Noticias Zamora
La tragedia apagó su cámara, pero jamás borrará su legado
Por encima de la cámara existía un ser humano. Por encima del fotógrafo, del periodista, del diseñador y del servidor público, vivía un hombre que entendió que comunicar significaba acompañar, ayudar y construir memoria. Hoy, Zamora Chinchipe despide a uno de los suyos.
La mañana de este lunes estuvo marcada por el silencio. Un silencio distinto al habitual. Era el silencio de quienes aún no encuentran palabras para explicar la ausencia de un amigo, de un compañero y de un referente de la comunicación.
Antes de la misa de cuerpo presente, periodistas, fotógrafos, camarógrafos y comunicadores de toda la provincia se reunieron para rendir un homenaje póstumo a Víctor Hugo Arias Herrera. No hubo necesidad de grandes discursos. Bastaron los abrazos, las miradas y las lágrimas para comprender la dimensión de la pérdida.
Posteriormente, su féretro recorrió por última vez las calles que tantas veces transitó con una cámara sobre el hombro. Finalmente, sus restos mortales fueron trasladados hasta el Cementerio General, donde descansará quien durante décadas dedicó su vida a registrar la historia de los demás.
Paradójicamente, el hombre que inmortalizó miles de momentos terminó convirtiéndose en parte de la memoria colectiva que tantas veces ayudó a construir.
Durante su vida profesional, Víctor Hugo Arias desempeñó múltiples funciones: fotógrafo, camarógrafo, periodista, diseñador gráfico y asesor en comunicación institucional. Esa diversidad de capacidades lo convirtió en uno de los profesionales más destacado y querido.
Su trayectoria trascendió instituciones, administraciones y cargos públicos. Nunca entendió la comunicación únicamente como una herramienta de difusión; la concibió como un servicio público capaz de fortalecer la relación entre las instituciones y la ciudadanía.
Desde abril de 2011 integró el equipo de la Gobernación de Zamora Chinchipe, donde permaneció por más de quince años. Durante ese tiempo acompañó la gestión de distintos gobernadores, desempeñándose no solamente como responsable de la comunicación institucional, sino también como asesor cercano y coordinador logístico de innumerables actividades oficiales.
Su capacidad organizativa, creatividad y experiencia hicieron posible el desarrollo exitoso de cientos de eventos institucionales. Sin buscar protagonismo, resolvía problemas antes de que aparecieran. Quienes trabajaron junto a él recuerdan que encontraba soluciones donde otros solo veían dificultades.
La trayectoria de Víctor Hugo representa el perfil del comunicador integral. En una época donde la comunicación exige habilidades multidisciplinarias, él dominaba la fotografía documental, la producción audiovisual, el diseño gráfico, la cobertura periodística y la planificación estratégica de eventos públicos. Su trabajo evidenciaba que comunicar implica mucho más que transmitir información; significa interpretar la realidad, preservar la memoria social y fortalecer los vínculos entre el Estado y la comunidad.
Sin embargo, su verdadera grandeza no se encontraba únicamente en su currículum.
Quienes lo conocieron coinciden en que poseía una cualidad cada vez más escasa: la generosidad.
Nunca dudó en compartir conocimientos con colegas jóvenes, colaborar con instituciones nacionales, regionales, provinciales, organizaciones sociales y colectivos ciudadanos. Ayudaba sin esperar reconocimiento. Prestaba su tiempo, su experiencia y su talento con absoluta naturalidad.
Era frecuente verlo detrás de las grandes coberturas periodísticas o colaborando silenciosamente para que un evento saliera bien. Su nombre pocas veces aparecía en los titulares, pero su trabajo estaba presente en casi todos ellos.
Su sensibilidad artística también quedó reflejada en miles de fotografías. Cada imagen capturada llevaba implícita una convicción profunda: las fotografías no solo registran acontecimientos; preservan la memoria de los pueblos.
Gracias a su lente quedaron inmortalizados actos oficiales, celebraciones populares, procesos sociales y momentos históricos que hoy forman parte del patrimonio visual de Zamora Chinchipe.
Víctor Hugo Arias era, ante todo, un hombre de trato sencillo, de sonrisa sincera y de espíritu servicial. Disfrutaba cocinar para sus amigos, compartir una conversación alrededor de una mesa y cuidar hasta el más mínimo detalle para que quienes lo rodeaban se sintieran bien.
Construía confianza con facilidad. Su amistad nunca fue superficial. Era de esas personas capaces de tender una mano sin preguntar por qué.
Por encima de todas sus responsabilidades profesionales existía otra que ocupaba el centro de su vida: ser padre.
Carlita Victoria y Hugo Emilio fueron el motor de cada uno de sus esfuerzos. En ellos depositó sus sueños, su tiempo, sus enseñanzas y el inmenso amor que caracterizó toda su existencia.
Hoy ellos no solo heredan un apellido. Heredan el ejemplo de un hombre trabajador, honesto, solidario y profundamente comprometido con su familia y con la sociedad.
Su muerte ocurrió el 4 de julio de 2026, cuando un deslave de gran magnitud sorprendió a quienes se encontraban en el sector de Santa Isabel, parroquia Guadalupe, durante la tragedia ocasionada por el aluvión que golpeó a varias comunidades del cantón Zamora. Horas después, su cuerpo fue localizado entre los escombros, convirtiéndose en una de las víctimas de una de las mayores catástrofes naturales registradas recientemente en la provincia.
Su partida dejó un vacío inmenso en su familia, en sus hijos, en sus amigos, en el gremio periodístico y en toda Zamora Chinchipe.
Sin embargo, existen vidas cuya influencia no termina con la muerte.
Víctor Hugo Arias pertenece a esa categoría de personas cuya obra permanece viva en la memoria colectiva. Vivirá en cada fotografía que documentó la historia de un pueblo, en cada periodista al que ayudó sin pedir nada a cambio, en cada institución que se fortaleció gracias a su trabajo silencioso y, sobre todo, en el corazón de Carlita Victoria y Hugo Emilio, quienes encontrarán siempre en el legado de su padre la mejor lección de vida.
Hoy su cámara ha dejado de capturar imágenes.
Noticias Zamora
Nueva oportunidad para culminar el bachillerato en Zamora Chinchipe
La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe inició el nuevo año lectivo y mantiene habilitado su proceso de matrículas para jóvenes y adultos que buscan retomar y culminar sus estudios, mediante modalidades semipresencial y a distancia virtual en temporalidad intensiva.
Así lo informó Janina Pucha, rectora de la Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe, durante una entrevista concedida a Diario El Amazónico, en la que explicó las diferentes alternativas educativas disponibles y los requisitos establecidos para acceder a cada modalidad.
De acuerdo con la rectora, las matrículas excepcionales para la modalidad a distancia virtual se encuentran habilitadas desde el 11 hasta el 31 de agosto de 2026, mientras que para la modalidad semipresencial este proceso se mantiene abierto desde el 11 de agosto hasta el 6 de noviembre de 2026.
La institución está orientada principalmente a personas con escolaridad inconclusa, particularmente jóvenes y adultos que, debido a circunstancias laborales, familiares o económicas, no pudieron completar sus estudios dentro de la edad regular.
Dos modalidades para culminar los estudios
Pucha explicó que la modalidad semipresencial tiene una duración de 10 meses y establece requisitos de edad para el ingreso: 15 años para octavo año, 16 años para noveno, 17 años para décimo y 18 años para bachillerato.
Por otra parte, la modalidad a distancia virtual en temporalidad intensiva permite completar cada curso en aproximadamente cinco meses.
Para acceder a esta alternativa, el requisito principal es tener 18 años cumplidos al momento de iniciar los estudios, tanto para Educación General Básica Superior como para Bachillerato.
La rectora destacó que esta oferta educativa no se limita a la provincia. Según explicó, la modalidad virtual ha permitido atender a estudiantes de las cuatro regiones del Ecuador, además de contar con estudiantes extranjeros.
También oferta Bachillerato Técnico Productivo
La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe también dispone del Bachillerato Técnico Productivo en Diseño de Modas, dirigido a personas que ya cuentan con título de bachiller.
Esta formación se desarrolla bajo una modalidad presencial intensiva, con una duración de 10 meses. Al finalizar, los estudiantes reciben una certificación correspondiente a 1.200 horas, avalada por el Ministerio de Educación y el Ministerio del Trabajo, y registrada, según lo señalado por la institución, en la entidad competente.
Pucha informó además que el pasado 24 de julio se realizó la incorporación de la primera promoción, con 125 bachilleres graduados entre las dos modalidades y 18 estudiantes que recibieron la certificación del Bachillerato Técnico Productivo.
Previamente, el periodo propedéutico se desarrolló del 3 al 7 de agosto, mientras que las clases correspondientes al nuevo año lectivo iniciaron el 11 de agosto de 2026.
Planta docente fortalecida
La rectora resaltó también el trabajo de la planta docente, a la que calificó como preparada y capacitada para atender las necesidades de jóvenes y adultos con escolaridad inconclusa.
Según Pucha, los docentes mantienen procesos de actualización y formación profesional, y varios de ellos se encuentran cursando estudios de cuarto nivel, con el objetivo de fortalecer la calidad del servicio educativo.
La institución, de carácter fiscomisional, sostiene como parte de su misión brindar oportunidades educativas a sectores vulnerables y personas de escasos recursos, bajo una visión de servicio a la comunidad.
“Nunca es tarde para estudiar”
Finalmente, Janina Pucha invitó a la ciudadanía de Zamora Chinchipe y del país a conocer la oferta académica de la institución y aprovechar las alternativas disponibles para retomar sus estudios.
“Nunca es tarde para comenzar”, señaló la rectora, al destacar que las nuevas modalidades permiten que quienes no pudieron estudiar en la edad regular tengan una nueva oportunidad para alcanzar el título de bachiller.
La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe mantiene así su convocatoria dirigida a jóvenes y adultos que buscan continuar su formación académica y mejorar sus oportunidades personales y laborales mediante la culminación de sus estudios.
Noticias Zamora
Leer más, repetir menos: el camino hacia la autonomía intelectual
Como padres, uno de los mayores regalos que podemos ofrecer a nuestros hijos no es una herencia material, sino la capacidad de pensar por sí mismos. Vivimos en una época en la que la información llega a cada instante: mensajes, videos, noticias, opiniones y contenidos que circulan sin descanso. Nuestros hijos crecen en medio de una avalancha de datos donde la verdad y la mentira muchas veces se presentan con el mismo rostro. Por eso, hoy más que nunca, necesitan desarrollar tanto el pensamiento crítico como el pensamiento creativo.
Pensar creativamente no significa simplemente tener muchas ideas. Significa atreverse a imaginar posibilidades, buscar soluciones diferentes, innovar y construir caminos donde otros solo ven obstáculos. Pero la creatividad, por sí sola, no basta. Una idea puede ser original y, aun así, equivocada. Por eso necesitamos también el pensamiento crítico: la capacidad de analizar, cuestionar, buscar evidencias, distinguir los hechos de las opiniones y reconocer cuándo una afirmación carece de fundamento.
Como padres, no debemos conformarnos con que nuestros hijos sepan responder preguntas. Debemos enseñarles a formularlas. No basta con preguntarles: “¿Qué se te ocurre?”. También debemos preguntar: “¿Por qué piensas eso?”, “¿En qué te basas?”, “¿Qué evidencia tienes?”, “¿Existe otra explicación?”, “¿Cómo podrías mejorar esa idea?”. Cada una de estas preguntas fortalece su autonomía intelectual y les ayuda a construir un criterio propio.
La historia nos enseña que los pueblos lucharon por su independencia política. Hoy, cada persona debe conquistar también su independencia mental. Una persona que aprende a pensar por sí mismo es menos vulnerable a la manipulación, a la desinformación, a los prejuicios y al fanatismo. Es una persona que no sigue ciegamente a la multitud, que no comparte cualquier información sin verificarla y que tiene el valor de cambiar de opinión cuando las evidencias lo exigen.
Bertrand Russell ilustró esta idea con una sencilla metáfora. Mostró una taza vacía y preguntó si alguien creería que estaba llena de agua. La respuesta fue evidente: no, porque se necesitan pruebas. Entonces explicó que esa es la esencia del pensamiento crítico: no aceptar afirmaciones sin evidencias suficientes. De lo contrario, terminamos llenando nuestra mente de “tazas vacías”: creencias sin fundamento, rumores, prejuicios y falsedades. En tiempos donde abundan las noticias falsas y las opiniones disfrazadas de hechos, esta enseñanza resulta más valiosa que nunca.
Sin embargo, pensar no es suficiente. Un pensamiento que no se transforma en acción es una semilla que nunca germina. El verdadero aprendizaje ocurre cuando una persona pone en práctica lo que sabe para resolver problemas, mejorar su entorno y contribuir al bienestar de los demás. Nuestros hijos necesitan comprender que las ideas tienen valor cuando se convierten en acciones que construyen, ayudan y transforman.
Como familias, tenemos una enorme responsabilidad. Cada conversación en casa puede ser una oportunidad para cultivar la curiosidad, la reflexión y el diálogo respetuoso. Cuando escuchamos a nuestros hijos, cuando aceptamos sus preguntas, cuando reconocemos que nosotros tampoco lo sabemos todo y buscamos juntos respuestas, les estamos enseñando una lección invaluable: pensar es un acto de libertad.
No permitamos que otros piensen por nuestros hijos. No dejemos que sus mentes se llenen de falsedades ni que sus corazones se contaminen con odios infundados. Enseñémosles a leer más y repetir menos; a investigar antes de creer; a escuchar antes de juzgar; a crear antes que copiar; a cuestionar sin miedo y a defender sus ideas con argumentos, fundamentos y respeto.
Porque educar no es enseñar qué pensar. Educar es enseñar a pensar. Y cuando un niño aprende a pensar con su propia cabeza, adquiere una libertad que nadie podrá arrebatarle. Esa libertad le permitirá distinguir la verdad de la mentira, la evidencia del rumor, la razón del engaño. Le permitirá tomar mejores decisiones, construir un proyecto de vida con sentido y convertirse en un ciudadano capaz de aportar a una sociedad más justa, ética y humana.
Formemos hijos creativos para imaginar un mundo mejor, y críticos para hacerlo posible. El futuro no pertenece a quienes repiten lo que escuchan, sino a quienes tienen el coraje de pensar, crear, cuestionar y actuar con sabiduría.
Noticias Zamora
Yantzaza promociona el III Festival Agroturístico “Ruta de las Moliendas 2026”
Con el propósito de promover la riqueza turística, cultural y productiva del cantón, el martes 11 de agosto se realizó el lanzamiento del III Festival Agroturístico “Ruta de las Moliendas 2026”, que se desarrollará el 5 de septiembre, desde las 08h00, en el barrio Pitá Alto, con actividades culturales, gastronómicas, deportivas y productivas.
El festival nació en 2024 para revalorizar los saberes vinculados a la producción artesanal de la caña de azúcar y promover el agroturismo. En su primera edición generó aproximadamente USD 4.000 en ventas directas, mientras que en 2025 alcanzó cerca de USD 6.000, junto con una mayor participación de visitantes y emprendedores. Para este año, las expectativas son mayores, con una programación que incluye concursos, actividades culturales y la elección de la Reina de la Caña de Azúcar 2026.
Durante el lanzamiento, el Ing. Diego Olmedo, director de Turismo, señaló que la iniciativa nació del proceso de planificación turística impulsado por la actual administración desde 2023: “A través del Plan de Desarrollo Turístico se realizó un análisis de los potenciales turísticos, productivos, culturales y sociales del cantón, con el objetivo de darles valor agregado y convertirlos en productos para promocionarlos a nivel local, provincial, nacional e internacional. De este proceso nació el Festival Agroturístico Ruta de las Moliendas, tomando como base la producción de caña de azúcar de Pitá Alto, La Unión Lojana y Montalvo”.
Por su parte, el Ing. Oswaldo Castillo, presidente del barrio Pitá Alto, destacó que la comunidad vuelve a abrir sus puertas a visitantes del cantón, la provincia y el país. Resaltó que la tradición de las moliendas tiene más de 40 años y que las primeras variedades de caña llegaron desde Malacatos, provincia de Loja, encontrando en las condiciones de la Amazonía un territorio favorable para su producción.
En esta tercera edición, el evento continúa consolidándose como una propuesta que pone en valor productos, saberes y tradiciones de las comunidades de Yantzaza.
El 5 de septiembre, Pitá Alto será el escenario para vivir la tradición, la cultura y el sabor de la caña de azúcar en el III Festival Agroturístico “Ruta de las Moliendas 2026”.
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