Nacionales
Desarrollo urbano sostenible aún depende de cumplimiento de planes municipales que no están actualizados y que poco se aplican en la práctica
La expansión de las ciudades ecuatorianas está marcada por los asentamientos irregulares en los que las personas viven en condiciones deplorables hasta que el Municipio correspondiente consolida estas áreas como parte de la zona urbana.
Tras décadas después llega la regularización de los predios, los servicios formales de luz eléctrica, agua potable por red, los sistemas alcantarillado sanitario y pluvial, para finalmente planificar las veredas, bordillos y la pavimentación de las calles.
Hay un desarrollo inverso alimentado por la migración del campo a la ciudad, el abuso de los invasores de tierras que cobran una especie de alquiler a los recién llegados y la especulación en el precio del suelo al alza, sobre todo de los predios más cercanos a las vías principales o la obra pública que se diseña y construye.
Es una situación sujeta a planes de ordenamiento territorial que poco se aplican en la práctica. En la conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre desarrollo urbano sostenible Hábitat III, realizada en Quito en el 2016, se creó una agenda que Ecuador y el resto de países deben cumplir para frenar esa realidad.
Xavier Cobeña, coordinador de proyectos en el país del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU Hábitat), afirma que uno de los propósitos del organismo es la promoción de esta nueva Agenda Urbana, que incluye objetivos como la densificación de las ciudades para frenar un crecimiento horizontal.
“Después de Hábitat III ayudamos al Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) en la elaboración de las guías para la planificación física de las ciudades y colaboramos en el proceso de construcción de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (LOOTUS aprobada en junio del 2016) y posteriormente su reglamento (publicado en abril del 2019). Esto está en proceso de implementación”, dice.
El plazo que dio este marco jurídico para que los Gobiernos autónomos descentralizados municipales y metropolitanos creen sus planes de uso y gestión del suelo feneció el 13 de septiembre de 2021.
La Superintendencia de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (SOT) creada por la LOOTUS, con sede en Cuenca, es la entidad que hace seguimiento al cumplimiento de este plazo.
“El objetivo es que este sea un instrumento que permita a las ciudades pequeñas e intermedias que tienen un cierto margen de maniobra lograr un desarrollo sostenible porque el crecimiento espontáneo de las ciudades se da por el descuido de las administraciones, pero también por una gran presión económica de las familias que migran del campo a la ciudad, entonces no hay vivienda social y el único mecanismo que encuentran es a través del tráfico de tierras”, sostiene Cobeña.
Una de las opciones amparada en la LOOTUS es que la administración municipal tenga la potestad de hacer declaraciones de reservas de suelo en las zonas hacia donde crece la ciudad, que permitan que el precio de la tierra permanezca estable.
“En las ciudades más grandes como Quito y Guayaquil, donde hay un mercado inmobiliario más dinámico, da la posibilidad de que la administración municipal pueda hacer lo que en otros países se conoce como venta de altura, en nuestra legislación sería la concesión onerosa de derechos que es permitir edificaciones más altas siempre y cuando ese proyecto inmobiliario pueda pagar a la ciudad para poder reinvertir en el equipamiento, la infraestructura”, añade el especialista.
La SOT tiene capacidad sancionadora y su misión es vigilar y controlar los procesos de ordenamiento territorial, uso y gestión de suelo, hábitat, asentamientos humanos y desarrollo urbano, competencia que recae en los Gobiernos autónomos descentralizados (GAD).
“No sé los datos exactos porque aún no han sido publicados, pero sé que muchos de los 221 municipios del país no han cumplido con este plazo. Los más grandes e intermedios sí han cumplido como Quito, Manta y Portoviejo”, dice Cobeña.
Hay casos positivos de aplicación de la LOOTUS en Portoviejo y Cuenca
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Instalar infraestructura con viviendas sociales y que luego lleguen las personas es uno de los objetivos del desarrollo urbano sostenible, es decir, invertir lo que ha ocurrido históricamente con la invasión y el tráfico de tierras.
Hay experiencias positivas en Portoviejo y Cuenca. La Municipalidad de la capital manabita no redefinió sus límites urbanos para frenar un crecimiento de la ciudad sobre las zonas agrícolas.
Al igual que se invierte en proyectos en las áreas de la subcentralidad (en las parroquias) para evitar la expansión de la periferia de Portoviejo sobre zonas agrícolas y de bosques.
“La idea es que la gente del campo llegue a estas parroquias, como Calderón, Riochico o Picoazá, que están a 10, 20 minutos o hasta media hora de Portoviejo, para que puedan trabajar allí sin necesidad de asentarse en la periferia”, dice Cobeña.
Con esto se busca frenar un crecimiento horizontal y desordenado. “Si la tendencia de crecimiento de la mancha urbana se mantiene, en diez años se duplicaría el espacio que ocupa Portoviejo. Esa realidad es mundial y en unos sitios es más intenso que en otros. El fin es que en la misma área vivan más personas, esto ayuda a que las finanzas de los municipios mejoren ya que no construyen muchísimos metros lineales a la redonda de redes de agua y alcantarillado”.
Félix Jaime, subdirector cantonal de planificación urbanística de Portoviejo, afirma que la planificación en la capital manabita empezó en 2014 cuando la administración municipal se enfocó en la investigación y generación de estudios. En ese entonces se culminó el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT).
“Ninguna decisión en el Municipio se tomaba sin sustento. El PDOT fue el primero que incluyó normativa referente a la gestión de riesgos. Luego vino el terremoto (el 15 de abril del 2016), en ese momento se hacía el plan maestro urbano por lo que se cambió todo el enfoque. Hay que planificar de otra forma y se acogió el concepto de ciudad a escala humana, que es diseñar en función del ciudadano, como el que realiza las actividades cotidianas a pie. Priorizar al peatón, al ciclista, al transporte público, los de carga y finalmente a los autos privados. Invertir la pirámide de movilidad”, dice Jaime.
De ahí vino la aprobación de la LOOTUS a nivel nacional. “Entonces vimos una oportunidad de establecer políticas a largo plazo con una vigencia de 12 años. En base a esa ley, todos los PDOT de los Municipios tienen que modificarse e incluir el plan de uso y gestión del suelo (PUGS). Pudimos cumplir y lo terminamos porque ya lo habíamos empezado, nos ayudó la Universidad de Nueva York y la Cátedra Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) de ciudades intermedias sostenibles”, agrega el funcionario.
El PUGS incorpora un nuevo modelo de ciudad que prioriza la sostenibilidad y la resiliencia. “Proteger el ecosistema, garantizar la seguridad alimentaria y la dotación de servicios de infraestructura pública con un crecimiento planificado y ordenado, se priorizan las áreas verdes”, asegura Jaime.
La investigación científica ha sido una de las claves. El estudio de la Universidad de Nueva York sobre la huella urbana revela en base a proyecciones y modelaciones que para el 2050 se perderá casi todo el suelo. “Menos personas consumirán mucho más suelo y la ciudad va a crecer cinco veces del tamaño actual. Con la planificación queremos romper esa tendencia en Portoviejo”, dice Jaime.
Desde ONU Hábitat se habla de ciudades de quince minutos, tiempo máximo que llevaría el traslado desde la vivienda hasta los servicios más importantes, como salud, educación, empleo. Al igual que el crecimiento en altura y el uso de suelos mixtos residencial y comercial, lo que ayuda en la densificación de las ciudades y que las zonas permanezcan activas durante todo el día.
Cuenca ya implementa su plan de uso y gestión del suelo desde antes del plazo fijado en septiembre último por el reglamento de la LOOTUS. Con ello se han ordenado ciertas áreas a través de planes especiales que iban a ser impactadas por proyectos de movilidad, como el tranvía.
“Lo que pasa normalmente es que cuando se anuncia un plan de inversión pública, todas las personas que están alrededor empiezan a especular y no construyen para engordar el precio de los terrenos. Como saben que se ejecutará el proyecto de aquí a seis años entonces especulan. Con los planes especiales se congelan esos valores y se permite que en los lugares por donde pasará el tranvía se entre en un ordenamiento para evitar que haya uso incompatible con lo que se está planteando”, asegura Cobeña.
También tiene avanzado el proceso para conseguir financiamiento externo del proyecto que busca que el centro histórico de Cuenca sea libre de emisiones de gases de efecto invernadero al ambiente, lo que provoca el calentamiento global y deriva en el cambio climático.
Acceso a financiamiento es una limitante
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El desarrollo urbano cuesta, más aún cuando se piensa desde un ámbito sostenible. “No es solo hacer nueva ciudad que es lo que se suele creer, como hacer ciudadelas, sino también es reformar, arreglar o redesarrollar lo ya construido y eso necesita recursos”, afirma José Morales, coordinador del Componente Agenda Urbana Nacional del Programa Ciudades Intermedias Sostenibles de la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ, según sus siglas en alemán).
Una de las falencias de la mayoría de los GAD es su poca capacidad de generar recursos propios y las limitaciones de las asignaciones del Gobierno central. Esto deja sin financiamiento los proyectos que garanticen un desarrollo urbano ordenado y una expansión de la malla de la ciudad con un menor impacto social y ambiental.
“Ninguna ciudad tiene esos recursos. Babahoyo o Nueva York, a ambas les falta plata, se necesita movilizar recursos. Las fuentes normalmente son la recaudación de sus propios impuestos, sin embargo, no es fácil ya que esto depende mucho de la economía, del número de habitantes. Pueden ser urbes con pocos pobladores, pero se necesitan muchos recursos para temas de agua potable, saneamiento, manejo de basura o mitigación de riesgos climáticos”, afirma Morales.
Una de las alternativas es el financiamiento externo al que acceden principalmente a través de créditos los municipios más grandes como Guayaquil, Quito o Cuenca. “La realidad de la gran mayoría de los 221 cantones del país es que no tienen esas posibilidades ni las capacidades de hacerlo”, agrega.
Lo que les queda es buscar financiamiento en el Banco del Estado. Pero una opción es el uso de los fondos climáticos.
El Acuerdo de París por el Clima del 2015 prevé la movilización de recursos de financiamiento climático desde los países desarrollados que más emiten carbono al ambiente hacia las naciones en desarrollo, para que hagan adaptación y mitigación al cambio climático.
“Se han creado varios fondos globales, el más conocido es el Verde del Clima. El problema es que hay dificultades para que los municipios medianos y pequeños del Ecuador accedan”, asevera Morales.
Uno de los factores es la capacidad instalada para aterrizar estos recursos, lo que depende de la estructura institucional local y nacional. “Estos fondos establecen algunas condiciones técnicas específicas. La más básica de todas y una de las más difíciles de comprender es que tienen que ser acciones que tengan un impacto climático”.
Por ejemplo, se tiene que calcular la cantidad de emisiones que se dejará de emitir a la atmósfera con la ejecución del proyecto que se quiere financiar. “Esta capacidad de medir emisiones es algo que muchas veces los municipios no tienen instalada”.
Y los planes tienen que estar vinculados y alineados a la Contribución Nacional Determinada del país, que es el compromiso del Ecuador ante el mundo para reducir sus emisiones y ejecutar acciones de mitigación y adaptación ante el cambio climático.
Colombia, México y Costa Rica están entre los países de la región que más acceden a estos fondos climáticos.
Ecuador ha conseguido financiamiento para conservación de bosques o reforestación, con lo que se compensa determinada cantidad de emisiones de carbono, pero no logra acceder a los fondos que financian el desarrollo urbano sostenible que requiere planes más complejos.
“Los proyectos de infraestructura pueden ser más resilientes al cambio climático, por ejemplo, con el cálculo del tamaño de las tuberías que se necesitan para el alcantarillado pluvial adaptado a los futuros escenarios de mayor cantidad de lluvias, o como son resilientes a sequías”, dice Morales.
El Ministerio del Ambiente es el encargado de aprobar los planes nacionales, como paso previo a conseguir el financiamiento de los fondos globales.
Parte de los estudios realizados en Portoviejo tienen financiamiento externo tradicional, es decir, no de los fondos climáticos.
ONU interviene con proyectos de planificación en Quito y Manta
ONU Hábitat ejecuta dos proyectos en Manabí. El primero es generar desde la Prefectura una planificación provincial junto a los municipios para la ejecución de proyectos que vayan más allá de los límites administrativos.
El otro plan, denominado ‘Ciudades Incluyentes’, se aplica en Manta y Quito con el fin de integrar a la población venezolana a estas urbes destino.
“Se mejora el perímetro urbano y se tiene prevista la construcción de centros de integración en la parroquia San Mateo de Manta y en la zona de Cotocollao en Quito, para que los migrantes conozcan a qué escuela pueden enviar a sus hijos o acceder a un trabajo formal. Es como un lugar que los acoja y les dé ciertas nociones para que se integren”, explica Cobeña.
La meta es terminar los dos centros de aquí al 2023. (I) Fuente: El Universo
Nacionales
¿Con la minería en Cerro Azul se inicia la reapertura del catastro minero en Ecuador tras ocho años?
Una normativa que permitiría la explotación minera en Cerro Azul, un bosque protegido al noreste de Guayaquil, levantó la preocupación desde varios sectores y, a la vez, despertó la interrogante de qué ha sucedido con el anuncio de reapertura del catastro minero en Ecuador.
El pasado 20 de mayo de 2026, se publicó en el Registro Oficial un Acuerdo Ministerial que dispone «a la Agencia de Regulación y Control Minero (Arcom) la emisión del acto administrativo correspondiente para la apertura gradual y progresiva del Catastro Minero Nacional, para el registro y otorgamiento de nuevas concesiones de explotación minera correspondiente a pequeña minería de materiales áridos y pétreos, iniciando en el corredor correspondiente a las ciudades Guayaquil, Daule y Samborondón».
El Acuerdo Ministerial añade que «se limitará el otorgamiento de autorizaciones o concesiones mineras de explotación de materiales de construcción áridos y pétreos» en el bosque Cerro Azul. Esto ha levantado la alerta de grupos ambientalistas, que señalan que se abre la posibilidad de una mayor actividad minera dentro de la frágil zona ecológica.
Sin embargo, el Ministerio de Ambiente y Energía recalca que la normativa emitida apunta, precisamente a prevenir riesgos y reducir la vulnerabilidad del Cerro Azul. Además, habla de una «apertura del catastro y otorgamiento de concesiones mineras en el régimen de pequeña minería».
Una de las metas que debía cumplir el Gobierno de Daniel Noboa hasta junio de 2026 como parte del acuerdo de crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI), es precisamente, emitir regulación para la apertura del catastro minero.
Una decisión pospuesta por ocho años
El catastro minero es la base de datos tecnológica donde se registran y administran las concesiones mineras otorgadas por el Estado. En enero de 2018, durante el gobierno de Lenín Moreno, el Gobierno cerró la función del catastro para otorgar nuevas concesiones, tras presiones de movimientos indígenas y ambientalistas.
El Gobierno de ese entonces dijo que comenzaría un proceso de depuración del catastro.
Desde entonces, su reapertura se ha anunciado repetidamente por distintos gobiernos, algo que la industria minera considera crucial para atraer miles de millones de dólares en inversión extranjera.
«La demora da cuenta, una vez más, de que el Gobierno no ha encontrado el mecanismo correcto de transparencia y gobernanza. Además, mientras siga en vigencia la tasa de control minero, abrir el catastro para nuevas concesiones no atraerá el interés que se espera», señala, David Larenas, presidente del Directorio de la Cámara de Minería del Ecuador.
Añade que «ningún inversionista serio querrá adquirir concesiones si debe pagar las patentes de conservación más altas de la región y, además, una tasa que encarece dramáticamente el costo de mantener una concesión en Ecuador. Los inversores internacionales ya no miran a Ecuador sino que apuestan a jurisdicciones estables y que garantizan previsibilidad como Perú, Argentina o Chile».
Todos los anuncios realizados
1.- Esperanza post-pandemia
- Anuncio: El entonces viceministro de Minas, Fernando Benalcázar, aseguró que, a pesar de la crisis desatada por el Covid-19, el compromiso del gobierno de Lenín Moreno para reabrir el catastro minero se mantenía en firme para fines de 2020.
- Resultado: Quedó en intenciones debido a la inestabilidad política del cierre de ese periodo de Gobierno y la falta de un software seguro que garantizara la transparencia del sistema.
2.- El Decreto 151
- Anuncio: En agosto de 2021, el presidente Guillermo Lasso firmó el Decreto Ejecutivo 151 (Plan de Acción para el Sector Minero), disponiendo la reapertura del catastro. Posteriormente, en noviembre de 2021, durante el evento internacional Ecuador Open for Business, anunció que el catastro se abriría de forma definitiva en enero de 2022.
- Resultado: No se abrió. El Gobierno argumentó que se necesitaban implementar más filtros técnicos y un nuevo Sistema Integral de Gestión Minera para evitar hackeos o adjudicaciones irregulares.
3.- El ofrecimiento en PDAC
- Anuncio: Durante la Convención Anual de la Asociación de Prospectores y Desarrolladores de Canadá (PDAC) en Toronto, de 2022, el entonces ministro de Energía y Minas, Xavier Vera Grunauer, anunció que la reapertura del catastro se daría en diciembre de 2022. Explicó que se haría en dos fases, priorizando el trámite de más de 500 procesos represados desde 2018.
- Resultado: El anuncio coincidió con el paro nacional de junio de 2022. Tras las mesas de diálogo que pusieron fin a las movilizaciones, el gobierno de Guillermo Lasso se comprometió a una moratoria minera y a no otorgar nuevos títulos hasta no contar con una Ley de Consulta Previa, Libre e Informada, sepultando temporalmente la promesa de reapertura.
4.- El Decreto Ejecutivo 435
Anuncio: El presidente Daniel Noboa emitió el Decreto Ejecutivo 435 en diciembre de 2024. Allí ordenó a las autoridades del sector actualizar y articular un catastro conjunto (minero, ambiental y tributario), fijando como fecha límite para este proceso de depuración el 23 de abril de 2025.
Resultado: Aunque el Decreto se enfocó en la regularización y el combate a la minería ilegal, el sector productivo lo interpretó como el paso administrativo previo y obligatorio para fijar nuevas fechas de apertura de concesiones durante 2025.
5.- Reapertura por fases
- Anuncio: La entonces ministra de Energía y Minas, Inés Manzano, firmó un acuerdo ministerial que viabilizó el inicio de una apertura progresiva a cargo de la Arcom. El cronograma anunciado fue:
- Apertura del catastro únicamente para la pequeña minería no metálica (áridos, pétreos, arcillas): 16 de junio de 2025.
- Apertura para la pequeña minería metálica: septiembre de 2025.
- Apertura total para mediana y gran minería: finales de 2025.
- Resultado: El proceso arrancó con retrasos administrativos para el sector de pequeña minería no metálica. Sin embargo, en la práctica, esta fase no ha arrancado debido a que «se han recibido muchas solicitudes para derechos mineros que en realidad correspondían a minería metálica», dijo el viceministro de Minas, Guillermo Flores el 7 de mayo de 2026.
6.- Postergación del resto de fases
A finales de 2025, el entonces viceministro de Minas, Javier Subía, confirmó que las fases de mediana y gran minería metálica —las que más interés despiertan en las multinacionales— quedaban postergadas para el primer trimestre de 2026.
Sin embargo, el proceso no ha avanzado. Subía dejó el viceministerio en diciembre de 2025. Fuente: Primicias
Nacionales
Estadounidenses ‘de alta peligrosidad’ tenían centro de cultivo de marihuana en Quito
El ministro del Interior, John Reimberg, informó sobre la captura de dos ciudadanos estadounidenses considerados de “alta peligrosidad” por sus vínculos con el narcotráfico en el norte de Quito. Los sujetos tenían un centro de cultivo de marihuana.
El operativo se llevó a cabo el pasado miércoles mediante un acto urgente en el sector de Ponceano. Inicialmente, la Fiscalía había informado sobre el descubrimiento de una plantación de marihuana, semillas, balanzas y teléfonos celulares.
Además, el Ministerio Público señaló que los dos ciudadanos serán procesados por el presunto delito de tráfico de drogas, pero se desconocía la nacionalidad de los sospechosos.
Sin embargo, el ministro del Interior, John Reimberg, indicó este jueves que los implicados son originarios de Estados Unidos. De hecho, autoridades de ese país los requieren por presuntos delitos relacionados con narcotráfico.
El funcionario detalló que la Policía allanó dos inmuebles donde los sujetos mantenían un presunto centro de cultivo, procesamiento y expendio de marihuana.
Los aprehendidos son Hamilton Andrew Sir Rossi y Eguez Guillermo Octavio.

Evidencias encontradas en el operativo
- 46 macetas con plantas presuntamente de marihuana
- 06 frascos con sustancia vegetal verdosa
- 12 fundas plásticas con marihuana
- 03 fundas con semillas presuntamente de marihuana
- 02 recipientes con sustancia vegetal verdosa
- 04 balanzas digitales
- 02 computadoras portátiles
- 01 tablet
- 04 dispositivos móviles
- 01 selladora de fundas plásticas
¿Qué sanción podrían recibir?
El delito de tráfico ilícito de sustancias catalogadas sujetas a fiscalización está tipificado en el Código Orgánico Integral Penal (COIP).
La norma menciona que la persona que trafique, almacene, intermedie, distribuya, compre, venda, envíe, transporte, importe, exporte, tenga o posea con el propósito de comercializar o colocar en el mercado sustancias estupefacientes y psicotrópicas o preparados que las contengan, en las cantidades señaladas en las escalas previstas en la normativa pertinente, será sancionada con pena privativa de libertad de la siguiente manera:
- Mínima escala, de uno a tres años.
- Mediana escala, de tres a cinco años.
- Alta escala, de cinco a siete años.
- Gran escala, de diez a trece años.
Fuente: Vistazo
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En tres meses de alza de precios del petróleo, Petroecuador no ha aprovechado el boom y su producción sigue en descenso
Desde que comenzó la guerra entre Irán y Estados Unidos, el 28 de febrero de 2026, los precios del petróleo se dispararon, en un escenario de incertidumbre por el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20% del crudo que se consume en el mundo.
Pese a las fluctuaciones, en los tres meses que han pasado desde que comenzó le conflicto, el precio del petróleo WTI, de referencia para el barril de Ecuador, ha sido de USD 97 por barril en promedio.
Se trata de un alza de 56% frente al precio que tuvo el WTI en enero y febrero, cuando el promedio fue de USD 62,2 por barril.
Pero a tres meses del conflicto, el 27 de mayo creció el optimismo ante una posible reapertura del estrecho de Ormuz, tras informaciones iraníes de un preacuerdo entre Estados Unidos e Irán.
Tras esta noticia, el precio del WTI tuvo una caída y se ubicó en USD 88,68 por barril, el precio más bajo en lo que va de mayo.
Y en este contexto ya se habla sobre si se acerca el fin de la tendencia alcista del crudo. Si es así, ¿Ecuador pudo aprovechar este período para captar más ingresos petroleros para las arcas fiscales?
¿Ecuador aprovechó el boom petrolero?
Esta nueva alza de precios del petróleo en el mundo no se veía desde 2022. Y aunque Ecuador es un país exportador de petróleo, no ha podido beneficiarse del todo de este escenario de mayores precios para tener más ingresos petroleros para cubrir el abultado gasto público, dice el exviceministro de Finanzas, Fabián Carrillo.
Carrillo explica que uno de los factores principales es que, en medio del escenario de elevados precios, la producción petrolera de la estatal Petroecuador ha estado a la baja y la empresa naufraga en un constante escenario de inestabilidad, por los cambios de gerentes, añade.
A la par, el país ha estado importando más combustibles, que también han aumentado de precio por la guerra, dice Carrillo.
Este aumento de importación de combustibles ocurre en un escenario en el que el país ha perdido capacidad de refinación sobre todo desde el incendio de la Refinería Esmeraldas, la más grande del país, en marzo de 2026.
«Hay problemas estructurales que afectan a Petroecuador: la producción ha caído por el cierre del ITT, pero, además, no se han hecho las inversiones para aumentar producción». Fabián Carrillo, exviceministro de Finanzas.
¿Cuánto ha caído la producción de Petroecuador?
La empresa estatal Petroecuador es responsable de alrededor del 80% de la producción de petróleo del país.
Y, aunque la producción de la estatal ha venido cayendo desde enero de 2026, en abril se desploma con más fuerza.
Para abril de 2026 Petroecuador tuvo una producción de 356.867 barriles de petróleo por día (bpd). Se trata una caída de 17.733 barriles por día o 5% menos que en abril de 2025.
Así, la empresa pública está lejos de alcanzar la meta de producir 370.000 barriles de petróleo por día en 2026, que anunció en marzo pasado la entonces gerente de Petroecuador, María Daniela Conde.
Tomando en cuenta que en abril de 2026 el precio promedio del petróleo de Ecuador fue de USD 89,45 por barril, el país dejó de recibir USD 1,5 millones por día o USD 45 millones al mes.
Y si la caída sigue en mayo, el impacto será mayor, puesto que el precio estimado para el petróleo de Ecuador es de USD 91 por barril para ese mes, según Petroecuador.
¿Cómo ha estado el precio del petróleo de Ecuador?
En el Presupuesto del Estado el Gobierno de Daniel Noboa preveía que el precio del petróleo ecuatoriano sería de USD 53,5 en promedio en 2026, por lo que el alza sí ha beneficiado a las arcas fiscales con más recursos de lo esperado. Aunque, los ingresos pudieron ser mayores si Petroecuador fuera más eficiente, dice Carrillo.
Desde marzo de 2026, el petróleo ecuatoriano en promedio ha estado por encima de los USD 85 por barril. Sin embargo, ha habido días en que el crudo de Ecuador incluso ha superado los USD 100 por barril.
Ecuador exporta dos tipos de crudo: Oriente, de tipo semipesado y con mejor cotización en el mercado; y Napo, más pesado y generalmente con un precio inferior.
Hasta antes de la guerra, en febrero de 2026, el petróleo ecuatoriano se vendió en promedio en USD 57 por barril. Pero al mes siguiente, en marzo, subió a USD 85,2. Y ya en abril el precio siguió al alza y en algunos días, superó los USD 100 en el caso del crudo Oriente.
Por ejemplo, el 2 de abril de 2026, el crudo Oriente se cotizó en alrededor de USD 102,18 por barril. El crudo Oriente representa alrededor del 60% de lo que exporta el país.
En cambio, el crudo Napo, que representa el 40% de las exportaciones, se cotizó en USD 91,6 por barril. Fuente: Primicias
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