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Opinión

Si el candidato no ofrece cambios en el sistema político, no merece nuestro voto

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Santiago Basabe / Politólogo, profesor de la Universidad San Francisco de Quito, analista político y Director de la Asociación Ecuatoriana de Ciencia Política (Aecip)

Ahora que la segunda vuelta está tan cerca, es hora de que los candidatos presenten al país una propuesta clara de cambios al sistema político nacional. Esta no es una cuestión superficial. Si queremos que la economía o la seguridad mejoren es imprescindible que modifiquemos las reglas del juego político. Con el tipo de representación que ahora tenemos, sobre todo en la Asamblea Nacional, las probabilidades de tener una legislación acorde a las necesidades del país serán mínimas. Por ello, si Noboa o González no se pronuncian respecto a dar un giro en la institucionalidad política que nos gobierna, debemos pensar seriamente en la conveniencia o no de darles el voto.

Uno de los aspectos más importantes dentro del conjunto de cambios institucionales que requiere el país tiene que ver con la profesionalización de la actividad política. En otras palabras, es imprescindible contar con personas que sean políticos de carrera, provistos de destrezas para legislar o fiscalizar. Sin ese punto de partida, cualquier esfuerzo desde lo económico o lo social será insuficiente. Dicho de otra forma, hay que generar los incentivos necesarios para que a la Asamblea Nacional lleguen quienes se han formado para cumplir ese rol.

Esta afirmación no se refiere a exigir títulos académicos a los candidatos, desde luego. La afirmación se refiere, esencialmente, a contar con asambleístas que tengan la suficiente experiencia para hacer leyes y controlar los posibles excesos de los otros poderes del Estado. Eso se consigue permitiendo la reelección legislativa. Aunque esta reforma no es la única que se debe propiciar para elevar el desempeño de la Asamblea Nacional, es una de las más relevantes.

Sobre este punto, ni Noboa ni González han dado un criterio. Hay que exigirles, por tanto, un pronunciamiento al respecto. Si no lo hacen, hay que pensar dos veces antes de entregarles el voto.

La reelección legislativa es importante porque es de las pocas vías a través de las que el asambleísta adquiera experiencia. Si cortamos la posibilidad de que esa experiencia crezca, e impedir la reelección por más de una ocasión es una forma de hacerlo, entonces no debería extrañarnos que la legislación aprobada sea incongruente con otros dispositivos normativos, que tenga errores gramaticales o que, en lo de fondo, contenga disposiciones que no guardan coherencia con la realidad social que se busca regular. Por ello es que los presidenciables deberían decirnos claramente si creen o no en la necesidad de permitir la reelección legislativa sin mayores restricciones.

Aunque suena poco popular decirlo, renovar permanentemente a quiénes forman parte de la Asamblea Nacional no es buena idea. No me refiero a que no se verifiquen procesos eleccionarios, desde luego. Me refiero a que el continuo cambio de rostros en la legislatura no solo desalienta la formación de políticos de fuste, diestros en legislar y fiscalizar, sino que atenta además contra la posibilidad de generar agendas de políticas públicas que, en muchos de los casos, están basadas en la confianza entre legisladores.

Al igual que en cualquier otro espacio de socialización, cuando la interacción entre asambleístas se da por más tiempo, aumenta la credibilidad de unos respecto de otros, con la consiguiente repercusión en el establecimiento de diferentes tipos de acuerdos legislativos.

Aunque el solo hecho de permitir la reelección legislativa sin mayores límites no va a modificar del todo el juego político en el país, sí sería una contribución importante a que la vida pública mejore en alguna medida.

Dado que los ciudadanos poco podemos hacer para propiciar este tipo de cambios, la obligación de Noboa y González es hablar sobre estos temas a la ciudadanía y asumir una posición clara al respecto. De nada sirve que los presidenciables tengan propuestas en lo económico o lo social si, al mismo tiempo, no disponen de un guion específico en lo político. Permitir o no la reelección legislativa debe ser parte de dicho guion. Si el candidato no señala nada al respecto o evade asumir una posición, esa es una clara muestra de por quién no debemos votar. Fuente: Primicias

Opinión

Familia y escuela juntas hacia el éxito escolar

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Por Mario Paz. Lic. Mg.

Introducción

El inicio de un nuevo año escolar es más que el regreso a las aulas; es el punto de partida de un camino que recorreremos juntos, familias, docentes y estudiantes. Cada comienzo trae consigo sueños, expectativas y desafíos, y solo con compromiso y trabajo en equipo podremos transformarlos en logros y aprendizajes significativos.

La escuela no es una isla: necesita del acompañamiento constante de los padres y del esfuerzo responsable de los estudiantes. La familia, por su parte, encuentra en la institución educativa un aliado para la formación académica y humana de sus hijos. Y los docentes, con su guía y vocación, se convierten en el puente que une conocimiento, valores y crecimiento personal.

Este artículo busca reflexionar sobre las claves que garantizan un año escolar exitoso: la importancia de la planificación, el seguimiento académico, la rendición de cuentas, el acompañamiento familiar y la construcción de un clima escolar y hogareño lleno de respeto, confianza y motivación. Cuando cada actor asume su papel, se crea la sinergia perfecta para alcanzar el verdadero objetivo de la educación: formar seres humanos íntegros, responsables y felices.

Inicio de este nuevo ciclo escolar

Las actividades escolares en 6.700 instituciones educativas fiscales del régimen Sierra-Amazonía, año lectivo 2025-2026, iniciarán el lunes 1 de septiembre de 2025, de manera escalonada y de acuerdo al siguiente cronograma: Bachillerato (1ro., 2do. y 3ro. cursos) e Inicial (Grupo de 3 y 4 años) ingresarán el 1 de septiembre. EGB Superior (8vo., 9no. y 10mo. grados) y Preparatoria (1er. grado) el 2 de septiembre y EGB Media (5to., 6to. y 7mo. grados) y EGB Elemental (2do., 3ro. y 4to. grados) lo harán el 3 de septiembre.

Alrededor de 1,7 millones de estudiantes inician este nuevo año lectivo y culmina el 26 de junio de 2026. En total, los estudiantes tendrán 200 días de clases divididos en tres trimestres.

Trabajo en equipo entre Padres de Familia, Docentes y Estudiantes 

El éxito del inicio del año escolar no depende únicamente del esfuerzo individual de los estudiantes, sino también de la colaboración activa entre padres de familia y docentes. Este trabajo en equipo constituye una base sólida para crear un entorno de confianza y apoyo que favorezca el aprendizaje y el desarrollo personal.

Los padres, como primeros formadores, tienen la responsabilidad de acompañar el proceso educativo desde casa, mostrando interés por las actividades escolares, supervisando el cumplimiento de tareas y fomentando hábitos de estudio. Por su parte, los docentes orientan y guían el aprendizaje, adaptando estrategias pedagógicas que respondan a las necesidades de cada alumno. Los estudiantes, en este esquema, asumen el papel central: comprometerse con su formación, desarrollar autonomía y participar activamente en su propio proceso.

Cuando los actores de esta trilogía educativa se comunican en forma fluida y trabajan de manera conjunta, se previenen problemas académicos,  de comportamiento, de asistencia a clases y se fortalecen valores como la responsabilidad, el respeto y la cooperación. En definitiva, la alianza entre familia, escuela y estudiantes es un pilar esencial para garantizar un inicio de año escolar exitoso y con proyección hacia un aprendizaje integral.

Planificación y organización del tiempo

La organización del tiempo es un aspecto clave para lograr un inicio de año escolar exitoso. Establecer rutinas diarias bien estructuradas permite que los estudiantes desarrollen hábitos de disciplina, responsabilidad y puntualidad, elementos fundamentales en su formación académica y personal.

En las mañanas, contar con una planificación que contemple la hora de levantarse, el aseo personal, la colaboración en las tareas del hogar, un desayuno nutritivo, la preparación del material escolar y el tiempo necesario para trasladarse a la institución educativa, asegura que los estudiantes lleguen puntuales y con una actitud positiva.

Durante las tardes, es recomendable organizar espacios para el almuerzo, el descanso y la participación en actividades extracurriculares que complementen su desarrollo integral, como deportes, cultura o idiomas. Posteriormente, dedicar un tiempo fijo para la realización de las tareas escolares y preparar la mochila, los útiles y el uniforme para el día siguiente evita contratiempos y fomenta la responsabilidad.

Finalmente, las noches deben reservarse para compartir en familia (conocer los problemas del día y buscar la solución), cenar y descansar con suficiente anticipación. De esta manera, los estudiantes podrán levantarse con energía y motivación para afrontar una nueva jornada de aprendizaje.

Cabe resaltar que es responsabilidad directa de los padres de familia garantizar que sus hijos cumplan con estas rutinas, acompañándolos en la creación de hábitos saludables y velando por su asistencia responsable y puntual a la institución educativa.

Libreta de calificaciones: rendición de cuentas

La libreta de calificaciones que se entrega en cada trimestre es mucho más que un simple documento con notas; constituye un verdadero tablero de control donde se refleja el compromiso de todos los actores educativos: docentes, estudiantes, padres de familia y autoridades. A través de ella podemos saber si avanzamos en la dirección correcta o si es necesario realizar ajustes que permitan alcanzar el éxito académico.

Cuando un estudiante obtiene buenas calificaciones, demuestra un buen comportamiento y mantiene altos niveles de asistencia, significa que existe un trabajo conjunto y responsable entre la familia y la escuela. Cada logro refleja disciplina, acompañamiento y amor.

Por el contrario, si la libreta revela dificultades, no debe interpretarse como un motivo de culpa o señalamiento únicamente hacia el estudiante. Más bien, debe verse como una oportunidad para reflexionar, reconocer responsabilidades y asumir compromisos. Los padres de familia, en especial, debemos fortalecer la autoestima de nuestros hijos, brindarles confianza y, sobre todo, ofrecerles un amor incondicional que les dé la seguridad necesaria para mejorar.

La libreta de calificaciones, en definitiva, es una herramienta de rendición de cuentas que nos invita a revisar nuestro rol dentro del proceso educativo. Lejos de ser un fin en sí misma, se convierte en un medio para crecer, corregir y construir juntos el camino hacia el éxito escolar y personal de nuestros hijos.

Seguimiento y acompañamiento, garantía de éxito académico

La educación es un proceso continuo que exige presencia y compromiso de los padres de familia. No basta con matricular a los hijos en la institución educativa: es fundamental acompañarlos de manera constante a lo largo del año lectivo. Esto implica asistir a reuniones, participar en la entrega de libretas, dialogar con los maestros, dar seguimiento al rendimiento académico, al comportamiento y a la asistencia, así como involucrarse en las actividades académicas, culturales, sociales y deportivas en las que participan los estudiantes.

El impacto del acompañamiento familiar en la vida escolar es profundo y evidente. Los niños y jóvenes que sienten el respaldo de sus padres desarrollan mayor seguridad en sí mismos, adquieren disciplina, muestran una actitud positiva hacia el estudio y fortalecen su autoestima. Un padre o madre que se interesa por las tareas, que mantiene comunicación con los docentes y que reconoce los logros, se convierte en un motor de motivación y en un factor decisivo en el éxito académico de sus hijos.

Por el contrario, la ausencia de seguimiento familiar suele traducirse en falta de interés por el aprendizaje, problemas de conducta, bajo rendimiento e incluso en riesgo de abandono escolar. Los estudiantes que no cuentan con este apoyo sienten que su esfuerzo pasa desapercibido y pierden el sentido de responsabilidad y pertenencia hacia la escuela.

En definitiva, el acompañamiento cercano y comprometido de los padres de familia no solo facilita la detección temprana de dificultades, sino que también garantiza el éxito académico y personal de los estudiantes. La educación, entendida como un proceso que se vive día a día desde septiembre hasta junio, requiere que estemos presentes del primer al último día, construyendo juntos el camino hacia el futuro de nuestros hijos.

Importancia de un buen clima escolar y familiar

El inicio de un nuevo año lectivo representa una oportunidad para fortalecer los lazos entre la familia y la institución educativa. Uno de los factores más determinantes para el éxito académico y personal de los estudiantes es la construcción de un buen clima tanto escolar como familiar.

En la escuela, un ambiente positivo se traduce en respeto, confianza y colaboración entre directivos, maestros y estudiantes. Cuando las reglas son claras y se aplican con justicia, se fomenta la convivencia armónica, se reducen los conflictos, el acoso escolar y se promueve la inclusión de todos los miembros de la comunidad educativa. Además, la práctica de estrategias como los círculos restaurativos favorece el diálogo, la escucha activa y la resolución pacífica de las diferencias.

De igual manera, en el hogar es esencial que los padres generen un entorno donde predominen el respeto, la motivación y el apoyo. Una familia que escucha, aprueba y valora a cada uno de sus integrantes brinda seguridad emocional, lo que se refleja en un mejor desempeño escolar y en el desarrollo integral de los hijos.

En conclusión, el buen clima escolar y familiar no es un aspecto secundario, sino la base sobre la cual se construyen aprendizajes significativos, valores sólidos y relaciones humanas sanas. Cuando escuela y familia se unen en esta tarea, se garantiza una formación más completa y una experiencia educativa enriquecedora para todos.

Conclusión

El inicio de un nuevo año escolar nos recuerda que la educación es un camino compartido, donde cada paso cuenta y cada actor cumple un papel fundamental. Padres, docentes y estudiantes estamos llamados a trabajar en unidad, con responsabilidad y compromiso, para que este proceso no solo se traduzca en buenas calificaciones, sino también en la formación de seres humanos solidarios, innovadores y justos.

La planificación del tiempo, la rendición de cuentas, el acompañamiento constante y la construcción de un buen clima escolar y familiar son pilares que aseguran un desarrollo académico sólido y una convivencia armónica. Si cada uno asume con seriedad su tarea, podremos prevenir dificultades, superar obstáculos y celebrar juntos los logros alcanzados.

Hoy más que nunca necesitamos fortalecer la alianza entre escuela y familia. El futuro de nuestros hijos depende del presente que construyamos con ellos: un presente lleno de apoyo, respeto, amor y confianza. Hagamos de este nuevo año escolar una oportunidad para crecer, aprender y caminar juntos hacia el éxito.

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Noticias Zamora

La Corte Constitucional: Guardia de la Democracia y los Derechos en Ecuador

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Por el Dr. Franko Tamay

La corte Constitucional tiene una función importante en un pais como Ecuador, tiene como finalidad defender el orden democrático y el respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos. Es una de las instituciones que garantiza la protección de la Constitución y las estabilidad jurídica del país. La Corte Constitucional no solo es una figura burocrática, sino una verdadera sentinela que vela por el cumplimiento de los principios que rigen un sistema democratico.

Su función principal es velar por la supremacía de la Constitución, algo fundamental en un Estado de Derecho. Esta Corte tiene la facultad de revisar y pronunciarse sobre la constitucionalidad de las leyes y actos normativos, lo cual es esencial para evitar que se aprueben normas que atenten contra los derechos humanos o que vulneren los principios constitucionales. Esta tarea garantiza la estructura legal del país, también resalta el compromiso del Ecuador con el respeto a los derechos fundamentales.

Además, la Corte Constitucional tiene una responsabilidad que me parece aún más importante, resolver las acciones de inconstitucionalidad y el control de las leyes. Cuando una persona considera que sus derechos han sido vulnerados por una ley, tiene el derecho de acudir a esta Corte. Es un medio para que los ciudadanos, podamos sentirnos protegidos frente a decisiones legislativas que nos afecten directamente.

La Corte también cumple con una labor interpretativa que, a mi juicio, es uno de los aspectos más esenciales de su trabajo. No se limita solo a verificar que las leyes sean constitucionales, sino que también tiene la capacidad de interpretar la Constitución y adecuarla a los tiempos actuales. Esto es esencial para garantizar que los derechos de los ecuatorianos sigan siendo relevantes en un entorno social y político en constante evolución.

A través de sus fallos, la Corte tiene el poder de modificar la vida política y social del país. Un ejemplo claro de ello es su intervención en decisiones clave sobre derechos laborales, derechos de los pueblos indígenas o sobre la aplicación de leyes relacionadas con el matrimonio igualitario. En muchos casos, los fallos de la Corte Constitucional han sido decisivos para garantizar que la normativa del país sea justa y se ajuste a los estándares internacionales de derechos humanos.

Sin embargo, este poder también implica un gran desafío. La independencia de la Corte Constitucional es importante para que sus fallos no sean influenciados por presiones externas, sean políticas o de otro tipo. Es necesario que los miembros de la Corte actúen siempre con la convicción de que están haciendo un servicio fundamental a la sociedad, sin tener en cuenta intereses particulares.

La Corte Constitucional de Ecuador no solo cumple con una función técnica de revisión jurídica, sino que se erige como una institución que salvaguarda la democracia y los derechos de cada uno de nosotros. Es un pilar que, aunque a menudo pasa desapercibido, desempeña una función fundamental en nuestra vida cotidiana y en la estabilidad política de Ecuador.

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Opinión

Favoritismo: la injusticia silenciosa  

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Introducción

El favoritismo es una sombra silenciosa que se infiltra en distintos espacios de la vida cotidiana: la familia, la escuela, el trabajo y hasta en las relaciones sociales. Aunque a veces se disfraza de cariño, confianza o afinidad, en realidad genera heridas profundas que minan la autoestima, destruyen la motivación y erosionan los vínculos humanos. Este fenómeno, muchas veces justificado como algo “inofensivo” o “natural”, tiene consecuencias que trascienden lo inmediato: rompe la equidad, alimenta rivalidades y perpetúa desigualdades que podrían evitarse con prácticas más justas e imparciales.

Reflexionar sobre el favoritismo no solo es necesario, sino urgente, porque donde hay trato desigual, siempre habrá alguien que se sienta invisible.

El Favoritismo en el Ámbito Familiar 

El hogar, en teoría, debería ser un espacio de igualdad, afecto y seguridad emocional. Sin embargo, en muchos casos, se convierte en el lugar donde surge uno de los favoritismos más comunes y delicados: la preferencia hacia un hijo sobre los demás. Esta situación, conocida como favoritismo parental, puede presentarse de manera sutil, a través de gestos de atención, recompensas o muestras de cariño, o bien de forma abierta, con comparaciones constantes y tratos diferenciados.

Los padres suelen justificar estas actitudes bajo la idea de que un hijo es más responsable, cariñoso o exitoso, pero lo cierto es que el favoritismo no siempre responde a méritos objetivos, sino a afinidades personales, temperamentos similares o incluso experiencias de vida compartidas. El problema radica en que este trato desigual genera consecuencias emocionales profundas.

El hijo favorecido puede desarrollar sentimientos de superioridad, dependencia de la aprobación externa o una presión excesiva por mantener el lugar privilegiado. En contraste, los hijos menos favorecidos suelen experimentar resentimiento, inseguridad y una sensación de desvalorización que puede extenderse a otras áreas de su vida, afectando su autoestima y sus relaciones sociales.

A largo plazo, el favoritismo en la familia no solo daña el vínculo entre padres e hijos, sino también las relaciones fraternas. Los hermanos pueden crecer con rivalidades, envidias y heridas emocionales difíciles de sanar, lo que fragmenta la unidad familiar y deja huellas que perduran incluso en la adultez.

El Favoritismo en el Espacio Laboral

En el ámbito laboral, el favoritismo se manifiesta cuando ciertos empleados reciben un trato preferente no por su desempeño o capacidad, sino por razones personales como la amistad con el jefe, la afinidad en intereses o vínculos familiares. El favoritismo puede expresarse de diversas maneras: asignación de proyectos importantes a las mismas personas, ascensos injustificados, reconocimiento público a empleados que no han alcanzado logros significativos o tolerancia ante errores que en otros serían sancionados. Aunque puede parecer un asunto menor, este tipo de prácticas afecta la cultura organizacional, el clima laboral y repercute directamente en la productividad.

Para quienes son favorecidos, la situación puede convertirse en un arma de doble filo: si bien reciben beneficios inmediatos, también pueden enfrentar el rechazo de sus compañeros y una dependencia poco saludable de la protección de sus superiores. En cambio, los empleados excluidos suelen experimentar frustración, desmotivación e incluso el deseo de abandonar el lugar de trabajo en busca de un entorno más justo.

Además, el favoritismo laboral erosiona la confianza en el liderazgo. Cuando los trabajadores perciben que el esfuerzo y la dedicación no son los factores que determinan el crecimiento profesional, se genera un clima de descontento que afecta la cooperación, el compromiso y el sentido de pertenencia.

En consecuencia, las organizaciones que permiten el favoritismo corren el riesgo de perder talento valioso y de fomentar un ambiente tóxico que perjudica tanto a los individuos como a la institución en su conjunto. La clave para evitarlo está en aplicar criterios objetivos, transparentes y equitativos en la evaluación y reconocimiento de cada trabajador.

El Favoritismo en el Entorno Escolar

La escuela, además de ser un espacio de formación académica, es también un lugar donde los estudiantes aprenden valores como la justicia, la igualdad y el respeto. Sin embargo, en muchos casos, el favoritismo se convierte en una práctica que contradice esos principios, afectando el ambiente educativo y el desarrollo emocional de los alumnos.

El favoritismo escolar suele manifestarse cuando los docentes muestran preferencia hacia determinados estudiantes, ya sea por su rendimiento académico, por su comportamiento, por la cercanía de la familia con la institución o incluso por afinidades personales. Esto se traduce en atenciones especiales, calificaciones más flexibles, participación privilegiada en actividades o un trato más amable en comparación con otros compañeros.

Las consecuencias de estas actitudes son significativas. Los alumnos favorecidos pueden acostumbrarse a recibir beneficios sin necesidad de esforzarse al máximo, lo que limita su desarrollo de habilidades y competencias. Por otro lado, quienes perciben un trato desigual suelen sentirse desmotivados, inseguros y, en algunos casos, marginados del grupo. Esto no solo repercute en su autoestima, sino también en su disposición hacia el aprendizaje y la convivencia escolar.

A nivel colectivo, el favoritismo en la escuela fomenta divisiones entre los estudiantes, genera rivalidades y disminuye la cohesión del grupo. Además, transmite un mensaje equivocado: que el éxito no siempre depende del esfuerzo y la dedicación, sino de las simpatías o preferencias de quienes tienen autoridad.

Para evitar estas consecuencias, es fundamental que las instituciones educativas y los docentes promuevan la equidad, evaluando a cada alumno con criterios objetivos y ofreciendo las mismas oportunidades de participación y reconocimiento. De esta manera, la escuela cumplirá su verdadero propósito: formar individuos capaces de convivir en sociedades más justas y respetuosas.

Consecuencias del favoritismo 

  • Cuando las personas perciben que el esfuerzo no importa tanto como la cercanía con la autoridad, disminuye la motivación para dar lo mejor de sí.
  • El favoritismo genera resentimiento, divisiones y rivalidades entre los miembros de un grupo, deteriorando la confianza mutua y el buen clima laboral/familiar.
  • Los más capaces pueden decidir abandonar un espacio donde el mérito no es reconocido, debilitando al grupo u organización.
  • Al privilegiar a unos pocos sin importar su desempeño, se sacrifica la eficiencia, la creatividad y la calidad del trabajo.
  • El favoritismo perpetúa privilegios y exclusiones, reforzando dinámicas de poder injustas, limitando el ascenso de quienes no forman parte del círculo preferido.
  • Las personas beneficiadas por el favoritismo pueden desarrollar una falsa percepción de superioridad, confiando más en los privilegios recibidos que en su propio esfuerzo. Y quienes se sienten relegados tienden a experimentar frustración, desánimo y una disminución de su autoestima.

Consejos para evitar el favoritismo 

  • El líder debe reconocer que las personas somos diferentes unas de otras. Todos tenemos fortalezas y debilidades. Si realmente quiere marcar la diferencia tiene que trabajar con las fortalezas de las personas.
  • Defina estándares claros para la evaluación, las oportunidades y el reconocimiento. Cuando las reglas son transparentes, se reducen las percepciones de trato desigual.
  • El líder debe practicar la imparcialidad y la justicia para favorecer el trabajo colaborativo y empoderar a su grupo hacia la consecución de metas institucionales/familiares.
  • Escuchar a todas las partes por igual, sin privilegiar siempre a los mismos, crea un ambiente más inclusivo y justo.
  • Delegar tareas importantes, asignar proyectos o dar visibilidad a diferentes personas evita que siempre recaigan en los mismos.
  • Basar los elogios y recompensas en logros verificables refuerza la percepción de justicia y motiva a todos por igual.
  • Promover la cultura de imparcialidad y hablar abiertamente sobre la importancia de la igualdad de trato ayuda a construir un entorno donde el favoritismo sea socialmente inaceptable.

Conclusión

El favoritismo, aunque a veces pase desapercibido o sea justificado como algo natural, deja cicatrices profundas en la vida de las personas y en la salud de las comunidades. Ya sea en el hogar, en la escuela o en el trabajo, el trato desigual debilita los vínculos, alimenta resentimientos y limita el desarrollo personal y colectivo. Al mismo tiempo, quienes son favorecidos tampoco salen ilesos, pues cargan con la presión de sostener un privilegio que no siempre les pertenece por mérito propio.

Reconocer y combatir el favoritismo es un acto de justicia y responsabilidad. Implica mirar con honestidad nuestras propias inclinaciones, aprender a valorar el esfuerzo de todos y construir ambientes donde cada persona se sienta vista y reconocida por lo que realmente aporta.

La verdadera grandeza de una familia, una escuela o una institución no se mide por “los preferidos”, sino por la capacidad de tratar con equidad a cada miembro. Solo cuando la imparcialidad se convierte en práctica diaria, los vínculos humanos florecen y la confianza se fortalece. El reto está en nuestras manos: dejar de alimentar la injusticia silenciosa y apostar, en cambio, por la justicia que da voz y valor a todos por igual.

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