Diario
ecsa
Noticias Zamora

La tragedia apagó su cámara, pero jamás borrará su legado

Publicado elamazonico elamazonico 5 min de lectura

Por encima de la cámara existía un ser humano. Por encima del fotógrafo, del periodista, del diseñador y del servidor público, vivía un hombre que entendió que comunicar significaba acompañar, ayudar y construir memoria. Hoy, Zamora Chinchipe despide a uno de los suyos.

La mañana de este lunes estuvo marcada por el silencio. Un silencio distinto al habitual. Era el silencio de quienes aún no encuentran palabras para explicar la ausencia de un amigo, de un compañero y de un referente de la comunicación.

Antes de la misa de cuerpo presente, periodistas, fotógrafos, camarógrafos y comunicadores de toda la provincia se reunieron para rendir un homenaje póstumo a Víctor Hugo Arias Herrera. No hubo necesidad de grandes discursos. Bastaron los abrazos, las miradas y las lágrimas para comprender la dimensión de la pérdida.

lundin gold

Posteriormente, su féretro recorrió por última vez las calles que tantas veces transitó con una cámara sobre el hombro. Finalmente, sus restos mortales fueron trasladados hasta el Cementerio General, donde descansará quien durante décadas dedicó su vida a registrar la historia de los demás.

Paradójicamente, el hombre que inmortalizó miles de momentos terminó convirtiéndose en parte de la memoria colectiva que tantas veces ayudó a construir.

Durante su vida profesional, Víctor Hugo Arias desempeñó múltiples funciones: fotógrafo, camarógrafo, periodista, diseñador gráfico y asesor en comunicación institucional. Esa diversidad de capacidades lo convirtió en uno de los profesionales más destacado y querido.

Su trayectoria trascendió instituciones, administraciones y cargos públicos. Nunca entendió la comunicación únicamente como una herramienta de difusión; la concibió como un servicio público capaz de fortalecer la relación entre las instituciones y la ciudadanía.

Desde abril de 2011 integró el equipo de la Gobernación de Zamora Chinchipe, donde permaneció por más de quince años. Durante ese tiempo acompañó la gestión de distintos gobernadores, desempeñándose no solamente como responsable de la comunicación institucional, sino también como asesor cercano y coordinador logístico de innumerables actividades oficiales.

Su capacidad organizativa, creatividad y experiencia hicieron posible el desarrollo exitoso de cientos de eventos institucionales. Sin buscar protagonismo, resolvía problemas antes de que aparecieran. Quienes trabajaron junto a él recuerdan que encontraba soluciones donde otros solo veían dificultades.

La trayectoria de Víctor Hugo representa el perfil del comunicador integral. En una época donde la comunicación exige habilidades multidisciplinarias, él dominaba la fotografía documental, la producción audiovisual, el diseño gráfico, la cobertura periodística y la planificación estratégica de eventos públicos. Su trabajo evidenciaba que comunicar implica mucho más que transmitir información; significa interpretar la realidad, preservar la memoria social y fortalecer los vínculos entre el Estado y la comunidad.

Sin embargo, su verdadera grandeza no se encontraba únicamente en su currículum.

Quienes lo conocieron coinciden en que poseía una cualidad cada vez más escasa: la generosidad.

Nunca dudó en compartir conocimientos con colegas jóvenes, colaborar con instituciones nacionales, regionales, provinciales, organizaciones sociales y colectivos ciudadanos. Ayudaba sin esperar reconocimiento. Prestaba su tiempo, su experiencia y su talento con absoluta naturalidad.

Era frecuente verlo detrás de las grandes coberturas periodísticas o colaborando silenciosamente para que un evento saliera bien. Su nombre pocas veces aparecía en los titulares, pero su trabajo estaba presente en casi todos ellos.

Su sensibilidad artística también quedó reflejada en miles de fotografías. Cada imagen capturada llevaba implícita una convicción profunda: las fotografías no solo registran acontecimientos; preservan la memoria de los pueblos.

Gracias a su lente quedaron inmortalizados actos oficiales, celebraciones populares, procesos sociales y momentos históricos que hoy forman parte del patrimonio visual de Zamora Chinchipe.

Víctor Hugo Arias era, ante todo, un hombre de trato sencillo, de sonrisa sincera y de espíritu servicial. Disfrutaba cocinar para sus amigos, compartir una conversación alrededor de una mesa y cuidar hasta el más mínimo detalle para que quienes lo rodeaban se sintieran bien.

Construía confianza con facilidad. Su amistad nunca fue superficial. Era de esas personas capaces de tender una mano sin preguntar por qué.

Por encima de todas sus responsabilidades profesionales existía otra que ocupaba el centro de su vida: ser padre.

Carlita Victoria y Hugo Emilio fueron el motor de cada uno de sus esfuerzos. En ellos depositó sus sueños, su tiempo, sus enseñanzas y el inmenso amor que caracterizó toda su existencia.

Hoy ellos no solo heredan un apellido. Heredan el ejemplo de un hombre trabajador, honesto, solidario y profundamente comprometido con su familia y con la sociedad.

Su muerte ocurrió el 4 de julio de 2026, cuando un deslave de gran magnitud sorprendió a quienes se encontraban en el sector de Santa Isabel, parroquia Guadalupe, durante la tragedia ocasionada por el aluvión que golpeó a varias comunidades del cantón Zamora. Horas después, su cuerpo fue localizado entre los escombros, convirtiéndose en una de las víctimas de una de las mayores catástrofes naturales registradas recientemente en la provincia.

Su partida dejó un vacío inmenso en su familia, en sus hijos, en sus amigos, en el gremio periodístico y en toda Zamora Chinchipe.

Sin embargo, existen vidas cuya influencia no termina con la muerte.

Víctor Hugo Arias pertenece a esa categoría de personas cuya obra permanece viva en la memoria colectiva. Vivirá en cada fotografía que documentó la historia de un pueblo, en cada periodista al que ayudó sin pedir nada a cambio, en cada institución que se fortaleció gracias a su trabajo silencioso y, sobre todo, en el corazón de Carlita Victoria y Hugo Emilio, quienes encontrarán siempre en el legado de su padre la mejor lección de vida.

Hoy su cámara ha dejado de capturar imágenes.

Facebook X WhatsApp Telegram Correo
WhatsAppAtención a clientes