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La comunicación asertiva: el arte de expresarse con respeto y empatía

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Introducción

En la mayoría de los conflictos humanos, la raíz no está tanto en la diferencia de ideas como en la forma en que nos comunicamos. Con frecuencia, no escuchamos para comprender, sino para responder. La prisa, el ego y la falta de empatía han distorsionado la esencia del diálogo, dando paso a la confrontación, la indiferencia o la violencia verbal y emocional. Esta realidad se refleja en diversos ámbitos de la vida (familiar, laboral, educativo e incluso deportivo), donde el respeto cede terreno ante la impulsividad y el desencuentro.

¿Cómo revertir esta tendencia? El camino comienza con la comunicación asertiva, una práctica que nos invita a expresarnos con claridad, respeto y empatía, sin agredir ni someternos. Ser asertivo implica abandonar los juicios de valor, centrarnos en los hechos y aceptar que nuestras peticiones pueden ser aceptadas o rechazadas, porque cada persona piensa y siente de manera distinta, y esa diversidad merece ser respetada.

En un mundo cada vez más interconectado, pero paradójicamente más incomunicado, la asertividad se convierte en una competencia esencial. No basta con hablar ni con escuchar; es necesario hacerlo con conciencia emocional y responsabilidad. La comunicación asertiva nos enseña a expresar nuestras ideas y emociones sin dañar y a defender nuestros derechos sin vulnerar los ajenos.

Más que una técnica, la asertividad es una actitud de vida que promueve el entendimiento, fortalece la autoestima y construye vínculos más humanos. En las siguientes páginas se explorarán sus fundamentos, los elementos que intervienen en un diálogo asertivo y las estrategias para mantenerla incluso en contextos difíciles.

A diferencia de los animales, que resuelven sus disputas mediante la fuerza, el ser humano ha sido dotado con la razón y la palabra. Por ello, recurrir a la agresión para resolver nuestras diferencias es renunciar a lo que nos hace verdaderamente humanos: la capacidad de dialogar con respeto, pensar con empatía y construir paz con las palabras.

Fundamentos y relevancia de la comunicación asertiva

La comunicación asertiva es una de las habilidades sociales más valiosas para el bienestar personal y la convivencia humana. Se define como la capacidad de expresar pensamientos, sentimientos, deseos o necesidades de forma clara, directa y respetuosa, sin recurrir a la agresión ni caer en la pasividad. En otras palabras, ser asertivo significa defender los propios derechos sin vulnerar los de los demás, encontrando el equilibrio entre la honestidad personal y el respeto hacia el otro.

Desde una perspectiva práctica, la asertividad se sitúa en un punto medio entre dos extremos de comportamiento comunicativo:

  • Pasividad: se manifiesta cuando una persona evita expresar sus ideas o emociones por temor al conflicto o al rechazo. Este estilo suele generar frustración, baja autoestima y resentimiento, ya que las propias necesidades quedan relegadas.
  • Agresividad: ocurre cuando se imponen opiniones o emociones sin tener en cuenta los sentimientos ajenos. Este tipo de comunicación puede generar miedo, tensión y deterioro en las relaciones interpersonales.
  • Asertividad: representa el equilibrio entre ambos polos. Implica expresarse con firmeza, empatía y consideración, buscando el entendimiento y la cooperación más que la confrontación.

En el ámbito psicológico, la comunicación asertiva está estrechamente vinculada con la inteligencia emocional, ya que requiere un adecuado reconocimiento y gestión de las emociones propias (como la ira, el miedo o la frustración) y la capacidad de interpretar las emociones de los demás. De este modo, la asertividad no solo implica saber qué decir, sino también cómo, cuándo y con qué actitud decirlo.

La asertividad no es una cualidad innata, sino una habilidad aprendida y desarrollable a través del autoconocimiento, la práctica consciente y el control emocional. Aprender a comunicarse asertivamente implica reflexionar sobre la manera en que se expresan las ideas, ajustar el tono de voz, cuidar el lenguaje corporal y fortalecer la empatía. Este proceso conduce a una comunicación más auténtica, donde las personas pueden ser escuchadas y comprendidas sin generar tensiones innecesarias.

Además, la comunicación asertiva tiene un impacto directo en la calidad de las relaciones interpersonales. El diálogo asertivo promueve vínculos basados en la confianza, la sinceridad y el respeto mutuo. Para lograrlo, es fundamental descartar de raíz los mensajes irrespetuosos, los juicios de valor y las palabras hirientes. También se debe fomentar una escucha activa, es decir, prestar atención genuina al mensaje del otro, sin anticipar respuestas ni reaccionar desde la emoción. Escuchar con empatía (no con el “hígado”, sino con el corazón y la razón) permite comprender verdaderamente al interlocutor y responder con equilibrio.

Como bien lo demuestran diversos estudios en comunicación, el mensaje humano no depende solo de las palabras. “Según la regla del 7-38-55”, solo el 7% de lo que comunicamos se transmite mediante el lenguaje verbal, el 38% a través del tono de voz y el 55% mediante el lenguaje no verbal (gestos, posturas, miradas). Por ello, ser asertivo implica coherencia entre lo que se dice, cómo se dice y lo que se expresa con el cuerpo.

En síntesis, la comunicación asertiva es un arte que combina autenticidad, respeto y empatía. Practicarla no solo mejora la manera en que nos relacionamos con los demás, sino que también fortalece la autoestima, reduce los conflictos y favorece un clima de entendimiento y colaboración tanto en el ámbito personal como profesional.

El proceso del diálogo asertivo: de la comprensión emocional a la acción constructiva

El diálogo asertivo no es un acto espontáneo ni un simple intercambio de palabras; es un proceso consciente de comunicación en el que intervienen la razón, la emoción y la empatía. Ser asertivo implica saber qué decir, cómo decirlo y cuándo hacerlo, buscando siempre construir entendimiento en lugar de generar conflicto. ¿Por qué es asertivo y emotivo?: no juzga, escucha y acompaña; muestra amor y confianza; propone una solución conjunta, no una amenaza y transforma el error en una oportunidad de crecimiento y cercanía familiar.

Para lograrlo, es útil seguir un proceso estructurado que permite ordenar las ideas y expresar los sentimientos de manera equilibrada. Este proceso consta de cuatro pasos esenciales:

  1. a) Describir los hechos concretos

El primer paso consiste en mencionar objetivamente lo que ha ocurrido, sin juicios ni interpretaciones. Describir hechos concretos permite que el interlocutor comprenda con claridad la situación y evita que el diálogo se centre en reproches o valoraciones subjetivas.

  1. b) Expresar los sentimientos

Luego, se comunican los sentimientos personales asociados a esos hechos, utilizando un lenguaje emocional honesto, pero sereno. La clave está en hablar desde el “yo” y no desde la acusación: “Me siento preocupado…” en lugar de “Tú me decepcionas.”

  1. c) Formular una petición concreta

El tercer paso consiste en expresar qué se desea que cambie o se haga. La petición debe ser específica, realista y en tono colaborativo, no impositivo. De esta forma, se orienta el diálogo hacia la solución y no hacia la culpa.

  1. d) Especificar las consecuencias

Finalmente, se explican las consecuencias positivas o constructivas que puede tener la acción propuesta. Este cierre refuerza la motivación y la confianza, mostrando que la intención es acompañar y mejorar la relación, no castigar.

EJEMPLO PRÁCTICO DEL DIÁLOGO ASERTIVO: “HIJO (A) CON BAJO RENDIMIENTO ACADÉMICO”

Una madre recibe el reporte escolar de su hijo y nota que ha bajado notablemente sus calificaciones. Ella está preocupada y triste, pero decide abordar este problema desde el diálogo asertivo.

Conducta pasiva:

La madre evita hablar del tema, guarda silencio y piensa: “No quiero hacerlo sentir mal… tal vez mejore solo.” Mientras tanto, la preocupación crece y el problema continúa.

Conducta agresiva:

La madre, se molesta, le dice con tono alto: “¡Eres un irresponsable! ¡Todo el día con el celular y amigotes! ¡Si sigues así, te quedarás de año y te pondré a trabajar!” El hijo se siente humillado y se cierra al diálogo.

Conducta asertiva:

La madre busca un momento tranquilo, se sienta con él y dice con calma: “Hijo, he visto tus calificaciones y han bajado bastante en las últimas semanas (hechos).

Me siento preocupada y triste, porque sé que eres capaz de hacerlo mejor y quiero verte avanzar (sentimientos).

Me gustaría que organicemos juntos un horario de estudio y que me cuentes si hay algo que te está costando entender o concentrarte (petición concreta).

Si trabajamos juntos, estoy segura de que podrás mejorar tus notas y te sentirás más tranquilo contigo mismo y también nosotros como familia (consecuencias).” 

Pilares esenciales del diálogo asertivo: autoconocimiento, respeto y empatía 

El diálogo asertivo no se limita a hablar con educación o expresar ideas de manera diplomática; se trata de una forma consciente y equilibrada de comunicación, donde las personas se expresan desde la autenticidad, pero sin perder el respeto hacia el otro.

Para que un intercambio comunicativo pueda considerarse verdaderamente asertivo, deben cumplirse tres requisitos fundamentales: autoconocimiento, respeto mutuo y empatía.

  1. Autoconocimiento: El primer requisito para un diálogo asertivo es el autoconocimiento emocional. Antes de hablar, es necesario comprender lo que sentimos, pensamos y necesitamos. Solo quien se conoce a sí mismo puede comunicarse con claridad y equilibrio. Reconocer las propias emociones (como la ira, la tristeza, la frustración o el miedo) permite expresarlas sin dejar que dominen la conversación. Por ejemplo, en lugar de reaccionar impulsivamente ante una crítica, una persona asertiva puede decir: “Me siento incómodo con tu comentario, me gustaría explicarte por qué.”

El autoconocimiento también implica establecer límites personales saludables, es decir, saber hasta dónde se está dispuesto a ceder y cuándo es necesario defender un derecho con firmeza, pero sin agresión. En síntesis, el diálogo asertivo comienza dentro de uno mismo, en la capacidad de gestionar emociones y transformar la reactividad en comunicación consciente.

  1. Respeto mutuo: El segundo requisito es el respeto mutuo, entendido como el reconocimiento del valor del otro, incluso cuando existen diferencias de pensamiento o de emoción.

La asertividad no busca “ganar una discusión”, sino construir entendimiento. El respeto se manifiesta en el tono de voz, la elección de palabras y la disposición para escuchar sin interrumpir.

Respetar al otro implica aceptar que su punto de vista es válido desde su experiencia, aunque no coincidamos con él. Esta actitud evita que el diálogo se convierta en una confrontación y lo transforma en una oportunidad de aprendizaje mutuo. En contextos laborales, familiares o educativos, el respeto mutuo es lo que sostiene el equilibrio relacional: permite hablar con firmeza sin herir, y escuchar sin sentirse atacado.

  1. Empatía: La tercera condición esencial del diálogo asertivo es la empatía, la capacidad de ponerse en el lugar del otro y comprender sus razones, emociones y necesidades.

Ser empático no significa estar de acuerdo con todo, sino escuchar activamente para entender el mensaje más allá de las palabras. La empatía requiere atención plena: mirar a los ojos, evitar interrupciones, validar lo que el otro siente y responder con sensibilidad.

Una comunicación empática convierte el diálogo en un espacio de conexión emocional y confianza, donde ambos interlocutores se sienten escuchados y valorados.

En todo proceso de comunicación intervienen al menos dos actores que asumen roles complementarios: el emisor y el receptor.

Ambas partes comparten la responsabilidad de crear un clima emocional seguro, en el que las ideas y sentimientos puedan expresarse sin miedo a ser ridiculizados, ignorados o atacados.

Cuando el emisor comunica con claridad y el receptor escucha con empatía, el diálogo se convierte en un puente de entendimiento, donde la comunicación fluye sin agresión y las diferencias se abordan desde el respeto.

Estrategias asertivas ante la negativa al diálogo

Así como un nudo no se deshace jalando con fuerza, sino con paciencia y cuidado, las diferencias entre las personas tampoco se resuelven con gritos ni reproches. Cuanto más tiramos del conflicto con ira, más apretamos los lazos de la incomprensión.

La asertividad no siempre garantiza una respuesta positiva o una conversación abierta. En muchos casos, las personas con las que intentamos comunicarnos pueden mostrarse cerradas, evasivas, indiferentes o incluso agresivas. Ante estas situaciones, es fundamental recordar que la asertividad comienza en uno mismo: no podemos controlar la actitud del otro, pero sí la forma en que elegimos responder.

El verdadero ejercicio de la comunicación asertiva se pone a prueba precisamente cuando el diálogo parece imposible. Mantener la serenidad, conservar la dignidad y actuar desde la empatía son señales de madurez emocional.

A continuación, se presentan algunas estrategias que ayudan a mantener el asertividad incluso cuando la otra parte no colabora:

  • Mantener la calma y no responder con agresión. No caer en provocaciones evita que el conflicto escale.
  • Reafirmar el deseo de diálogo, mostrando disposición para conversar cuando ambas partes estén tranquilas.
  • Establecer límites claros, expresando que la comunicación no puede continuar bajo falta de respeto.
  • Elegir el momento adecuado, ya que no todas las conversaciones se pueden tener en medio de la tensión.
  • Retirarse con dignidad si es necesario. Ser asertivo también significa saber cuándo detener una interacción que no lleva a nada constructivo.

Conclusión

La comunicación asertiva es mucho más que una técnica de expresión: es una forma de vivir con conciencia, respeto y empatía. En una época marcada por la prisa, los juicios y la falta de escucha, la asertividad se convierte en un acto de madurez emocional y de humanidad.

Ser asertivo no significa imponer razones ni ceder ante las presiones ajenas, sino encontrar el equilibrio entre lo que decimos y cómo lo decimos; entre el valor de defender nuestras ideas y la humildad de reconocer las del otro. Implica hablar con sinceridad, pero sin herir; escuchar con apertura, pero sin perder identidad.

Cuando elegimos comunicarnos desde la calma y la empatía, transformamos los conflictos en oportunidades de encuentro. La palabra deja de ser un arma y se convierte en un puente: une, sana y construye. Así, la comunicación asertiva no solo mejora nuestras relaciones, sino que también nos ayuda a crecer como personas más conscientes, más libres y más capaces de convivir en armonía.

Porque, en última instancia, expresarse con respeto y escuchar con empatía es el arte más humano de todos: el arte de comprender y ser comprendido.

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Curso de Lengua de Señas busca fortalecer la inclusión y romper barreras comunicacionales en Zamora Chinchipe

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Zamora Chinchipe. Con el propósito de fortalecer la inclusión social, promover una comunicación accesible y contribuir a la eliminación de barreras que enfrentan las personas con discapacidad auditiva y autismo no verbal, se desarrollará en la provincia un Curso de Lengua de Señas, acompañado de contenidos relacionados con sensibilización y políticas públicas en materia de discapacidad.

La iniciativa surge como una propuesta orientada a generar mayores capacidades en profesionales, servidores públicos, docentes y ciudadanía en general, bajo la premisa de que el acceso a la comunicación constituye un elemento fundamental para el ejercicio de derechos y la participación plena en la sociedad.

Una herramienta para garantizar derechos

El aprendizaje de la lengua de señas constituye una herramienta fundamental para facilitar la interacción de las personas sordas con su entorno familiar, educativo, laboral e institucional. También permite mejorar su acceso a información, servicios públicos, programas estatales y otros espacios de participación ciudadana.

Durante la presentación de la iniciativa se destacó que las barreras comunicacionales pueden limitar considerablemente la autonomía de las personas con discapacidad auditiva. Situaciones aparentemente cotidianas, como acudir a una institución pública, realizar un trámite bancario, recibir atención médica o acceder a información educativa, pueden convertirse en obstáculos cuando no existe personal capacitado para establecer una comunicación adecuada.

En este contexto, se plantea la necesidad de que las instituciones públicas fortalezcan progresivamente sus mecanismos de accesibilidad y cuenten con profesionales capacitados en lengua de señas.

Más allá de los subtítulos

Uno de los aspectos señalados durante la socialización de la propuesta es que la inclusión comunicacional no debe limitarse únicamente a la incorporación de subtítulos.

La lengua de señas posee una estructura, configuración y gramática propias, por lo que requiere procesos adecuados de aprendizaje e interpretación para garantizar que la información llegue de manera clara a las personas sordas.

La capacitación busca que quienes participen no solamente aprendan signos básicos, sino que también comprendan el contexto social de la discapacidad y la importancia de generar entornos accesibles.

Formación y sensibilización

La propuesta contempla contenidos relacionados con lengua de señas, discapacidad, sensibilización y políticas públicas, con el objetivo de promover una visión integral de la inclusión.

La iniciativa está impulsada por Michelle Vázquez, profesional vinculada al trabajo en materia de discapacidad y perito de la Función Judicial, quien explicó que su experiencia personal y profesional la llevó a involucrarse en este ámbito.

Su motivación también está relacionada con su entorno familiar y con la experiencia de una hermana con discapacidad auditiva. Según explicó, esa realidad le permitió comprender desde temprana edad las dificultades que enfrentan las personas sordas cuando no existen mecanismos adecuados de comunicación y adaptación educativa.

A partir de esa experiencia, ha desarrollado procesos de formación y trabajo social relacionados con discapacidad, con el propósito de contribuir a la construcción de una sociedad más inclusiva.

Una provincia que necesita avanzar

Durante la socialización de la iniciativa en diario El Amazónico también se puso énfasis en la necesidad de fortalecer la preparación de quienes trabajan diariamente con la ciudadanía.

Docentes, médicos, servidores públicos, funcionarios y profesionales de distintas áreas pueden encontrarse en algún momento con una persona con discapacidad auditiva. Contar con conocimientos básicos de lengua de señas permitiría brindar una atención más adecuada y reducir situaciones de dependencia.

La propuesta plantea que instituciones como los ministerios de Educación, Salud, Inclusión Económica y Social y Trabajo, entre otras entidades públicas, fortalezcan sus capacidades de atención inclusiva.

El objetivo no es únicamente mejorar la comunicación, sino contribuir a que las personas con discapacidad puedan ejercer con mayor autonomía sus derechos a la educación, salud, trabajo, participación social y acceso a servicios públicos.

Una experiencia que también involucra a las nuevas generaciones

El curso estará abierto al público y se considera importante la participación de jóvenes y familias. La sensibilización desde edades tempranas puede contribuir a prevenir situaciones de discriminación, acoso escolar y exclusión.

La experiencia compartida durante la presentación de la iniciativa demuestra que el aprendizaje de la lengua de señas también puede convertirse en una herramienta para fortalecer la empatía dentro de los hogares y las comunidades.

Detalles del curso

El Curso de Lengua de Señas iniciará el sábado 15 de agosto y se desarrollará durante los días sábados hasta el 5 de septiembre, en horario de 10:00 a 12:00.

La capacitación tendrá un valor de 30 dólares para personas sin discapacidad.

Para las personas con discapacidad auditiva y personas con autismo no verbal, el curso será gratuito, como parte de la intención de garantizar su acceso a la lengua, fortalecer su identidad y promover su participación.

La formación contará además con la participación de una instructora sorda, lo que permitirá a los asistentes tener contacto directo con la comunidad y desarrollar una experiencia práctica y dinámica.

Romper las barreras desde la comunicación

La iniciativa plantea un mensaje central: la discapacidad no debe convertirse en una barrera para acceder a los derechos y servicios que corresponden a todos los ciudadanos.

Aprender lengua de señas representa, en este sentido, mucho más que adquirir una nueva forma de comunicación. Significa comprender otras realidades, desarrollar empatía y contribuir a que las personas sordas puedan desenvolverse con mayor independencia.

“Comencemos a romper las barreras comunicacionales ahora”, es el llamado realizado durante la presentación del curso.

La propuesta invita a profesionales, docentes, servidores públicos, estudiantes, familias y ciudadanía en general a involucrarse en este proceso de formación y sensibilización.

El desafío, según sus impulsores, es avanzar como provincia hacia una sociedad donde las personas con discapacidad puedan acceder a la educación, obtener un empleo digno, utilizar los servicios públicos y participar plenamente en la vida social.

La inclusión comienza cuando dejamos de construir barreras y empezamos a crear puentes. En Zamora Chinchipe, el aprendizaje de la lengua de señas busca convertirse en uno de esos puentes. 

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Nacionales

Una madre de 19 años lucha por la vida y el bienestar de su pequeña hija

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En el barrio Sucupa, de la parroquia Amaluza, cantón Espíndola, una joven madre enfrenta una lucha diaria por la salud de su hija de apenas 11 meses. Entre limitaciones económicas, tratamientos pendientes y una esperanza que se niega a apagarse, Jessica Leonela Córdoba Jiménez pide a la ciudadanía tenderle una mano.

Hay historias que no necesitan grandes escenarios para conmover. Basta con entrar a una casa humilde, mirar los ojos de una madre y observar cómo sostiene a su hija para comprender que, detrás de cada familia, puede existir una batalla silenciosa.

En el barrio Sucupa, perteneciente a la parroquia Amaluza, en el cantón Espíndola, conocimos la historia de Jessica Leonela Córdoba Jiménez, de 19 años, y de su pequeña hija Camila Alberca Córdoba, de apenas 11 meses.

Hasta su llegaron personas solidarias para entregar un pequeño aporte con productos no perecibles, ropa y otros artículos. También compartieron un momento de oración, pidiendo fortaleza, esperanza y salud para la pequeña Camila y su madre.

Pero más allá de la ayuda material, aquel encuentro permitió conocer una realidad que pocas veces se ve desde lejos.

Una vida que comenzó luchando

Camila nació prematuramente, antes de cumplir los ocho meses de gestación. Su llegada al mundo estuvo marcada desde el inicio por dificultades que obligaron a su madre a permanecer junto a ella en centros hospitalarios.

Jessica recuerda que, tras ser trasladada a un hospital de Loja, su hija ingresó al área de neonatología y necesitó oxígeno. Allí comenzó un camino de diagnósticos, tratamientos y preocupaciones que, once meses después, todavía continúa.

Según el relato de su madre, Camila presenta problemas cardíacos, hemangiomas —tumores infantiles— y dificultades en su desarrollo, además de un cuadro de desnutrición que requiere atención y seguimiento médico.

Uno de los mayores temores de Jessica está relacionado con una lesión ubicada en la cabeza de su hija, para la cual le han indicado la necesidad de valoración por un especialista en neurología pediátrica.

La atención especializada, sin embargo, no está disponible de manera cercana. Jessica señala que ha recibido indicaciones para buscar especialistas en ciudades como Cuenca, Guayaquil o Quito, una realidad que representa un enorme desafío para una madre que no cuenta con los recursos económicos suficientes.

Once meses de vida, pero un desarrollo detenido

A sus 11 meses, Camila todavía no logra sentarse, gatear ni hablar.

Para cualquier madre, ver crecer a su hija debería significar descubrir nuevas sonrisas, primeros pasos y pequeñas conquistas. Para Jessica, cada etapa viene acompañada de preguntas, preocupación y la necesidad urgente de encontrar atención adecuada.

Yo quiero que ella se recupere”, expresa su madre, con una sencillez que resume toda su lucha.

Jessica sabe que el tiempo es importante. También sabe que los tratamientos, los traslados, la alimentación, los medicamentos y las consultas médicas tienen un costo que difícilmente puede asumir sola.

Una joven madre frente a una enorme responsabilidad

Jessica es madre soltera y vive junto a su abuelita. Recibe el bono, pero asegura que esos recursos resultan insuficientes para cubrir las necesidades de Camila.

Cada día comienza con las mismas responsabilidades: alimentar a la niña, cuidarla, movilizarla, estar pendiente de sus medicamentos y buscar alternativas para conseguir atención médica.

A sus 19 años, Jessica enfrenta una responsabilidad que podría resultar abrumadora para cualquiera. Sin embargo, no habla desde la resignación. Habla desde la esperanza.

Por eso decidió hacer público su caso.

No pide lujos. No pide privilegios.

Pide una oportunidad para que su hija pueda recibir la atención que necesita.

Un llamado que busca convertirse en esperanza

Desde esta historia nace un llamado a la solidaridad dirigido a ciudadanos, instituciones, organizaciones y personas de buen corazón que puedan contribuir con Jessica y Camila.

La ayuda puede ser económica, pero también puede llegar de otras maneras: alimentación, ropa, medicamentos, transporte, acompañamiento o cualquier apoyo que permita aliviar las necesidades de esta familia.

Las personas interesadas en colaborar pueden comunicarse directamente con la familia a través del 099 095 9019, donde podrán conocer las necesidades actuales y las formas disponibles para brindar apoyo.

Cada aporte, por pequeño que parezca, puede representar una diferencia enorme para una madre que hoy enfrenta sola una batalla que no debería librar en soledad.

Porque la solidaridad también salva distancias

La historia de Camila y Jessica no es únicamente la historia de una enfermedad o de una carencia económica.

Es la historia de una madre que, con apenas 19 años, decidió no rendirse.

Es la historia de una niña que llegó al mundo antes de tiempo y que hoy continúa luchando por crecer.

Y es también una oportunidad para recordar que la solidaridad no siempre necesita grandes gestos. A veces comienza con una llamada, una contribución, una prenda, un alimento, un traslado o simplemente con la decisión de no permanecer indiferentes.

En Sucupa, una joven madre sigue esperando que las puertas se abran y que aparezcan manos dispuestas a ayudar.

Mientras tanto, Camila sigue creciendo junto a ella.

Camila y Jessica no están solas. Su historia hoy llega a la comunidad con una petición sencilla, pero profundamente humana: ayudar a una madre a seguir cuidando a su hija y darle a una pequeña de 11 meses la oportunidad de continuar luchando por su vida.

Porque detrás de cada ayuda hay una historia.

Y detrás de esta historia hay una madre que no se rinde y una niña que todavía tiene mucho por vivir.

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Nueva oportunidad para culminar el bachillerato en Zamora Chinchipe

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La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe inició el nuevo año lectivo y mantiene habilitado su proceso de matrículas para jóvenes y adultos que buscan retomar y culminar sus estudios, mediante modalidades semipresencial y a distancia virtual en temporalidad intensiva.

Así lo informó Janina Pucha, rectora de la Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe, durante una entrevista concedida a Diario El Amazónico, en la que explicó las diferentes alternativas educativas disponibles y los requisitos establecidos para acceder a cada modalidad.

De acuerdo con la rectora, las matrículas excepcionales para la modalidad a distancia virtual se encuentran habilitadas desde el 11 hasta el 31 de agosto de 2026, mientras que para la modalidad semipresencial este proceso se mantiene abierto desde el 11 de agosto hasta el 6 de noviembre de 2026.

La institución está orientada principalmente a personas con escolaridad inconclusa, particularmente jóvenes y adultos que, debido a circunstancias laborales, familiares o económicas, no pudieron completar sus estudios dentro de la edad regular.

Dos modalidades para culminar los estudios
Pucha explicó que la modalidad semipresencial tiene una duración de 10 meses y establece requisitos de edad para el ingreso: 15 años para octavo año, 16 años para noveno, 17 años para décimo y 18 años para bachillerato.

Por otra parte, la modalidad a distancia virtual en temporalidad intensiva permite completar cada curso en aproximadamente cinco meses.

Para acceder a esta alternativa, el requisito principal es tener 18 años cumplidos al momento de iniciar los estudios, tanto para Educación General Básica Superior como para Bachillerato.

La rectora destacó que esta oferta educativa no se limita a la provincia. Según explicó, la modalidad virtual ha permitido atender a estudiantes de las cuatro regiones del Ecuador, además de contar con estudiantes extranjeros.

También oferta Bachillerato Técnico Productivo
La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe también dispone del Bachillerato Técnico Productivo en Diseño de Modas, dirigido a personas que ya cuentan con título de bachiller.

Esta formación se desarrolla bajo una modalidad presencial intensiva, con una duración de 10 meses. Al finalizar, los estudiantes reciben una certificación correspondiente a 1.200 horas, avalada por el Ministerio de Educación y el Ministerio del Trabajo, y registrada, según lo señalado por la institución, en la entidad competente.

Pucha informó además que el pasado 24 de julio se realizó la incorporación de la primera promoción, con 125 bachilleres graduados entre las dos modalidades y 18 estudiantes que recibieron la certificación del Bachillerato Técnico Productivo.

Previamente, el periodo propedéutico se desarrolló del 3 al 7 de agosto, mientras que las clases correspondientes al nuevo año lectivo iniciaron el 11 de agosto de 2026.

Planta docente fortalecida
La rectora resaltó también el trabajo de la planta docente, a la que calificó como preparada y capacitada para atender las necesidades de jóvenes y adultos con escolaridad inconclusa.

Según Pucha, los docentes mantienen procesos de actualización y formación profesional, y varios de ellos se encuentran cursando estudios de cuarto nivel, con el objetivo de fortalecer la calidad del servicio educativo.

La institución, de carácter fiscomisional, sostiene como parte de su misión brindar oportunidades educativas a sectores vulnerables y personas de escasos recursos, bajo una visión de servicio a la comunidad.

“Nunca es tarde para estudiar”
Finalmente, Janina Pucha invitó a la ciudadanía de Zamora Chinchipe y del país a conocer la oferta académica de la institución y aprovechar las alternativas disponibles para retomar sus estudios.

“Nunca es tarde para comenzar”, señaló la rectora, al destacar que las nuevas modalidades permiten que quienes no pudieron estudiar en la edad regular tengan una nueva oportunidad para alcanzar el título de bachiller.

La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe mantiene así su convocatoria dirigida a jóvenes y adultos que buscan continuar su formación académica y mejorar sus oportunidades personales y laborales mediante la culminación de sus estudios.

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