Noticias Zamora
Democracia en el Ecuador: avances y desafíos
Introducción
La democracia es el sistema político que permite a los ciudadanos ser protagonistas de su propio destino, no solo a través de elecciones, sino también mediante la defensa de derechos, la rendición de cuentas y la construcción de un Estado más justo. En el caso del Ecuador, el retorno a la vida democrática en 1979 marcó el inicio de un camino lleno de avances, retrocesos y tensiones que aún hoy definen la relación entre el poder y la sociedad.
Durante más de cuatro décadas, el país ha vivido etapas de esperanza y transformación, como la ampliación de derechos y la reducción de la pobreza, pero también momentos de profunda inestabilidad, crisis económicas, polarización política y desconfianza hacia las instituciones. Esta trayectoria refleja que nuestra democracia, aunque resiliente, sigue siendo frágil y necesita consolidarse en aspectos clave como la transparencia, la participación ciudadana y la equidad social.
Este artículo ofrece una mirada al recorrido de la democracia ecuatoriana desde 1979 hasta la actualidad, analizando sus logros, limitaciones y los desafíos que enfrenta para convertirse en un verdadero instrumento de bienestar, dignidad y justicia para todos. Democracia sin igualdad es solo un disfraz de libertad.
¿Qué es la democracia?
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 15 de septiembre como el Día Internacional de la Democracia (el 8 de noviembre de 2007), reconociendo su valor como pilar esencial para la convivencia pacífica y el desarrollo de los pueblos.
La democracia es más que un sistema de gobierno: es un conjunto de valores que garantizan libertad, igualdad y participación ciudadana. Si bien se expresa en elecciones libres y transparentes, su verdadera esencia está en el diálogo, la rendición de cuentas, la independencia de poderes y el respeto a las minorías. No basta con votar; la democracia se construye día a día en la capacidad del pueblo de exigir transparencia, justicia y respeto a sus derechos.
Democracia en el Ecuador: 1980–1996
Tras el retorno a la democracia en 1979 hasta 1996, el Ecuador vivió una etapa de consolidación democrática pero también de profunda inestabilidad política y económica.
Jaime Roldós Aguilera (1979–1981): impulsó políticas sociales y de derechos humanos, pero su muerte en 1981 truncó ese proyecto.
Osvaldo Hurtado Larrea (1981–1984): enfrentó una grave crisis económica y aplicó ajustes que generaron tensiones sociales.
León Febres Cordero (1984–1988): gobernó con mano dura y un estilo autoritario, con denuncias de violaciones a los derechos humanos.
Rodrigo Borja Cevallos (1988–1992): buscó fortalecer la institucionalidad y priorizó educación y salud, pero las limitaciones económicas restringieron sus reformas.
Sixto Durán Ballén (1992–1996): impulsó la “modernización del Estado” y enfrentó la guerra del Cenepa (1995), aunque su gobierno terminó debilitado por la crisis económica y el descontento social.
Avances: elecciones periódicas, mayor participación política y un marco institucional más sólido.
Limitaciones: débil gobernabilidad, conflictos entre poderes del Estado y dependencia económica del petróleo.
Resultado: aunque la democracia se mantuvo, la ineficiencia y la corrupción generaron un desencanto ciudadano que sentó las bases de la inestabilidad posterior (1997–2006).
Democracia en el Ecuador: 1997–2006
Entre 1997 y 2006, el Ecuador vivió una de sus etapas más críticas de inestabilidad política e institucional, marcada por la salida anticipada de tres presidentes, crisis económicas recurrentes y un profundo desgaste en la legitimidad del sistema democrático.
Abdalá Bucaram Ortiz (1996–1997): su estilo populista y confrontacional generó polarización; fue destituido por el Congreso en medio de protestas masivas.
Fabián Alarcón Rinera (1997–1998): lideró un gobierno de transición y convocó a la Asamblea Constituyente que aprobó la Constitución de 1998, sin lograr estabilidad.
Jamil Mahuad Witt (1998–2000): enfrentó la crisis bancaria y la pérdida de ahorros; instauró la dolarización (2000) antes de ser derrocado por un levantamiento cívico-militar.
Gustavo Noboa Bejarano (2000–2003): consolidó la dolarización y estabilizó parcialmente la economía, aunque persistieron pobreza y desigualdad.
Lucio Gutiérrez Borbua (2003–2005): llegó con apoyo popular e indígena, pero perdió legitimidad tras aliarse con las élites tradicionales; fue destituido durante la “rebelión de los forajidos”.
Alfredo Palacio González (2005–2007): asumió tras la caída de Gutiérrez y buscó mantener la estabilidad y preparar las elecciones de 2006.
Avances: continuidad en las elecciones y la sucesión constitucional, así como el protagonismo de una ciudadanía más activa (movimiento indígena y protestas urbanas).
Limitaciones: inestabilidad presidencial, crisis económica, corrupción y pérdida de confianza en las instituciones.
Consecuencias: el desgaste del sistema político tradicional abrió el camino al ascenso de Rafael Correa en 2007, quien planteó un nuevo modelo plasmado en la Constitución de 2008.
Democracia en el Ecuador: 2007–2017
Con la llegada de Rafael Correa en 2007, el país inició un nuevo ciclo político tras años de inestabilidad. Su proyecto, la Revolución Ciudadana, marcó una etapa de transformaciones profundas en lo político, social y económico.
Constitución de 2008: producto de la Asamblea de Montecristi, amplió derechos individuales y colectivos, reconoció el Buen Vivir (Sumak Kawsay) y fortaleció el rol del Estado en la economía y en servicios sociales.
Estabilidad política: Correa ganó las elecciones de 2009 y 2013, consolidando un liderazgo fuerte con amplia mayoría legislativa.
Avances sociales y económicos: hubo gran inversión en infraestructura, vialidad, educación, salud y programas sociales; la pobreza se redujo y mejoró el acceso a servicios básicos, apoyado por la bonanza petrolera y el endeudamiento externo.
Tensiones políticas: el estilo confrontacional de Correa generó polarización y conflictos con la prensa, sectores indígenas y organizaciones sociales, levantando cuestionamientos sobre autoritarismo dentro del sistema democrático.
Corrupción y desgaste: los escándalos vinculados a Odebrecht y la caída del precio del petróleo desde 2014 debilitaron la legitimidad del gobierno y limitaron su capacidad de acción.
Avances: estabilidad política tras décadas de inestabilidad, ampliación de derechos, reducción de la pobreza, fue el 2do país más seguro del continente y modernización de la infraestructura social y económica.
Limitaciones: concentración de poder en el Ejecutivo, debilitamiento de los contrapesos institucionales, polarización y corrupción.
Consecuencias: la democracia mostró fortaleza electoral, pero también fragilidad institucional, al depender de un liderazgo personalista y dejar una ciudadanía dividida y desconfiada de sus instituciones.
Democracia en el Ecuador: de 2017 a 2025
Entre 2017 y 2025, la democracia ecuatoriana atravesó un ciclo marcado por la polarización política, debilitamiento institucional, inseguridad y limitaciones en inversión social.
Gobierno de Lenin Moreno (2017–2021): inició con la herencia de la Revolución Ciudadana, pero se distanció de su antecesor y giró hacia políticas de corte neoliberal. Impulsó consultas populares sobre corrupción y medioambiente, aunque su mandato se vio empañado por escándalos políticos y de corrupción, lo que produjo pérdida de confianza ciudadana. La inversión en obra pública, salud y educación se redujo frente a ajustes económicos y presiones externas.
Gobierno de Guillermo Lasso (2021–2023): enfrentó un contexto de crisis pos-pandemia, creciente violencia ligada al narcotráfico y protestas sociales por medidas económicas. Su gestión estuvo marcada por la gobernabilidad frágil y una baja ejecución de obra pública y programas sociales, lo que aumentó el descontento ciudadano.
Gobierno de Daniel Noboa (2023–2025; 2025–2029): llegó en un escenario de urgencia política y de seguridad, declarando un “conflicto armado interno” contra el crimen organizado. Aunque impulsó reformas administrativas para reducir el gasto estatal, no logró garantizar condiciones de seguridad efectivas. Su reelección en 2025 refleja tanto la expectativa de cambio como la falta de alternativas sólidas por las demás organizaciones políticas. Persistió la escasa inversión en sectores sociales clave, como salud y educación, lo que profundizó el malestar ciudadano.
La democracia ecuatoriana en este período mostró resiliencia electoral, pero también una gran fragilidad institucional y social. Los principales rasgos fueron:
- Altos índices de inseguridad y violencia política vinculados al crimen organizado.
- Reducción de inversión en obra pública y programas sociales, con efectos en la calidad de vida.
- Menor inversión en educación y salud, debilitando el acceso a derechos fundamentales.
- Desconfianza ciudadana en las instituciones y polarización que obstaculizó consensos.
En suma, entre 2017 y 2025 la democracia en el Ecuador se sostuvo en las urnas, pero quedó seriamente cuestionada en su capacidad para garantizar seguridad, bienestar social y confianza en el Estado.
Gobernantes de Ecuador desde el retorno a la democracia
Desde el retorno a la democracia en Ecuador el 10 de agosto de 1979, han trascurrido 46 años a la vida democrática. Han existido 16 presidentes de la república, de los cuales 11 han sido elegidos por el pueblo en elecciones democráticas; 7 presidentes concluyeron el periodo para el cual fueron electos; 5 presidentes han sido encargados para completar el mandato; 5 presidentes electos no concluyeron su mandato (1 por fallecimiento, 3 fueron derrocados y 1 por muerte cruzada).
Jaime Roldós Aguilera, 10 de agosto de 1979 al 24 de mayo de 1981, con un período de gobierno de 1 año 9 meses (falleció en un accidente aéreo).
Oswaldo Hurtado Larrea, 24 de mayo de 1981 al 10 de agosto de 1984, con un período de gobierno de 3 años 3 meses.
León Febres Cordero, 10 de agosto de 1984 al 10 de agosto de 1988, con un período de gobierno completo de 4 años.
Rodrigo Borja Cevallos, 10 de agosto de 1988 al 10 de agosto de 1992, con un período de gobierno completo de 4 años.
Sixto Durán Ballén, 10 de agosto de 1992 al 10 de agosto de 1996, con un período de gobierno completo de 4 años.
Abdalá Bucarán Ortiz, 10 de agosto de 1996 al 6 de febrero de 1997, con un período de gobierno de 6 meses (fue destituido por en Congreso).
Rosalía Arteaga Serrano, del 9 al 11 de febrero de 1997, con un período de gobierno de 3 días.
Fabián Alarcón Rivera, 6 de febrero de 1997 al 10 de agosto de 1998, con un período de gobierno de 1 año 6 meses.
Jamil Mahuad Witt, del 10 de agosto de 1998 al 21 de enero de 2001, con un período de gobierno de 2 años 5 meses (fue derrocado por un golpe de estado).
Gustavo Noboa Bejarano, 22 de enero de 2001 al 15 de enero de 2003, con un período de gobierno de 2 años.
Lucio Gutiérrez Borbua, del 15 de enero de 2003 al 20 de abril de 2005, con un período de gobierno de 2 años 3 meses (fue destituido por el Congreso).
Alfredo Palacio González, del 20 de abril de 2005 al 15 de enero de 2007, con un período de gobierno de 1 año 9 meses.
Rafael Correa Delgado, 15 de enero de 2007 al 24 de mayo de 2017, 10 años 4 meses de gobierno con periodos completos.
Lenin Moreno Garcés, 24 de mayo de 2017 al 24 de mayo de 2021, con un período de gobierno completo de 4 años.
Guillermo Lasso Mendoza, 24 de mayo de 2021 al 23 de noviembre de 2023, con un período de gobierno de 2 año 6 meses
Daniel Noboa Azín, 23 de noviembre de 2023 al 24 de mayo del 25, con un período de gobierno de 1 año 6 meses. Y del 24 de mayo del 25 al 24 de mayo de 2029 (en proceso)
Esa fragilidad nos demuestra que nuestra democracia todavía está “gateando”. Porque cumplir años no significa madurar. Madurar significa erradicar la pobreza, vencer el desempleo, derrotar la desnutrición infantil y acabar con el analfabetismo. La democracia no se mide por calendarios ni discursos, sino por las condiciones de dignidad en las que viven sus ciudadanos. La democracia ecuatoriana resiste, pero aún no madura.
Acciones para fortalecer la democracia en el Ecuador
Para consolidar y mejorar la democracia en el país, es necesario trabajar en varios frentes:
- Fortalecer la educación cívica: Una ciudadanía informada y consciente es la base de un sistema democrático sólido.
- Garantizar la independencia de los cinco poderes: El Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) y Electoral, deben actuar sin presiones políticas para garantizar el equilibrio institucional.
- Combatir la corrupción: La transparencia y la rendición de cuentas son esenciales para recuperar la confianza de la ciudadanía en sus gobernantes.
- Promover la participación ciudadana: Espacios de diálogo, consulta y control social deben ser fortalecidos más allá del voto.
- Respetar la libertad de expresión: Un periodismo libre y una sociedad civil activa son fundamentales para vigilar el poder.
Los beneficios de la democracia
La democracia ofrece múltiples beneficios para una sociedad:
- Garantiza derechos y libertades: Permite la libertad de pensamiento, de expresión y de asociación.
- Fomenta la participación ciudadana: Los ciudadanos son protagonistas en la toma de decisiones.
- Impulsa la estabilidad política: Aunque imperfecta, la democracia ofrece mecanismos pacíficos para la resolución de conflictos.
- Favorece el desarrollo social y económico: Un sistema democrático bien consolidado genera confianza en la inversión y en las instituciones.
- Protege a las minorías: Reconoce la diversidad cultural, étnica y política del país.
Conclusión
La historia democrática del Ecuador, desde 1979 hasta la actualidad, es la de un país que ha aprendido a resistir y reinventarse en medio de crisis, conflictos y transformaciones profundas. Si bien se han alcanzado logros importantes como la continuidad electoral, la ampliación de derechos, la reducción de la pobreza y la participación activa de nuevos actores sociales, persisten debilidades estructurales que impiden consolidar una democracia plena: la corrupción, la inseguridad, la desigualdad social y la fragilidad institucional.
La democracia ecuatoriana, a lo largo de más de cuatro décadas, ha demostrado ser resiliente, pero también vulnerable. Su madurez no se mide solo por el número de elecciones realizadas ni por la permanencia formal de sus instituciones, sino por la capacidad de garantizar condiciones de vida dignas para la ciudadanía. En este sentido, mientras millones de ecuatorianos continúen enfrentando pobreza, desempleo, desnutrición y falta de acceso a servicios básicos, la democracia seguirá siendo un proyecto inconcluso.
El desafío hacia el futuro es doble: por un lado, fortalecer las instituciones y la cultura política para erradicar prácticas autoritarias y corruptas; por otro, avanzar hacia una democracia social que no se limite a las urnas, sino que asegure justicia, equidad y bienestar colectivo. Solo así la democracia en el Ecuador dejará de “gatear” y podrá caminar con firmeza hacia una verdadera madurez que represente no solo un sistema de gobierno, sino un modo de vida digno para todos. Una democracia sin justicia social es apenas una promesa vacía.
Noticias Zamora
Crónica de dos días de búsqueda, esperanza y dolor en las aguas del río Zamora
EL RÍO QUE GUARDA EL SILENCIO
Por Diario El Amazónico | Reportaje Especial
Hay tragedias que irrumpen con estruendos capaces de estremecer ciudades enteras. Otras, en cambio, llegan envueltas en un silencio tan profundo que nadie alcanza a comprender que la vida acaba de cambiar para siempre.
La madrugada del sábado fue una de esas.
Mientras el reloj avanzaba sobre las primeras horas del día, la Troncal Amazónica permanecía casi vacía. La neblina descendía lentamente sobre las montañas de Zamora Chinchipe y el viento apenas rozaba la vegetación que bordea la carretera entre los sectores de Namírez y Mejeche. Eran las 00:10 minutos.
O al menos eso parecía.
Una cámara de seguridad de una vivienda registró lo que hoy constituye una pequeña pista del vehículo que se dirigía hacia Zamora.
En la grabación únicamente se observa el destello de sus luces atravesando la oscuridad. El automotor circula aparentemente con normalidad. No existen maniobras bruscas. No se aprecia un exceso de velocidad. Nada hace presagiar una tragedia.
Entonces ocurre algo casi imperceptible.
Un sonido que rompió el silencio.
En el vídeo, se escucha un estruendo fuerte. Es un ruido que advierte una tragedia.
Es ahí, un trabajador sale de la vivienda, se dirige al lugar y evidencia del accidente, el es Manuel Calle, en ese momento se quedó frío sin saber que hacer, justo pasa una persona en moto y pide auxilio, y es él quien avisa sobre el accidente.
Nadie imagina que, en ese preciso instante un vehículo acaba de abandonar la carretera para precipitarse por una pendiente de aproximadamente 150 metros hasta el río Zamora.
Un perro comienza a ladrar con insistencia.
Como si hubiese visto lo que ningún ser humano alcanzó a observar.
«Hay silencios que anuncian tragedias. Hay ladridos que terminan convirtiéndose en el único testimonio de una noche que jamás volverá a repetirse.»
La primera evidencia
Con los minutos de desesperación apareció la primera certeza.
En el borde de la vía fue localizada la placa del vehículo.
Aquella pequeña lámina metálica se convirtió en la primera prueba física de que algo grave había ocurrido durante la madrugada.
Desde ese momento comenzó una carrera contra el tiempo.
Bomberos, rescatistas, policías y ciudadanos descendieron hasta las orillas del río Zamora convencidos de que cada minuto podía marcar la diferencia.
Pero la naturaleza tenía otros planes.
El río no solamente es profundo.
Es un río impredecible.
Su corriente golpea con fuerza contra las enormes rocas, forma remolinos y arrastra sedimentos que reducen completamente la visibilidad bajo el agua. En el sitio donde se presumía estaba el vehículo, la profundidad alcanzaba entre siete y nueve metros.
El escenario reunía prácticamente todas las condiciones de una operación de rescate de alta complejidad.
Cada descenso implicaba un riesgo.
Cada decisión debía tomarse con precisión.
Porque en un río como el Zamora, un error puede convertir a un rescatista en otra víctima.
La otra batalla
Mientras los equipos de emergencia analizaban estrategias, en la superficie comenzaba otra lucha mucho más silenciosa.
La de dos familias.
Esperar también agota.
No saber consume lentamente la esperanza.
Cada mirada hacia el río parecía una pregunta sin respuesta.
Cada minuto prolongaba la angustia.
Cada llamada telefónica alimentaba la ilusión de recibir finalmente una buena noticia.
«El agua seguía su camino.
Las horas también.
Pero para dos familias el tiempo había dejado de avanzar aquella madrugada.»
Durante toda la jornada del sábado decenas de ciudadanos llegaron hasta el lugar.
Muchos ofrecieron ayuda.
Otros llevaron alimentos y agua para los rescatistas.
Algunos simplemente permanecieron observando el río en silencio, comprendiendo que existen momentos en los que la solidaridad también consiste en acompañar.
Cuando un pueblo decide no rendirse
La complejidad del rescate hizo que familiares y amigos solicitaran el apoyo de buzos especializados provenientes de otras provincias.
Las condiciones del río exigían experiencia, equipos adecuados y procedimientos técnicos que minimizaran el riesgo para quienes descendían al agua.
La solidaridad volvió a aparecer.
Marcelo Tapia, representante de la empresa Boga, Marlon Cruz, conocido empresario, pusieron a disposición maquinaria de mayor capacidad para apoyar las labores.
Ese gesto fue recibido con gratitud por ciudadanos y familiares, conscientes de que toda ayuda representaba una nueva posibilidad de encontrar el vehículo.
El domingo amaneció distinto.
El cielo permanecía despejado.
El clima ofrecía una pequeña tregua.
Era una oportunidad que no podía desperdiciarse.
La tarde que parecía terminar sin respuestas
Con el paso de las horas la desesperación comenzó nuevamente a ganar terreno.
El domingo avanzaba y el río continuaba guardando su secreto.
La incertidumbre volvía a instalarse entre quienes permanecían observando desde la orilla.
Fue entonces cuando una familiar se acercó a uno de los responsables del operativo y preguntó si las labores concluirían por ese día.
La respuesta fue inmediata.
—No. Vamos a seguir trabajando. Tenemos que darle hasta las últimas horas de la tarde.
Aquellas palabras devolvieron la esperanza.
Poco después, una intensa lluvia volvió a caer sobre el lugar.
Pero nadie abandonó el operativo.
Mientras el agua descendía desde las montañas, los equipos continuaban realizando barridos sobre el río utilizando embarcaciones y un ancla especialmente adaptada para intentar localizar el vehículo.
Intento tras intento.
Una y otra vez.
Por momentos parecía que el ancla encontraba algún obstáculo.
Luego volvía a soltarse.
La expectativa crecía.
La incertidumbre regresaba.
Hasta que finalmente ocurrió.
El ancla quedó firmemente enganchada.
Nadie quiso celebrar demasiado pronto.
Era necesario confirmar que realmente se trataba del vehículo.
Entonces uno de los buzos, asegurado mediante técnicas de rescate y sujeto a una línea de seguridad, descendió lentamente siguiendo la cuerda.
El río intentó arrastrarlo.
La corriente golpeaba con fuerza.
La visibilidad era prácticamente nula.
Pero, después de algunos minutos bajo el agua, llegó la confirmación.
Era el vehículo.
El buzo aseguró una segunda cuerda para reforzar el amarre y permitir la extracción sin que el cable cediera por el peso o la fuerza de la corriente.
A las 18:45, aproximadamente, comenzó una de las maniobras más delicadas de todo el operativo.
Dos máquinas trabajaron de manera sincronizada.
Rescatistas coordinaban cada movimiento.
Cada metro que ascendía el vehículo parecía detener el tiempo.
Hasta que finalmente emergió del río.
El silencio volvió a imponerse.
Junto al automotor fue recuperado el cuerpo de una de las víctimas.
Se trataba de Jhon Collaguazo.
Durante algunos instantes muchos pensaron que las dos personas serían encontradas en el interior.
Pero la esperanza volvió a transformarse en incertidumbre.
Solo estaba uno.
La otra persona sigue desaparecida.
Los abrazos dieron paso nuevamente al llanto.
Las lágrimas regresaron a las familias.
Los amigos guardaron silencio.
Nadie encontraba palabras suficientes para aliviar un dolor que aún permanecía incompleto.
La búsqueda continúa
La noche cayó sobre el río Zamora.
El operativo fue suspendido únicamente por razones de seguridad.
La decisión fue clara.
Al amanecer, la búsqueda continuará.
Horas más tarde, la esposa de la persona que aún permanece desaparecida utilizó sus redes sociales para hacer un llamado desesperado.
Pidió a la ciudadanía colaborar observando las orillas del río.
Solicitó ayuda.
Agradeció cada gesto de solidaridad recibido durante esos dos días.
Su mensaje resumía el sentimiento de toda una familia que aún espera volver a encontrar a uno de los suyos.
Una lección para las instituciones
Más allá del dolor, esta tragedia deja una reflexión que trasciende el hecho noticioso.
Los rescates en ríos requieren equipamiento especializado, tecnología, embarcaciones adecuadas, sistemas de anclaje, dispositivos de localización subacuática y capacitación permanente.
La valentía de los bomberos y rescatistas quedó demostrada una vez más.
Sin embargo, el compromiso humano no puede seguir reemplazando a la inversión institucional.
Garantizar mejores herramientas no solo incrementa las posibilidades de salvar vidas, sino que también protege a quienes diariamente enfrentan escenarios donde cada decisión puede significar la diferencia entre regresar a casa o convertirse en otra víctima.
Noticias Zamora
Dos personas permanecen desaparecidas tras accidente de tránsito en Cumbaratza
La madrugada de este sábado 1 de agosto, aproximadamente a las 00:10, se ha registrado un aparatoso accidente de tránsito en el sector Mejeche, perteneciente a la parroquia Cumbaratza, en la Troncal Amazónica.
De acuerdo con la información preliminar, el vehículo se habría precipitado aproximadamente 120 metros por una pendiente hasta caer en las aguas del río Zamora. En el lugar únicamente se han encontrado restos del automotor, lo que evidencia la magnitud del siniestro.
Hasta el momento, dos personas permanecen desaparecidas. Equipos del Cuerpo de Bomberos de Zamora y Yantzaza mantienen intensas labores de búsqueda y rescate en la zona con la esperanza de localizar a los ocupantes.
Se espera que en las próximas horas se emita información oficial sobre el avance de las operaciones de búsqueda.
Diario El Amazónico continuará informando conforme se conozcan nuevos detalles de este lamentable hecho.
Noticias Zamora
El chantaje y la proscripción: el libreto para ahogar la democracia
Por: Alonzo Cueva Rojas
Las declaraciones del ministro del Interior son una alerta grave. Exigir que alcaldes y prefectos se alineen con el pensamiento oficial es una postura antidemocrática y una muestra de totalitarismo. Una responsabilidad elemental es coordinar acciones por el progreso del país, pero otra actitud muy distinta es intentar anular la diversidad de opinión y la libertad política.
El gobierno central y las autoridades locales (GAD) tienen la obligación de unirse para dar respuestas reales a la población. Esta cooperación técnica e institucional debe enfocarse en áreas urgentes, sin importar banderas partidistas, como: Coordinar planes firmes para devolver la tranquilidad a los territorios, garantizar escuelas dignas, atención médica y medicinas, proteger a los sectores vulnerables y erradicar la pobreza, entre otros.
Ecuador es un país diverso, intercultural y plurinacional, marcado por diferencias geográficas, culturales y generacionales. Cualquier gobernante debe estar listo para ejercer su función dentro de esa diversidad. Querer imponer un pensamiento único es una aberración política que jamás dará resultados positivos. La alienación no es la solución; el camino seguirá siendo el ejercicio democrático del poder.
Detrás del discurso de la alineación opera un crudo condicionamiento. Es un secreto a voces que a los alcaldes y prefectos con altas opciones de reelección se les presiona con una consigna clara: o se postulan con el partido de gobierno, o les congelan los fondos y les arman problemas legales usando de forma selectiva a la justicia.
A esto se suma la proscripción de líderes sociales y la eliminación de organizaciones políticas de oposición. Al dejar a los líderes legítimos sin casillero electoral, el régimen les cierra el camino. Ante este atropello, muchas autoridades terminan claudicando, disimulando su sumisión por temor a perder su libertad o poner en riesgo a sus familias.
Gobernar mediante el miedo y anular a los rivales destruye la libertad de todo el pueblo ecuatoriano.
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