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Zamora: 476 años de historia, obras y desafíos hacia el futuro 

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Por Mario Paz

Introducción 

A lo largo de 476 años, la ciudad de Zamora ha sido testigo y protagonista de una historia que combina herencia, naturaleza y esfuerzo humano. Fundada en 1549, en la confluencia de ríos y montañas que dan paso a la Amazonía ecuatoriana, esta tierra se ha forjado entre la abundancia de sus recursos, la calidez de su gente y los retos propios de su geografía y de su destino.

Zamora no es solo la capital de una provincia; es el corazón verde del sur del Ecuador, cuna de biodiversidad, cultura y esperanza. Su historia refleja los ciclos de crecimiento, transformación y lucha de una ciudad que, pese a las adversidades, mantiene viva su identidad y su vocación de progreso. En su territorio conviven la tradición y la modernidad, la herencia andina y la esencia amazónica, la memoria de sus fundadores y la visión de un pueblo que no se resigna al estancamiento.

Este artículo busca rendir homenaje a Zamora en su nuevo aniversario de fundación, destacando los hitos de su historia, las obras emblemáticas que marcaron su desarrollo, los desafíos que enfrenta en la actualidad y la visión de futuro que necesita para alcanzar un desarrollo sostenible, inclusivo y digno.

Al recorrer sus calles, sus ríos y sus montañas, comprendemos que Zamora es más que un punto en el mapa: es un símbolo de resiliencia y belleza natural. Su gente, con su trabajo, creatividad y espíritu solidario, continúa escribiendo la historia de esta tierra de aves  y cascadas. Hoy, más que nunca, Zamora merece ser pensada con orgullo, recordada con gratitud y proyectada con visión hacia el porvenir.

 

Fundación de Zamora: fecha y quienes la fundaron

 

La ciudad de Zamora, cabecera cantonal y capital de la provincia de Zamora Chinchipe, tiene sus orígenes en el siglo XVI, durante el proceso de exploración y colonización de la región amazónica por parte de los españoles.

La tradición histórica más aceptada establece su fundación el 6 de octubre de 1549, aunque existen diferentes versiones sobre los protagonistas de este acontecimiento.

Según los cronistas, la iniciativa correspondió al capitán Hernando de Benavente, quien, en cumplimiento de órdenes de Alonso de Mercadillo, dispuso el establecimiento de la población entre los ríos Zamora y Yacuambí, con el nombre de Zamora de los Alcaides. No obstante, otras fuentes mencionan la participación de Hernando de Barahona, lo que demuestra la diversidad de testimonios que rodean los orígenes de la ciudad.

El historiador Alfonso Anda Aguirre, citando al obispo Jorge Mosquera, aporta una evidencia documental relevante: el religioso afirmó haber visto el acta original de fundación (traída desde España por un fraile franciscano), en la cual se lee:

“En el nombre de Dios Todopoderoso, estando juntos y reunidos los capitanes Alonso de Mercadillo, Juan de Salinas Loyola, Hernando de Benavente y Hernando de Barahona, hoy primer domingo de octubre de 1549, determinaron fundar y fundaron, en nombre de su majestad, la ciudad de Zamora.” En síntesis, la ciudad de Zamora fue fundada el 6 de octubre de 1549 por los capitanes Alonso de Mercadillo, Juan de Salinas Loyola, Hernando de Benavente y Hernando de Barahona, en nombre de la Corona Española, marcando el inicio de una historia que une la tradición andina con la esencia amazónica.

Población,  economía y actividades productivas

La ciudad de Zamora se asienta en la hoya del río que lleva su nombre, en la confluencia de los ríos Bombuscaro y Jamboé, a 920 metros sobre el nivel del mar. Su ubicación entre los Andes orientales y la Amazonía ecuatoriana le otorga una geografía montañosa y de gran biodiversidad, además de retos de conectividad y planificación territorial.

El cantón Zamora pertenece a la provincia de Zamora Chinchipe y ocupa una superficie aproximada de 184.600 hectáreas, lo que representa el 18% del territorio provincial. Está conformado por las parroquias urbanas Zamora y El Limón, y las rurales Cumbaratza, Guadalupe, Imbana, Sabanilla, San Carlos de las Minas y Timbara. Según el INEC (2010), la población alcanzaba los 25.500 habitantes, cifra que aumentó a más de 30.000 en 2020, reflejando un crecimiento sostenido y una tendencia de expansión urbana.

El clima predominante es tropical megatérmico húmedo, con variaciones según la altitud (entre 800 y 3.600 m s. n. m.), lo que genera diversos pisos ecológicos y suelos fértiles aptos para la producción agrícola.

La economía cantonal es diversa y combina actividades tradicionales y emergentes. El sector agropecuario constituye la base económica, con cultivos de yuca, plátano, sacha inchi, café, cacao y caña de azúcar, además de una ganadería orientada al consumo local. Las parroquias de Imbana, Guadalupe y Cumbaratza destacan por su mayor superficie cultivada, mientras que San Carlos de las Minas concentra actividades mineras, y Sabanilla y Timbara se orientan a la ganadería y el turismo.

La minería, tanto legal como informal, ha tenido gran impacto en la economía local, generando empleo pero también desafíos ambientales y sociales. El comercio y los servicios se concentran en la cabecera cantonal, donde Zamora actúa como centro administrativo y comercial para los cantones vecinos. En los últimos años, el turismo ecológico ha cobrado relevancia gracias a la cercanía con el Parque Nacional Podocarpus y otros atractivos naturales, consolidándose como un sector con alto potencial de desarrollo sostenible.

Sin embargo, persisten limitaciones estructurales como la falta de cadenas de valor organizadas, escaso acceso a tecnologías de procesamiento y una red vial deficiente, especialmente en zonas rurales, lo que restringe la competitividad y la comercialización de productos locales.

En síntesis, Zamora se configura como un territorio de transición entre la sierra y la Amazonía, donde la riqueza natural y cultural convive con desafíos de infraestructura, sostenibilidad y planificación, aspectos fundamentales para su proyección futura.

Principales iconos turísticos

Zamora, conocida como la “Capital Ecológica del Ecuador”, se distingue por la riqueza de su entorno natural y cultural. Su ubicación estratégica, en la transición entre los Andes y la Amazonía, le confiere un paisaje de gran belleza, donde ríos cristalinos, montañas cubiertas de neblina y una biodiversidad excepcional se convierten en sus mayores atractivos. Estos elementos, junto con su herencia cultural mestiza e indígena, conforman una oferta turística diversa que representa tanto el pasado histórico de la región como su proyección hacia el futuro.

El Parque Nacional Podocarpus es el principal referente turístico y ecológico del cantón y de toda la provincia de Zamora Chinchipe. Este parque nacional, compartido con la provincia de Loja, es considerado uno de los lugares de mayor biodiversidad del país. Alberga bosques nublados, lagunas de origen glaciar, cascadas y una amplia variedad de especies de flora y fauna, muchas de ellas endémicas. Ríos de agua limpia como el Bombuscaro, el Jamboé, el Kantzama, entre otros, donde se puede disfrutar de sus refrescantes aguas, senderos ecológicos, observación de aves y actividades de educación ambiental.

Las cascadas y balnearios naturales, como La Poderosa, La Chismosa, El Aventurero y El Velo de Novia, complementan la oferta con espacios para el turismo recreativo y de aventura, donde la naturaleza y la comunidad local se integran. Estos lugares, además de su valor paisajístico, son utilizados para el baño, caminatas, fotografía y descanso familiar, convirtiéndose en puntos de encuentro entre la naturaleza y la comunidad local.

En el centro urbano, destacan obras emblemáticas como el Reloj Gigante y el Malecón de la Biodiversidad, que embellecen la ciudad y fortalecen la identidad zamorana.

La cultura, gastronomía y artesanías reflejan la herencia de los pueblos Shuar, Saraguro y Mestizo, con tradiciones culinarias (como el ayampaco y la chicha de yuca) y artesanías elaboradas con materiales naturales que expresan la cosmovisión amazónica.

Finalmente, el turismo ecológico y comunitario gana protagonismo mediante proyectos locales que promueven la conservación ambiental y el desarrollo sostenible, integrando a los visitantes en experiencias auténticas y respetuosas con la naturaleza.

En conjunto, los íconos turísticos de Zamora simbolizan la armonía entre naturaleza, historia y cultura, y su preservación constituye un pilar esencial para el futuro desarrollo sostenible del cantón. 

Visión de futuro para Zamora 

La visión de futuro para Zamora debe orientarse hacia un desarrollo integral, sostenible y humano. Esto implica combinar el progreso económico con la equidad social y la conservación ambiental, construyendo una ciudad moderna, inclusiva y con identidad. Zamora tiene el potencial de convertirse en el destino turístico del sur del Ecuador si se planifica con visión, transparencia y compromiso ciudadano.

En primer lugar, resulta indispensable impulsar obras de infraestructura prioritarias que respondan a necesidades largamente postergadas: la construcción del paso lateral, del hospital y del nuevo cementerio; la mejora de la vialidad urbana y rural; la edificación de un refugio de animales; la creación de una nueva terminal terrestre; la reconstrucción y equipamiento del relleno sanitario; y la ejecución del Plan Maestro de Agua Potable, Alcantarillado Sanitario y Fluvial, acompañado de programas de regeneración urbana que embellezcan y ordenen la ciudad.

El deporte y la cultura deben ocupar un lugar central en la agenda del desarrollo local. Implementar actividades permanentes en todo el cantón fortalecerá la salud física, mental y emocional de los habitantes, especialmente de los jóvenes, ayudándolos a adquirir hábitos saludables y a alejarse del consumo de alcohol, tabaco y drogas, así como del uso excesivo del celular.

En el ámbito institucional, Zamora necesita adoptar un nuevo modelo de gestión municipal, basado en la eficiencia, la calidad y la transparencia. La automatización de los procesos y trámites permitirá que la ciudadanía acceda a los servicios municipales desde sus hogares, ahorrando tiempo y dinero, y fomentando una relación más ágil y confiable entre el municipio y la comunidad.

El cuidado ambiental debe ser un eje transversal de toda política pública y en la Zamora mirando al futuro, no puede ser la excepción.

La mayor oportunidad para reducir el desempleo y la pobreza es convertir a Zamora en el principal destino turístico del sur del Ecuador, aprovechando su biodiversidad, sus encantos naturales, su cultura y su hospitalidad. El turismo sostenible genera empleo autónomo, dinamiza la economía local y fortalece el sentido de pertenencia.

De igual manera, es fundamental impulsar la agroecología y fortalecer las cadenas de valor de productos emblemáticos como el cacao fino, la mora, la balsa, el sacha inchi, el café de altura y otros productos amazónicos, generando mayores ingresos rurales y reduciendo la presión sobre los ecosistemas. En paralelo, se debe regular y formalizar la actividad minera, asegurando controles ambientales estrictos y promoviendo alternativas económicas para las comunidades afectadas.

Finalmente, para que Zamora se proyecte con optimismo hacia el futuro, la ciudadanía deberá ejercer un voto responsable en 2027, eligiendo autoridades con liderazgo, conocimiento y probidad. Es momento de dejar atrás los ciclos de improvisación, populismo, corrupción y estancamiento representados por figuras políticas que han frenado el desarrollo local desde 2014. Solo así Zamora podrá convertirse en el cantón próspero, sostenible y digno que su gente merece.

Obras abandonadas en la última década 

La gestión pública requiere continuidad, planificación y compromiso con el bienestar ciudadano. Un gobernante responsable debe reconocer la importancia de dar seguimiento a los proyectos iniciados por sus antecesores, pues una obra inconclusa no genera beneficios y representa un desperdicio de recursos públicos. Sin embargo, en Zamora ha prevalecido una práctica lamentable: el abandono de obras por motivos políticos o personales. El celo partidista, el orgullo y la falta de visión han llevado a que sucesivas administraciones desestimen proyectos muy necesarios para la sociedad Zamorana.

Zamora se ha convertido en uno de los cantones con mayor número de obras inconclusas. Algunos alcaldes, en lugar de culminar proyectos iniciados en gestiones anteriores, han optado por emprender nuevas iniciativas, dejando estructuras a medio construir y afectando directamente a la ciudadanía. A continuación, se mencionan algunas de las obras abandonadas o inconclusas en los últimos once años de administración municipal:

  1. Complejo Recreativo El Bombuscaro, iniciado durante la administración del Dr. Ángel Ortiz Yangari (1988–1992), continúa sin concluirse pese a su relevancia como espacio de recreación y encuentro social.
  2. Proyecto El Tejar, impulsado en la alcaldía del Ing. Víctor Eugenio Reyes Zúñiga (1996–2005). Solo se construyó el reloj gigante; el resto del proyecto permanece inconcluso.
  3. Proyecto Social de Vivienda Virgen del Carmen, ubicado detrás del estadio con pista atlética, fue iniciado durante la gestión del Ing. Smilcar Rodríguez Erazo (2009–2014). Tras su salida, el terreno fue invadido con fines políticos y dio origen al actual asentamiento humano conocido como La Invasión. Las familias que habitan en el sector carecen de servicios básicos y viven en condiciones precarias, pese a que el proyecto cuenta con una ordenanza vigente. Las autoridades han argumentado que el terreno se encuentra en litigio, aunque el fiscal Eduardo Moreno aclaró que dicha investigación no impide que el Municipio continúe los trámites urbanísticos correspondientes.
  4. Centro Recreacional Los Toboganes, construido originalmente por Predesur y luego gestionado para su traspaso al municipio y remodelación bajo la administración del Ing. Smilcar Rodríguez Erazo (2009–2014). Actualmente, se encuentra en completo abandono.
  5. El Campo de Aviación de Cumbaratza, incorporado a los bienes municipales durante la administración 2009–2014, constituyó en su momento un importante avance para la conectividad aérea de Zamora. Gracias a las gestiones del Ing. Smilcar Rodríguez Erazo, el predio (originalmente propiedad del Ministerio de Defensa) fue donado al Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Zamora, permitiendo así su adecuación y posterior calificación como Aeródromo de Cumbaratza.

Lamentablemente, tras el cese de las operaciones aéreas, la infraestructura del aeródromo sufrió un progresivo deterioro. Hoy, las instalaciones se encuentran abandonadas, varios bienes han sido sustraídos y este predio, que alguna vez representó una puerta de conexión al desarrollo y al turismo, hoy permanece en un estado de deterioro total.

  1. Proyecto Chorillos, iniciado bajo la administración del Ing. Víctor Eugenio Reyes Zúñiga (1996–2005). De acuerdo con informes de la Contraloría, se invirtieron aproximadamente 13 millones de dólares en una obra que actualmente se encuentra abandonada y sin utilidad para la comunidad.
  2. Centro Recreacional Santa Elena (Lagunas del Bombuscaro), también impulsado por el Ing. Smilcar Rodríguez Erazo (2009–2014), permanece inconcluso y no ofrece todos los servicios previstos en su diseño original.

Estas obras representan solo una muestra del abandono que caracteriza a la infraestructura pública del cantón Zamora, que es la capital de la provincia de Zamora Chinchipe y que paradogicamente es el mas descuidado y desatendido. A ello se suma el deterioro visible de parques, avenidas, aceras, bordillos y predios que son competencia de la muniicpalidad. Los socavones en las calles, el desorden urbano, la falta de limpieza y mantenimiento, y la ausencia de planificación son hoy una constante en Zamora. Esta situación refleja no solo la falta de continuidad administrativa, sino también la mediocridad e ineficiencia que han marcado las últimas gestiones municipales, particularmente la actual, liderada por el señor Manuel González Salinas.

Alcaldes desde 1967 y sus obras emblemáticas que marcaron el desarrollo de Zamora

Desde la instauración del régimen municipal moderno en Zamora, en 1967, distintas administraciones han contribuido (con mayor o menor acierto) al desarrollo urbano, social y económico del cantón. A lo largo de más de cinco décadas, cada alcalde ha dejado su huella mediante la ejecución de obras públicas que, en conjunto, han configurado la identidad y la infraestructura actual de la ciudad.

A continuación, se presenta una reseña de los principales alcaldes de Zamora y las obras más representativas de sus gestiones:

Alcaldes desde 1967 hasta 2027

 

Víctor Reyes Cardenas 1967-1970; Telmo Salas Boada 1970-1972; Carlos Calderón Paz y Miño 1972-1974; Hermel Iñiguez 1974-1977; Servio Antonio Maldonado Paz 1977-1978; Jose Coronel 1978-1978; Víctor Hugo Arias Benavides 1978-1983; Ricardo Apolo Berrú 1983-1984; Héctor Apolo Berrú 1984-1988; Ángel Ortiz Yangari, 1988-1992; Hernán Valarezo soto 1992-1996; Víctor Eugenio Reyes Zúñiga 1996-2005;  Héctor Apolo Berrú 2005-2009; Smilcar Rodríguez Erazo 2009-2014; Héctor Apolo Berrú 2014-2019; Manuel González Salinas 2019 2027.

 

Principales obras de los Alcaldes den cantón Zamora

 

Obras De Hugo Arias Benavidez (fue Alcalde por 5 años): Coliseo central de deportes, Terminal Terrestre, Cementerio general, Camal Municipal (El Remolino), Edificio Municipal (frente al parque central), en  Cumbaratza construyo el mercado,  parque y casa comunal.

 

Obras De Héctor Apolo Berrú (fue Alcalde por 14 años): Inicio la construcción del Coliseo de Guadalupe, Reconstrucción del parque central de Zamora, parque de San Carlos de la Minas, Asfalto (sin alcantarillado) de la vía a las Ballenas y la calle Víctor Eugenio Reyes, Planta de tratamiento de aguas servidas Santa Elena y Tunantza, paso elevado UE 12 de Febrero, paso lateral de Guadalupe, Estadio sintético del parque Lineal, Estadio sintético de Cumbaratza, Estadio sintético de San Carlos de las Minas, Cancha sintética de la escuela Eloy Alfaro en convenio con el  Distrito de Educación, relleno sanitario (vía al Genairo)  y la construcción de algunas obras menores como cubiertas.

 

Obras De Ángel Ortiz Yangari (fue Alcalde por 4 años): Complejo recreacional el  Bombuscaro, El puente de la unidad Provincial fue construido en los periodos de Ángel Ortiz (consiguió el financiamiento) y Hernán Valarezo lo construyó, construcción del primer relleno sanitario (ubicado en la Chacra), Los parques de Timbara y el Limón, otras obras menores en los barrios del cantón Zamora.

 

Obras De Eugenio Reyes Zúñiga (fue Alcalde por 9 años): El centro comercial Reina del Cisne (mercado central), Nuevo sistema de agua y planta de tratamiento para Zamora, El Reloj gigante, El Redondel El Minero, La  Chapetona y la Etnia Shuar, Coliseo de Cumbaratza, Estadio y pista atlética Virgen del Carmen de Zamora, Alcantarillado y electrificación de la avenida del ejército, entre otras obras necesarias del sector rural.

 

Obras De Smilcar Rodríguez Erazo (fue Alcalde por 5 años): Segunda etapa del parque lineal de Zamora, Feria Libre, Centro recreacional Santa Elena (las lagunas del Bombuscaro), remodelación del centro recreacional los Toboganes (construcción hecha por Predesur), Relleno sanitario en San Francisco de Namirez Alto, Fabrica de adoquines ubicada en Namirez, Camal Municipal (junto al recinto ferial de Cumbaratza), Aeródromo de Cumbaratza (pista de Cumbaratza), Puente metálico une los barrios El Remolino y Yaguarzongo, Puente metálico las Ballenas (rio Bombuscaro),  Torre II del Municipio de Zamora (Gestión para su titularidad a nombre del Municipio de Zamora), Redondel El Corroncho,  Terminación Coliseo de Guadalupe, Centro de atención prioritaria para atención a personas vulnerables y con discapacidad (casa de acogimiento frente a la feria Libre), Proyecto social de vivienda Virgen del Carmen (en la actualidad invadido), Cambio de tubería matriz de asbesto cemento del agua potable, desde la captación San Rafael de El Limón hasta planta de tratamiento La Albernia, Alcantarillado y planta de tratamiento de Timbara y Piuntza, construyó bajo convenio el Velódromo, ejecutor Ec Estratégico, otras obras menores como cubiertas.

 

Obras De Manuel González Salinas (fue 5 años de Concejal y va más de 6 años de alcalde): Remodelación Mercado Central Comercial que fue construido por el Ing. Víctor Eugenio Reyes Zúñiga 1996-2005, Remodelación del estadio Reina del cisne, Puente tipo Velero, Puente frente a la Feria Libre, remodelación de la avenida del ejército, entre otras obras menores como cubiertas.

Cabe señalar que acceder a información completa y oficial sobre las obras municipales resulta complejo. El limitado registro histórico y la falta de transparencia institucional dificultan obtener datos precisos. Por ello, la información aquí presentada se ha recopilado mediante consultas a fuentes oficiales y testimoniales, procurando la mayor exactitud posible.

 

Conclusión

 

Zamora, tierra de ríos, montañas y cascadas, es más que una ciudad: es un símbolo de resistencia, esperanza y renovación. Su historia —tejida entre la herencia de sus fundadores, la riqueza natural que la rodea y el esfuerzo constante de su gente— refleja el espíritu de una comunidad que, pese a las dificultades, nunca ha dejado de avanzar.

A lo largo de casi cinco siglos, Zamora ha sido testigo de transformaciones profundas. Las obras emblemáticas que marcan su desarrollo son testimonio del compromiso de quienes soñaron con una ciudad moderna y próspera; sin embargo, las obras inconclusas y los retos actuales nos recuerdan que el progreso exige visión, continuidad y liderazgo responsable.

Hoy, frente a un futuro desafiante, Zamora necesita recuperar su identidad y fortalecer su rumbo. La planificación urbana, la transparencia institucional, el impulso al turismo sostenible, la agroecología y la protección ambiental deben convertirse en los pilares de una nueva etapa de desarrollo.

El porvenir de Zamora dependerá, en última instancia, del compromiso de sus habitantes y de la calidad de sus decisiones colectivas. Solo una ciudadanía informada, participativa y orgullosa de su historia podrá transformar esta tierra de encantos naturales en un verdadero modelo de bienestar y sostenibilidad.

Que el legado de 1549 inspire a las generaciones presentes y futuras a construir una Zamora digna, próspera y eterna.

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Crónica de dos días de búsqueda, esperanza y dolor en las aguas del río Zamora

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EL RÍO QUE GUARDA EL SILENCIO

Por Diario El Amazónico | Reportaje Especial

Hay tragedias que irrumpen con estruendos capaces de estremecer ciudades enteras. Otras, en cambio, llegan envueltas en un silencio tan profundo que nadie alcanza a comprender que la vida acaba de cambiar para siempre.

La madrugada del sábado fue una de esas.

Mientras el reloj avanzaba sobre las primeras horas del día, la Troncal Amazónica permanecía casi vacía. La neblina descendía lentamente sobre las montañas de Zamora Chinchipe y el viento apenas rozaba la vegetación que bordea la carretera entre los sectores de Namírez y Mejeche. Eran las 00:10 minutos.

O al menos eso parecía.

Una cámara de seguridad de una vivienda registró lo que hoy constituye una pequeña pista del vehículo que se dirigía hacia Zamora.

En la grabación únicamente se observa el destello de sus luces atravesando la oscuridad. El automotor circula aparentemente con normalidad. No existen maniobras bruscas. No se aprecia un exceso de velocidad. Nada hace presagiar una tragedia.

Entonces ocurre algo casi imperceptible.

Un sonido que rompió el silencio.

En el vídeo, se escucha un estruendo fuerte. Es un ruido que advierte una tragedia.

Es ahí, un trabajador sale de la vivienda, se dirige al lugar y evidencia del accidente, el es Manuel Calle, en ese momento se quedó frío sin saber que hacer, justo pasa una persona en moto y pide auxilio, y es él quien avisa sobre el accidente.

Nadie imagina que, en ese preciso instante un vehículo acaba de abandonar la carretera para precipitarse por una pendiente de aproximadamente 150 metros hasta el río Zamora.

Un perro comienza a ladrar con insistencia.

Como si hubiese visto lo que ningún ser humano alcanzó a observar.

«Hay silencios que anuncian tragedias. Hay ladridos que terminan convirtiéndose en el único testimonio de una noche que jamás volverá a repetirse.»

 

La primera evidencia

Con los minutos de desesperación apareció la primera certeza.

En el borde de la vía fue localizada la placa del vehículo.

Aquella pequeña lámina metálica se convirtió en la primera prueba física de que algo grave había ocurrido durante la madrugada.

Desde ese momento comenzó una carrera contra el tiempo.

Bomberos, rescatistas, policías y ciudadanos descendieron hasta las orillas del río Zamora convencidos de que cada minuto podía marcar la diferencia.

Pero la naturaleza tenía otros planes.

El río no solamente es profundo.

Es un río impredecible.

Su corriente golpea con fuerza contra las enormes rocas, forma remolinos y arrastra sedimentos que reducen completamente la visibilidad bajo el agua. En el sitio donde se presumía estaba el vehículo, la profundidad alcanzaba entre siete y nueve metros.

El escenario reunía prácticamente todas las condiciones de una operación de rescate de alta complejidad.

Cada descenso implicaba un riesgo.

Cada decisión debía tomarse con precisión.

Porque en un río como el Zamora, un error puede convertir a un rescatista en otra víctima.

 

La otra batalla

Mientras los equipos de emergencia analizaban estrategias, en la superficie comenzaba otra lucha mucho más silenciosa.

La de dos familias.

Esperar también agota.

No saber consume lentamente la esperanza.

Cada mirada hacia el río parecía una pregunta sin respuesta.

Cada minuto prolongaba la angustia.

Cada llamada telefónica alimentaba la ilusión de recibir finalmente una buena noticia.

«El agua seguía su camino.

Las horas también.

Pero para dos familias el tiempo había dejado de avanzar aquella madrugada.»

Durante toda la jornada del sábado decenas de ciudadanos llegaron hasta el lugar.

Muchos ofrecieron ayuda.

Otros llevaron alimentos y agua para los rescatistas.

Algunos simplemente permanecieron observando el río en silencio, comprendiendo que existen momentos en los que la solidaridad también consiste en acompañar.

 

Cuando un pueblo decide no rendirse

La complejidad del rescate hizo que familiares y amigos solicitaran el apoyo de buzos especializados provenientes de otras provincias.

Las condiciones del río exigían experiencia, equipos adecuados y procedimientos técnicos que minimizaran el riesgo para quienes descendían al agua.

La solidaridad volvió a aparecer.

Marcelo Tapia, representante de la empresa Boga, Marlon Cruz, conocido empresario, pusieron a disposición maquinaria de mayor capacidad para apoyar las labores.

Ese gesto fue recibido con gratitud por ciudadanos y familiares, conscientes de que toda ayuda representaba una nueva posibilidad de encontrar el vehículo.

El domingo amaneció distinto.

El cielo permanecía despejado.

El clima ofrecía una pequeña tregua.

Era una oportunidad que no podía desperdiciarse.

 

La tarde que parecía terminar sin respuestas

Con el paso de las horas la desesperación comenzó nuevamente a ganar terreno.

El domingo avanzaba y el río continuaba guardando su secreto.

La incertidumbre volvía a instalarse entre quienes permanecían observando desde la orilla.

Fue entonces cuando una familiar se acercó a uno de los responsables del operativo y preguntó si las labores concluirían por ese día.

La respuesta fue inmediata.

—No. Vamos a seguir trabajando. Tenemos que darle hasta las últimas horas de la tarde.

Aquellas palabras devolvieron la esperanza.

Poco después, una intensa lluvia volvió a caer sobre el lugar.

Pero nadie abandonó el operativo.

Mientras el agua descendía desde las montañas, los equipos continuaban realizando barridos sobre el río utilizando embarcaciones y un ancla especialmente adaptada para intentar localizar el vehículo.

Intento tras intento.

Una y otra vez.

Por momentos parecía que el ancla encontraba algún obstáculo.

Luego volvía a soltarse.

La expectativa crecía.

La incertidumbre regresaba.

Hasta que finalmente ocurrió.

El ancla quedó firmemente enganchada.

Nadie quiso celebrar demasiado pronto.

Era necesario confirmar que realmente se trataba del vehículo.

Entonces uno de los buzos, asegurado mediante técnicas de rescate y sujeto a una línea de seguridad, descendió lentamente siguiendo la cuerda.

El río intentó arrastrarlo.

La corriente golpeaba con fuerza.

La visibilidad era prácticamente nula.

Pero, después de algunos minutos bajo el agua, llegó la confirmación.

Era el vehículo.

El buzo aseguró una segunda cuerda para reforzar el amarre y permitir la extracción sin que el cable cediera por el peso o la fuerza de la corriente.

A las 18:45, aproximadamente, comenzó una de las maniobras más delicadas de todo el operativo.

Dos máquinas trabajaron de manera sincronizada.

Rescatistas coordinaban cada movimiento.

Cada metro que ascendía el vehículo parecía detener el tiempo.

Hasta que finalmente emergió del río.

El silencio volvió a imponerse.

Junto al automotor fue recuperado el cuerpo de una de las víctimas.

Se trataba de Jhon Collaguazo.

Durante algunos instantes muchos pensaron que las dos personas serían encontradas en el interior.

Pero la esperanza volvió a transformarse en incertidumbre.

Solo estaba uno.

La otra persona sigue desaparecida.

Los abrazos dieron paso nuevamente al llanto.

Las lágrimas regresaron a las familias.

Los amigos guardaron silencio.

Nadie encontraba palabras suficientes para aliviar un dolor que aún permanecía incompleto.

 

La búsqueda continúa

La noche cayó sobre el río Zamora.

El operativo fue suspendido únicamente por razones de seguridad.

La decisión fue clara.

Al amanecer, la búsqueda continuará.

Horas más tarde, la esposa de la persona que aún permanece desaparecida utilizó sus redes sociales para hacer un llamado desesperado.

Pidió a la ciudadanía colaborar observando las orillas del río.

Solicitó ayuda.

Agradeció cada gesto de solidaridad recibido durante esos dos días.

Su mensaje resumía el sentimiento de toda una familia que aún espera volver a encontrar a uno de los suyos.

 

Una lección para las instituciones

Más allá del dolor, esta tragedia deja una reflexión que trasciende el hecho noticioso.

Los rescates en ríos  requieren equipamiento especializado, tecnología, embarcaciones adecuadas, sistemas de anclaje, dispositivos de localización subacuática y capacitación permanente.

La valentía de los bomberos y rescatistas quedó demostrada una vez más.

Sin embargo, el compromiso humano no puede seguir reemplazando a la inversión institucional.

Garantizar mejores herramientas no solo incrementa las posibilidades de salvar vidas, sino que también protege a quienes diariamente enfrentan escenarios donde cada decisión puede significar la diferencia entre regresar a casa o convertirse en otra víctima.

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Dos personas permanecen desaparecidas tras accidente de tránsito en Cumbaratza

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La madrugada de este sábado 1 de agosto, aproximadamente a las 00:10, se ha registrado un aparatoso accidente de tránsito en el sector Mejeche, perteneciente a la parroquia Cumbaratza, en la Troncal Amazónica.

De acuerdo con la información preliminar, el vehículo se habría precipitado aproximadamente 120 metros por una pendiente hasta caer en las aguas del río Zamora. En el lugar únicamente se han encontrado restos del automotor, lo que evidencia la magnitud del siniestro.

Hasta el momento, dos personas permanecen desaparecidas. Equipos del Cuerpo de Bomberos de Zamora y Yantzaza mantienen intensas labores de búsqueda y rescate en la zona con la esperanza de localizar a los ocupantes.

Se espera que en las próximas horas se emita información oficial sobre el avance de las operaciones de búsqueda.

Diario El Amazónico continuará informando conforme se conozcan nuevos detalles de este lamentable hecho.

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Noticias Zamora

El chantaje y la proscripción: el libreto para ahogar la democracia

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Por: Alonzo Cueva Rojas

Las declaraciones del ministro del Interior son una alerta grave. Exigir que alcaldes y prefectos se alineen con el pensamiento oficial es una postura antidemocrática y una muestra de totalitarismo. Una responsabilidad elemental es coordinar acciones por el progreso del país, pero otra actitud muy distinta es intentar anular la diversidad de opinión y la libertad política.

El gobierno central y las autoridades locales (GAD) tienen la obligación de unirse para dar respuestas reales a la población. Esta cooperación técnica e institucional debe enfocarse en áreas urgentes, sin importar banderas partidistas, como: Coordinar planes firmes para devolver la tranquilidad a los territorios, garantizar escuelas dignas, atención médica y medicinas, proteger a los sectores vulnerables y erradicar la pobreza, entre otros.

Ecuador es un país diverso, intercultural y plurinacional, marcado por diferencias geográficas, culturales y generacionales. Cualquier gobernante debe estar listo para ejercer su función dentro de esa diversidad. Querer imponer un pensamiento único es una aberración política que jamás dará resultados positivos. La alienación no es la solución; el camino seguirá siendo el ejercicio democrático del poder.

Detrás del discurso de la alineación opera un crudo condicionamiento. Es un secreto a voces que a los alcaldes y prefectos con altas opciones de reelección se les presiona con una consigna clara: o se postulan con el partido de gobierno, o les congelan los fondos y les arman problemas legales usando de forma selectiva a la justicia.

A esto se suma la proscripción de líderes sociales y la eliminación de organizaciones políticas de oposición. Al dejar a los líderes legítimos sin casillero electoral, el régimen les cierra el camino. Ante este atropello, muchas autoridades terminan claudicando, disimulando su sumisión por temor a perder su libertad o poner en riesgo a sus familias.

Gobernar mediante el miedo y anular a los rivales destruye la libertad de todo el pueblo ecuatoriano.

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