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Lo que sembramos en los niños, florece en la humanidad

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Por Lic. Mario Paz.

Introducción: 

La humanidad no se construye únicamente en los gobiernos, en las leyes o en los grandes acontecimientos históricos. Se construye, sobre todo, en la forma en que una madre abraza a su hijo, en la paciencia de un maestro, en el respeto con que un padre corrige, en la seguridad emocional que rodea a un niño mientras descubre el mundo. Allí, en esos pequeños actos cotidianos que muchas veces parecen insignificantes, comienza realmente el futuro de una sociedad.

Vivimos tiempos donde se habla constantemente de progreso, tecnología y desarrollo, pero pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre aquello que sostiene verdaderamente el destino humano: la manera en que estamos formando a nuestras nuevas generaciones. Ninguna sociedad podrá alcanzar paz, justicia o bienestar mientras existan niños creciendo entre el abandono emocional, la violencia, el miedo o la indiferencia. Porque los niños no solo necesitan alimento y educación; necesitan amor, presencia, escucha, límites con ternura y adultos capaces de enseñar con el ejemplo.

La infancia no es una etapa pasajera ni un simple recuerdo lejano. Es el terreno donde se siembran la autoestima, la empatía, la dignidad, los valores y la capacidad de amar o destruir. Todo lo que un niño vive termina acompañándolo en la manera de relacionarse consigo mismo, con los demás y con el mundo. Por eso, cuidar a un niño no es únicamente proteger una vida pequeña; es cuidar el futuro emocional y moral de toda la humanidad.

Al final, cada gesto deja una semilla. Y tarde o temprano, todo lo que sembramos en los niños florece inevitablemente en la sociedad que construimos.

La infancia no se celebra: se protege 

Cada 1 de junio celebramos el Día del Niño, una fecha que va mucho más allá de los juegos, los regalos o los dulces. Es una jornada que nos invita a reflexionar profundamente sobre la responsabilidad que tenemos como adultos frente a la infancia. Padres, madres, docentes y sociedad compartimos la misión de formar seres humanos con valores sólidos, autoestima firme y corazones compasivos. Porque ninguna sociedad puede llamarse verdaderamente desarrollada mientras existan niños infelices, vulnerados o privados de amor y oportunidades.

Los niños no aprenden únicamente de las palabras; aprenden, sobre todo, de lo que observan y experimentan cada día. El cariño que reciben, el respeto con el que son tratados, los límites puestos con amor y el ejemplo de quienes los rodean se convierten en semillas que más adelante darán fruto en su carácter y en su manera de relacionarse con el mundo. En sus pequeñas manos descansa gran parte del futuro de nuestra humanidad, pero antes de ser futuro, son presente: un presente que necesita protección, guía y dignidad.

Por ello, el Día del Niño no debería limitarse a una celebración simbólica, sino convertirse en una oportunidad para preguntarnos qué estamos sembrando hoy en las nuevas generaciones. Educar no consiste únicamente en enseñar a leer y escribir; también implica enseñar a sentir, respetar, pensar críticamente, convivir y amar.

El origen de esta conmemoración surge como una respuesta al sufrimiento infantil provocado por las guerras y las crisis humanitarias del siglo XX. Tras los devastadores efectos de la Primera Guerra Mundial, en 1924 se proclamó la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño, el primer documento internacional que reconoció que la infancia requería cuidados y protección especial. Décadas más tarde, en 1959, la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Niño, estableciendo principios fundamentales como el derecho a la educación, la salud, la igualdad, la protección y el desarrollo integral.

Desde entonces, el Día del Niño tiene como propósito recordar que los menores de edad constituyen el grupo más vulnerable frente a la violencia, la pobreza, la exclusión y la deserción escolar. También busca sensibilizar a los Estados y a la sociedad sobre la obligación de garantizarles un entorno seguro, afectivo y digno, donde puedan crecer plenamente sin distinción de raza, condición social o nacionalidad.

Aunque la ONU promovió el Día Universal del Niño cada 20 de noviembre, muchos países adoptaron fechas propias para su celebración. En Ecuador, esta conmemoración se realiza cada 1 de junio, reafirmando el compromiso de reconocer a la niñez como prioridad social y humana.

Hoy más que nunca debemos comprender que los niños no son únicamente “el futuro de la sociedad”. Son seres humanos completos en el presente, con emociones, derechos, sueños y necesidades que merecen ser escuchadas y protegidas ahora. Cuidar de la infancia no es un acto de caridad; es un deber moral y una inversión en la humanidad misma.

Los derechos de los niños: más que leyes, un compromiso humano

La protección de la infancia no solo constituye un deber moral y humano; también representa un compromiso jurídico reconocido por la Constitución de la República del Ecuador y por el Código de la Niñez y Adolescencia. Estas normas no surgieron únicamente como disposiciones legales, sino como respuesta histórica a la necesidad de garantizar que niñas, niños y adolescentes crezcan en condiciones de dignidad, seguridad y pleno desarrollo humano.

En Ecuador, el Código de la Niñez y Adolescencia establece que se considera niña o niño a toda persona desde su concepción hasta los doce años de edad. Esta definición trasciende el ámbito estrictamente jurídico y nos recuerda que el cuidado, la protección y la educación deben comenzar desde los primeros instantes de vida, una etapa decisiva en la formación física, emocional y social del ser humano.

La ciencia y la experiencia humana han demostrado que la infancia es el periodo donde se construyen las bases de la personalidad, la autoestima, los valores y la capacidad de convivir en sociedad. Cada palabra de afecto, cada enseñanza, cada ejemplo y cada acto de respeto recibido en el hogar, en la escuela y en la comunidad deja huellas profundas que influirán en la manera en que ese niño mirará el mundo y actuará en él durante su vida adulta.

Por ello, la Constitución de la República del Ecuador, en su Artículo 44, establece que el Estado, la sociedad y la familia tienen la obligación de promover de manera prioritaria el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes, garantizando el ejercicio pleno de sus derechos bajo el principio del interés superior del niño. Además, reconoce que sus derechos prevalecen sobre los de las demás personas, reafirmando que la infancia debe ocupar un lugar prioritario dentro de toda política pública y de toda acción social.

De igual manera, el Artículo 45 reconoce que niñas, niños y adolescentes son titulares de todos los derechos humanos, además de aquellos específicos de su edad, entre ellos el derecho a la vida, la salud, la educación, la identidad, la integridad física y psicológica, la recreación, la convivencia familiar y la participación social. Estos derechos no representan privilegios, sino garantías fundamentales para que cada niño pueda desarrollarse plenamente y construir un proyecto de vida digno.

Complementando esta protección, el Artículo 46 dispone que el Estado adopte medidas especiales para proteger a la niñez contra toda forma de violencia, explotación, maltrato, abuso o abandono, así como para asegurar atención prioritaria a los menores más vulnerables. Estas disposiciones reflejan el compromiso de construir una sociedad más humana y consciente de que el bienestar infantil no puede depender del azar ni de las condiciones económicas de una familia.

En armonía con estos principios constitucionales, el Código de la Niñez y Adolescencia, en su Artículo 1, establece que su finalidad es garantizar la protección integral de niñas, niños y adolescentes para asegurar su desarrollo pleno en un entorno de libertad, dignidad y equidad. Bajo esta visión, la protección de la infancia no es responsabilidad exclusiva del Estado, sino una tarea compartida entre la familia, las instituciones educativas, las comunidades y la sociedad en general.

Este principio de corresponsabilidad nos recuerda que todos tenemos un papel fundamental en la vida de los niños. Padres, madres, docentes, autoridades, medios de comunicación y ciudadanía compartimos el deber de crear espacios seguros, afectivos y respetuosos donde puedan crecer libres de violencia, discriminación y abandono. Proteger la infancia no significa únicamente cubrir necesidades materiales, sino también brindar amor, escucha, orientación y oportunidades.

La historia demuestra que las sociedades que colocan a la niñez como prioridad alcanzan mayores niveles de desarrollo humano, cohesión social y bienestar colectivo. Cuando un niño recibe educación, afecto, estabilidad emocional y protección, crece con mayores posibilidades de convertirse en un adulto consciente, empático y comprometido con el bien común. Por el contrario, cuando la infancia es ignorada o vulnerada, las consecuencias terminan reflejándose en toda la sociedad.

Por eso, más que ver a los niños únicamente como “el futuro”, debemos comprender que son el presente vivo de nuestra humanidad. Su bienestar no puede esperar. Cuidarlos, educarlos y protegerlos hoy constituye una responsabilidad impostergable y una de las mayores expresiones de justicia social, civilización y amor por la vida.

El poder de una mente alimentada por la interdisciplinariedad 

La infancia es la etapa más fértil para el aprendizaje y el descubrimiento. Durante esos primeros años, el cerebro humano posee una extraordinaria capacidad para crear conexiones neuronales, desarrollar habilidades y adaptarse a nuevos conocimientos. Por ello, hoy más que nunca resulta necesario promover una formación multidisciplinaria en los niños, una educación que no limite su desarrollo a una sola área del pensamiento, sino que les permita explorar diversos campos del conocimiento y desarrollar plenamente su potencial humano.

Cuando un niño aprende distintas disciplinas al mismo tiempo (música, deportes, idiomas, arte, lectura, ciencia o tecnología, además de la educación formal) su mente desarrolla mayores capacidades de creatividad, razonamiento, sensibilidad y resolución de problemas. Cada nueva experiencia fortalece conexiones cognitivas y emocionales que enriquecen su manera de comprender el mundo y de relacionarse con él. La multidisciplinariedad estimula la curiosidad, amplía la imaginación y favorece un pensamiento más flexible, crítico e innovador.

La historia de la humanidad demuestra que muchas de las mentes más brillantes no se formaron dentro de límites rígidos del conocimiento. Por el contrario, fueron personas capaces de integrar distintas áreas del saber y encontrar conexiones entre ellas. Uno de los ejemplos más emblemáticos es Leonardo da Vinci, considerado uno de los mayores genios de todos los tiempos. Su grandeza no surgió únicamente de un talento innato, sino también de una mente alimentada por múltiples disciplinas. Fue pintor, escultor, ingeniero, arquitecto, anatomista, inventor, músico, filósofo y estudioso de la naturaleza. Su curiosidad infinita y su capacidad para combinar arte, ciencia y observación le permitieron desarrollar ideas adelantadas a su época.

La multidisciplinariedad no solo forma niños con mayores habilidades intelectuales; también contribuye a desarrollar seres humanos más seguros, sensibles y equilibrados emocionalmente. El deporte fortalece la disciplina y el trabajo en equipo; la música estimula la memoria y la sensibilidad; los idiomas amplían la comprensión cultural; el arte desarrolla la expresión emocional; y la lectura alimenta la imaginación y el pensamiento crítico. Cada disciplina aporta herramientas distintas que, integradas, enriquecen profundamente la formación humana.

Sin embargo, durante muchos años los sistemas educativos tradicionales han privilegiado modelos centrados únicamente en la memorización y el rendimiento académico convencional, dejando en segundo plano otras capacidades esenciales para el desarrollo integral. Hoy entendemos que educar no significa únicamente transmitir información, sino ayudar a cada niño a descubrir sus talentos, fortalecer su autoestima y desarrollar todas sus dimensiones humanas.

Por eso, brindar a los niños oportunidades para explorar diversas áreas del conocimiento no debe verse como un lujo, sino como una necesidad educativa y social. Un niño que tiene acceso al deporte, al arte, a la cultura, a la ciencia y a los idiomas posee mayores herramientas para construir una vida plena y afrontar los desafíos del futuro con creatividad y resiliencia.

Cuidar la infancia también implica ofrecer una educación capaz de expandir la mente y el espíritu. Porque los niños no son recipientes vacíos que deben llenarse únicamente de contenidos escolares; son seres humanos llenos de curiosidad, imaginación y posibilidades infinitas. Y mientras más amplia sea la experiencia que reciban en su niñez, más libre, consciente y humana será la sociedad que construiremos mañana.

La verdadera transformación del mundo empieza en la infancia

La infancia no es una etapa secundaria de la vida; es el periodo donde se construyen las bases emocionales, intelectuales y morales del ser humano. Diversos estudios sobre desarrollo infantil coinciden en que durante los primeros años de vida el cerebro alcanza una extraordinaria capacidad de aprendizaje y formación de conexiones neuronales. Se estima que, en los primeros cinco años, se desarrolla gran parte de la personalidad, la inteligencia emocional y las habilidades sociales que acompañarán a la persona durante toda su existencia. Por eso, cada experiencia vivida en la niñez deja una huella profunda y duradera.

Desde tiempos antiguos, la humanidad ha comprendido la importancia de formar correctamente a los niños desde temprana edad. El rey Salomón, reconocido históricamente por su sabiduría, expresó una verdad que continúa vigente hasta nuestros días: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. Esta reflexión encierra una realidad esencial: la infancia es el terreno donde se siembran los principios, hábitos y valores que más tarde definirán la conducta del adulto.

Aunque muchas veces no lo percibamos, los niños observan constantemente el mundo que los rodea. Aprenden menos de los discursos y más del ejemplo cotidiano. Imitan nuestras palabras, nuestros gestos, nuestras reacciones y la manera en que tratamos a los demás. Sus principales referentes suelen ser sus padres y sus maestros, razón por la cual el ejemplo que reciban en el hogar y en las aulas posee un impacto decisivo en su formación humana.

Cada niño que llega al mundo es como una hoja en blanco que la vida irá escribiendo poco a poco. Y los primeros trazos (los más profundos y permanentes) los dibujamos nosotros con nuestras acciones, nuestro afecto y nuestra manera de guiarlos. Los niños absorben lo que sienten en su entorno: si crecen rodeados de respeto, aprenderán a respetar; si reciben amor, aprenderán a amar; si viven violencia o abandono, esas heridas también dejarán marcas difíciles de borrar.

Las palabras del filósofo griego Pitágoras siguen resonando con fuerza a través de los siglos: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. Más allá de la frase histórica, su mensaje conserva una profunda vigencia social. Muchas de las problemáticas que afectan hoy a nuestras comunidades (violencia, intolerancia, falta de empatía o descomposición social) tienen raíces en infancias descuidadas, carentes de afecto, orientación y oportunidades.

Educar en valores no significa únicamente enseñar conceptos sobre lo correcto o incorrecto. Significa vivir la empatía, practicar el respeto, cumplir la palabra dada, reconocer errores, pedir perdón y enseñar con el ejemplo. Son los pequeños actos cotidianos los que moldean la conciencia y el carácter de los niños. Allí, en la sencillez de la vida diaria, aprenden verdaderamente lo que significa ser humanos.

Existe una metáfora profundamente valiosa para comprender la importancia de la infancia: la historia del bambú. Durante sus primeros años de vida, esta planta apenas muestra crecimiento visible sobre la superficie. Quien la observe podría pensar que nada está ocurriendo. Sin embargo, en silencio, el bambú desarrolla un sistema de raíces fuertes y profundas capaz de sostenerlo cuando más adelante crezca rápidamente hasta alcanzar grandes alturas.

Así ocurre también con los niños. Antes de que sus talentos brillen y sus sueños florezcan, necesitan raíces sólidas construidas con amor, estabilidad emocional, principios, confianza y respeto. Esas raíces no aparecen de manera espontánea; requieren tiempo, presencia, paciencia y una guía consciente por parte de los adultos.

No podemos esperar que los adultos del mañana sanen por sí solos las heridas de una infancia abandonada. La verdadera transformación social comienza mucho antes: empieza en la crianza, en la educación y en el trato diario que damos a nuestros niños. Lo que un niño vive hoy, inevitablemente lo devolverá al mundo mañana.

Por eso, cuidar la infancia no es solamente proteger una etapa de la vida; es sembrar las bases de una sociedad más justa, empática y humana. Porque los niños no son únicamente el futuro: son el presente que necesita ser amado, escuchado y cuidado desde ahora.

La obediencia ciega apaga la conciencia 

La obediencia, por sí sola, no es una virtud. Todo depende de a quién se obedece, por qué se obedece y cuáles son las consecuencias de esa obediencia. La historia está llena de episodios en los que personas aparentemente “correctas” cometieron actos terribles simplemente porque aprendieron a no cuestionar órdenes. Desde los regímenes totalitarios del siglo XX hasta experimentos sociales como los de Stanley Milgram, quedó demostrado que muchos seres humanos son capaces de renunciar a su criterio moral cuando se les enseña que obedecer es más importante que pensar.

Por eso, educar a un niño únicamente para que sea obediente puede volverlo vulnerable. Un niño que nunca aprende a contradecir, preguntar o poner límites difícilmente sabrá defenderse frente al abuso, la manipulación o la presión social. Los “obedientes” también pueden terminar siguiendo conductas destructivas (como el consumo de estupefacientes o dinámicas violentas) no por maldad, sino por una profunda necesidad de aceptación y aprobación. La obediencia ciega no forma carácter: forma dependencia.

La verdadera tarea de la educación no es fabricar niños sumisos, sino seres humanos capaces de discernir. Un niño necesita aprender a respetar normas y comprender que toda convivencia exige límites, pero también debe desarrollar pensamiento crítico, criterio ético y autonomía emocional. Más importante que obedecer sin cuestionar es aprender a analizar las consecuencias de cada acción, evaluar los pros y los contras, asumir responsabilidades y tomar decisiones prudentes incluso cuando nadie lo vigila.

La meta esencial del carácter no debería ser criar hijos dóciles, sino personas conscientes. Niños capaces de decir “no” cuando algo amenaza su dignidad, de sostener sus valores frente a la presión del entorno y de actuar con responsabilidad no por miedo al castigo, sino por convicción. Porque educar no consiste en apagar la voluntad de un niño, sino en enseñarle a gobernarla con sabiduría.

Conclusión: 

Al final, la verdadera grandeza de una sociedad no se mide por sus avances tecnológicos, sus edificios o su economía, sino por la manera en que trata a sus niños. Allí, en la infancia, comienza silenciosamente el destino de la humanidad. Cada palabra que un niño escucha, cada abrazo que recibe, cada herida que soporta y cada oportunidad que encuentra va moldeando al adulto que algún día caminará entre nosotros.

Los niños no necesitan un mundo perfecto; necesitan adultos conscientes. Adultos capaces de mirarlos con amor, guiarlos con paciencia, corregirlos con respeto y enseñarles con el ejemplo, que la dignidad humana siempre debe estar por encima de la violencia, el egoísmo o la indiferencia. Porque la infancia no solo forma recuerdos: forma conciencias.

Muchas veces creemos que cambiar el mundo exige grandes acciones, cuando en realidad las transformaciones más profundas empiezan en lo cotidiano: en una conversación escuchada con atención, en un límite puesto con amor, en un maestro que inspira, en unos padres que acompañan, en una sociedad que decide proteger en lugar de ignorar.

Cada niño cuidado es una posibilidad de esperanza para el futuro. Cada niño amado es una semilla de paz. Y cada infancia protegida representa una oportunidad para construir una humanidad más sensible, más justa y más humana.

Por eso, nunca debemos olvidar que todo lo que sembramos hoy en el corazón de un niño florecerá mañana en la sociedad entera. Si sembramos respeto, crecerá dignidad. Si sembramos empatía, crecerá solidaridad. Si sembramos amor, crecerá humanidad.

Porque, al final, el mundo que tendremos mañana dependerá profundamente de cómo decidamos cuidar a nuestros niños hoy.

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Precandidato a la Junta Parroquial de Pucapamba plantea mejoras en agua potable, producción agropecuaria y vialidad rural

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En una entrevista, Ober Valdez Martínez, precandidato a la Junta Parroquial de Pucapamba por el movimiento Sociedad Patriótica, Lista 3, dio a conocer las principales motivaciones que impulsan su participación en el próximo proceso electoral seccional, así como las prioridades que considera fundamentales para el desarrollo de la parroquia.

Valdez señaló que su decisión de participar nace de su compromiso con la comunidad y del conocimiento directo de las necesidades que enfrenta la población.

“Como hijo de esta tierra, conozco las necesidades de nuestra parroquia y estamos preparados para asumir este reto con responsabilidad y trabajo”, manifestó.

El acceso a agua de calidad, la principal prioridad

Durante la entrevista, el precandidato identificó como una de las problemáticas más urgentes la falta de acceso a agua apta para el consumo humano. Explicó que el sistema actual presenta importantes limitaciones debido al deterioro de su infraestructura.

Según indicó, el tanque principal que abastece a la parroquia tiene más de 60 años de funcionamiento y gran parte de la red de distribución se encuentra colapsada, situación que afecta la calidad del servicio.

Ante esta realidad, propuso impulsar un proyecto integral que contemple la construcción de nuevos tanques de almacenamiento, la renovación de tuberías, la implementación de sistemas de filtración y la instalación de procesos de cloración para garantizar agua segura para la población.

Valdez sostuvo que esta necesidad ha sido planteada durante varios años a distintas administraciones, sin que hasta el momento se haya logrado una solución definitiva.

Apoyo al sector productivo
El precandidato destacó además el potencial agropecuario y ganadero de Pucapamba, señalando que la parroquia continúa siendo una importante zona de producción agrícola y pecuaria dentro del cantón Chinchipe.

En ese contexto, afirmó que una de sus prioridades será fortalecer el trabajo conjunto con agricultores y ganaderos, promoviendo iniciativas que permitan mejorar la productividad y facilitar la comercialización de los productos locales.

Asimismo, señaló la importancia de coordinar acciones con el Gobierno Provincial y el Municipio, considerando que los recursos económicos de los gobiernos parroquiales son limitados para ejecutar obras de gran magnitud.

“Debemos trabajar de la mano con las autoridades cantonales y provinciales para impulsar proyectos que beneficien a nuestros productores y fortalezcan la economía local”, expresó.

Mejoramiento vial para fortalecer la producción

Otro de los temas abordados fue la situación de las vías rurales y los accesos hacia las zonas productivas. Valdez reconoció el apoyo brindado por la Prefectura en la apertura y mantenimiento de guardarrayas destinadas al transporte de productos agrícolas.

Sin embargo, manifestó que aún es necesario complementar estas intervenciones mediante el lastrado de las vías para garantizar la circulación vehicular durante la temporada invernal y facilitar el traslado de la producción hacia los mercados.

Trabajo conjunto y participación ciudadana
Respecto al panorama político parroquial, el precandidato indicó que actualmente se encuentra conformando su equipo de trabajo y dialogando con diversos sectores de la comunidad para presentar una propuesta basada en la participación ciudadana y la inclusión.

Además, resaltó la importancia de incorporar perfiles tanto de hombres como de mujeres comprometidos con el desarrollo de Pucapamba, respetando los principios de equidad y participación.

Finalmente, envió un mensaje a los habitantes de la parroquia y del cantón Chinchipe, invitándolos a continuar trabajando por el progreso de sus comunidades.

“Sigamos adelante trabajando por nuestras familias y por el desarrollo de nuestra tierra. Que Dios bendiga cada uno de sus hogares”, concluyó.

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Lundin Gold firma Contrato de energía renovable con Barka Capital y su central hidroeléctrica Hidroquest para abastecer a la mina Fruta del Norte

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Lundin Gold suscribió un Contrato de Compra de Energía (PPA, por sus siglas en inglés) con Barka Capital y su central hidroeléctrica Hidroquest para abastecer con energía renovable a la operación Fruta del Norte (FDN), ubicada en la provincia de Zamora Chinchipe.  Este acuerdo marca un hito para el sector minero y energético del país, al consolidar una alianza de largo plazo mediante el acceso a energía 100% hidroeléctrica, confiable y competitiva. El Contrato tendrá una vigencia inicial de cinco años, con opción de renovación por un período adicional equivalente. La energía será suministrada por Hidroquest, una central hidroeléctrica de 45 MW ubicada en la provincia de Morona Santiago, actualmente en la fase final para el inicio de sus operaciones comerciales. Se prevé que Hidroquest comience a generar energía a mediados del segundo semestre de 2026.

“Este es una decisión estratégica que demuestra cómo la inversión privada puede contribuir de manera concreta a los desafíos energéticos del Ecuador. Avanzamos hacia un modelo operativo resiliente y alineado con nuestra meta de carbono neutralidad al 2030. La energía renovable suministrada permitirá reducir significativamente nuestras emisiones de Alcance 1 y 2, lo que refuerza nuestra estrategia climática y de sostenibilidad”, señaló María Cristina Acosta, directora de Ambiente y Permisos de Lundin Gold.

El Contrato permite cubrir la demanda energética actual de Fruta del Norte, estimada en aproximadamente 20 MW, con posibilidad de llegar hasta 27 MW en los próximos 5 años. Esto liberará la capacidad del Sistema Nacional Interconectado, contribuyendo a disminuir la presión sobre la red eléctrica nacional. Transformar la manera en la que la mina Fruta del Norte produce, alinea a la operación hacia un modelo autónomo y más eficiente a la vez que promueve el uso responsable de los recursos.

Para Juan José Herrera, director de Sostenibilidad de Negocios de Lundin Gold, “La mina Fruta del Norte de Lundin Gold es una operación estratégica para el Ecuador que concentra más del 40% de las exportaciones de minerales y más del 70% de las exportaciones de oro, además de generar empleo, compras nacionales y desarrollo productivo. En 2024 y 2025, Lundin Gold fue el mayor pagador de impuestos del país. La continuidad de una operación como la nuestra responde al interés nacional”.

La minería moderna puede generar valor, construir confianza e impulsar soluciones que, a través de la colaboración entre el sector privado, el sistema financiero y los actores relacionados, permiten a Lundin Gold continuar operando con responsabilidad.

Estrategia Energética de Lundin Gold, Consumo de Fruta del Norte y Sostenibilidad

Fruta del Norte consume aproximadamente 20 MW, lo que representa menos del 0,5% de la demanda eléctrica nacional.

  • Durante los últimos años, Lundin Gold ha desarrollado una estrategia energética sostenida orientada a fortalecer la continuidad operativa y contribuir activamente a la seguridad energética del Ecuador.
  • Como parte de este compromiso, la Compañía ha realizado inversiones superiores a USD 40 millones en infraestructura eléctrica, autogeneración y eficiencia energética, consolidando un modelo cada vez más autónomo, eficiente y sostenible. Este enfoque se ha complementado con la reciente obtención de la certificación ISO 50001.
  • El contrato con Barka Capital y su central hidroeléctrica Hidroquest suministrará a Lundin Gold electricidad de origen renovable mediante un Contrato de Compraventa de Energía (PPA), respaldado por certificados de energía renovable reconocidos internacionalmente (I-RECs), emitidos para certificar el origen renovable de dicha electricidad y apoyar la trazabilidad y transparencia de su desempeño ambiental.

Fruta del Norte se ubica entre una de las minas de oro de menor intensidad de emisiones en el mundo por cada onza de oro producida.

Acerca de Barka Capital e Hidroquest

 Barka Capital es una firma de inversión y desarrollo de negocios con presencia en diversas industrias en Latinoamérica, incluyendo energía renovable, activos digitales, bienes raíces y retail. Impulsan proyectos de generación de energía renovable que aprovechan de manera eficiente los recursos naturales del Ecuador, como su nuevo proyecto hidroeléctrico Hidroquest, con un sistema tipo cascada ubicado en la provincia de Morona Santiago, que utilizará las aguas turbinadas de otra 2 de sus centrales hidroeléctricas Hidronormandía para contribuir al fortalecimiento de la matriz energética del país.

Acerca de Lundin Gold 

  • Lundin Gold, con sede en Vancouver, Canadá, es propietaria de la mina de oro Fruta del Norte, ubicada en el sureste del Ecuador. Fruta del Norte se encuentra entre las minas de oro en operación de más alta ley en el mundo. El Directorio y el Equipo Directivo de la Compañía cuentan con una amplia experiencia y están comprometidos con la operación responsable de Fruta del Norte. La Compañía opera con transparencia y conforme con las mejores prácticas internacionales.
  • Lundin Gold está comprometida con la generación de valor para sus accionistas a través de la excelencia operativa y el crecimiento, al mismo tiempo que contribuye con beneficios económicos y sociales a las comunidades de su área de influencia, promueve un entorno laboral saludable y seguro, y minimiza su impacto ambiental. Asimismo, Lundin Gold mantiene un enfoque permanente en las actividades de exploración dentro de su amplio y altamente prospectivo paquete de concesiones, con el objetivo de identificar y desarrollar nuevas oportunidades de recursos que garanticen la sostenibilidad y el crecimiento de largo plazo de la Compañía y de sus grupos de interés.
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Inversión de $4,5 millones cambiará la conectividad de Los Encuentros

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La Prefectura de Zamora Chinchipe, en articulación con el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Yantzaza, el Gobierno Parroquial de Los Encuentros y la empresa minera Lundin Gold, dio inicio a la ejecución del proyecto de asfaltado de la vía Jardín del Cóndor–El Zarza, una obra de 5,6 kilómetros de longitud que representa una inversión conjunta de USD 4.499.680,40 y tendrá un plazo de ejecución de nueve meses.

Este proyecto constituye un importante hito en materia de infraestructura vial y desarrollo territorial, al consolidar un modelo de cooperación interinstitucional entre los distintos niveles de gobierno y la empresa privada, orientado a fortalecer la conectividad, la productividad y la calidad de vida de las comunidades asentadas en esta zona de influencia minera y productiva del cantón Yantzaza.

Durante el acto de inicio de obra, Patricia Vivanco, presidenta del barrio Jardín del Cóndor, destacó el impacto social que tendrá esta intervención. “Las obras dan vida a los barrios. Con este proyecto de asfaltado, Jardín del Cóndor vuelve a tener presencia y vuelve a tener vida. Esperamos que este sea el inicio de nuevas acciones que permitan atender las múltiples necesidades de nuestras comunidades”, manifestó.

Por su parte, Antonio Sandoval, presidente de El Zarza, recordó que la ejecución de esta obra es el resultado de un proceso participativo impulsado desde el año 2023 mediante asambleas comunitarias que permitieron gestionar el financiamiento para los distintos tramos viales del sector. “Ha sido una lucha de muchos años. Hoy vemos cómo las buenas gestiones generan resultados concretos para los habitantes de nuestras comunidades”, señaló.

La alcaldesa de Yantzaza, María Lalangui, resaltó que este proyecto constituye un logro histórico alcanzado gracias a la unidad de los moradores y al trabajo coordinado entre las instituciones públicas y privadas. Asimismo, enfatizó que la obra permitirá saldar una deuda histórica con las comunidades rurales que durante años esperaron una intervención de esta magnitud.

De igual manera, Anabel Salinas, representante de Lundin Gold, destacó que la participación de la empresa en este proyecto responde a una visión de desarrollo compartido que busca fortalecer la matriz productiva de la provincia y generar impactos positivos sostenibles en los territorios de influencia. “Zamora Chinchipe ha dejado de ser una provincia periférica, y ello permite impulsar inversiones estratégicas que contribuyen al bienestar de la población”, expresó.

En su intervención, la prefecta Karla Reátegui destacó el valor histórico de esta obra para las familias que habitan a lo largo de la vía. Recordó que hace dos décadas este proyecto parecía inalcanzable para los moradores, quienes durante años mantuvieron viva la aspiración de contar con una infraestructura vial adecuada.

“Me alegra ser parte, como prefecta, de una nueva historia de desarrollo y prosperidad para estos barrios. Este logro es el resultado de la unidad de esfuerzos entre las instituciones y la ciudadanía, una articulación que hoy demuestra que cuando existe voluntad y compromiso, los sueños colectivos pueden convertirse en realidad”, afirmó.

La ejecución de esta obra evidencia la importancia de los mecanismos de cooperación público-privada para impulsar proyectos estratégicos que contribuyan al desarrollo integral del territorio. Asimismo, fortalece la conectividad rural, facilita la movilidad de personas y bienes, y genera condiciones favorables para el crecimiento económico y social de las comunidades beneficiarias.

Aportes institucionales

  • Prefectura de Zamora Chinchipe: USD 570.999,14
  • Lundin Gold: USD 3.828.681,26
  • GAD Municipal de Yantzaza: USD 100.000,00
  • GAD Parroquial de Los Encuentros: aporte mediante áreas de libre aprovechamiento para la explotación de material pétreo.

Dato relevante

Con el inicio del asfaltado de la vía Jardín del Cóndor–El Zarza, la Prefectura de Zamora Chinchipe y los gobiernos locales consolidan su tercera gran obra de asfaltado ejecutada de manera conjunta, sumándose a la vía Muchime–Mercadillo y al proyecto actualmente en ejecución Los Encuentros–Santa Lucía–La Libertad, fortaleciendo así la red vial provincial y promoviendo el desarrollo sostenible de los territorios rurales.

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