en gran parte porque perdimos el sentido de nuestros propios valores y el sentido de la decencia”, opina Brian Katulis, experto en seguridad nacional del Centro para el Progreso de América.
Para Brian Quigley, cónsul general de EE. UU. en Guayaquil, en este episodio se mostró la unidad de su país.
“En esos momentos tan trágicos y difíciles es cuando se ve lo mejor del pueblo y del mundo entero para ver que hay más gente buena que mala… para nosotros es una fecha que nos marcó, no solo a mi generación sino al mundo entero, porque muchos países, incluyendo Ecuador, sufrió ese día. Son esas fechas que marcan y lo cambian a uno, que se vuelve consciente de cómo es el mundo y de que cada uno debemos poner nuestro granito para que sea mejor y eso nunca se va a acabar”, afirmó Quigley.
Él contó que en el momento del ataque se encontraba justamente volando de Los Ángeles a Guadalajara, México. Su avión pudo completar el vuelo porque cuando se dio la orden de aterrizar todos los aviones, el suyo ya había salido del espacio aéreo de EE. UU.
Para Katulis, el país seguirá enfrentando el legado de este evento, en el que murieron cerca de 3.000 personas, aun durante décadas. Además de que si bien el país se ha preparado para evitar ataques terroristas externos, crecen las amenazas internas. “Los esfuerzos de Estados Unidos para promover la libertad en el mundo comenzaron a flaquear en 2005 con un retroceso global de las libertades en el mundo, y los recientes eventos en Afganistán acentúan la pérdida de la libertad, los derechos humanos y la dignidad que han afectado a millones en muchos rincones del país”, expone.
Luis Fleischman, sociólogo y cofundador del Centro de Investigación de Políticas y Democracia de Palm Beach, es un uruguayo que vive en EE. UU. desde hace más de 35 años y comenta que lo sucedido cambió en muchos la esperanza de paz que tenían. Pensando en que hay momentos en que la guerra es inevitable y necesaria cuando alguien ataca de esa manera.
“Lo que yo creía en la noche del 10 septiembre comparado con lo que creía la noche 11, después de ver el horror, era distinto”, dice y asegura que tras el hecho se vio ciertas actitudes en contra de musulmanes, por lo que se tuvo que recordar que los atacantes eran un grupo extremista, no todos.
También comenta que en general no hubo demasiadas condenas a estos grupos radicales, pero en gran medida era por miedo, ya que habían conquistado varias mezquitas en EE. UU. y en Europa. “Mucha gente fue intimidada dentro del mundo musulmán”.
Esa discriminación también pasó luego a otros grupos.
“El ataque de septiembre 11 impactó y cambió al mundo entero. Los migrantes en situación irregular de repente se encontraron bajo un régimen ‘policial’ en donde todos eran ‘sospechosos’ y esto los atemorizó hasta los huesos. En lo económico, la primera potencia paralizó sus actividades y se produjo una crisis en cadena en donde los migrantes fueron las primeras víctimas. Lo anterior se reflejó en la reducción de las remesas. El marco jurídico que norma la inmigración se vio también afectado por el sentimiento xenofóbico que se activó… En la actualidad hemos ‘normalizado’ mucho de lo anterior, por lo que los migrantes realmente han vivido 20 años en condiciones muy difíciles”, dice Marcel Feraud, quien ejercía de cónsul general del Ecuador en Miami al momento del ataque.
Durante el ataque Fleischman ya estaba en Florida, tras haber vivido en Nueva Jersey y Nueva York. “Más me afectó de forma abstract, el sufrimiento de la gente saltando de los edificios para no morir quemados… me afectó terriblemente a nivel personal, perdí el sueño por varios meses”.
Añade que en forma general, la gente se sintió muy vulnerable, pensaban que EE. UU. ya no era un lugar seguro. Incluso había gente que buscaba a qué países ir a vivir, cuando hasta entonces el mundo quería ir a vivir al país norteamericano. Pero después el Gobierno mostró su fuerza para transmitir tranquilidad y volver a normalizar el día a día mientras se perseguía a quienes perpetraron el ataque. Casi un mes después vino la invasión a Afganistán.
Fleischman también comenta que tras el ataque vino el Patriot Act, que le daba mucho más poder al Gobierno y a las agencias de poder intervenir en las comunicaciones de la gente y otros asuntos privados con el objetivo de defender la seguridad nacional. Con esto empezó un debate de seguridad vs. libertades y constitucionalismo, puesto que con los años también se dieron abusos, pero también sirvió para encontrar células que apoyaban a grupos terroristas.
“Otra consecuencia del 11 de septiembre fue el aumento del poder del Ejecutivo, cada vez vemos más presidentes que hacen lo que les parece”, afirma Fleischman.
Para Katulis, los problemas relacionados con la xenofobia y la privacidad surgieron en los primeros años, pero se hicieron más fuertes y cambiaron. “Con la privacidad, los avances en tecnología en la década de 2010 llevaron a un aumento de las capacidades que no existían en la primera década después del 11 de septiembre. Las políticas de identidad de “nosotros contra ellos” que dominan la discusión tanto en la derecha como en partes de la izquierda en Estados Unidos son un vestigio de las primeras respuestas xenófobas a los ataques”.
Nacionales
‘Patucho Celso’: De las narcofiestas y la impunidad en Ecuador a su extradición y juicio en Estados Unidos
El 18 de junio de 2026, Celso Miguel Moreira Heredia, conocido como alias ‘Patucho Celso’ fue extraditado a Nueva York en un vuelo. Y al día siguiente se presentó ante la Corte del Distrito Sur de esa ciudad para empezar su procesamiento.
Atrás quedó la imagen del líder invisible de Los Choneros, un hombre capaz de corromper jueces y que celebraba su cumpleaños bailando con una camisa Versace rodeado por un arsenal de armas y artistas internacionales.
Su reciente comparecencia ante la justicia estadounidense, donde enfrenta cargos por conspiración para importar cocaína y porte de armamento de guerra, pone punto final a una «cacería» internacional iniciada por Estados Unidos desde inicios de 2013.
El primer registro público de su actividad criminal de Celso Moreira Heredia es de 2009, cuando fue aprehendido en Manta por intentar traficar 24,8 kilos de cocaína ocultos en un barco pesquero.
Pese a las pruebas recabadas en su primera detención, el 7 de octubre de 2010 obtuvo un polémico dictamen favorable. El Sexto Tribunal Penal de Manta, que en ese entonces estaba conformado por los jueces Marcos Zambrano, George Moreira y Carlos Flores, fallaron a su favor y confirmó su absolución.
A partir de ahí su crecimiento fue exponencial. Inteligencia policial determinó que llegó a tener la capacidad de enviar hasta 400 kilos semanales de droga con rumbo a Guatemala y Panamá a través de lanchas rápidas, con destino final a Estados Unidos.
Pero, mientras en Ecuador su estructura crecía, los documentos judiciales de Estados Unidos, a los que PRIMICIAS tuvo acceso, detallan que desde 2013 el Gran Jurado del Distrito Sur de Nueva York empezó a rastrealo por conspiración para ingresar cocaína a ese país y por posesión de ametralladoras de guerra.

Carátula de la acusación de la Corte del Distrito Sur de Nueva York contra ‘Patucho Celso’.Captura de pantalla / Pacer
La puerta giratoria de la justicia ecuatoriana
A pesar de las investigaciones internacionales que pesaban en su contra, los documentos judiciales ecuatorianos revelan que ‘Patucho Celso’ perfeccionó un mecanismo para evadir la cárcel mediante una red dedicada a obtener fallos judiciales favorables.
Tras su liberación en Manta, se vio envuelto en el sonado Caso Pacífico, por el cual fue recluido en octubre de 2014 por delincuencia organizada ligada al narcotráfico, pero nuevamente logró salir en libertad en mayo de 2015.
Posteriormente, en el transcurso de 2018, resultó capturado nuevamente en Portoviejo cuando ocupaba el primer lugar en la lista de los delincuentes más buscados de la provincia de Manabí.
Sorprendentemente, recibió una condena de 18 meses de prisión por el delito de asociación ilícita. En esa ocasión, el juez José Tamayo Arana, el mismo que liberó a ‘Rasquiña’ -líder histórico de Los Choneros- firmó su excarcelación.
La narcofiesta y su caída
El máximo nivel de ostentación de su poder criminal tuvo lugar, en mayo de 2024, durante el allanamiento a la finca San Andrés en la Vía a la Costa de la ciudad de Guayaquil.
El operativo interrumpió la celebración del cumpleaños 41 de Moreira, un extravagante evento que tuvo un costo aproximado de USD 500.000.
Al irrumpir los agentes policiales, el agasajado seguía bailando luciendo una costosa camisa de la marca Versace, mientras la Policía procedía a decomisar un arsenal valorado en USD 200.000, el cual estaba compuesto por 45 armas de fuego, incluyendo 34 pistolas, fusiles y mini Uzi.

Celso Moreira, alias ‘Patucho Celso’, al momento de la detención en una ‘narcofiesta’ en mayo de 2024, en la vía a la Costa, Guayaquil.Policía del Ecuador
A pesar de haber sido apresado en flagrancia, una jueza de Guayas ordenó su liberación inmediata dictando medidas sustitutivas, luego de que su abogada defensora, Amira Vergara, justificara su inocencia alegando presuntas versiones contradictorias de los agentes aprehensores.
Más de un año después, en septiembre de 2025, su imperio de impunidad se desmoronó durante su sexta captura, ejecutada por las fuerzas militares en Manabí.
La captura se produjo luego de que los uniformados detectaran a varias personas bebiendo licor dentro de un vehículo en la vía pública.
Al momento de la intervención se le encontró una pistola marca Taurus de nueve milímetros con su serie adulterada.
En un desesperado alegato durante la audiencia de flagrancia, el criminal intentó excusar su presencia indicando que solo había salido a la tienda a comprar limones para preparar un ceviche.
Tras este suceso, el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, lo catalogó públicamente como el líder invisible y sucesor directo de alias ‘Fito’, exlíder de Los Choneros también extraditado a Estados Unidos.
Las autoridades ordenaron su reclusión en la cárcel El Encuentro, ubicada en Santa Elena, y la justicia ecuatoriana finalmente lo sentenció a nueve años de cárcel por el delito de tráfico de armas.
La extradición
Mientras se debatía su futuro jurídico en Ecuador, en Estados Unidos, de forma reservada, avanzaba una acusación en su contra, que se había presentado formalmente en enero de 2026.
Al enfrentar esta acusación sellada en Nueva York, el criminal solicitó su extradición voluntaria en mayo de 2026, proceso que se concretó el 18 de junio al ser extraditado en el mismo vuelo junto a Darío Peñafiel, alias ‘Topo’, lugarteniente de ‘Fito’.
Una vez en Estados Unidos, el expediente judicial de ‘Patucho Celso’ fue desclasificado y, en su primera comparecencia formal, el acusado fue asistido por el abogado Telemachus Kasulis.
Durante la sesión judicial, la jueza Ona T. Wang ordenó su detención y dispuso que recibiera inmediata atención médica debido a su estado de salud.
Su caso estará a cargo de la jueza Laura Taylor Swain y la acusación del fiscal Jeffrey W. Coyle, quien busca una condena de prisión por narcotráfico y uso de ametralladoras, así como el decomiso de todas sus propiedades, bienes ilícitos y el dinero en efectivo que acumuló desde 2013. Fuente: Primicias
Nacionales
Cómo se clasifican los ocho mejores terceros del Mundial cuando hay empate en puntos
La Copa Mundial 2026 tiene un formato ampliado con 48 selecciones distribuidas en 12 grupos, donde avanzarán a la fase de eliminatorias los dos primeros de cada zona y los ocho mejores terceros.
En caso de empate de puntos, la FIFA aplica una serie de criterios de desempate progresivos para definir la clasificación.
1. Primer criterio: resultados entre los equipos empatados
Si dos o más selecciones terminan igualadas en puntos, lo primero que se analiza son los partidos directos entre esos equipos. Se toma en cuenta:
- Puntos obtenidos en esos enfrentamientos
- Diferencia de goles en esos partidos
- Goles marcados entre ellos
Ejemplo: Si Ecuador y Costa de Marfil terminan con 4 puntos, se revisa el partido entre ambos. Como Costa de Marfil le ganó 1-0 a Ecuador, los ‘Elefantes’ quedarían por encima de la Tri.
2. Segundo criterio: rendimiento general en el grupo
Si el empate no se resuelve en el enfrentamiento directo, se evalúa el rendimiento global en los tres partidos de fase de grupos:
- Diferencia de goles total
- Goles marcados en todos los partidos
- Fair play (tarjetas amarillas y rojas)
Ejemplo: Ecuador vs Curazao
Ecuador empató 0-0 con Curazao, mientras que Curazao fue goleado 7-1 por Alemania. Ecuador también perdió 1-0 ante Costa de Marfil.
Si ambos terminan con los mismos puntos, el desempate se definirá por la diferencia de goles. En ese caso, Ecuador tendría ventaja por recibir menos goles que Curazao en la fase de grupos.
3. Tercer criterio: ranking FIFA
Si persiste la igualdad absoluta, la FIFA recurre al ranking mundial masculino más reciente.
Ejemplo: Si dos selecciones terminan igualadas en todos los criterios anteriores, la que esté mejor ubicada en el ranking FIFA será la que avance a la siguiente fase.
¿Cómo se eligen los ocho mejores terceros?
Los ocho mejores terceros del Mundial 2026 se determinan mediante una tabla general en la que se comparan todos los equipos que terminen en el tercer lugar de sus respectivos grupos.
En esta clasificación, la FIFA ordena a los terceros de los 12 grupos bajo los siguientes criterios, aplicados en este orden:
El primer factor es la cantidad de puntos obtenidos en los tres partidos.
Ejemplo: Si Ecuador termina tercero con 4 puntos y otro país termina tercero con 3 puntos, Ecuador queda automáticamente por encima en la tabla de mejores terceros.
2. Diferencia de goles
Si dos o más selecciones tienen la misma cantidad de puntos, se toma en cuenta la diferencia entre goles anotados y recibidos.
Ejemplo: Ecuador termina con 4 puntos y gol diferencia de -1. Otro tercero también tiene 4 puntos, pero gol diferencia de 0. En ese caso, el equipo con 0 (mejor diferencia) queda por encima de Ecuador.
3. Goles anotados
Si persiste la igualdad, se consideran los goles marcados en los tres partidos.
Ejemplo: Ecuador y otro tercero tienen 4 puntos y gol diferencia -1. Ecuador marcó 2 goles y el otro equipo marcó 3. El equipo con más goles anotados queda mejor ubicado.
4. Fair play (juego limpio)
Si aún hay empate, se revisa el comportamiento disciplinario: tarjetas amarillas y rojas.
Ejemplo: Dos selecciones tienen los mismos puntos, misma diferencia de goles y mismos goles anotados. Ecuador acumuló 5 tarjetas amarillas y el rival 7. Ecuador avanza por mejor conducta disciplinaria.
5. Ranking FIFA
Si todo lo anterior sigue igual, se recurre al ranking mundial más reciente de la FIFA.
Ejemplo: Si dos selecciones están totalmente igualadas en todos los criterios, la que esté mejor ubicada en el ranking FIFA será la que ocupe el puesto más alto en la tabla de mejores terceros.
El nuevo sistema del Mundial 2026 obliga a las selecciones a no solo sumar puntos, sino también a cuidar la diferencia de goles y la disciplina, ya que cada detalle puede definir si un equipo avanza o queda eliminado como uno de los mejores terceros. (D) Fuente: El Universo
Nacionales
Colombia y Perú giran a la derecha: qué cambia para Ecuador y Daniel Noboa con Abelardo De la Espriella y Keiko Fujimori
Luego de mantener una relación compleja con el presidente colombiano Gustavo Petro y observar desde la distancia la inestabilidad política peruana, el gobierno de Daniel Noboa en Ecuador se alista para coincidir con dos nuevos gobiernos con agendas más cercanas en seguridad, economía y combate al crimen organizado.
La elección de Abelardo De la Espriella en Colombia y el virtual triunfo de Keiko Fujimori en Perú no garantizan por sí solos una nueva etapa regional, pero sí abren un escenario distinto para Ecuador.
Para expertos consultados, el desafío para Ecuador y sus vecinos está en la posibilidad de convertir esa afinidad política en resultados concretos para los tres países y para la región, peor manteniendo una política exterior firme, que pueda ir más allá de los cambio de gobierno.
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Sin embargo, la elección de De la Espriella fue especialmente simbólica para Ecuador. Según el conteo preliminar de la Registraduría colombiana, el candidato del movimiento Defensores de la Patria obtuvo 12,9 millones de votos (49,66 %), frente a los 12,7 millones (49,70 %) del izquierdista Iván Cepeda. Aunque los resultados debían ser ratificados por el escrutinio oficial, la diferencia fue suficiente para que varios mandatarios de la región reconocieran su victoria.
Uno de los primeros fue precisamente Daniel Noboa. “Hoy Colombia eligió el orden sobre la impunidad”, escribió el mandatario ecuatoriano tras conocerse los resultados preliminares.
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Aquel acercamiento terminó materializándose con la eliminación de la tasa de seguridad que Ecuador aplicaba a productos colombianos y que había provocado tensiones entre ambos países.
Colombia: el fin de la era Petro para Ecuador
La llegada de Abelardo De la Espriella supone un giro importante para la relación bilateral.
Durante los últimos meses, Quito y Bogotá mantuvieron diferencias en torno al manejo de la seguridad fronteriza, la lucha contra el narcotráfico y las medidas comerciales.
La relación entre Noboa y Petro estuvo marcada por desacuerdos públicos, tensiones diplomáticas e incluso una guerra arancelaria que afectó el comercio entre ambos países.
Para Jorge Andrés Rico Zapata, analista, consultor e investigador colombiano, el cambio será evidente.
Según el experto, la futura relación también estará basada en “confianza y reciprocidad para que fluyan acuerdos y procesos integrados entre ambos países y entre países socios y aliados en la región”.
La afinidad no es casual. El programa de gobierno de De la Espriella plantea una política de seguridad basada en la militarización, la construcción de megacárceles, el combate frontal al narcotráfico y una reducción del tamaño del Estado.
También propone fortalecer las libertades económicas, reducir impuestos al sector empresarial y consolidar alianzas regionales para enfrentar el crimen organizado.
Una de esas alianzas, precisamente, tiene como eje a Ecuador y Perú.
De hecho, dentro de su agenda internacional, De la Espriella ha planteado la construcción de una alianza estratégica con Perú para fortalecer el comercio, la defensa institucional y la lucha contra las mafias transnacionales.
La cercanía política con Noboa también genera expectativas en el sector privado.
Tras la elección colombiana, el Comité Empresarial Ecuatoriano expresó su confianza en que la nueva etapa permita fortalecer la cooperación bilateral y recuperar el dinamismo comercial que históricamente caracterizó la relación entre ambos países.
“Creemos que De la Espriella puede hacer un buen trabajo en Colombia. Confiamos en eso y que las relaciones bilaterales principalmente se recuperen a lo que tradicionalmente han sido muy buenas”, señaló Rodrigo Gómez de la Torre, presidente del gremio.
Perú: una agenda similar en seguridad y economía
Si Colombia representa un cambio, Perú podría convertirse en el otro gran socio regional de Ecuador.
Keiko Fujimori llegó a la recta final del proceso electoral con una propuesta centrada en seguridad, inversión privada y modernización tecnológica del Estado.
Su plan de gobierno, denominado “Perú con orden”, contempla la construcción de cuatro megapenales de máxima seguridad, control militar de fronteras, uso de inteligencia artificial para combatir el crimen y digitalización de trámites para facilitar inversiones.
También plantea reforzar la lucha contra organizaciones criminales, combatir economías ilegales y fortalecer la presencia estatal en zonas vulnerables.
Para Enrique Castillo, analista político peruano, la coincidencia de gobiernos ideológicamente cercanos abre una oportunidad inédita para la región.
“Keiko Fujimori es ya la virtual presidenta electa del Perú, lo cual, conjuntamente con la elección de De la Espriella en Colombia, abre un abanico muy grande de posibilidades de colaboración entre estos tres países en diversos sectores”, sostiene.
A su criterio, la coincidencia política podría fortalecer especialmente la cooperación en seguridad.
“Se puede esperar un ciclo importante a partir del cual la lucha contra la delincuencia, el narcotráfico, terrorismo y trata de personas puede potenciarse y adquirir un nuevo impulso con apoyo económico y logístico”, afirma.
El experto considera, además, que esta nueva etapa podría impulsar una agenda más amplia de integración económica y geopolítica.
“Se puede esperar un trabajo conjunto en temas políticos y geopolíticos, de libre comercio y de integración económica”, explica.
Incluso plantea la posibilidad de reactivar espacios regionales que han perdido fuerza en los últimos años. “Se puede esperar un relanzamiento o una reestructuración de la Alianza del Pacífico”, añade.
Puntos en común: seguridad y frontera
Uno de los puntos donde los tres gobiernos podrían encontrar mayores coincidencias es la lucha contra el crimen organizado.
Ecuador, Colombia y Perú comparten desafíos similares relacionados con narcotráfico, minería ilegal, trata de personas y economías criminales que operan a través de las fronteras.
Castillo considera que la coordinación bilateral entre Ecuador y Perú podría fortalecerse significativamente.
“Se puede avanzar mucho en los temas que generan problemas y preocupaciones en la frontera común, como el control migratorio, el manejo de las economías ilegales y la lucha contra las organizaciones criminales”, señala.
El analista peruano destaca además otro tema estratégico: la seguridad marítima. “Se abre la posibilidad del trabajo conjunto en soberanía marítima y en la lucha contra la pesca ilegal y la piratería en la actividad pesquera”, sostiene.
A ello se suman áreas como inteligencia, defensa e infraestructura.
“Se hará más fácil la coordinación entre las Fuerzas Armadas y las policías de ambos países, así como los acuerdos de colaboración en materia de inteligencia”, explica.
Según Castillo, también podrían impulsarse proyectos conjuntos de infraestructura vial y cooperación energética.
¿Puede darse un nuevo eje andino?
Aunque varios expertos coinciden en que existe una mayor afinidad política entre Noboa, De la Espriella y Fujimori, otros llaman a la cautela.
Santiago Carranco, decano del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN), considera que Ecuador no debería diseñar su política exterior únicamente en función de quién gobierne en los países vecinos.
“Ecuador no le debería importar quién gane en Perú o quién gane en Colombia porque debemos mantener una política exterior firme a mediano plazo, independientemente de lo que pase”, sostiene.
Sin embargo, reconoce que existen coincidencias importantes.
“Con De la Espriella y Keiko Fujimori se mantendría una postura más acorde a lo que Noboa está queriendo hacer justamente con el tema de la lucha contra el crimen organizado”, afirma.
A criterio del académico, esa afinidad podría facilitar la construcción de políticas públicas compartidas.
“Generar política pública con gobiernos que tienen una visión parecida de cómo afrontar el crimen organizado podría darse”, señala.
No obstante, advierte que tampoco se trata de gobiernos idénticos.
“Decir que somos parecidos por la línea política es encasillar”, sostiene.
Carranco recuerda que Ecuador, Colombia y Perú mantienen intereses comunes que trascienden a los gobiernos de turno.
“Nosotros tenemos un ecosistema fronterizo que comparte un montón de encadenamientos productivos. Obviamente tenemos una lucha conjunta contra el narcotráfico y compartimos ideales dentro de los multilaterales”, explica.
Por ello, considera prioritario recuperar mecanismos de cooperación que se debilitaron en los últimos años.
Entre ellos menciona el plan binacional fronterizo entre Ecuador y Colombia, el fortalecimiento de la Comunidad Andina (CAN) y la recuperación de la actividad económica afectada por las recientes tensiones comerciales.
“En este momento la protección de mecanismos de integración regional como la CAN tiene que ser de talante obligatorio para todos los gobiernos”, sostiene. (I)
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