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Desarrollo urbano sostenible aún depende de cumplimiento de planes municipales que no están actualizados y que poco se aplican en la práctica

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La expansión de las ciudades ecuatorianas está marcada por los asentamientos irregulares en los que las personas viven en condiciones deplorables hasta que el Municipio correspondiente consolida estas áreas como parte de la zona urbana.

Tras décadas después llega la regularización de los predios, los servicios formales de luz eléctrica, agua potable por red, los sistemas alcantarillado sanitario y pluvial, para finalmente planificar las veredas, bordillos y la pavimentación de las calles.

Hay un desarrollo inverso alimentado por la migración del campo a la ciudad, el abuso de los invasores de tierras que cobran una especie de alquiler a los recién llegados y la especulación en el precio del suelo al alza, sobre todo de los predios más cercanos a las vías principales o la obra pública que se diseña y construye.

Es una situación sujeta a planes de ordenamiento territorial que poco se aplican en la práctica. En la conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre desarrollo urbano sostenible Hábitat III, realizada en Quito en el 2016, se creó una agenda que Ecuador y el resto de países deben cumplir para frenar esa realidad.

Xavier Cobeña, coordinador de proyectos en el país del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU Hábitat), afirma que uno de los propósitos del organismo es la promoción de esta nueva Agenda Urbana, que incluye objetivos como la densificación de las ciudades para frenar un crecimiento horizontal.

“Después de Hábitat III ayudamos al Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) en la elaboración de las guías para la planificación física de las ciudades y colaboramos en el proceso de construcción de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (LOOTUS aprobada en junio del 2016) y posteriormente su reglamento (publicado en abril del 2019). Esto está en proceso de implementación”, dice.

El plazo que dio este marco jurídico para que los Gobiernos autónomos descentralizados municipales y metropolitanos creen sus planes de uso y gestión del suelo feneció el 13 de septiembre de 2021.

La Superintendencia de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (SOT) creada por la LOOTUS, con sede en Cuenca, es la entidad que hace seguimiento al cumplimiento de este plazo.

“El objetivo es que este sea un instrumento que permita a las ciudades pequeñas e intermedias que tienen un cierto margen de maniobra lograr un desarrollo sostenible porque el crecimiento espontáneo de las ciudades se da por el descuido de las administraciones, pero también por una gran presión económica de las familias que migran del campo a la ciudad, entonces no hay vivienda social y el único mecanismo que encuentran es a través del tráfico de tierras”, sostiene Cobeña.

Una de las opciones amparada en la LOOTUS es que la administración municipal tenga la potestad de hacer declaraciones de reservas de suelo en las zonas hacia donde crece la ciudad, que permitan que el precio de la tierra permanezca estable.

“En las ciudades más grandes como Quito y Guayaquil, donde hay un mercado inmobiliario más dinámico, da la posibilidad de que la administración municipal pueda hacer lo que en otros países se conoce como venta de altura, en nuestra legislación sería la concesión onerosa de derechos que es permitir edificaciones más altas siempre y cuando ese proyecto inmobiliario pueda pagar a la ciudad para poder reinvertir en el equipamiento, la infraestructura”, añade el especialista.

La SOT tiene capacidad sancionadora y su misión es vigilar y controlar los procesos de ordenamiento territorial, uso y gestión de suelo, hábitat, asentamientos humanos y desarrollo urbano, competencia que recae en los Gobiernos autónomos descentralizados (GAD).

“No sé los datos exactos porque aún no han sido publicados, pero sé que muchos de los 221 municipios del país no han cumplido con este plazo. Los más grandes e intermedios sí han cumplido como Quito, Manta y Portoviejo”, dice Cobeña.

Hay casos positivos de aplicación de la LOOTUS en Portoviejo y Cuenca

Instalar infraestructura con viviendas sociales y que luego lleguen las personas es uno de los objetivos del desarrollo urbano sostenible, es decir, invertir lo que ha ocurrido históricamente con la invasión y el tráfico de tierras.

Hay experiencias positivas en Portoviejo y Cuenca. La Municipalidad de la capital manabita no redefinió sus límites urbanos para frenar un crecimiento de la ciudad sobre las zonas agrícolas.

Al igual que se invierte en proyectos en las áreas de la subcentralidad (en las parroquias) para evitar la expansión de la periferia de Portoviejo sobre zonas agrícolas y de bosques.

“La idea es que la gente del campo llegue a estas parroquias, como Calderón, Riochico o Picoazá, que están a 10, 20 minutos o hasta media hora de Portoviejo, para que puedan trabajar allí sin necesidad de asentarse en la periferia”, dice Cobeña.

Con esto se busca frenar un crecimiento horizontal y desordenado. “Si la tendencia de crecimiento de la mancha urbana se mantiene, en diez años se duplicaría el espacio que ocupa Portoviejo. Esa realidad es mundial y en unos sitios es más intenso que en otros. El fin es que en la misma área vivan más personas, esto ayuda a que las finanzas de los municipios mejoren ya que no construyen muchísimos metros lineales a la redonda de redes de agua y alcantarillado”.

Félix Jaime, subdirector cantonal de planificación urbanística de Portoviejo, afirma que la planificación en la capital manabita empezó en 2014 cuando la administración municipal se enfocó en la investigación y generación de estudios. En ese entonces se culminó el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT).

“Ninguna decisión en el Municipio se tomaba sin sustento. El PDOT fue el primero que incluyó normativa referente a la gestión de riesgos. Luego vino el terremoto (el 15 de abril del 2016), en ese momento se hacía el plan maestro urbano por lo que se cambió todo el enfoque. Hay que planificar de otra forma y se acogió el concepto de ciudad a escala humana, que es diseñar en función del ciudadano, como el que realiza las actividades cotidianas a pie. Priorizar al peatón, al ciclista, al transporte público, los de carga y finalmente a los autos privados. Invertir la pirámide de movilidad”, dice Jaime.

De ahí vino la aprobación de la LOOTUS a nivel nacional. “Entonces vimos una oportunidad de establecer políticas a largo plazo con una vigencia de 12 años. En base a esa ley, todos los PDOT de los Municipios tienen que modificarse e incluir el plan de uso y gestión del suelo (PUGS). Pudimos cumplir y lo terminamos porque ya lo habíamos empezado, nos ayudó la Universidad de Nueva York y la Cátedra Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) de ciudades intermedias sostenibles”, agrega el funcionario.

El PUGS incorpora un nuevo modelo de ciudad que prioriza la sostenibilidad y la resiliencia. “Proteger el ecosistema, garantizar la seguridad alimentaria y la dotación de servicios de infraestructura pública con un crecimiento planificado y ordenado, se priorizan las áreas verdes”, asegura Jaime.

La investigación científica ha sido una de las claves. El estudio de la Universidad de Nueva York sobre la huella urbana revela en base a proyecciones y modelaciones que para el 2050 se perderá casi todo el suelo. “Menos personas consumirán mucho más suelo y la ciudad va a crecer cinco veces del tamaño actual. Con la planificación queremos romper esa tendencia en Portoviejo”, dice Jaime.

Desde ONU Hábitat se habla de ciudades de quince minutos, tiempo máximo que llevaría el traslado desde la vivienda hasta los servicios más importantes, como salud, educación, empleo. Al igual que el crecimiento en altura y el uso de suelos mixtos residencial y comercial, lo que ayuda en la densificación de las ciudades y que las zonas permanezcan activas durante todo el día.

Cuenca ya implementa su plan de uso y gestión del suelo desde antes del plazo fijado en septiembre último por el reglamento de la LOOTUS. Con ello se han ordenado ciertas áreas a través de planes especiales que iban a ser impactadas por proyectos de movilidad, como el tranvía.

“Lo que pasa normalmente es que cuando se anuncia un plan de inversión pública, todas las personas que están alrededor empiezan a especular y no construyen para engordar el precio de los terrenos. Como saben que se ejecutará el proyecto de aquí a seis años entonces especulan. Con los planes especiales se congelan esos valores y se permite que en los lugares por donde pasará el tranvía se entre en un ordenamiento para evitar que haya uso incompatible con lo que se está planteando”, asegura Cobeña.

También tiene avanzado el proceso para conseguir financiamiento externo del proyecto que busca que el centro histórico de Cuenca sea libre de emisiones de gases de efecto invernadero al ambiente, lo que provoca el calentamiento global y deriva en el cambio climático.

Acceso a financiamiento es una limitante

El desarrollo urbano cuesta, más aún cuando se piensa desde un ámbito sostenible. “No es solo hacer nueva ciudad que es lo que se suele creer, como hacer ciudadelas, sino también es reformar, arreglar o redesarrollar lo ya construido y eso necesita recursos”, afirma José Morales, coordinador del Componente Agenda Urbana Nacional del Programa Ciudades Intermedias Sostenibles de la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ, según sus siglas en alemán).

Una de las falencias de la mayoría de los GAD es su poca capacidad de generar recursos propios y las limitaciones de las asignaciones del Gobierno central. Esto deja sin financiamiento los proyectos que garanticen un desarrollo urbano ordenado y una expansión de la malla de la ciudad con un menor impacto social y ambiental.

“Ninguna ciudad tiene esos recursos. Babahoyo o Nueva York, a ambas les falta plata, se necesita movilizar recursos. Las fuentes normalmente son la recaudación de sus propios impuestos, sin embargo, no es fácil ya que esto depende mucho de la economía, del número de habitantes. Pueden ser urbes con pocos pobladores, pero se necesitan muchos recursos para temas de agua potable, saneamiento, manejo de basura o mitigación de riesgos climáticos”, afirma Morales.

Una de las alternativas es el financiamiento externo al que acceden principalmente a través de créditos los municipios más grandes como Guayaquil, Quito o Cuenca. “La realidad de la gran mayoría de los 221 cantones del país es que no tienen esas posibilidades ni las capacidades de hacerlo”, agrega.

Lo que les queda es buscar financiamiento en el Banco del Estado. Pero una opción es el uso de los fondos climáticos.

El Acuerdo de París por el Clima del 2015 prevé la movilización de recursos de financiamiento climático desde los países desarrollados que más emiten carbono al ambiente hacia las naciones en desarrollo, para que hagan adaptación y mitigación al cambio climático.

“Se han creado varios fondos globales, el más conocido es el Verde del Clima. El problema es que hay dificultades para que los municipios medianos y pequeños del Ecuador accedan”, asevera Morales.

Uno de los factores es la capacidad instalada para aterrizar estos recursos, lo que depende de la estructura institucional local y nacional. “Estos fondos establecen algunas condiciones técnicas específicas. La más básica de todas y una de las más difíciles de comprender es que tienen que ser acciones que tengan un impacto climático”.

Por ejemplo, se tiene que calcular la cantidad de emisiones que se dejará de emitir a la atmósfera con la ejecución del proyecto que se quiere financiar. “Esta capacidad de medir emisiones es algo que muchas veces los municipios no tienen instalada”.

los planes tienen que estar vinculados y alineados a la Contribución Nacional Determinada del país, que es el compromiso del Ecuador ante el mundo para reducir sus emisiones y ejecutar acciones de mitigación y adaptación ante el cambio climático.

Colombia, México y Costa Rica están entre los países de la región que más acceden a estos fondos climáticos.

Ecuador ha conseguido financiamiento para conservación de bosques o reforestación, con lo que se compensa determinada cantidad de emisiones de carbono, pero no logra acceder a los fondos que financian el desarrollo urbano sostenible que requiere planes más complejos.

“Los proyectos de infraestructura pueden ser más resilientes al cambio climático, por ejemplo, con el cálculo del tamaño de las tuberías que se necesitan para el alcantarillado pluvial adaptado a los futuros escenarios de mayor cantidad de lluvias, o como son resilientes a sequías”, dice Morales.

El Ministerio del Ambiente es el encargado de aprobar los planes nacionales, como paso previo a conseguir el financiamiento de los fondos globales.

Parte de los estudios realizados en Portoviejo tienen financiamiento externo tradicional, es decir, no de los fondos climáticos.

ONU interviene con proyectos de planificación en Quito y Manta

ONU Hábitat ejecuta dos proyectos en Manabí. El primero es generar desde la Prefectura una planificación provincial junto a los municipios para la ejecución de proyectos que vayan más allá de los límites administrativos.

El otro plan, denominado ‘Ciudades Incluyentes’, se aplica en Manta y Quito con el fin de integrar a la población venezolana a estas urbes destino.

“Se mejora el perímetro urbano y se tiene prevista la construcción de centros de integración en la parroquia San Mateo de Manta y en la zona de Cotocollao en Quito, para que los migrantes conozcan a qué escuela pueden enviar a sus hijos o acceder a un trabajo formal. Es como un lugar que los acoja y les dé ciertas nociones para que se integren”, explica Cobeña.

La meta es terminar los dos centros de aquí al 2023. (I) Fuente: El Universo

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Deuda pública de Ecuador se acerca a la meta de 40% del PIB establecida en la Ley

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Ecuador está más cerca de alcanzar la regla del Código de Planificación y Finanzas (Coplafip), que establece que la deuda pública consolidada del país no debe superar el 40% del Producto Interno Bruto (PIB).

Se trata de un techo estándar que recomiendan entidades como el Fondo Monetario Internacional (FMI) a las economías menos fuertes, para evitar que la deuda se vuelva insostenible.

De hecho, en el programa que Ecuador tiene con el Fondo se establecen también metas de reducción del indicador de deuda consolidada frente al PIB.

La norma ecuatoriana, reformada en 2020, estableció que el indicador de deuda consolidada/PIB debía reducirse hasta llegar a 40% en 2032. La meta dice que para 2025, el indicador debía ser de máximo 57%.

Y la meta se cumplió. De hecho, para 2025, la deuda consolidada de Ecuador llegó a USD 65.540 millones. Eso representa el 49% del PIB del país, según el Ministerio de Finanzas.

Además, se trata de una reducción frente a 2024, cuando el indicador representó el 50,58% del PIB.

Obligaciones con el IESS no se contabilizan en la deuda consolidada
El Coplafip establece que el cálculo de este indicador se haga con base en lo que se conoce como deuda consolidada.

«En el  cálculo esto equivale a no computar la deuda interna con entidades públicas locales, como por ejemplo, el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), con empresas públicas o con la banca pública», explica el exministro de Finanzas, Fausto Ortiz.

Ortiz aclara que simplemente no se computa en el cálculo del indicador, pero eso no signfica que no se vaya a pagar o que no se registre.

Se trata de un ejercicio en el que el Estado filtra estos compromisos porque, técnicamente, el dinero no sale de la «gran familia» estatal; solo cambia de bolsillo.

Y si se toma en cuenta eso, la deuda total del sector público en 2025, incluyendo compromisos por ejemplo, con el IESS, el monto sube a USD 87.478,1 millones, según información que publica el Ministerio de Finanzas sobre el total de sus obligaciones con los acreedores. Es decir, si se toma en cuenta todas las deudas, incluidas las del IESS, estas equivalen al 65% del PIB, según la página web del Ministerio.

A ese monto total el Ministerio de Finanzas le llama, en sus reportes, deuda pública agregada.

Aunque es de carácter informativo, la deuda agregada muestra la magnitud de las obligaciones que debe cubrir el Estado cuando los ingresos no alcanzan para cubrir el gasto público. Y es que cuando esto ocurre se crea lo que se conoce como déficit fiscal y debe cubrirse con deuda.

Ortiz, explica que el indicador que manda el Coplafip se mantuvo bajo el 50%  en 2025 debido a que el Gobierno echó mano de más deuda interna con el IESS. Esto, a través de bonos del Estado o atrasos con la entidad.

Por ejemplo, según el Ministerio de Finanzas, en diciembre 2024, el saldo de la deuda interna con entidades del sector público, en donde están los bonos del Estado que suele comprar el Biess, fue de USD 14.604 millones. Y para diciembre de 2025, creció a USD 17.892 millones.

Si cada ecuatoriano tuviera que poner de su bolsillo para pagar la deuda total del país (USD 87.478,1 millones), le correspondería aportar con USD 4.942. Eso es casi 10 veces el Salario Básico Unificado de 2026.

Ana Cristina Avilés, exviceministra de Economía, explica que la fórmula de calcular la deuda incluye tecnicismos que pueden variar según la entidad que esté haciendo la medición, pero que siempre será una buena noticia que el indicador que establece la ley haya bajado.

Sin embargo, Avilés destaca que el monto global de obligaciones con acreedores, incluido el IESS, sigue estando en una trayectoria riesgosa. «El endeudamiento está creciendo a un ritmo más rápido que la economía del país», explica.

De ahí que la economista considera que es importante que los gobiernos mantengan un orden fiscal que evite que el déficit y, por tanto, la deuda siga creciendo hasta ser insostenible.

La deuda externa tiene mejores condiciones
Avilés explica que, por otro lado, el crecimiento de la deuda pública ha ocurrido también porque Ecuador ha tenido más desembolsos internacionales, sobre todo, con multilaterales.

En 2025 la deuda externa de Ecuador sumó USD 51.858,3 millones y representa el 59% de la deuda agregada o total.

Esto significa que de cada USD 100 que le prestaron al país en 2025, USD 59 provino de prestamistas internacionales.

Frente a la deuda externa de 2024, el monto creció, pues en ese año los compromisos internacionales de Ecuador sumaron USD 49.313,7 millones.

Un mayor pago de deuda externa implica que Ecuador, un país que no tiene moneda propia, tenga que sacar más dólares del país. Sin embargo, también hay elementos positivos.

Y es que la deuda externa de Ecuador tiene una tasa de interés promedio más baja que la deuda interna y los plazos también son más largos.

«La deuda interna está muy focalizada en el IESS, además, nuestro mercado interno está muy inmaduro. Por eso el costo de la deuda interna es mayor, porque no hay mucha disponibilidad», dice Avilés.

Por ejemplo, en diciembre de 2025, la tasa de interés promedio de la deuda externa fue de 4,27% anual y el plazo promedio, de 16 años. En cambio, la tasa promedio de la deuda interna fue de 7,16% anual y el plazo promedio fue de siete años.

Los mayores acreedores de Ecuador en 2025 fueron los multilaterales, que suelen prestar dinero a tasas más bajas y plazos más largos, porque el país se compromete a cumplir condiciones, como en el caso del Fondo Monetario Internacional (FMI). O, porque el dinero se presta para programas específicos de inversión y obra pública, como en el caso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Fuente: Primicias

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En imágenes, la destrucción que deja el invierno en nueve provincias de Ecuador este 12 de marzo

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Las fuertes y prolongadas lluvias, desbordamientos de ríos, inundaciones y tormentas eléctricas afectan especialmente a nueve provincias: en la Costa a Guayas, El Oro, Esmeraldas, Los Ríos, Manabí y Santa Elena, y en la Sierra, a Loja, Azuay y Chimborazo.

De momento, ocho personas han muerto en Ecuador debido a eventos relacionados con el invierno: siete fallecieron en derrumbes y otra al ser alcanzada por una descarga eléctrica, según el balance más reciente de la Secretaría de Gestión de Riesgos.

Y también una de las víctimas relacionadas con las lluvias fue un niño en Guayaquil, quien había salido a bañarse en una piscina ‘improvisada’ que se formó en su calle en Flor de Bastión, luego de las torrenciales precipitaciones.

El pequeño cayó una alcantarilla sin tapa y fue arrastrado por la corriente, y solo encontrado tras siete horas de búsqueda.

Pero además de esta tragedia en Guayaquil, estas son algunas imágenes de la destrucción y daños más recientes del invierno en Ecuador.

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1 Balao con lodo y palizadas
Puerto Balao, en el cantón de Guayas del mismo nombre, permanece aislado y lleno de lodo desde hace dos días. Incluso la draga instalada por la Prefectura fue desplazada por varios metros debido a la palizada y tras el desbordamiento de ríos.

GYE-INUNDACIONES BALAO
2 Destrucción en Girón
El Municipio de Girón mantiene la emergencia en este cantón azuayo, luego de un deslizamiento de tierra de gran magnitud en la comunidad de Rumipamba, reportado el pasado 11 de marzo.

El evento provocó daños estructurales en dos viviendas: una quedó completamente destruida y otra presenta afectaciones en su parte interna. Además, se reportaron dos personas adultas mayores con heridas leves, quienes fueron trasladadas a un hospital.

El deslizamiento también ocasionó el taponamiento de un puente que conduce a la comunidad y la destrucción total de la vía de acceso, lo que complica la movilidad en la zona.

​Como medida preventiva, se evacuó a 15 personas que habitan en el sector, ante el peligro de nuevos deslaves de tierra.

3 Nuevas inundaciones en Los Ríos
Además de las afectaciones y ‘piscinas’ que se forman en la vía Jujan-Babahoyo, debido a las fuertes lluvias, en la madrugada del 12 de marzo Riesgos reportó nuevas inundaciones en la capital de Los Ríos.

​En imágenes de la Secretaría, se observa cómo el agua ha ingresado a las casas del sector Nueva Esperanza luego del desbordamiento del estero La Virgen. Se estiman al menos tres familias evacuadas y otras 30 con riesgo de ser retiradas de sus viviendas.

Inundaciones en un sector de Babahoyo, capital de Los Ríos, el 12 de marzo de 2026.
4 Zaruma en emergencia
La asistencia humanitaria de Riesgos llegó a Zaruma la tarde del 11 de marzo, luego de que las lluvias registradas en la cuenca alta del río Salvias provocaron su desbordamiento y generaron inundaciones en la parroquia del mismo nombre.

Solo en Salvias hay unas 50 familias damnificadas y el Municipio de Zaruma se declaró en emergencia, para atender las afectaciones a la infraestructura pública y servicios básicos. En esta parroquia hay un puente destrozado, el 80% del servicio de agua potable y 15 viviendas destruidas. Fuente: Primicias

Maquinaria del MIT trabaja en el desalojo de material en la vía que une Paccha y Zaruma, en El Oro, este 12 de marzo de 2026.

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Operativo ‘Bremen’: cae red de Los Lagartos y mafia albanesa que contaminaba contenedores de banano y oro con droga

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La madrugada de este jueves 12 de marzo la Policía Nacional ejecutó el operativo ‘Bremen’ contra la mafia albanesa y su brazo operativo ‘Los Lagartos’; estas organizaciones controlaban la logística para el envío de droga desde Ecuador hacia mercados internacionales.

Según informó el ministro del Interior, Jhon Reimberg, este «golpe a las economías criminales» dejó 26 personas detenidas, quienes estaban implicadas en la seguridad, logística y contaminación de la carga para el tráfico de sustancias sujetas a fiscalización.

Las investigaciones preliminares señalan que esta estructura criminal manejaba toda la línea logística para el envío de droga, con el objetivo de evitar filtraciones de información.

20 allanamientos en cinco provincias

Se ejecutaron 20 allanamientos en las provincias de Guayas, Los Ríos, Manabí, El Oro y Chimborazo, consideradas puntos estratégicos dentro de la red logística utilizada por la organización.

Durante los procedimientos también se logró la retención de cinco vehículos, entre ellos automotores de alta gama y unidades de carga pesada que presuntamente eran utilizados para la movilización del alcaloide.

Las autoridades estiman que el operativo generó una afectación económica de aproximadamente USD 68,1 millones a las estructuras criminales vinculadas al narcotráfico.

Todos van a caer: uno por uno. Las economías criminales del país serán exterminadas, afirmó el funcionario al referirse a los resultados del operativo.

Modus operandi del narco

Sobre el modus operandi, las investigaciones determinaron que estas organizaciones criminales utilizaban actividades legítimas de concentrado de oro y exportación de banano, para contaminar los contenedores en los puertos de Guayaquil y Posorja y que pretendían introducir la droga a países europeos a través de puertos canadienses (Puerto de Montreal).

El alcaloide era ocultado tanto en el producto como en caletas dentro de la estructura física de los contenedores. Otros destinos clave de esta red incluían Países Bajos y Rusia.

La Policía Nacional del Ecuador, en colaboración con la Real Policía Montada de Canadá y organismos de seguridad europeos llevaron a cabo esta operación, que ha permitido desarticular dos organizaciones delictivas «que se creían intocables y que por muchos años han operado en estas terminales marítimas», enfatizó Reimberg.

Resultados de la intervención a nivel nacional

La investigación se extendió por cerca de 20 meses y tuvo su origen en un operativo ejecutado en 2024, durante el cual se incautaron 1,1 toneladas de droga.

A partir de esa intervención inicial, la Policía Nacional desarrolló una serie de acciones que permitieron, en total, decomisar 2,5 toneladas de clorhidrato de cocaína en cinco operaciones, incluida la primera incautación que dio inicio al proceso investigativo. Fuente: Vistazo

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