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Humberto Delgado y la creación de los cantones en Zamora Chinchipe
Humberto Delgado, un ciudadano zamorano chinchipense, de 73 años de edad, es el propietario de hostería “El Arenal”. Un empresario de gran trayectoria, quien además es parte de un arduo camino dentro del desarrollo y creación de la provincia de Zamora Chinchipe.
El Dr. Humberto Delgado creó la hostería “El Arenal” hace 22 años. Él tenía amigos en muchos lugares y para cuando ellos llegaran a visitar Zamora, pensó en la iniciativa de tener un lugar donde recibirlos y acogerlos durante su estancia, con la finalidad que se llevaran una buena impresión, muy aparte de lo que posee la naturaleza en esta parte del oriente ecuatoriano
Sin duda, con el pasar del tiempo ha ido generando fuentes de empleo, esto como un aporte de la empresa privada al estado y la dinamización la economía en la provincia. Su nombre se deriva del lugar de su ubicación, El Arenal, así consta en las escrituras y documentos de su propietario.
Sin bien es cierto los turistas que visitan la provincia no lo hacen solo por sus riquezas naturales como la flora y fauna, también por sus atractivos turísticos y gastronomía. Por ello es importante que se lleven una buena impresión de lo que ciudadanos zamoranos expresan que es la amabilidad y tranquilidad que los caracteriza.
“Es lindo comentar historias ya en mis 73 años, nací en Zamora. Recuerdo los momentos hermosos y vividos entre doce hermanos que somos. Mi padre fue una de las primeras personas que puso la “pensión Tulcán” aquí para recibir a las personas que venían a estudiar en este cantón, específicamente en el colegio “San Francisco”. Llegaban a hospedarse profesores, alumnos. Y Luego, hace 22 años después de varias experiencias que tenía. Hubo amigos y como no se contaba con un complejo donde dar hospedaje y darles alojo y para se lleven la mejor impresión de Zamora Chinchipe, primero porque es una provincia de paz, tranquilidad y de bellos paisajes. Se vino la idea de crear la hostería “El Arenal”, haciendo grandes esfuerzos porque ya va llevando años haciendo turismo en el cantón Zamora”, cuenta orgulloso y sonriente, Humberto Delgado.
Considera que la hostería ha sido como una ´semilla´ porque a través de esto se han creado más centros turísticos en este mismo sector. “Va creciendo el negocio. Me siento orgulloso de haber sido quien dio inicio para que este sector se convierta en el mayor centro turístico de la provincia de Zamora Chinchipe. Fomentando y creando fuentes de empleo para beneficio de cada uno de los hogares”. Por ello, hace un llamado a las autoridades tomen con mucha atención a la parroquia Cumbaratza.
La recomendación que brinda: “es importante dar afecto y tratar bien al turista nos ayuda a todo el mundo. Cuando se lleva la mejor impresión de que lo han saludado, de que le han facilitado toda la información necesaria, sin ningún egoísmo. Va a regresar e incluso hablará muy bien de Zamora Chinchipe en otros lugares.
El turista necesita divertirse, buscar otros espacios que la naturaliza y así le quite el estrés que provoca el trabajo, la ciudad, etc. Se puede presenciar que este lugar turístico ha crecido. Actualmente se están haciendo senderos en la parte más alta. Algunos vía terrestre y otros para cabalgar. En la parte superior se está modificando una cafetería para que los visitantes tengan un momento de esparcimiento. La gastronomía variada, pero en especial la tilapia y la rana son platos propios para que el turista venga y disfrute. Los campos y salones son abiertos para disfrutar de oxígeno puro.
Dar una mejor oportunidad de crecimiento al turismo en la provincia de Zamora Chinchipe. “El Arenal” se convirtió en un referente turístico de la provincia de Zamora Chinchipe. Es fundamental para el desarrollo de los pueblos y para la imagen de crecimiento a la ciudad. Cuenta con piscina, tobogán, sauna, turco y muy pronto se tendrá el baño de cajón, paseos en los senderos, pesca deportiva. Se va a iniciar la pista de motocross, la misma que se utilizara en apoyo al GAD parroquial de Cumbaratza por celebrarse otro aniversario de parroquialización. Son alrededor de treinta personas trabajando. Ese es el aporte de la empresa privada para el estado ecuatoriano, la generación de fuentes de empleo y la dinamización de la economía local.
La celebración de los 67 años de parroquialización de Cumbaratza
Cumbaratza está de aniversario. El 21 de abril se comienza a celebrar los 67 años de parroquialización de Cumbaratza. “Es alegría saber que Zamora sigue creciendo. Se le conocía como un puerto principal porque los hombres venían en busca del oro y de nuevas tierras. Ellos hacían un alto para poder ir a la tienda de abastos. Los carnavales se hacían en este sector. Los carnavales eran con oro. Invitaban a las mujeres y les ponían oro en el cabello”
Cumbaratza era el sector de negocios para Zamora Chinchipe. Su nombre está posicionado en el ámbito nacional por vinos y licores, autóctonos de esta tierra. Además, que es un lugar visitados por propios y extraños debido a su medio natural y tractivos turísticos.
El Dr. Humberto comenta su lucha dentro de la historia de la emancipación política de algunos cantones de la provincia de Zamora Chinchipe. Siendo él, el principal promotor de estos triunfos, primordiales para el desarrollo de los pueblos y su gente. “Los pueblos se construyen a través de historias y luchas, muchas de las veces no se plasman en un libro. Falta darle prioridad a la historia para que después nuestros descendientes la conozcan”.
Logros políticos
Cuando estuvo de director del partido de Concentración de Fuerzas Populares. Antes de lo que fue presidente del Referéndum y del tribunal electoral, en esa etapa se pidió los candidatos y se había sugerido el nombre de Gustavo Valdivieso, que fue diputado de la provincia. Es ahí que sus amigos de Yanzatza ofrecieron apoyo a la candidatura, siempre y cuando se cumplan los deseos de que se haga cantón, Yantzatza y antes estuvo Washington Delgado, su hermano, quien lucho como prefecto en los límites entre Gualaquiza y Zamora.
Al tener ya los limites determinados en Bomboiza se hizo el proyecto para que se haga cantón que abarcaba lo que hoy es la parroquia de Los Encuentros, entre otras. Al final con la lucha permanente el proyecto fue presentado por Gustavo Valdivieso por ser diputado en ese entonces. La ayuda como gobernador que se le entrego y con muchos moradores es la fuerza moral para que se pueda hacer realidad.
En su historia cuenta que: “se creó una disputa entre dos grupos para eliminar al rector Octavio Sánchez, yo desfilaba en la calle principal de Zamora con Martha Bucaram de Roldós, esposa del expresidente Jaime Roldós, por las festividades de Zamora Chinchipe. Le había contado a Martha que no sabía que hacer porque en los dos bandos tenía buenos amigos. Ella me decía Humberto no te hagas problema, yo te ayudo para que organices otro colegio. Y es ahí donde sale Martha Bucaram de Roldós, por eso un colegio lleva su nombre. Ella me autorizó y como Primera Dama iba a realizar las gestiones y se lo creó en cuatro meses. En ese entonces como gobernador era el encargado de firmar todas las ordenanzas y presupuestos en los municipios y consejo provincial. Se planificaba todas las asignaciones para el progreso de la provincia. Naturalmente esto fue un triunfo para los yantzacenses, el convertirse en un cantón. Era una necesidad imperiosa porque solo había tres cantones: Zamora, 28 de mayo y Zumba”.
Después siguió en la vida política y la ambición era realizar el resto de cantones como: Centinela del Cóndor, El Pangui, Nangaritza, Paquizha y finalmente Palanda.
Centinela del Cóndor
Para Centinela del Cóndor nadie había propuesto ningún proyecto, fue Humberto Delgado quien lo presento porque debía ser un diputado quien lo redacte, lo planifique, determine los límites y el nombre. “Fue una satisfacción inmensa el haberlo hecho aprobar”. Y en ese momento de felicidad el ministro de gobierno se comunica con Humberto Delgado donde le manifiesta que otro partido político había negociado para que se vete tal proyecto. Así que, con fe, nuevamente tuvo que reiniciar el proceso de canonización de Centinela del Cóndor. El proyecto de cantonización, en ese entonces, se lo presentaba en el congreso y solo lo podía hacer un diputado. El mismo debía conseguir votos, aprobación, informe de las comisiones, una ardua lucha.
Se invitó a Sixto Duran Vallen a Zamora y en el momento del aterrizaje, firmó el proyecto en el sector del Retorno, sin llegar a Zamora. Ya en la gobernación, el Primer Ministro hizo la entrega del proyecto ya firmado. El tiempo que se tardo fue de seis meses.
“Me quisieron sacar de Zumbi, pero no me deje, por eso me siento feliz y orgulloso de haber ayudado a ese cantón. A pesar que no me invitan mucho a las festividades, pero ya que este fuera de este mundo me han de recordar”, sonriente, asienta su mirada, Delgado.
En ese mismo cantón se realiza la conclusión de la construcción del puente en Zumbi, fue gestionada también por Humberto Delgado. En la actualidad se lo está remodelando para agregar un paso peatonal.
Palanda:
En ese entonces se elegían dos diputados: Ángel Torres y Humberto Delgado. “Cuando yo presente el proyecto de Palanda fue Oswaldo Burneo y Ángel Torres quienes fueron a Palanda y pregonaban que ellos van a apoyar al cantón Palanda. Cuando fue presentado y redactado por mi persona, en una sesión en Palanda, pero no se había determinado cual era la capital o cabecera cantonal. Entonces Ángel Torres se ofrece a apoyar a la cantonización de Palanda. Es ahí ofrecen donde comentan que la cabecera cantonal sería Valladolid. En eso llego allá y les digo Sres. el proyecto fue presentado por mí, yo sé dónde van los límites”. Lo que generó un problema consecuentemente grave para el Dr. Torres porque lo persiguieron por no cumplir con su palabra.
En el proyecto que poseía el Dr. Humberto Delgado dictaminaba que la cabecera cantonal definitivamente sería Palanda, por ser más poblada. Por ello se deja inscrito y presentando el proyecto y se cantonizó Palanda.
Por otro lado, las cantonizaciones de Paquizha, Nangaritza; fueron proyectos presentados por Franklin Delgado, pero que no fueron aprobados. El Dr. Humberto lo pudo hacer aprobar, pero ya en segundo debate. Es importante que la gente sepa porque no es solo decir yo voy hacer, hay que saber hacer.
¿Cómo lo lograba?
Nace como una idea y deseo de superación. Aquí sus obras de infraestructura más destacada.
- Cuando fui presidente del centro agrícola a los 17 años de edad, dejamos comprando lo que hoy es bodega del municipio frente al seguro social.
- Cuando estuve en el sindicato de choferes: dejamos un teatro, bóvedas para los difuntos.
- Se hizo la cárcel del chofer en la Policia Nacional, que hoy es una oficina para uso de ellos. Una cárcel elegante para todos los choferes que por una desgracia caiga detenido, no lo lleven a Loja.
- La urbanización Tunanza, es una de las mejores de Zamora.
“No hay día que no deje de hacer algo por Zamora. No hay día que deje de conectarme con autoridades provinciales o nacionales para dialogar sobre lo que se debe buscar para el desarrollo de la provincia. Es importante que la gente conozca y analice. Si dejamos de ser autoridades, hay que seguir trabajando por la provincia. Ese es el amor que se le tiene a una provincia, no solo esperar a llegar a estar en un cargo. El crecimiento de los pueblos se debe al trabajo e iniciativa de la gente”.
Sintetiza que Zamora no es ganadero, es minero. “Los pobladores vinieron fue por el oro. Si se hizo la carretera a Nambija fue para apoyar a los mineros porque antes se subía en acémila o a pie. Es fruto para todos por el circulante se genera. El gobierno no hace nada para legalizar a los mineros y por la falta de empleo son perseguidos. Si no hacemos conocer la realidad a las autoridades, no se va a poder palpar la problemática”.
Para culminar enfatiza en la colaboración que los empresarios y emprendedores deben tener para su gente. Es decir que contraten y den oportunidades de trabajo para sus coterráneos y así el dinero podrá circular dentro del territorio.
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Zamora Chinchipe exige claridad sobre fondos para el nuevo hospital
La Coordinación Zonal 7 del Ministerio de Salud Pública informó oficialmente que el Gobierno Nacional, presidido por Daniel Noboa Azín, ha asignado los recursos necesarios para el financiamiento de la consultoría destinada a la elaboración de los estudios integrales y los diseños definitivos para la construcción del nuevo Hospital General Julius Doepfner, una obra considerada prioritaria para el fortalecimiento de la red pública de salud en la provincia de Zamora Chinchipe.
De acuerdo con el comunicado oficial, dichos recursos serán ejecutados de manera oportuna una vez que se concrete el proceso de desconcentración territorial, conforme a lo dispuesto en el Decreto Ejecutivo N.º 70 y en estricto apego a los procedimientos administrativos y financieros establecidos por la normativa vigente. La Coordinación Zonal 7 – Salud desmintió categóricamente versiones que señalan una eventual reversión de los fondos al Ministerio de Salud Pública por falta de ejecución inmediata, precisando que toda asignación presupuestaria del Estado debe cumplir etapas técnicas, administrativas y financieras que garanticen transparencia y correcta utilización de los recursos públicos.
No obstante, en el debate público y en redes sociales se ha evidenciado un marcado malestar ciudadano, centrado principalmente en la falta de información detallada respecto a la partida presupuestaria asignada y al monto específico destinado a la contratación de los estudios. Diversos pronunciamientos ciudadanos cuestionan que la comunicación oficial no precise cifras ni cronogramas, lo que genera incertidumbre y alimenta la percepción de una gestión poco transparente.
Entre los comentarios difundidos, se destaca el pronunciamiento de una ciudadana, quien señala que resulta “lamentable no dar a conocer a la ciudadanía que ya existe el dinero para los estudios”, cuestionando además la ausencia de un posicionamiento firme por parte de autoridades provinciales, asambleístas y representantes del Ejecutivo en territorio, frente a una obra considerada estratégica y urgente para la provincia.
En este contexto, colectivos ciudadanos y actores sociales han anunciado que solicitarán por escrito información oficial sobre la partida presupuestaria asignada para la consultoría, así como el cronograma de contratación correspondiente, con el fin de despejar dudas y garantizar el acceso a información completa y verificable.
Finalmente, desde distintos sectores se ha planteado la necesidad de que instituciones como la Gobernación de Zamora Chinchipe, el Distrito de Salud y la Dirección del Hospital Julius Doepfner emitan pronunciamientos complementarios, en los que se detallen los montos asignados y las fechas previstas para la contratación de los estudios, como una medida orientada a fortalecer la confianza ciudadana y el ejercicio del derecho a la información pública.
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Zamora Chinchipe: la pequeña minería no puede quedar fuera del futuro
Zamora Chinchipe es una provincia construida con trabajo. Desde sus orígenes, la minería, especialmente la pequeña y artesanal, ha sido, es y será parte de la vida diaria de muchas familias, junto a la agricultura y el comercio. No es una actividad improvisada, sino una fuente histórica de sustento que ha dinamizado la economía local y ha generado empleo honrado.
Hoy, el país vive un momento político sensible. En medio de allanamientos, explosión de maquinaria, el Gobierno ha enviado a la Asamblea proyectos de ley urgentes que buscan cambiar reglas en minería, energía y en la gestión de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD). No todo es negativo, pero sí es necesario analizar con responsabilidad lo que estas decisiones pueden significar para provincias como Zamora Chinchipe.
En minería, se habla de atraer inversión, generar empleo y combatir la ilegalidad. El riesgo está en que las facilidades beneficien principalmente a las grandes empresas, mientras la pequeña minería, la que sostiene a muchas familias amazónicas—, quede rezagada. Lo justo es que las leyes apoyen a todos: que los grandes aporten más, y que los pequeños mineros tengan acceso a regularización, capacitación, créditos y condiciones justas para trabajar y tributar.
Este no es un llamado a la confrontación, sino al diálogo. Las autoridades provinciales deben convocar a mesas de conversación con el sector minero y las comunidades. No podemos avanzar sin socialización ni tomar decisiones que nos lleven a un callejón sin salida.
Representantes del Gobierno: hoy es el momento de estar con el pueblo. Zamora Chinchipe necesita equilibrio, justicia y participación. La minería bien regulada puede seguir siendo una fuente de empleo y desarrollo para la provincia, siempre que sus beneficios lleguen a todos y no solo a unos pocos y que son las grandes transnacionales y un grupo de elites de Quito. Y que, además; quieren imponer desde sus escritorios, dejándonos sin oportunidades para quienes hacemos patria viva este cordón fronterizo del país.
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Entre la mentira y el bien común: el dilema de la política en el Ecuador
Introducción
En el Ecuador, la política se ha convertido para muchos ciudadanos en sinónimo de desconfianza, desencanto y frustración. Cada proceso electoral revive una pregunta incómoda pero necesaria: ¿la política existe para servir al pueblo o para engañarlo? Entre promesas grandilocuentes, discursos cargados de emociones calculadas y ofertas imposibles de cumplir, la mentira ha terminado por disputarle el espacio al bien común como eje de la acción política.
Durante décadas, las campañas electorales han privilegiado el espectáculo sobre las ideas, el ataque personal sobre el debate de propuestas y el populismo sobre la planificación responsable. Esta forma de hacer política no solo empobrece la democracia, sino que condena a los territorios al atraso, normaliza la corrupción y debilita el vínculo entre la ciudadanía y el poder público. Cuando la mentira se convierte en estrategia y el engaño en costumbre, la democracia deja de ser un proyecto colectivo para transformarse en un ritual vacío.
Sin embargo, la política no nació para dividir, manipular o improvisar. En su esencia más noble, es una herramienta para organizar la vida en común, orientar el desarrollo y garantizar condiciones dignas para todas y todos. Entre la mentira y el bien común existe un dilema profundo que atraviesa la historia política del Ecuador y que hoy, en la antesala de nuevas elecciones, exige una reflexión seria, crítica y responsable.
Este artículo propone analizar las prácticas que han deteriorado la política ecuatoriana, advertir sobre los riesgos de repetir los errores del pasado y reivindicar una forma distinta de hacer política: ética, transparente y centrada en el bien común. Elegir bien no es solo un derecho democrático; es un acto de memoria, dignidad y compromiso con el futuro del país y de sus territorios.
La política al servicio del bien común.
En su sentido más noble, la política es el arte y la práctica de organizar la vida en común. Es el proceso mediante el cual una sociedad dialoga, decide y actúa para resolver sus problemas colectivos, distribuir recursos, establecer normas y orientar su futuro.
Dicho de otra forma, la política es la búsqueda del bien común a través de decisiones compartidas.
La antesala de la democracia territorial: elecciones seccionales en Ecuador
A medida que se aproxima febrero de 2027, el Ecuador entra en la antesala de uno de los ejercicios democráticos más significativos de su vida política territorial: las elecciones seccionales. Este proceso no solo define el rumbo administrativo de provincias, cantones y parroquias, sino que constituye un termómetro directo de la relación entre el Estado y la ciudadanía en el nivel más cercano a la vida cotidiana.
En estos comicios, las y los ecuatorianos acudirán a las urnas para elegir a las autoridades de los gobiernos autónomos descentralizados (GAD), instancias fundamentales para la planificación del desarrollo local, la provisión de servicios básicos, la gestión del territorio y la participación ciudadana. De acuerdo con las proyecciones para 2027 y tomando como referencia procesos electorales recientes, se renovarán 23 prefecturas con sus respectivas viceprefecturas, 222 alcaldías municipales, además de cientos de concejalías urbanas y rurales y miles de vocalías de juntas parroquiales rurales.
La magnitud de este proceso se evidencia al observar el proceso electoral anterior, en el cual se eligieron 864 concejales urbanos, 443 concejales rurales y 4.094 vocales de juntas parroquiales a escala nacional. Estas cifras no solo reflejan la amplitud logística y organizativa de las elecciones seccionales, sino también la relevancia política del nivel parroquial, especialmente en las zonas rurales, donde las juntas parroquiales representan el primer eslabón de articulación entre el Estado y la comunidad.
En este sentido, las elecciones seccionales no deben entenderse como un evento meramente administrativo, sino como un espacio clave de disputa democrática, donde se definen prioridades de inversión, modelos de desarrollo local y formas de ejercicio del poder desde lo territorial. La víspera electoral, por tanto, no es solo un momento previo a la votación, sino una etapa crucial de deliberación ciudadana, construcción de expectativas y evaluación del desempeño de las autoridades salientes, en un contexto marcado por desafíos económicos, sociales y de seguridad que atraviesan al país.
Elegir bien para transformar los territorios
La calidad de la política local en el Ecuador está directamente relacionada con el perfil humano, ético y profesional de quienes aspiran a dirigir los gobiernos seccionales. Elegir autoridades no debería ser un acto impulsado por simpatías pasajeras, discursos emotivos o promesas exageradas, sino una decisión consciente basada en la capacidad, experiencia, probidad, visión de futuro y planificación que demuestren los candidatos.
Es fundamental que quienes se postulan a cargos como prefectos, alcaldes o juntas parroquiales cuenten con una sólida formación académica, pero, sobre todo, con experiencia en la administración pública y gestión organizacional. Gobernar un territorio implica tomar decisiones técnicas, administrar recursos limitados, priorizar necesidades y liderar equipos de trabajo; tareas que no se improvisan. El liderazgo responsable se manifiesta en la capacidad de escuchar a la ciudadanía, evaluar escenarios complejos y actuar pensando en el beneficio colectivo y no en intereses personales o partidistas.
Otro aspecto esencial es la visión de desarrollo territorial. Un buen candidato no solo debe preocuparse por resolver problemas inmediatos, sino también preguntarse cómo quiere ver su cantón, provincia o parroquia dentro de 10, 15 o 20 años. Esa mirada de largo plazo exige planificación estratégica, con objetivos claros a corto, mediano y largo plazo, articulados con políticas públicas sostenibles. Sin planificación, las obras se vuelven aisladas, desordenadas y poco efectivas; con planificación, cada acción se convierte en un paso firme hacia el desarrollo integral del territorio.
La probidad es, quizá, uno de los pilares más determinantes para que las promesas se conviertan en realidades. Cuando las autoridades son honestas y transparentes, el dinero público alcanza. Al no ser desviado por la corrupción, los recursos se transforman en obras, servicios y oportunidades que mejoran la calidad de vida de la población. Por el contrario, cuando el interés personal prima sobre el bien común, los presupuestos se diluyen y las necesidades del pueblo quedan insatisfechas.
En este punto, resulta útil una analogía cercana a la vida cotidiana. Así como hay jóvenes serios que, al iniciar una relación, hablan con la verdad, expresan cómo ven su futuro, cómo planean formar una familia y se comprometen a trabajar con esfuerzo y responsabilidad para salir adelante en pareja, también existen candidatos honestos que presentan planes de trabajo realistas, pensados desde las verdaderas necesidades de la gente. Estos candidatos no prometen imposibles, sino que plantean acciones concretas y alcanzables, conscientes de que el desarrollo se construye con gestión, trabajo y compromiso, no con discursos vacíos.
De la misma manera que una relación basada en la mentira y la apariencia está condenada al fracaso, una gestión pública fundada en el engaño, la improvisación y la corrupción termina afectando gravemente a la comunidad. En cambio, cuando la política se ejerce con sinceridad, preparación y responsabilidad, los resultados se reflejan en territorios más ordenados, con mejores servicios, infraestructura adecuada y oportunidades reales para su gente.
En definitiva, la forma de hacer política en el Ecuador debe evolucionar hacia la valoración de candidatos íntegros, capaces y visionarios. Solo así la política dejará de ser un espectáculo electoral para convertirse en una verdadera herramienta de transformación social y desarrollo territorial.
La política del atajo: mentir para llegar, fracasar al gobernar
A lo largo de las décadas, las campañas políticas en el Ecuador han estado marcadas por prácticas orientadas al beneficio electoral inmediato, como la promesa de obras inviables, la entrega de dádivas, la difusión de información falsa y los ataques personales entre candidatos. Estas estrategias, lejos de fortalecer la democracia, han desplazado el debate de ideas y propuestas, consolidando una cultura política basada en la manipulación emocional y el descrédito del adversario, en detrimento de una deliberación responsable sobre el futuro colectivo.
Este modo de hacer política puede compararse con un camino que ofrece atajos atractivos, pero que inevitablemente conduce al fracaso. Así como muchos gobernantes corruptos alcanzan el poder mediante el engaño y luego terminan privados de su libertad por sus propias conductas ilícitas, las campañas sustentadas en la mentira, la dádiva y la desinformación terminan atrapando a la democracia en un ciclo de desconfianza, frustración y deterioro institucional. El engaño que inicialmente abre puertas se transforma, con el tiempo, en una prisión política y moral, tanto para quienes gobiernan como para la sociedad que depositó su confianza en ellos.
Como consecuencia de estas prácticas, el electorado con frecuencia vota no por convicción informada, sino por necesidad económica, miedo inducido o simple costumbre. Esta dinámica ha favorecido la elección de autoridades que, una vez en el poder, incumplen sus promesas y reproducen esquemas de corrupción, clientelismo e impunidad. Cada proceso electoral que repite estas lógicas refuerza un patrón histórico en el que la mentira se normaliza, la ética pública se debilita y la calidad democrática se ve progresivamente erosionada.
En este contexto, las campañas políticas dejan de ser espacios de construcción colectiva y se convierten en escenarios de simulación, donde el éxito electoral se impone sobre la responsabilidad pública. Al igual que ocurre con los gobernantes que terminan tras las rejas por cruzar los límites éticos de la administración pública, este modelo de campaña demuestra que la falta de honestidad y transparencia no solo genera consecuencias legales individuales, sino también un profundo costo social e institucional que afecta al país en su conjunto y debilita la confianza ciudadana en el sistema democrático.
El camino para desterrar la política del engaño
Para que en el Ecuador los candidatos populistas, corruptos y mentirosos sean progresivamente desestimados por el electorado, es necesario un cambio estructural que trascienda los ciclos electorales y las coyunturas políticas. Este proceso debe comenzar con el fortalecimiento de la educación cívica y política de la población. Un electorado informado, crítico y consciente de sus derechos y deberes es menos vulnerable a la manipulación emocional, a las promesas irreales y a los discursos simplistas que caracterizan al populismo. La formación ciudadana debe promover la capacidad de analizar propuestas, contrastar información y evaluar la coherencia entre el discurso y la trayectoria de los candidatos.
De manera complementaria, resulta indispensable que las instituciones de control y justicia actúen con verdadera independencia y eficacia. La impunidad ha sido uno de los principales factores que permite la repetición de prácticas corruptas, pues envía el mensaje de que mentir, engañar o abusar del poder no tiene consecuencias reales. Un sistema institucional sólido, que investigue, sancione y excluya políticamente a quienes incumplen la ley, contribuye a depurar la oferta electoral y a elevar los estándares éticos de la competencia política.
Los medios de comunicación y la sociedad civil organizada también desempeñan un rol fundamental en este proceso. Un periodismo responsable, que priorice la verificación de datos, el análisis de propuestas y el escrutinio de las trayectorias personales y profesionales de los candidatos, puede contrarrestar la desinformación y la propaganda engañosa. Asimismo, las organizaciones sociales, académicas y ciudadanas pueden fomentar espacios de debate público, observación electoral y control social que fortalezcan la transparencia y la rendición de cuentas.
Finalmente, el cambio más profundo debe provenir de la ciudadanía. Mientras la mentira, la dádiva y el engaño sigan siendo tolerados o justificados como “parte de la política”, los candidatos que recurren a estas prácticas continuarán encontrando respaldo electoral. Desestimar a los políticos populistas y corruptos implica asumir una responsabilidad colectiva: exigir coherencia entre el discurso y la conducta, rechazar la manipulación y priorizar el bien común sobre los beneficios inmediatos. Solo a través de una ciudadanía activa, crítica y ética será posible transformar la cultura política y avanzar hacia una democracia más sólida, responsable y auténtica.
Lo que Zamora no puede volver a elegir
Un liderazgo responsable en la administración pública se mide por la capacidad de dar continuidad a los proyectos, culminarlos y garantizar su mantenimiento en beneficio de la ciudadanía. Una obra inconclusa no solo deja de cumplir su función social, sino que se convierte en un símbolo de desperdicio de recursos públicos, evidencia celo político y falta de compromiso con el desarrollo territorial.
De igual manera, una autoridad local tiene la obligación permanente de mantener la infraestructura existente y los espacios públicos, pues estos reflejan el orden, la planificación y la calidad de vida de un cantón. Calles, parques, avenidas, aceras y áreas recreativas no pueden ser abandonadas sin afectar directamente a la población.
Lamentablemente, en el cantón Zamora ha prevalecido, en las últimas administraciones municipales, una práctica reprochable: el celo partidista, el orgullo político y la falta de empatía con su gente. Estas actitudes han provocado el abandono deliberado de obras iniciadas por anteriores autoridades, no por razones técnicas o legales insalvables, sino por decisiones políticas y por una evidente inoperancia administrativa. El resultado es un cantón con proyectos inconclusos, espacios deteriorados y oportunidades perdidas para el desarrollo local.
Entre las principales obras abandonadas o inconclusas se pueden mencionar las siguientes: Complejo Recreativo “El Bombuscaro”, iniciado durante la administración del Dr. Ángel Ortiz Yangari (1988–1992); Proyecto “El Tejar”, impulsado en la alcaldía del Ing. Víctor Eugenio Reyes Zúñiga (1996–2005); Proyecto Social de Vivienda “Virgen del Carmen”, ubicado detrás del estadio con pista atlética, iniciado durante la administración del Ing. Smilcar Rodríguez Erazo (2009–2014). Tras el cambio de autoridades, el terreno fue invadido con fines políticos, dando origen al asentamiento humano conocido como La Invasión. Actualmente, las familias del sector viven sin servicios básicos y en condiciones precarias, pese a que el proyecto cuenta con una ordenanza vigente; Centro Recreacional “Los Toboganes”, construido originalmente por Predesur y posteriormente gestionado para su traspaso y remodelación municipal durante la administración del Ing. Smilcar Rodríguez Erazo (2009–2014); Proyecto “Chorillos”, iniciado en la administración del Ing. Víctor Eugenio Reyes Zúñiga (1996–2005) y el Centro Recreacional Santa Elena (Lagunas del Bombuscaro), también impulsado durante la administración del Ing. Smilcar Rodríguez Erazo (2009–2014.
Estas obras representan el rostro del abandono del cantón Zamora, capital de la provincia de Zamora Chinchipe, que paradójicamente es uno de los territorios más descuidados y desatendidos. A ello se suma el deterioro visible de parques, avenidas, aceras, bordillos y predios municipales, así como la presencia constante de socavones en las calles, desorden urbano, falta de limpieza, ausencia de mantenimiento y una preocupante carencia de planificación.
Esta realidad no puede normalizarse ni justificarse. Refleja una gestión municipal mediocre e ineficiente, incapaz de administrar adecuadamente los recursos públicos y de responder a las necesidades básicas de la población. Resulta aún más preocupante que quienes han demostrado una deficiente administración de lo público pretendan hoy postularse a nuevas dignidades, como la prefectura, en las elecciones seccionales de 2027.
La ciudadanía tiene la responsabilidad histórica de cerrar el paso a los malos administradores, a quienes han convertido el poder en un espacio de abandono, improvisación y desinterés por el bienestar colectivo. Elegir bien no es un acto de venganza política, sino un ejercicio de memoria, dignidad y compromiso con el futuro de nuestros territorios.
Zamora: el futuro en la visión de Jaime Fárez Reyes
La visión de futuro para Zamora debe orientarse hacia un desarrollo integral, sostenible y profundamente humano. Esto implica armonizar el crecimiento económico con la equidad social y la conservación ambiental, construyendo una ciudad moderna, inclusiva y con identidad propia. Zamora tiene todas las condiciones para convertirse en el principal destino turístico del sur del Ecuador si se gobierna con planificación, probidad y compromiso ciudadano.
Esta visión no es nueva ni improvisada. Fue compartida y defendida por líderes que entendieron la política como servicio y no como botín. Jaime Efraín Fárez Reyes, médico humanista y expresidente del GAD Parroquial de Cumbaratza, fue uno de esos hombres visionarios que soñó un Zamora planificado, digno y con obras pensadas para el bienestar colectivo y las futuras generaciones.
Desde esa mirada de largo plazo, resulta indispensable impulsar obras de infraestructura largamente postergadas para Zamora, la capital de la provincia de Zamora Chinchipe: la construcción del paso lateral, un hospital moderno, un nuevo cementerio, la mejora integral de la vialidad urbana y rural, la creación de un refugio de animales, una nueva terminal terrestre, la reconstrucción y equipamiento del relleno sanitario y la ejecución del Plan Maestro de Agua Potable, Alcantarillado Sanitario y Fluvial, acompañado de procesos de regeneración urbana que ordenen y embellezcan la ciudad.
Jaime Efraín Fárez Reyes concebía el desarrollo como un equilibrio entre obra pública, calidad de vida y dignidad humana. Por ello, el deporte y la cultura deben ocupar un lugar central en la agenda local, con actividades permanentes que fortalezcan la salud física, mental y emocional de la población, especialmente de los jóvenes, alejándolos de las adicciones y del uso excesivo de los celulares.
En el ámbito institucional, la Zamora del futuro requiere un nuevo modelo de gestión municipal basado en eficiencia, transparencia y calidad, con procesos automatizados que acerquen los servicios públicos a la ciudadanía. Este enfoque, coherente con la visión de Fárez Reyes, fortalece la confianza ciudadana y dignifica la administración pública.
El cuidado ambiental debe ser un eje transversal de toda política pública. Convertir a Zamora en el principal destino turístico del sur del Ecuador representa una oportunidad real para reducir el desempleo y la pobreza, aprovechando su biodiversidad, su cultura y su hospitalidad, bajo un modelo de turismo sostenible que genere empleo y sentido de pertenencia.
De igual manera, es fundamental impulsar la agroecología y fortalecer las cadenas de valor de productos emblemáticos como el cacao fino, la mora, la balsa, el sacha inchi y el café de altura, promoviendo ingresos rurales sostenibles y reduciendo la presión sobre los ecosistemas. Paralelamente, la actividad minera debe ser regulada y formalizada con estrictos controles ambientales y alternativas económicas para las comunidades.
El legado de Jaime Efraín Fárez Reyes, fallecido el 27 de enero de 2026, nos recuerda que sí es posible pensar el desarrollo con ética, planificación y amor por la comunidad. Médico de profesión y político por vocación de servicio, ejerció un liderazgo cercano, honesto y visionario, orientado siempre al bien común.
Para que Zamora se proyecte con optimismo hacia el futuro, la ciudadanía deberá ejercer un voto responsable en 2027, eligiendo autoridades con liderazgo, conocimiento y probidad, y dejando atrás ciclos de improvisación, populismo y estancamiento. Honrar la memoria de líderes como Fárez Reyes también implica continuar la visión que ellos sembraron y convertirla en realidad.
Conclusión
El dilema entre la mentira y el bien común no es una abstracción teórica: se manifiesta cada vez que un ciudadano vota, cada vez que una autoridad decide, y cada vez que el poder se ejerce para servir o para traicionar la confianza pública. La forma de hacer política en el Ecuador ha demostrado, una y otra vez, que cuando la mentira se normaliza, los territorios se estancan, la democracia se debilita y la esperanza colectiva se erosiona.
Sin embargo, este no es un destino inevitable. La política puede y debe recuperar su sentido más noble: ser un instrumento de transformación social, planificación responsable y justicia territorial. Existen ejemplos que lo confirman, liderazgos que demostraron que es posible gobernar con honestidad, visión y compromiso con la gente. Recordarlos no es un acto de nostalgia, sino un ejercicio de memoria activa y una referencia ética para el presente.
De cara a las elecciones seccionales de 2027, la ciudadanía enfrenta una responsabilidad histórica ineludible. Elegir no es solo marcar una papeleta, es definir qué valores guiarán el futuro de nuestros cantones, provincias y parroquias. Cada voto puede reproducir el engaño, el populismo y la improvisación, o puede abrir paso a una política basada en la verdad, la capacidad y el bien común.
Romper el ciclo de la mentira exige valentía ciudadana: rechazar las promesas imposibles, desestimar la dádiva fácil y exigir coherencia entre el discurso y la trayectoria de quienes aspiran a gobernar. Significa comprender que el desarrollo no se construye con atajos, sino con planificación, trabajo y ética pública. Allí donde la política se ejerce con honestidad, los recursos alcanzan, las obras se concluyen y la dignidad colectiva se fortalece.
Entre la mentira y el bien común, el Ecuador está llamado a decidir. El futuro de la democracia y de nuestros territorios dependerá de que la ciudadanía elija con memoria, con conciencia y con responsabilidad. Solo así la política dejará de ser un espectáculo de engaños y volverá a ser lo que siempre debió ser: un compromiso profundo con la gente, con la verdad y con el bien común.
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