Nacionales
‘Yo no quería irme, tenía mi vida en Ecuador’: las extorsiones generan que ecuatorianos huyan a los Estados Unidos
NUEVA YORK. En Machala, Ana había empezado a construir algo que para ella significaba mucho más que un trabajo. Tenía poco más de veinte años, dos hijos pequeños y un puesto en una tienda de electrodomésticos donde había aprendido a detalle sobre televisores, refrigeradoras, o cualquier otro aparato. Primero fue secretaria, luego pasó a atender clientes en el almacén y finalmente pidió una oportunidad en ventas. Nadie esperaba demasiado de una vendedora sin experiencia, pero las cifras comenzaron a hablar por ella. Vendía más que muchos de sus compañeros y, al cabo de dos años, ya supervisaba a un pequeño equipo. En su vida empezaban a aparecer señales de estabilidad que antes no había conocido.
Sus ojos se llenan de emoción cuando habla de esa época. “Yo no vendía electrodomésticos”, dice. “Vendía la ilusión de lo que la gente podía hacer con ellos. Persona que entraba por esa puerta, persona que salía con deuda”, admite sonriendo. A los clientes les hablaba del partido del Mundial que podrían ver en una pantalla nueva o de la novela que seguirían cada noche. Después desarmaba el precio en cuotas pequeñas hasta que la compra parecía alcanzable. El sueldo base era modesto, pero las comisiones cambiaban el ritmo de la vida. Los viernes a veces pedían pizza con sus hijos. De vez en cuando podían ir al cine. En el supermercado ya no tenía que mirar cada centavo. Incluso pensaba comprar un carro. También ayudaba a sus padres cuando podía.
‘Podemos pasar por tus hijos’
Un día, las primeras señales de peligro llegaron como comentarios sueltos dentro del almacén. Un compañero dejó de ir a trabajar. Luego otro. Algunos decían que habían recibido llamadas de extorsión. Otros simplemente desaparecían del turno y nadie volvía a saber de ellos. Un integrante de su equipo le sugirió que tuviera cuidado. Ana siguió trabajando. En ese momento todavía creía que esas historias les ocurrían a otros.
Hasta que empezaron las llamadas. Al principio eran números desconocidos. Luego llegaron mensajes de texto con insultos y amenazas. Uno de ellos mencionaba el lugar donde trabajaba. Otro describía la ropa que llevaba ese día. Los mensajes parecían escritos por alguien que la estaba mirando. Durante un tiempo decidió ignorarlos. No respondió, no cambió su rutina. Intentó convencerse de que todo pasaría si no les prestaba atención.
El día en que el miedo se volvió real, fue cuando recibió una imagen en su teléfono. Era una foto tomada a la salida de la escuela. Sus hijos aparecían en la puerta. El mensaje decía que no tenía que preocuparse por recogerlos. “Nosotros podemos pasar por ellos”. Ana dejó el almacén sin avisar y corrió hasta la escuela. Los encontró allí, sanos y salvos. Pero la advertencia había cruzado una línea imposible de ignorar. “Ese día entendí que esto no era un juego”, recuerda. “Sentí que tenía que escoger entre mi sueño allá o nuestras vidas”.

Huir y dejar su proyecto en Ecuador
Hasta ese momento no había imaginado salir del país. Su plan estaba en Machala. Quería seguir creciendo en la empresa, ahorrar, estudiar administración en la universidad. La decisión de irse significaba abandonar todo eso de un día para otro. También significaba dejar a sus padres sin saber cuándo volvería a verlos. “Yo no quería irme”, dice. “Yo tenía mi vida allá”.
Tenía algo de dinero guardado gracias a las comisiones. Empezó a buscar contactos que pudieran ayudarla a salir. Tomó un vuelo hacia Centroamérica y desde allí comenzó el trayecto hacia el norte. El viaje duró casi 30 días. A veces dormían en hoteles improvisados, otras noches en habitaciones más decentes. En los tramos más duros caminaron por zonas desérticas durante horas. Nunca se separó de sus hijos. En buena parte del recorrido los acompañó un hombre ecuatoriano de la sierra, de unos cuarenta o cincuenta años, que también huía de amenazas. Él la ayudaba a vigilar a los niños cuando el cansancio la superaba.
“¿Qué si me arrepiento de haber migrado?” Hace una pausa larga antes de responder. “Es una pregunta difícil de contestar, porque no tenía otra opción. No podía ayudarme la Policía, ni nadie”.
Cuando finalmente cruzó la frontera decidió entregarse a las autoridades. Les explicó por qué había salido de Ecuador. Después de escuchar su historia le dijeron que podría continuar su proceso dentro del país y que más adelante tendría que presentarse ante un juez de inmigración.
Un tío que vive en Nueva Jersey fue a recogerla. Durante los primeros meses vivió en un apartamento donde convivían cerca de ocho personas entre familiares y conocidos. No pagaba renta. A cambio ayudaba en la cocina, cuidaba a los hijos de los demás o hacía pequeños trabajos dentro del departamento.
Los primeros empleos fueron trabajos de limpieza o ayudando en pequeñas tiendas ecuatorianas. Con el tiempo consiguió trabajo en una gran bodega que distribuye paquetería. Sus jornadas pueden durar hasta doce horas. Sale temprano, regresa tarde y a veces siente que el día se le escapa entre cajas y turnos largos. Ya tiene permiso de trabajo y número de seguro social mientras espera la cita en la corte de inmigración. No pudo pagar un abogado y alguien que hace trámites migratorios más baratos la ayudó a presentar el caso de asilo.
Cuando piensa en Ecuador no recuerda solo el miedo. También recuerda la vida que estaba empezando a tomar forma. El almacén donde trabajaba llegó a cerrar temporalmente porque varios empleados dejaron de ir por temor. Muchos de sus antiguos compañeros también se marcharon. “Sueño con volver a Ecuador y abrazar a mi madre. Ver a mis amigos. No sé si lo haría para quedarme allá. Creo que no”.
Aun así, su historia tampoco termina en ese almacén de Nueva Jersey donde pasa buena parte del día. Ana sigue hablando de estudios cuando imagina el futuro. Quiere ahorrar lo suficiente para estudiar una carrera técnica relacionada con negocios o administración. Algo que le permita volver a acercarse a la persona que era antes de que el miedo cambiara el rumbo de su vida. Porque lo que dejó atrás no fue solamente un país. Fue también la versión de sí misma que estaba empezando a construir.
LEA MAÑANA: La historia de Ernesto, el ecuatoriano que dejó su carrera y su vida en Guayaquil después de una llamada de extorsión. Fuente: Primicias
Nacionales
Unidad Popular llega fortalecida a sus primarias, tras el intento del CNE de eliminarla
En medio del controversial adelanto de las elecciones seccionales 2027, para el 29 de noviembre de 2026, el Consejo Nacional Electoral (CNE), entonces dirigido por Diana Atamaint, decidió eliminar a dos organizaciones políticas, por falta de militantes, una de ellas Unidad Popular (UP).
El proceso avanzó en el CNE, pese a las quejas y recursos del partido. Pero una impugnación ante el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) logró frenar la medida, bajo el argumento de que la decisión del Consejo llegó fuera del límite temporal enmarcado en el Código de la Democracia.
Esto representó una lucha de 80 días para la organización política, afirma su director nacional, Geovanni Atarihuana. En ese tiempo sus miembros se concentraron en su supervivencia legal y no en la preparación para las seccionales. Les provocó incertidumbre entre sus candidatos y posibles aliados, agrega.
Y, aunque eso podría pasarles factura, Atarihuana sostiene que «no hay mal que por bien no venga», ya que «ese ataque de Diana Atamaint» les dio una nueva vida. No solo reafirmó a sus militantes, sino que ahora hay más gente que conoce la lista 2 y que reconoce y apoya su posición política. El proceso de eliminación que llevó adelante el CNE terminó generándoles simpatías.
El camino a las seccionales
En ese proceso de mantener su vigencia, Unidad Popular consiguió renovar sus directivas en todas las provincias. Además, ya definieron sus colegios electorales y entre el 26 de junio y el 2 de julio definirán todas sus candidaturas. Según Atarihuana, el partido espera concretar cuadros en 180 a 190 cantones, incluyendo las prefecturas.
«Nosotros somos un partido real, con bases, con participación democrática, eso nos da la fuerza para resistir lo que resistimos los últimos tres meses», advierte Atarihuana. Y explica que en la renovación de directivas participaron más de 7.000 militantes.
Mientras tanto, en la selección de delegados para los colegios electorales lo hicieron otros 2.500. Además, todas las estructuras y militantes de la lista 2 están habilitados para proponer candidaturas, que serán después vetadas y seleccionadas por esos delegados. «Nosotros no elegimos a dedo y aquí no hay gerente propietario que pone la plata y pone el candidato», dijo.
Serán procesos de democracia interna provinciales, donde se escogerán los perfiles para todas las dignidades de esa circunscripción. Sin embargo, esto conlleva sus retos. Por ejemplo, Manabí cuenta con 22 cantones, por lo que será una de las más complejas de concretar.
Las candidaturas más fuertes estarán en las prefecturas de Azuay, Orellana y Zamora, la Alcaldía de Santo Domingo, entre otras en Manabí. Mientras que en varias provincias están en diálogos con otras listas nacionales y locales, como Pachakutik, Izquierda Democrática y Partido Socialista. Pero eso se definirá hasta el 18 de julio.
La historia de Unidad Popular
Unidad Popular nació como movimiento el 5 de octubre de 2015, con el color rojo por bandera y el número 2 como lista. Sin embargo, toda su estructura política pertenecía originalmente al Movimiento Popular Democrático (MPD), que fue eliminado del registro electoral el año previo.
Esa misma estructura y organización de base, que se mantiene en pie desde 1978, fue la que permitió a la agrupación reinscribirse y recuperar su vida jurídica con 193.507 adherentes, en ese entonces, bajo otro nombre e imagen.
Su militancia y dirigencia salen en gran parte de los sectores populares, de las organizaciones barriales y sindicales, especialmente el de los maestros reunidos en la Unión Nacional de Educadores (UNE), que también fue disuelta durante el correísmo y recuperó su vida jurídica posteriormente.
Y, aunque ha participado constantemente en las contiendas electorales (generales y seccionales), desde el retorno a la democracia sus resultados han sido bajos, pero siempre lo suficientemente altos como para mantener su casillero.
En las votaciones nacionales, su respaldo más alto fue en 1984 (7,3%). Los otros dos porcentajes por sobre el 5% los obtuvo con alianzas. Y en las últimas presidenciales su candidato obtuvo apenas el 0,4%.
Mientras que en las seccionales suele tener más presencia, entre las miles de autoridades a escoger. Por ejemplo, en 2023 obtuvo alrededor de 90 cargos, con alianzas, entre prefecturas (Zamora y Orellana), alcaldías (Latacunga, Cayambe, Camilo Ponce Enríquez, Saraguro, Antonio Ante, entre otras) y concejalías. Esto fue más de lo que consiguió en las de 2019. Fuente: Primicias
Deportes
Sebastián Beccacece ya piensa en la alineación de Ecuador para enfrentar a Alemania, ¿puede ser su último partido al frente de la Tri?
La rutina fue la misma que ha cumplido la Selección en el último mes, en el OhioHealth Performance Center de Columbus. Jugadores y cuerpo técnico se reunieron en la cancha. El preparador físico explicó cuáles serían los trabajos y después Sebastián Beccacece entró al círculo.
La charla del director técnico duró 16 minutos. Fue un monólogo. Él les dijo lo que sentía, cuáles son sus ideas y los jugadores escucharon. Todos terminaron abrazados haciendo una oración. Un día del padre atípico.
Sebastián Beccacece reconoció, en la rueda de prensa después del empate ante Curazao, que a lo mejor «no ha logrado entrar en el corazón del pueblo ecuatoriano», pero también dijo que lo seguirá intentando.
A Beccacece y a Ecuador solo le queda una carta por jugar. La más difícil de todas. Para asegurar la clasificación necesita ganarle a Alemania en Nueva Jersey, el jueves 25 de junio. El reto es complicado.
El director técnico se juega mucho más que un resultado. Beccacece tiene contrato con la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) hasta que termine su participación en el Mundial 2026. Suena duro decirlo, pero el partido contra Alemania podría ser su último encuentro al frente de la Tri.
Pero Beccacece se niega a que eso ocurra. Aunque sabe que el momento es tenso y complicado, no deja de sonreír. Se muestra optimista ante esta inesperada situación. La expectativa era llegar a este momento con seis, cuatro o al menos tres puntos. Pero la realidad nos ha golpeado de nuevo.
Ecuador llega a la última fecha de la fase de grupos con apenas un punto, sin haber marcado ni un gol en el Mundial y con la necesidad de ganarle a la poderosa selección de Alemania, que si bien no es la de otras épocas, siempre es un rival complicado.
Y la responsabilidad del momento recae sobre el entrenador. Es verdad que varios jugadores no han estado al nivel que se esperaba. Moisés Caicedo, Gonzalo Plata, Piero Hincapié, Pedro Vite, Pervis Estupiñán no han mostrado su mejor versión y eso ha dificultado el desempeño en ambos partidos.

Los jugadores de la selección de Ecuador, durante un entrenamiento en Columbus, el 21 de junio de 2026.Santiago Guerrero / PRIMICIAS
Pero el rendimiento colectivo depende del entrenador, que se ha tardado en encontrar las respuestas, que ha fallado en las variantes y que no ha tenido un factor sorpresa para destrabar los partidos.
Por eso, contra Alemania, la presión recae sobre Sebastián Beccacece y su cuerpo técnico, que tienen que plantear una estrategia que le permita a Ecuador jugar su mejor partido en mucho tiempo para tratar de conseguir una victoria, que hoy parece una misión casi imposible.
Una vez más, la historia pone a Ecuador ante la posibilidad de escribir una página inolvidable. Ya ocurrió en el Mundial de Alemania 2006 cuando no pudimos ganarle a Inglaterra; ocurrió lo mismo en Brasil 2014, cuando necesitábamos ganarle a Francia y solo empatamos; pasó en Qatar 2022, cuando Senegal nos dejó fuera de los octavos de final.
En esta ocasión, Ecuador debe ganarla a Alemania, ni más ni menos que la tetracampeona del mundo. Y de las ideas de Sebastián Beccacece dependerá de que sea su último partido al frente de la Tri. O no. Fuente: Primicias
Deportes
Ecuador le pide fe a una afición harta de Beccacece
«No estamos muertos». Ecuador se niega a tirar la toalla en el Mundial aunque tenga que ganarse la clasificación ante Alemania y su afición esté en pie de guerra contra su seleccionador, el argentino Sebastián Beccacece.
Incapaz de marcarle el sábado un gol a la debutante Curazao, la Tricolor había aterrizado en Estados Unidos con la etiqueta de posible equipo revelación.
Su segundo lugar en las eliminatorias sudamericanas, por delante de Brasil, Colombia o Uruguay, y una racha de 19 partidos invicto atrajo las miradas hacia esta nación futbolística emergente.
Ecuador, que sólo marcó 14 goles en 18 partidos de eliminatorias, tampoco ha visto puerta en los 180 minutos disputados en la Copa del Mundo.
A la derrota inicial 1-0 ante Costa de Marfil, con un gol encajado casi en el descuento, le siguió el humillante 0-0 del sábado ante la nación más pequeña en la historia del torneo.
La falta de puntería de figuras contrastadas como Enner Valencia o Moisés Caicedo permitieron que el arquero Eloy Room fuera el héroe del primer punto mundialista de Curazao con hasta 15 atajadas, a una del récord del estadounidense Tim Howard.

Entrenador y jugadores se escudaron en la mala fortuna para justificar la noche aciaga en Kansas City.
«Nos falta un poco de esa suerte de la que se habla en el fútbol», dijo Valencia, el goleador histórico ecuatoriano, que gozó de la ocasión más clara a los dos minutos de juego.
«Gastamos miles de dólares»
Sin quitar responsabilidad a los jugadores, la afición ecuatoriana señala mayoritariamente hacia el banco para esta decepción de costo superior al emocional.
Los gritos de «Fuera Beccacece» resonaron en la grada de Kansas City, donde prácticamente todos los 68.598 espectadores lucían playera amarilla de la Tricolor.
Ante la prensa, Beccacece admitió su responsabilidad y dijo comprender «la incomodidad y el enojo» hacia él.
«A lo mejor no he logrado entrar en el corazón del pueblo ecuatoriano pero lo seguiré intentando», afirmó Beccacece, asistente durante más de una década de Jorge Sampaoli y seleccionador desde 2024 en sustitución de Félix Sánchez.
Ecuador, un país que no compitió en un Mundial hasta 2002, guarda enormes esperanzas en su generación actual, la mejor de su historia, con jugadores que están entre los mejores del mundo en su posición, como el central Willian Pacho (París Saint-Germain) y el mediocampista Moisés Caicedo (Chelsea).
El objetivo declarado era avanzar por primera vez hasta los cuartos de final, y en cambio se encuentra al borde de una nueva eliminación en primera ronda.
«No estamos muertos, todavía estamos con vida y no tenemos otra que dejarlo todo en el campo en el último partido y tener fe», dijo Pervis Estupiñán, lateral del AC Milán, en un intento de levantar los ánimos que no calaba fuera de la cancha entre aficionados como Katherine Burbano.
-
Entretenimiento5 años agoAdriana Bowen, sobre la cirugía bariátrica: Siento que recuperé mi vida
-
Politica5 años agoEl defensor del Pueblo, Freddy Carrión, fue llamado a juicio en la investigación por el delito de abuso sexual
-
Internacionales4 años agoMuere Cheslie Kryst, Miss Estados Unidos 2019 y presentadora de televisión
-
Internacionales4 años agoTiroteo en concierto en Paraguay deja dos muertos y cuatro heridos
-
Nacionales5 años ago¿Qué hay detrás del asesinato de Fredi Taish?
-
Fashion9 años ago
Amazon will let customers try on clothes before they buy
-
Politica5 años agoComisión médica pide reforma para los nombramientos de personal de salud
-
Politica5 años agoGobierno de Guillermo Lasso enfrentará una primera movilización convocada por los sindicalistas
