Diario
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Autor: elamazonico

Cuando una sociedad pierde el rumbo moral El mayor peligro para una democracia no siempre proviene de la delincuencia organizada ni de la corrupción institucional. En ocasiones, el riesgo más profundo aparece cuando una parte de la sociedad comienza a justificar lo injustificable, a relativizar la ética y a convertir en sospechoso a quien exige transparencia y rendición de cuentas. La inversión de valores es una de las expresiones más graves de la decadencia política. Se desacredita la denuncia, se ridiculiza el esfuerzo por fortalecer las instituciones y se pretende que la exigencia de justicia sea interpretada como intolerancia. Así, el debate público deja de sustentarse en principios y se transforma en una disputa donde la verdad pierde importancia frente a la conveniencia. Ninguna nación progresa cuando la honestidad resulta incómoda y la corrupción encuentra excusas para sobrevivir. La impunidad no nace únicamente de la ausencia de leyes; nace, sobre todo, cuando la ciudadanía deja de sancionar moralmente las conductas que deterioran el bien común y comienza a normalizarlas como parte de la vida política. El Ecuador enfrenta un desafío que trasciende gobiernos, partidos e ideologías. Se trata de recuperar la cultura de la responsabilidad, del mérito, de la legalidad y del respeto a las instituciones democráticas. Un país no se construye sobre la indiferencia ni sobre la complicidad silenciosa, sino sobre ciudadanos capaces de defender principios, incluso cuando hacerlo implique incomodar a quienes se benefician del desorden. La historia es implacable con las sociedades que confunden a sus referentes. Cuando los corruptos son presentados como víctimas y quienes exigen transparencia son tratados como enemigos, el deterioro institucional deja de ser una posibilidad para convertirse en una realidad. Ha llegado el momento de recuperar la memoria cívica. No para alimentar confrontaciones estériles, sino para comprender que la democracia solo sobrevive cuando la verdad tiene más valor que la propaganda, cuando la justicia prevalece sobre los privilegios y cuando el interés nacional está por encima de cualquier cálculo político. Porque un pueblo que renuncia a defender la ética termina entregando su futuro a la impunidad. Y ninguna nación puede aspirar al desarrollo si deja de distinguir entre quienes sirven al país y quienes se sirven de él.

El movimiento oficialista Acción Democrática Nacional (ADN) inscribió este 2 de agosto sus candidaturas para las elecciones seccionales de 2027…

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