Nacionales
El presidente Daniel Noboa se pronunció sobre la desaparición de cuatro niños en Guayaquil, un caso que los parientes de las víctimas piden que sea investigado como desaparición forzada. Revise: ‘Devuélvanlos vivos, que aparezcan’: el clamor de familiares y entidades por desaparición de menores en Guayaquil “Cero impunidad sea quien sea. Esa época fue otra. Y mientras yo sea presidente, no volverá”, escribió el jefe de Estado en la red social X. Además, dispuso “que debe darse toda la colaboración necesaria a la justicia y respetar el carácter técnico de la investigación de Fiscalía” y ordenó “que se intensifiquen todas las acciones necesarias con el objetivo de dar con el paradero de los cuatro niños y que se encuentren a todos sus responsables para que respondan por sus actos frente a la justicia y al país”. $!Familias de los niños desaparecidos en Guayaquil. Familias de los niños desaparecidos en Guayaquil. (Foto: Ecuavisa ) CONSTERNACIÓN POR DESAPARICIÓN DE NIÑOS Desde hace 15 días se desconoce el paradero de cuatro niños de Las Malvinas, en el sur de Guayaquil. Salieron a jugar fútbol, pero luego fueron abordados por militares. El padre de dos de los menores denunció ante los medios que, tras enterarse del hecho, pudo comunicarse con uno de sus hijos y que un hombre que los tenía les dijo que se los habían llevado hacia Taura, una zona a unos 30 kilómetros de Guayaquil en donde se ubica una de las principales bases de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE). Agregó que el adolescente le dijo que supuestos militares los golpearon para después dejarlos tirados y desnudos en la zona mencionada. Alertados por la situación, contactaron con la Policía, pero cuando los agentes llegaron al lugar no encontraron a los menores. Poco después, volvieron a recibir la llamada del número desconocido, pero esta vez el hombre detrás del teléfono les pidió explicaciones sobre la llegada de la Policía y les dijo que “la mafia” se los habría llevado con rumbo desconocido. Por su parte, el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, aseguró en un video que comparten “el mismo sentimiento de indignación y preocupación ante la desaparición de cuatro menores de edad en la provincia del Guayas por parte de grupos delincuenciales”. En el mismo clip, el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Jaime Vela, dijo que los militares “se solidarizan con los padres de los menores”. “Seamos enfáticos, debido a la información que se vierte en medios de comunicación y redes sociales, en donde uno de los padres de familia afirma haber conversado con uno de sus hijos, luego de intervención militar, se descarta cualquier participación de la fuerza pública en hechos posteriores a la referida intervención y que sería causa de la desaparición”, señaló. Por el caso hay dos denuncias: la primera el 9 de diciembre ante la denuncia de uno de los padres de familia por el delito de secuestro y la segunda el día 18 “por desaparición involuntaria”.
Crece el clamor por respuestas ante la desaparición de cuatro menores de edad en Guayaquil. Varias instituciones han emitido pronunciamientos con la pregunta: “¿Dónde están nuestros niños?”. Asimismo, este lunes se llevará a cabo un plantón en la Fiscalía de la Merced, en el centro de la urbe.
Los padres de las víctimas desconocen su paradero desde hace casi 15 días. Salieron a jugar fútbol en el barrio de Las Malvinas, en el sur de la ciudad, pero luego fueron abordados por militares.
El Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos de Guayaquil (CDH) convocó para este lunes 23 de diciembre a un plantón en la Fiscalía junto a La Merced (Víctor Manuel Rendón y Córdova), a las 09:00.
“Exigimos verdad, justicia y reparación en el caso de la desaparición forzada de estos cuatro chicos. El plantón servirá para mantener las investigaciones en Guayaquil y que se investigue como una desaparición forzada”, aseguró un vocero del CDH en un video publicado en redes sociales.
Frente al reciente comunicado del Gobierno Nacional, en el que se atribuyó la responsabilidad de este hecho a grupos delictivos, el CDH manifestó que las declaraciones son una “obstrucción de la justicia porque la única autoridad que puede descartar participación de Fuerzas Armadas es la Fiscalía”.
“Devuélvanlos vivos, que aparezcan”, fue el clamor de los padres de las víctimas y vecinos del sector Las Malvinas.
INSTITUCIONES SE PRONUNCIAN
El Consejo Cantonal de Protección Integral de Derechos de Guayaquil publicó una carta en la que “rechaza categóricamente los actos degradantes en contra de cuatro niños y adolescentes del sector Las Malvinas”
Además, hizo un llamado al “Estado para que adopte las medidas necesarias para sancionar toda forma de violencia, especialmente aquella ejercida en contra de niños, niñas y adolescentes”.
“Manifestamos nuestra absoluta condena ante este grave atentado contra los derechos de niñas, niños y adolescentes. Recordamos que la protección especial y el interés superior del niño son principios constitucionales irrenunciables que todo servidor público está obligado a garantizar”, dice el comunicado.
Además, solicita la activación inmediata y efectiva de todos los protocolos de búsqueda, transparencia total en las investigaciones, celeridad en los procesos investigativos y sanción ejemplar para los responsables, independientemente de su rango o institución.
De igual manera algunas instituciones educativas han alzado la voz por justicia. “¿Dónde están nuestros niños?”, es la pregunta que se hace la Universidad de Cuenca en un boletín publicado este domingo.
“Josué, Ismael, Saúl y Steven son hijos de nuestro pueblo e importan tanto como cada uno de nuestros niños y jóvenes, quienes deben recibir de la Patria una vida buena, educación, salud, afecto y protección. Exigimos el retorno con vida de nuestros niños y que todos los culpables (en la cadena de responsabilidades) de esta tragedia, respondan ante la ley y la sociedad de manera contundente, transparente e inmediata”, apunta la universidad en la carta.
Por el momento las autoridades han dicho que las unidades especiales de la Policía y Fiscalía siguen investigando para dar con el paradero de los menores de edad. Fuente: Vistazo
Nacionales
Fuerzas Armadas destruyen ‘guaridas del terror’ en Durán durante la primera noche del toque de queda
El ministro de Defensa de Ecuador, Gian Carlo Loffredo, supervisó durante la madrugada de este lunes operaciones ejecutadas por las Fuerzas Armadas en el cantón Durán, provincia del Guayas, en el marco de la primera noche del toque de queda decretado por el Gobierno.
Según informó la cartera de Estado a través de un boletín oficial, las intervenciones permitieron desarticular infraestructuras utilizadas por estructuras criminales para controlar territorios y cometer delitos como secuestro y extorsión.
“Guaridas del terror fueron destruidas en Durán, en la primera noche del toque de queda”, señaló el Ministerio de Defensa en un mensaje difundido en redes sociales.
Las intervenciones forman parte de los operativos desplegados durante el estado de excepción y el toque de queda que rige entre las 23:00 y las 05:00 desde el 15 hasta el 30 de marzo en las provincias de Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas.
Antes de la entrada en vigor de la medida, el ministro del Interior, John Reimberg, anunció el despliegue de 35.000 efectivos de la Policía Nacional del Ecuador para ejecutar operativos en estas jurisdicciones.
A su vez, el Ministerio de Defensa informó que más de 30.000 militares se encuentran desplegados en estas provincias para ejecutar acciones contra la minería ilegal, el narcotráfico y los grupos de delincuencia organizada.
Una de las operaciones se ejecutó en una vivienda ubicada en el sector El Arbolito, que era utilizada como punto estratégico de vigilancia por integrantes del Grupo de Delincuencia Organizada CK.
El inmueble pertenece a un sujeto conocido con el alias “Bob Marley”, señalado como cabecilla de la facción CK BM y quien actualmente se encuentra recluido en la Cárcel del Encuentro, el centro carcelario de máxima seguridad del Estado, ubicado en la provincia de Santa Elena.
En el lugar, las fuerzas militares encontraron infraestructura tecnológica destinada a monitorear accesos y movimientos en el sector, considerado un área hiperfocalizada de violencia dentro del cantón.
Entre los elementos incautados se identificaron cámaras de videovigilancia tipo bala y domo, equipos de comunicación, módems de internet, un repetidor de señal, router, DVR, cableado coaxial y reflectores.
También se encontraron armas blancas, municiones de distintos calibres, una gramera, una pipa artesanal y varias dosis de sustancias sujetas a fiscalización.
Según las autoridades, este sistema era utilizado por la organización criminal para vigilar los accesos estratégicos del sector y mantener control territorial.
Sitio clandestino para secuestros
En un operativo paralelo, en el sector Fincas Delia, también en Durán, militares localizaron un área utilizada por el mismo grupo delictivo para retener a víctimas de secuestro y extorsión.
En el lugar se identificó una estructura improvisada construida con caña y madera que funcionaba como sitio clandestino de cautiverio.
Posteriormente, personal especializado en demoliciones de las Fuerzas Armadas procedió a destruir e inhabilitar completamente la infraestructura, con el objetivo de impedir que vuelva a ser utilizada por la organización criminal.
Crisis de seguridad
El toque de queda se aplica en medio de la crisis de seguridad que atraviesa Ecuador. Desde enero de 2024 rige en el país la declaratoria de conflicto armado interno en Ecuador, con la que el Gobierno busca combatir a organizaciones criminales vinculadas principalmente al narcotráfico y la minería ilegal.
Pese a estas medidas, 2025 cerró como el año más violento registrado en el país, con 9.235 homicidios, según cifras del Ministerio del Interior de Ecuador. Fuente: Vistazo
Nacionales
‘Yo no quería irme, tenía mi vida en Ecuador’: las extorsiones generan que ecuatorianos huyan a los Estados Unidos
NUEVA YORK. En Machala, Ana había empezado a construir algo que para ella significaba mucho más que un trabajo. Tenía poco más de veinte años, dos hijos pequeños y un puesto en una tienda de electrodomésticos donde había aprendido a detalle sobre televisores, refrigeradoras, o cualquier otro aparato. Primero fue secretaria, luego pasó a atender clientes en el almacén y finalmente pidió una oportunidad en ventas. Nadie esperaba demasiado de una vendedora sin experiencia, pero las cifras comenzaron a hablar por ella. Vendía más que muchos de sus compañeros y, al cabo de dos años, ya supervisaba a un pequeño equipo. En su vida empezaban a aparecer señales de estabilidad que antes no había conocido.
Sus ojos se llenan de emoción cuando habla de esa época. “Yo no vendía electrodomésticos”, dice. “Vendía la ilusión de lo que la gente podía hacer con ellos. Persona que entraba por esa puerta, persona que salía con deuda”, admite sonriendo. A los clientes les hablaba del partido del Mundial que podrían ver en una pantalla nueva o de la novela que seguirían cada noche. Después desarmaba el precio en cuotas pequeñas hasta que la compra parecía alcanzable. El sueldo base era modesto, pero las comisiones cambiaban el ritmo de la vida. Los viernes a veces pedían pizza con sus hijos. De vez en cuando podían ir al cine. En el supermercado ya no tenía que mirar cada centavo. Incluso pensaba comprar un carro. También ayudaba a sus padres cuando podía.
‘Podemos pasar por tus hijos’
Un día, las primeras señales de peligro llegaron como comentarios sueltos dentro del almacén. Un compañero dejó de ir a trabajar. Luego otro. Algunos decían que habían recibido llamadas de extorsión. Otros simplemente desaparecían del turno y nadie volvía a saber de ellos. Un integrante de su equipo le sugirió que tuviera cuidado. Ana siguió trabajando. En ese momento todavía creía que esas historias les ocurrían a otros.
Hasta que empezaron las llamadas. Al principio eran números desconocidos. Luego llegaron mensajes de texto con insultos y amenazas. Uno de ellos mencionaba el lugar donde trabajaba. Otro describía la ropa que llevaba ese día. Los mensajes parecían escritos por alguien que la estaba mirando. Durante un tiempo decidió ignorarlos. No respondió, no cambió su rutina. Intentó convencerse de que todo pasaría si no les prestaba atención.
El día en que el miedo se volvió real, fue cuando recibió una imagen en su teléfono. Era una foto tomada a la salida de la escuela. Sus hijos aparecían en la puerta. El mensaje decía que no tenía que preocuparse por recogerlos. “Nosotros podemos pasar por ellos”. Ana dejó el almacén sin avisar y corrió hasta la escuela. Los encontró allí, sanos y salvos. Pero la advertencia había cruzado una línea imposible de ignorar. “Ese día entendí que esto no era un juego”, recuerda. “Sentí que tenía que escoger entre mi sueño allá o nuestras vidas”.

Huir y dejar su proyecto en Ecuador
Hasta ese momento no había imaginado salir del país. Su plan estaba en Machala. Quería seguir creciendo en la empresa, ahorrar, estudiar administración en la universidad. La decisión de irse significaba abandonar todo eso de un día para otro. También significaba dejar a sus padres sin saber cuándo volvería a verlos. “Yo no quería irme”, dice. “Yo tenía mi vida allá”.
Tenía algo de dinero guardado gracias a las comisiones. Empezó a buscar contactos que pudieran ayudarla a salir. Tomó un vuelo hacia Centroamérica y desde allí comenzó el trayecto hacia el norte. El viaje duró casi 30 días. A veces dormían en hoteles improvisados, otras noches en habitaciones más decentes. En los tramos más duros caminaron por zonas desérticas durante horas. Nunca se separó de sus hijos. En buena parte del recorrido los acompañó un hombre ecuatoriano de la sierra, de unos cuarenta o cincuenta años, que también huía de amenazas. Él la ayudaba a vigilar a los niños cuando el cansancio la superaba.
“¿Qué si me arrepiento de haber migrado?” Hace una pausa larga antes de responder. “Es una pregunta difícil de contestar, porque no tenía otra opción. No podía ayudarme la Policía, ni nadie”.
Cuando finalmente cruzó la frontera decidió entregarse a las autoridades. Les explicó por qué había salido de Ecuador. Después de escuchar su historia le dijeron que podría continuar su proceso dentro del país y que más adelante tendría que presentarse ante un juez de inmigración.
Un tío que vive en Nueva Jersey fue a recogerla. Durante los primeros meses vivió en un apartamento donde convivían cerca de ocho personas entre familiares y conocidos. No pagaba renta. A cambio ayudaba en la cocina, cuidaba a los hijos de los demás o hacía pequeños trabajos dentro del departamento.
Los primeros empleos fueron trabajos de limpieza o ayudando en pequeñas tiendas ecuatorianas. Con el tiempo consiguió trabajo en una gran bodega que distribuye paquetería. Sus jornadas pueden durar hasta doce horas. Sale temprano, regresa tarde y a veces siente que el día se le escapa entre cajas y turnos largos. Ya tiene permiso de trabajo y número de seguro social mientras espera la cita en la corte de inmigración. No pudo pagar un abogado y alguien que hace trámites migratorios más baratos la ayudó a presentar el caso de asilo.
Cuando piensa en Ecuador no recuerda solo el miedo. También recuerda la vida que estaba empezando a tomar forma. El almacén donde trabajaba llegó a cerrar temporalmente porque varios empleados dejaron de ir por temor. Muchos de sus antiguos compañeros también se marcharon. “Sueño con volver a Ecuador y abrazar a mi madre. Ver a mis amigos. No sé si lo haría para quedarme allá. Creo que no”.
Aun así, su historia tampoco termina en ese almacén de Nueva Jersey donde pasa buena parte del día. Ana sigue hablando de estudios cuando imagina el futuro. Quiere ahorrar lo suficiente para estudiar una carrera técnica relacionada con negocios o administración. Algo que le permita volver a acercarse a la persona que era antes de que el miedo cambiara el rumbo de su vida. Porque lo que dejó atrás no fue solamente un país. Fue también la versión de sí misma que estaba empezando a construir.
LEA MAÑANA: La historia de Ernesto, el ecuatoriano que dejó su carrera y su vida en Guayaquil después de una llamada de extorsión. Fuente: Primicias
Nacionales
Los primeros resultados del toque de queda en Ecuador | 253 detenidos en cuatro provincias
Ecuador empezó sus 15 días de operaciones contra el narcotráfico con un toque de queda focalizado en cuatro provincias, y en medio de la colaboración militar y de Inteligencia prometida por Estados Unidos.
El primer día de este toque de queda arrancó a las 23:00 del 15 de marzo, tal como se había anticipado por las autoridades ecuatorianas en días anteriores.
Del lado del Ministerio del Interior se ha indicado que las fuerzas militares ecuatorianas lanzarán una «ofensiva muy fuerte» con «asesoramiento» de Estados Unidos, y por ello, han pedido a los ciudadanos que se quedan en casa para evitar víctimas colaterales.
Lo cierto es que no todos obedecieron las normas y en el primer día de la medida ordenada por el gobierno de Daniel Noboa hubo cientos de detenidos, como cinco hombres que instalaron una piscina inflable en Durán durante la madrugada.

Este es el informe preliminar de la Policía mientras duró la emergencia en la noche del domingo y la madrugada del 16 de marzo:
253 detenidos en el toque de queda a nivel de las cuatro provincias, es decir, Guayas, Santo Domingo, Los Ríos y Esmeraldas, según el ministerio del Interior.
- En la Zona 8, que abarca a Guayaquil, Durán y Samborondón, se registraron 112 aprehensiones.
- De este total en la Zona 8, 109 son por violar el toque de queda, dos por posesión de drogas, y uno por porte ilegal de armas, según informó la Policía de forma preliminar
- Hasta ahora, ni el Ministerio del Interior ni la Policía han dado una declaración oficial sobre los resultados totales del toque de queda en estas cuatro provincias, puesto que se informó que el ministro del ramo, John Reimberg, continúa en territorio.
Por otra parte, lo que sí difundió la Cartera del Interior fue un corto video en redes sociales sobre los operativos realizado en la madrugada.
Son 75.000 militares y policías los que participan en las operaciones, acompañados de caravanas de camionetas blindadas, motocicletas y helicópteros.
El gobierno se ha mantenido hermético sobre el detalle de la misión y si desplegará efectivos estadounidenses en su territorio como ha ocurrido durante el mandato de Noboa.
A lo largo de dos semanas los ecuatorianos en las provincias donde se aplica la medida tienen prohibido salir entre las 23H:00 y las 05:00. Fuente: Primicias
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