La parroquia Guadalupe, ubicada en el cantón Zamora, provincia de Zamora Chinchipe, atraviesa una de las emergencias socioambientales más graves registradas en su historia reciente, luego de los acontecimientos ocurridos entre el viernes 3 de julio y la madrugada del sábado 4 de julio de 2026, cuando una creciente de gran magnitud afectó severamente a varios sectores.
El periodista Alcíbar Lupercio realizó una visita en territorio para documentar la dimensión de los hechos y recoger testimonios de habitantes y actores presentes en la zona afectada. El recorrido permitió constatar la magnitud de la devastación provocada por el fenómeno natural, que afectó principalmente a los barrios Kantzama Bajo, El Guayabal y Santa Isabel, donde residían aproximadamente 200 personas.
De acuerdo con información preliminar recopilada en el sitio y testimonios ciudadanos, el aluvión dejó 10 personas fallecidas hasta el momento, 3 desaparecidos, 38 personas han sido trasladadas a casas de salud y 27 permanecen en el albergue temporal habilitado en la escuela de Guadalupe, ciudadanos rescatados. Los primeros reportes señalan que entre 12 y 13 personas permanecían desaparecidas mientras equipos de rescate continuaban las labores de búsqueda bajo condiciones geográficas y climáticas complejas.
Según las versiones recogidas hasta el momento, durante la jornada del viernes 3 de julio se registró una primera creciente provocada por intensas precipitaciones que afectaron la cuenca hidrográfica de la zona. Horas antes del evento principal, autoridades provinciales y cantonales, entre ellas la Gobernadora Ivonne Panchi y dos periodistas, un concejal, bomberos, se encontraban en el sector evaluando la situación y manteniendo reuniones con habitantes locales.
Durante el desarrollo de dichas actividades, un fuerte estruendo habría alertado sobre un fenómeno de mayor magnitud. Testimonios de moradores señalan que una enorme masa compuesta por agua, sedimentos, lodo y material rocoso descendió repentinamente desde la parte alta de la montaña con una fuerza considerable, arrasando viviendas, caminos, cultivos y otros elementos de infraestructura local.
Las primeras hipótesis técnicas indican que las intensas lluvias habrían ocasionado un deslizamiento de tierra en zonas elevadas, generando un represamiento temporal de una quebrada. Posteriormente, la ruptura súbita de este represamiento habría liberado una gran cantidad de agua y sedimentos, provocando una avalancha con características altamente destructivas.
El escenario actual presenta extensas áreas cubiertas por lodo, piedras, troncos y restos materiales, transformando de manera drástica el paisaje natural de la zona. Habitantes del sector afirman no haber presenciado anteriormente un evento de semejantes dimensiones.
Uno de los testimonios recogidos hace referencia a Miguel Ordóñez, quien, según moradores, horas antes de los acontecimientos había compartido la idea de impulsar iniciativas destinadas a fortalecer el potencial turístico del sector, considerando las características naturales y paisajísticas de Santa Elena de Guadalupe como una oportunidad de desarrollo económico y social para la comunidad.
Entre los episodios reportados durante la emergencia destaca el rescate de una mujer embarazada que, según testimonios ciudadanos, habría sido arrastrada aproximadamente cinco kilómetros por la corriente del río Yacuambi. El caso ha sido considerado por habitantes y rescatistas como un símbolo de esperanza en medio de la tragedia.
Asimismo, información preliminar y aún pendiente de confirmación oficial señala la desaparición de una comunicadora como es Marjorie Ortiz, y la desaparición de la gobernadora de Zamora Chinchipe, Ivonne Panchi. Estas dos informaciones permanecen sujetas a verificación por parte de organismos competentes.
Durante toda la noche y las primeras horas del día siguiente, integrantes del Cuerpo de Bomberos, Policía Nacional, organismos de socorro, instituciones públicas y ciudadanos voluntarios desarrollaron labores continuas de búsqueda, rescate y asistencia humanitaria. Asimismo, maquinaria pesada habría sido movilizada por distintas entidades para apoyar las operaciones de emergencia.
La situación también ha generado una amplia respuesta solidaria desde distintos sectores del país, evidenciando la sensibilidad social frente a la magnitud de la tragedia y la necesidad urgente de apoyo a las familias afectadas.
Más allá de los daños materiales y de infraestructura, este desastre representa una profunda afectación humana y social. La emergencia no solo alteró el territorio físico, sino que impactó proyectos familiares, actividades económicas y la dinámica cotidiana de una comunidad amazónica que enfrenta ahora un complejo proceso de recuperación.
Expresa su solidaridad y respeto hacia los familiares de las personas fallecidas, desaparecidas y afectadas, y reconoce el trabajo desarrollado por organismos de respuesta y ciudadanos que continúan brindando apoyo en medio de una de las emergencias más dolorosas registradas recientemente en la parroquia Guadalupe.





