Noticias Zamora
Crónica de dos días de búsqueda, esperanza y dolor en las aguas del río Zamora
EL RÍO QUE GUARDA EL SILENCIO
Por Diario El Amazónico | Reportaje Especial
Hay tragedias que irrumpen con estruendos capaces de estremecer ciudades enteras. Otras, en cambio, llegan envueltas en un silencio tan profundo que nadie alcanza a comprender que la vida acaba de cambiar para siempre.
La madrugada del sábado fue una de esas.
Mientras el reloj avanzaba sobre las primeras horas del día, la Troncal Amazónica permanecía casi vacía. La neblina descendía lentamente sobre las montañas de Zamora Chinchipe y el viento apenas rozaba la vegetación que bordea la carretera entre los sectores de Namírez y Mejeche. Eran las 00:10 minutos.
O al menos eso parecía.
Una cámara de seguridad de una vivienda registró lo que hoy constituye una pequeña pista del vehículo que se dirigía hacia Zamora.
En la grabación únicamente se observa el destello de sus luces atravesando la oscuridad. El automotor circula aparentemente con normalidad. No existen maniobras bruscas. No se aprecia un exceso de velocidad. Nada hace presagiar una tragedia.
Entonces ocurre algo casi imperceptible.
Un sonido que rompió el silencio.
En el vídeo, se escucha un estruendo fuerte. Es un ruido que advierte una tragedia.
Es ahí, un trabajador sale de la vivienda, se dirige al lugar y evidencia del accidente, el es Manuel Calle, en ese momento se quedó frío sin saber que hacer, justo pasa una persona en moto y pide auxilio, y es él quien avisa sobre el accidente.
Nadie imagina que, en ese preciso instante un vehículo acaba de abandonar la carretera para precipitarse por una pendiente de aproximadamente 150 metros hasta el río Zamora.
Un perro comienza a ladrar con insistencia.
Como si hubiese visto lo que ningún ser humano alcanzó a observar.
«Hay silencios que anuncian tragedias. Hay ladridos que terminan convirtiéndose en el único testimonio de una noche que jamás volverá a repetirse.»
La primera evidencia
Con los minutos de desesperación apareció la primera certeza.
En el borde de la vía fue localizada la placa del vehículo.
Aquella pequeña lámina metálica se convirtió en la primera prueba física de que algo grave había ocurrido durante la madrugada.
Desde ese momento comenzó una carrera contra el tiempo.
Bomberos, rescatistas, policías y ciudadanos descendieron hasta las orillas del río Zamora convencidos de que cada minuto podía marcar la diferencia.
Pero la naturaleza tenía otros planes.
El río no solamente es profundo.
Es un río impredecible.
Su corriente golpea con fuerza contra las enormes rocas, forma remolinos y arrastra sedimentos que reducen completamente la visibilidad bajo el agua. En el sitio donde se presumía estaba el vehículo, la profundidad alcanzaba entre siete y nueve metros.
El escenario reunía prácticamente todas las condiciones de una operación de rescate de alta complejidad.
Cada descenso implicaba un riesgo.
Cada decisión debía tomarse con precisión.
Porque en un río como el Zamora, un error puede convertir a un rescatista en otra víctima.
La otra batalla
Mientras los equipos de emergencia analizaban estrategias, en la superficie comenzaba otra lucha mucho más silenciosa.
La de dos familias.
Esperar también agota.
No saber consume lentamente la esperanza.
Cada mirada hacia el río parecía una pregunta sin respuesta.
Cada minuto prolongaba la angustia.
Cada llamada telefónica alimentaba la ilusión de recibir finalmente una buena noticia.
«El agua seguía su camino.
Las horas también.
Pero para dos familias el tiempo había dejado de avanzar aquella madrugada.»
Durante toda la jornada del sábado decenas de ciudadanos llegaron hasta el lugar.
Muchos ofrecieron ayuda.
Otros llevaron alimentos y agua para los rescatistas.
Algunos simplemente permanecieron observando el río en silencio, comprendiendo que existen momentos en los que la solidaridad también consiste en acompañar.
Cuando un pueblo decide no rendirse
La complejidad del rescate hizo que familiares y amigos solicitaran el apoyo de buzos especializados provenientes de otras provincias.
Las condiciones del río exigían experiencia, equipos adecuados y procedimientos técnicos que minimizaran el riesgo para quienes descendían al agua.
La solidaridad volvió a aparecer.
Marcelo Tapia, representante de la empresa Boga, Marlon Cruz, conocido empresario, pusieron a disposición maquinaria de mayor capacidad para apoyar las labores.
Ese gesto fue recibido con gratitud por ciudadanos y familiares, conscientes de que toda ayuda representaba una nueva posibilidad de encontrar el vehículo.
El domingo amaneció distinto.
El cielo permanecía despejado.
El clima ofrecía una pequeña tregua.
Era una oportunidad que no podía desperdiciarse.
La tarde que parecía terminar sin respuestas
Con el paso de las horas la desesperación comenzó nuevamente a ganar terreno.
El domingo avanzaba y el río continuaba guardando su secreto.
La incertidumbre volvía a instalarse entre quienes permanecían observando desde la orilla.
Fue entonces cuando una familiar se acercó a uno de los responsables del operativo y preguntó si las labores concluirían por ese día.
La respuesta fue inmediata.
—No. Vamos a seguir trabajando. Tenemos que darle hasta las últimas horas de la tarde.
Aquellas palabras devolvieron la esperanza.
Poco después, una intensa lluvia volvió a caer sobre el lugar.
Pero nadie abandonó el operativo.
Mientras el agua descendía desde las montañas, los equipos continuaban realizando barridos sobre el río utilizando embarcaciones y un ancla especialmente adaptada para intentar localizar el vehículo.
Intento tras intento.
Una y otra vez.
Por momentos parecía que el ancla encontraba algún obstáculo.
Luego volvía a soltarse.
La expectativa crecía.
La incertidumbre regresaba.
Hasta que finalmente ocurrió.
El ancla quedó firmemente enganchada.
Nadie quiso celebrar demasiado pronto.
Era necesario confirmar que realmente se trataba del vehículo.
Entonces uno de los buzos, asegurado mediante técnicas de rescate y sujeto a una línea de seguridad, descendió lentamente siguiendo la cuerda.
El río intentó arrastrarlo.
La corriente golpeaba con fuerza.
La visibilidad era prácticamente nula.
Pero, después de algunos minutos bajo el agua, llegó la confirmación.
Era el vehículo.
El buzo aseguró una segunda cuerda para reforzar el amarre y permitir la extracción sin que el cable cediera por el peso o la fuerza de la corriente.
A las 18:45, aproximadamente, comenzó una de las maniobras más delicadas de todo el operativo.
Dos máquinas trabajaron de manera sincronizada.
Rescatistas coordinaban cada movimiento.
Cada metro que ascendía el vehículo parecía detener el tiempo.
Hasta que finalmente emergió del río.
El silencio volvió a imponerse.
Junto al automotor fue recuperado el cuerpo de una de las víctimas.
Se trataba de Jhon Collaguazo.
Durante algunos instantes muchos pensaron que las dos personas serían encontradas en el interior.
Pero la esperanza volvió a transformarse en incertidumbre.
Solo estaba uno.
La otra persona sigue desaparecida.
Los abrazos dieron paso nuevamente al llanto.
Las lágrimas regresaron a las familias.
Los amigos guardaron silencio.
Nadie encontraba palabras suficientes para aliviar un dolor que aún permanecía incompleto.
La búsqueda continúa
La noche cayó sobre el río Zamora.
El operativo fue suspendido únicamente por razones de seguridad.
La decisión fue clara.
Al amanecer, la búsqueda continuará.
Horas más tarde, la esposa de la persona que aún permanece desaparecida utilizó sus redes sociales para hacer un llamado desesperado.
Pidió a la ciudadanía colaborar observando las orillas del río.
Solicitó ayuda.
Agradeció cada gesto de solidaridad recibido durante esos dos días.
Su mensaje resumía el sentimiento de toda una familia que aún espera volver a encontrar a uno de los suyos.
Una lección para las instituciones
Más allá del dolor, esta tragedia deja una reflexión que trasciende el hecho noticioso.
Los rescates en ríos requieren equipamiento especializado, tecnología, embarcaciones adecuadas, sistemas de anclaje, dispositivos de localización subacuática y capacitación permanente.
La valentía de los bomberos y rescatistas quedó demostrada una vez más.
Sin embargo, el compromiso humano no puede seguir reemplazando a la inversión institucional.
Garantizar mejores herramientas no solo incrementa las posibilidades de salvar vidas, sino que también protege a quienes diariamente enfrentan escenarios donde cada decisión puede significar la diferencia entre regresar a casa o convertirse en otra víctima.
Noticias Zamora
Nueva oportunidad para culminar el bachillerato en Zamora Chinchipe
La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe inició el nuevo año lectivo y mantiene habilitado su proceso de matrículas para jóvenes y adultos que buscan retomar y culminar sus estudios, mediante modalidades semipresencial y a distancia virtual en temporalidad intensiva.
Así lo informó Janina Pucha, rectora de la Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe, durante una entrevista concedida a Diario El Amazónico, en la que explicó las diferentes alternativas educativas disponibles y los requisitos establecidos para acceder a cada modalidad.
De acuerdo con la rectora, las matrículas excepcionales para la modalidad a distancia virtual se encuentran habilitadas desde el 11 hasta el 31 de agosto de 2026, mientras que para la modalidad semipresencial este proceso se mantiene abierto desde el 11 de agosto hasta el 6 de noviembre de 2026.
La institución está orientada principalmente a personas con escolaridad inconclusa, particularmente jóvenes y adultos que, debido a circunstancias laborales, familiares o económicas, no pudieron completar sus estudios dentro de la edad regular.
Dos modalidades para culminar los estudios
Pucha explicó que la modalidad semipresencial tiene una duración de 10 meses y establece requisitos de edad para el ingreso: 15 años para octavo año, 16 años para noveno, 17 años para décimo y 18 años para bachillerato.
Por otra parte, la modalidad a distancia virtual en temporalidad intensiva permite completar cada curso en aproximadamente cinco meses.
Para acceder a esta alternativa, el requisito principal es tener 18 años cumplidos al momento de iniciar los estudios, tanto para Educación General Básica Superior como para Bachillerato.
La rectora destacó que esta oferta educativa no se limita a la provincia. Según explicó, la modalidad virtual ha permitido atender a estudiantes de las cuatro regiones del Ecuador, además de contar con estudiantes extranjeros.
También oferta Bachillerato Técnico Productivo
La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe también dispone del Bachillerato Técnico Productivo en Diseño de Modas, dirigido a personas que ya cuentan con título de bachiller.
Esta formación se desarrolla bajo una modalidad presencial intensiva, con una duración de 10 meses. Al finalizar, los estudiantes reciben una certificación correspondiente a 1.200 horas, avalada por el Ministerio de Educación y el Ministerio del Trabajo, y registrada, según lo señalado por la institución, en la entidad competente.
Pucha informó además que el pasado 24 de julio se realizó la incorporación de la primera promoción, con 125 bachilleres graduados entre las dos modalidades y 18 estudiantes que recibieron la certificación del Bachillerato Técnico Productivo.
Previamente, el periodo propedéutico se desarrolló del 3 al 7 de agosto, mientras que las clases correspondientes al nuevo año lectivo iniciaron el 11 de agosto de 2026.
Planta docente fortalecida
La rectora resaltó también el trabajo de la planta docente, a la que calificó como preparada y capacitada para atender las necesidades de jóvenes y adultos con escolaridad inconclusa.
Según Pucha, los docentes mantienen procesos de actualización y formación profesional, y varios de ellos se encuentran cursando estudios de cuarto nivel, con el objetivo de fortalecer la calidad del servicio educativo.
La institución, de carácter fiscomisional, sostiene como parte de su misión brindar oportunidades educativas a sectores vulnerables y personas de escasos recursos, bajo una visión de servicio a la comunidad.
“Nunca es tarde para estudiar”
Finalmente, Janina Pucha invitó a la ciudadanía de Zamora Chinchipe y del país a conocer la oferta académica de la institución y aprovechar las alternativas disponibles para retomar sus estudios.
“Nunca es tarde para comenzar”, señaló la rectora, al destacar que las nuevas modalidades permiten que quienes no pudieron estudiar en la edad regular tengan una nueva oportunidad para alcanzar el título de bachiller.
La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe mantiene así su convocatoria dirigida a jóvenes y adultos que buscan continuar su formación académica y mejorar sus oportunidades personales y laborales mediante la culminación de sus estudios.
Noticias Zamora
Leer más, repetir menos: el camino hacia la autonomía intelectual
Como padres, uno de los mayores regalos que podemos ofrecer a nuestros hijos no es una herencia material, sino la capacidad de pensar por sí mismos. Vivimos en una época en la que la información llega a cada instante: mensajes, videos, noticias, opiniones y contenidos que circulan sin descanso. Nuestros hijos crecen en medio de una avalancha de datos donde la verdad y la mentira muchas veces se presentan con el mismo rostro. Por eso, hoy más que nunca, necesitan desarrollar tanto el pensamiento crítico como el pensamiento creativo.
Pensar creativamente no significa simplemente tener muchas ideas. Significa atreverse a imaginar posibilidades, buscar soluciones diferentes, innovar y construir caminos donde otros solo ven obstáculos. Pero la creatividad, por sí sola, no basta. Una idea puede ser original y, aun así, equivocada. Por eso necesitamos también el pensamiento crítico: la capacidad de analizar, cuestionar, buscar evidencias, distinguir los hechos de las opiniones y reconocer cuándo una afirmación carece de fundamento.
Como padres, no debemos conformarnos con que nuestros hijos sepan responder preguntas. Debemos enseñarles a formularlas. No basta con preguntarles: “¿Qué se te ocurre?”. También debemos preguntar: “¿Por qué piensas eso?”, “¿En qué te basas?”, “¿Qué evidencia tienes?”, “¿Existe otra explicación?”, “¿Cómo podrías mejorar esa idea?”. Cada una de estas preguntas fortalece su autonomía intelectual y les ayuda a construir un criterio propio.
La historia nos enseña que los pueblos lucharon por su independencia política. Hoy, cada persona debe conquistar también su independencia mental. Una persona que aprende a pensar por sí mismo es menos vulnerable a la manipulación, a la desinformación, a los prejuicios y al fanatismo. Es una persona que no sigue ciegamente a la multitud, que no comparte cualquier información sin verificarla y que tiene el valor de cambiar de opinión cuando las evidencias lo exigen.
Bertrand Russell ilustró esta idea con una sencilla metáfora. Mostró una taza vacía y preguntó si alguien creería que estaba llena de agua. La respuesta fue evidente: no, porque se necesitan pruebas. Entonces explicó que esa es la esencia del pensamiento crítico: no aceptar afirmaciones sin evidencias suficientes. De lo contrario, terminamos llenando nuestra mente de “tazas vacías”: creencias sin fundamento, rumores, prejuicios y falsedades. En tiempos donde abundan las noticias falsas y las opiniones disfrazadas de hechos, esta enseñanza resulta más valiosa que nunca.
Sin embargo, pensar no es suficiente. Un pensamiento que no se transforma en acción es una semilla que nunca germina. El verdadero aprendizaje ocurre cuando una persona pone en práctica lo que sabe para resolver problemas, mejorar su entorno y contribuir al bienestar de los demás. Nuestros hijos necesitan comprender que las ideas tienen valor cuando se convierten en acciones que construyen, ayudan y transforman.
Como familias, tenemos una enorme responsabilidad. Cada conversación en casa puede ser una oportunidad para cultivar la curiosidad, la reflexión y el diálogo respetuoso. Cuando escuchamos a nuestros hijos, cuando aceptamos sus preguntas, cuando reconocemos que nosotros tampoco lo sabemos todo y buscamos juntos respuestas, les estamos enseñando una lección invaluable: pensar es un acto de libertad.
No permitamos que otros piensen por nuestros hijos. No dejemos que sus mentes se llenen de falsedades ni que sus corazones se contaminen con odios infundados. Enseñémosles a leer más y repetir menos; a investigar antes de creer; a escuchar antes de juzgar; a crear antes que copiar; a cuestionar sin miedo y a defender sus ideas con argumentos, fundamentos y respeto.
Porque educar no es enseñar qué pensar. Educar es enseñar a pensar. Y cuando un niño aprende a pensar con su propia cabeza, adquiere una libertad que nadie podrá arrebatarle. Esa libertad le permitirá distinguir la verdad de la mentira, la evidencia del rumor, la razón del engaño. Le permitirá tomar mejores decisiones, construir un proyecto de vida con sentido y convertirse en un ciudadano capaz de aportar a una sociedad más justa, ética y humana.
Formemos hijos creativos para imaginar un mundo mejor, y críticos para hacerlo posible. El futuro no pertenece a quienes repiten lo que escuchan, sino a quienes tienen el coraje de pensar, crear, cuestionar y actuar con sabiduría.
Noticias Zamora
Yantzaza promociona el III Festival Agroturístico “Ruta de las Moliendas 2026”
Con el propósito de promover la riqueza turística, cultural y productiva del cantón, el martes 11 de agosto se realizó el lanzamiento del III Festival Agroturístico “Ruta de las Moliendas 2026”, que se desarrollará el 5 de septiembre, desde las 08h00, en el barrio Pitá Alto, con actividades culturales, gastronómicas, deportivas y productivas.
El festival nació en 2024 para revalorizar los saberes vinculados a la producción artesanal de la caña de azúcar y promover el agroturismo. En su primera edición generó aproximadamente USD 4.000 en ventas directas, mientras que en 2025 alcanzó cerca de USD 6.000, junto con una mayor participación de visitantes y emprendedores. Para este año, las expectativas son mayores, con una programación que incluye concursos, actividades culturales y la elección de la Reina de la Caña de Azúcar 2026.
Durante el lanzamiento, el Ing. Diego Olmedo, director de Turismo, señaló que la iniciativa nació del proceso de planificación turística impulsado por la actual administración desde 2023: “A través del Plan de Desarrollo Turístico se realizó un análisis de los potenciales turísticos, productivos, culturales y sociales del cantón, con el objetivo de darles valor agregado y convertirlos en productos para promocionarlos a nivel local, provincial, nacional e internacional. De este proceso nació el Festival Agroturístico Ruta de las Moliendas, tomando como base la producción de caña de azúcar de Pitá Alto, La Unión Lojana y Montalvo”.
Por su parte, el Ing. Oswaldo Castillo, presidente del barrio Pitá Alto, destacó que la comunidad vuelve a abrir sus puertas a visitantes del cantón, la provincia y el país. Resaltó que la tradición de las moliendas tiene más de 40 años y que las primeras variedades de caña llegaron desde Malacatos, provincia de Loja, encontrando en las condiciones de la Amazonía un territorio favorable para su producción.
En esta tercera edición, el evento continúa consolidándose como una propuesta que pone en valor productos, saberes y tradiciones de las comunidades de Yantzaza.
El 5 de septiembre, Pitá Alto será el escenario para vivir la tradición, la cultura y el sabor de la caña de azúcar en el III Festival Agroturístico “Ruta de las Moliendas 2026”.
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