Nacionales
Desarrollo urbano sostenible aún depende de cumplimiento de planes municipales que no están actualizados y que poco se aplican en la práctica
La expansión de las ciudades ecuatorianas está marcada por los asentamientos irregulares en los que las personas viven en condiciones deplorables hasta que el Municipio correspondiente consolida estas áreas como parte de la zona urbana.
Tras décadas después llega la regularización de los predios, los servicios formales de luz eléctrica, agua potable por red, los sistemas alcantarillado sanitario y pluvial, para finalmente planificar las veredas, bordillos y la pavimentación de las calles.
Hay un desarrollo inverso alimentado por la migración del campo a la ciudad, el abuso de los invasores de tierras que cobran una especie de alquiler a los recién llegados y la especulación en el precio del suelo al alza, sobre todo de los predios más cercanos a las vías principales o la obra pública que se diseña y construye.
Es una situación sujeta a planes de ordenamiento territorial que poco se aplican en la práctica. En la conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre desarrollo urbano sostenible Hábitat III, realizada en Quito en el 2016, se creó una agenda que Ecuador y el resto de países deben cumplir para frenar esa realidad.
Xavier Cobeña, coordinador de proyectos en el país del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU Hábitat), afirma que uno de los propósitos del organismo es la promoción de esta nueva Agenda Urbana, que incluye objetivos como la densificación de las ciudades para frenar un crecimiento horizontal.
“Después de Hábitat III ayudamos al Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) en la elaboración de las guías para la planificación física de las ciudades y colaboramos en el proceso de construcción de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (LOOTUS aprobada en junio del 2016) y posteriormente su reglamento (publicado en abril del 2019). Esto está en proceso de implementación”, dice.
El plazo que dio este marco jurídico para que los Gobiernos autónomos descentralizados municipales y metropolitanos creen sus planes de uso y gestión del suelo feneció el 13 de septiembre de 2021.
La Superintendencia de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (SOT) creada por la LOOTUS, con sede en Cuenca, es la entidad que hace seguimiento al cumplimiento de este plazo.
“El objetivo es que este sea un instrumento que permita a las ciudades pequeñas e intermedias que tienen un cierto margen de maniobra lograr un desarrollo sostenible porque el crecimiento espontáneo de las ciudades se da por el descuido de las administraciones, pero también por una gran presión económica de las familias que migran del campo a la ciudad, entonces no hay vivienda social y el único mecanismo que encuentran es a través del tráfico de tierras”, sostiene Cobeña.
Una de las opciones amparada en la LOOTUS es que la administración municipal tenga la potestad de hacer declaraciones de reservas de suelo en las zonas hacia donde crece la ciudad, que permitan que el precio de la tierra permanezca estable.
“En las ciudades más grandes como Quito y Guayaquil, donde hay un mercado inmobiliario más dinámico, da la posibilidad de que la administración municipal pueda hacer lo que en otros países se conoce como venta de altura, en nuestra legislación sería la concesión onerosa de derechos que es permitir edificaciones más altas siempre y cuando ese proyecto inmobiliario pueda pagar a la ciudad para poder reinvertir en el equipamiento, la infraestructura”, añade el especialista.
La SOT tiene capacidad sancionadora y su misión es vigilar y controlar los procesos de ordenamiento territorial, uso y gestión de suelo, hábitat, asentamientos humanos y desarrollo urbano, competencia que recae en los Gobiernos autónomos descentralizados (GAD).
“No sé los datos exactos porque aún no han sido publicados, pero sé que muchos de los 221 municipios del país no han cumplido con este plazo. Los más grandes e intermedios sí han cumplido como Quito, Manta y Portoviejo”, dice Cobeña.
Hay casos positivos de aplicación de la LOOTUS en Portoviejo y Cuenca
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Instalar infraestructura con viviendas sociales y que luego lleguen las personas es uno de los objetivos del desarrollo urbano sostenible, es decir, invertir lo que ha ocurrido históricamente con la invasión y el tráfico de tierras.
Hay experiencias positivas en Portoviejo y Cuenca. La Municipalidad de la capital manabita no redefinió sus límites urbanos para frenar un crecimiento de la ciudad sobre las zonas agrícolas.
Al igual que se invierte en proyectos en las áreas de la subcentralidad (en las parroquias) para evitar la expansión de la periferia de Portoviejo sobre zonas agrícolas y de bosques.
“La idea es que la gente del campo llegue a estas parroquias, como Calderón, Riochico o Picoazá, que están a 10, 20 minutos o hasta media hora de Portoviejo, para que puedan trabajar allí sin necesidad de asentarse en la periferia”, dice Cobeña.
Con esto se busca frenar un crecimiento horizontal y desordenado. “Si la tendencia de crecimiento de la mancha urbana se mantiene, en diez años se duplicaría el espacio que ocupa Portoviejo. Esa realidad es mundial y en unos sitios es más intenso que en otros. El fin es que en la misma área vivan más personas, esto ayuda a que las finanzas de los municipios mejoren ya que no construyen muchísimos metros lineales a la redonda de redes de agua y alcantarillado”.
Félix Jaime, subdirector cantonal de planificación urbanística de Portoviejo, afirma que la planificación en la capital manabita empezó en 2014 cuando la administración municipal se enfocó en la investigación y generación de estudios. En ese entonces se culminó el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT).
“Ninguna decisión en el Municipio se tomaba sin sustento. El PDOT fue el primero que incluyó normativa referente a la gestión de riesgos. Luego vino el terremoto (el 15 de abril del 2016), en ese momento se hacía el plan maestro urbano por lo que se cambió todo el enfoque. Hay que planificar de otra forma y se acogió el concepto de ciudad a escala humana, que es diseñar en función del ciudadano, como el que realiza las actividades cotidianas a pie. Priorizar al peatón, al ciclista, al transporte público, los de carga y finalmente a los autos privados. Invertir la pirámide de movilidad”, dice Jaime.
De ahí vino la aprobación de la LOOTUS a nivel nacional. “Entonces vimos una oportunidad de establecer políticas a largo plazo con una vigencia de 12 años. En base a esa ley, todos los PDOT de los Municipios tienen que modificarse e incluir el plan de uso y gestión del suelo (PUGS). Pudimos cumplir y lo terminamos porque ya lo habíamos empezado, nos ayudó la Universidad de Nueva York y la Cátedra Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) de ciudades intermedias sostenibles”, agrega el funcionario.
El PUGS incorpora un nuevo modelo de ciudad que prioriza la sostenibilidad y la resiliencia. “Proteger el ecosistema, garantizar la seguridad alimentaria y la dotación de servicios de infraestructura pública con un crecimiento planificado y ordenado, se priorizan las áreas verdes”, asegura Jaime.
La investigación científica ha sido una de las claves. El estudio de la Universidad de Nueva York sobre la huella urbana revela en base a proyecciones y modelaciones que para el 2050 se perderá casi todo el suelo. “Menos personas consumirán mucho más suelo y la ciudad va a crecer cinco veces del tamaño actual. Con la planificación queremos romper esa tendencia en Portoviejo”, dice Jaime.
Desde ONU Hábitat se habla de ciudades de quince minutos, tiempo máximo que llevaría el traslado desde la vivienda hasta los servicios más importantes, como salud, educación, empleo. Al igual que el crecimiento en altura y el uso de suelos mixtos residencial y comercial, lo que ayuda en la densificación de las ciudades y que las zonas permanezcan activas durante todo el día.
Cuenca ya implementa su plan de uso y gestión del suelo desde antes del plazo fijado en septiembre último por el reglamento de la LOOTUS. Con ello se han ordenado ciertas áreas a través de planes especiales que iban a ser impactadas por proyectos de movilidad, como el tranvía.
“Lo que pasa normalmente es que cuando se anuncia un plan de inversión pública, todas las personas que están alrededor empiezan a especular y no construyen para engordar el precio de los terrenos. Como saben que se ejecutará el proyecto de aquí a seis años entonces especulan. Con los planes especiales se congelan esos valores y se permite que en los lugares por donde pasará el tranvía se entre en un ordenamiento para evitar que haya uso incompatible con lo que se está planteando”, asegura Cobeña.
También tiene avanzado el proceso para conseguir financiamiento externo del proyecto que busca que el centro histórico de Cuenca sea libre de emisiones de gases de efecto invernadero al ambiente, lo que provoca el calentamiento global y deriva en el cambio climático.
Acceso a financiamiento es una limitante
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El desarrollo urbano cuesta, más aún cuando se piensa desde un ámbito sostenible. “No es solo hacer nueva ciudad que es lo que se suele creer, como hacer ciudadelas, sino también es reformar, arreglar o redesarrollar lo ya construido y eso necesita recursos”, afirma José Morales, coordinador del Componente Agenda Urbana Nacional del Programa Ciudades Intermedias Sostenibles de la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ, según sus siglas en alemán).
Una de las falencias de la mayoría de los GAD es su poca capacidad de generar recursos propios y las limitaciones de las asignaciones del Gobierno central. Esto deja sin financiamiento los proyectos que garanticen un desarrollo urbano ordenado y una expansión de la malla de la ciudad con un menor impacto social y ambiental.
“Ninguna ciudad tiene esos recursos. Babahoyo o Nueva York, a ambas les falta plata, se necesita movilizar recursos. Las fuentes normalmente son la recaudación de sus propios impuestos, sin embargo, no es fácil ya que esto depende mucho de la economía, del número de habitantes. Pueden ser urbes con pocos pobladores, pero se necesitan muchos recursos para temas de agua potable, saneamiento, manejo de basura o mitigación de riesgos climáticos”, afirma Morales.
Una de las alternativas es el financiamiento externo al que acceden principalmente a través de créditos los municipios más grandes como Guayaquil, Quito o Cuenca. “La realidad de la gran mayoría de los 221 cantones del país es que no tienen esas posibilidades ni las capacidades de hacerlo”, agrega.
Lo que les queda es buscar financiamiento en el Banco del Estado. Pero una opción es el uso de los fondos climáticos.
El Acuerdo de París por el Clima del 2015 prevé la movilización de recursos de financiamiento climático desde los países desarrollados que más emiten carbono al ambiente hacia las naciones en desarrollo, para que hagan adaptación y mitigación al cambio climático.
“Se han creado varios fondos globales, el más conocido es el Verde del Clima. El problema es que hay dificultades para que los municipios medianos y pequeños del Ecuador accedan”, asevera Morales.
Uno de los factores es la capacidad instalada para aterrizar estos recursos, lo que depende de la estructura institucional local y nacional. “Estos fondos establecen algunas condiciones técnicas específicas. La más básica de todas y una de las más difíciles de comprender es que tienen que ser acciones que tengan un impacto climático”.
Por ejemplo, se tiene que calcular la cantidad de emisiones que se dejará de emitir a la atmósfera con la ejecución del proyecto que se quiere financiar. “Esta capacidad de medir emisiones es algo que muchas veces los municipios no tienen instalada”.
Y los planes tienen que estar vinculados y alineados a la Contribución Nacional Determinada del país, que es el compromiso del Ecuador ante el mundo para reducir sus emisiones y ejecutar acciones de mitigación y adaptación ante el cambio climático.
Colombia, México y Costa Rica están entre los países de la región que más acceden a estos fondos climáticos.
Ecuador ha conseguido financiamiento para conservación de bosques o reforestación, con lo que se compensa determinada cantidad de emisiones de carbono, pero no logra acceder a los fondos que financian el desarrollo urbano sostenible que requiere planes más complejos.
“Los proyectos de infraestructura pueden ser más resilientes al cambio climático, por ejemplo, con el cálculo del tamaño de las tuberías que se necesitan para el alcantarillado pluvial adaptado a los futuros escenarios de mayor cantidad de lluvias, o como son resilientes a sequías”, dice Morales.
El Ministerio del Ambiente es el encargado de aprobar los planes nacionales, como paso previo a conseguir el financiamiento de los fondos globales.
Parte de los estudios realizados en Portoviejo tienen financiamiento externo tradicional, es decir, no de los fondos climáticos.
ONU interviene con proyectos de planificación en Quito y Manta
ONU Hábitat ejecuta dos proyectos en Manabí. El primero es generar desde la Prefectura una planificación provincial junto a los municipios para la ejecución de proyectos que vayan más allá de los límites administrativos.
El otro plan, denominado ‘Ciudades Incluyentes’, se aplica en Manta y Quito con el fin de integrar a la población venezolana a estas urbes destino.
“Se mejora el perímetro urbano y se tiene prevista la construcción de centros de integración en la parroquia San Mateo de Manta y en la zona de Cotocollao en Quito, para que los migrantes conozcan a qué escuela pueden enviar a sus hijos o acceder a un trabajo formal. Es como un lugar que los acoja y les dé ciertas nociones para que se integren”, explica Cobeña.
La meta es terminar los dos centros de aquí al 2023. (I) Fuente: El Universo
Nacionales
De Vida de Pueblo al escenario nacional: Rosi y la historia de una mujer que nunca dejó de soñar
Hay historias que no necesitan grandes escenarios para comenzar. Algunas nacen en un barrio pequeño, en una parroquia distante, en una familia humilde o detrás de una cámara sencilla. Historias que, con el paso del tiempo, terminan cruzando fronteras y demostrando que el talento no conoce de geografías, apellidos ni condiciones económicas.
La historia de Rosi, conocida por su participación en Vida de Pueblo, es una de ellas.
Y hoy quiero escribir sobre ella no solamente para felicitarla por sus logros, sino porque considero que su historia representa algo mucho más profundo: el enorme potencial humano que existe en Zamora Chinchipe y que, muchas veces, nosotros mismos no sabemos reconocer, impulsar ni acompañar.
Una fotografía que quedó en la memoria
Recuerdo haberla encontrado en el 2024 en una feria realizada en la parroquia Triunfo-El Dorado. Me acerqué y le pedí una fotografía. No lo hice por casualidad. Ya había visto su trabajo en Vida de Pueblo y me llamaba la atención aquella manera espontánea de contar historias, de acercarse a la gente y de convertir las vivencias cotidianas del campo en relatos capaces de provocar una sonrisa.
Rosi aceptó la fotografía con la misma sencillez con la que hacía su trabajo.
No hubo poses de grandeza ni distancias innecesarias. Hubo amabilidad.
Recuerdo que le comenté a mi amigo Franklin Tapia algo que en aquel momento parecía solamente una intuición:
“Ella, si sigue así, tendrá gran éxito”.
No lo dije porque pudiera conocer el futuro. Lo dije porque había algo que se percibía.
Había talento. Había sacrificio. Había una capacidad extraordinaria para conectar con la gente.
Y, sobre todo, había autenticidad.
Hoy, al verla avanzar y consolidarse en escenarios de mayor alcance, aquella percepción adquiere otro significado.
Nuestros mayores solían decir que muchas personas que llegaron a ser reconocidas comenzaron desde abajo, desde el anonimato, trabajando silenciosamente, enfrentando dificultades y persiguiendo un propósito.
La historia está llena de ejemplos de hombres y mujeres que no comenzaron con grandes recursos, sino con grandes convicciones.
Esa es, precisamente, una de las enseñanzas que deberíamos recuperar como sociedad.
No siempre nos hace falta talento. Muchas veces nos hace falta creer en él o en nosotros.
Zamora Chinchipe posee hombres y mujeres con capacidades extraordinarias. Los encontramos en el campo, en la ciudad, en las comunidades, en los barrios, en los emprendimientos, en las aulas, en los escenarios deportivos, en la cultura y en las artes.
Y el problema es que muchos de esos proyectos se quedan a medio camino.
No porque sus protagonistas carezcan de capacidad, sino porque les faltó una oportunidad, una inversión, una mano amiga, una institución que creyera, un empresario que apostara o una sociedad que dijera: “Vamos a ayudarte a crecer.
En Vida de Pueblo, Rosi, su hermano y quienes integraban aquel proyecto lograron algo que no se compra con dinero: la cercanía con la gente.
Contaban historias reales. Mostraban personajes conocidos. Presentaban vivencias del campo. Construían humor a partir de situaciones cotidianas. Hacían parodias. Improvisaban. Y ahí estaba, quizá, una de sus mayores virtudes.
La capacidad de improvisar no es simplemente hablar sin preparación. Es tener inteligencia, sensibilidad, rapidez mental y una comprensión profunda del entorno.
Rosi tiene esa capacidad.
Y tiene algo todavía más difícil de encontrar: carisma.
Por eso, aunque no conozco con certeza su nombre legal, para muchos ya no es necesario preguntarlo.
Es simplemente Rosi.
Y Rosi ya era famosa antes de que otros escenarios reconocieran su talento.
Lo era porque la gente la había hecho suya.
De la comunidad a los grandes escenarios
Hoy también la vemos vinculada a la música y formando parte de Las Ñañas, demostrando que su talento no estaba limitado a la comunicación o al humor.
Es una artista.
Canta.
Interpreta.
Comunica.
Lidera.
Y representa esa figura de mujer trabajadora, humilde y perseverante que tantas veces encontramos en nuestra provincia. Su participación también forma parte del proceso de crecimiento de Kike Jav y su orquesta, agrupación que ha conseguido consolidar una importante presencia en escenarios nacionales.
Y aquí aparece otra lección:
El éxito difícilmente es producto de una sola persona.
Detrás de un artista hay un equipo.
Detrás de un emprendimiento hay una familia.
Detrás de una empresa hay trabajadores.
Detrás de un proyecto exitoso hay años de sacrificio.
Y detrás de una persona que alcanza sus sueños casi siempre existe alguien que creyó en ella cuando todavía nadie la conocía.
AROMAZ, Las Brisas y otros ejemplos
He tenido la oportunidad de conocer historias similares.
Recuerdo a AROMAZ, de Omar Maldonado en El Pangui. Cuando tuve la oportunidad de entrevistarlos hace algunos años, estaban construyendo su camino. Recuerdo aquella conversación y la emoción con la que compartían su historia.
Había dificultades, pero también había una visión.
Hoy, ese emprendimiento ha logrado consolidarse y proyectar productos derivados del cacao hacia mercados internacionales.
También está Hostería Las Brisas, de Juanito Correa, un proyecto cuyo proceso pude conocer desde sus primeras etapas. Detrás de ese emprendimiento existe una raíz humilde, pero también una idea clara de hacia dónde quería llegar su propietario.
Hoy es reconocido entre los emprendimientos turísticos más destacados de la provincia.
Y podríamos mencionar muchos más.
Roberto Córdova, de Almacenes Cordovita; Cecy Paccha, con Productos Cecy, y tantos hombres y mujeres que diariamente levantan sus negocios, cultivan la tierra, crean productos, generan empleo y mantienen viva la economía local.
Ellos nos recuerdan que el éxito no aparece de un día para otro.
Se construye.
Nos hace falta creer más en nosotros.
Zamora Chinchipe tiene una particularidad que debemos reconocer: somos una sociedad solidaria.
Cuando una tragedia golpea a una familia, la provincia suele responder.
Cuando alguien necesita ayuda, aparecen manos solidarias.
Pero quizá necesitamos llevar esa solidaridad hacia otro terreno:
La solidaridad con el talento.
Tenemos que aprender a apoyar antes de que nuestros talentos sean reconocidos afuera.
Porque muchas veces ocurre algo paradójico: no valoramos suficientemente a nuestros artistas, deportistas, investigadores, emprendedores o profesionales mientras están aquí; pero cuando triunfan fuera de la provincia, entonces sentimos orgullo y decimos: “Es de Zamora”.
¿Por qué esperar?
¿Por qué no creer desde el principio?
Que haya más Rosis
Por eso considero que la historia de Rosi debe servirnos como una invitación colectiva.
Queremos más Rosis.
Pero no solamente en la música.
Queremos más Rosis en el arte.
En la cultura.
En el deporte.
En la educación.
En la investigación.
En la tecnología.
En el emprendimiento.
En la comunicación.
En la ciencia.
Queremos hombres y mujeres que puedan llevar el nombre de Zamora Chinchipe a escenarios nacionales e internacionales.
Pero para conseguirlo necesitamos cambiar una vieja práctica: la envidia no puede ser más fuerte que el orgullo de ver triunfar a los nuestros.
Si alguien de nuestra provincia crece, no perdemos nosotros.
Crecemos todos.
Si una empresa local prospera, genera empleo.
Si un artista triunfa, proyecta nuestra identidad.
Si un deportista llega lejos, inspira a una nueva generación.
Si un investigador destaca, demuestra que también desde la Amazonía se produce conocimiento.
A Rosi quiero decirle algo desde esta columna:
felicitaciones.
Su éxito también lo celebramos quienes hemos visto, aunque sea desde cierta distancia, parte de ese camino.
Pero el éxito tiene una responsabilidad: no olvidar de dónde se viene.
Detrás de cada aplauso existen días difíciles.
Detrás de cada escenario existen sacrificios.
Detrás de cada sonrisa probablemente hubo lágrimas.
Y detrás de cada triunfo hubo momentos de frustración.
Por eso, recordar el origen no disminuye a nadie.
Al contrario, lo engrandece.
La verdadera riqueza de una persona no está solamente en cuánto dinero logra acumular, sino en los valores que conserva cuando finalmente alcanza aquello que soñó.
Zamora necesita creer en Zamora
Quizá esta sea la reflexión más importante.
No podemos esperar que alguien de afuera venga a descubrir primero lo que nosotros tenemos aquí.
Necesitamos aprender a mirar nuestra propia tierra con otros ojos.
A invertir en nuestros emprendedores.
A contratar a nuestros artistas.
A respaldar a nuestros deportistas.
A comprar nuestros productos.
A difundir nuestras historias.
Creer en nuestros jóvenes.
A abrir espacios para nuestros profesionales.
Y, sobre todo, entender que Zamora Chinchipe no es una provincia pequeña en talento.
Es una provincia que todavía necesita aprender a proyectar todo lo que tiene.
Y como decían nuestros mayores, los grandes sueños comienzan muchas veces en lugares pequeños.
Rosi comenzó desde una realidad cercana, desde la gente, desde la sencillez y desde una pantalla que mostraba la vida cotidiana de nuestros pueblos.
Hoy su nombre trasciende.
Y eso debería alegrarnos.
Ojalá algún día podamos verla presentarse en Zamora Chinchipe ante una plaza llena. No solamente para recibir a una artista, sino para celebrar lo que ella representa:
La demostración de que se puede.
Se puede comenzar desde abajo.
Que se puede caer.
Que se puede llorar.
Que se puede dudar.
Pero también se puede perseverar.
Y finalmente llegar.
Rosi, felicitaciones.
Tu historia no es solamente tuya.
También es un pequeño espejo donde esta provincia puede mirarse y preguntarse qué quiere ser en los próximos años.
Porque Zamora Chinchipe tiene talento.
Tiene capacidad.
Tiene coraje.
Tiene gente trabajadora.
Tiene historia.
Tiene identidad.
Lo que quizá todavía nos falta es creer más en nosotros mismos y decidirnos a soñar en grande.
Que nunca más tengamos que esperar a que nuestros talentos triunfen lejos para reconocerlos.
Apoyémonos. Invirtamos en nosotros. Celebremos nuestros éxitos. Abramos caminos.
Porque cuando uno de los nuestros llega lejos, la bandera de toda una provincia también llega flameando con él o ella.
Y si algún día conseguimos que existan muchas Rosis —en la música, en el deporte, en la cultura, en la ciencia, en la educación y en la empresa— entonces habremos entendido una verdad fundamental:
El futuro de Zamora Chinchipe no está solamente en lo que tenemos; está en lo que somos capaces de construir juntos.
Deportes
Oficial: Marcelo Gallardo es el nuevo DT de Ecuador
La espera terminó. Marcelo Gallardo es el nuevo director técnico de la Selección de Ecuador. La Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) confirmó este domingo 13 de septiembre la contratación del entrenador argentino, quien asumirá el cargo que dejó Sebastián Beccacece después del Mundial de 2026. El acuerdo abre un nuevo ciclo para la Tricolor, con la mirada puesta en la Copa América 2028 y, sobre todo, en el Mundial de 2030.
A través de un video publicado en las redes sociales, Francisco Egas, presidente de esa institución, presentó al nuevo DT de la ‘Tri’ como un profesional exigente, obsesionado por competir, mejoras y no conformarse. «Creemos que esta Selección está preparada para dar el salto, (…) por eso fuimos a buscar a Marcelo Gallardo, por lo que ganó pero sobre todo por lo que representa. Bienvenido Marcelo al Ecuador«.

Gallardo, de 50 años, llega con una credencial que pocos entrenadores sudamericanos pueden exhibir: haber convertido a River Plate en uno de los equipos más exitosos del continente durante la última década. Ahora tendrá un desafío diferente. Por primera vez en su carrera dirigirá una selección nacional y deberá trasladar a un grupo de futbolistas, con poco tiempo de entrenamiento, una idea de juego que durante años desarrolló en River Plate.
Su primera prueba llegará prácticamente de inmediato. Ecuador tiene prevista una gira por Asia, con partidos ante Corea del Sur, Japón y un tercer rival por definir entre Panamá y Nueva Zelanda. Será la primera oportunidad de Gallardo para observar a sus jugadores, definir su primera convocatoria y comenzar a construir su equipo.
¿Quién es Marcelo Gallardo?
Marcelo Daniel Gallardo nació el 18 de enero de 1976 en Merlo, Buenos Aires. Antes de convertirse en uno de los entrenadores más reconocidos de Sudamérica, fue futbolista. Se formó en River Plate, debutó profesionalmente en 1993 y desarrolló una carrera que también lo llevó por Francia, Estados Unidos y Uruguay. Con la selección argentina disputó, entre otros torneos, el Mundial de Francia 1998.
Su transición de futbolista a entrenador fue casi inmediata. En 2011, poco después de retirarse en Nacional de Uruguay, asumió el mando del club. En su primera experiencia en un banquillo consiguió el Campeonato Uruguayo 2011-2012.

Pero fue en River donde construyó su reputación. Llegó en 2014, con 38 años, y permaneció ocho temporadas en su primera etapa. En ese periodo ganó 14 títulos, entre ellos la Copa Sudamericana 2014 y las Copas Libertadores de 2015 y 2018. La segunda de esas Libertadores tuvo un significado especial: River derrotó a Boca Juniors en la histórica final disputada en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid.
Después de River tuvo una experiencia breve en Al-Ittihad de Arabia Saudita y, en 2024, regresó al club argentino para un segundo ciclo que terminó en febrero de 2026. Esa etapa estuvo lejos de los resultados de la primera, pero no modificó la dimensión de su legado: en sus dos períodos al frente de River dirigió 500 partidos y consiguió 14 títulos. Fuente: Vistazo
Nacionales
El mar se calienta frente a Ecuador y Perú: ¿Por qué la temperatura del agua es la clave para entender las lluvias de el fenómeno de El Niño?
El fenómeno El Niño ha ingresado a una etapa extraordinaria debido a un marcado calentamiento en la superficie del océano, detalla el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi).
Esta clasificación se otorga cuando la temperatura del mar supera en más de 3,5 °C sus valores habituales. Aunque la noticia genera preocupación, los meteorólogos señalan que, más allá de la anomalía, el dato fundamental para saber cuándo comenzarán las lluvias intensas es la temperatura exacta que alcanza el agua frente a las playas.
El número clave que se debe tener en mente es 26 °C. Cuando el mar cercano a la playa alcanza o sobrepasa los 26 °C, el calor hace que el agua se evapore con rapidez, formando nubes gigantescas que desencadenan lluvias, ha detallado Nelson Quispe, especialista del Senamhi en entrevista con Agencia Andina.
Fenómeno de El Niño amenaza con provocar pérdidas millonarias al sector productivo de Ecuador: ¿Cuánto podrían perder las empresas y cómo prepararse?
Por ahora, estas aguas tan calientes se ubican principalmente en el Golfo de Guayaquil y una pequeña zona de Tumbes, por lo que aún no están totalmente pegadas a la línea de costa.
En solo un mes, los mapas del Senamhi ya evidencian el aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico y su extensión por los países de la zona.
Los pronósticos muestran que esta masa de agua caliente se irá aproximando progresivamente al litoral de Perú entre noviembre y diciembre. Esto hará que las lluvias comiencen de forma leve en el norte y ganen mayor fuerza a partir de enero de 2027.
Además, este mar caliente ya impacta en la tierra, haciendo que los días y noches sean más calurosos de lo normal, con proyecciones de picos térmicos en el aire que podrían rozar los 40 °C durante episodios puntuales del verano en las costas de Ecuador y Perú. Fuente: Primicias
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