Opinión
Las razones económicas por las que no conviene una Asamblea Constituyente
Varias razones sustentan la negativa a convocar, en este momento, a una Asamblea Constituyente. Entre las más importantes están las de naturaleza económica. Describo algunas.
En primer lugar, si se llega a proponer un proceso de esa envergadura, los agentes económicos tomarán recaudos antes de emprender en nuevas actividades. Dicho posicionamiento resulta plenamente comprensible pues, frente a posibles cambios en las reglas de juego básicas que orientan las relaciones entre Estado, mercado y sociedad, lo más prudente es ser cauto.
Así, hasta que no se conozcan las líneas matrices de la nueva estructura económica del país, el inmovilismo será la tónica entre oferentes y demandantes. La aversión al riesgo entrará a jugar un papel clave, más aún si se considera que estamos en un país en el que predecir el comportamiento de los actores políticos se ha vuelto cada vez más difícil. Literalmente, entraremos en un limbo económico por mucho tiempo.
Bajo un escenario de incertidumbre como el señalado, el desempleo, una de las principales problemáticas del país, difícilmente descenderá. Dado que los nuevos términos de la contratación serán desconocidos por un buen tiempo, la decisión que generará menores costes a los empleadores será esperar.
Esa espera, que implica también contratiempos de otro orden al sector productivo, será preferible a tomar una decisión que luego pueda comprometer las finanzas de la empresa, sobre todo de la más pequeña. Al fin y al cabo, quienes tienen mayor músculo económico siempre podrán capear de mejor forma los avatares de la vida política nacional.
De otro lado, para los que tienen recursos frescos, una Asamblea Constituyente también los colocará en una disyuntiva. Ahí, siguiendo la línea más conservadora del juego económico, muchos preferirán colocar sus harinas a buen recaudo. Algunos fondos, los más grandes, irán a distintos espacios financieros internacionales mientras que los que tienen menos ceros acudirán a depósitos a plazo dentro del país. Ganar algo de intereses mientras pasa el vendaval de la política siempre será una buena opción. Sin embargo, la mediana tranquilidad de unos irá a costa de quienes tienen la tarea de colocar esos recursos en la economía nacional. Ahí la banca nacional podría afrontar dificultades frente a una (mayor) contracción en la demanda de créditos.
Al ambiente anotado hay que agregar las secuelas en el orden internacional. Maximizadores de beneficios como son los organismos multilaterales de crédito, ante un evento de la trascendencia de una nueva carta constitucional, aguardarán antes de tomar decisiones que comprometan sus recursos. El historial del país en ese tipo de espacios no se ha caracterizado por el cumplimiento de la palabra ofrecida y eso seguramente será un aditamento para que las posibilidades de financiamiento externo entren en stand by por algunos meses. Meses que pueden convertirse en años si se considera que de cada arista del sistema económico que se vaya a discutir en la Asamblea Constituyente pueden derivarse largas y tediosas disquisiciones que, como ya se ha visto, en muchas ocasiones no llegan a ningún punto de acuerdo.
A todo lo dicho hay que agregar que no se avizora una agenda económica sostenida y sostenible que marque el modelo que se pretendería impregnar en la nueva Constitución. Hay reformas sueltas que han sido identificadas desde varios sectores, desde luego, pero no hay una elaboración orgánica del país económico que se quiere. Sin un libreto claramente establecido, una Asamblea Constituyente, en lo económico, puede terminar como una gran colección de demandas puntuales de diferentes actores y grupos de presión. Ya tenemos esa triste experiencia con el larguísimo articulado de Montecristi. No valdría la pena volver a caer en un error de ese tipo.
Los cambios en materia económica son necesarios, necesarísimos, pero quizás bajo las condiciones actuales del país, la opción más prudente está en reformas parciales a la Constitución, algo que se puede hacer con menores costes políticos y menor incertidumbre para los agentes productivos. Fuente: Primicias
Noticias Zamora
Graduarse en la adultez: el poder de una segunda oportunidad
Por Mario Paz. Mgtr.
Introducción
La educación tiene el poder de cambiar el rumbo de la vida de las personas. Sin embargo, para muchos hombres y mujeres, culminar los estudios en el momento esperado no siempre es posible. Las responsabilidades familiares, las dificultades económicas, la necesidad de trabajar desde temprana edad o diversas circunstancias personales obligan a miles de personas a postergar su formación académica. Con el paso del tiempo, ese sueño inconcluso suele quedar en pausa, pero nunca desaparece por completo.
Retomar los estudios en la edad adulta representa un acto de valentía, determinación y esperanza. Significa desafiar las limitaciones impuestas por el tiempo, superar los miedos y demostrar que el deseo de superación puede ser más fuerte que cualquier obstáculo. Para quienes deciden regresar a las aulas, estudiar no solo implica adquirir conocimientos, sino también recuperar la confianza en sí mismos, reconstruir proyectos de vida y abrir nuevas oportunidades para su futuro.
Graduarse en la adultez es mucho más que obtener un título. Es la prueba de que los sueños no tienen fecha de vencimiento y de que la educación sigue siendo una de las herramientas más poderosas para transformar vidas, fortalecer familias y generar cambios positivos en la sociedad.
Este artículo reflexiona sobre el valor de culminar el bachillerato en la edad adulta, los desafíos que enfrentan quienes deciden retomar sus estudios y el profundo impacto personal, familiar y social que tiene alcanzar esta meta. Más que una meta académica, graduarse en esta etapa de la vida se convierte en una segunda oportunidad para aprender, crecer y construir un futuro con mayores posibilidades.
La educación para adultos: la puerta que la UE 12 de Febrero abre para transformar vidas
La Unidad Educativa “12 de Febrero” ofrece la modalidad semipresencial intensiva en jornada nocturna, dirigida a personas mayores de 18 años que, por diversas circunstancias como migración, trabajo, responsabilidades familiares o dificultades económicas, no han podido culminar sus estudios.
Esta modalidad responde a una necesidad real y significativa en el Ecuador. Según estimaciones educativas, alrededor de 1.400.000 personas requieren culminar la Educación General Básica Superior (EGBS) y aproximadamente 450.000 necesitan finalizar el Bachillerato General Unificado (BGU). Ante esta realidad, la educación flexible se convierte en una herramienta fundamental para garantizar el derecho a la formación y la superación personal.
En la modalidad semipresencial intensiva se ofertan dos ciclos lectivos durante el año escolar, lo que permite a los estudiantes avanzar de manera más ágil en su trayectoria educativa. Gracias a esta organización académica, es posible aprobar un grado o curso cada cinco meses, adaptándose mejor a las necesidades de quienes combinan el estudio con el trabajo y otras responsabilidades.
Los horarios también han sido diseñados pensando en la realidad de los estudiantes adultos. Las clases presenciales se desarrollan de lunes a miércoles, en horario de 18h00 a 22h00, mientras que los días jueves y viernes se destinan a actividades no presenciales que fortalecen la autonomía y el aprendizaje independiente.
Esta oferta educativa representa una valiosa oportunidad de inclusión, equidad y desarrollo personal. A través de ella, muchas personas pueden retomar su formación académica, mejorar sus oportunidades laborales y contribuir al progreso de sus familias y de la sociedad.
Para quienes han decidido regresar a las aulas, esta modalidad significa mucho más que completar un nivel de estudios. Es una segunda oportunidad para cumplir metas, recuperar sueños postergados y demostrar que nunca es tarde para aprender.
La modalidad semipresencial intensiva nació con un propósito claro: abrir las puertas de la educación a quienes, por distintas circunstancias de la vida, no pudieron culminar su formación en el tiempo regular. Hoy, más que una alternativa educativa, se ha convertido en un espacio de esperanza, superación y transformación de vidas. Queridos bachilleres, ustedes son la prueba viva de que los sueños no tienen fecha de vencimiento.
Un logro que transforma vidas y fortalece familias
Cuando una persona adulta decide culminar el bachillerato, inicia un proceso de transformación que impacta positivamente en distintos ámbitos de su vida. En primer lugar, se fortalece la confianza en sí misma y su autoestima, ya que logra alcanzar una meta que, en muchos casos, había quedado pendiente durante años. Este logro refleja perseverancia, disciplina y compromiso, cualidades que contribuyen a fortalecer la identidad personal y la motivación para seguir creciendo.
El impacto también se extiende al entorno familiar. Los hijos y demás miembros de la familia suelen sentirse orgullosos al observar el esfuerzo y la dedicación de su padre, madre o familiar por superarse. De esta manera, el adulto que retoma sus estudios se convierte en un ejemplo de constancia y responsabilidad, demostrando que el aprendizaje es un proceso que puede continuar en cualquier etapa de la vida. Con frecuencia, esta experiencia inspira a los hijos a valorar más la educación y a esforzarse en su propio proceso formativo.
Asimismo, culminar el bachillerato puede generar mejoras en la estabilidad familiar. Al ampliar las posibilidades de acceso a mejores oportunidades laborales y económicas, se abren nuevas perspectivas de desarrollo personal y familiar. En consecuencia, la educación no solo transforma la vida del estudiante adulto, sino que también contribuye al bienestar y a la calidad de vida de todo su hogar.
En este sentido, finalizar el bachillerato en la edad adulta se convierte en una oportunidad de crecimiento integral que fortalece tanto a la persona como a su familia, consolidando la educación como un motor de cambio y superación.
La educación como motor de esperanza y transformación
“Si cree usted que la educación es cara, pruebe con la ignorancia”. Esta conocida reflexión resume el valor profundo que tiene la educación en la vida de las personas y de la sociedad. Más allá de la transmisión de conocimientos, la educación es un proceso integral que forma ciudadanos críticos, responsables y comprometidos con su entorno.
A través de la educación, las personas desarrollan habilidades para comprender la realidad, analizarla con criterio y tomar decisiones informadas. Asimismo, fortalece el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de resolver problemas, competencias esenciales para enfrentar los desafíos de un mundo en constante cambio.
Desde el punto de vista social, la educación promueve valores como el respeto, la tolerancia y la participación democrática. Las personas educadas están mejor preparadas para ejercer sus derechos, cumplir sus responsabilidades y contribuir a la construcción de sociedades más justas y solidarias. En el ámbito económico, además, amplía las oportunidades de acceder a empleos dignos y mejorar la calidad de vida.
Para quienes no pudieron culminar su escolaridad en el momento oportuno, la educación representa una nueva oportunidad de superación personal y de reconstrucción de proyectos de vida. Retomar los estudios en la edad adulta es una decisión valiente y transformadora, que suele asumirse con mayor madurez, compromiso y claridad de metas.
Además de abrir puertas en el ámbito laboral, la educación en la adultez fortalece la autoestima, genera satisfacción personal y contribuye al bienestar emocional. En el caso de las personas adultas mayores, el aprendizaje permanente favorece la estimulación cognitiva, la integración social y un envejecimiento activo y saludable.
En definitiva, la educación es una herramienta fundamental para el desarrollo humano a lo largo de toda la vida. Culminar el bachillerato en la edad adulta no solo permite alcanzar una meta académica, sino también recuperar sueños, fortalecer la dignidad personal y abrir nuevos caminos hacia un futuro mejor.
Entre obstáculos y sueños: el desafío de retomar los estudios
Son diversas las razones por las que muchas personas no logran culminar el bachillerato en el momento esperado. En numerosos casos, la necesidad de incorporarse tempranamente al trabajo para contribuir al sustento familiar obliga a abandonar la escuela y priorizar las responsabilidades económicas.
También influyen situaciones personales y sociales como el embarazo adolescente, los problemas familiares o las dificultades económicas, que pueden interrumpir la continuidad educativa. A ello se suman factores como la falta de motivación, el bajo rendimiento académico o la ausencia de orientación educativa oportuna, elementos que en ocasiones conducen al abandono escolar.
Con el paso del tiempo, muchas de estas personas asumen nuevas responsabilidades relacionadas con el trabajo, la formación de una familia o la crianza de los hijos, lo que provoca que la educación quede en segundo plano. Sin embargo, al llegar a la adultez, muchas reconocen la importancia de retomar sus estudios como una forma de mejorar sus oportunidades personales y laborales.
No obstante, regresar al sistema educativo en esta etapa de la vida también implica enfrentar diversos desafíos. Uno de los principales obstáculos es la falta de tiempo, debido a las múltiples responsabilidades laborales y familiares que los adultos deben atender diariamente.
El aspecto económico constituye otro factor importante, ya que algunas personas perciben que estudiar implica gastos adicionales relacionados con transporte, materiales o matrículas. A esto se suma, en muchos casos, el temor o la inseguridad de volver a estudiar después de varios años, pues algunos adultos sienten que han olvidado conocimientos básicos o dudan de su capacidad para adaptarse nuevamente al ritmo académico.
Finalmente, también pueden presentarse barreras emocionales o sociales, como el miedo al qué dirán, la vergüenza de estudiar junto a personas más jóvenes o la falta de apoyo del entorno cercano. A pesar de estas dificultades, cada vez más personas adultas deciden superar estos obstáculos y retomar su formación, demostrando que nunca es tarde para aprender y transformar el rumbo de sus vidas.
El bachillerato como puente hacia la estabilidad económica
Culminar el bachillerato en la edad adulta representa una oportunidad significativa para mejorar la estabilidad económica y ampliar las posibilidades de desarrollo personal y profesional. Obtener este título no solo certifica la finalización de una etapa educativa importante, sino que también abre puertas a nuevas oportunidades laborales.
En el ámbito laboral, contar con el título de bachiller puede facilitar el acceso a empleos formales, mejores condiciones de trabajo y mayores posibilidades de ascenso dentro de una organización. Muchas empresas establecen el bachillerato como requisito mínimo para ocupar determinados cargos o acceder a procesos de capacitación y crecimiento profesional. Por ello, completar esta formación puede marcar una diferencia importante en la trayectoria laboral de una persona.
En el plano personal, finalizar el bachillerato genera sentimientos de satisfacción, orgullo y confianza en las propias capacidades. Para muchos adultos, este logro representa el cumplimiento de una meta que por diversas razones no pudo alcanzarse en etapas anteriores de la vida. Esta experiencia también suele convertirse en una fuente de motivación para continuar aprendiendo y superándose.
Además, la educación contribuye al desarrollo de habilidades fundamentales como el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, la organización y la resolución de problemas. Estas competencias resultan valiosas tanto en el entorno laboral como en la vida cotidiana, ya que permiten tomar mejores decisiones, adaptarse a los cambios y enfrentar nuevos desafíos.
Una vez obtenido el título de bachiller, es importante aprovechar las oportunidades que se presentan. Una alternativa es continuar con estudios superiores en institutos técnicos, programas de formación profesional o universidades, según los intereses, objetivos y posibilidades de cada persona.
También es recomendable fortalecer habilidades prácticas que puedan generar ingresos, como aprender un oficio, participar en cursos de emprendimiento o desarrollar competencias digitales. En la actualidad, muchas oportunidades laborales requieren conocimientos básicos de tecnología, manejo de herramientas digitales y habilidades de comunicación.
Por otro lado, para lograr una mayor estabilidad económica es fundamental administrar adecuadamente los ingresos, establecer metas financieras claras y buscar oportunidades de crecimiento profesional. La educación continua, junto con la capacitación permanente, se convierte en un factor clave para mejorar la calidad de vida y construir un futuro con mayores oportunidades.
La graduación: el triunfo de la perseverancia
La graduación del bachillerato en la edad adulta no representa únicamente la obtención de un título académico. Simboliza, sobre todo, el triunfo de la voluntad sobre las dificultades, de la disciplina sobre el cansancio y de la determinación de quienes decidieron transformar su destino a través de la educación.
Para muchos estudiantes adultos, culminar esta etapa implica haber recorrido un camino lleno de desafíos. No se trata solo de asistir a clases o cumplir con tareas académicas, sino de equilibrar múltiples responsabilidades. Muchos han debido dividir su tiempo entre el trabajo, la familia, las obligaciones del hogar y el estudio. En ese trayecto seguramente existieron noches de cansancio, momentos de duda y días en los que continuar parecía una tarea imposible. Sin embargo, la perseverancia, el compromiso y el deseo de superación fueron más fuertes que cualquier obstáculo.
Llegar a la graduación significa, en esencia, recoger los frutos de todo ese esfuerzo. Cada clase asistida, cada tarea realizada y cada sacrificio realizado en el camino se convierten ahora en una recompensa que abre nuevas oportunidades.
Este logro también refleja la importancia del apoyo que rodea a quienes deciden retomar sus estudios en la edad adulta. Las familias desempeñan un papel fundamental al brindar motivación, comprensión y acompañamiento durante todo el proceso. Del mismo modo, el compromiso y la vocación de los docentes resultan clave para guiar a los estudiantes en su proceso de aprendizaje y fortalecer su confianza para alcanzar la meta propuesta.
Culminar el bachillerato en esta etapa de la vida representa el cierre de un ciclo importante, pero también el inicio de nuevas posibilidades. Para muchos graduados, este logro se convierte en el punto de partida para continuar con estudios técnicos, universitarios o proyectos de emprendimiento que contribuyan a mejorar su calidad de vida.
Más allá del título obtenido, lo que realmente permanece es la convicción de que nunca es tarde para aprender, crecer y transformar el propio futuro. La educación se convierte así en una de las herramientas más poderosas para generar cambios personales, familiares y sociales.
Conclusión
Graduarse en la edad adulta es mucho más que alcanzar una meta académica pendiente. Es la confirmación de que la voluntad humana tiene la capacidad de sobreponerse al tiempo, a las dificultades y a las circunstancias que alguna vez parecían insuperables. Cada persona adulta que decide volver a estudiar demuestra que el aprendizaje no tiene edad y que los sueños pueden retomarse incluso después de haber sido postergados por años.
Detrás de cada título de bachiller hay una historia de sacrificio, noches de esfuerzo, responsabilidades compartidas entre el trabajo, la familia y el estudio, así como una profunda convicción de que es posible construir un futuro mejor. Por ello, graduarse en la adultez no solo representa un logro individual, sino también una victoria colectiva que involucra a familias, docentes e instituciones educativas que acompañan y sostienen ese proceso de superación.
El impacto de este logro trasciende el ámbito personal. Un adulto que culmina el bachillerato se convierte en un ejemplo vivo para sus hijos, para su comunidad y para toda la sociedad, demostrando que la educación sigue siendo el camino.
Noticias Zamora
Mujer: Memoria de Lucha, Voz de Cambio y Arquitecta del Futuro
Por Mario Paz. Mgtr
Introducción
Cada 8 de marzo el mundo hace una pausa para mirar de frente la historia, escuchar las voces silenciadas y reconocer la fuerza indomable de millones de mujeres que han luchado (y siguen luchando) por dignidad, igualdad y justicia.
El Día Internacional de la Mujer no es una conmemoración superficial ni un gesto simbólico. Es memoria viva. Es conciencia despierta. Es el eco de generaciones que desafiaron el miedo, rompieron cadenas invisibles y abrieron caminos donde antes solo había exclusión. Es el recordatorio de que cada derecho conquistado fue fruto de sacrificio, valentía y perseverancia.
Hablar de la mujer es hablar de resiliencia. Es reconocer a quien ha sostenido hogares en silencio, ha liderado transformaciones históricas, ha educado generaciones enteras y ha enfrentado estructuras de desigualdad con una determinación admirable. La mujer no ha pedido privilegios: ha exigido justicia. No ha buscado superioridad: ha reclamado equidad.
Este día nos convoca a algo más profundo que el aplauso y las flores. Nos invita a reflexionar sobre los avances alcanzados, pero también sobre las brechas que persisten. Nos desafía a transformar las estadísticas dolorosas en compromisos reales, y las palabras en acciones concretas. Porque mientras exista una sola mujer limitada por la violencia, la discriminación o la falta de oportunidades, la tarea no estará completa.
“Mujer: Memoria de Lucha, Voz de Cambio y Arquitecta del Futuro” no es solo un título; es una declaración de principios. La mujer es memoria porque honra a quienes abrieron camino. Es voz de cambio porque cuestiona, propone y transforma. Y es arquitecta del futuro porque su liderazgo, preparación y visión están modelando la sociedad que heredarán las próximas generaciones.
Hoy no solo conmemoramos. Hoy reconocemos, afirmamos y proyectamos. Porque cuando una mujer se levanta con conciencia de su valor, no solo cambia su destino: cambia el rumbo de la historia.
Cuando la Mujer Lidera, la Humanidad Avanza
La creciente presencia femenina en posiciones de liderazgo no es una concesión histórica, es el resultado de décadas de lucha, preparación y resiliencia. Cada año, publicaciones internacionales destacan a las mujeres más poderosas del mundo, reconociendo su influencia en la política, la economía, los negocios y la transformación social. Pero más allá de los rankings, lo verdaderamente trascendente es el impacto humano y estructural que las mujeres lideresas generan en la sociedad.
La mujer es un pilar esencial de la humanidad. No desde la queja ni desde el dolor perpetuo, sino desde su capacidad de levantarse, reconstruir y avanzar. Su naturaleza es profundamente poderosa: es reserva de amor, fuente de equilibrio, motor de cambio positivo. Cuando una mujer se fortalece, se fortalecen la moral, la paz y los valores que sostienen a la sociedad.
Mi admiración y gratitud a ti, “Mujerón”. A ti que trabajas con excelencia en tu profesión u oficio y, además, sostienes tu hogar con amor y compromiso. A ti que te levantas temprano y te acuestas tarde; que muchas veces no duermes tranquila hasta saber que cada miembro de tu familia está a salvo. A ti que te arreglas, haces ejercicio y te perfumas por amor propio, porque sabes que tu dignidad comienza en el respeto hacia ti misma. Eres casi médica, casi psicóloga, casi consejera espiritual; guardiana del bienestar físico, emocional y espiritual de los tuyos. Feliz día a ti, mujer valiente, corazón de la humanidad, porque gracias a tu entrega silenciosa millones de hijos e hijas han podido cristalizar sus sueños.
Pero la mujer no solo brilla en el hogar. Brilla en todos los escenarios donde se toman decisiones que cambian el rumbo del mundo.
Entre las figuras más influyentes de los últimos años encontramos a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, primera mujer en ocupar ese cargo estratégico en la Unión Europea; a Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, protagonista clave en la estabilidad económica global; a Giorgia Meloni, primera ministra de Italia; y a Claudia Sheinbaum, presidenta de México, referente de liderazgo femenino en América Latina.
En el ámbito empresarial destacan líderes como Mary Barra, CEO de General Motors, y Julie Sweet, CEO de Accenture, mujeres que dirigen corporaciones globales demostrando que la capacidad no tiene género.
Europa también fue testigo del liderazgo firme y determinante de Angela Merkel, quien durante años condujo a Alemania con estabilidad en tiempos de crisis.
En América Latina, el liderazgo femenino ha dejado huellas profundas. Michelle Bachelet, dos veces presidenta de Chile, se convirtió en referente continental por su defensa de los derechos humanos y la equidad. Dilma Rousseff, primera mujer presidenta de Brasil, abrió camino en una de las economías más grandes del mundo. También destacan figuras como Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y Laura Chinchilla en Costa Rica, mujeres que asumieron la conducción de sus naciones en contextos complejos, demostrando capacidad y determinación.
Estos liderazgos no solo representan logros individuales; simbolizan puertas abiertas para millones de niñas y jóvenes que ahora pueden imaginarse gobernando, dirigiendo empresas, tomando decisiones estratégicas y transformando sociedades.
La mujer es el tesoro más grande de la tierra, corazón del hogar y columna vertebral de la familia, pero también es arquitecta de políticas públicas, estratega económica, visionaria empresarial y agente de cambio social. Su empatía, su sabiduría y su fortaleza emocional son activos que el mundo necesita con urgencia. Cuando una mujer lidera con ética y preparación, no solo administra: humaniza. No solo gobierna: transforma. No solo dirige: inspira.
El Día de la Mujer no es solo una conmemoración; es memoria de lucha y proyección de futuro. Y el futuro será más justo en la medida en que más mujeres ocupen, con mérito y dignidad, los espacios donde se decide el destino de nuestras sociedades.
El Rol Protagónico de la Mujer en el Siglo XXI
Hablar del rol de la mujer en la sociedad contemporánea es hablar de transformación, resiliencia y construcción constante. La mujer de hoy no habita en un solo espacio: los integra a todos. Es trabajadora, madre, profesional, científica, líder política, empresaria, educadora, activista social, creadora cultural y formadora de nuevas generaciones. Su presencia no es complementaria; es esencial.
Durante las últimas décadas, el avance femenino en educación, participación política, emprendimiento y defensa de derechos civiles ha sido significativo. Hoy más mujeres acceden a estudios superiores, ocupan cargos de responsabilidad y lideran proyectos de impacto global. Sin embargo, estos logros no significan que la meta esté alcanzada. Persisten desigualdades estructurales, brechas salariales, estereotipos de género y barreras culturales que limitan su pleno desarrollo.
La mujer contemporánea enfrenta una realidad compleja: debe demostrar capacidad en escenarios donde históricamente fue excluida, mientras continúa sosteniendo responsabilidades familiares que muchas veces no se distribuyen de manera equitativa. Aun así, avanza. Se prepara. Emprende. Innova. Lidera.
En el ámbito profesional, las mujeres aportan visión estratégica, sensibilidad social y capacidad de trabajo colaborativo. En la política, introducen agendas que priorizan la educación, la salud, la inclusión y la justicia social. En la ciencia y la tecnología, rompen paradigmas y amplían los horizontes del conocimiento. En el deporte y la cultura, inspiran con disciplina y creatividad. Y en el hogar (espacio históricamente invisibilizado) continúan siendo eje de formación en valores, resiliencia y humanidad.
Una sociedad verdaderamente equitativa no se construye con discursos simbólicos, sino con igualdad real en la toma de decisiones. Esto implica acceso justo a puestos de liderazgo, condiciones laborales dignas, corresponsabilidad en las tareas del hogar, y la eliminación de estigmas que encasillan o minimizan el potencial femenino.
La igualdad no es un favor que se concede; es un derecho que se reconoce. Y cuando la mujer tiene oportunidades reales, no solo ella progresa: progresa la familia, la empresa, la comunidad y la nación. Diversos estudios han demostrado que las sociedades con mayor participación femenina en la economía y en la política alcanzan mejores indicadores de bienestar, crecimiento sostenible y estabilidad social.
El desafío actual no es únicamente abrir puertas, sino garantizar que esas puertas permanezcan abiertas para todas, sin distinción de origen, condición económica o contexto cultural. El reto es transformar mentalidades, educar en respeto mutuo y promover una cultura donde el talento y la ética pesen más que el género.
El rol de la mujer en la sociedad actual no puede reducirse a una función específica. Es múltiple, dinámico y determinante. La mujer no solo participa en el desarrollo social: lo impulsa, lo humaniza y lo orienta hacia un horizonte más justo.
Conmemorar el Día de la Mujer es reconocer estos avances, visibilizar los desafíos pendientes y proyectar un futuro donde la equidad no sea una aspiración, sino una realidad cotidiana. Porque cuando la mujer avanza, la humanidad entera avanza con ella.
De la Indignación a la Acción: Construyendo una Sociedad Libre de Violencia
La violencia contra la mujer constituye una de las violaciones de derechos humanos más extendidas y persistentes en el mundo. No distingue fronteras, culturas ni niveles socioeconómicos. Se manifiesta en agresiones físicas, psicológicas, sexuales, económicas y simbólicas que afectan no solo a las víctimas directas, sino al tejido completo de la sociedad.
Erradicarla no es una tarea individual ni aislada. Requiere una acción coordinada, sostenida y valiente de diversos actores sociales. Solo desde un compromiso integral será posible transformar las estructuras que la permiten.
El rol del Estado: El Estado tiene la responsabilidad primaria de garantizar la vida, la dignidad y la seguridad de sus ciudadanas. Esto implica:
- Fortalecer y asegurar la aplicación efectiva de leyes de protección contra la violencia de género.
- Establecer protocolos de atención integral que incluyan asistencia médica, psicológica, jurídica y social para las víctimas.
- Asignar presupuesto suficiente a programas de prevención y campañas educativas permanentes.
- Garantizar acceso ágil y seguro a la justicia, evitando la revictimización y asegurando medidas de protección oportunas.
Las leyes existen en muchos países, pero su verdadera eficacia depende de la voluntad política, la capacitación institucional y el seguimiento constante.
El papel de las instituciones y la sociedad civil: Las instituciones educativas, organizaciones sociales, empresas, iglesias y medios de comunicación desempeñan un papel determinante en la transformación cultural. Entre sus responsabilidades destacan:
- Implementar programas educativos desde la infancia que promuevan la igualdad de género, el respeto mutuo y la resolución pacífica de conflictos.
- Ofrecer servicios de apoyo psicológico, legal y económico para mujeres víctimas de violencia.
- Generar campañas de sensibilización que cuestionen estereotipos y normalizaciones culturales que perpetúan el maltrato.
La violencia no comienza con un golpe; comienza con una idea equivocada de superioridad. Por eso, la prevención empieza en la educación.
La responsabilidad de la familia: La familia es la primera escuela de convivencia. Allí se siembran valores que pueden reproducir la violencia o erradicarla.
- Educar en el respeto, la equidad y el diálogo como herramientas fundamentales de relación.
- No justificar ni encubrir ninguna forma de violencia dentro del hogar.
- Brindar apoyo emocional y acompañamiento a quienes enfrenten situaciones de riesgo.
Criar hijos e hijas con conciencia de igualdad es una de las inversiones más poderosas para el futuro.
El empoderamiento y la acción de las propias mujeres: Aunque la violencia de género es un problema estructural que no puede responsabilizar a la víctima, el fortalecimiento personal y comunitario es un factor clave para romper ciclos de abuso. Algunas acciones fundamentales incluyen:
- Informarse sobre sus derechos y conocer las leyes de protección vigentes.
- Denunciar cualquier acto de violencia o discriminación, ya sea física, psicológica o económica.
- Construir redes de apoyo entre mujeres y vincularse con organizaciones de defensa de derechos humanos.
- Participar en espacios comunitarios, formativos y de liderazgo que promuevan la igualdad.
- Buscar apoyo profesional cuando sea necesario, entendiendo que pedir ayuda no es señal de debilidad, sino de valentía.
El silencio protege al agresor; la denuncia protege la dignidad.
Hacia una transformación cultural: La prevención real se construye educando a las futuras generaciones en el respeto, la corresponsabilidad y la solución pacífica de los conflictos. Se necesita una transformación profunda de normas culturales que han tolerado, minimizado o invisibilizado la violencia durante siglos.
Estas acciones deben sostenerse en políticas públicas coherentes, participación comunitaria activa y procesos educativos continuos. No basta con reaccionar ante los casos; es necesario cambiar las mentalidades que los generan.
El Día de la Mujer no solo es conmemoración y reconocimiento. Es también un llamado urgente a la acción. La lucha contra la violencia no es una causa exclusiva de las mujeres: es una responsabilidad colectiva. Una sociedad que protege a sus mujeres se protege a sí misma. Una sociedad que erradica la violencia construye justicia, paz y futuro.
Cifras que Duelen, Conciencias que Deben Despertar
La violencia contra la mujer es una de las expresiones más extremas de desigualdad de género y una violación sistemática de los derechos humanos. Aunque hemos avanzado en marcos legales, programas de protección y conciencia pública, aún enfrentamos realidades alarmantes que nos obligan a reflexionar y actuar con urgencia.
Primero, es necesario cuestionar y transformar las creencias culturales que han sostenido una visión distorsionada de las relaciones entre hombres y mujeres. El estereotipo que afirma que “el hombre es superior a la mujer” está profundamente arraigado en nuestra sociedad y ha sido alimentado por prácticas machistas a lo largo de generaciones. Cambiar ese paradigma no es una concesión ni una moda: es un acto de justicia y dignidad humana. Por eso es más oportuno decir: “junto a un gran hombre siempre hay una gran mujer… y viceversa”. La fuerza de una sociedad se mide por la igualdad de oportunidades y el respeto entre todos sus miembros.
En Ecuador, las cifras sobre violencia de género son estremecedoras y no pueden ser ignoradas:
- Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en un solo año se registraron 702 víctimas de femicidio, de las cuales aproximadamente el 80 % fueron asesinadas por sus parejas o exparejas.
- El 65 % de las mujeres en el país ha reportado haber sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida.
- Informes del INEC también muestran que 7 de cada 10 mujeres han sido víctimas de algún tipo de agresión en Ecuador.
Estas cifras no son meros números. Representan historias de dolor, familias desgarradas, sueños truncados y comunidades heridas. Son un llamado urgente a fortalecer, con decisión, todos los mecanismos de prevención, protección y empoderamiento para las mujeres ecuatorianas.
Es especialmente preocupante constatar que 7 de cada 10 mujeres son violentadas por quienes juraron amarlas y protegerlas. Esta agresión no solo pone en evidencia una conducta reprobable, sino que revela un patrón cultural de dominación y miedo: miedo a la autonomía, al talento, a las virtudes y al liderazgo de las mujeres.
No podemos, como sociedad, seguir tolerando la violencia contra la mujer. No podemos aceptar silencios cómplices. No podemos normalizar el maltrato como si fuese un asunto privado.
La mujer fue creada para ser amada, respetada y protegida, no para ser subyugada ni callada por la violencia de su pareja. Una sociedad en paz es aquella que protege a sus miembros más vulnerables y rechaza sin ambages cualquier forma de abuso.
La violencia de género no empieza con un golpe; empieza con palabras que degradan, silencios que justifican y estructuras que normalizan. Cambiar esto requiere compromiso colectivo, educación desde la infancia y la intervención firme de todas las instituciones del Estado y de la sociedad civil.
Mujer: Levántate, Prepárate y Conquista tu Destino
“Los hombres que no perdonan a las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandes virtudes.” Hoy elevo mi voz para rendir homenaje a la mujer sabia, luchadora y empática. A ti, que llenas de luz tu hogar y sostienes con firmeza los pilares de tu familia. A ti, que eres vida, fe y esperanza; el más grande proyecto de Dios sobre la tierra.
La mujer no es fragilidad: es fortaleza silenciosa. No es sombra: es luz propia. No es complemento: es esencia.
Su belleza no está en la ropa que lleve ni en la figura que luce. Su verdadera belleza habita en sus ojos, porque son la puerta del corazón, donde nacen el amor, la ternura, la valentía y la capacidad infinita de resiliencia.
El Génesis nos recuerda que la mujer fue tomada del costado del hombre: no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser dominada, sino del lado para ser igual; bajo el brazo para ser protegida; junto al corazón para ser amada. Esa es tu dignidad: igualdad, respeto y amor.
Pero hoy no basta con el reconocimiento simbólico. Hoy el mundo necesita mujeres preparadas, educadas, autónomas y financieramente libres.
La educación es la herramienta más poderosa que pueden empuñar. Es la llave que abre puertas, la antorcha que disipa la oscuridad, la pértiga que les permite saltar de la dependencia a la autonomía. Estudiar no es solo obtener un título; es conquistar su libertad. Es romper cadenas invisibles. Es demostrar que su inteligencia, su talento y su capacidad no tienen límites.
El emprendimiento y el acceso al campo laboral no son simples opciones: son caminos hacia su dignidad económica. Una mujer que genera sus propios recursos fortalece su autoestima, protege su integridad y amplía sus oportunidades. La independencia financiera no es egoísmo; es seguridad, es prevención, es poder de decisión.
A los hombres nos corresponde superar inseguridades y cobardías, erradicar toda forma de violencia y reconocer que el verdadero liderazgo se demuestra respetando y apoyando el crecimiento femenino. Pero a ti, mujer valiente, te corresponde revestirte de amor propio, poner límites claros y no permitir jamás el maltrato ni la humillación.
Si la mujer se derrumba, se debilita la familia. Si la mujer avanza, avanza la sociedad. Si la mujer se educa, se transforma el mundo.
No estás llamada a sobrevivir, sino a trascender. No naciste para depender, sino para decidir. No fuiste creada para el silencio, sino para la influencia positiva.
Hoy, en el Día de la Mujer, más que flores y palabras, recibe este llamado: Estudia. Prepárate. Emprende. Trabaja. Cree en ti.
Haz de tu talento una herramienta de cambio. Haz de tu autonomía un acto de justicia. Haz de tu vida un testimonio de dignidad y superación.
El mundo necesita tu inteligencia, tu sensibilidad y tu fuerza. La sociedad necesita tu liderazgo.
Tu familia necesita tu ejemplo. Y tú necesitas creer, profundamente, que mereces libertad, respeto y realización plena.
Mujer: eres tesoro, eres fuerza, eres futuro. Levántate y conquista el espacio que te pertenece.
Conclusión
El Día Internacional de la Mujer no es el final de una historia: es un punto de partida. Es una llama que nos recuerda que la lucha por la dignidad, el respeto y la igualdad no pertenece al pasado, sino al presente y al futuro que estamos construyendo.
La mujer es memoria de lucha porque lleva en su historia las huellas de generaciones que resistieron la exclusión y transformaron el dolor en conquista. Es voz de cambio porque no calla ante la injusticia, porque cuestiona estructuras que limitan y propone caminos que liberan. Y es arquitecta del futuro porque, con cada decisión, con cada acto de liderazgo, con cada hijo educado en valores y cada proyecto emprendido, está modelando la sociedad que heredarán las próximas generaciones.
No podemos permitir que esta fecha se reduzca a flores pasajeras o discursos protocolarios. El verdadero homenaje se construye con acciones: con leyes que protejan, con oportunidades reales, con educación que emancipe, con familias que eduquen en respeto y con hombres que comprendan que la igualdad no resta poder, sino que multiplica dignidad.
Una sociedad que honra a sus mujeres se honra a sí misma. Una nación que protege a sus mujeres protege su futuro. Cuando una mujer vive sin miedo, trabaja con igualdad, lidera con libertad y ama con dignidad, toda la humanidad se eleva.
Hoy el llamado es claro: transformar la admiración en compromiso, la indignación en acción y el reconocimiento en justicia permanente. Que cada hogar sea espacio de respeto. Que cada institución sea garante de equidad. Que cada mujer sepa que su voz importa, que su vida vale y que su destino no está determinado por barreras, sino por su capacidad infinita de crear, construir y trascender.
Mujer: no eres fragilidad, eres fuerza que sostiene al mundo. No eres límite, eres posibilidad. No eres pasado silenciado, eres presente consciente y futuro luminoso.
Que este día no sea solo conmemoración, sino renovación del pacto social por la igualdad. Porque cuando la mujer avanza con libertad y dignidad, la historia cambia de rumbo… y el mundo se vuelve más justo, más humano y más esperanzador.
Noticias Zamora
Cuando la identidad busca sentido: jóvenes, familia y fe ante los desafíos de nuestro tiempo
Por: Lic. Mario Paz.
Introducción
En toda generación, los jóvenes han buscado comprender quiénes son y cuál es su lugar en el mundo. Sin embargo, en la actualidad, esta búsqueda de identidad se desarrolla en un contexto profundamente distinto, marcado por la influencia de la tecnología, las redes sociales y nuevas formas de expresión cultural que amplían las posibilidades de autoidentificación. En este escenario ha surgido con mayor visibilidad un fenómeno juvenil conocido como “Therians”, término asociado a personas que experimentan una conexión emocional, simbólica o identitaria con un animal no humano.
Para algunos observadores, estas manifestaciones pueden interpretarse como parte de los procesos normales de exploración propios de la adolescencia; para otros, generan inquietudes relacionadas con la construcción de la identidad humana, la influencia cultural y el bienestar psicológico. Esta diversidad de percepciones ha dado lugar a debates en ámbitos familiares, educativos, psicológicos y religiosos, evidenciando la necesidad de una comprensión más amplia y equilibrada.
Abordar este fenómeno requiere ir más allá de juicios simplistas o reacciones alarmistas. Supone reconocer que, detrás de las conductas visibles, suelen existir necesidades humanas profundas: búsqueda de pertenencia, reconocimiento, sentido personal y afirmación de la propia identidad. Comprender estas dimensiones permite responder con mayor responsabilidad, evitando tanto la trivialización como la estigmatización.
Este tema adquiere también una dimensión espiritual, ya que plantea preguntas fundamentales sobre la naturaleza humana, la dignidad de la persona y el sentido de la existencia. Al mismo tiempo, representa un desafío pastoral para las familias y las comunidades, llamadas a acompañar con amor, verdad y prudencia los procesos de crecimiento de niños y adolescentes.
En este contexto, el presente artículo propone una reflexión integral sobre el fenómeno Therian, analizando su significado, su impacto en la familia y la sociedad, las posibles razones que lo explican, su relación con la visión religiosa del ser humano y algunas orientaciones para padres e instituciones. Más que ofrecer respuestas definitivas, el propósito es aportar comprensión, promover el diálogo y contribuir al acompañamiento responsable de los jóvenes en su proceso de construcción de identidad, favoreciendo siempre su bienestar emocional, social y espiritual.
Cuando la identidad busca sentido: origen, significado y realidad humana del fenómeno Therian.
La palabra “Therian” proviene del griego thērion, que significa “bestia” o “animal salvaje”, y en su uso contemporáneo ha sido adoptada por comunidades digitales para describir a personas que experimentan una conexión identitaria interna con un animal específico. Esta identificación no implica necesariamente una creencia literal de ser un animal, sino más bien una percepción subjetiva de afinidad, simbolismo o representación psicológica que puede expresarse mediante comportamientos, accesorios (como máscaras, colas u orejas) o actitudes que evocan características animales.
En términos socioculturales, el fenómeno Therian debe entenderse dentro de un contexto más amplio de búsqueda de identidad, especialmente en etapas de desarrollo como la adolescencia y la juventud temprana. Durante estas fases, es común que las personas exploren diferentes formas de autoexpresión para construir su sentido de pertenencia y singularidad. Las comunidades en línea han facilitado la visibilidad de estas identidades, generando espacios donde los individuos encuentran aceptación, validación y lenguaje para describir experiencias internas que antes podían resultar confusas o incomprendidas.
Es importante diferenciar claramente este fenómeno de condiciones clínicas. En la mayoría de los casos documentados, la identidad Therian no constituye un trastorno mental diagnosticable. Más bien, se relaciona con procesos de simbolización, imaginación activa, construcción identitaria y, en algunos casos, mecanismos de afrontamiento emocional. Sin embargo, como ocurre con cualquier manifestación identitaria, pueden existir situaciones particulares donde se asocie con dificultades psicológicas subyacentes, especialmente si la persona presenta aislamiento social, angustia significativa o desconexión de la realidad cotidiana. Por ello, la evaluación debe realizarse siempre de manera individual, evitando generalizaciones o estigmatizaciones.
Comprender el fenómeno Therian desde una mirada interdisciplinaria (psicológica, social, familiar y espiritual) permite evitar extremos: ni trivializarlo como una simple moda, ni patologizarlo automáticamente. Se trata de un fenómeno contemporáneo que refleja dinámicas culturales, tecnológicas y evolutivas de la identidad en las nuevas generaciones. La clave está en responder con información, empatía y orientación, promoviendo siempre el bienestar integral de la persona y su desarrollo saludable dentro de la realidad.
Cuando un hijo busca identidad: desafíos y oportunidades para la familia y la sociedad
El impacto social del fenómeno Therian no es uniforme; depende en gran medida del contexto familiar, cultural y de la intensidad con la que la persona vive y expresa esta identidad. Más que un problema en sí mismo, suele convertirse en un desafío relacional y de comprensión, especialmente cuando quienes rodean al joven no cuentan con información suficiente para interpretar lo que está ocurriendo.
En la familia, la aparición de conductas o expresiones asociadas a una identidad Therian puede generar inicialmente confusión, preocupación e incluso temor. Muchos padres se preguntan si su hijo está rechazando su identidad humana, si existe un problema psicológico o si se están vulnerando los valores familiares. Estas reacciones son comprensibles, ya que se trata de una realidad relativamente nueva para muchas generaciones adultas. Sin embargo, también puede convertirse en una oportunidad valiosa para fortalecer la comunicación familiar. Cuando los padres adoptan una actitud de escucha abierta y acompañamiento, el fenómeno puede abrir espacios de diálogo profundo sobre temas esenciales como la construcción de la identidad, la autoestima, la necesidad de pertenencia y la gestión emocional durante la adolescencia. En lugar de romper vínculos, puede fortalecerlos.
En la sociedad, el fenómeno se inscribe dentro del crecimiento de subculturas digitales y comunidades virtuales que permiten a los jóvenes encontrar grupos de afinidad más allá de su entorno inmediato. Internet ha facilitado la visibilidad de identidades diversas y ha creado espacios de validación que antes no existían. No obstante, esta exposición también conlleva riesgos: los jóvenes que se identifican como Therians pueden ser objeto de burlas, estigmatización o rechazo social, lo que aumenta la posibilidad de aislamiento o de refugio excesivo en entornos virtuales.
Además, el fenómeno genera debates sociales más amplios sobre los límites entre la libertad de expresión personal, el desarrollo psicológico saludable y la responsabilidad educativa de la familia y las instituciones. Surgen preguntas legítimas: ¿hasta dónde debe validarse una expresión identitaria?, ¿cuándo requiere orientación profesional?, ¿cómo equilibrar respeto y guía? Estas discusiones reflejan tensiones propias de una sociedad en transformación, donde las nuevas formas de identidad emergen más rápido que la capacidad colectiva para comprenderlas.
En este sentido, el impacto del fenómeno Therian no debe analizarse únicamente desde la conducta visible, sino desde las necesidades humanas subyacentes que suele expresar: búsqueda de identidad, pertenencia, reconocimiento y sentido personal. La respuesta más constructiva, tanto en la familia como en la sociedad, no es la ridiculización ni la alarma exagerada, sino la combinación de información, empatía y acompañamiento responsable, promoviendo siempre el desarrollo integral y el bienestar de la persona.
Cuando un joven busca sentido y pertenencia: las razones humanas detrás de estas conductas
Las conductas asociadas a la imitación animal o a la identidad Therian no responden a una única causa, sino a la interacción de factores psicológicos, sociales y culturales, especialmente durante la adolescencia, etapa en la que la construcción de la identidad personal ocupa un lugar central.
Entre los factores más relevantes se encuentra la búsqueda de identidad, mediante la cual los jóvenes exploran distintas formas de autoexpresión para comprender quiénes son. En algunos casos, la identificación simbólica con características animales puede servir como una forma de expresar emociones, rasgos de personalidad o aspiraciones internas.
La necesidad de pertenencia también influye significativamente. Las comunidades digitales pueden ofrecer apoyo emocional y sentido de grupo, aunque un uso desequilibrado puede favorecer el aislamiento del entorno inmediato. Asimismo, la influencia de internet y las redes sociales facilita la difusión de estas tendencias y procesos de imitación, especialmente en etapas de desarrollo donde el aprendizaje social ocurre por observación.
En ciertos casos, estas conductas pueden funcionar como mecanismos de afrontamiento emocional frente a dificultades personales o sociales, mientras que en otros simplemente reflejan creatividad y juego simbólico propios del desarrollo. La mayoría de las personas que se identifican de esta manera reconocen plenamente su condición humana, describiendo más bien una conexión interna significativa con características animales.
Aunque la investigación científica sobre el fenómeno aún es limitada, existe consenso en que suele relacionarse con procesos normales de desarrollo, necesidades de pertenencia, influencias culturales y mecanismos psicológicos de adaptación.
Comprender estas causas permite responder con equilibrio y orientación, promoviendo el bienestar emocional y el desarrollo integral del niño o adolescente.
Redescubrir quiénes somos: la dignidad humana a la luz del amor de Dios
Desde la fe cristiana, la comprensión de la identidad humana parte de un principio fundamental: el ser humano posee una dignidad única porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Así lo afirma el libro del Génesis: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” (Génesis 1:26-27). Esta declaración no solo describe un origen, sino que establece una verdad teológica profunda: la persona humana tiene un valor intrínseco, una naturaleza espiritual y una responsabilidad moral que la distinguen del resto de la creación.
La tradición bíblica enseña que el ser humano no es simplemente un animal más dentro del universo, sino una criatura con alma racional, conciencia moral y capacidad de relación con Dios. Además, se le confiere un papel de administración y cuidado sobre la creación, como expresa también el Salmo 8, donde se resalta la posición especial del hombre por encima de otras criaturas. Desde esta perspectiva, la identidad humana no es intercambiable ni modificable en su esencia, porque está arraigada en el diseño divino.
Por esta razón, algunos creyentes consideran que identificarse como un animal (especialmente cuando implica negar o reemplazar la naturaleza humana) puede entrar en tensión con la doctrina cristiana. Textos como Romanos 1:22-23 advierten sobre el riesgo de distorsionar la verdad acerca de Dios y de la creación, cambiando la gloria de lo incorruptible por representaciones de criaturas. En este sentido, el debate no se centra únicamente en una conducta externa, sino en la comprensión de la identidad y del orden creacional.
Desde una lectura teológica, las preocupaciones principales que suelen señalarse incluyen:
- La posible negación de la imagen de Dios en el ser humano.
- La construcción de la identidad basada exclusivamente en percepciones subjetivas.
- La alteración simbólica del orden de la creación.
- La priorización del instinto o lo emocional por encima de la razón y la responsabilidad moral.
- La confusión del concepto de naturaleza humana.
Sin embargo, la fe cristiana no se limita a establecer principios doctrinales; también propone una respuesta pastoral basada en el amor, la misericordia y el acompañamiento. A lo largo de los Evangelios se observa que Jesús se acerca primero a la persona antes que, al problema, ofreciendo verdad junto con gracia. Por ello, ante fenómenos contemporáneos como la identidad Therian, la respuesta espiritual más constructiva no es la condena inmediata ni el rechazo, sino el acompañamiento que ayude a la persona a descubrir su identidad profunda como hijo o hija de Dios.
En el ámbito de la fe, estas situaciones pueden interpretarse también como oportunidades para dialogar sobre preguntas existenciales fundamentales: ¿Quién soy?, ¿cuál es mi propósito?, ¿qué significa ser humano?, ¿dónde encuentro mi valor? La espiritualidad cristiana ofrece un marco de sentido que integra la creatividad, la imaginación y la búsqueda personal dentro de una visión más amplia de la persona, recordando que la dignidad humana no depende de etapas de exploración, confusión o procesos de crecimiento.
En definitiva, la perspectiva cristiana afirma con claridad que el ser humano no es un animal, sino una creación única amada por Dios. Pero también enseña que toda persona merece respeto, paciencia y guía amorosa. La verdad sin amor puede herir, pero el amor sin verdad puede desorientar. El desafío pastoral consiste en mantener ambas dimensiones: afirmar la identidad humana creada por Dios y, al mismo tiempo, acompañar con compasión a quienes atraviesan procesos de búsqueda personal, promoviendo siempre su bienestar integral y su crecimiento espiritual.
Acompañar para crecer: el papel de la familia y la educación en la construcción de la identidad
Cuando surgen conductas asociadas a la identidad Therian en niños o adolescentes, la reacción inicial de muchos adultos suele ser la preocupación o el deseo de “prevenir” que continúen. Sin embargo, la literatura científica sugiere que, en la mayoría de los casos, estas manifestaciones forman parte de procesos exploratorios propios del desarrollo, especialmente durante la adolescencia. Por ello, más que centrarse en la prohibición, los especialistas recomiendan el acompañamiento, la orientación y el fortalecimiento de la identidad personal.
Según estudios psicológicos recientes, los jóvenes atraviesan etapas de experimentación identitaria que pueden incluir distintas formas de autoexpresión simbólica. Estas experiencias suelen ser temporales cuando el entorno familiar y social ofrece seguridad emocional, límites saludables y modelos positivos de identidad. Investigaciones académicas han encontrado que la comunicación familiar abierta y el apoyo emocional son factores protectores clave frente a conductas que podrían volverse problemáticas.
Recomendaciones para padres de familia
El rol de los padres es fundamental, no desde el control rígido, sino desde la guía cercana y consciente. Algunas orientaciones importantes incluyen:
- Mantener una comunicación abierta, evitando burlas, humillaciones o rechazo que puedan cerrar el diálogo.
- Intentar comprender qué significado tiene para el joven esa identificación y qué necesidades emocionales podría estar expresando.
- Fortalecer la autoestima, la identidad personal y el sentido de valor propio más allá de modas o influencias externas.
- Supervisar el consumo digital y las redes sociales de manera prudente, sin recurrir a prohibiciones extremas que puedan generar mayor curiosidad o rebeldía.
- Buscar orientación profesional cuando la conducta interfiera con la vida cotidiana, el rendimiento académico, las relaciones sociales o el bienestar emocional.
La clave no está en confrontar la conducta de manera directa, sino en fortalecer los fundamentos internos del joven: seguridad emocional, identidad clara y sentido de pertenencia familiar.
Recomendaciones para instituciones educativas
Las escuelas y colegios también desempeñan un papel importante en la prevención de conflictos y en el acompañamiento saludable del desarrollo juvenil. Entre las acciones recomendadas se encuentran:
- Promover programas de educación emocional, autoconocimiento y desarrollo de una identidad saludable.
- Prevenir y actuar frente al acoso escolar, ya que los jóvenes que se perciben como diferentes pueden ser más vulnerables a la burla o exclusión.
- Generar espacios de diálogo guiado sobre identidad, autoestima, uso responsable de redes sociales y construcción del autoconcepto.
- Contar con profesionales de orientación o consejería que puedan intervenir cuando sea necesario.
Un entorno educativo seguro y respetuoso reduce significativamente los riesgos de aislamiento y favorece el desarrollo integral de los estudiantes.
¿Qué hacer si la conducta ya se presenta?
Cuando un joven manifiesta comportamientos asociados a la identidad Therian, es importante actuar con prudencia y equilibrio:
- Evitar reacciones agresivas, alarmistas o ridiculizantes que puedan dañar la confianza.
- Escuchar activamente las motivaciones y emociones detrás del comportamiento.
- Evaluar el impacto funcional: si afecta el estudio, las relaciones sociales, la salud emocional o el funcionamiento diario.
- Consultar profesionales de la salud mental (psicólogos o consejeros) si existen señales de aislamiento, ansiedad, depresión o confusión de identidad significativa.
- Reforzar valores, creencias familiares y principios espirituales principalmente a través del ejemplo y la coherencia, no solo del discurso.
La intervención más efectiva no consiste en prohibir la conducta, sino en ayudar al joven a construir una identidad sólida, integrada y realista, fortaleciendo su desarrollo emocional, social y espiritual.
Diversas organizaciones sociales y guías profesionales también han abordado este tema, destacando la importancia de la empatía hacia los jóvenes que atraviesan estas experiencias, así como la necesidad de protegerlos de riesgos potenciales como el acoso escolar, la vulnerabilidad en entornos digitales o el aislamiento social.
En síntesis, el desafío para padres e instituciones no es controlar una conducta puntual, sino acompañar a la persona en su proceso de crecimiento. Cuando un joven se siente escuchado, valorado y orientado, aumenta significativamente la probabilidad de que construya una identidad saludable y equilibrada, capaz de integrar sus inquietudes dentro de una vida plena y realista.
Conclusión
El fenómeno Therian, más allá de las conductas visibles que puedan llamar la atención o generar inquietud, revela una realidad más profunda: la búsqueda humana de identidad, pertenencia y sentido en un mundo en constante transformación. Las nuevas generaciones crecen en contextos culturales y tecnológicos que amplían las formas de expresión personal, pero también pueden generar confusión, fragilidad emocional y preguntas existenciales complejas. Comprender este fenómeno exige ir más allá de la reacción inmediata y reconocer las necesidades humanas que lo acompañan.
La familia, la escuela y la comunidad de fe tienen un papel insustituible en este proceso. No se trata únicamente de corregir comportamientos, sino de acompañar personas; no de imponer respuestas, sino de orientar con verdad y amor; no de actuar desde el miedo, sino desde la responsabilidad y la esperanza. Cuando los jóvenes encuentran adultos que escuchan, guían y sostienen con coherencia, aumenta significativamente la posibilidad de que construyan una identidad sólida, integrada y realista.
Desde la perspectiva de la fe, el mayor desafío y la mayor oportunidad consisten en ayudar a redescubrir la dignidad profunda del ser humano como criatura amada por Dios. La identidad no se construye solo desde percepciones subjetivas o influencias culturales, sino también desde el reconocimiento del propio valor, propósito y vocación. Acompañar con compasión no significa renunciar a la verdad, sino presentarla de manera que ilumine, sane y oriente.
En definitiva, el reto de nuestro tiempo no es únicamente comprender fenómenos emergentes, sino fortalecer las raíces que permiten a los jóvenes crecer con seguridad interior. Cuando una persona descubre quién es, de dónde viene y hacia dónde puede dirigirse, disminuyen las confusiones y aumenta la capacidad de vivir con plenitud. Por ello, el objetivo no debe ser solo prevenir conductas, sino formar corazones firmes, mentes claras y vidas con sentido.
Porque, al final, toda búsqueda de identidad es también una búsqueda de amor, de reconocimiento y de propósito. Y allí donde existen familias presentes, comunidades que acompañan y una fe que ilumina, siempre hay esperanza.
-
Entretenimiento5 años agoAdriana Bowen, sobre la cirugía bariátrica: Siento que recuperé mi vida
-
Politica5 años agoEl defensor del Pueblo, Freddy Carrión, fue llamado a juicio en la investigación por el delito de abuso sexual
-
Internacionales4 años agoMuere Cheslie Kryst, Miss Estados Unidos 2019 y presentadora de televisión
-
Internacionales4 años agoTiroteo en concierto en Paraguay deja dos muertos y cuatro heridos
-
Nacionales4 años ago¿Qué hay detrás del asesinato de Fredi Taish?
-
Fashion9 años ago
Amazon will let customers try on clothes before they buy
-
Politica1 año ago‘No soy contratista del Estado’, asegura Topic con certificado de Sercop en mano
-
Deportes4 años agoFEF solicita al COE Nacional 60% de aforo para partido Ecuador vs. Brasil
