Nacionales
Desarrollo urbano sostenible aún depende de cumplimiento de planes municipales que no están actualizados y que poco se aplican en la práctica
La expansión de las ciudades ecuatorianas está marcada por los asentamientos irregulares en los que las personas viven en condiciones deplorables hasta que el Municipio correspondiente consolida estas áreas como parte de la zona urbana.
Tras décadas después llega la regularización de los predios, los servicios formales de luz eléctrica, agua potable por red, los sistemas alcantarillado sanitario y pluvial, para finalmente planificar las veredas, bordillos y la pavimentación de las calles.
Hay un desarrollo inverso alimentado por la migración del campo a la ciudad, el abuso de los invasores de tierras que cobran una especie de alquiler a los recién llegados y la especulación en el precio del suelo al alza, sobre todo de los predios más cercanos a las vías principales o la obra pública que se diseña y construye.
Es una situación sujeta a planes de ordenamiento territorial que poco se aplican en la práctica. En la conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre desarrollo urbano sostenible Hábitat III, realizada en Quito en el 2016, se creó una agenda que Ecuador y el resto de países deben cumplir para frenar esa realidad.
Xavier Cobeña, coordinador de proyectos en el país del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU Hábitat), afirma que uno de los propósitos del organismo es la promoción de esta nueva Agenda Urbana, que incluye objetivos como la densificación de las ciudades para frenar un crecimiento horizontal.
“Después de Hábitat III ayudamos al Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) en la elaboración de las guías para la planificación física de las ciudades y colaboramos en el proceso de construcción de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (LOOTUS aprobada en junio del 2016) y posteriormente su reglamento (publicado en abril del 2019). Esto está en proceso de implementación”, dice.
El plazo que dio este marco jurídico para que los Gobiernos autónomos descentralizados municipales y metropolitanos creen sus planes de uso y gestión del suelo feneció el 13 de septiembre de 2021.
La Superintendencia de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo (SOT) creada por la LOOTUS, con sede en Cuenca, es la entidad que hace seguimiento al cumplimiento de este plazo.
“El objetivo es que este sea un instrumento que permita a las ciudades pequeñas e intermedias que tienen un cierto margen de maniobra lograr un desarrollo sostenible porque el crecimiento espontáneo de las ciudades se da por el descuido de las administraciones, pero también por una gran presión económica de las familias que migran del campo a la ciudad, entonces no hay vivienda social y el único mecanismo que encuentran es a través del tráfico de tierras”, sostiene Cobeña.
Una de las opciones amparada en la LOOTUS es que la administración municipal tenga la potestad de hacer declaraciones de reservas de suelo en las zonas hacia donde crece la ciudad, que permitan que el precio de la tierra permanezca estable.
“En las ciudades más grandes como Quito y Guayaquil, donde hay un mercado inmobiliario más dinámico, da la posibilidad de que la administración municipal pueda hacer lo que en otros países se conoce como venta de altura, en nuestra legislación sería la concesión onerosa de derechos que es permitir edificaciones más altas siempre y cuando ese proyecto inmobiliario pueda pagar a la ciudad para poder reinvertir en el equipamiento, la infraestructura”, añade el especialista.
La SOT tiene capacidad sancionadora y su misión es vigilar y controlar los procesos de ordenamiento territorial, uso y gestión de suelo, hábitat, asentamientos humanos y desarrollo urbano, competencia que recae en los Gobiernos autónomos descentralizados (GAD).
“No sé los datos exactos porque aún no han sido publicados, pero sé que muchos de los 221 municipios del país no han cumplido con este plazo. Los más grandes e intermedios sí han cumplido como Quito, Manta y Portoviejo”, dice Cobeña.
Hay casos positivos de aplicación de la LOOTUS en Portoviejo y Cuenca
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Instalar infraestructura con viviendas sociales y que luego lleguen las personas es uno de los objetivos del desarrollo urbano sostenible, es decir, invertir lo que ha ocurrido históricamente con la invasión y el tráfico de tierras.
Hay experiencias positivas en Portoviejo y Cuenca. La Municipalidad de la capital manabita no redefinió sus límites urbanos para frenar un crecimiento de la ciudad sobre las zonas agrícolas.
Al igual que se invierte en proyectos en las áreas de la subcentralidad (en las parroquias) para evitar la expansión de la periferia de Portoviejo sobre zonas agrícolas y de bosques.
“La idea es que la gente del campo llegue a estas parroquias, como Calderón, Riochico o Picoazá, que están a 10, 20 minutos o hasta media hora de Portoviejo, para que puedan trabajar allí sin necesidad de asentarse en la periferia”, dice Cobeña.
Con esto se busca frenar un crecimiento horizontal y desordenado. “Si la tendencia de crecimiento de la mancha urbana se mantiene, en diez años se duplicaría el espacio que ocupa Portoviejo. Esa realidad es mundial y en unos sitios es más intenso que en otros. El fin es que en la misma área vivan más personas, esto ayuda a que las finanzas de los municipios mejoren ya que no construyen muchísimos metros lineales a la redonda de redes de agua y alcantarillado”.
Félix Jaime, subdirector cantonal de planificación urbanística de Portoviejo, afirma que la planificación en la capital manabita empezó en 2014 cuando la administración municipal se enfocó en la investigación y generación de estudios. En ese entonces se culminó el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT).
“Ninguna decisión en el Municipio se tomaba sin sustento. El PDOT fue el primero que incluyó normativa referente a la gestión de riesgos. Luego vino el terremoto (el 15 de abril del 2016), en ese momento se hacía el plan maestro urbano por lo que se cambió todo el enfoque. Hay que planificar de otra forma y se acogió el concepto de ciudad a escala humana, que es diseñar en función del ciudadano, como el que realiza las actividades cotidianas a pie. Priorizar al peatón, al ciclista, al transporte público, los de carga y finalmente a los autos privados. Invertir la pirámide de movilidad”, dice Jaime.
De ahí vino la aprobación de la LOOTUS a nivel nacional. “Entonces vimos una oportunidad de establecer políticas a largo plazo con una vigencia de 12 años. En base a esa ley, todos los PDOT de los Municipios tienen que modificarse e incluir el plan de uso y gestión del suelo (PUGS). Pudimos cumplir y lo terminamos porque ya lo habíamos empezado, nos ayudó la Universidad de Nueva York y la Cátedra Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) de ciudades intermedias sostenibles”, agrega el funcionario.
El PUGS incorpora un nuevo modelo de ciudad que prioriza la sostenibilidad y la resiliencia. “Proteger el ecosistema, garantizar la seguridad alimentaria y la dotación de servicios de infraestructura pública con un crecimiento planificado y ordenado, se priorizan las áreas verdes”, asegura Jaime.
La investigación científica ha sido una de las claves. El estudio de la Universidad de Nueva York sobre la huella urbana revela en base a proyecciones y modelaciones que para el 2050 se perderá casi todo el suelo. “Menos personas consumirán mucho más suelo y la ciudad va a crecer cinco veces del tamaño actual. Con la planificación queremos romper esa tendencia en Portoviejo”, dice Jaime.
Desde ONU Hábitat se habla de ciudades de quince minutos, tiempo máximo que llevaría el traslado desde la vivienda hasta los servicios más importantes, como salud, educación, empleo. Al igual que el crecimiento en altura y el uso de suelos mixtos residencial y comercial, lo que ayuda en la densificación de las ciudades y que las zonas permanezcan activas durante todo el día.
Cuenca ya implementa su plan de uso y gestión del suelo desde antes del plazo fijado en septiembre último por el reglamento de la LOOTUS. Con ello se han ordenado ciertas áreas a través de planes especiales que iban a ser impactadas por proyectos de movilidad, como el tranvía.
“Lo que pasa normalmente es que cuando se anuncia un plan de inversión pública, todas las personas que están alrededor empiezan a especular y no construyen para engordar el precio de los terrenos. Como saben que se ejecutará el proyecto de aquí a seis años entonces especulan. Con los planes especiales se congelan esos valores y se permite que en los lugares por donde pasará el tranvía se entre en un ordenamiento para evitar que haya uso incompatible con lo que se está planteando”, asegura Cobeña.
También tiene avanzado el proceso para conseguir financiamiento externo del proyecto que busca que el centro histórico de Cuenca sea libre de emisiones de gases de efecto invernadero al ambiente, lo que provoca el calentamiento global y deriva en el cambio climático.
Acceso a financiamiento es una limitante
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El desarrollo urbano cuesta, más aún cuando se piensa desde un ámbito sostenible. “No es solo hacer nueva ciudad que es lo que se suele creer, como hacer ciudadelas, sino también es reformar, arreglar o redesarrollar lo ya construido y eso necesita recursos”, afirma José Morales, coordinador del Componente Agenda Urbana Nacional del Programa Ciudades Intermedias Sostenibles de la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ, según sus siglas en alemán).
Una de las falencias de la mayoría de los GAD es su poca capacidad de generar recursos propios y las limitaciones de las asignaciones del Gobierno central. Esto deja sin financiamiento los proyectos que garanticen un desarrollo urbano ordenado y una expansión de la malla de la ciudad con un menor impacto social y ambiental.
“Ninguna ciudad tiene esos recursos. Babahoyo o Nueva York, a ambas les falta plata, se necesita movilizar recursos. Las fuentes normalmente son la recaudación de sus propios impuestos, sin embargo, no es fácil ya que esto depende mucho de la economía, del número de habitantes. Pueden ser urbes con pocos pobladores, pero se necesitan muchos recursos para temas de agua potable, saneamiento, manejo de basura o mitigación de riesgos climáticos”, afirma Morales.
Una de las alternativas es el financiamiento externo al que acceden principalmente a través de créditos los municipios más grandes como Guayaquil, Quito o Cuenca. “La realidad de la gran mayoría de los 221 cantones del país es que no tienen esas posibilidades ni las capacidades de hacerlo”, agrega.
Lo que les queda es buscar financiamiento en el Banco del Estado. Pero una opción es el uso de los fondos climáticos.
El Acuerdo de París por el Clima del 2015 prevé la movilización de recursos de financiamiento climático desde los países desarrollados que más emiten carbono al ambiente hacia las naciones en desarrollo, para que hagan adaptación y mitigación al cambio climático.
“Se han creado varios fondos globales, el más conocido es el Verde del Clima. El problema es que hay dificultades para que los municipios medianos y pequeños del Ecuador accedan”, asevera Morales.
Uno de los factores es la capacidad instalada para aterrizar estos recursos, lo que depende de la estructura institucional local y nacional. “Estos fondos establecen algunas condiciones técnicas específicas. La más básica de todas y una de las más difíciles de comprender es que tienen que ser acciones que tengan un impacto climático”.
Por ejemplo, se tiene que calcular la cantidad de emisiones que se dejará de emitir a la atmósfera con la ejecución del proyecto que se quiere financiar. “Esta capacidad de medir emisiones es algo que muchas veces los municipios no tienen instalada”.
Y los planes tienen que estar vinculados y alineados a la Contribución Nacional Determinada del país, que es el compromiso del Ecuador ante el mundo para reducir sus emisiones y ejecutar acciones de mitigación y adaptación ante el cambio climático.
Colombia, México y Costa Rica están entre los países de la región que más acceden a estos fondos climáticos.
Ecuador ha conseguido financiamiento para conservación de bosques o reforestación, con lo que se compensa determinada cantidad de emisiones de carbono, pero no logra acceder a los fondos que financian el desarrollo urbano sostenible que requiere planes más complejos.
“Los proyectos de infraestructura pueden ser más resilientes al cambio climático, por ejemplo, con el cálculo del tamaño de las tuberías que se necesitan para el alcantarillado pluvial adaptado a los futuros escenarios de mayor cantidad de lluvias, o como son resilientes a sequías”, dice Morales.
El Ministerio del Ambiente es el encargado de aprobar los planes nacionales, como paso previo a conseguir el financiamiento de los fondos globales.
Parte de los estudios realizados en Portoviejo tienen financiamiento externo tradicional, es decir, no de los fondos climáticos.
ONU interviene con proyectos de planificación en Quito y Manta
ONU Hábitat ejecuta dos proyectos en Manabí. El primero es generar desde la Prefectura una planificación provincial junto a los municipios para la ejecución de proyectos que vayan más allá de los límites administrativos.
El otro plan, denominado ‘Ciudades Incluyentes’, se aplica en Manta y Quito con el fin de integrar a la población venezolana a estas urbes destino.
“Se mejora el perímetro urbano y se tiene prevista la construcción de centros de integración en la parroquia San Mateo de Manta y en la zona de Cotocollao en Quito, para que los migrantes conozcan a qué escuela pueden enviar a sus hijos o acceder a un trabajo formal. Es como un lugar que los acoja y les dé ciertas nociones para que se integren”, explica Cobeña.
La meta es terminar los dos centros de aquí al 2023. (I) Fuente: El Universo
Nacionales
UTPL supera las 4.000 publicaciones en Scopus
Más de dos décadas de fortalecimiento de la investigación, formación de talento humano y colaboración con redes científicas nacionales e internacionales respaldan este resultado, que refleja una apuesta sostenida por generar conocimiento de calidad, pertinente y con impacto en la sociedad.
La producción científica de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) ha alcanzado un hito histórico al superar las 4.000 publicaciones indexadas en Scopus, una de las bases de datos bibliográficas de mayor prestigio y rigor a nivel internacional. Más allá de las cifras, este logro refleja el compromiso institucional con la búsqueda de la verdad, la excelencia académica y la generación de conocimiento con sentido humano y utilidad social.
Este hito destaca por un rasgo distintivo del modelo investigativo de la universidad: la apertura y el trabajo en red. Más del 90% de los artículos se ha desarrollado en colaboración con otros investigadores y más del 65% corresponde a alianzas internacionales, conectando el trabajo científico que se realiza desde el sur del Ecuador con centros, institutos y universidades de distintos continentes.
Un esfuerzo sostenido en el tiempo y centrado en las personas
Esta sólida red de cooperación no es un hecho fortuito; es el fruto de más de dos décadas de planificación estratégica centrada en la formación integral del talento humano, el equipamiento de infraestructura científica de vanguardia y la consolidación de proyectos compartidos.
El camino hacia este resultado comenzó con una apuesta decidida por la formación doctoral y la superación continua de sus docentes. Profesores de la UTPL realizaron sus estudios de posgrado en reconocidas universidades de Norteamérica, Sudamérica, Europa y Asia, tejiendo lazos académicos y humanos que posteriormente se tradujeron en proyectos conjuntos, transferencias de conocimiento y publicaciones compartidas.
“Hay mucho trabajo detrás de este logro, un continuo esfuerzo institucional, muchos años en los que la Universidad ha ido dando pasos firmes para consolidar la investigación como un pilar de servicio a la sociedad”, explica el Dr. Pablo Torres Carrión, director de Investigación de la UTPL.
Redes vivas que generan nuevas oportunidades
Esta dinámica colaborativa continúa abriendo horizontes para la investigación nacional. Un ejemplo reciente de esta vitalidad es la participación de la UTPL en tres proyectos seleccionados por el Fondo AVANTE 2026 de CEDIA, los cuales articulan a universidades ecuatorianas con especialistas de Uruguay, España, Perú y Estados Unidos en procesos de formación avanzadas e intercambio científico. Así mismo, en los últimos años se han consolidado proyectos de colaboración internacional que reflejan el esfuerzo institucional hacia el trabajo multidisciplinar y con visión global.
“Estas iniciativas demuestran que las redes internacionales que hemos construido siguen vivas y generando oportunidades reales. El diálogo intercultural y científico con investigadores de todo el mundo nos permite incorporar nuevas perspectivas y proyectar soluciones vanguardistas desde el Ecuador”, señala Torres.
A esta política de formación doctoral se suma la inversión continua en laboratorios con tecnología de punta, el fortalecimiento de los grupos de investigación y la consolidación de capacidades para gestionar proyectos de alto alcance. Este ecosistema ha permitido que las distintas áreas del saber desarrollen investigación especializada y, de manera creciente, abordajes multidisciplinarios para comprender realidades complejas.
La trayectoria investigativa de la UTPL también evidencia una evolución constante hacia el alto impacto. El 64% de las publicaciones científica se ubica en revistas de los cuartiles superiores (Q1 y Q2) de las clasificaciones bibliométricas globales.
Mirada al futuro: trascender hacia la comunidad y la formación doctoral
Fiel a su vocación de servicio y al principio de pertinencia social, la UTPL asume este logro como el punto de partida para nuevos desafíos. El reto actual consiste en lograr que los resultados de la investigación científica trasciendan el ámbito académico tradicional, transfiriéndose de forma directa al sector productivo, a las políticas públicas y al desarrollo de las comunidades.
Paralelamente, la Universidad trabaja en la expansión de su oferta de programas doctorales propios y en la consolidación de líneas institucionales orientadas a resolver problemáticas locales, regionales y globales. En este proceso, los estudiantes de grado y posgrado juegan un rol protagónico, incorporándose activamente a los equipos de investigación para formarse en un ambiente de rigurosidad científica, ética y compromiso humano.
Con este hito, la trayectoria investigativa de la UTPL, desde su visión humanista, continúa construyéndose con nuevos desafíos y oportunidades para generar conocimiento pertinente y amplía la contribución de la ciencia a la sociedad.
Nacionales
Más de 11 millones de medicamentos e insumos se movilizarán hacia las 24 provincias del país
Durante esta semana, el Ministerio de Salud Pública (MSP) planea repartir en las 24 provincias del país sobre 11 millones de unidades de medicamentos, insumos y ayudas técnicas, mediante un presupuesto mayor a USD 1,2 millones. La medida integra la Ruta de la Medicina que la administración estatal ejecuta con el fin de optimizar el surtido en la red sanitaria.
Tan solo entre lunes y miércoles, se despacharon desde la bodega central del Beaterio más de 6 millones de unidades de medicamentos e insumos, equivalentes a USD 752 mil. Para el cierre semanal, se contempla el traslado de 4,9 millones de unidades extra, cotizadas en USD 500 mil.
El cargamento incluye antibióticos, antimicrobianos, antivirales, medicamentos oncológicos y cardiovasculares, analgésicos, antiinflamatorios y anestésicos, además de dispositivos médicos orientados a servicios críticos y de especialidad. Asimismo, los envíos incorporan sillas de ruedas para favorecer la autonomía de personas con discapacidad.
Finalmente, esta iniciativa busca abastecer la red hospitalaria estatal y brindar atención oportuna a la ciudadanía. Para este despliegue, el MSP aplica una planificación técnica de despachos ajustada a los requerimientos de cada zona y su logística.
Nacionales
¿Con cuánta generación termoeléctrica cuenta Ecuador para cubrir la caída de las hidroeléctricas en el estiaje de 2026?
Ecuador ya vive el período de estiaje o época seca, que es cuando los caudales de algunos ríos claves para el sistema eléctrico bajan y se desploma la generación hidroeléctrica.
De ahí que el desafío para el Gobierno de Daniel Noboa es cubrir el hueco que dejarán las centrales hidroeléctricas a medida que avance el estiaje, y así evitar que el país vuelva a vivir cortes de luz como los de 2024.
¿Cuánta energía termoeléctrica tiene Ecuador?
En época de estiaje lo ideal es que el país cuente con suficiente energía termoeléctrica (generada con combustibles fósiles) para cubrir el vacío que dejen las hidroeléctricas. Pero eso no ocurre en Ecuador.
Entre el 1 y el 23 de septiembre de 2026, el país ha contado con una generación termoeléctrica de 875 megavatios de potencia (MW) en promedio, según el Operador Nacional de Electricidad Cenace. Esto equivale a alrededor del 19% de la demanda promedio del país que es de 4.500 MW.
Esto, en un contexto en el que el país perdió temporalmente la generación de la central termoeléctrica Esmeraldas I, de125 MW, tras un incendio registrado en junio de 2026. Por ese incidente, la central estará fuera de operación hasta marzo o junio de 2027.
¿De dónde proviene la generación termoeléctrica?
En Ecuador, el principal combustible para la generación termoeléctrica es el fuel oil. Se trata de un residuo que se obtiene de los procesos de refinación de petróleo en Petroecuador; y aunque es un combustible más barato, es más contaminante.
De los 875 MW de generación termoeléctrica, 587 MW fueron generados con fuel oil; esto es, el 67%.
Le sigue el diésel, que aporta con el 21% de la generación termoeléctrica y el gas, que aporta con un 12%.
El diésel, en cambio, es principalmente importado, pero está cada vez más costoso por el incremento de los precios del petróleo en medio de la guerra entre Irán y Estados Unidos.
En cambio, el gas natural es menos contaminante que el fuel oil y más barato que el diésel, pero es deficitario en Ecuador.
Está aumentando la generación a fuel oil
La generación termoeléctrica comenzó a aumentar desde el 7 de septiembre de 2026, sobre todo, aquella generada en plantas de turbinas a fuel oil. Esto coincide con la fecha en que Ecuador prácticamente dejó de importar electricidad de Colombia, porque los precios se elevaron.
Así, el 6 de septiembre de 2026 la generación de turbinas a fuel oil fue de 216,3 MW y desde el 7 de septiembre fue subiendo hasta llegar al pico de 459 MW el 10 de septiembre. Desde entonces se mantuvo un poco por debajo de los 400 MW, pero volvió a tener un pico el 23 de septiembre y llegó a 445 MW.
Este aumento se debe a que dos barcazas de generación termoeléctrica comenzaron a aportar electricidad al sistema eléctrico nacional desde el lunes 21 de septiembre de 2026. Así lo confirmó a PRIMICIAS el ministro de Energía, Juan Carlos Blum.
Juntas, las embarcaciones tienen capacidad para generar 200 MW.
Blum aclaró que desde el 15 de diciembre de 2026, la generación eléctrica de las barcazas podrá ser utilizada por las empresas de alto consumo que no pudieron implementar 100% de autogeneración, como dispuso el decreto ejecutivo 32.
«Las empresas van a pagar con una nueva tarifa que debe reflejar los costos reales de la operación», añadió.
Actualmente, las empresas pagan una tarifa de alrededor de 12 centavos por kilovatio hora.
Esto, debido a que el Mandato Constituyente 15, de 2008, estableció que para el cálculo de la tarifa eléctrica no se debía considerar costos marginales, ni el gasto en inversión hecha por el Estado para la construcción de las centrales de generación térmica e hidroeléctrica.
De ahí que el Gobierno ha dicho que las empresas que demanden energía de esas barcazas tendrán que pagar una tarifa real; es decir, más alta.
La caída de hidroeléctricas genera una brecha grande
La generación hidroeléctrica entre el 1 y el 13 de septiembre ha sido de 3.577 MW; esto es, el 79% de la demanda.
Pero a medida que avance el estiaje el escenario irá cambiando y el aporte hidroeléctrico irá cayendo. Según Cenace, noviembre de 2026 podría ser el mes más fuerte en este estiaje.
Y el déficit eléctrico que vivirá el país dependerá del clima, que es difícil de predecir, dice el consultor eléctrico Ricardo Buitrón.
Pero un factor de riesgo es que este año el estiaje coincidirá con la llegada del Fenómeno de El Niño, que amenaza con causar sequías en zonas clave de Ecuador.
Por ejemplo, en donde está el complejo Paute Integral (entre Cañar y Azuay), que es el más grande del país.
«Aunque es difícil saber qué tan fuerte será el estiaje este año, la generación termoeléctrica de Ecuador no es suficiente para cubrir caídas drásticas de las hidroeléctricas, como se ha visto en el pasado» Ricardo Buitrón, consultor eléctrico.
Por ejemplo, en 2024, la generación hidroeléctrica se desplomó a 1.789 MW en octubre. Ese mes el país vivió apagones de más de hasta 14 horas.
Se trató de una caída drástica de unos 1.700 MW, tomando en cuenta que la generación hidroeléctrica en el país suele rondar los 3.500 MW en períodos normales.
Y un problema adicional es que la demanda de electricidad ha aumentado desde entonces.
¿Cuánta generación eléctrica adicional se requiere?
El Gobierno hasta ahora ha logrado adjudicar 120 MW para alquiler de nueva generación termoeléctrica, que todavía no ha entrado en operación.
A esto se suman las medidas de desconexión para las empresas con alto consumo de electricidad, que comenzaron el 22 de septiembre, con lo que se reduciría la demanda en alrededor de 129 MW.
Pero si el escenario de 2024 se llegara a repetir, Ecuador requeriría incrementar por lo menos 1.700 MW la generación termoeléctrica para evitar cortes de luz.
Si se mantiene la demanda de 4.400 MW en los meses críticos de estiaje y se dispone de al menos 1.100 MW térmicos y 450 MW de Colombia, se requeriría 2.850 MW hidráulicos, dice Buitrón.
«El problema es que en estiaje, dependiendo de su intensidad, la generación hidroeléctrica podría disminuir a 2.000 MW, con lo cual el déficit sería de 850 MW. Pero, si no se dispone de la venta de electricidad de Colombia el déficit alcanzaría 1.300 MW», añade.
Buitrón explica que según la evolución de los caudales hasta ahora, por ejemplo en la zona del complejo Paute Integral, el escenario no sería tan drástico como el de 2024.
Pero los datos muestran que 2026 sí se pinta como un año más seco que 2025. Por ejemplo, entre el 1 y el 23 de septiembre de 2026, el caudal promedio de la central Mazar, que es clave en el complejo Paute Integral, fue de 54,5 metros cúbicos por segundo (m3/s).
Sin embargo, en septiembre de 2025 el caudal promedio fue de 89,2 m3/s. Fuente: Primicias
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