Noticias Zamora
Democracia en el Ecuador: avances y desafíos
Introducción
La democracia es el sistema político que permite a los ciudadanos ser protagonistas de su propio destino, no solo a través de elecciones, sino también mediante la defensa de derechos, la rendición de cuentas y la construcción de un Estado más justo. En el caso del Ecuador, el retorno a la vida democrática en 1979 marcó el inicio de un camino lleno de avances, retrocesos y tensiones que aún hoy definen la relación entre el poder y la sociedad.
Durante más de cuatro décadas, el país ha vivido etapas de esperanza y transformación, como la ampliación de derechos y la reducción de la pobreza, pero también momentos de profunda inestabilidad, crisis económicas, polarización política y desconfianza hacia las instituciones. Esta trayectoria refleja que nuestra democracia, aunque resiliente, sigue siendo frágil y necesita consolidarse en aspectos clave como la transparencia, la participación ciudadana y la equidad social.
Este artículo ofrece una mirada al recorrido de la democracia ecuatoriana desde 1979 hasta la actualidad, analizando sus logros, limitaciones y los desafíos que enfrenta para convertirse en un verdadero instrumento de bienestar, dignidad y justicia para todos. Democracia sin igualdad es solo un disfraz de libertad.
¿Qué es la democracia?
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 15 de septiembre como el Día Internacional de la Democracia (el 8 de noviembre de 2007), reconociendo su valor como pilar esencial para la convivencia pacífica y el desarrollo de los pueblos.
La democracia es más que un sistema de gobierno: es un conjunto de valores que garantizan libertad, igualdad y participación ciudadana. Si bien se expresa en elecciones libres y transparentes, su verdadera esencia está en el diálogo, la rendición de cuentas, la independencia de poderes y el respeto a las minorías. No basta con votar; la democracia se construye día a día en la capacidad del pueblo de exigir transparencia, justicia y respeto a sus derechos.
Democracia en el Ecuador: 1980–1996
Tras el retorno a la democracia en 1979 hasta 1996, el Ecuador vivió una etapa de consolidación democrática pero también de profunda inestabilidad política y económica.
Jaime Roldós Aguilera (1979–1981): impulsó políticas sociales y de derechos humanos, pero su muerte en 1981 truncó ese proyecto.
Osvaldo Hurtado Larrea (1981–1984): enfrentó una grave crisis económica y aplicó ajustes que generaron tensiones sociales.
León Febres Cordero (1984–1988): gobernó con mano dura y un estilo autoritario, con denuncias de violaciones a los derechos humanos.
Rodrigo Borja Cevallos (1988–1992): buscó fortalecer la institucionalidad y priorizó educación y salud, pero las limitaciones económicas restringieron sus reformas.
Sixto Durán Ballén (1992–1996): impulsó la “modernización del Estado” y enfrentó la guerra del Cenepa (1995), aunque su gobierno terminó debilitado por la crisis económica y el descontento social.
Avances: elecciones periódicas, mayor participación política y un marco institucional más sólido.
Limitaciones: débil gobernabilidad, conflictos entre poderes del Estado y dependencia económica del petróleo.
Resultado: aunque la democracia se mantuvo, la ineficiencia y la corrupción generaron un desencanto ciudadano que sentó las bases de la inestabilidad posterior (1997–2006).
Democracia en el Ecuador: 1997–2006
Entre 1997 y 2006, el Ecuador vivió una de sus etapas más críticas de inestabilidad política e institucional, marcada por la salida anticipada de tres presidentes, crisis económicas recurrentes y un profundo desgaste en la legitimidad del sistema democrático.
Abdalá Bucaram Ortiz (1996–1997): su estilo populista y confrontacional generó polarización; fue destituido por el Congreso en medio de protestas masivas.
Fabián Alarcón Rinera (1997–1998): lideró un gobierno de transición y convocó a la Asamblea Constituyente que aprobó la Constitución de 1998, sin lograr estabilidad.
Jamil Mahuad Witt (1998–2000): enfrentó la crisis bancaria y la pérdida de ahorros; instauró la dolarización (2000) antes de ser derrocado por un levantamiento cívico-militar.
Gustavo Noboa Bejarano (2000–2003): consolidó la dolarización y estabilizó parcialmente la economía, aunque persistieron pobreza y desigualdad.
Lucio Gutiérrez Borbua (2003–2005): llegó con apoyo popular e indígena, pero perdió legitimidad tras aliarse con las élites tradicionales; fue destituido durante la “rebelión de los forajidos”.
Alfredo Palacio González (2005–2007): asumió tras la caída de Gutiérrez y buscó mantener la estabilidad y preparar las elecciones de 2006.
Avances: continuidad en las elecciones y la sucesión constitucional, así como el protagonismo de una ciudadanía más activa (movimiento indígena y protestas urbanas).
Limitaciones: inestabilidad presidencial, crisis económica, corrupción y pérdida de confianza en las instituciones.
Consecuencias: el desgaste del sistema político tradicional abrió el camino al ascenso de Rafael Correa en 2007, quien planteó un nuevo modelo plasmado en la Constitución de 2008.
Democracia en el Ecuador: 2007–2017
Con la llegada de Rafael Correa en 2007, el país inició un nuevo ciclo político tras años de inestabilidad. Su proyecto, la Revolución Ciudadana, marcó una etapa de transformaciones profundas en lo político, social y económico.
Constitución de 2008: producto de la Asamblea de Montecristi, amplió derechos individuales y colectivos, reconoció el Buen Vivir (Sumak Kawsay) y fortaleció el rol del Estado en la economía y en servicios sociales.
Estabilidad política: Correa ganó las elecciones de 2009 y 2013, consolidando un liderazgo fuerte con amplia mayoría legislativa.
Avances sociales y económicos: hubo gran inversión en infraestructura, vialidad, educación, salud y programas sociales; la pobreza se redujo y mejoró el acceso a servicios básicos, apoyado por la bonanza petrolera y el endeudamiento externo.
Tensiones políticas: el estilo confrontacional de Correa generó polarización y conflictos con la prensa, sectores indígenas y organizaciones sociales, levantando cuestionamientos sobre autoritarismo dentro del sistema democrático.
Corrupción y desgaste: los escándalos vinculados a Odebrecht y la caída del precio del petróleo desde 2014 debilitaron la legitimidad del gobierno y limitaron su capacidad de acción.
Avances: estabilidad política tras décadas de inestabilidad, ampliación de derechos, reducción de la pobreza, fue el 2do país más seguro del continente y modernización de la infraestructura social y económica.
Limitaciones: concentración de poder en el Ejecutivo, debilitamiento de los contrapesos institucionales, polarización y corrupción.
Consecuencias: la democracia mostró fortaleza electoral, pero también fragilidad institucional, al depender de un liderazgo personalista y dejar una ciudadanía dividida y desconfiada de sus instituciones.
Democracia en el Ecuador: de 2017 a 2025
Entre 2017 y 2025, la democracia ecuatoriana atravesó un ciclo marcado por la polarización política, debilitamiento institucional, inseguridad y limitaciones en inversión social.
Gobierno de Lenin Moreno (2017–2021): inició con la herencia de la Revolución Ciudadana, pero se distanció de su antecesor y giró hacia políticas de corte neoliberal. Impulsó consultas populares sobre corrupción y medioambiente, aunque su mandato se vio empañado por escándalos políticos y de corrupción, lo que produjo pérdida de confianza ciudadana. La inversión en obra pública, salud y educación se redujo frente a ajustes económicos y presiones externas.
Gobierno de Guillermo Lasso (2021–2023): enfrentó un contexto de crisis pos-pandemia, creciente violencia ligada al narcotráfico y protestas sociales por medidas económicas. Su gestión estuvo marcada por la gobernabilidad frágil y una baja ejecución de obra pública y programas sociales, lo que aumentó el descontento ciudadano.
Gobierno de Daniel Noboa (2023–2025; 2025–2029): llegó en un escenario de urgencia política y de seguridad, declarando un “conflicto armado interno” contra el crimen organizado. Aunque impulsó reformas administrativas para reducir el gasto estatal, no logró garantizar condiciones de seguridad efectivas. Su reelección en 2025 refleja tanto la expectativa de cambio como la falta de alternativas sólidas por las demás organizaciones políticas. Persistió la escasa inversión en sectores sociales clave, como salud y educación, lo que profundizó el malestar ciudadano.
La democracia ecuatoriana en este período mostró resiliencia electoral, pero también una gran fragilidad institucional y social. Los principales rasgos fueron:
- Altos índices de inseguridad y violencia política vinculados al crimen organizado.
- Reducción de inversión en obra pública y programas sociales, con efectos en la calidad de vida.
- Menor inversión en educación y salud, debilitando el acceso a derechos fundamentales.
- Desconfianza ciudadana en las instituciones y polarización que obstaculizó consensos.
En suma, entre 2017 y 2025 la democracia en el Ecuador se sostuvo en las urnas, pero quedó seriamente cuestionada en su capacidad para garantizar seguridad, bienestar social y confianza en el Estado.
Gobernantes de Ecuador desde el retorno a la democracia
Desde el retorno a la democracia en Ecuador el 10 de agosto de 1979, han trascurrido 46 años a la vida democrática. Han existido 16 presidentes de la república, de los cuales 11 han sido elegidos por el pueblo en elecciones democráticas; 7 presidentes concluyeron el periodo para el cual fueron electos; 5 presidentes han sido encargados para completar el mandato; 5 presidentes electos no concluyeron su mandato (1 por fallecimiento, 3 fueron derrocados y 1 por muerte cruzada).
Jaime Roldós Aguilera, 10 de agosto de 1979 al 24 de mayo de 1981, con un período de gobierno de 1 año 9 meses (falleció en un accidente aéreo).
Oswaldo Hurtado Larrea, 24 de mayo de 1981 al 10 de agosto de 1984, con un período de gobierno de 3 años 3 meses.
León Febres Cordero, 10 de agosto de 1984 al 10 de agosto de 1988, con un período de gobierno completo de 4 años.
Rodrigo Borja Cevallos, 10 de agosto de 1988 al 10 de agosto de 1992, con un período de gobierno completo de 4 años.
Sixto Durán Ballén, 10 de agosto de 1992 al 10 de agosto de 1996, con un período de gobierno completo de 4 años.
Abdalá Bucarán Ortiz, 10 de agosto de 1996 al 6 de febrero de 1997, con un período de gobierno de 6 meses (fue destituido por en Congreso).
Rosalía Arteaga Serrano, del 9 al 11 de febrero de 1997, con un período de gobierno de 3 días.
Fabián Alarcón Rivera, 6 de febrero de 1997 al 10 de agosto de 1998, con un período de gobierno de 1 año 6 meses.
Jamil Mahuad Witt, del 10 de agosto de 1998 al 21 de enero de 2001, con un período de gobierno de 2 años 5 meses (fue derrocado por un golpe de estado).
Gustavo Noboa Bejarano, 22 de enero de 2001 al 15 de enero de 2003, con un período de gobierno de 2 años.
Lucio Gutiérrez Borbua, del 15 de enero de 2003 al 20 de abril de 2005, con un período de gobierno de 2 años 3 meses (fue destituido por el Congreso).
Alfredo Palacio González, del 20 de abril de 2005 al 15 de enero de 2007, con un período de gobierno de 1 año 9 meses.
Rafael Correa Delgado, 15 de enero de 2007 al 24 de mayo de 2017, 10 años 4 meses de gobierno con periodos completos.
Lenin Moreno Garcés, 24 de mayo de 2017 al 24 de mayo de 2021, con un período de gobierno completo de 4 años.
Guillermo Lasso Mendoza, 24 de mayo de 2021 al 23 de noviembre de 2023, con un período de gobierno de 2 año 6 meses
Daniel Noboa Azín, 23 de noviembre de 2023 al 24 de mayo del 25, con un período de gobierno de 1 año 6 meses. Y del 24 de mayo del 25 al 24 de mayo de 2029 (en proceso)
Esa fragilidad nos demuestra que nuestra democracia todavía está “gateando”. Porque cumplir años no significa madurar. Madurar significa erradicar la pobreza, vencer el desempleo, derrotar la desnutrición infantil y acabar con el analfabetismo. La democracia no se mide por calendarios ni discursos, sino por las condiciones de dignidad en las que viven sus ciudadanos. La democracia ecuatoriana resiste, pero aún no madura.
Acciones para fortalecer la democracia en el Ecuador
Para consolidar y mejorar la democracia en el país, es necesario trabajar en varios frentes:
- Fortalecer la educación cívica: Una ciudadanía informada y consciente es la base de un sistema democrático sólido.
- Garantizar la independencia de los cinco poderes: El Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) y Electoral, deben actuar sin presiones políticas para garantizar el equilibrio institucional.
- Combatir la corrupción: La transparencia y la rendición de cuentas son esenciales para recuperar la confianza de la ciudadanía en sus gobernantes.
- Promover la participación ciudadana: Espacios de diálogo, consulta y control social deben ser fortalecidos más allá del voto.
- Respetar la libertad de expresión: Un periodismo libre y una sociedad civil activa son fundamentales para vigilar el poder.
Los beneficios de la democracia
La democracia ofrece múltiples beneficios para una sociedad:
- Garantiza derechos y libertades: Permite la libertad de pensamiento, de expresión y de asociación.
- Fomenta la participación ciudadana: Los ciudadanos son protagonistas en la toma de decisiones.
- Impulsa la estabilidad política: Aunque imperfecta, la democracia ofrece mecanismos pacíficos para la resolución de conflictos.
- Favorece el desarrollo social y económico: Un sistema democrático bien consolidado genera confianza en la inversión y en las instituciones.
- Protege a las minorías: Reconoce la diversidad cultural, étnica y política del país.
Conclusión
La historia democrática del Ecuador, desde 1979 hasta la actualidad, es la de un país que ha aprendido a resistir y reinventarse en medio de crisis, conflictos y transformaciones profundas. Si bien se han alcanzado logros importantes como la continuidad electoral, la ampliación de derechos, la reducción de la pobreza y la participación activa de nuevos actores sociales, persisten debilidades estructurales que impiden consolidar una democracia plena: la corrupción, la inseguridad, la desigualdad social y la fragilidad institucional.
La democracia ecuatoriana, a lo largo de más de cuatro décadas, ha demostrado ser resiliente, pero también vulnerable. Su madurez no se mide solo por el número de elecciones realizadas ni por la permanencia formal de sus instituciones, sino por la capacidad de garantizar condiciones de vida dignas para la ciudadanía. En este sentido, mientras millones de ecuatorianos continúen enfrentando pobreza, desempleo, desnutrición y falta de acceso a servicios básicos, la democracia seguirá siendo un proyecto inconcluso.
El desafío hacia el futuro es doble: por un lado, fortalecer las instituciones y la cultura política para erradicar prácticas autoritarias y corruptas; por otro, avanzar hacia una democracia social que no se limite a las urnas, sino que asegure justicia, equidad y bienestar colectivo. Solo así la democracia en el Ecuador dejará de “gatear” y podrá caminar con firmeza hacia una verdadera madurez que represente no solo un sistema de gobierno, sino un modo de vida digno para todos. Una democracia sin justicia social es apenas una promesa vacía.
Noticias Zamora
Un nuevo año: donde la esperanza vuelve a respirar
Por Mario Paz
Introducción
Hay fechas que pasan… y hay fechas que nos transforman. El Año Nuevo pertenece a estas últimas. No llega solo para cambiar un número en el calendario, sino para tocar el corazón humano con una promesa silenciosa: volver a empezar siempre es posible.
Cada 1 de enero, la humanidad se detiene (aunque sea por un instante) para mirar atrás con gratitud y mirar adelante con ilusión. En todos los rincones del mundo, sin importar culturas, edades o creencias, las personas se abrazan, hacen promesas, elevan deseos y dejan que la esperanza vuelva a respirar en su interior.
Pero detrás de los fuegos artificiales, los brindis y las celebraciones, el Año Nuevo guarda un significado mucho más profundo. Es un umbral espiritual, un punto de renovación del alma, un llamado invisible que nos invita a soltar lo que pesa, sanar lo que duele y creer nuevamente en lo que parecía perdido.
Este no es solo un cambio de fecha. Es una ceremonia silenciosa de renacer. Y en este renacer, cada corazón recibe la misma invitación: escribir una nueva historia con más conciencia, más fe y más amor.
2025: El año que nos formó para renacer
El 2025 no fue un año cualquiera. Fue un maestro exigente, un espejo sincero y un taller silencioso donde se forjó una versión más fuerte de nosotros.
Hoy elevamos un gracias que nace desde el alma. Gracias a Dios por sostenernos cuando flaqueamos, por guiarnos cuando dudamos y por bendecirnos incluso cuando no supimos reconocerlo.
Gracias a la familia y a los amigos que fueron refugio, motor y abrigo en los días claros y en las noches oscuras. Gracias también a quienes nos criticaron, porque sin saberlo nos obligaron a crecer, a corregir y a creer más en nosotros.
Cada acierto nos enseñó confianza. Cada error nos regaló conciencia. Cada alegría nos dio esperanza. Cada tristeza nos dejó profundidad. Nada fue en vano. Todo se transformó en aprendizaje que llevaremos como brújula hacia el 2026.
El parabrisas es más grande que el retrovisor porque la vida nos invita a mirar adelante. Por eso hoy soltamos: rencores, miedos, culpas, frustraciones, hábitos que nos frenan y relaciones que nos apagaron. No los negamos… los sanamos. Porque lo que se sana, libera y lo que libera, fortalece.
Cerramos este año con el corazón liviano y la conciencia despierta. Sabemos que los triunfos pasados no garantizan los triunfos futuros, pero nos demuestran que sí podemos. Sabemos que los fracasos no nos definen, pero nos preparan.
Entramos al 2026 con un equipaje nuevo: fe, disciplina, gratitud, valentía, humildad y una actitud que no se rinde.
No todos los días serán fáciles… pero daremos lo mejor. No todo amor será correspondido… pero seguiremos amando. No todos dirán la verdad… pero nosotros sí. No todos querrán vernos triunfar… pero decidimos triunfar. Hoy no solo cambiamos de año…Hoy renovamos nuestra manera de vivir.
Que el 2026 nos encuentre con el alma en paz, la mente clara y el corazón decidido a construir la vida que merecemos.
Lo mejor aún no llega… lo mejor nos está esperando.
El primer latido del tiempo: donde nació el Año Nuevo
Mucho antes de que existieran relojes, calendarios impresos o fuegos artificiales, la humanidad ya sentía la necesidad profunda de marcar el renacer del tiempo. Celebrar el Año Nuevo no nació como una simple fecha, sino como un acto sagrado, una manera de reconciliarse con la vida, el cielo y el destino.
Los primeros registros de esta celebración se remontan a más de 4,000 años atrás, en la antigua Mesopotamia. Allí, los babilonios celebraban una festividad llamada Akitu, un ritual que duraba once días y que coincidía con la primera luna nueva después del equinoccio de primavera. No era solo el inicio de un calendario: era el renacer del mundo.
Akitu simbolizaba el momento en que la naturaleza despertaba, los ríos crecían, los campos volvían a ser fértiles y el ser humano se preparaba para sembrar. Pero su significado iba mucho más allá de la agricultura. Durante esos días se realizaban ceremonias de purificación, se renovaban juramentos, se coronaban reyes y se pedía a los dioses que restablecieran el orden cósmico. El tiempo no solo avanzaba: se limpiaba, se sanaba y volvía a empezar.
Siglos después, el Imperio Romano heredó y transformó este impulso ancestral. En el año 46 a. C., Julio César reformó el calendario e instituyó oficialmente el 1 de enero como el inicio del año, dedicando ese día al dios Jano, la deidad de los comienzos, las puertas y los cambios. Jano era representado con dos rostros: uno que miraba al pasado y otro al futuro, recordándole al ser humano que todo inicio requiere memoria y esperanza al mismo tiempo.
Así, el Año Nuevo se convirtió en un ritual de transición, un puente entre lo que fue y lo que puede ser. Se ofrecían sacrificios, se intercambiaban regalos, se hacían promesas y se buscaba comenzar con el alma en orden.
Desde entonces, a través de culturas, religiones y continentes, el Año Nuevo ha conservado su esencia más profunda:
cerrar ciclos, agradecer, soltar cargas y abrir el corazón a una nueva oportunidad de vivir.
Cada celebración actual (las campanadas, los abrazos, los deseos) es, en realidad, un eco moderno de aquel primer latido del tiempo que la humanidad escuchó cuando decidió que siempre es posible volver a empezar.
Donde el tiempo nos concede un nuevo comienzo
Un nuevo año no es únicamente el paso de una página en el calendario; es un acto simbólico profundo, un renacer silencioso que ocurre tanto en el tiempo como en el espíritu. Es el instante en que la vida parece detenerse un segundo para ofrecernos la posibilidad de volver a empezar.
En su llegada se nos concede un espacio sagrado: un umbral invisible donde dejamos atrás los errores que pesaron, los dolores que nos marcaron, los fracasos que nos enseñaron y los miedos que nos limitaron. No los negamos, pero los transformamos en aprendizaje, y con ello aligeramos el alma para caminar más libres.
El nuevo año es la promesa de que aún hay caminos por recorrer, sueños por retomar y palabras pendientes por decir. Nos recuerda que siempre es posible reinventarnos, cambiar la dirección, volver a creer, y elegirnos otra vez. Nos invita a fortalecer nuestros vínculos, a perdonar con mayor suavidad y a agradecer con mayor conciencia.
Más que un cambio de fecha, es un susurro del tiempo que nos dice que no estamos terminados, que la historia aún se escribe, y que cada amanecer guarda la semilla de una versión más plena de nosotros mismos.
Un nuevo año, es, en esencia, el momento en que la esperanza vuelve a respirar.
El inventario sagrado del alma: cinco llaves del renacer interior
Al cruzar el umbral de un nuevo año, no basta con enumerar propósitos o trazar metas. Hay una tarea más profunda y necesaria: detenernos a mirarnos por dentro. El tiempo nuevo nos invita a realizar un inventario silencioso del alma, una revisión íntima de aquello que somos, sentimos y arrastramos.
La gratitud es el primer gesto de este ritual interior. Agradecer no solo lo que nos hizo felices, sino también lo que dolió, porque cada herida escondió una lección y cada caída nos devolvió una versión más consciente de nosotros mismos.
El perdón es el acto de liberación. Perdonar a otros, pedir perdón y, sobre todo, perdonarnos a nosotros mismos. Soltar rencores es permitir que el corazón vuelva a respirar sin cargas invisibles.
El propósito nos confronta con una pregunta esencial: ¿estamos viviendo de acuerdo con lo que creemos, soñamos y deseamos profundamente? El nuevo año nos ofrece la oportunidad de realinear nuestra vida con nuestros valores, de elegir caminos más honestos con nuestra esencia.
El autocuidado es una forma de respeto hacia la vida que habita en nosotros. Cuidar el cuerpo, la mente y el espíritu no es un lujo, sino un compromiso con nuestra propia dignidad.
Y la empatía nos recuerda que no caminamos solos. Ser más humanos, más solidarios y más comprensivos es también una manera de sanar el mundo, empezando por nuestro pequeño entorno.
Estas reflexiones no solo preparan el inicio de un nuevo año: preparan el nacimiento de una versión más consciente, más compasiva y más verdadera de nosotros mismos.
Mensaje emotivo de Año Nuevo
En este 2026, recordemos una verdad que no podemos seguir ignorando: si nuestros hábitos no cambian, no tendremos un Año Nuevo… solo tendremos otro año más. Porque los calendarios cambian solos, pero las personas solo cambian cuando deciden hacerlo.
Cada inicio de año nos deseamos bendiciones, salud, prosperidad y alegría. Pero esas palabras se vuelven realidad cuando las respaldamos con acciones conscientes y actitud positiva: cuando decidimos luchar por nuestros sueños, mover el cuerpo, cuidar lo que comemos, abandonar lo que nos intoxica el cuerpo y el alma, y empezar a elegir lo que nos da vida en lugar de lo que nos la quita.
Hoy estamos llamados a abrazar la esperanza: esa virtud poderosa de los corazones que no se quedan atrapados en la oscuridad del pasado, sino que se atreven a mirar el futuro con certeza, con ilusión y con valentía. Comencemos esta nueva vuelta al sol con la disposición real de cambiar, con el compromiso de vivir mejor y con la decisión de ser más empáticos y más presentes con quienes amamos.
Que este 2026 no solo nos vea cumplir metas, sino también sanar relaciones, fortalecer familias, cuidar amistades y construir una convivencia más amorosa y respetuosa. Todo lo que nos propongamos será posible si tenemos el coraje de actuar, la inteligencia de perseverar y la humildad de confiar nuestra vida en las manos de Dios. Porque cuando caminamos con fe, Él hace brillar nuestra vida como el sol del mediodía.
Que este nuevo año no solo te regale días, sino razones. Razones para sonreír, para creer, para volver a empezar. Que sane lo que dolió, que florezca lo que sembraste y que llegue aquello que mereces. Que cada amanecer te recuerde que sigues aquí, que sigues luchando y que tu historia aún tiene muchas páginas hermosas por escribir. No camines con miedo, camina con fe: el futuro te está esperando con los brazos abiertos.
Que este 2026 no solo pase por nosotros… que nos transforme, que nos sane y entonces, la dicha y la prosperidad saldrán a nuestro encuentro.
Conclusión
El Año Nuevo no es solo una fecha que se marca en el calendario: es una invitación sagrada a renacer. Es el instante en que el tiempo nos concede una pausa para mirar quiénes somos, soltar lo que pesa y elegir, con mayor conciencia, la vida que deseamos construir.
Cada amanecer es una oportunidad para sanar, crecer, perdonar y amar mejor. Cada día es una página en blanco que nos recuerda que nuestra historia no ha terminado, que aún podemos corregir el rumbo, retomar sueños olvidados y volver a creer en nosotros mismos.
Celebrar el Año Nuevo es celebrar la vida. Es honrar el camino recorrido, agradecer lo aprendido y atrevernos a escribir un nuevo capítulo con más fe, más humildad y más valentía.
Que este tiempo nuevo no pase por nosotros sin dejarnos huella. Que nos transforme, nos sane y nos despierte. Que nos encuentre más conscientes, más humanos y más agradecidos.
Porque mientras el corazón siga latiendo, la esperanza seguirá respirando… y siempre, siempre, será posible comenzar de nuevo.
Noticias Zamora
Guaguayme Bajo presenta su Agenda Deportiva y Comunitaria de Fin de Año 2025
El barrio Guaguayme Bajo desarrolla del 27 al 31 de diciembre de 2025 una agenda de actividades deportivas, recreativas y comunitarias en la Cancha Central, como parte de la despedida del año 2025.
Esta programación incluye campeonatos de indor, ecuavóley y fútbol en distintas categorías, juegos tradicionales, actividades culturales y artísticas, así como acciones comunitarias como la minga general de limpieza. Participan equipos de varios barrios, con la intervención de infantes, niños, adolescentes, jóvenes y adultos, garantizando espacios deportivos para todas las edades.
Guaguayme Bajo se caracteriza por mantener una activa participación en los eventos de fin de año, promoviendo el uso positivo del tiempo libre y la integración social. A través del deporte, se busca fomentar la convivencia, la participación comunitaria y la adopción de estilos de vida saludables, evitando espacios de riesgo para la población.
Durante cada jornada, la cancha central se convierte en un punto de encuentro comunitario, con la presencia constante de hinchas y familias que acompañan y alientan a sus equipos, fortaleciendo la cohesión social.
La comunidad extiende la invitación a la ciudadanía y visitantes a participar de esta agenda, que reafirma el compromiso local con el deporte, la convivencia y el desarrollo comunitario.
Noticias Zamora
Barrio La Quebrada de Cumbaratza celebra sus fiestas patronales con amplia agenda cultural y religiosa
El presidente del barrio La Quebrada de Cumbaratza, Wilmer Minga, dio a conocer la amplia programación cultural, deportiva y religiosa que se realiza con motivo de las festividades de fin de año, en honor a la Santísima Virgen de la Nube, patrona de la comunidad.
Según informó el dirigente barrial, estas festividades se desarrollan de manera anual y constituyen un espacio de integración comunitaria, fortalecimiento de la identidad cultural y expresión de la fe religiosa. La programación inició el 6 de diciembre, con la realización de un campeonato interno masculino de fútbol, actividad deportiva que marcó el inicio oficial de las celebraciones.
Como parte de los eventos destacados, este 29 de diciembre se llevó a cabo la elección de la señora agropecuaria, dignidad que en esta edición recayó en Ceci Armijos, actividad que se realiza cada año con el respaldo del Gobierno Parroquial de Cumbaratza, promoviendo el reconocimiento al trabajo y aporte del sector agropecuario de la comunidad.
Asimismo, se desarrolló el festival de la canción de aficionados, evento artístico que fomenta la participación ciudadana y el talento local.
Para la noche del 29 de diciembre se programó la noche cultural, que incluye la presentación de danzas provenientes de la ciudad de Zamora, con la participación de la Casa de la Cultura, además de un concurso tradicional que se realiza anualmente, con premios económicos de 150 dólares para el primer lugar, 100 dólares para el segundo lugar y 50 dólares para el tercer lugar.
La agenda continúa el 30 de diciembre con la elección y coronación de la reina del barrio, seguida de la presentación artística del imitador “Yo me llamo Jean Carlo Centeno de Vallenatos”, y el desarrollo del gran baile popular, evento central que congrega a la comunidad y visitantes. En el ámbito deportivo, también se contempla un encuentro de ecuavóley femenino, Las Amazonas versus Chamico, programado para las 14h00, incentivando la participación y el apoyo al deporte local.
Las festividades se extienden hasta el 31 de diciembre y el 1 de enero, fechas en las que se celebrará la Santa Eucaristía a las 14h00, como acto central de carácter religioso. Posterior a la ceremonia litúrgica, se realizará el gran bazar comunitario, tradición que marca el cierre oficial de las fiestas del barrio La Quebrada de Cumbaratza.
Finalmente, el presidente Wilmer Minga extendió una cordial invitación a la ciudadanía de la provincia de Zamora Chinchipe y de sectores aledaños, para que participen activamente de las festividades que se desarrollan los días 29, 30, 31 de diciembre de 2025 y 1 de enero de 2026, destacando la diversidad de actividades y el esfuerzo organizativo de la comunidad.
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