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Noticias Zamora

Ministro de Salud verifica atención sanitaria en Zamora Chinchipe y fortalece respuesta ante la emergencia por el aluvión

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En el marco de la emergencia provocada por el aluvión registrado el pasado 4 de julio en la provincia de Zamora Chinchipe, el ministro de Salud Pública, Jaime Bernabé, cumplió una agenda de trabajo en la provincia para verificar la respuesta sanitaria desplegada por el Ministerio de Salud Pública (MSP), en cumplimiento de la disposición del presidente Daniel Noboa, quien ha priorizado la atención integral en las zonas afectadas por el desastre.

La primera actividad se desarrolló en el Hospital General Julius Doepfner, en la ciudad de Zamora, donde el ministro constató el flujo de atención a los pacientes y verificó el abastecimiento de medicamentos y dispositivos médicos, con el propósito de garantizar la continuidad de los servicios de salud durante la emergencia.

Posteriormente, la autoridad se trasladó a la parroquia Guadalupe, uno de los sectores más afectados por el aluvión, donde supervisó la atención médica y el acompañamiento psicológico que brindan los equipos del MSP a las familias damnificadas. Durante la visita también recorrió, junto con autoridades locales, la denominada zona 0, con el fin de evaluar los daños ocasionados por el desastre y conocer de primera mano las necesidades de la población.

Como parte de la jornada, el ministro participó en la Mesa Técnica realizada en las instalaciones del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD), parroquial de Guadalupe, espacio en el que se coordinaron acciones inmediatas entre las instituciones del Estado para fortalecer la respuesta interinstitucional y atender las necesidades prioritarias de las comunidades afectadas.

La agenda continuó en el Hospital Básico Yantzaza, donde Bernabé inspeccionó el funcionamiento de las áreas de emergencia, cuidados intermedios, Rayos X, farmacia y hospitalización. Durante el recorrido dialogó con pacientes y personal de salud, entre ellos una mujer gestante que fue rescatada en el sector de Kantzama durante el aluvión, a quien expresó su respaldo y verificó que reciba atención médica oportuna y de calidad.

En este hospital, el Ministerio de Salud Pública entregó 12.502 unidades de medicamentos y dispositivos médicos, destinadas a fortalecer la atención de la emergencia. Esta dotación forma parte de las más de seis toneladas de insumos médicos enviadas por el MSP a la provincia de Zamora Chinchipe como parte del plan de contingencia implementado tras el desastre natural.

Durante su recorrido, el ministro Jaime Bernabé destacó el trabajo desplegado por la institución desde las primeras horas de la emergencia.

«Desde el inicio de la emergencia en Zamora nos hemos activado para que los insumos, medicinas, personal de salud y ambulancias lleguen a las zonas afectadas. Estamos solventando las necesidades de esta población y brindando el acompañamiento necesario a pacientes y familiares», manifestó.

Nacionales

La planificación territorial es clave para reducir el impacto de los desastres socionaturales, afirma experto de la UTPL

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Tras el devastador aluvión registrado en la provincia de Zamora Chinchipe, el director de la Carrera de Ingeniería en Riesgos y Cambio Climático de la Universidad Técnica Particular de Loja (Universidad Técnica Particular de Loja), Wilman Merino, sostuvo que la planificación territorial constituye una de las principales herramientas para prevenir y reducir el impacto de los desastres socionaturales, siempre que esté acompañada de una adecuada gestión del riesgo y de decisiones sustentadas en información técnica.

Al iniciar la entrevista, Merino expresó sus condolencias a las familias afectadas por la tragedia ocurrida en Zamora Chinchipe y reconoció el trabajo desarrollado por los cuerpos de bomberos, voluntarios, organismos de respuesta y ciudadanía, quienes participaron en las labores de rescate y atención de la emergencia, incluso poniendo en riesgo su propia integridad.

El académico explicó que fenómenos como deslizamientos, inundaciones, aluviones o erupciones volcánicas forman parte de la dinámica natural del planeta; sin embargo, aclaró que estos eventos se convierten en desastres cuando afectan a personas, viviendas, infraestructura, actividades productivas y medios de vida.

En este contexto, señaló que la gestión del riesgo debe entenderse como un eje transversal del desarrollo territorial, ya que la vulnerabilidad es producto de decisiones humanas relacionadas con el uso inadecuado del suelo y la ocupación de zonas expuestas a amenazas naturales.

Planificar el territorio con visión de futuro

Merino indicó que la planificación territorial consiste en analizar las características físicas y ambientales de cada territorio para determinar qué actividades pueden desarrollarse de forma segura en cada espacio.

Explicó que las zonas inundables o cercanas a cauces de ríos no deberían destinarse a urbanizaciones o edificaciones permanentes, sino a áreas de protección ambiental, parques lineales o espacios recreativos compatibles con su condición natural.

De igual manera, sostuvo que otras áreas pueden destinarse a actividades agrícolas, pecuarias, industriales o urbanas, siempre que previamente se evalúen sus condiciones geológicas, hidrológicas y ambientales.

El especialista enfatizó que la planificación no debe responder únicamente a las necesidades actuales, sino proyectarse hacia escenarios futuros considerando el cambio climático, el incremento de precipitaciones extremas y la aparición de nuevos eventos adversos.

Las lecciones que deja el aluvión de Zamora Chinchipe

Respecto a la reciente tragedia registrada en Zamora Chinchipe, Merino afirmó que una de las principales enseñanzas es reconocer que Ecuador es un país expuesto a múltiples amenazas naturales.

Indicó que el mayor error después de un desastre consiste en reconstruir viviendas e infraestructura exactamente en los mismos lugares donde ocurrió la afectación, práctica que calificó como «reconstruir el riesgo».

Según explicó, los planes de desarrollo y ordenamiento territorial no deben quedarse únicamente como documentos administrativos o requisitos legales, sino convertirse en instrumentos efectivos de gestión que orienten las decisiones de los gobiernos locales y permitan ejecutar acciones concretas para disminuir la vulnerabilidad.

Tecnología para anticipar riesgos
El director de la carrera destacó que actualmente existen herramientas tecnológicas capaces de identificar zonas con amenazas antes de que ocurra una emergencia.

Entre ellas mencionó el uso de sistemas de información geográfica, teledetección, imágenes satelitales y análisis de datos climáticos.

Como ejemplo, señaló que imágenes satelitales correspondientes al año 2024 ya evidenciaban la presencia de macrodeslizamientos activos dentro de la microcuenca del río Kantzama, información que podía servir para identificar áreas con alta susceptibilidad a nuevos movimientos de masa.

Asimismo, subrayó la importancia de fortalecer las unidades de gestión de riesgos de los gobiernos autónomos descentralizados, muchas de las cuales funcionan con personal limitado y escasos recursos técnicos.

También destacó el valor de los sistemas de alerta temprana, alimentados por información meteorológica y climática, que permiten adoptar medidas preventivas antes de que una amenaza se convierta en desastre.

Responsabilidad de los gobiernos locales
Merino recordó que cada nivel de gobierno posee competencias específicas dentro de la gestión del territorio.

Indicó que los gobiernos parroquiales desempeñan un papel fundamental por su cercanía con las comunidades, promoviendo procesos de capacitación, simulacros, planes de respuesta y fortalecimiento de la cultura de prevención.

Por su parte, explicó que los municipios son responsables del uso y gestión del suelo mediante la elaboración de planes territoriales y ordenanzas que determinen dónde es posible construir, qué actividades pueden desarrollarse y cuáles son las zonas que deben permanecer protegidas por razones ambientales o de riesgo.

Cambio climático: un desafío permanente
El especialista manifestó que el cambio climático modifica las condiciones meteorológicas y aumenta la intensidad de las precipitaciones, así como la frecuencia de eventos extremos.

Recordó que durante 2024 Ecuador enfrentó una severa sequía que provocó déficit hídrico, afectaciones en la generación eléctrica, pérdidas económicas y consecuencias sociales, demostrando que los efectos climáticos trascienden el ámbito ambiental.

Por ello insistió en que la planificación territorial debe incorporar escenarios climáticos de mediano y largo plazo para diseñar medidas de adaptación, sistemas de riego, infraestructura resiliente y estrategias que permitan disminuir los impactos futuros.

El aporte de la UTPL
Finalmente, Merino explicó que la Universidad Técnica Particular de Loja desarrolla su aporte mediante tres ejes fundamentales: la formación académica, la investigación científica y la vinculación con la sociedad.

Destacó que la carrera de Ingeniería en Riesgos y Cambio Climático formas profesionales especializados en análisis geoespacial, gestión del riesgo y adaptación al cambio climático.

Además, señaló que la universidad genera investigaciones, monitoreo ambiental y análisis de variables climáticas cuyos resultados están disponibles para apoyar la planificación y la toma de decisiones de los gobiernos autónomos descentralizados.

Concluyó reiterando el compromiso de la institución con la formación de profesionales capaces de responder a los desafíos actuales y futuros relacionados con la gestión de riesgos, el cambio climático y la construcción de territorios más seguros y resilientes.

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COE redefine las prioridades para atender a los damnificados del aluvión en Guadalupe

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Zamora, 8 de julio de 2026.– El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Provincial de Zamora Chinchipe emitió una actualización sobre las necesidades prioritarias para la atención de las familias afectadas por la emergencia registrada en la provincia, informando que, gracias a la respuesta solidaria de la ciudadanía, ya no es necesaria la entrega de ropa, víveres ni agua.

No obstante, las autoridades señalaron que la fase actual de atención demanda insumos orientados a la recuperación de las condiciones de habitabilidad y al fortalecimiento de las labores de asistencia en territorio. Entre los principales requerimientos constan materiales de construcción, kits de cocina y vajilla familiar, ropa interior para adultos y niños, kits de higiene personal, mangueras de una y dos pulgadas, tanques reservorios de agua con capacidad de 2.500 litros, camas, colchones y herramientas de trabajo, como palas, machetes y baldes.

El COE Provincial destacó que la evolución de las necesidades responde a la transición desde la atención inmediata hacia acciones de recuperación y rehabilitación de las zonas afectadas, por lo que hizo un llamado a la ciudadanía, instituciones públicas, empresas privadas y organizaciones sociales a orientar sus donaciones conforme a los requerimientos técnicos establecidos.

Asimismo, la entidad expresó su reconocimiento por la amplia muestra de solidaridad recibida durante la emergencia y reiteró que toda ayuda debe canalizarse exclusivamente a través del Centro de Acopio Oficial, ubicado en la Iglesia Parroquial de Guadalupe, con el propósito de garantizar una distribución ordenada, equitativa y eficiente de los recursos destinados a las familias damnificadas.

El COE Provincial continuará informando de manera oficial sobre la evolución de la emergencia y la actualización de las necesidades prioritarias conforme avance el proceso de recuperación en las comunidades afectadas.

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Sobreviviente del aluvión regresó para despedir a seis familiares fallecidos y pide no olvidar a las víctimas

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Entre el dolor y la esperanza, José Amay, uno de los sobrevivientes del aluvión que devastó el barrio Kantzama el pasado 3 y 4 de julio, regresó este martes desde el hospital para dar el último adiós a seis integrantes de su familia que perdieron la vida durante la tragedia.

Con visibles secuelas físicas tras haber sido arrastrado por la fuerza de la corriente, Amay relató que sufrió graves lesiones en uno de sus brazos luego de que un tronco impactara contra él mientras intentaba salvar su vida. A pesar de permanecer hospitalizado, decidió abandonar temporalmente el centro médico para asistir a las exequias de sus seres queridos.

«Quedamos sin nada, quedamos en la calle», expresó con profunda consternación al recordar la magnitud del desastre que destruyó viviendas y cobró numerosas vidas.

Según su testimonio, la noche del aluvión se encontraba junto a autoridades provinciales inspeccionando los daños provocados por el incremento del caudal del río. Mientras compartían un café tras la inspección, un fuerte estruendo anunció la llegada de la avalancha.

«Los bomberos nos dijeron que corriéramos, pero ya no hubo tiempo. Me subí a una casa de dos pisos, pero un árbol me golpeó y me destrozó el brazo. El río me arrastró varios kilómetros hasta Soapaca», recordó.

Amay permaneció aferrado entre troncos y escombros durante varias horas hasta ser rescatado aproximadamente a las tres de la madrugada.
El sobreviviente informó que en esta tragedia perdió a seis familiares: Gilberto May, Inés Pineda, Merely Quezada, Walter Quezada, Eitan Lozano y Gladis Amay. Además, indicó que cuatro miembros más de su familia continúan desaparecidos: Franklin Quezada, Liliana Tiwi y una menor identificada como Maila Vera.

«Perdí más de la mitad de mi familia», afirmó con evidente dolor.

A las pérdidas humanas se suma la destrucción total de su patrimonio. Explicó que las autoridades les han prohibido regresar a la zona afectada debido al riesgo que representa, situación que agrava la incertidumbre de quienes hoy carecen de vivienda y medios de subsistencia.

Amay manifestó su intención de trasladarse a la ciudad de Loja para permanecer junto a otros familiares mientras enfrenta el proceso de recuperación física y emocional.

Durante la entrevista hizo un llamado a la solidaridad ciudadana y al compromiso sostenido de las instituciones públicas y privadas.

«Necesitamos ropa, alimentos y ayuda para volver a construir nuestras viviendas. Que no se olviden de nosotros cuando pase la emergencia. La reconstrucción debe contar con el apoyo de toda la comunidad, de los gobiernos y también de la empresa privada», señaló.

En medio del profundo duelo, José Amay aseguró que considera haber recibido una segunda oportunidad de vida. Recordó que, mientras era arrastrado por la corriente, encomendó su destino a Dios.

«Si era mi hora de morir, le entregaba mi vida; pero si todavía no era el momento, le pedí que me salvara. Hoy creo que Dios me dio otra oportunidad», expresó.

Su historia refleja el drama humano que dejó el aluvión del pasado 4 de julio, una tragedia que continúa alentando el proceso de búsqueda de desaparecidos y evidencia la necesidad de fortalecer las acciones de asistencia humanitaria, reconstrucción y gestión del riesgo para las comunidades afectadas.

La experiencia de José Amay representa el testimonio de decenas de familias que, además de enfrentar pérdidas irreparables, buscan reconstruir sus vidas con el respaldo permanente de la sociedad y las autoridades.

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