DiarioAvisos Judiciales
ecsa
Noticias Zamora

San Carlos de las Minas: 32 años de vida parroquial, historia, fe y desarrollo comunitario

Publicado elamazonico elamazonico 4 min de lectura

Desde San Carlos de las Minas, en un ambiente de algarabía colectiva y profundo compromiso de seguir trabajando por el desarrollo de la parroquia, se conmemora los 32 años de parroquialización civil, este 7 de enero. En este contexto festivo, el periodista Alcibar Lupercio dialogó con Roger Emilio Arévalo, uno de los testigos directos y protagonistas del proceso histórico que dio forma a esta parroquia minera y productiva del cantón Zamora.

Su relato, construido desde la memoria viva y la experiencia personal, permite comprender cómo San Carlos de las Minas pasó de ser un asentamiento emergente a consolidarse como una parroquia con identidad política, social y cultural propia.

Los orígenes: de parroquia eclesiástica a parroquia civil

Según relata Roger Arévalo, si bien la parroquia civil cumple hoy, 7 de enero 32 años de creación, sus raíces institucionales se remontan a 1983, específicamente al 11 de febrero, fecha en la que San Carlos adquiere vida como parroquia eclesiástica. En aquel entonces, la llegada de Monseñor Jorge Mosquera, acompañado del sacerdote Stanislao Browell, marcó un punto histórico en la organización social del territorio.

lundin gold

Este proceso estuvo estrechamente ligado al auge del yacimiento aurífero de Nambija, que durante la década de los años 80 —entre 1983 y 1985— albergaba entre 7.000 y 8.000 habitantes, generando una necesidad urgente de atención pastoral, organizativa y comunitaria. Fue precisamente esta realidad la que impulsó la creación de una parroquia eclesiástica que atendiera tanto a San Carlos como a la población minera de Nambija.

La visión comunitaria y el camino hacia la parroquialización civil

Hace aproximadamente 35 años, comenzó a gestarse la idea de convertir a San Carlos de las Minas en parroquia civil, iniciativa que surgió del trabajo conjunto entre líderes comunitarios y moradores comprometidos con el desarrollo local. Entre ellos se recuerdan nombres como Víctor Calva, Manuel Ortega, Leonidas Sánchez, José Ángel Tapia, y el propio Roger Arévalo, quienes, junto al padre Stanislao Browell, impulsaron las gestiones necesarias para alcanzar este objetivo.

El 7 de enero, fecha que hoy identifica a San Carlos de las Minas como parroquia civil, no estuvo exenta de dificultades. Existió oposición, principalmente desde la parroquia de Cumbaraza, que históricamente había sido una de las más extensas del cantón Zamora. Sin embargo, gracias a la persistencia de sus habitantes y al liderazgo comunitario, San Carlos logró consolidarse políticamente, marcando un una fecha en su historia territorial.

El rol trascendental del padre Stanislao Browell

Uno de los pilares fundamentales del desarrollo parroquial fue la labor del padre Stanislao Browell, quien, además de su misión pastoral, impulsó múltiples obras civiles y sociales. Entre sus aportes se destacan la creación del colegio Jorge Mosquera, el subcentro de salud, una guardería infantil, la gestión de servicios de telecomunicaciones (en aquel entonces CNT) y la construcción de la casa posada.

Estas iniciativas fortalecieron el tejido social de la parroquia y sentaron las bases para su crecimiento institucional, aunque algunos de estos servicios, como la guardería infantil, hoy enfrentan retos para brindar atención adecuada a la comunidad.

La huella de Monseñor Jorge Mosquera

La presencia de Monseñor Jorge Mosquera fue igualmente determinante. Su espíritu cercano y decidido lo llevó a conocer de primera mano la realidad de los pueblos. Durante una de sus visitas a Nambija, a inicios de los años 80, presenció situaciones críticas de salud y vulnerabilidad, lo que reforzó su convicción de crear una estructura eclesial que atendiera de manera permanente a la población.

Gracias a esta visión, se consolidó una parroquia eclesiástica que, desde una humilde capilla, brindó atención pastoral no solo a San Carlos, sino también a Nambija. Fruto de este esfuerzo fue la construcción de un templo emblemático, hoy considerado uno de los principales atractivos de la parroquia y un símbolo de orgullo para sus habitantes.

Evolución productiva e identidad local

Roger Arévalo recuerda que San Carlos de las Minas ha atravesado diversas etapas históricas. Desde los años 60, cuando su familia llegó al sector para impulsar la educación en lo que entonces se conocía como Nambija Alto, hasta la consolidación del nombre actual, la parroquia ha sabido reinventarse.

Hoy, San Carlos de las Minas mantiene su esencia minera, pero también ha fortalecido su carácter productivo y comunitario, reflejando el esfuerzo intergeneracional de hombres y mujeres que apostaron por el desarrollo local.

Una celebración con memoria y proyección

Al cumplirse 32 años de parroquialización, San Carlos de las Minas no solo celebra una fecha, sino una historia construida con sacrificio, fe y unidad. La memoria de quienes ya no están —como Manuel Ortega y Víctor Calva— se entrelaza con la presencia de quienes aún continúan forjando el futuro parroquial.

Con orgullo y emoción, Roger Arévalo resume el sentir colectivo:
“¡Que viva San Carlos de las Minas, hoy y siempre!”, una expresión que resume el espíritu de una parroquia que honra su pasado, vive su presente y proyecta con esperanza su porvenir.

Facebook X WhatsApp Telegram Correo
WhatsAppAtención a clientes