Connect with us

Noticias Zamora

Club representará a Zamora Chinchipe en competencia internacional de patinaje

Publicado

on

Zachi Xtreme es un club de patinaje zamorano que actualmente se encuentra preparando a alrededor de 30 niños. En los próximos días competirá en el campeonato de la “II Copa Internacional de Patín Recreativo y Patín Profesional, Edición Nuestra Tierra”, que se realizará entre el 13 y 16 de abril del 2023 en la ciudad de Tulcán, provincia del Carchi.

Las categorías que participarán en este torneo son: mini infantil (7 y 8 años), pre infantil (9 y 10 años), infantil (11 y 12) y menores (13 y 14 años) para ‘patín recreativo y profesional’. Jorge Ordóñez, instructor de este club informó los pormenores y la preparación previa a esta competición de carácter internacional que contará con representaciones de países como Colombia, Chile y Perú.

El club se encuentra funcionando en la capital de provincia, alrededor de un año y medio preparando a niños y adolescentes desde cero. Además, en la actualidad se encuentran participando en las ‘válidas’ que realiza la Federación Ecuatoriana de Patinaje.

El instructor invita a la ciudadanía a seguirse sumando para fomentar la cultura deportiva de este deporte que, además esta cosechando resultados positivos en las competencias en las que han participado.

Se encuentran trabajando con la directiva de padres de familia, pero sin la posibilidad de pertenecer a la Federación Deportiva de Zamora Chinchipe, misma que posee 11 disciplinas (ajedrez, atletismo, baloncesto, boxeo, ciclismo, fútbol, levantamiento de pesas, lucha, natación, taekwondo y tenis de mesa), pero sí tienen acceso a las instalaciones del velódromo en el barrio Tunantza para entrenar los días que el clima se los permita, pero en sí, el club funciona con fondos privados.

Algunas empresas zamoranas y ciudadanos, han auspiciado la asistencia de los deportistas a distintas válidas y eventos en los que han participado. “Es un deporte llamativo, con resultados positivos a nivel nacional. Nos encontramos en la lista del top 10 de clubes”, expuso Ordóñez frente a los primeros y segundos lugares que alcanzaron en una competencia reciente en la ciudad de Ambato en las diferentes categorías.

Varios niños, en sus categorías, participaron como mejores deportistas del año, estos logros se reconocen por la acumulación de medallas durante todo el año.

Ha habido efectos negativos pues, en esta disciplina, la mayor parte de eventos, se desarrolla en la parte Norte del país (Imbabura, Pichincha, Carchi y demás), por lo que el instructor menciona que, por la distancia, se complica la movilización, es por ello, que no han podido presentarse a algunas competencias, quitándoles varios puntos para la acumulación final.

Seguirán trabajando para que más deportistas integren este club y de esa forma practiquen de este deporte nuevo en la provincia. Cabe indicar que la vida jurídica de este club se estableció recientemente. Asimismo, dejan las puertas abiertas para más empresas que deseen brindar su apoyo y colaboración.

Los niños tienen edades que oscilan desde los 3 hasta los 10 años de edad. Uno de los requisitos indispensables es que tenga la indumentaria (patines, protecciones como el casco, rodilleras, etc.), posteriormente las inscripciones las pueden hacer a través de internet o en las redes sociales Facebook e Instagram como Zachi Xtreme o al número 0983049328.

El instructor también comentó que están pensando traer el tema de Skateboarding o monopatinaje para que algunos jóvenes lo puedan practicar de forma regular.

Noticias Zamora

El verdadero sentido de la política: servir, transformar y dignificar 

Publicado

on

Por.: Lic. Mario Paz.

Introducción

La política no debería ser motivo de desconfianza, sino de esperanza. Sin embargo, en nuestra realidad, se ha convertido en sinónimo de decepción, promesas incumplidas y oportunidades perdidas. Cada elección despierta ilusiones, pero también arrastra el peso de errores pasados que han debilitado la fe de la ciudadanía en quienes tienen la responsabilidad de gobernar.

Y, sin embargo, la política (en su esencia más noble) no nació para dividir, ni para enriquecer a unos pocos, ni para sostener privilegios. Nació para servir. Para ordenar la vida en sociedad, proteger a los más vulnerables y abrir caminos de progreso para todos. Nació para dignificar la vida humana.

Hoy, más que nunca, urge recuperar ese propósito. Porque cuando la política se desvía de su camino, no solo fallan los gobiernos: fallan las oportunidades, se apagan los sueños y se posterga el futuro de generaciones enteras. No se trata únicamente de una crisis institucional, sino de una crisis de valores, de liderazgo y de responsabilidad colectiva.

El Ecuador atraviesa un momento crítico. La falta de preparación de muchos candidatos, los graves casos de corrupción y la desconfianza en los organismos electorales han llevado a un punto de quiebre. La ciudadanía ya no solo observa: cuestiona, exige y reclama una transformación profunda. No basta con nuevos rostros; se necesitan nuevas formas de hacer política, basadas en la ética, la capacidad y el compromiso real con la gente.

Este no es solo un llamado a quienes aspiran a gobernar. Es también una invitación a cada ciudadano a reflexionar, a asumir su rol y a entender que el futuro no se construye solo desde el poder, sino también desde las decisiones que tomamos como sociedad.

Porque rehabilitar la política no es una opción… es una necesidad. Y hacerlo implica volver a su esencia: servir, transformar y dignificar la vida de todos.

El verdadero propósito de la política: servir y transformar vidas 

Desde sus raíces más antiguas hasta la actualidad, la política tiene un propósito esencial: mejorar la vida de las personas. Ya lo planteaba Aristóteles al afirmar que el fin último de la política es alcanzar el bien común. Bajo esta idea se justifica la existencia del Estado: los ciudadanos cedemos parte de nuestra libertad individual, aceptamos normas, leyes y formas de gobierno, y contribuimos con nuestro trabajo y recursos, con la expectativa legítima de recibir algo a cambio: una vida mejor.

No tendría sentido limitar nuestra libertad si esa cesión de poder no se traduce en bienestar. Lo que buscamos, en esencia, es una vida más digna, segura y próspera. Por ello, la evaluación de cualquier autoridad no debería centrarse en ideologías o etiquetas, sino en una pregunta fundamental: ¿sus decisiones mejoran o empeoran la vida de las personas?

Cuando un gobierno descuida la seguridad, manipula la justicia en beneficio propio o prioriza gastos superficiales por encima de inversiones en educación, salud o infraestructura, el resultado es evidente: la calidad de vida se deteriora. La política, entonces, deja de cumplir su función y se convierte en un obstáculo para el desarrollo.

Un Estado verdaderamente comprometido con su gente debe actuar con justicia e imparcialidad, sin perseguir a quienes piensan diferente. Su tarea es construir condiciones equitativas para todos, donde el progreso dependa del esfuerzo y no de privilegios, influencias o afinidades políticas.

Para lograrlo, existen tres pilares fundamentales que todo gobierno debe garantizar:

  • Seguridad, porque sin ella no hay desarrollo posible. Solo en un entorno seguro las personas pueden estudiar, trabajar, emprender y proyectar su futuro.
  • Justicia, porque una ley que no se cumple pierde su sentido, debilita al ciudadano honesto y fortalece al que actúa al margen de la ley.
  • Obra pública al servicio de la gente, que asegure acceso equitativo a servicios básicos como salud, educación, agua potable, vialidad y conectividad, sin distinción de condición social.

En definitiva, la política consiste en generar las condiciones necesarias para que las personas puedan salir adelante. Cada decisión pública debería responder a una sola interrogante: ¿esto contribuye a que la gente viva mejor?

La verdadera política no se limita a administrar recursos ni a ejercer poder; es, ante todo, un servicio permanente orientado al bienestar colectivo. Su finalidad es reducir desigualdades, garantizar derechos y ampliar oportunidades, construyendo una sociedad más justa e inclusiva.

Cuando se aleja de este propósito, la política pierde su esencia y se transforma en un obstáculo para el progreso. Pero cuando se ejerce con ética, responsabilidad y compromiso, se convierte en una poderosa herramienta de transformación social.

Por ello, es plenamente posible superar el rezago que enfrenta nuestro cantón Zamora, nuestra provincia de Zamora Chinchipe y el Ecuador. El camino pasa por elegir líderes honestos, capaces y con propuestas viables, que no solo comprendan las necesidades de la gente, sino que tengan la voluntad y el liderazgo para impulsar cambios reales en beneficio de todos.

Autoridades con propósito: ética, compromiso y servicio al pueblo

Las autoridades elegidas mediante procesos democráticos no solo deben poseer capacidades técnicas, sino también una sólida formación ética y un profundo sentido de responsabilidad social. Gobernar no es simplemente administrar recursos: es orientar el destino de una sociedad con integridad, visión y sentido humano.

El perfil de un verdadero líder político se construye sobre principios firmes e irrenunciables: la honestidad y transparencia, como base de la confianza ciudadana; la vocación de servicio, priorizando siempre el bienestar colectivo; la capacidad de gestión, que convierte ideas en resultados; la empatía social, que permite comprender las necesidades reales de la población; la visión de futuro, orientada a un desarrollo sostenible; y la coherencia, que alinea las palabras con las acciones.

Un auténtico líder no busca el poder por ambición, sino por compromiso. No ve el cargo como privilegio, sino como responsabilidad. No se sirve del pueblo, sino que sirve al pueblo.

En este sentido, la política puede entenderse como una de las formas más elevadas de servicio a la sociedad, porque su propósito es el bien común. Sin embargo, este ideal no depende únicamente de quienes gobiernan, sino también de la ciudadanía. La corrupción no nace solo en el poder: también se alimenta cuando se normalizan prácticas como la compra de votos. Aceptar dinero o favores a cambio del voto no es un acto menor; es hipotecar el futuro. Quien compra conciencia difícilmente gobernará con honestidad, porque buscará recuperar lo invertido.

Por eso, elegir bien no es solo un derecho: es una responsabilidad moral con el presente y con las generaciones futuras.

A lo largo de la historia, han existido líderes que demostraron que sí es posible ejercer la política con integridad y compromiso social. Nelson Mandela transformó Sudáfrica apostando por la reconciliación y la justicia; José Mujica, en Uruguay, fue símbolo de austeridad y coherencia; y Angela Merkel lideró Alemania con estabilidad y visión estratégica en momentos clave.

También encontramos ejemplos de líderes que impulsaron transformaciones profundas en sus países. Hamad bin Khalifa Al Thani fue el principal artífice de la modernización de Qatar, llevándolo a convertirse en una nación próspera y con altos niveles de desarrollo. Nayib Bukele, en El Salvador, ha liderado una transformación significativa en materia de seguridad y desarrollo, generando una notable reducción de la violencia y renovadas expectativas de progreso. Asimismo, Suharto impulsó en Indonesia un proceso de crecimiento económico sostenido, fortaleciendo sectores clave como la agricultura y la inversión extranjera.

Estos casos, desde distintas realidades y contextos, demuestran que cuando el liderazgo se ejerce con decisión, visión y enfoque en resultados, es posible mejorar la calidad de vida de millones de personas.

La gran lección es clara: la política no es el problema; el problema es cómo se ejerce. Cuando se practica con ética, responsabilidad y compromiso genuino, se convierte en una herramienta poderosa de transformación social.

Hoy más que nunca, se necesita recuperar el valor de la política como servicio. Y eso empieza con líderes íntegros… pero también con ciudadanos conscientes.

Porque el futuro de una sociedad no depende solo de quién gobierna, sino también de quién elige.

La política no es un negocio: es un compromiso con la gente 

El corrupto sigue ganando. No porque sea más capaz ni porque el sistema lo proteja siempre, sino porque, en muchos casos, la sociedad se ha acostumbrado a perder. Se ha normalizado elegir a quienes saquean lo público a cambio de beneficios inmediatos: una calle arreglada en época electoral, un subsidio oportuno, un contrato prometido. Así, el “roba, pero hace algo” termina siendo más aceptado que quien propone con honestidad.

Pero el problema no es solo el corrupto. Es también el votante que lo justifica, el empresario que financia campañas a cambio de favores y el ciudadano que se conforma con migajas. Cuando la corrupción deja de escandalizar, avanza; cuando se vuelve costumbre, se institucionaliza.

Hemos sido testigos de grandes avances tecnológicos y científicos, pero también de un preocupante deterioro de los valores éticos. La corrupción en distintos niveles de gobierno no solo frena el desarrollo, sino que deja un mensaje devastador a las nuevas generaciones: que todo tiene precio. Lo más grave es el conformismo social, al punto de considerar “normal” que se exijan porcentajes ilegales en contratos públicos y “extraño” que alguien actúe con honestidad.

No podemos esperar que quienes han convertido la política en un negocio sean quienes la dignifiquen. La responsabilidad recae en una ciudadanía consciente, capaz de unirse para cerrar el paso a los mercaderes de la política y abrir espacio a líderes honestos y comprometidos.

Uno de los mayores desafíos actuales es erradicar la idea de que la política es un medio para enriquecerse. La corrupción debilita las instituciones, destruye la confianza y profundiza la desigualdad. Frente a ello, es necesario recuperar el verdadero sentido de la política: la rentabilidad social.

Esto significa que toda decisión pública debe medirse por su impacto en la vida de las personas. No basta con evaluar cuánto cuesta una obra, sino cuánto mejora la educación, la salud, la seguridad y las oportunidades. Cuando los recursos públicos se administran con responsabilidad y transparencia, se convierten en motores de desarrollo; cuando se desvían para intereses personales, generan pobreza, inequidad y frustración colectiva.

Como advertía Voltaire, quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo cualquier cosa por dinero. Por ello, quien tenga un apego desmedido por lo material no debería participar en política, porque corre el riesgo de convertir el poder en un medio de beneficio personal.

La calidad de la política también depende de la calidad de nuestras decisiones como ciudadanos. Hay quienes votan con conciencia y visión de futuro, pero también quienes lo hacen por conveniencia, por resentimiento o por interés inmediato. Sin exigencia ciudadana no hay desarrollo; sin principios, las decisiones colectivas pierden rumbo.

No faltan quienes entienden la política como un espacio para la confrontación destructiva, la descalificación o el espectáculo. Sin embargo, gobernar no es improvisar ni experimentar: requiere preparación, liderazgo y, sobre todo, integridad. Los pueblos que continúan eligiendo populismo, dádivas y mediocridad, difícilmente superarán problemas como la inseguridad, el desempleo o la falta de servicios básicos.

La corrupción no solo se expresa en grandes escándalos; también vive en pequeñas acciones cotidianas: aprovecharse de un error para beneficio propio, irrespetar normas básicas, aceptar u ofrecer sobornos, difamar para obtener ventaja. Estas prácticas, por pequeñas que parezcan, erosionan los cimientos de la convivencia social.

Por eso, la lucha contra la corrupción debe ser integral. No basta con exigir cambios en los gobernantes; es necesario también transformar nuestras propias conductas como sociedad. Debemos dejar de admirar la riqueza obtenida de manera ilícita y empezar a valorar la honestidad, el esfuerzo y la coherencia.

Es tiempo de unirnos para rehabilitar la política, entendida como un servicio al pueblo y no como un negocio. Solo así podremos construir una sociedad donde la dignidad no tenga precio y donde el poder esté verdaderamente al servicio del bien común. 

Realidades que duelen: los desafíos que el Ecuador y Zamora ya no pueden esperar 

El Ecuador atraviesa una crisis compleja que no solo es económica, sino también social y moral. A diario, la ciudadanía enfrenta una realidad marcada por la inseguridad, el desempleo, la desigualdad y la pérdida progresiva de valores que sostienen la convivencia social.

La delincuencia ocupa titulares constantes, mientras fenómenos como la violencia contra la mujer, el tráfico de sustancias sujetas a fiscalización y el subempleo reflejan profundas fallas estructurales. A esta situación se suma un problema adicional: la confrontación política estéril. En lugar de construir soluciones, ciertos actores políticos han optado por la descalificación y la violencia contra quienes piensan diferente, debilitando aún más la institucionalidad democrática.

Uno de los problemas más alarmantes del país es la desnutrición infantil. En el Ecuador, aproximadamente 1 de cada 4 niños menores de cinco años padece desnutrición crónica, lo que lo ubica entre los países con mayores índices en Sudamérica. Esta realidad no solo afecta el presente de miles de niños, sino que compromete el futuro del país.

La desnutrición tiene consecuencias profundas: limita el desarrollo cognitivo, reduce el rendimiento escolar y disminuye la productividad en la vida adulta. Además, genera importantes pérdidas económicas debido al aumento del gasto en salud, la repitencia escolar y la menor capacidad productiva de la población.

Este problema no depende únicamente de la alimentación. Está estrechamente vinculado al acceso a agua potable, servicios de salud, educación familiar y condiciones adecuadas de cuidado en los primeros años de vida. Es en esta etapa (especialmente hasta los dos años) donde se desarrolla la mayor parte del cerebro humano, lo que hace indispensable una intervención oportuna y sostenida.

Por ello, es urgente consolidar una verdadera política de Estado que enfrente la desnutrición infantil de manera integral, articulando esfuerzos entre el Gobierno Central, los Gobiernos Autónomos Descentralizados y el sector privado.

A nivel nacional, los principales problemas pueden resumirse en: deterioro de la vialidad urbana y rural, altos niveles de desempleo y subempleo, creciente inseguridad, elevados índices de pobreza y extrema pobreza, insuficiente inversión en obra pública y endeudamiento interno y externo desmesurado.

En el ámbito local, el cantón Zamora refleja muchas de estas problemáticas, pero también presenta desafíos específicos que requieren atención urgente. Entre los principales se encuentran: sistemas de alcantarillado sanitario y pluvial obsoletos y en mal estado, vialidad urbana y rural deteriorada, aceras y bordillos destruidos, espacios públicos abandonados, falta de oportunidades de empleo, inseguridad creciente, deficiencia en el alumbrado público y altos niveles de pobreza y extrema pobreza.

Estos problemas no son únicamente cifras o diagnósticos técnicos; representan la realidad diaria de miles de ciudadanos que ven limitadas sus oportunidades de desarrollo y bienestar.

Frente a este escenario, la política no puede seguir siendo indiferente ni superficial. Debe convertirse en una herramienta efectiva para identificar, priorizar y resolver estos desafíos con responsabilidad, planificación y compromiso social. Solo así será posible transformar estas realidades y construir un futuro más digno para todos.

Elegir con conciencia: el primer paso para cambiar la historia 

En la naturaleza, los grupos siguen a los más fuertes, a los más preparados, a quienes tienen la capacidad de proteger y guiar. Ninguna manada confía su destino a líderes débiles o incapaces. Sin embargo, los seres humanos, muchas veces, hacemos lo contrario.

Con frecuencia confundimos el ruido con liderazgo, el espectáculo con capacidad y las promesas con resultados. Se aplaude al más carismático, al más “generoso” en campaña, al que enciende emociones, aunque carezca de preparación para administrar lo público. El resultado es predecible: comunidades con gran potencial, pero mal dirigidas, sin rumbo claro ni visión de futuro.

El problema no es únicamente de quienes aspiran al poder, sino también de cómo elegimos. Muchas decisiones electorales se toman desde la emoción, la necesidad inmediata o el enojo, y pocas desde la reflexión. Mientras esto no cambie, seguiremos entregando nuestro futuro a líderes que buscan el poder por interés personal y no por compromiso con su pueblo.

Equivocarse es parte de la condición humana; persistir en el error es lo que realmente nos perjudica. Permitir que gobiernen los menos capaces, los corruptos o los improvisados es renunciar, como sociedad, a nuestro propio desarrollo.

Elegir bien no es solo un acto político, es un acto de responsabilidad y de amor por nuestra gente: por nuestros hijos, por nuestros mayores y por el futuro de nuestra tierra. Cada voto es una decisión trascendental que define el rumbo de una comunidad.

Por eso, antes de elegir, debemos hacernos preguntas fundamentales:

¿Tiene este candidato la capacidad para administrar?

¿Ha demostrado integridad en su vida pública o privada?

¿Actuará en función del bien común o de intereses personales?

La calidad de los gobernantes está directamente relacionada con la calidad de las decisiones de los ciudadanos. En este sentido, la participación consciente e informada es clave para construir una verdadera política al servicio del pueblo.

De cara a los procesos electorales, es fundamental adoptar una actitud crítica y responsable. Algunas pautas esenciales incluyen:

  • Investigar la trayectoria de los candidatos, más allá de su imagen de campaña.
  • Evaluar propuestas concretas, realistas y viables.
  • Analizar su coherencia entre discurso y acciones pasadas.
  • Evitar el voto emocional basado en populismo o desinformación.
  • Priorizar el bien común por encima de beneficios inmediatos.

Como bien señala José Mujica, quien ofrece regalos para obtener apoyo no actúa como líder, sino como un comerciante de la política. Aceptar dádivas a cambio del voto no solo compromete la decisión individual, sino también el futuro colectivo.

Es momento de actuar con conciencia. El voto no es un simple papel: es el timón que orienta nuestro destino. Elegir con responsabilidad implica rechazar la corrupción, la improvisación y el oportunismo, y apostar por la capacidad, la honestidad y el compromiso.

Solo cuando aprendamos a elegir con criterio, con dignidad y con visión de futuro, podremos construir una sociedad más justa, donde la política recupere su verdadero sentido: servir al pueblo y mejorar la vida de todos.

Conclusión

La política no está condenada a ser sinónimo de corrupción, engaño o fracaso. Está llamada a ser, por el contrario, una de las expresiones más nobles del compromiso humano con el bienestar colectivo. Cuando se ejerce con integridad, tiene la capacidad de cambiar destinos, cerrar brechas y abrir oportunidades donde antes solo había abandono.

Pero ese cambio no ocurrirá por inercia. No vendrá de discursos vacíos ni de promesas repetidas. Nacerá únicamente cuando exista una decisión firme (tanto de quienes gobiernan como de quienes eligen) de hacer las cosas de manera diferente.

Hoy tenemos dos caminos: seguir normalizando la mediocridad, la corrupción y el conformismo, o asumir con valentía la responsabilidad de transformar nuestra realidad. No hay punto intermedio. Cada voto, cada decisión y cada actitud suma o resta en la construcción del país que queremos.

Recuperar la política es, en el fondo, recuperar la dignidad. Es entender que el poder no es un privilegio, sino una responsabilidad sagrada con la gente. Es dejar atrás el interés personal para poner en el centro el bien común. Es construir, desde la ética y la conciencia, una sociedad donde el progreso no sea un privilegio de pocos, sino un derecho de todos.

El futuro no está escrito. Se decide. Y se decide hoy. Que nuestras acciones estén a la altura de ese desafío. Que no volvamos a elegir desde la resignación, sino desde la convicción. Que no aceptemos menos de lo que merecemos como sociedad.

Porque cuando la política se pone verdaderamente al servicio del pueblo, no solo transforma gobiernos… transforma vidas.

Continuar Leyendo

Noticias Zamora

CNE actualiza calendario electoral y fortalece acciones en Zamora Chinchipe de cara a las elecciones seccionales y del CPCCS

Publicado

on

En el marco de una entrevista, Leonardo Maza, director provincial del Consejo Nacional Electoral (CNE) en Zamora Chinchipe, dio a conocer los principales avances y disposiciones relacionadas con el calendario electoral para las elecciones seccionales y de los miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS).

El funcionario informó que el Pleno del CNE, en uso de sus atribuciones constitucionales y legales, resolvió actualizar el calendario electoral, estableciendo que los comicios se desarrollarán el próximo 29 de noviembre de 2026. Esta decisión ha implicado que las 24 delegaciones provinciales del país ajusten sus cronogramas de trabajo y fortalezcan su operatividad institucional.

Maza destacó que el organismo electoral cuenta con la experiencia necesaria para enfrentar este proceso, recordando que en el último año se ejecutaron varios eventos electorales, entre ellos un referéndum y consulta popular. En este contexto, aseguró que el equipo técnico en Zamora Chinchipe está altamente capacitado y dispone de la logística y tecnología necesarias para garantizar un proceso transparente y eficiente.

Cambios de domicilio electoral
Como parte de las actividades en ejecución, el CNE informó que el plazo para el cambio de domicilio electoral rige hasta el 17 de abril de 2026. Este trámite permite a los ciudadanos votar en el lugar más cercano a su residencia actual. Posterior a esta fecha, los cambios no serán considerados para el presente proceso electoral.

El servicio se encuentra habilitado en las nueve cabeceras cantonales de la provincia, principalmente en los bajos de los municipios, en horario de 08h00 a 17h00, de lunes a domingo. En la ciudad de Zamora, el trámite se realiza en la delegación provincial. Asimismo, está disponible la modalidad en línea, requiriendo únicamente la cédula de identidad y no mantener multas pendientes con el organismo electoral.
El director provincial advirtió que el CNE realizará verificaciones in situ en los casos donde se detecten incrementos inusuales de cambios de domicilio. En este sentido, señaló que existe una alerta en una jurisdicción parroquial donde el porcentaje supera el 10%, lo que podría derivar en la reversión de registros irregulares, conforme a la normativa vigente.

Democracia interna y registro de candidaturas
En cuanto al proceso electoral, se informó que las democracias internas de las organizaciones políticas se desarrollarán entre el 18 de junio y el 2 de julio de 2026, etapa en la que deberán elegir a sus candidatos. Posteriormente, la inscripción de candidaturas se efectuará del 2 al 17 de agosto.

Maza enfatizó que el acompañamiento del CNE en estos procesos es obligatorio, garantizando transparencia y legalidad. Además, reiteró que las organizaciones políticas deben cumplir con estos requisitos para habilitar la inscripción de sus postulantes.

Capacitación y organización electoral
El calendario contempla también la selección de 2.674 miembros de juntas receptoras del voto el próximo 2 de septiembre, quienes serán notificados y capacitados entre septiembre y noviembre. Este proceso es fundamental para asegurar la correcta ejecución del sufragio y el conteo de votos.

Asimismo, se coordina de manera articulada con instituciones como Policía Nacional, Fuerzas Armadas, entidades de salud, educación y organismos de socorro, con el objetivo de garantizar la seguridad y logística del proceso electoral.

Cambios en representación cantonal
El CNE informó que, debido a factores demográficos, se han producido cambios en la representación de concejales en el cantón Yantzaza. En este caso, se modifica la distribución entre concejales urbanos y rurales, en función del crecimiento poblacional y la actualización de las bases de datos electorales.

Llamado a la participación y respeto
Finalmente, el director provincial hizo un llamado a los actores políticos y a la ciudadanía a participar con responsabilidad, promoviendo una campaña basada en el respeto, el debate de ideas y la inclusión. En particular, enfatizó la importancia de erradicar la violencia política de género y fomentar la participación equitativa de mujeres en los procesos electorales.

“La democracia debe construirse con respeto, transparencia y participación. Nuestro compromiso es garantizar que cada voto sea respetado y que la ciudadanía confíe en el proceso electoral”, concluyó.

Continuar Leyendo

Noticias Zamora

El Pangui ejecuta obra de electrificación con inversión no reembolsable

Publicado

on

La Alcaldía de El Pangui, continúa fortaleciendo el desarrollo urbano y la seguridad ciudadana a través de la ejecución del proyecto de iluminación y electrificación, impulsado gracias a un convenio estratégico entre el GAD Municipal y la empresa minera Lundin Gold, financiado con recursos no reembolsables por un monto de USD 281.773,57.

Izabone Castillo, fiscalizadora de la obra, explica que el proyecto contempla la colocación de 135 nuevos postes y la instalación de 7.086 metros lineales de redes de baja y media tensión, con un plazo de ejecución de 90 días. Estas características permitirán optimizar el servicio y ampliar la cobertura de alumbrado en zonas prioritarias del cantón.

Los trabajos se desarrollan en sectores clave como: la avenida 13 de Mayo, el barrio Reina del Cisne (calles Cornelio Troya, Amazonas y Hermanos Camaño), y en el sector de La Recta.

Esta obra representa un avance significativo en materia de seguridad y desarrollo local. Así lo manifiesta Edy Abarca, emprendedor local cuyo negocio se ubica en la Av. 13 de Mayo, ella destaca que la inversión en alumbrado público incide positivamente en la seguridad ciudadana y dinamiza la actividad económica del sector.

Por su parte, otra beneficiaria, Maritza Salinas, expresó su agradecimiento al ayuntamiento, resaltando la voluntad institucional de ejecutar obras que, si bien no son competencia directa del GADM, evidencian el compromiso de la actual gestión por mejorar la calidad de vida de la población.

Paralelo a esta obra de electrificación el ayuntamiento ejecuta un proyecto en el barrio Chuchumbletza (parroquia El Guismi) con recursos propios. A esto se suman los tres proyectos adicionales enfocados en electrificación y alumbrado público en Tundayme, con el apoyo de ECSA, también recursos no reembolsables, lo que se traduce a un cantón libre de deuda.

Con estas acciones, la institución municipal de la “Orquídea de la Amazonía”, ejecuta 5 proyectos de electrificación de manera simultánea reafirmando así su compromiso de velar por el desarrollo cantonal, priorizando obras que garantizan el bienestar, la seguridad y mejores condiciones de vida para todos sus habitantes.

Continuar Leyendo

Trending

Derechos reservados El Amazonico