En un diálogo sostenido con Diario El Amazónico, el maestro carpintero William Morocho, oriundo de la parroquia Guadalupe, barrio Piuntza (cantón Zamora), compartió su testimonio como emprendedor local dedicado a la fabricación de muebles en madera, puertas, comedores y toda clase de estructuras a medida. Con más de 22 años de experiencia, Morocho se ha posicionado como uno de los referentes de la carpintería artesanal en esta zona, combinando tradición, oficio y atención personalizada.
“Prácticamente me he criado aquí mismo”, comenta William Morocho. Su oficio, lejos de ser una herencia directa, surgió por iniciativa propia y por la motivación de trabajar con la madera. Recuerda que fue junto al maestro Arturo Angamarca donde aprendió los primeros conocimientos del arte maderero, acompañado de su hermano —quien lamentablemente falleció años atrás—, y de otros referentes del barrio que compartieron saberes y herramientas.
Actualmente, Morocho ofrece sus productos elaborados de forma artesanal con maquinaria propia, adquirida a lo largo de los años con esfuerzo y dedicación. “Me he esforzado en comprar poco a poco las máquinas para seguir trabajando y hacer de todo: puertas, comedores, juegos de sala, muebles de cocina”, señala el artesano.
Además de elaborar mobiliario para clientes locales, sus productos han llegado a lugares como Cuenca y Guayzimi, lo que demuestra la calidad de su trabajo y su reputación dentro y fuera de la provincia. La madera utilizada incluye especies como alcanfor, laurel y seique, destacadas por su durabilidad y estética.
Uno de los principios que rige su actividad es la garantía de los productos entregados. “Cualquier cosa que se dañe, uno se lo arregla de nuevo, sin costo adicional”, afirma Morocho, reforzando así su compromiso con la satisfacción del cliente y la durabilidad de sus obras.
El taller funciona todos los días, desde tempranas horas de la mañana hasta la noche. “Sea a las seis de la mañana o a las ocho de la noche, si alguien necesita que se le prepare una madera, aquí estamos para servir”, añade.
Durante el encuentro, también se sumó Luis Cajamarca, ciudadano de la localidad, quien acudió al taller para cotizar puertas de madera laurel destinadas a la vivienda de su madre. “hace tiempos compramos en Loja una puerta barata para el baño, pero resultó de mala calidad. Ahora queremos algo que dure, y por eso venimos donde el pana Morocho”, explicó, resaltando la importancia de valorar el trabajo de los carpinteros locales.
Piuntza: territorio de tradición y oficio
El barrio Piuntza es reconocido por su riqueza natural, cultural y artesanal. En esta zona se encuentran diversos talleres de carpintería que ofrecen productos de calidad, personalizados y elaborados con maderas nativas. “Aquí hay bastantes carpinteros, no solo yo. Es un pueblo que tiene de todo”, enfatiza Morocho.
Este ecosistema de emprendimiento comunitario no solo contribuye al desarrollo económico local, sino que también fortalece los lazos sociales, la transmisión de conocimientos y el aprovechamiento sostenible de los recursos maderables, bajo prácticas responsables y con identidad territorial.
Una apuesta por la sostenibilidad y la identidad
En contextos donde el consumo de productos industrializados es creciente, la labor de maestros artesanos como William Morocho constituye una forma de resistencia cultural, económica y ecológica. Su historia evidencia que es posible emprender desde lo local con productos competitivos y sostenibles, manteniendo viva la identidad de un oficio ancestral.
Para conocer más sobre sus servicios, los ciudadanos pueden comunicarse directamente al número 099 076 6626 o acercarse a su taller en el barrio Piuntza de la parroquia Guadalupe.





