Noticias Zamora
Procuraduría General del Estado impugnará fallo que ratifica la devolución de los bienes incautados a los exdueños del Filanbanco
A través de una acción extraordinaria de protección ante la Corte Constitucional (CC), la Procuraduría General del Estado y otras instituciones estatales buscarán echar abajo la sentencia del juez Johnny Lituma que dispuso la devolución de los bienes que les fueron incautados a los hermanos Roberto y William Isaías, exdueños de Filanbanco, por parte de la desaparecida Agencia de Garantía de Depósitos (AGD).
El pasado lunes 12 de septiembre, un Tribunal de la Corte Provincial de Guayas ratificó la sentencia de Lituma, que había sido apelada por la Procuraduría General, el Banco Central del Ecuador, la Secretaría Técnica de Gestión Inmobiliaria del Sector Público (Inmobiliar), el Ministerio de Agricultura y la Unidad de Gestión y Regularización de la Presidencia.
En un comunicado, la Procuraduría señaló que “ejercerá su derecho de impugnación e interpondrá los recursos horizontales que corresponden (ampliación y aclaración de la sentencia); y además planteará la acción extraordinaria de protección con el objeto de que se revise dicho fallo, emitido en uno de los varios procesos judiciales que involucran a los hermanos Isaías”.
El organismo instó a los jueces y tribunales de justicia “a velar para que en este caso se cumpla con la ley y se juzgue con imparcialidad, probidad y objetividad”.
En abril pasado, atendiendo a una acción de protección que interpusieron los Isaías, Lituma dispuso la devolución de los bienes inmuebles y compañías incautados; y que los jueces competentes determinen “el justo precio de los bienes incautados y que no pueden ser devueltos”, y “el monto proporcionado por los daños y perjuicios ocasionados”.
Jorge Zavala Egas, abogado de los exbanqueros, señaló a este Diario que una vez resuelta la apelación en segunda instancia, el proceso debe regresar al juez de primera instancia, quien se encargará de ejecutarla en su totalidad. Explicó que por ser un caso de garantías constitucionales la causa no se suspendió durante el trámite de la apelación, por lo cual ya se habían dado algunos pasos en su cumplimiento.
Así, los Isaías conformaron un fideicomiso llamado Comité DH-ONU-Reparación Integral (Trust), en Estados Unidos (donde ahora residen), para recibir los bienes que se les restituyan.
Por ejemplo, ya se han inscrito a su nombre en el Registro de la Propiedad algunos bienes inmuebles, principalmente terrenos que estaban a nombre de entidades como los ministerios de Agricultura y del Ambiente, el Centro de Inteligencia Estratégica e Inmobiliar.
El juez Lituma envió oficios a varias empresas para que transfieran sus acciones a favor del fideicomiso, pero esto no se ha completado porque la Superintendencia de Compañías y Mercado de Valores solicitó un informe para determinar cuál es su estructura societaria.
Zavala Egas indicó que no tiene un inventario de los bienes que se les deben restituir a los empresarios sino que en el proceso se incluyeron las resoluciones de incautaciones de la AGD, dentro de las cuales constan uno o varios bienes. Fueron alrededor de 18, según el jurista.
En los juicios de insolvencia que les entabló la AGD a los exdueños de Filanbanco se realizó un inventario de los bienes que estos entregaron al Estado de forma particular y en las incautaciones, y que fueron valorados en alrededor de $ 1.400 millones, pero no necesariamente son los mismos que se devolverían.
Respecto a la acción extraordinaria de protección anunciada por la Procuraduría, el abogado señaló que se tramita como un proceso diferente que toma su tiempo, y que este no detiene la ejecución de la sentencia de Lituma la cual estima que podría culminar a mediados de octubre.
Las incautaciones de la AGD se dieron en julio del 2008 para cubrir un “hueco patrimonial” en Filanbanco de más de $ 660 millones, según una auditoría de la firma Deloitte. Los Isaías siempre negaron la existencia de alguna deuda.
Reportes periodísticos de la fecha señalaron que se habían incautado casi 200 bienes, entre empresas agrícolas, petroleras, medios de comunicación y otros.
El actual proceso se derivó de la acción de medidas cautelares que presentaron los Isaías en el 2018, que a su vez surgió del dictamen del Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con sede en Ginebra, que el 30 de marzo de 2016 declaró que los derechos de los exbanqueros “fueron vulnerados” en estas incautaciones. (I) Fuente: El Universo
Noticias Zamora
Concejala Ximena Montaño analiza gestión municipal, fiscalización y necesidades del cantón Zamora
En el marco de una entrevista, la concejala del cantón Zamora, Ximena Montaño, abordó diversos temas de interés público relacionados con la gestión municipal, el estado de la vialidad, el uso de recursos públicos y la situación del sector rural y urbano del cantón.
En el inicio de su intervención, Montaño extendió un saludo conmemorativo por el Día del Maestro, reconociendo la labor de los docentes a nivel cantonal, provincial y nacional, destacando su rol fundamental en la formación de valores y el desarrollo de la sociedad.
Durante el diálogo, la concejala enfatizó su labor de fiscalización, señalando que ha mantenido un trabajo constante tanto en territorio urbano como rural, donde ha podido constatar directamente múltiples necesidades ciudadanas, especialmente en comunidades que carecen de servicios básicos. En este contexto, cuestionó la distribución de recursos y la priorización de obras, indicando que existen sectores rurales que continúan siendo atendidos de manera limitada.
Uno de los puntos centrales de su intervención fue el uso de maquinaria municipal en zonas rurales, particularmente en el sector de Sacanza. Montaño indicó que, si bien es importante apoyar a las comunidades, estos trabajos deben ejecutarse bajo el marco legal correspondiente, mediante convenios interinstitucionales y respetando las competencias establecidas en el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD). Asimismo, manifestó que no se ha evidenciado documentación formal que respalde ciertas intervenciones.
En cuanto a la vialidad urbana, la concejala expresó su preocupación por el deterioro de calles y espacios públicos, señalando que esta situación afecta directamente la imagen del cantón, el turismo y la reactivación económica. También mencionó deficiencias en el mantenimiento de áreas recreativas y espacios emblemáticos, así como limitaciones en el personal destinado a estas tareas.
Montaño también hizo referencia a la planificación institucional, indicando que existe un incremento significativo en el gasto de personal sin que ello se refleje en una mejora visible en la gestión municipal. En este sentido, destacó la necesidad de una adecuada organización administrativa y el cumplimiento de la normativa vigente, particularmente en relación con la distribución presupuestaria establecida en el modelo 70/30 (obra pública y gasto corriente).
Otro tema abordado fue la recaudación por concepto de uso de la vía pública por transporte pesado, cuyos ingresos, según indicó, deberían destinarse prioritariamente al mantenimiento vial urbano. No obstante, señaló que estos recursos no estarían siendo invertidos conforme a lo estipulado en la normativa.
Finalmente, la concejala reiteró su compromiso con la fiscalización y la transparencia, manifestando que continuará ejerciendo su rol hasta el final de su periodo administrativo. Subrayó que su accionar responde a las demandas ciudadanas y a la necesidad de garantizar un manejo adecuado de los recursos públicos, promoviendo una gestión coordinada y en apego a la ley.
Noticias Zamora
Día del Maestro Ecuatoriano: Educar es un acto de vida y dignidad
El Día del Maestro Ecuatoriano es una oportunidad para enaltecer la figura insigne de quien, día a día, madruga, se esfuerza, se desgasta y entrega corazón, vida y pasión por ver crecer —intelectual, emocional y espiritualmente— a otro ser humano. Es, quizá, la única profesión donde se da vida a otra vida; un verdadero trasvase de humanidad.
Educar no es un servicio. Nuestros estudiantes no son clientes ni usuarios, como en algún momento pretendieron reducirlos visiones ajenas al sentido profundo de la educación. Educar es un acto profundamente humano: es sembrar, acompañar y construir vida en el otro. Por ello, saludo con respeto y admiración a todas y todos mis compañeros docentes, a las maestras y maestros que trabajan en cada rincón del Ecuador, y de manera especial al magisterio de mi provincia.
Sin embargo, esta fecha también nos convoca a la reflexión y, por qué no decirlo, a una necesaria rebeldía consciente. Hoy, la educación atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Esta realidad no es reciente: se gestó hace décadas, cuando gobiernos distantes de la esencia del acto educativo redujeron la docencia a un oficio cualquiera, debilitando el mérito profesional, desvalorizando la autoridad pedagógica y relegando el papel fundamental de la familia.
En ese proceso, se impuso una interpretación distorsionada de los derechos humanos, desligada de los deberes, que terminó por desdibujar valores esenciales como la ética, la responsabilidad, el respeto, la disciplina, el autocontrol y la cultura del esfuerzo. Así, el aula dejó de ser, en muchos casos, un espacio de formación integral para convertirse en un escenario de tensiones donde el docente pierde respaldo y la comunidad educativa se fragmenta.
El Ecuador enfrenta hoy un sistema educativo marcado por la improvisación, con modelos que cambian constantemente y que muchas veces no responden a la realidad social del país. Se priorizan decisiones administrativas cuestionables antes que la dignificación del docente; se descuida la inversión en infraestructura, innovación pedagógica y condiciones adecuadas para el aprendizaje. La carrera profesional docente, lejos de fortalecerse, permanece estancada, sin una gestión eficiente del escalafón que garantice justicia, motivación y reconocimiento al mérito.
Frente a este panorama, es urgente levantar la voz. Porque la educación no es un gasto: es la inversión más poderosa para transformar una nación. La inseguridad y la violencia que hoy golpean al país no se resolverán únicamente con medidas de fuerza; su solución profunda está en la educación: en la familia, en el barrio, en la escuela, en el magisterio.
Se requiere una política educativa seria, coherente y sostenida, acompañada de un marco legal que promueva no solo derechos, sino también responsabilidades; que nos permita, como sociedad, reeducarnos, sanar y reconstruir el tejido humano.
Ser docente en el Ecuador hoy es, más que nunca, un acto de valentía. Pero también es un acto de esperanza. Y desde esa esperanza —crítica, consciente y comprometida— nace nuestra rebeldía: la de no renunciar jamás a la misión de educar y transformar vidas.
Con profundo afecto. Claudio Torres.
Noticias Zamora
La independencia judicial en Ecuador
Hoy, en esta columna, quiero hablarte de la independencia judicial, y partir con una pregunta, querido lector: ¿estamos ante un sistema que realmente protege la autonomía de los jueces o frente a uno que, en la práctica, la condiciona?
En Ecuador, la justicia atraviesa un momento crítico. Mientras la Constitución reconoce la independencia judicial como uno de los pilares fundamentales del Estado de derecho, en la realidad comienzan a aparecer señales preocupantes que ponen en duda su vigencia efectiva. Jueces cuestionados por el contenido de sus fallos, procesos disciplinarios que desbordan el ámbito estrictamente jurídico y una presión mediática que transforma los casos en verdaderos juicios paralelos configuran un escenario complejo, tenso y profundamente delicado.
Esta columna no pretende defender decisiones judiciales específicas ni justificar actuaciones concretas. Busca, más bien, poner en evidencia una problemática estructural que, de no ser enfrentada con seriedad, amenaza con debilitar uno de los cimientos esenciales de toda democracia: la existencia de una justicia libre, imparcial y verdaderamente independiente.
En un Estado constitucional de derechos y justicia como el Ecuador, la independencia judicial no es un privilegio de los jueces, sino una garantía esencial para la ciudadanía. Implica que quienes administran justicia puedan resolver los conflictos sometidos a su conocimiento con base exclusiva en la Constitución, la ley y su convicción jurídica, sin presiones externas, interferencias políticas, mediáticas o institucionales. En otras palabras, la independencia judicial asegura que las decisiones no respondan a intereses de poder, sino al derecho.
Sin embargo, esta premisa que debería ser incuestionable hoy enfrenta una crisis evidente. La realidad muestra un escenario donde los jueces, lejos de actuar con plena autonomía, se encuentran constantemente expuestos a mecanismos de presión que condicionan su actuación. Esto no solo debilita la función judicial, sino que erosiona la confianza ciudadana en el sistema de justicia.
Uno de los elementos más preocupantes es la utilización de herramientas institucionales para cuestionar decisiones jurisdiccionales. Cuando un juez resuelve un caso en ejercicio de sus competencias, su decisión puede ser impugnada mediante los recursos previstos en la ley. Ese es el camino legítimo dentro de un Estado de derecho. No obstante, lo que se observa en la práctica es algo distinto; decisiones judiciales que generan reacciones inmediatas no en el plano jurídico, sino en el disciplinario o incluso en el mediático.
Instituciones como el Consejo de la Judicatura, encargadas de la administración y disciplina de la Función Judicial, han sido señaladas en múltiples ocasiones por iniciar procesos administrativos contra jueces a raíz del contenido de sus fallos. Esto plantea una pregunta de fondo: ¿puede un juez ser sancionado por el criterio jurídico que adopta en una resolución? Si la respuesta es afirmativa, entonces la independencia judicial deja de existir y se convierte en una ficción.
El Caso denominado Goleada refleja con claridad esta problemática. Más allá de las particularidades del caso, lo que resulta alarmante es la reacción institucional frente a las decisiones adoptadas por los jueces. La intervención de la Fiscalía General del Estado, promoviendo acciones y cuestionamientos públicos, así como la apertura de procesos en el ámbito disciplinario, evidencia un entorno donde el juez no solo debe aplicar el derecho, sino también anticipar las consecuencias personales y profesionales de su decisión.
A esto se suma un factor igualmente determinante, la presión mediática. En la actualidad, los procesos judiciales de relevancia pública son sometidos a un juicio paralelo, donde la narrativa construida por los medios de comunicación influye de manera directa en la percepción social del caso. Este fenómeno genera un ambiente adverso para la labor judicial, pues cualquier decisión que no coincida con la expectativa mediática puede ser interpretada como irregular o incluso corrupta.
El problema no radica en la crítica que es legítima en una sociedad democrática, sino en la forma en que esta crítica se traduce en consecuencias reales para los jueces. Cuando la opinión pública, alimentada por información parcial o sesgada, se convierte en un factor de presión, la independencia judicial se ve seriamente comprometida.
Ergo, el juez que decide actuar conforme a su criterio jurídico enfrenta un dilema complejo; resolver de acuerdo con el derecho o ceder ante las presiones externas para evitar represalias. Y es aquí donde se pone a prueba la solidez del sistema. Un sistema que castiga la independencia y premia la complacencia no puede considerarse un verdadero Estado de justicia.
No se trata de defender decisiones judiciales específicas ni de afirmar que todos los jueces actúan correctamente. El sistema de justicia, como cualquier otro, no está exento de errores o incluso de actos indebidos. Sin embargo, el control de esas actuaciones debe darse a través de los mecanismos legales establecidos, no mediante presiones que desnaturalizan la función jurisdiccional.
La independencia judicial no puede ser entendida como un concepto abstracto o meramente declarativo. Debe materializarse en garantías reales que protejan a los jueces frente a cualquier tipo de injerencia. Esto implica, entre otras cosas, limitar el uso del régimen disciplinario a conductas verdaderamente reprochables y no a la discrepancia jurídica, así como promover una cultura institucional que respete la autonomía de la función judicial.
En definitiva, lo que está en juego no es la estabilidad de un juez en particular, sino la credibilidad de todo el sistema de justicia. Cuando la ciudadanía percibe que las decisiones judiciales responden a presiones y no al derecho, la confianza se desvanece y el Estado de derecho se debilita.
Ecuador enfrenta hoy un desafío importante, decidir si quiere consolidar un sistema de justicia independiente o continuar en una dinámica donde la presión, el miedo y la exposición mediática condicionan la labor judicial. La respuesta a esta cuestión definirá no solo el presente, sino el futuro de la justicia en el país.
-
Entretenimiento5 años agoAdriana Bowen, sobre la cirugía bariátrica: Siento que recuperé mi vida
-
Politica5 años agoEl defensor del Pueblo, Freddy Carrión, fue llamado a juicio en la investigación por el delito de abuso sexual
-
Internacionales4 años agoMuere Cheslie Kryst, Miss Estados Unidos 2019 y presentadora de televisión
-
Internacionales4 años agoTiroteo en concierto en Paraguay deja dos muertos y cuatro heridos
-
Nacionales5 años ago¿Qué hay detrás del asesinato de Fredi Taish?
-
Fashion9 años ago
Amazon will let customers try on clothes before they buy
-
Politica2 años ago‘No soy contratista del Estado’, asegura Topic con certificado de Sercop en mano
-
Politica5 años agoComisión médica pide reforma para los nombramientos de personal de salud
