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Un fallecido deja accidente de tránsito en El Pangui

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Una persona de sexo masculino perdió la vida en un aparatoso accidente de tránsito en el cantón El Pangui, provincia de Zamora Chinchipe. Sus familiares son del cantón Calvas, provincia de Loja.

En la vía Troncal Amazónica, sector La Recta del cantón El Pangui se registró un accidente de tránsito. Este lamentable suceso dejó una persona fallecida.

Personal de Bomberos del cantón acudieron al lugar para sus primeros auxilios, pero el cuerpo yacía sin vida. El fallecido es de aproximadamente 36 años de edad. El lamentable hecho fue a las 06:30 de la mañana de este domingo 3 de julio de 2022.

El hoy occiso es nacido en la parroquia Bomboiza, cantón Gualaquiza, provincia de Morona Santiago y sus familiares son de Calvas, ellos están gestionando los trámites legales con autoridades locales para trasladar el cuerpo sin vida al cantón Calvas, provincia de Loja.

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Cooperativa de Ahorro y Crédito del Sindicato de Choferes Profesionales del Cantón Yantzaza – YANTZAZACoop

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La Cooperativa de Ahorro y Crédito del Sindicato de Choferes Profesionales del Cantón Yantzaza, hoy reconocida como YANTZAZACoop, nace hace 23 años en el próspero y emblemático cantón Yantzaza, conocido como el Valle de las Luciérnagas, con el firme propósito de impulsar el desarrollo económico y social de sus socios y de la comunidad en general.

Desde sus inicios, la institución fue concebida como una alternativa financiera solidaria, orientada a brindar oportunidades de ahorro y crédito con principios cooperativistas, fomentando la inclusión financiera y el crecimiento productivo de la región. A lo largo de su trayectoria, YANTZAZACoop ha consolidado su presencia institucional, fortaleciendo la confianza de sus socios mediante una gestión transparente, responsable y comprometida con el bienestar colectivo.

Hoy, al cumplir 23 años de vida institucional, la cooperativa presenta una renovada imagen de marca, que refleja modernidad, solidez y proyección hacia el futuro. Este proceso de transformación incluye:

  • Implementación de canales electrónicos, como su App móvil y web transaccional, facilitando a los socios el acceso ágil y seguro a sus servicios financieros.
  • Modernización de su infraestructura física, con nuevas instalaciones diseñadas para brindar mayor comodidad y atención de calidad.
  • Espacios adecuados para el trabajo y bienestar tanto de socios como de colaboradores, fortaleciendo una cultura organizacional basada en el respeto y el cuidado humano.
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Zamora se une en cadena solidaria por la vida de Álvaro Rafael Ortega

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La ciudadanía de Zamora Chinchipe es convocada a unirse en un gesto de solidaridad y apoyo humano ante la delicada situación de salud que atraviesa el ciudadano zamorano Álvaro Rafael Ortega, de 47 años de edad, quien actualmente se encuentra hospitalizado en estado crítico.

En diálogo público con su hermana, Marta Ortega, quien llegó desde la capital de los ecuatorianos para acompañar este difícil proceso, se dio a conocer que Álvaro Rafael Ortega es nacido y criado en la ciudad de Zamora, lugar donde desarrolló toda su vida personal y laboral. Fue ampliamente conocido por su trabajo informal como comerciante, dedicándose principalmente a la venta de alimentos y canelazos, actividad que realizaba de manera honesta y constante, especialmente durante festividades locales.

Según el testimonio familiar, el ciudadano fue ingresado al hospital en condiciones extremadamente delicadas, encontrándose entre la vida y la muerte. Los médicos han informado la presencia de múltiples infecciones, episodios frecuentes de pérdida de conocimiento, estados de delirio y, tras exámenes especializados, se le ha diagnosticado un tumor en el cráneo. Si bien en los últimos días se ha evidenciado una leve mejoría —como la reducción de fiebre y otros síntomas—, su estado neurológico continúa siendo motivo de alta preocupación y requiere atención médica permanente.

La familia ha manifestado que los gastos médicos son constantes y diarios, principalmente en la compra de medicamentos y recetas, cuyos costos oscilan entre veinte y cincuenta dólares por día, existiendo además tratamientos específicos de alto valor económico. Aunque el hospital ha brindado apoyo con ciertos medicamentos, la situación financiera continúa siendo compleja.

Ante este panorama, se hace un llamado urgente a la sensibilidad y solidaridad de la ciudadanía zamorana, considerando que Álvaro Ortega es recordado como una persona colaboradora, amigable y solidaria, siempre dispuesta a apoyar iniciativas comunitarias y actividades sociales.

Las personas que deseen brindar su apoyo económico pueden hacerlo mediante transferencia bancaria a la siguiente cuenta:
• Banco: Banco Pichincha
• Número de cuenta: 22-045-25097
• Titular: Marta Ortega

Toda contribución, por pequeña que sea, representa un aporte significativo para cubrir los gastos médicos y acompañar este proceso de recuperación. Asimismo, se invita a la ciudadanía a compartir esta información para ampliar el alcance del llamado solidario.

Hoy más que nunca, Zamora demuestra que la empatía, la unión y el apoyo mutuo son valores que fortalecen a la comunidad en los momentos más difíciles.

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Cuando la identidad busca sentido: jóvenes, familia y fe ante los desafíos de nuestro tiempo

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Por: Lic. Mario Paz.  

Introducción

En toda generación, los jóvenes han buscado comprender quiénes son y cuál es su lugar en el mundo. Sin embargo, en la actualidad, esta búsqueda de identidad se desarrolla en un contexto profundamente distinto, marcado por la influencia de la tecnología, las redes sociales y nuevas formas de expresión cultural que amplían las posibilidades de autoidentificación. En este escenario ha surgido con mayor visibilidad un fenómeno juvenil conocido como “Therians”, término asociado a personas que experimentan una conexión emocional, simbólica o identitaria con un animal no humano.

Para algunos observadores, estas manifestaciones pueden interpretarse como parte de los procesos normales de exploración propios de la adolescencia; para otros, generan inquietudes relacionadas con la construcción de la identidad humana, la influencia cultural y el bienestar psicológico. Esta diversidad de percepciones ha dado lugar a debates en ámbitos familiares, educativos, psicológicos y religiosos, evidenciando la necesidad de una comprensión más amplia y equilibrada.

Abordar este fenómeno requiere ir más allá de juicios simplistas o reacciones alarmistas. Supone reconocer que, detrás de las conductas visibles, suelen existir necesidades humanas profundas: búsqueda de pertenencia, reconocimiento, sentido personal y afirmación de la propia identidad. Comprender estas dimensiones permite responder con mayor responsabilidad, evitando tanto la trivialización como la estigmatización.

Este tema adquiere también una dimensión espiritual, ya que plantea preguntas fundamentales sobre la naturaleza humana, la dignidad de la persona y el sentido de la existencia. Al mismo tiempo, representa un desafío pastoral para las familias y las comunidades, llamadas a acompañar con amor, verdad y prudencia los procesos de crecimiento de niños y adolescentes.

En este contexto, el presente artículo propone una reflexión integral sobre el fenómeno Therian, analizando su significado, su impacto en la familia y la sociedad, las posibles razones que lo explican, su relación con la visión religiosa del ser humano y algunas orientaciones para padres e instituciones. Más que ofrecer respuestas definitivas, el propósito es aportar comprensión, promover el diálogo y contribuir al acompañamiento responsable de los jóvenes en su proceso de construcción de identidad, favoreciendo siempre su bienestar emocional, social y espiritual.

Cuando la identidad busca sentido: origen, significado y realidad humana del fenómeno Therian.

La palabra “Therian” proviene del griego thērion, que significa “bestia” o “animal salvaje”, y en su uso contemporáneo ha sido adoptada por comunidades digitales para describir a personas que experimentan una conexión identitaria interna con un animal específico. Esta identificación no implica necesariamente una creencia literal de ser un animal, sino más bien una percepción subjetiva de afinidad, simbolismo o representación psicológica que puede expresarse mediante comportamientos, accesorios (como máscaras, colas u orejas) o actitudes que evocan características animales.

En términos socioculturales, el fenómeno Therian debe entenderse dentro de un contexto más amplio de búsqueda de identidad, especialmente en etapas de desarrollo como la adolescencia y la juventud temprana. Durante estas fases, es común que las personas exploren diferentes formas de autoexpresión para construir su sentido de pertenencia y singularidad. Las comunidades en línea han facilitado la visibilidad de estas identidades, generando espacios donde los individuos encuentran aceptación, validación y lenguaje para describir experiencias internas que antes podían resultar confusas o incomprendidas.

Es importante diferenciar claramente este fenómeno de condiciones clínicas. En la mayoría de los casos documentados, la identidad Therian no constituye un trastorno mental diagnosticable. Más bien, se relaciona con procesos de simbolización, imaginación activa, construcción identitaria y, en algunos casos, mecanismos de afrontamiento emocional. Sin embargo, como ocurre con cualquier manifestación identitaria, pueden existir situaciones particulares donde se asocie con dificultades psicológicas subyacentes, especialmente si la persona presenta aislamiento social, angustia significativa o desconexión de la realidad cotidiana. Por ello, la evaluación debe realizarse siempre de manera individual, evitando generalizaciones o estigmatizaciones.

Comprender el fenómeno Therian desde una mirada interdisciplinaria (psicológica, social, familiar y espiritual) permite evitar extremos: ni trivializarlo como una simple moda, ni patologizarlo automáticamente. Se trata de un fenómeno contemporáneo que refleja dinámicas culturales, tecnológicas y evolutivas de la identidad en las nuevas generaciones. La clave está en responder con información, empatía y orientación, promoviendo siempre el bienestar integral de la persona y su desarrollo saludable dentro de la realidad.

Cuando un hijo busca identidad: desafíos y oportunidades para la familia y la sociedad

 El impacto social del fenómeno Therian no es uniforme; depende en gran medida del contexto familiar, cultural y de la intensidad con la que la persona vive y expresa esta identidad. Más que un problema en sí mismo, suele convertirse en un desafío relacional y de comprensión, especialmente cuando quienes rodean al joven no cuentan con información suficiente para interpretar lo que está ocurriendo.

En la familia, la aparición de conductas o expresiones asociadas a una identidad Therian puede generar inicialmente confusión, preocupación e incluso temor. Muchos padres se preguntan si su hijo está rechazando su identidad humana, si existe un problema psicológico o si se están vulnerando los valores familiares. Estas reacciones son comprensibles, ya que se trata de una realidad relativamente nueva para muchas generaciones adultas. Sin embargo, también puede convertirse en una oportunidad valiosa para fortalecer la comunicación familiar. Cuando los padres adoptan una actitud de escucha abierta y acompañamiento, el fenómeno puede abrir espacios de diálogo profundo sobre temas esenciales como la construcción de la identidad, la autoestima, la necesidad de pertenencia y la gestión emocional durante la adolescencia. En lugar de romper vínculos, puede fortalecerlos.

En la sociedad, el fenómeno se inscribe dentro del crecimiento de subculturas digitales y comunidades virtuales que permiten a los jóvenes encontrar grupos de afinidad más allá de su entorno inmediato. Internet ha facilitado la visibilidad de identidades diversas y ha creado espacios de validación que antes no existían. No obstante, esta exposición también conlleva riesgos: los jóvenes que se identifican como Therians pueden ser objeto de burlas, estigmatización o rechazo social, lo que aumenta la posibilidad de aislamiento o de refugio excesivo en entornos virtuales.

Además, el fenómeno genera debates sociales más amplios sobre los límites entre la libertad de expresión personal, el desarrollo psicológico saludable y la responsabilidad educativa de la familia y las instituciones. Surgen preguntas legítimas: ¿hasta dónde debe validarse una expresión identitaria?, ¿cuándo requiere orientación profesional?, ¿cómo equilibrar respeto y guía? Estas discusiones reflejan tensiones propias de una sociedad en transformación, donde las nuevas formas de identidad emergen más rápido que la capacidad colectiva para comprenderlas.

En este sentido, el impacto del fenómeno Therian no debe analizarse únicamente desde la conducta visible, sino desde las necesidades humanas subyacentes que suele expresar: búsqueda de identidad, pertenencia, reconocimiento y sentido personal. La respuesta más constructiva, tanto en la familia como en la sociedad, no es la ridiculización ni la alarma exagerada, sino la combinación de información, empatía y acompañamiento responsable, promoviendo siempre el desarrollo integral y el bienestar de la persona.

 Cuando un joven busca sentido y pertenencia: las razones humanas detrás de estas conductas

 Las conductas asociadas a la imitación animal o a la identidad Therian no responden a una única causa, sino a la interacción de factores psicológicos, sociales y culturales, especialmente durante la adolescencia, etapa en la que la construcción de la identidad personal ocupa un lugar central.

Entre los factores más relevantes se encuentra la búsqueda de identidad, mediante la cual los jóvenes exploran distintas formas de autoexpresión para comprender quiénes son. En algunos casos, la identificación simbólica con características animales puede servir como una forma de expresar emociones, rasgos de personalidad o aspiraciones internas.

La necesidad de pertenencia también influye significativamente. Las comunidades digitales pueden ofrecer apoyo emocional y sentido de grupo, aunque un uso desequilibrado puede favorecer el aislamiento del entorno inmediato. Asimismo, la influencia de internet y las redes sociales facilita la difusión de estas tendencias y procesos de imitación, especialmente en etapas de desarrollo donde el aprendizaje social ocurre por observación.

En ciertos casos, estas conductas pueden funcionar como mecanismos de afrontamiento emocional frente a dificultades personales o sociales, mientras que en otros simplemente reflejan creatividad y juego simbólico propios del desarrollo. La mayoría de las personas que se identifican de esta manera reconocen plenamente su condición humana, describiendo más bien una conexión interna significativa con características animales.

Aunque la investigación científica sobre el fenómeno aún es limitada, existe consenso en que suele relacionarse con procesos normales de desarrollo, necesidades de pertenencia, influencias culturales y mecanismos psicológicos de adaptación.

Comprender estas causas permite responder con equilibrio y orientación, promoviendo el bienestar emocional y el desarrollo integral del niño o adolescente.

 Redescubrir quiénes somos: la dignidad humana a la luz del amor de Dios

 Desde la fe cristiana, la comprensión de la identidad humana parte de un principio fundamental: el ser humano posee una dignidad única porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Así lo afirma el libro del Génesis: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” (Génesis 1:26-27). Esta declaración no solo describe un origen, sino que establece una verdad teológica profunda: la persona humana tiene un valor intrínseco, una naturaleza espiritual y una responsabilidad moral que la distinguen del resto de la creación.

La tradición bíblica enseña que el ser humano no es simplemente un animal más dentro del universo, sino una criatura con alma racional, conciencia moral y capacidad de relación con Dios. Además, se le confiere un papel de administración y cuidado sobre la creación, como expresa también el Salmo 8, donde se resalta la posición especial del hombre por encima de otras criaturas. Desde esta perspectiva, la identidad humana no es intercambiable ni modificable en su esencia, porque está arraigada en el diseño divino.

Por esta razón, algunos creyentes consideran que identificarse como un animal (especialmente cuando implica negar o reemplazar la naturaleza humana) puede entrar en tensión con la doctrina cristiana. Textos como Romanos 1:22-23 advierten sobre el riesgo de distorsionar la verdad acerca de Dios y de la creación, cambiando la gloria de lo incorruptible por representaciones de criaturas. En este sentido, el debate no se centra únicamente en una conducta externa, sino en la comprensión de la identidad y del orden creacional.

Desde una lectura teológica, las preocupaciones principales que suelen señalarse incluyen:

  • La posible negación de la imagen de Dios en el ser humano.
  • La construcción de la identidad basada exclusivamente en percepciones subjetivas.
  • La alteración simbólica del orden de la creación.
  • La priorización del instinto o lo emocional por encima de la razón y la responsabilidad moral.
  • La confusión del concepto de naturaleza humana.

Sin embargo, la fe cristiana no se limita a establecer principios doctrinales; también propone una respuesta pastoral basada en el amor, la misericordia y el acompañamiento. A lo largo de los Evangelios se observa que Jesús se acerca primero a la persona antes que, al problema, ofreciendo verdad junto con gracia. Por ello, ante fenómenos contemporáneos como la identidad Therian, la respuesta espiritual más constructiva no es la condena inmediata ni el rechazo, sino el acompañamiento que ayude a la persona a descubrir su identidad profunda como hijo o hija de Dios.

En el ámbito de la fe, estas situaciones pueden interpretarse también como oportunidades para dialogar sobre preguntas existenciales fundamentales: ¿Quién soy?, ¿cuál es mi propósito?, ¿qué significa ser humano?, ¿dónde encuentro mi valor? La espiritualidad cristiana ofrece un marco de sentido que integra la creatividad, la imaginación y la búsqueda personal dentro de una visión más amplia de la persona, recordando que la dignidad humana no depende de etapas de exploración, confusión o procesos de crecimiento.

En definitiva, la perspectiva cristiana afirma con claridad que el ser humano no es un animal, sino una creación única amada por Dios. Pero también enseña que toda persona merece respeto, paciencia y guía amorosa. La verdad sin amor puede herir, pero el amor sin verdad puede desorientar. El desafío pastoral consiste en mantener ambas dimensiones: afirmar la identidad humana creada por Dios y, al mismo tiempo, acompañar con compasión a quienes atraviesan procesos de búsqueda personal, promoviendo siempre su bienestar integral y su crecimiento espiritual.

 Acompañar para crecer: el papel de la familia y la educación en la construcción de la identidad

 Cuando surgen conductas asociadas a la identidad Therian en niños o adolescentes, la reacción inicial de muchos adultos suele ser la preocupación o el deseo de “prevenir” que continúen. Sin embargo, la literatura científica sugiere que, en la mayoría de los casos, estas manifestaciones forman parte de procesos exploratorios propios del desarrollo, especialmente durante la adolescencia. Por ello, más que centrarse en la prohibición, los especialistas recomiendan el acompañamiento, la orientación y el fortalecimiento de la identidad personal.

Según estudios psicológicos recientes, los jóvenes atraviesan etapas de experimentación identitaria que pueden incluir distintas formas de autoexpresión simbólica. Estas experiencias suelen ser temporales cuando el entorno familiar y social ofrece seguridad emocional, límites saludables y modelos positivos de identidad. Investigaciones académicas han encontrado que la comunicación familiar abierta y el apoyo emocional son factores protectores clave frente a conductas que podrían volverse problemáticas.

Recomendaciones para padres de familia

El rol de los padres es fundamental, no desde el control rígido, sino desde la guía cercana y consciente. Algunas orientaciones importantes incluyen:

  • Mantener una comunicación abierta, evitando burlas, humillaciones o rechazo que puedan cerrar el diálogo.
  • Intentar comprender qué significado tiene para el joven esa identificación y qué necesidades emocionales podría estar expresando.
  • Fortalecer la autoestima, la identidad personal y el sentido de valor propio más allá de modas o influencias externas.
  • Supervisar el consumo digital y las redes sociales de manera prudente, sin recurrir a prohibiciones extremas que puedan generar mayor curiosidad o rebeldía.
  • Buscar orientación profesional cuando la conducta interfiera con la vida cotidiana, el rendimiento académico, las relaciones sociales o el bienestar emocional.

La clave no está en confrontar la conducta de manera directa, sino en fortalecer los fundamentos internos del joven: seguridad emocional, identidad clara y sentido de pertenencia familiar.

 

Recomendaciones para instituciones educativas

Las escuelas y colegios también desempeñan un papel importante en la prevención de conflictos y en el acompañamiento saludable del desarrollo juvenil. Entre las acciones recomendadas se encuentran:

  • Promover programas de educación emocional, autoconocimiento y desarrollo de una identidad saludable.
  • Prevenir y actuar frente al acoso escolar, ya que los jóvenes que se perciben como diferentes pueden ser más vulnerables a la burla o exclusión.
  • Generar espacios de diálogo guiado sobre identidad, autoestima, uso responsable de redes sociales y construcción del autoconcepto.
  • Contar con profesionales de orientación o consejería que puedan intervenir cuando sea necesario.

Un entorno educativo seguro y respetuoso reduce significativamente los riesgos de aislamiento y favorece el desarrollo integral de los estudiantes.

¿Qué hacer si la conducta ya se presenta?

Cuando un joven manifiesta comportamientos asociados a la identidad Therian, es importante actuar con prudencia y equilibrio:

  • Evitar reacciones agresivas, alarmistas o ridiculizantes que puedan dañar la confianza.
  • Escuchar activamente las motivaciones y emociones detrás del comportamiento.
  • Evaluar el impacto funcional: si afecta el estudio, las relaciones sociales, la salud emocional o el funcionamiento diario.
  • Consultar profesionales de la salud mental (psicólogos o consejeros) si existen señales de aislamiento, ansiedad, depresión o confusión de identidad significativa.
  • Reforzar valores, creencias familiares y principios espirituales principalmente a través del ejemplo y la coherencia, no solo del discurso.

La intervención más efectiva no consiste en prohibir la conducta, sino en ayudar al joven a construir una identidad sólida, integrada y realista, fortaleciendo su desarrollo emocional, social y espiritual.

Diversas organizaciones sociales y guías profesionales también han abordado este tema, destacando la importancia de la empatía hacia los jóvenes que atraviesan estas experiencias, así como la necesidad de protegerlos de riesgos potenciales como el acoso escolar, la vulnerabilidad en entornos digitales o el aislamiento social.

En síntesis, el desafío para padres e instituciones no es controlar una conducta puntual, sino acompañar a la persona en su proceso de crecimiento. Cuando un joven se siente escuchado, valorado y orientado, aumenta significativamente la probabilidad de que construya una identidad saludable y equilibrada, capaz de integrar sus inquietudes dentro de una vida plena y realista.

Conclusión 

El fenómeno Therian, más allá de las conductas visibles que puedan llamar la atención o generar inquietud, revela una realidad más profunda: la búsqueda humana de identidad, pertenencia y sentido en un mundo en constante transformación. Las nuevas generaciones crecen en contextos culturales y tecnológicos que amplían las formas de expresión personal, pero también pueden generar confusión, fragilidad emocional y preguntas existenciales complejas. Comprender este fenómeno exige ir más allá de la reacción inmediata y reconocer las necesidades humanas que lo acompañan.

La familia, la escuela y la comunidad de fe tienen un papel insustituible en este proceso. No se trata únicamente de corregir comportamientos, sino de acompañar personas; no de imponer respuestas, sino de orientar con verdad y amor; no de actuar desde el miedo, sino desde la responsabilidad y la esperanza. Cuando los jóvenes encuentran adultos que escuchan, guían y sostienen con coherencia, aumenta significativamente la posibilidad de que construyan una identidad sólida, integrada y realista.

Desde la perspectiva de la fe, el mayor desafío y la mayor oportunidad consisten en ayudar a redescubrir la dignidad profunda del ser humano como criatura amada por Dios. La identidad no se construye solo desde percepciones subjetivas o influencias culturales, sino también desde el reconocimiento del propio valor, propósito y vocación. Acompañar con compasión no significa renunciar a la verdad, sino presentarla de manera que ilumine, sane y oriente.

En definitiva, el reto de nuestro tiempo no es únicamente comprender fenómenos emergentes, sino fortalecer las raíces que permiten a los jóvenes crecer con seguridad interior. Cuando una persona descubre quién es, de dónde viene y hacia dónde puede dirigirse, disminuyen las confusiones y aumenta la capacidad de vivir con plenitud. Por ello, el objetivo no debe ser solo prevenir conductas, sino formar corazones firmes, mentes claras y vidas con sentido.

Porque, al final, toda búsqueda de identidad es también una búsqueda de amor, de reconocimiento y de propósito. Y allí donde existen familias presentes, comunidades que acompañan y una fe que ilumina, siempre hay esperanza.

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