El miércoles 18 de febrero de 2026 se desarrolló un plantón pacífico en la Terminal Terrestre de Zamora, ubicada en el cantón Zamora, con la participación de trabajadores del sector minero provenientes del sector San Luis. La jornada de protesta se llevó a cabo de manera ordenada y sin incidentes, como una expresión ciudadana de carácter social y laboral.
Los manifestantes, mediante pancartas y consignas, solicitaron a las autoridades competentes que se les permita continuar con sus actividades productivas, argumentando que la minería constituye su principal fuente de ingresos y un pilar fundamental para el sustento de cientos de familias en la provincia de Zamora Chinchipe.
Durante el plantón, un vocero del colectivo minero señaló que los trabajadores pertenecen a pequeñas unidades de minería local que operan en San Luis, las cuales —según indicó— generan empleo directo para entre 20 y 25 personas por unidad, además de dinamizar la economía local en sectores como mercados, ferreterías, restaurantes, transporte y comercio en general del cantón Zamora. En su intervención, expresó su preocupación ante presuntos desalojos y amenazas de destrucción de bienes, al tiempo que solicitó a las autoridades “analizar con responsabilidad y sensibilidad social” la situación de las familias que dependen de esta actividad.
El vocero también cuestionó el trato diferenciado que, a su criterio, recibirían las empresas mineras extranjeras frente a la minería local, señalando que se estarían otorgando concesiones con mayor facilidad a compañías de capital canadiense, chino y australiano, mientras que a los pequeños mineros ecuatorianos se les limitaría el acceso al trabajo. En ese contexto, manifestó inquietudes sobre el destino de los beneficios económicos de la minería a gran escala y su impacto real en infraestructura, salud y seguridad para la población local.
Por su parte, una madre de familia que participó en la movilización expuso la preocupación del componente femenino del sector minero, destacando que muchas mujeres trabajan en San Luis y dependen de estos ingresos para sostener a sus hogares. Señaló que lleva tres años laborando en la zona y que la posible intervención y desalojo genera incertidumbre, especialmente en familias con niños y personas con enfermedades. “No somos delincuentes, somos seres humanos que queremos trabajar dignamente”, expresó, al tiempo que pidió a las autoridades que se priorice el diálogo y la regularización de la actividad.
Los participantes del plantón coincidieron en solicitar la apertura de espacios de diálogo institucional, con el fin de encontrar soluciones que permitan la legalización, regulación y continuidad del trabajo minero local, garantizando tanto el derecho al trabajo como el respeto a la normativa ambiental y social vigente.
Finalmente, los trabajadores reiteraron su llamado a las autoridades nacionales y provinciales para que se evalúe la situación de San Luis desde una perspectiva integral, considerando el impacto social, económico y humano que tendría la paralización de la actividad minera en esta zona de la provincia.





