Nacionales
Desarrollo urbano sostenible aún depende de cumplimiento de planes municipales que no están actualizados y que poco se aplican en la práctica
La expansión de las ciudades ecuatorianas está marcada por los asentamientos irregulares en los que las personas viven en condiciones deplorables hasta que el Municipio correspondiente consolida estas áreas como parte de la zona urbana.
Tras décadas después llega la regularización de los predios, los servicios formales de luz eléctrica, agua potable por red, los sistemas alcantarillado sanitario y pluvial, para finalmente planificar las veredas, bordillos y la pavimentación de las calles.
Hay un desarrollo inverso alimentado por la migración del campo a la ciudad, el abuso de los invasores de tierras que cobran una especie de alquiler a los recién llegados y la especulación en el precio del suelo al alza, sobre todo de los predios más cercanos a las vías principales o la obra pública que se diseña y construye.
Es una situación sujeta a planes de ordenamiento territorial que poco se aplican en la práctica. En la conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre desarrollo urbano sostenible Hábitat III, realizada en Quito en el 2016, se creó una agenda que Ecuador y el resto de países deben cumplir para frenar esa realidad.
Xavier Cobeña, coordinador de proyectos en el país del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU Hábitat), afirma que uno de los propósitos del organismo es la promoción de esta nueva Agenda Urbana, que incluye objetivos como la densificación de las ciudades para frenar un crecimiento horizontal.
“Después de Hábitat III ayudamos al Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) en la elaboración de las guías para la planificación física de las ciudades y colaboramos en el proceso de construcción de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (LOOTUS aprobada en junio del 2016) y posteriormente su reglamento (publicado en abril del 2019). Esto está en proceso de implementación”, dice.
El plazo que dio este marco jurídico para que los Gobiernos autónomos descentralizados municipales y metropolitanos creen sus planes de uso y gestión del suelo feneció el 13 de septiembre de 2021.
La Superintendencia de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (SOT) creada por la LOOTUS, con sede en Cuenca, es la entidad que hace seguimiento al cumplimiento de este plazo.
“El objetivo es que este sea un instrumento que permita a las ciudades pequeñas e intermedias que tienen un cierto margen de maniobra lograr un desarrollo sostenible porque el crecimiento espontáneo de las ciudades se da por el descuido de las administraciones, pero también por una gran presión económica de las familias que migran del campo a la ciudad, entonces no hay vivienda social y el único mecanismo que encuentran es a través del tráfico de tierras”, sostiene Cobeña.
Una de las opciones amparada en la LOOTUS es que la administración municipal tenga la potestad de hacer declaraciones de reservas de suelo en las zonas hacia donde crece la ciudad, que permitan que el precio de la tierra permanezca estable.
“En las ciudades más grandes como Quito y Guayaquil, donde hay un mercado inmobiliario más dinámico, da la posibilidad de que la administración municipal pueda hacer lo que en otros países se conoce como venta de altura, en nuestra legislación sería la concesión onerosa de derechos que es permitir edificaciones más altas siempre y cuando ese proyecto inmobiliario pueda pagar a la ciudad para poder reinvertir en el equipamiento, la infraestructura”, añade el especialista.
La SOT tiene capacidad sancionadora y su misión es vigilar y controlar los procesos de ordenamiento territorial, uso y gestión de suelo, hábitat, asentamientos humanos y desarrollo urbano, competencia que recae en los Gobiernos autónomos descentralizados (GAD).
“No sé los datos exactos porque aún no han sido publicados, pero sé que muchos de los 221 municipios del país no han cumplido con este plazo. Los más grandes e intermedios sí han cumplido como Quito, Manta y Portoviejo”, dice Cobeña.
Hay casos positivos de aplicación de la LOOTUS en Portoviejo y Cuenca
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Instalar infraestructura con viviendas sociales y que luego lleguen las personas es uno de los objetivos del desarrollo urbano sostenible, es decir, invertir lo que ha ocurrido históricamente con la invasión y el tráfico de tierras.
Hay experiencias positivas en Portoviejo y Cuenca. La Municipalidad de la capital manabita no redefinió sus límites urbanos para frenar un crecimiento de la ciudad sobre las zonas agrícolas.
Al igual que se invierte en proyectos en las áreas de la subcentralidad (en las parroquias) para evitar la expansión de la periferia de Portoviejo sobre zonas agrícolas y de bosques.
“La idea es que la gente del campo llegue a estas parroquias, como Calderón, Riochico o Picoazá, que están a 10, 20 minutos o hasta media hora de Portoviejo, para que puedan trabajar allí sin necesidad de asentarse en la periferia”, dice Cobeña.
Con esto se busca frenar un crecimiento horizontal y desordenado. “Si la tendencia de crecimiento de la mancha urbana se mantiene, en diez años se duplicaría el espacio que ocupa Portoviejo. Esa realidad es mundial y en unos sitios es más intenso que en otros. El fin es que en la misma área vivan más personas, esto ayuda a que las finanzas de los municipios mejoren ya que no construyen muchísimos metros lineales a la redonda de redes de agua y alcantarillado”.
Félix Jaime, subdirector cantonal de planificación urbanística de Portoviejo, afirma que la planificación en la capital manabita empezó en 2014 cuando la administración municipal se enfocó en la investigación y generación de estudios. En ese entonces se culminó el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT).
“Ninguna decisión en el Municipio se tomaba sin sustento. El PDOT fue el primero que incluyó normativa referente a la gestión de riesgos. Luego vino el terremoto (el 15 de abril del 2016), en ese momento se hacía el plan maestro urbano por lo que se cambió todo el enfoque. Hay que planificar de otra forma y se acogió el concepto de ciudad a escala humana, que es diseñar en función del ciudadano, como el que realiza las actividades cotidianas a pie. Priorizar al peatón, al ciclista, al transporte público, los de carga y finalmente a los autos privados. Invertir la pirámide de movilidad”, dice Jaime.
De ahí vino la aprobación de la LOOTUS a nivel nacional. “Entonces vimos una oportunidad de establecer políticas a largo plazo con una vigencia de 12 años. En base a esa ley, todos los PDOT de los Municipios tienen que modificarse e incluir el plan de uso y gestión del suelo (PUGS). Pudimos cumplir y lo terminamos porque ya lo habíamos empezado, nos ayudó la Universidad de Nueva York y la Cátedra Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) de ciudades intermedias sostenibles”, agrega el funcionario.
El PUGS incorpora un nuevo modelo de ciudad que prioriza la sostenibilidad y la resiliencia. “Proteger el ecosistema, garantizar la seguridad alimentaria y la dotación de servicios de infraestructura pública con un crecimiento planificado y ordenado, se priorizan las áreas verdes”, asegura Jaime.
La investigación científica ha sido una de las claves. El estudio de la Universidad de Nueva York sobre la huella urbana revela en base a proyecciones y modelaciones que para el 2050 se perderá casi todo el suelo. “Menos personas consumirán mucho más suelo y la ciudad va a crecer cinco veces del tamaño actual. Con la planificación queremos romper esa tendencia en Portoviejo”, dice Jaime.
Desde ONU Hábitat se habla de ciudades de quince minutos, tiempo máximo que llevaría el traslado desde la vivienda hasta los servicios más importantes, como salud, educación, empleo. Al igual que el crecimiento en altura y el uso de suelos mixtos residencial y comercial, lo que ayuda en la densificación de las ciudades y que las zonas permanezcan activas durante todo el día.
Cuenca ya implementa su plan de uso y gestión del suelo desde antes del plazo fijado en septiembre último por el reglamento de la LOOTUS. Con ello se han ordenado ciertas áreas a través de planes especiales que iban a ser impactadas por proyectos de movilidad, como el tranvía.
“Lo que pasa normalmente es que cuando se anuncia un plan de inversión pública, todas las personas que están alrededor empiezan a especular y no construyen para engordar el precio de los terrenos. Como saben que se ejecutará el proyecto de aquí a seis años entonces especulan. Con los planes especiales se congelan esos valores y se permite que en los lugares por donde pasará el tranvía se entre en un ordenamiento para evitar que haya uso incompatible con lo que se está planteando”, asegura Cobeña.
También tiene avanzado el proceso para conseguir financiamiento externo del proyecto que busca que el centro histórico de Cuenca sea libre de emisiones de gases de efecto invernadero al ambiente, lo que provoca el calentamiento global y deriva en el cambio climático.
Acceso a financiamiento es una limitante
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El desarrollo urbano cuesta, más aún cuando se piensa desde un ámbito sostenible. “No es solo hacer nueva ciudad que es lo que se suele creer, como hacer ciudadelas, sino también es reformar, arreglar o redesarrollar lo ya construido y eso necesita recursos”, afirma José Morales, coordinador del Componente Agenda Urbana Nacional del Programa Ciudades Intermedias Sostenibles de la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ, según sus siglas en alemán).
Una de las falencias de la mayoría de los GAD es su poca capacidad de generar recursos propios y las limitaciones de las asignaciones del Gobierno central. Esto deja sin financiamiento los proyectos que garanticen un desarrollo urbano ordenado y una expansión de la malla de la ciudad con un menor impacto social y ambiental.
“Ninguna ciudad tiene esos recursos. Babahoyo o Nueva York, a ambas les falta plata, se necesita movilizar recursos. Las fuentes normalmente son la recaudación de sus propios impuestos, sin embargo, no es fácil ya que esto depende mucho de la economía, del número de habitantes. Pueden ser urbes con pocos pobladores, pero se necesitan muchos recursos para temas de agua potable, saneamiento, manejo de basura o mitigación de riesgos climáticos”, afirma Morales.
Una de las alternativas es el financiamiento externo al que acceden principalmente a través de créditos los municipios más grandes como Guayaquil, Quito o Cuenca. “La realidad de la gran mayoría de los 221 cantones del país es que no tienen esas posibilidades ni las capacidades de hacerlo”, agrega.
Lo que les queda es buscar financiamiento en el Banco del Estado. Pero una opción es el uso de los fondos climáticos.
El Acuerdo de París por el Clima del 2015 prevé la movilización de recursos de financiamiento climático desde los países desarrollados que más emiten carbono al ambiente hacia las naciones en desarrollo, para que hagan adaptación y mitigación al cambio climático.
“Se han creado varios fondos globales, el más conocido es el Verde del Clima. El problema es que hay dificultades para que los municipios medianos y pequeños del Ecuador accedan”, asevera Morales.
Uno de los factores es la capacidad instalada para aterrizar estos recursos, lo que depende de la estructura institucional local y nacional. “Estos fondos establecen algunas condiciones técnicas específicas. La más básica de todas y una de las más difíciles de comprender es que tienen que ser acciones que tengan un impacto climático”.
Por ejemplo, se tiene que calcular la cantidad de emisiones que se dejará de emitir a la atmósfera con la ejecución del proyecto que se quiere financiar. “Esta capacidad de medir emisiones es algo que muchas veces los municipios no tienen instalada”.
Y los planes tienen que estar vinculados y alineados a la Contribución Nacional Determinada del país, que es el compromiso del Ecuador ante el mundo para reducir sus emisiones y ejecutar acciones de mitigación y adaptación ante el cambio climático.
Colombia, México y Costa Rica están entre los países de la región que más acceden a estos fondos climáticos.
Ecuador ha conseguido financiamiento para conservación de bosques o reforestación, con lo que se compensa determinada cantidad de emisiones de carbono, pero no logra acceder a los fondos que financian el desarrollo urbano sostenible que requiere planes más complejos.
“Los proyectos de infraestructura pueden ser más resilientes al cambio climático, por ejemplo, con el cálculo del tamaño de las tuberías que se necesitan para el alcantarillado pluvial adaptado a los futuros escenarios de mayor cantidad de lluvias, o como son resilientes a sequías”, dice Morales.
El Ministerio del Ambiente es el encargado de aprobar los planes nacionales, como paso previo a conseguir el financiamiento de los fondos globales.
Parte de los estudios realizados en Portoviejo tienen financiamiento externo tradicional, es decir, no de los fondos climáticos.
ONU interviene con proyectos de planificación en Quito y Manta
ONU Hábitat ejecuta dos proyectos en Manabí. El primero es generar desde la Prefectura una planificación provincial junto a los municipios para la ejecución de proyectos que vayan más allá de los límites administrativos.
El otro plan, denominado ‘Ciudades Incluyentes’, se aplica en Manta y Quito con el fin de integrar a la población venezolana a estas urbes destino.
“Se mejora el perímetro urbano y se tiene prevista la construcción de centros de integración en la parroquia San Mateo de Manta y en la zona de Cotocollao en Quito, para que los migrantes conozcan a qué escuela pueden enviar a sus hijos o acceder a un trabajo formal. Es como un lugar que los acoja y les dé ciertas nociones para que se integren”, explica Cobeña.
La meta es terminar los dos centros de aquí al 2023. (I) Fuente: El Universo
Nacionales
Puerto Bolívar concentra el 11% de la droga incautada en terminales portuarias | Violencia desplazó a 300 familias
Decenas de viviendas abandonadas, sin puertas ni ventanas, casas con fachadas y muros derrumbados o domicilios con los accesos clausurados con bloque y cemento. Ese fue el panorama que halló la Policía a finales de marzo pasado en la parroquia urbana de Puerto Bolívar, en Machala (El Oro). El escenario de desolación y captación criminal motivó una nueva intervención del Bloque de Seguridad, este jueves 14 de mayo de 2026, en una apuesta por «presencia militar permanente» en la población.
Pasajes y callejones de barrios como El Pampón, 5 de Diciembre y 4 de Abril, hasta hace dos años marcados por el dinamismo del comercio de mariscos y por la pesca artesanal, ahora lucen desiertos.
Los barrios más afectados se ubican cerca a la Autoridad Portuaria de Puerto Bolívar y al puerto marítimo que le da nombre a la población o a las orillas del estero Huaylá, en la parte posterior de la población (riberas sur y sur-este de la parroquia).
Se trata de sitios estratégicos para el narcotráfico, pues ofrecen facilidades para ingreso y salida de embarcaciones de pesca artesanal, vinculadas a labores de contaminación con droga de contenedores marítimos y de los propios buques internacionales que recalan en los cercanos muelles portuarios. El estero con salida al archipiélago de Jambelí -y al mar abierto- ofrece también un punto de recalada a lanchas usadas para transportar armas y ejecutar delitos como piratería, según fuentes militares.
El ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, señaló que con la intervención se ha militarizado “uno de los cuarteles de contaminación de droga más grande del país”. En 2025, antinarcóticos reportó incautaciones de 10,8 toneladas de droga con la terminal machaleña como puerto de origen, lo que representa el 11,24% de la droga decomisada en todas las terminales marítimas de Ecuador.
Puerto Bolívar es la cuarta terminal con el mayor número de incautaciones de cocaína de Ecuador, solo superada por tres puertos de Guayaquil -y su parroquia rural, Posorja-, según datos de antinarcóticos.
*Revise en este mapa la ubicación de la parroquia de Puerto Bolívar en relación a Machala y a su terminal marítima:
300 familias desplazadas, hasta 500 casas tomadas
La violencia ha provocado el desplazamiento forzado de al menos 300 familias en Puerto Bolívar, en medio de amenazas, ataques armados, cuerpos desmembrados, crímenes múltiples y explosiones contra casas o negocios en los últimos dos años.
El número de viviendas tomadas por la banda criminal Los Lobos en la parroquia podría ascender a 500, según las autoridades. Por lo que en los próximos cuatro días, más de 1.000 efectivos de las Fuerzas Armadas y la Policía prevén revisar 85 manzanas y 1.642 viviendas, de acuerdo a Loffredo.
El poblado, de cerca de 75.000 habitantes, otrora enclave de familias dedicadas a la pesca y al negocio gastronómico, se convirtió en territorio de violentas disputas criminales tras el fraccionamiento del grupo armado Los Lobos, que se dividió en Sao Box y Espejos en 2024.
El general de Ejército, Henry Delgado, Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas señaló que se trata de facciones que cuentan con vínculos transaccionales como el Cártel Nueva Generación de México y grupos ilegales armados de Colombia.
Con la nueva intervención se busca ejercer control permanente en tierra y agua en Puerto Bolívar y realizar un censo sobre la propiedad de unas 2.000 embarcaciones, que atracan sobre muelles irregulares -extensiones desde las casas- a lo largo de casi cuatro kilómetros sobre el estero Huaylá.
El plan contempla regresar inmuebles a familias víctimas de desplazamiento forzado y derribar viviendas sin propietarios identificados, ocupadas por grupos criminales como escondites o centros de operación delictiva. El pasado 28 de marzo, en una primera incursión la Policía, detonó cinco casas.
Detienen a alias ‘Chupete’, «jefe» de los sicarios de Mafia Glen que opera en Guayaquil

Tres factores que convirtieron a Puerto Bolívar en un enclave criminal:
La parroquia urbana de Puerto Bolívar, cuya economía depende principalmente de la pesca, el comercio y el turismo en un sector aledaño al archipiélago de Jambelí, se convirtió en un enclave criminal por al menos tres razones clave que aprovechan las organizaciones criminales para su logística y operación:
1.- La cercanía al puerto y la conexión terrestre de Machala
La terminal marítima de Puerto Bolívar, vecina a los barrios afectados por la violencia, se ubica a solo cuatro millas de mar abierto, un punto clave para el comercio internacional y el narcotráfico. Se trata de un puerto especializado en la exportación de banano y camarón. Los grupos armados usan rutas por tierra y mar, además de embarcaciones pesqueras y contenedores en puertos para el trafico de cargamentos ilegales. Además, la parroquia urbana está solo a seis kilómetros del centro de Machala, la capital de la provincia de El Oro, que, según informes de inteligencia militar, cumple una función de «paso, conexión y proyección logística» hacia la frontera sur y las rutas marítimas. El eje vial Machala–Puerto Bolívar y la avenida 25 de Junio son usadas por grupos criminales como ruta logística hacia cantones aledaños como Pasaje, Santa Rosa y El Guabo, agregan los informes. La zona de cuatro cantones también goza de conexión terrestre con Loja (Loja), Cuenca (Azuay), Guayaquil (Guayas) y la frontera con Perú.
2.- Tres kilómetros de riberas y muelles en el Estero Huaylá
Este cuerpo de agua, ubicado en la orilla sur y sureste de la parroquia, es una ruta vital de recalado para embarcaciones de pesca artesanal, que los grupos criminales se tomaron por su conexión fluvial con el archipiélago de Jambelí, con los muelles del puerto vecino y con la salida a mar abierto . El estero, que conecta con camaroneras y con el mar cuenta con decenas de muelles improvisados irregulares, que en un tiempo fueron utilizados por los pescadores como extensiones de sus propias casas, pero que luego fueron aprovechados por los delincuentes de forma estratégica para actividades criminales. En marzo pasado la Policía Nacional inició la destrucción de muelles ilegales sobre el estero Huaylá y se contempla la destrucción progresiva de estas estructuras.
3.- Capacidad de control territorial sobre un sector marginal
Los grupos armados organizados relacionados al tráfico internacional de drogas y al microtráfico de sustancias encontraron en un sector marginal, olvidado y empobrecido el caldo de cultivo ideal para reclutar a jóvenes y pescadores, y para convertir a Puerto Bolívar en enclave criminal. En la provincia de El Oro las organizaciones criminales mantienen el control de zonas importantes mediante extorsiones y cobros ilegales (tipo vacunas extorsivas), utilizando amenazas, ataques armados y con explosivos. Al Estado le ha tomado tres años proponer un plan de intervención permanente en la zona luego de que se disparara la violencia a niveles históricos desde 2023. La disputa por el territorio se evidencia en homicidios por encargo, cometidos principalmente por sicarios que se movilizan en motocicletas o vehículos robados. Estos grupos participan en el contrabando de mercancías, combustible y armas por pasos fronterizos legales e ilegales, y usan el secuestro extorsivo como una forma de obtener dinero.
Lobos y Choneros, dos GAO operando en El Oro
En El Oro, el Grupo Armado Organizado (GAO) Los Choneros mantiene posicionamiento en Machala, Pasaje, Santa Rosa y Huaquillas, según la caracterización de inteligencia militar. Pero su accionar delictivo abarca principalmente el narcotráfico y el sicariato.
El GAO Lobos tiene incluso mayor prominencia en la provincia y se dedica a actividades como sicariato, tráfico internacional y microtráfico de drogas, minería ilegal, robo de vehículos y extorsión.
Los Lobos mantienen una pugna territorial con el Grupo de Delincuencia Común (GDC) Sao Box -en Machala y Puerto Bolívar-, «disponiendo para los enfrentamientos de armamento de corto y largo alcance, incluyendo pistolas, revólveres, metralletas, granadas, explosivos improvisados y fusiles». Fuente: Primicias
Nacionales
Liberan a empresario ecuatoriano acusado de ‘terrorismo’ en Venezuela, según ONG
Luis Landázuri, empresario ecuatoriano de 43 años, fue excarcelado este jueves luego de casi 20 meses de detención en Venezuela, acusado de terrorismo por estar presuntamente vinculado a una página web de recolección de fondos para que Estados Unidos «invadiera» el país caribeño, informó la ONG Foro Penal.
«Excarcelado el preso político Luis Oswaldo Landázuri León, empresario ecuatoriano de 43 años, quien fuera detenido arbitrariamente el 25 de septiembre de 2024″, dijo el director presidente de Foro Penal, Alfredo Romero, en un mensaje en X.
Se encontraba en la cárcel de Yare II, estado Miranda (norte), y los delitos que le imputaron fueron «terrorismo, financiamiento del terrorismo y promoción o incitación al odio por estar presuntamente vinculado con la operación ‘Ya casi Venezuela'», dijo a EFE Gonzalo Himiob, también director y vicepresidente de la ONG.
‘Ya casi Venezuela’ era una página impulsada, entre otros, por el empresario militar estadounidense Erik Prince y buscaba reunir USD 10 millones para «el restablecimiento de la democracia» en Venezuela, donde Nicolás Maduro fue proclamado presidente reelecto en los comicios del 28 de julio de 2024 sin que el árbitro electoral publicara los resultados desagregados de la elección.
Landázuri vivía desde 2022 en Venezuela, donde trabajaba prestando servicios de agua y energía a mineros de la población de Guasipati en el estado Bolívar, según una nota de la ONG en su web.
Su caso, entre muchos otros, comenzó a saltar a la palestra este año en medio de los anuncios de liberaciones del Gobierno y la Ley de Amnistía para presos políticos.
«Cinco días bajo custodia del Sebin»
El pasado enero, la politóloga Betzabeth Jaramillo, presidenta de la fundación ‘Yo te apoyo Venezuela’ en Ecuador y miembro del partido político Voluntad Popular, contó a EFE desde una actividad en Quito, que Landázuri «estuvo cinco días bajo custodia directa» del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia).
En ese periodo, prosiguió, «fue presionado para firmar un documento falso en el que se le atribuía haber sido enviado desde Ecuador para financiar actividades terroristas y conspirativas, acusaciones que él negó y se negó a firmar».
Posteriormente fue imputado por terrorismo y conspiración, sin que se conozcan pruebas, sin que haya un proceso judicial regular, ni acceso efectivo a abogado, añadió Jaramillo. Fuente: Vistazo
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Fiscalía pide condena contra Abdalá Bucaram, acusado de delincuencia organizada
La Fiscalía pidió este jueves que se condene al expresidente Abdalá Bucaram, a su hijo Jacobo y a otras dos personas por el delito de delincuencia organizada, por la supuesta venta irregular de pruebas para detectar la Covid-19 y otros insumos médicos en 2020.
En su alegato final, el Ministerio Público acusó a los procesados de «colaborar, entre marzo y agosto de 2020, con una estructura delictiva que obtuvo beneficios económicos, por la comercialización de 21.000 pruebas para la detección de la Covid-19 y otros insumos médicos, durante la emergencia sanitaria».
Los peritos que rindieron testimonio en la audiencia de juicio coincidieron en que esta supuesta organización movilizó incluso bienes y servidores públicos de la oficina de tránsito de Quito, la capital del país, para el traslado de las pruebas, según señaló la Fiscalía en un comunicado.
De acuerdo a la teoría fiscal, dos israelíes, uno de ellos asesinado en 2020 en la Penitenciaría del Litoral, habrían sido los encargados de movilizar las pruebas bajo custodia de agentes de tránsito hacia la casa del exmandatario, quien «también almacenó otros insumos médicos, como mascarillas y lancetas para la toma de muestras».
El hijo del expresidente, Jacobo Bucaram, «pagó USD 321.600 en efectivo por esta mercadería», de acuerdo al testimonio que dio el extranjero antes de ser asesinado y que fue citado por la Fiscalía.
Además, algunos de los implicados fingieron pertenecer al cuerpo diplomático y a la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, en inglés) para movilizarse, según la investigación.
Las pruebas se comercializaban en varias provincias del país «sin facturas y sin pagar impuestos al Estado», de acuerdo al Ministerio Público.
Varios diferimientos desde el 2022
En total, 50 personas, entre peritos y testigos, testificaron en este juicio, que inició el 11 de abril del año pasado, después de varios diferimientos registrados desde 2022 y está previsto que el tribunal anuncie su decisión en los próximos días.
El delito de delincuencia organizada se sanciona con hasta 10 años de prisión, pena que puede aumentar con agravantes.
Otros dos agentes de tránsito, que eran escoltas de seguridad presidencial, ya fueron sentenciados por este caso y recibieron penas reducidas tras aceptar los hechos imputados. Fuente: Vistazo
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