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Desarrollo urbano sostenible aún depende de cumplimiento de planes municipales que no están actualizados y que poco se aplican en la práctica

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La expansión de las ciudades ecuatorianas está marcada por los asentamientos irregulares en los que las personas viven en condiciones deplorables hasta que el Municipio correspondiente consolida estas áreas como parte de la zona urbana.

Tras décadas después llega la regularización de los predios, los servicios formales de luz eléctrica, agua potable por red, los sistemas alcantarillado sanitario y pluvial, para finalmente planificar las veredas, bordillos y la pavimentación de las calles.

Hay un desarrollo inverso alimentado por la migración del campo a la ciudad, el abuso de los invasores de tierras que cobran una especie de alquiler a los recién llegados y la especulación en el precio del suelo al alza, sobre todo de los predios más cercanos a las vías principales o la obra pública que se diseña y construye.

Es una situación sujeta a planes de ordenamiento territorial que poco se aplican en la práctica. En la conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre desarrollo urbano sostenible Hábitat III, realizada en Quito en el 2016, se creó una agenda que Ecuador y el resto de países deben cumplir para frenar esa realidad.

Xavier Cobeña, coordinador de proyectos en el país del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU Hábitat), afirma que uno de los propósitos del organismo es la promoción de esta nueva Agenda Urbana, que incluye objetivos como la densificación de las ciudades para frenar un crecimiento horizontal.

“Después de Hábitat III ayudamos al Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) en la elaboración de las guías para la planificación física de las ciudades y colaboramos en el proceso de construcción de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (LOOTUS aprobada en junio del 2016) y posteriormente su reglamento (publicado en abril del 2019). Esto está en proceso de implementación”, dice.

El plazo que dio este marco jurídico para que los Gobiernos autónomos descentralizados municipales y metropolitanos creen sus planes de uso y gestión del suelo feneció el 13 de septiembre de 2021.

La Superintendencia de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (SOT) creada por la LOOTUS, con sede en Cuenca, es la entidad que hace seguimiento al cumplimiento de este plazo.

“El objetivo es que este sea un instrumento que permita a las ciudades pequeñas e intermedias que tienen un cierto margen de maniobra lograr un desarrollo sostenible porque el crecimiento espontáneo de las ciudades se da por el descuido de las administraciones, pero también por una gran presión económica de las familias que migran del campo a la ciudad, entonces no hay vivienda social y el único mecanismo que encuentran es a través del tráfico de tierras”, sostiene Cobeña.

Una de las opciones amparada en la LOOTUS es que la administración municipal tenga la potestad de hacer declaraciones de reservas de suelo en las zonas hacia donde crece la ciudad, que permitan que el precio de la tierra permanezca estable.

“En las ciudades más grandes como Quito y Guayaquil, donde hay un mercado inmobiliario más dinámico, da la posibilidad de que la administración municipal pueda hacer lo que en otros países se conoce como venta de altura, en nuestra legislación sería la concesión onerosa de derechos que es permitir edificaciones más altas siempre y cuando ese proyecto inmobiliario pueda pagar a la ciudad para poder reinvertir en el equipamiento, la infraestructura”, añade el especialista.

La SOT tiene capacidad sancionadora y su misión es vigilar y controlar los procesos de ordenamiento territorial, uso y gestión de suelo, hábitat, asentamientos humanos y desarrollo urbano, competencia que recae en los Gobiernos autónomos descentralizados (GAD).

“No sé los datos exactos porque aún no han sido publicados, pero sé que muchos de los 221 municipios del país no han cumplido con este plazo. Los más grandes e intermedios sí han cumplido como Quito, Manta y Portoviejo”, dice Cobeña.

Hay casos positivos de aplicación de la LOOTUS en Portoviejo y Cuenca

Instalar infraestructura con viviendas sociales y que luego lleguen las personas es uno de los objetivos del desarrollo urbano sostenible, es decir, invertir lo que ha ocurrido históricamente con la invasión y el tráfico de tierras.

Hay experiencias positivas en Portoviejo y Cuenca. La Municipalidad de la capital manabita no redefinió sus límites urbanos para frenar un crecimiento de la ciudad sobre las zonas agrícolas.

Al igual que se invierte en proyectos en las áreas de la subcentralidad (en las parroquias) para evitar la expansión de la periferia de Portoviejo sobre zonas agrícolas y de bosques.

“La idea es que la gente del campo llegue a estas parroquias, como Calderón, Riochico o Picoazá, que están a 10, 20 minutos o hasta media hora de Portoviejo, para que puedan trabajar allí sin necesidad de asentarse en la periferia”, dice Cobeña.

Con esto se busca frenar un crecimiento horizontal y desordenado. “Si la tendencia de crecimiento de la mancha urbana se mantiene, en diez años se duplicaría el espacio que ocupa Portoviejo. Esa realidad es mundial y en unos sitios es más intenso que en otros. El fin es que en la misma área vivan más personas, esto ayuda a que las finanzas de los municipios mejoren ya que no construyen muchísimos metros lineales a la redonda de redes de agua y alcantarillado”.

Félix Jaime, subdirector cantonal de planificación urbanística de Portoviejo, afirma que la planificación en la capital manabita empezó en 2014 cuando la administración municipal se enfocó en la investigación y generación de estudios. En ese entonces se culminó el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT).

“Ninguna decisión en el Municipio se tomaba sin sustento. El PDOT fue el primero que incluyó normativa referente a la gestión de riesgos. Luego vino el terremoto (el 15 de abril del 2016), en ese momento se hacía el plan maestro urbano por lo que se cambió todo el enfoque. Hay que planificar de otra forma y se acogió el concepto de ciudad a escala humana, que es diseñar en función del ciudadano, como el que realiza las actividades cotidianas a pie. Priorizar al peatón, al ciclista, al transporte público, los de carga y finalmente a los autos privados. Invertir la pirámide de movilidad”, dice Jaime.

De ahí vino la aprobación de la LOOTUS a nivel nacional. “Entonces vimos una oportunidad de establecer políticas a largo plazo con una vigencia de 12 años. En base a esa ley, todos los PDOT de los Municipios tienen que modificarse e incluir el plan de uso y gestión del suelo (PUGS). Pudimos cumplir y lo terminamos porque ya lo habíamos empezado, nos ayudó la Universidad de Nueva York y la Cátedra Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) de ciudades intermedias sostenibles”, agrega el funcionario.

El PUGS incorpora un nuevo modelo de ciudad que prioriza la sostenibilidad y la resiliencia. “Proteger el ecosistema, garantizar la seguridad alimentaria y la dotación de servicios de infraestructura pública con un crecimiento planificado y ordenado, se priorizan las áreas verdes”, asegura Jaime.

La investigación científica ha sido una de las claves. El estudio de la Universidad de Nueva York sobre la huella urbana revela en base a proyecciones y modelaciones que para el 2050 se perderá casi todo el suelo. “Menos personas consumirán mucho más suelo y la ciudad va a crecer cinco veces del tamaño actual. Con la planificación queremos romper esa tendencia en Portoviejo”, dice Jaime.

Desde ONU Hábitat se habla de ciudades de quince minutos, tiempo máximo que llevaría el traslado desde la vivienda hasta los servicios más importantes, como salud, educación, empleo. Al igual que el crecimiento en altura y el uso de suelos mixtos residencial y comercial, lo que ayuda en la densificación de las ciudades y que las zonas permanezcan activas durante todo el día.

Cuenca ya implementa su plan de uso y gestión del suelo desde antes del plazo fijado en septiembre último por el reglamento de la LOOTUS. Con ello se han ordenado ciertas áreas a través de planes especiales que iban a ser impactadas por proyectos de movilidad, como el tranvía.

“Lo que pasa normalmente es que cuando se anuncia un plan de inversión pública, todas las personas que están alrededor empiezan a especular y no construyen para engordar el precio de los terrenos. Como saben que se ejecutará el proyecto de aquí a seis años entonces especulan. Con los planes especiales se congelan esos valores y se permite que en los lugares por donde pasará el tranvía se entre en un ordenamiento para evitar que haya uso incompatible con lo que se está planteando”, asegura Cobeña.

También tiene avanzado el proceso para conseguir financiamiento externo del proyecto que busca que el centro histórico de Cuenca sea libre de emisiones de gases de efecto invernadero al ambiente, lo que provoca el calentamiento global y deriva en el cambio climático.

Acceso a financiamiento es una limitante

El desarrollo urbano cuesta, más aún cuando se piensa desde un ámbito sostenible. “No es solo hacer nueva ciudad que es lo que se suele creer, como hacer ciudadelas, sino también es reformar, arreglar o redesarrollar lo ya construido y eso necesita recursos”, afirma José Morales, coordinador del Componente Agenda Urbana Nacional del Programa Ciudades Intermedias Sostenibles de la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ, según sus siglas en alemán).

Una de las falencias de la mayoría de los GAD es su poca capacidad de generar recursos propios y las limitaciones de las asignaciones del Gobierno central. Esto deja sin financiamiento los proyectos que garanticen un desarrollo urbano ordenado y una expansión de la malla de la ciudad con un menor impacto social y ambiental.

“Ninguna ciudad tiene esos recursos. Babahoyo o Nueva York, a ambas les falta plata, se necesita movilizar recursos. Las fuentes normalmente son la recaudación de sus propios impuestos, sin embargo, no es fácil ya que esto depende mucho de la economía, del número de habitantes. Pueden ser urbes con pocos pobladores, pero se necesitan muchos recursos para temas de agua potable, saneamiento, manejo de basura o mitigación de riesgos climáticos”, afirma Morales.

Una de las alternativas es el financiamiento externo al que acceden principalmente a través de créditos los municipios más grandes como Guayaquil, Quito o Cuenca. “La realidad de la gran mayoría de los 221 cantones del país es que no tienen esas posibilidades ni las capacidades de hacerlo”, agrega.

Lo que les queda es buscar financiamiento en el Banco del Estado. Pero una opción es el uso de los fondos climáticos.

El Acuerdo de París por el Clima del 2015 prevé la movilización de recursos de financiamiento climático desde los países desarrollados que más emiten carbono al ambiente hacia las naciones en desarrollo, para que hagan adaptación y mitigación al cambio climático.

“Se han creado varios fondos globales, el más conocido es el Verde del Clima. El problema es que hay dificultades para que los municipios medianos y pequeños del Ecuador accedan”, asevera Morales.

Uno de los factores es la capacidad instalada para aterrizar estos recursos, lo que depende de la estructura institucional local y nacional. “Estos fondos establecen algunas condiciones técnicas específicas. La más básica de todas y una de las más difíciles de comprender es que tienen que ser acciones que tengan un impacto climático”.

Por ejemplo, se tiene que calcular la cantidad de emisiones que se dejará de emitir a la atmósfera con la ejecución del proyecto que se quiere financiar. “Esta capacidad de medir emisiones es algo que muchas veces los municipios no tienen instalada”.

los planes tienen que estar vinculados y alineados a la Contribución Nacional Determinada del país, que es el compromiso del Ecuador ante el mundo para reducir sus emisiones y ejecutar acciones de mitigación y adaptación ante el cambio climático.

Colombia, México y Costa Rica están entre los países de la región que más acceden a estos fondos climáticos.

Ecuador ha conseguido financiamiento para conservación de bosques o reforestación, con lo que se compensa determinada cantidad de emisiones de carbono, pero no logra acceder a los fondos que financian el desarrollo urbano sostenible que requiere planes más complejos.

“Los proyectos de infraestructura pueden ser más resilientes al cambio climático, por ejemplo, con el cálculo del tamaño de las tuberías que se necesitan para el alcantarillado pluvial adaptado a los futuros escenarios de mayor cantidad de lluvias, o como son resilientes a sequías”, dice Morales.

El Ministerio del Ambiente es el encargado de aprobar los planes nacionales, como paso previo a conseguir el financiamiento de los fondos globales.

Parte de los estudios realizados en Portoviejo tienen financiamiento externo tradicional, es decir, no de los fondos climáticos.

ONU interviene con proyectos de planificación en Quito y Manta

ONU Hábitat ejecuta dos proyectos en Manabí. El primero es generar desde la Prefectura una planificación provincial junto a los municipios para la ejecución de proyectos que vayan más allá de los límites administrativos.

El otro plan, denominado ‘Ciudades Incluyentes’, se aplica en Manta y Quito con el fin de integrar a la población venezolana a estas urbes destino.

“Se mejora el perímetro urbano y se tiene prevista la construcción de centros de integración en la parroquia San Mateo de Manta y en la zona de Cotocollao en Quito, para que los migrantes conozcan a qué escuela pueden enviar a sus hijos o acceder a un trabajo formal. Es como un lugar que los acoja y les dé ciertas nociones para que se integren”, explica Cobeña.

La meta es terminar los dos centros de aquí al 2023. (I) Fuente: El Universo

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Pablo Sanmartín: “Los partidos políticos se han convertido en vientres de alquiler”

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En una entrevista, el periodista lojano Pablo Sanmartín Rodríguez, integrante de S.R. Radio de la ciudad de Loja, analizó la realidad política y electoral del Ecuador, enfocándose en la necesidad de transparentar el financiamiento de campañas electorales, reformar el Código de la Democracia y fortalecer la estructura doctrinaria de los partidos y movimientos políticos.

Durante el diálogo, Sanmartín sostuvo que uno de los principales problemas de la política ecuatoriana radica en la falta de control y transparencia sobre los recursos económicos utilizados en campañas electorales. En este contexto, señaló que los ciudadanos deben exigir conocer quién financia las candidaturas y cuál es la procedencia del dinero que sostiene las actividades proselitistas.
“El signo de partida de una campaña electoral es el recurso económico. Los ciudadanos deben preguntarse cómo llega ese dinero a la caja chica de un partido o movimiento político”, manifestó.

El comunicador explicó que el Código de la Democracia debería reformarse para establecer mecanismos claros de financiamiento político, responsabilizando directamente a los partidos y movimientos políticos de cubrir económicamente las campañas electorales de sus candidatos y no dejar esa carga exclusivamente en los aspirantes.

Según Sanmartín, permitir que los candidatos financien sus propias campañas abre las puertas al ingreso de recursos ilícitos o de origen desconocido, situación que podría afectar la legitimidad democrática y favorecer intereses particulares dentro de la política nacional.
Además, cuestionó que muchas organizaciones políticas se han convertido en estructuras “ocasionales”, activadas únicamente durante procesos electorales, perdiendo su esencia ideológica y doctrinaria.

“Los partidos y movimientos políticos han perdido su verdadera visión y misión. Hoy existen estructuras convertidas en vientres de alquiler al servicio de cualquier aventurero político con recursos económicos”, enfatizó.

El periodista consideró indispensable que las organizaciones políticas mantengan actividades permanentes durante los 365 días del año, impulsando escuelas de formación política, fortaleciendo la preparación de sus militantes y desarrollando propuestas ideológicas coherentes.
A criterio de Sanmartín, la ausencia de formación política ha permitido que muchos candidatos lleguen a cargos públicos sin conocimiento suficiente sobre administración pública, legislación o planificación territorial, afectando directamente el desarrollo de las comunidades.
Asimismo, indicó que los planes de trabajo no deberían elaborarse de manera individual por cada candidato, sino responder a una línea ideológica y programática previamente construida por el partido o movimiento político.

Durante la entrevista también abordó la diferencia entre corrientes ideológicas de izquierda y derecha, señalando que los partidos políticos deben tener claridad doctrinaria respecto a temas económicos, redistribución de la riqueza y libertad económica.

En otro momento del diálogo, Sanmartín reveló que trabaja en una propuesta de reforma constitucional orientada a ampliar la participación ciudadana en futuras candidaturas, especialmente para procesos constituyentes. La iniciativa busca permitir que organizaciones civiles, gremios profesionales o barrios puedan presentar candidatos sin depender exclusivamente de partidos políticos.
“Una constituyente representa al pueblo ecuatoriano y no solamente a los partidos políticos”, afirmó.

Finalmente, el periodista se refirió a la polémica generada en el Municipio de Loja respecto al tratamiento de la ordenanza sobre el incremento del pasaje urbano. Según explicó, durante el proceso legislativo se habrían incorporado modificaciones adicionales al documento inicial debatido por el cabildo, situación que evidenció falta de revisión técnica y jurídica por parte de algunos concejales.
Sanmartín sostuvo que este tipo de errores reflejan debilidades en la lectura, análisis y control de la documentación municipal antes de aprobar ordenanzas de impacto ciudadano.

La entrevista concluyó con un llamado a fortalecer la transparencia, combatir la corrupción y promover una cultura política más responsable de cara a los próximos procesos electorales en el Ecuador.

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Huir del crimen: la violencia empuja a miles de ecuatorianos al desplazamiento forzado

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A inicios de 2024, el presidente Daniel Noboa declaró un conflicto armado interno no internacional en Ecuador para frenar a los grupos delictivos. Sin embargo, las acciones contra cabecillas no han impedido la expansión territorial de estas estructuras.

La actividad de las bandas que ahora son consideradas grupos armados organizados ha provocado un incremento de las muertes violentas y las extorsiones, especialmente en las provincias costeras ubicadas en la denominada ‘ruta de la droga’.

Los habitantes de esas zonas han quedado atrapados en disputas armadas que han transformado su vida cotidiana y los han obligado a buscar refugio urgente en otros lugares, en el propio país.

Al cierre de 2025, según el Informe mundial de 2026 sobre el desplazamiento interno, 316.000 personas se encontraban viviendo en situación de desplazamiento acumulado a causa de la violencia en Ecuador.

Éxodo interno por el crimen
El reporte del Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno (IDMC, por sus siglas en inglés) señala que, solo en 2025, Ecuador contabilizó 131.570 nuevos desplazamientos internos motivados por el conflicto y la violencia.

Este volumen representa el nivel más alto documentado en la historia del país, en cuanto a desplazamientos (movimiento de una población de un lugar a otro, dentro del mismo país). Lo que corrobora que se trató del año más violento experimentado en Ecuador.

El documento del IDMC no hace una referencia provincial o cantonal a estos desplazamientos. Sin embargo, a nivel mundial, el país se ubica en el puesto 23 con más casos de este tipo. Y el tercero en la región, solo tras Colombia y Haití.

Otro informe de la Defensoría del Pueblo determinó que el 44% de las personas desplazadas se reubicó dentro de su misma ciudad de origen, el 36% se trasladó hacia otra urbe  y un 20% optó por abandonar el país.

A nivel interprovincial, las jurisdicciones de Guayas, Pichincha y Manabí concentran la mayor cantidad de movimientos poblacionales.

Adicionalmente, provincias como Azuay, El Oro, Guayas, Los Ríos y Esmeraldas registran dinámicas simultáneas, operando tanto como lugares de origen como de destino de los desplazados.

El reporte también señala una clara preferencia ciudadana por trasladarse hacia Pichincha debido a su mayor capacidad de acogida y mejores condiciones, en contraste con las provincias costeras que sufren de profundas brechas sociales y estructurales.

El clima agrava el escenario
Los factores ambientales y los desastres constituyeron la segunda causa de movilidad forzada a nivel nacional, según el reporte del IDMC.

El reporte global documentó un total de 9.600 desplazamientos internos provocados por eventos climáticos adversos a lo largo de 2025.

Según los informes de situación emitidos por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, ese año en el país ocurrieron miles de emergencias, siendo los deslizamientos de tierra y las inundaciones los incidentes de mayor recurrencia.

Las declaratorias de emergencia regional por la época lluviosa abarcaron a los territorios más expuestos ante las precipitaciones prolongadas. Las provincias de Manabí, Guayas, Los Ríos y El Oro registraron el mayor impacto sobre la población civil y reportaron el desbordamiento de cientos de cuerpos hídricos.

Sin embargo, el IDMC ubicó a Esmeraldas, Cotopaxi y Loja como las provincias que lideran los desplazamientos internos por desastres naturales.

La Defensoría del Pueblo, además, entrega datos sobre la etapa de acogida. El 49% de los desplazados accedió a vivienda, el 39% a redes de apoyo y el 6% a albergues. A su vez, el 51% no encontró empleo en los primeros tres meses de reubicación. Fuente: Primicias

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Ecuador lleva tres meses sin producir diésel e importando el combustible a precios más caros por la guerra en Irán

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Ecuador acumula tres meses sin producir diésel premium, combustible utilizado por vehículos de transporte público, carros pesados, camiones y algunos modelos de camionetas.

Y es que la elaboración de este derivado en Ecuador permanece suspendida desde el 1 de marzo de 2026, tras el último incendio registrado en la Refinería Esmeraldas, que es la más grande de las tres que tiene Ecuador.

Desde entonces, el país ha cubierto la demanda mediante mayores importaciones, mientras que la empresa pública Petroecuador prevé incrementar la operación del complejo durante junio.

Ecuador depende de importaciones para abastecer la demanda de diésel premium
Según el último reporte de Petroecuador, publicado en la cuarta semana de mayo de 2026, en abril no se produjo ningún barril de diésel premium. Esto significa que todo este combustible consumido en el país durante ese mes provino de importaciones.

El informe también señala que las importaciones de diésel premium aumentaron 70,97% en marzo de 2026 frente al mismo mes de 2025. En abril, el incremento fue de 98,58% en comparación con abril del año anterior.

El aumento de las importaciones ocurre en un contexto de mayores precios internacionales de los combustibles, que se han disparado por la guerra en Medio Oriente, que comenzó el 28 de febrero de 2026.

Según el reporte de la estatal, Ecuador importó el barril de diésel premium a USD 165,45 en marzo de 2026, un 62% más que en el mismo mes de 2025, cuando costó USD 102.

Mientras que en abril de 2026, el precio subió a USD 183,43 por barril, lo que representó un incremento del 91,6% frente a abril de 2025, cuando se ubicó en USD 95,74.

La refinería opera al 40% de su capacidad tras el incendio
Desde el incendio, la Refinería Esmeraldas ha operado en promedio al 40% de su capacidad instalada de procesamiento, que alcanza los 110.000 barriles de petróleo por día.

El 29 de mayo de 2026, la planta procesó 44.713 barriles diarios de crudo, equivalentes al 40,65% de su capacidad, según datos de la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH).

La limitada operación de la refinería ha afectado la producción de derivados como naftas, insumo para la elaboración de gasolinas, gas licuado de petróleo (GLP) de uso doméstico y fuel oil.

Sin embargo, el mayor impacto se registra en el diésel premium, ya que Esmeraldas es la única de las tres refinerías del país que cuenta con una unidad Hidrodesulfuradora (HDS), encargada de producir este combustible mediante la reducción de azufre.

La FCC se reactivó desde el 15 de mayo
La baja operación del complejo continúa pese a que el 15 de mayo de 2026 Petroecuador anunció la reactivación de la unidad de Craqueo Catalítico Fluidizado (FCC), considerada el corazón de la Refinería Esmeraldas.

Desde su reactivación, la FCC ha alcanzado una carga máxima del 63%, según la ARCH. Su puesta en marcha permitió retomar parcialmente la producción de gasolinas (51%) y gas de uso doméstico (87%).

Si bien la FCC no produce diésel, su funcionamiento es fundamental para la operación del complejo refinador. Esta unidad genera gas, combustible que permite operar otras áreas de la refinería, incluida la Hidrodesulfuradora.

Por qué no se incrementó la operación con la entrada de la FCC
Aunque la puesta en marcha de la FCC generó expectativas de un aumento en la operación de la Refinería Esmeraldas, el nivel de procesamiento no se incrementó.

La exgerenta de Petroecuador, Marcela Reinoso, explicó que la entrada de la FCC permitió recuperar la producción de gasolinas y gas de uso doméstico. Antes de su arranque, la refinería solo elaboraba asfalto y combustible para aviones, principalmente.

Sin embargo, la capacidad de procesamiento del complejo sigue limitada porque únicamente está operando uno de sus dos trenes de refinación. Actualmente funciona la unidad Crudo 2, con capacidad para procesar 55.000 barriles diarios, mientras que Crudo 1 permanece fuera de servicio.

Reinoso señaló que, mientras Crudo 1 no retome sus operaciones, la refinería no podrá incrementar su procesamiento, ya que seguirá operando con apenas la mitad de su capacidad instalada.

La meta de Petroecuador para junio genera dudas
Tras la reactivación de la FCC, Petroecuador anunció que la Refinería Esmeraldas alcanzaría el 86% de su capacidad operativa, nivel que la petrolera estatal considera su máxima capacidad técnica actual.

Inicialmente señaló que esa meta se cumpliría el 2 de junio, aunque después precisó a PRIMICIAS que ocurriría durante la primera semana de junio sin señalar una fecha.

Sin embargo, el consultor energético Darío Dávalos considera difícil que la refinería alcance ese nivel de operación en los próximos días, tomando en cuenta que la FCC todavía se encuentra en proceso de estabilización y que varias unidades siguen fuera de servicio.

Por su parte, Petroecuador ratificó este 29 de mayo su previsión de que la Refinería Esmeraldas alcance el 86% de su capacidad operativa durante la primera semana de junio. Fuente: Primicias

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