El exalcalde Martín Jiménez Aguirre redefine su estrategia electoral y apuesta por una relación directa con el Gobierno Nacional. Su decisión abre un nuevo escenario, disputas y lecturas políticas rumbo a las elecciones seccionales de noviembre de 2026.
A pocos meses de las elecciones seccionales de noviembre de 2026, el exalcalde Martín Jiménez Aguirre confirmó su decisión de competir nuevamente por la Alcaldía, esta vez bajo la bandera de ADN, dejando atrás el camino político que había construido con el respaldo de sectores vinculados a Pachakutik, Futuro 20 y Avanza.
Jiménez justificó su decisión a partir de dos consideraciones. La primera, el riesgo que —según manifestó— podría representar para su participación electoral una eventual sanción a Pachakutik. La segunda, la posibilidad de establecer una coordinación más directa con el Gobierno Nacional para conseguir recursos, convenios y proyectos para Yantzaza.
Así, su movimiento político puede leerse como una apuesta por convertir la articulación institucional con el Ejecutivo en una herramienta de gestión municipal.
Del respaldo multipartidista a la bandera de ADN
El recorrido político reciente de Jiménez evidencia una característica propia de los procesos electorales locales: las alianzas territoriales no siempre responden a las mismas lógicas ideológicas de la política nacional.
El exalcalde reconoció el respaldo recibido anteriormente desde sectores de Pachakutik y enfatizó que su decisión de incorporarse a ADN no significa una ruptura con las bases que acompañaron su proyecto.
“Yo soy una persona totalmente agradecida con Pachakutik. Me llevo totalmente con las bases de Pachakutik”.
Una candidatura no se sostiene únicamente sobre una estructura partidista; también depende de redes territoriales, liderazgos comunitarios, relaciones sociales y capacidad de movilización.
Por ello, la nueva estrategia de Jiménez parece orientarse a sumar estructura política nacional sin perder completamente las redes locales previamente construidas.
ADN como puente hacia el poder central
Jiménez sostiene que una administración municipal vinculada políticamente con el Ejecutivo podría contar con mayores posibilidades de gestión. Pero, al mismo tiempo, intenta establecer un límite entre cooperación institucional y subordinación política.
“No quiere decir que vamos a ser sumisos a lo que el Gobierno nos diga que hay que hacer o no hay que hacer. Nosotros vamos a pelear por los recursos de Yantzaza”.
En ese sentido, la propuesta de Jiménez intenta presentar a ADN no como una estructura de subordinación, sino como una plataforma para ampliar las posibilidades de interlocución con el Estado.
La gestión como capital político
Otro de los pilares de su discurso es su experiencia administrativa.
Jiménez recordó su paso por la Alcaldía y afirmó que durante aproximadamente dos años de gestión se ejecutaron obras por alrededor de 46 millones de dólares, cifra que atribuye a su capacidad para gestionar recursos incluso sin contar con un Gobierno Nacional aliado.
“Nosotros demostramos que podemos gestionar, incluso sin haber tenido gobiernos aliados”.
Agua potable: la batalla por las prioridades
Entre los proyectos mencionados por Jiménez, uno adquiere especial relevancia: la culminación del Plan Maestro de Agua Potable de Yantzaza, particularmente su primera fase, junto con las obras sanitarias.
“Lo más importante que nosotros tenemos es terminar el plan maestro de Yantzaza”.
Los proyectos como un parque acuático pueden convertirse en símbolos de desarrollo y atractivo turístico, la infraestructura de agua potable representa una necesidad básica cuya solución tiene efectos sobre salud pública, expansión urbana y calidad de vida.
Una agenda con producción, infraestructura y desarrollo
La propuesta mencionada por Jiménez también incluye la regeneración de la avenida Iván Riofrío, un parque acuático, una feria libre destinada a productores y ganaderos y proyectos vinculados al sector ganadero.
“La camiseta de Yantzaza”
En medio de la discusión sobre partidos y alianzas, Jiménez intenta construir una narrativa de identidad territorial.
“En campaña las camisetas políticas sirven solo para identificarnos, pero para ver la transformación y el desarrollo de un pueblo, me puse la camiseta de Yantzaza”.
Un movimiento que obliga a los adversarios a recalcular
La incorporación de Jiménez a ADN no solo modifica su propia estrategia. También obliga a los demás sectores políticos de Yantzaza a recalcular alianzas, discursos y estructuras electorales.
Su experiencia como exalcalde, el conocimiento de la administración municipal, las relaciones construidas con diferentes sectores políticos y la posibilidad de contar con el respaldo de una organización vinculada al Gobierno Nacional constituyen elementos que podrían alterar el equilibrio de la contienda.
Pero también aparecen interrogantes.
¿Logrará conservar el respaldo de quienes anteriormente acompañaron su proyecto? ¿La estructura de ADN será suficiente para consolidar una candidatura competitiva en el territorio? ¿La ciudadanía privilegiará la experiencia de gestión o demandará una renovación política? ¿La cercanía con el Ejecutivo será percibida como una ventaja institucional o como un riesgo para la autonomía municipal?
Son preguntas que todavía no tienen respuesta.
Yantzaza ante una elección de definiciones
La elección de noviembre de 2026 comienza a perfilarse como una competencia donde no solo estarán en juego nombres y partidos, sino modelos de gestión, capacidad de negociación con el Estado, prioridades de inversión y proyectos de desarrollo territorial.
Jiménez ha elegido ADN como vehículo para intentar regresar a la Alcaldía. Su principal argumento es la gestión y su principal bandera, según sus propias palabras, es Yantzaza.
Ahora será la ciudadanía la que deberá evaluar si ese nuevo alineamiento político representa una oportunidad para el cantón, una estrategia electoral o ambas cosas al mismo tiempo.





