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Oro sucio: compañías exportadoras de Ecuador en la mira de las autoridades

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Ecuador presenta graves inconsistencias entre su producción aurífera oficial de origen conocido y sus exportaciones. En años recientes, la minería ilegal se ha expandido a la provincia amazónica del Napo, donde las fronteras de las actividades legales con las ilegales se hacen borrosas. Un proceso judicial que involucra a un exdirector de la Agencia de Regulación y Control de Energía ha dejado al descubierto la complicidad de las autoridades con estas actividades ilícitas. Esta investigación –que forma parte de la serie “Las rutas del oro sucio», coordinada por la Red Transfronteriza de OjoPúblico– revela también cómo el crimen organizado se apodera de varias zonas de este país.

Este reportaje se realizó con la Red Investigativa Transfronteriza Ojo Público, de la cual es parte Vistazo.

Desde los Andes ecuatorianos, en el mítico Parque Nacional Llanganates, donde una leyenda cuenta que se escondió el tesoro del inca Atahualpa, nacen los afluentes que formarán el río Napo, al oeste de la Amazonía ecuatoriana. Las comunidades que viven alrededor del río subsisten sobre todo por la agricultura, aunque algunos indígenas y colonos han extraído durante años oro de manera artesanal. Pero todo cambió drásticamente en los últimos años: decenas de maquinarias y dragas ilegales tomaron la cuenca.

“Nosotros hemos cuidado el río, los mineros ilegales han llegado a destruir”, nos dice Elsa Cerda, lideresa de la comunidad Serena, del pueblo indígena kichwa. La comunidad se encuentra a orillas del Jatunyaku (que significa Río Grande), que es afluente del Napo y está a seis horas de Quito. En esta zona, existen 150 concesiones mineras, pero varias de ellas han sido tomadas por la minería ilegal.

El tipo de minería en el Napo usa grandes excavadoras oruga para remover toneladas de tierra y extraer oro ilegal a gran escala. Esta actividad se extiende sobre todo en los cantones de Tena y Carlos Julio Arosemena, alrededor del río Napo y afluentes, donde habitan mayoritariamente pueblos indígenas Kichwa y Shuar, y colonos.

La devastación que se registra en esta cuenca se repite también en otras zonas, como en el cantón Camilo Ponce Enríquez, en la provincia del Azuay, donde el narcotráfico controla la extracciónEl oro extraído ilegalmente financia actividades criminales y se vende en joyerías ante la débil fiscalización de las cadenas de suministro y las severas inconsistencias en la información oficial sobre el oro exportado.

El informe de la OEA sobre oro ilegal menciona que, además, en los últimos años los grupos de mineros ilegales han afianzado sus nexos con la delincuencia organizada, y con una presencia creciente de mineros provenientes de Brasil, Venezuela y Perú.

Una investigación realizada durante siete meses por la Red Transfronteriza de OjoPúblico y Vistazo –como parte de la serie Las rutas del oro sucio en cinco países amazónicos y en la que participaron 18 periodistas– revela las severas inconsistencias en los datos de producción de oro en Ecuador. El reportaje expone que la brecha entre lo que se declaró oficialmente producir y lo que finalmente exportó, entre 2014 y 2023, fue de 20,52 toneladas. Esa es la cantidad de oro que llegó a mercados internacionales sin que tuviera un origen conocido.

$!INCAUTACIÓN. En mayo de 2022, durante la detención del narcotraficante Leandro Norero, se halló 42 lingotes de oro.

La investigación identifica que en la mayoría de los casos el oro extraído ilegalmente de la Amazonía y otras zonas prohibidas es transportado a plantas de beneficio —donde se refina el mineral— ubicados en las provincias El Oro y Azuay. El mineral es finalmente lavado e incorporado al sistema con papeles de concesiones.

Los intermediarios falsifican facturas de supuestos mineros artesanales para justificar el origen del oro ilegal, confirma un informe del Departamento contra la Delincuencia Organizada Transnacional, de la Organización de los Estados Americanos.

Luis Bonilla, exdirector de la Agencia de Regulación y Control de Energía y Recursos Naturales no Renovables —entidad que fiscaliza el oro en Ecuador— admitió que una de las limitaciones para evitar el blanqueo del minero oro es que los operadores “llevan el material mineralizado (rocas y lodo) a estas plantas y ahí no se puede determinar cuánto de ese material en bruto se convierte en oro”.

Entre 2014 y 2016 más del 80% del oro exportado de Ecuador tenía como destino Estados Unidos. Precisamente, en 2016, la Fiscalía de este país inició investigaciones por anomalías en la cadena de compra de dos empresas que concentraban la mitad de la exportación: Spartan y Clearprocess. En ese momento, el Fiscal General informó que siete personas, entre las que se encontraban accionistas de ambas compañías, estaban con prisión preventiva.

Luego del 2015 las exportaciones de oro desde Ecuador cayeron, y en 2019 comenzaron a aumentar. Estados Unidos dejó de ser el principal comprador. Emiratos Árabes y la India pasaron a ser nuevos destinos.

La inconsistencia de las cifras del gobierno

El análisis realizado por la Red Transfronteriza de OjoPúblico y Vistazo a una base de datos de exportaciones de oro de cinco países amazónicos, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil ––construida con información de las Aduanas– revela serias inconsistencias en la información oficial sobre producción de oro en Ecuador.

Las diferentes fuentes de información manejan datos disimiles sobre producción. El Banco Central del Ecuador señala, por ejemplo, que en 2022 se exportaron 17,7 toneladas; y la cifra que otorga la Agencia de Regulación de Energía establece 14,99 toneladas. Sin embargo, esta investigación periodística halló que se exportaron 19 toneladas.

El mismo Banco Central menciona, sobre sus datos presentados entre 2019 y 2021, que en ese tiempo solo pudo hacer estimados y no cifras más precisas de la producción de oro debido a que la Agencia de Regulación atravesaba “una situación crítica de personal limitado” para el control de las minas y plantas de procesamiento.

$!Crítico. Desde hace cinco años se ha disparado la minería ilegal en los afluentes y la cuenta del río Napo, sin que las autoridades detengan su avance.

El exministro de Energía, Xavier Vera, dijo hace dos años que la minería ilegal en Ecuador movía entre USD 800 y USD 1.000 millones cada año. Ese año, el país exportó 19 toneladas de oro.

Al ser consultado sobre estas cifras, el director de la Agencia de Regulación en temas mineros del gobierno anterior, Luis Bonilla, reconoció el año pasado que su entidad no tenía estimados del alcance real de la producción de oro ilegal, pero habló de la preocupación sobre la diferencia entre la producción declarada y la cantidad de lo exportado.

Sobre las diferencias entre el oro declarado y el producido, Luis Bonilla dijo para esta investigación –cuando aún ocupaba el cargo– que su entidad había “prendido las alertas” sobre al menos tres compañías exportadoras que en 2023 incrementaron inusualmente sus envíos y que tenían como destino Emiratos Árabes y la India.

No precisó a qué empresas se refería, pero sí confirmó a OjoPúblico y Vistazo que se ha solicitado y enviado información a las entidades de control para las respectivas investigaciones. Lo que sí detalló es que se trata de empresas que de un año a otro incrementaron exponencialmente sus exportaciones e, incluso, mencionó que una de ellas “no exportó nada en años anteriores, y apareció en 2023 como uno de los principales”.

El análisis realizado por Vistazo a una base de datos de exportaciones de oro de cinco países amazónicos ––construida por OjoPúblico con información de las Aduanas– revela que en el top diez de las empresas y personas naturales que más exportaron oro en 2023 se encuentran grandes y pequeñas empresas, así como algunas personas.

El 30% del oro exportado el año pasado correspondió a la canadiense Aurelian, que está a cargo del primer proyecto aurífero a gran escala en Ecuador: Fruta del Norte. En su caso sus envíos del mineral van a Suiza y son auditados por la Agencia de Regulación. Esta gran minera ha ocupado los primeros lugares de exportación en los últimos años.

Pero el 2023 han surgido nuevos actores, entre ellos las compañías Rockgolden, Rocadora, David Bermeo, Orocomin Francisco Proaño, Winston Orellana, Martha Castro, Exycominsur y Manuel Quituisaca.

Oro ilegal, crimen organizado y narcotráfico

En medio de una crisis de seguridad interna, en los últimos años la minería ilegal de oro en Ecuador se extendió a toda la cuenca del Napo. El río Jatunyaku, conocido por su caudal favorable para hacer rafting, se ha llenado de charcos de agua contaminadas con combustible, aceite y otros químicos que usan las enormes retroexcavadoras en las orillas.

En la confluencia de los ríos Jatunyaku y Anzu, que forman el río Napo, se encuentra la zona del Yutzupino, otro enclave de la minería ilegal desde finales de 2021. La extracción ilegal ha alcanzado ahora la provincia de Orellana, en la zona de Punino.

Las imágenes del sobrevuelo de un dron realizadas para esta investigación confirman la catástrofe. Un funcionario judicial –que solicitó proteger su identidad por seguridad– confirmó que los mineros ilegales han logrado ingresar al área protegida del Parque Nacional Llanganates.

$!DAÑOS. A lo largo de la cuenca del río Napo y sus afluentes se instalan campamentos de minería ilegal con excavadoras de oruga que se trasladan de un punto a otro.

En este territorio, como sucede con el sur de Ecuador, las fuentes judiciales y policiales de la zona confirman que detrás del negocio ilegal del oro está también el crimen organizado vinculado al narcotráfico, debido a la facilidad del oro para el lavado de activos.

Las versiones coinciden en que Los Lobos –una de las bandas criminales más violentas y vinculadas al narco– brinda seguridad y provee de armas a los mineros ilegales de la cuenca del Napo. Esta banda opera otras 20 minas al sur del país, en el cantón Camilo Ponce Enríquez.

Los vínculos de esta actividad con el narcotráfico quedaron expuestos al revelarse los detalles del caso Metástasis. Esta investigación de la Fiscalía de Ecuador reveló los nexos del narcotraficante Leandro Norero con jueces, políticos, policías, militares y empresarios de este país.

En una de las conversaciones que forman parte del expediente fiscal –y a las que OjoPúblico y Vistazo tuvieron acceso– se muestra cómo Norero pretendía lavar más de 40 lingotes de oro que se hallaron en su poder durante la intervención policial. Norero era financista de la banda criminal Los Lobos.

“Le envío el contrato de la persona que está dispuesta a suicidarse por usted y hacerse cargo de ese oro”, le advierte su abogado en uno de los chats, en alusión a que con los papeles formales de la explotación de ese empresario minero se iba a blanquear el oro ilegal. “Tiene registros de haber extraído durante los últimos seis años, 24 toneladas de material bruto que contiene fragmentos de oro”, se lee en el chat.

$!LAVADO DE ORO. El contenido del celular de Norero, desencriptado en el contexto de la investigación fiscal por lavado de activos por el caso Metástasis.

En un Consejo de Seguridad realizado en la provincia de Napo, liderado por la gobernadora, Carmen Masabanda, y con la participación de representantes de la Policía, las Fuerzas Armadas, la Fiscalía y otras instituciones, se analizó el impacto del estado de excepción impuesto en la zona para enfrentar la minería ilegal.

En ese encuentro, el delegado de la Agencia de Regulación y Control de Energía y Recursos Naturales no Renovables (entidad que fiscaliza el tema minero), reconoció que el fracaso de los operativos sigue siendo lo que él llamo la fuga de información al momento de intervenir campamentos ilegales.

Precisamente, un proceso judicial involucra a Andrés Bernardo Vergara Espinosa, exdirector de Control, Seguimiento y Fiscalización Técnica e Intervención a la Minería Ilegal de la Agencia de Regulación y Control de Energía y Recursos No Renovables. En 2022, la Fiscalía, como parte de un operativo contra la minería ilegal, en el río Napo detuvo a seis implicados, entre ellos a Vergara Espinosa, que fue sentenciado a 16 meses de prisión por delincuencia organizada, aunque la causa está en apelación. Según el expediente, revisado por Vistazo y OjoPúblico.

$!DESTRUCCIÓN. Desde finales de 2021, la zona de Yutzupino se ha convertido en un enclave de la minería ilegal, actividad que avanza por río y tierra.

Según la documentación a la que tuvimos acceso, Vergara alertaba a los mineros ilegales sobre los operativos que realizaban con la Policía y Fuerzas Armadas, con el objetivo de que resguarden u oculten las retroexcavadoras. De acuerdo a las interceptaciones telefónicas, los mineros ilegales llamaban al exfuncionario con el alias de El duro. Incluso los involucrados habían constituido una empresa con el fin obtener concesiones y contratos mineros.

Napo es la cuarta provincia de Ecuador que presenta más denuncias por minería ilegal, después de Imbabura, El Oro y Zamora Chinchipe. De las más de 2.000 denuncias que se han realizado entre 2023 y, lo que va del año, 206 se concentran en Napo, según información de Fiscalía, a la que accedimos para esta investigación.

En Ecuador el único proceso judicial por exportaciones ilegales de oro fue el caso Clearprocess – Spartan, de 2016. En ese momento, la Fiscalía informó que una parte de las exportaciones de estas dos empresas hacia los Estados Unidos fueron fraudulentas. Cuatro personas fueron sentenciadas a cuatro años de prisión por delito de lavado de activos, pero la decisión judicial fue apelada y luego los declararon inocentes. La Fiscalía recibió asistencia penal de EE.UU.

El coordinador del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO), Renato Rivera, señala que la minería ilegal “tiene la capacidad de controlar el territorio, adquiere plantas, taladros de precisión y retroexcavadoras para llevar a cabo sus actividades”. Y para asegurar que todo esto funcione hacen alianzas con actores políticos, funcionarios públicos, organizaciones criminales locales e internacionales. Fuente: Vistazo

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‘Este viaje empezó en la selva y terminará en mi país’: Así relata un ecuatoriano cómo llegó a Estados Unidos sin papeles y hoy es ciudadano

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NUEVA YORK. Eran las 2:15 de la madrugada. Un sábado de junio de 2003, cuando Gabriel cerró la puerta de su casa en la Maná, Provincia de Cotopaxi. Su madre y sus hermanos lo acompañaron hasta el aeropuerto. Seis horas en silencio, como si las palabras se hubieran gastado en las semanas previas. En la mochila llevaba varias cartas y fotos, poca ropa, algo de dinero y su pasaporte. “Con eso y fe, dijo, creí que alcanzaba”. La salida no fue dramática ni ruidosa: fue un abrazo largo en la acera húmeda y el sonido opaco de sus pasos alejándose.

Desde Quito voló a San Salvador. Allí empezaba de verdad el viaje: un bus lo llevó hasta Guatemala y de ahí a México, donde el camino se convirtió en una cadena de esperas, escondites y caminatas interminables. El grupo lo formaban rostros cansados de Ecuador, Honduras y Nicaragua. Viajaba también una mujer con su hijo pequeño. Gabriel, el más joven y fuerte, se ofreció a ayudar. “No iba a dejarles solos. Si me alcanzaba el aire, cargaba al niño”.

La selva fue un cuchillo lento: lodo a la cintura, ríos oscuros, lianas que parecían manos. No fueron días heroicos sino días húmedos, pegajosos, con la sensación de que el cuerpo empezaba a oxidarse. A ratos, los coyotes, menos crueles de lo que había escuchado, les dejaban hacer llamadas rápidas. “Bastaba un ‘llegué bien’ para que mi mamá respirara”, recuerda. Para entonces, Gabriel ya entendía que el viaje no se contaba en kilómetros sino en esperas.

A la salida del Darién —para los que viajaron por una ruta más complicada que la de Gabriel— Centroamérica se volvió un corredor de casas de seguridad: piezas compartidas, colchones en el suelo, puertas que se abrían solo cuando sonaba un teléfono. Lo que para otros era una travesía de semanas, en su caso se transformó en seis meses: se detenían para reagruparse, para juntar dinero, para esquivar controles.

Hoy, esas mismas pausas siguen existiendo, aunque con otras formas: miles de migrantes quedan atrapados durante meses en ciudades fronterizas, a veces a la espera de “una confirmación” que nunca llega, empujados a vivir en un limbo que parece no tener final.

La ruta por México, un embudo y también pesadilla
México fue el gran embudo. Tapachula se le quedó grabada como una palabra viscosa: filas, calor, papeles que prometían poco. Pasó semanas bajo techo ajeno, “durmiendo con los zapatos y la pequeña mochila puestos por si tocaban la puerta, o porque alguien te podía robar lo poco que tienes”. Oía hablar del tren, la Bestia, y prefería caminar. “La espera era peor que la selva. Uno no sabe si avanza mañana o en un mes”.

El norte de México fue un susurro de instrucciones: cambiar de camión al atardecer, no mirar a los ojos, seguir la mochila roja. Cruzaron por Sonora cuando el sol caía. “Ahí se aprende a caminar con el agua en la boca”, dice. Fueron dos noches así, la arena metiéndose en los zapatos y el niño dormido a ratos entre sus brazos. “Me repetía: ya casi, ya casi. No puedes detenerte aquí”.

“El cruce final no tuvo nada de épico: fue una carrera muda bajo el riesgo constante de ser descubiertos por la patrulla fronteriza, guiados a oscuras hasta un punto convenido en la carretera. El faro de un camión se movía apenas. ‘Vi las luces del otro lado y el corazón se me salió. Era miedo y esperanza juntos’, recuerda. Cuando por fin pisó suelo estadounidense, las piernas no le respondieron. ‘Caí de rodillas y lloré. No era ese tipo de alegría que uno brinca; era más bien el cuerpo diciendo: llegaste’.

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Testimonios de esa frontera hablan de caminatas de dos y hasta tres noches por el desierto, de cuerpos que avanzan doblados por el cansancio, deshidratados, con los pies llagados. Algunos alcanzan la carretera y suben a un camión que los lleva a casas de seguridad en las afueras de Tucson; otros se quedan en el camino. Gabriel tuvo suerte: lo dejaron en una habitación con un colchón, una ducha y un plato de arroz. Dos días después lo subieron a una camioneta rumbo a Houston y de ahí a un autobús interminable hacia la costa este. Nueva Jersey no fue un destino soñado: fue la dirección donde un conocido podía abrirle la puerta”.

La segunda travesía: sobrevivir en tierra ajena
El primer trabajo fue en el campo: tomates, pepinos, espalda encorvada y el silbido de los aspersores a las cinco de la mañana. “Me dolía la cintura, pero estaba agradecido”. Luego vino la construcción: sacos de cemento, paredes rectas, la satisfacción de dejar algo en pie al final del día. Con el tiempo, juntó lo suficiente para abrir un pequeño negocio. “No quería que mis hijos digan que su papá solo trabajó para otros”.

Sus hermanos fueron llegando. Primero se sumaron a su emprendimiento; después, uno abrió un restaurante. Al principio, el permiso lo sacaron a nombre de otra persona. “Así funcionaba: confianza y necesidad. Sin eso no habríamos sobrevivido”. Entre todos, levantaron una red que era trabajo, pero también refugio.

La vida privada dio un giro cuando conoció a una mujer y se casó. “Muchos pensaron que era por papeles, pero yo sabía que no era tan fácil. Igual tenía que salir y pedir perdón en Ecuador”. Todo cambió cuando nació su hijo, diagnosticado con una condición psicológica que requería tratamiento constante. “Mi hijo fue mi salvación. Por él me dieron la residencia sin que tuviera que salir. Y después, la ciudadanía. Esta vez sí la busqué: era la única forma de asegurarle un futuro”.

Con el pasaporte estadounidense en mano, el miedo aflojó. Pudo emprender sin mirar por encima del hombro y traer legalmente a parte de los suyos. “Cuando lo tuve en la mano, pensé: valió la pena cada lágrima”. Aun así, la brújula interior apuntaba al sur.

Hoy, Gabriel mira la frontera desde la distancia y le parece otra. Las cifras dicen que el Darién se ha vaciado como nunca: 13 cruces en mayo de 2025 y 10 en junio, una caída del 99,98% respecto a los picos recientes. “Si lo intentara ahora, no lo lograría”, admite. La política endurecida y el cierre de rutas empujaron a la gente hacia un silencio estadístico que no necesariamente significa que el problema se haya resuelto.

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El desierto sigue siendo la trampa mortal de siempre. La frontera entre México y Estados Unidos es, desde hace años, la ruta terrestre más letal del mundo: la deshidratación y la desorientación matan más que los muros. “El calor no perdona. El agua se acaba y la cabeza empieza a decirte que te sientes un rato. Si te sientas, te quedas” admite.

Gabriel entiende también que las esperas hoy se multiplican por sistemas y cierres: filas que duran meses, aplicaciones que desaparecen con un decreto, familias quedándose paradas en una ciudad que no eligieron. A comienzos de 2025, centenares de miles de personas aguardaban citas cuando el gobierno estadounidense cerró la aplicación que ordenaba parte del flujo; muchos quedaron varados sin un plan B. “Yo tuve suerte con el tiempo en que me tocó”.

Aunque levantó su vida en Estados Unidos, Gabriel nunca dejó de construir una casa en Ecuador. Uno de sus hermanos ya se regresó. Él sueña con jubilarse allá, gastar lo ahorrado en las calles donde aprendió a correr descalzo. “Uno no quiere morir en tierra prestada”, repite. Cuando habla del futuro, lo hace como quien reserva un pasaje con fecha abierta.

A veces recuerda al niño que cargó en la selva y a la madre que caminaba detrás. El suspiro cuando pisó tierra americana. Recuerda también al coyote que, de tanto contactarlo, llegaron a bromear entre sus hermanos que era coyotero familiar “así como hay doctor de cabecera, nosotros teníamos nuestro tramitador de cabecera” bromea.

El viaje de Gabriel empezó con una puerta cerrándose a las 2:15 y una mochila liviana. Terminó, de algún modo, cuando cayó de rodillas al otro lado de la frontera. Pero su geografía verdadera está al sur. “Este viaje empezó en la selva y terminará en mi país. Allá me esperan mi casa, mi gente, mi vida. Solo me falta volver”… Fuente: primicias

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100 días Daniel Noboa | La aplanadora legislativa, los viajes y la ofensiva contra la Corte Constitucional marcan la ruta

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El presidente Daniel Noboa inició su segundo periodo de gestión el 24 mayo de 2025, sin firma de decretos, más allá de los mínimos indispensables, sin anuncios específicos o primeras medidas y a puerta cerrada, después de la ceremonia de posesión.

Desde entonces han transcurrido 100 días, ese tiempo en el que, usualmente, se espera que el Ejecutivo consolide su administración y marque el rumbo de lo que será su gestión a largo plazo. Sin embargo, al tratarse de una reelección tras un periodo excepcional, no fue un arranque tradicional.

A Daniel Noboa le precedieron 18 meses de gobierno, con múltiples crisis que golpearon al país, una victoria electoral holgada contra la otrora primera fuerza política nacional y una endeble mayoría en la Asamblea Nacional para este nuevo periodo legislativo.

Esa ventaja política le dio un impulso a su inaugurada administración. Pero también ha tenido que cosechar algunos resultados del periodo anterior, como el inusual uso de vetos totales para frenar proyectos legales incómodos, que regresan como ‘bumeranes’ y ahora se convirtieron en responsabilidad de su bancada legislativa.

En ese contexto, ¿qué ha marcado la gestión del Ejecutivo en estos 100 primeros días?

1’Aplanadora’ oficialista
La mayoría que ha logrado mantener Acción Democrática Nacional (ADN) en la Asamblea Nacional ha sido clave, puesto que le consiguió al oficialismo el control del Consejo de Administración Legislativa y las comisiones más relevantes.

Es por eso que las cuatro propuestas de leyes urgentes en materia económica han pasado sin ninguna reserva todos los filtros legislativos, pese a los constantes cuestionamientos y a una masiva ola de demandas de inconstitucionalidad que llegaron a la Corte Constitucional (CC).

Se trata de las leyes de Solidaridad Nacional, Integridad Pública, Áreas Protegidas y recientemente de Fundaciones. A esas se suman dos proyectos existentes que ADN aprovechó para moldearlos a su gusto y conveniencia, el de Inteligencia y las últimas reformas electorales.

Ese poder consolidado entre el Ejecutivo y un Legislativo subordinado han conseguido modificar decenas de leyes. Son más de 300 cambios, que evocan la fórmula de las antiguas leyes ‘trole’, sin contar los que se han hecho o están pendientes aún vía reglamentos o resoluciones ministeriales.

2 Viajes internacionales
Otra arista en la que el Gobierno ha puesto énfasis es en la agenda internacional. Esto ha sido una marca de Noboa desde el periodo anterior, en el que se convirtió en el Mandatario que más viajó en solo 18 meses de gestión.

Apenas se confirmó su reelección, salió de gira, el 24 de abril de 2025. Ese primer viaje incluyó España, el Vaticano, Israel, Reino Unido y Francia. Estuvo fuera del país durante 16 días.

Y, apenas 29 días después de su posesión, Noboa volvía a cruzar el océano Atlántico, rumbo a China, el 22 de junio. Después, viajó otra vez a España y finalmente, estuvo cuatro días en Italia, «por asuntos personales», sumando otros 16 días.

El 17 de agosto, el Jefe de estado se embarcó en otra gira, esta vez por Sudamérica. Visitó a sus pares en Brasil, Argentina y Uruguay, durante seis días de viaje. Pero apenas regresó al país por un día. El 24 de agosto de 2025 salió nuevamente rumbo a Asia, con la mira en Japón y Vietnam, aunque esta última parada fue suspendida a último minuto.

Aunque la Cancillería no indicó el motivo específico de la cancelación, PRIMICIAS, conoció que el Ejecutivo dio prioridad a la preparación de la reunión con Marco Rubio, el secretario de Estado de Estados Unidos, que visitará Quito entre el 3 y 4 de septiembre.

Esto debido a que el presidente Noboa busca estrechar su relación con Washington, lo que no ha sucedido directamente todavía, puesto a que ninguno de sus breves encuentros con Donald Trump han sido en la Casa Blanca.

3 La Corte Constitucional como «enemigo»
Desde enero de 2024, la relación entre el Ejecutivo y la Corte Constitucional se fue tensando. Pero el clímax llegó en este segundo periodo presidencial, cuando los magistrados decidieron aceptar a trámite varias de las 45 demandas ciudadanas de inconstitucionalidad que pesan sobre sus polémicas leyes.

En agosto arrancó una campaña del oficialismo, liderada por el mismo presidente Daniel Noboa, para amedrentar a los nueve magistrados, a quienes calificó de «entronados». El 12 de agosto de 2025, Quito se llenó de imágenes gigantes con los rostros de los jueces, las redes sociales también y el Primer Mandatario y sus ministros marcharon para demostrarles el «poder del pueblo», que llegaba en buses desde todo el país.

Pero no fue solo eso, el Jefe de Estado cumplió su amenaza y remitió su propuesta de consulta popular y referendo, que incluye una pregunta para aprobar la posibilidad de enjuiciar políticamente a los jueces constitucionales. El planteamiento permitirá que se ‘tumbe’ al máximo tribunal del país con mayores facilidades y menos requisitos que a un ministro.

Estas acciones, que amenazan la independencia de funciones del Estado, han sido rechazadas por organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos, la Organización de Naciones Unidas y Human Rights Watch.

4 Múltiples crisis
Pese a que el Gobierno quiere culpar a la Corte Constitucional por las crecientes cifras de seguridad, que dieron como resultado el semestre más violento de la historia del país, esta no es la única problemática que el Ejecutivo no ha podido paliar.

El fantasma de la crisis eléctrica persigue también a Daniel Noboa, con las investigaciones fiscales por los contratos de Progen y la búsqueda de barcazas turcas para intentar cumplir con su promesa de no más apagones, que provocaron una crisis entre 2023 y 2024.

A esto se sumó una crisis aguda del sistema de salud pública que, sin alimentos, especialistas, equipos y medicamentos, alcanzó un nuevo fondo este año. Esto obligó al Ejecutivo a crear un nuevo Comité Nacional de Salud Pública, aunque el Ejecutivo se ha negado a declarar la emergencia en el sector pese a la crisis integral que atraviesan las casas de salud. Fuente: Primicias

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Lundin Gold presentó su Memoria de Sostenibilidad 2024 y destacó su compromiso con el triple impacto ESG y el desarrollo territorial

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Con una operación que se consolida como referente de minería responsable en América Latina, Lundin Gold presentó su Memoria de Sostenibilidad 2024 en eventos realizados en Quito y Guayaquil, en colaboración con la Cámara de Industrias y Producción de Quito, la Cámara de Industrias de Guayaquil y la Universidad San Francisco de Quito. Estas jornadas reunieron a líderes empresariales, gremios, academia, medios y aliados estratégicos, y ofrecieron una reflexión sobre el papel de la minería en el desarrollo económico y social del país, en un entorno que demanda modelos sostenibles e inclusivos.

La sostenibilidad no es una etiqueta, es la forma en la que tomamos decisiones y nos relacionamos con el entorno. En Lundin Gold creemos que la minería bien hecha es una verdadera aliada del desarrollo territorial, económico y humano”, afirmó Sheila Colman, vicepresidenta Legal y de Sostenibilidad de Lundin Gold. El informe refleja una gestión centrada en el enfoque ESG (ambiental, social y de gobernanza), con resultados concretos, medibles y con impacto transformador en el territorio.

Alineada con su Estrategia de Sostenibilidad 2021–2025, la Compañía ha integrado de forma transversal los criterios ESG, impulsando acciones que fortalecen la relación con sus grupos de interés, promueven legitimidad social y posicionan a la minería como una actividad clave frente a los desafíos actuales.

Cuidado ambiental con enfoque técnico y comunitario

 En 2024, Lundin Gold avanzó en la aplicación de mejores prácticas ambientales. Entre los resultados más destacados están:

  • Entre 2021 y 2024 se logró la reducción del 40% en el consumo de agua por persona en Fruta del Norte.
  • El 94 % de los residuos no peligrosos fueron reciclados o reutilizados, promoviendo la circularidad de recursos.
  • 3,7 hectáreas fueron restauradas con vegetación nativa, alcanzando un total de 15,4 ha intervenidas entre 2021 y 2024.

Además, se fortaleció el Programa de Monitoreo Comunitario de Agua, mediante el cual 17 personas de comunidades cercanas fueron capacitadas, promoviendo la transparencia y la protección del recurso hídrico en la región.

 Desarrollo que transforma vidas

El impacto directo de la operación minera en la calidad de vida de las comunidades cercanas es evidente. A la fecha, la inversión social acumulada de la Compañía, en alianza con Fundación Lundin, supera los USD 44 millones, destinados a salud, conectividad, infraestructura, educación, emprendimiento y trabajo con pueblos indígenas. Entre los avances más significativos se destacan los siguientes:

 Cobertura de internet comunitario: del 16% en 2010 al 100% en 2024.

  • Cobertura eléctrica: del 84% en 2010 al 97% en 2024.
  • Acceso a agua potable: del 47% en 2010 al 72% en 2024.
  • Acceso a alcantarillado: del 35% en 2010 al 49% en 2024.

 

El compromiso de Lundin Gold con el desarrollo comunitario se visibiliza a través de un trabajo integral en las comunidades, tanto en el ámbito educativo como en programas de salud mental. Entre los resultados obtenidos en 2024 se destacan:

  • Graduación del 100% de estudiantes de Los Encuentros como bachilleres.
  • 46 jóvenes accedieron a estudios de educación superior
  • Incremento en la participación en la Academia cultural, educativa y deportiva Los Encuentros-ACCEDELE del 41% en 2023 al 55% en 2024.
  • Las atenciones psicológicas en comunidades se triplicaron, pasando de 186 en 2023 a 607 en 2024.

 Gobernanza ética y transparencia como base del desempeño

Lundin Gold sustenta su sostenibilidad en una gobernanza ética, robusta y participativa, que asegura integridad, cumplimiento y rendición de cuentas. Este enfoque se refleja en acciones como:

  • Capacitación a gobiernos locales y organizaciones indígenas.
  • Pago de regalías y cooperación con comunidades.
  • Participación activa en la Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas (EITI).
  • Desarrollo de alianzas estratégicas con actores públicos y privados.

Desde 2019, la mina Fruta del Norte ha generado cerca de USD 4.000 millones en exportaciones, más de 3.200 empleos directos e indirectos, y en 2024 aportó más de USD 270 millones al Estado ecuatoriano. Estos resultados reflejan una visión de desarrollo compartido, donde la minería genera valor más allá de lo económico: transforma territorios, fortalece capacidades locales y contribuye a reducir brechas estructurales, fomentando el respeto por las comunidades y la protección del ambiente como parte del compromiso de Lundin Gold con una minería responsable.

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