Noticias Zamora
Repotenciación del balneario Las Orugas reactivará el turismo en Yantzaza
El ámbito del turismo es uno de los ejes de desarrollo del Valle de las Luciérnaga. El Gobierno Municipal de Yantzaza lo ha priorizado como un aspecto elemental de la reactivación productiva. En este contexto, la mañana, del pasado jueves 19 de agosto, en el balneario La Oruga del barrio San Antonio de Yantzaza, se llevó a efecto la firma simbólica del financiamiento de proyectos turísticos promovidos por el Banco de Desarrollo del Ecuador (BDE) y el Ministerio de Turismo a favor de los gobiernos locales.
Precisamente, gracias a los recursos obtenidos a partir del Programa de Desarrollo de Destinos Turísticos de estas dos instituciones estatales, se procederá en las semanas siguientes a la repotenciación del Proyecto Turístico Recreacional La Oruga. La inversión de esta obra es de 332 mil 159 dólares, donde el BDE aporta con un crédito de 195 mil 786 dólares; en tal efecto, la contra parte del GAD Municipal es de 136 mil 372 dólares. Cabe resaltar que, el 50% del aporte del Banco son recursos no reembolsables.
En esta cita también participaron las autoridades del cantón Puyango, quienes al igual que Yantzaza, también resultaron favorecidos con la asignación de estos recursos.
Martín Jiménez, alcalde de Yantzaza, resaltó el trabajo de los equipos técnicos que dispuso el Municipio para poder presentar una propuesta viable, la misma que recibió el visto bueno para el financiamiento y hoy es realidad. “Agradezco al Concejo Municipal por su apoyo en la consecución de estos fondos, pues somos muy conscientes de que debemos potenciar los escenarios económicos del cantón, y el turismo es uno de los ámbitos que mayor demanda tiene en nuestro cantón”, enfatizó.
La autoridad cantonal, agradeció al Banco de Desarrollo, por el financiamiento en otros frentes, como ocurre con el proyecto más ambicioso en materia de servicios básicos de Zamora Chinchipe, como es el Plan Maestro de Agua Potable y Alcantarillado, que actualmente se construye en el centro urbano de la ciudad de Yantzaza.
Por su parte, Diego Vidal, director zonal 6 del Ministerio de Turismo, manifestó que “el desarrollo sostenible y sustentable de las localidades del país es uno de los ejes del Gobierno Nacional. El Ministerio de Turismo en alianza con el Banco de Desarrollo, están fortaleciendo las iniciativas de los gobiernos locales. En esta ocasión se impulsa el fortalecimiento de la oferta turística de los cantones, y Yantzaza ha demostrado la capacidad técnica que le da la posibilidad de que esta obra turística sea una realidad», agregó.
Noticias Zamora
“Santa Isabel desapareció”: sobreviviente relata el horror del aluvión en Guadalupe
El morador Hernán Cango, habitante del barrio Santa Isabel de la parroquia Guadalupe, cantón Zamora, ofreció un extenso testimonio sobre los acontecimientos ocurridos durante el aluvión registrado entre el viernes 3 de julio y la madrugada del sábado 4 de julio de 2026, desastre natural que dejó víctimas humanas, personas desaparecidas, destrucción de infraestructura y severas afectaciones económicas en distintos sectores de la parroquia.
En declaraciones recogidas por Diario El Amazónico, Cango relató, de manera cronológica, cómo se desarrolló la emergencia que terminó por devastar por completo el barrio Santa Isabel.
Según el testimonio, los primeros indicios de peligro comenzaron alrededor de las 11h00 del viernes 3 de julio, cuando el caudal del río empezó a incrementarse de manera inusual. Habitantes del sector observaron cómo la creciente arrastraba peces muertos y otros materiales, aunque inicialmente el fenómeno fue interpretado como una crecida temporal.
Posteriormente, entre las 13h00 y 14h00, el nivel del agua descendió parcialmente, generando una sensación momentánea de tranquilidad entre los moradores. Durante esas horas, los vecinos mantuvieron conversaciones para solicitar apoyo institucional con el objetivo de contener el avance del río y evitar daños mayores.
Sin embargo, alrededor de las 16h00 se registró un nuevo aguacero de gran intensidad. Según Cango, el aumento del caudal comenzó entonces a afectar directamente la vía principal y las viviendas del sector. El entrevistado afirmó que una de sus propiedades quedó severamente afectada, señalando que únicamente permaneció visible parte del muro de la estructura.
Entre las 17h00 y 18h00, habitantes de Kantzama, Guadalupe y otros sectores acudieron a colaborar en la evacuación de pertenencias de varias familias, entre ellas las de Mariluxi Quezada, Holger Pacheco y otros moradores afectados por el rápido incremento del agua.
El testimonio señala que hacia las 18h30 y 19h00 arribaron autoridades provinciales, entre ellas la gobernadora, quienes mantuvieron reuniones con moradores en la vivienda de Holger Pacheco para coordinar posibles acciones de respuesta y prevención frente a la emergencia.
No obstante, alrededor de las 21h00 y 22h00 la situación se agravó drásticamente. El agua alcanzó la carpeta asfáltica y generó alarma generalizada entre los habitantes. Cango manifestó que en ese momento varias personas intentaron evacuar, mientras otras permanecieron tratando de salvar vehículos, motocicletas y pertenencias.
Minutos después, según el relato, se escuchó un fuerte estruendo proveniente de la montaña. El sobreviviente describió el sonido como un “bramido” acompañado de movimientos del terreno, lo que interpretaron como el desprendimiento del cerro.
Ante la inminencia del peligro, varios habitantes corrieron hacia zonas altas para salvar sus vidas. Sin embargo, otras personas habrían permanecido en sectores cercanos a la vía principal y fueron alcanzadas por la fuerza del aluvión. Cango sostuvo que muchas de las víctimas quedaron atrapadas mientras intentaban rescatar bienes materiales o movilizar vehículos.
El morador afirmó que el barrio Santa Isabel quedó prácticamente destruido y estimó pérdidas económicas aproximadas de un millón y medio de dólares en infraestructura, emprendimientos turísticos, terrenos y espacios recreativos.
De acuerdo con el testimonio, el sector constituía anteriormente un importante punto de encuentro turístico y recreativo frecuentado por visitantes provenientes de Loja, Zamora y otras localidades. Entre los atractivos mencionó cabañas, espacios de recreación, áreas para reuniones familiares y una pista de motociclismo recreativo.
Durante la emergencia, Hernán Cango indicó haber participado en labores de rescate, logrando auxiliar aproximadamente a cuatro o cinco personas, entre ellas un miembro del Cuerpo de Bomberos, una mujer y dos menores de edad. Según relató, uno de los niños fue rescatado en estado crítico y recibió atención improvisada por parte de vecinos en medio de la emergencia.
Asimismo, describió las difíciles condiciones posteriores al desastre, caracterizadas por la ausencia de energía eléctrica, interrupción de servicios de comunicación y dificultades para coordinar ayuda inmediata durante las primeras horas posteriores al evento.
En medio de su testimonio, Cango expresó especial preocupación por la desaparición de Juan Carlos Tejedor, familiar cercano y reconocido impulsor de iniciativas turísticas en el sector. Indicó que hasta la fecha no se ha logrado localizarlo, situación que mantiene en incertidumbre y dolor a sus allegados.
El sobreviviente también realizó un llamado público a las autoridades para ejecutar obras de canalización y control del cauce del río, señalando que actualmente el agua atraviesa propiedades privadas y terrenos legalmente adjudicados, incrementando el riesgo para las familias de la zona.
Finalmente, pese a las pérdidas materiales y emocionales, Hernán Cango manifestó mantener la esperanza de reconstruir parte de los emprendimientos destruidos y recuperar progresivamente la actividad turística y comunitaria del sector.
La tragedia ocurrida en Guadalupe continúa generando conmoción en la provincia de Zamora Chinchipe y en distintos sectores del país, mientras organismos de rescate y autoridades mantienen las labores de búsqueda, atención humanitaria y evaluación de daños.
Noticias Zamora
¡Madera de héroes!
(A Silvia Elena Vélez Calero y Carlos Echeverría, bomberos de Zamora;
a las familias que buscan entre el fango, y a la memoria del noble río Cantzama).
Un apocalipsis de lodo y piedra
se desplomó sobre la madrugada.
¿Cómo pensar que el Cantzama mordería
con la furia del fin del mundo?
Él, que siempre fue el río más limpio,
espejo ecológico y refugio de alegría,
el abrazo líquido que congregaba
los cantos y risas en cada carnaval.
Pero allá arriba, en el silencio,
la cuenca alta de la montaña se quebró:
un enorme talud selló las aguas
en una trampa mortal de roca,
hasta que la represa reventó,
desatando el monstruo que nadie esperaba.
La noche cayó sobre la parroquia Guadalupe
con esa fuerza apocalíptica y voraz.
La tierra tembló cuando el aluvión
rompió al fin su dique de escombros,
devorando camiones, postes y vidas
en su avance ciego por la oscuridad.
Carlos Echeverría vio venir la pared de agua
e intentó correr para salvarse,
pero el grito de una madre con su niño
detuvo de inmediato sus pasos.
Sin pensarlo, el bombero renunció a su escape
y regresó directo hacia el peligro,
para cobijarlos en un intento
desesperado de salvación.
La ola brutal los atrapó a todos,
sepultando sus nombres en el rugido,
dejando sus rastros suspendidos
en la dolorosa espera de los desaparecidos.
Aferrado a un árbol con la fuerza
del instinto puro y del dolor,
Carlos comenzó su propio calvario,
flotando a la deriva río abajo.
Metros más allá, en la penumbra,
las manos de Silvia Elena Vélez Calero
encontraban la esquiva salvación
en un tronco arrastrado por la corriente.
Dos almas vestidas de casaca roja,
dos odiseas paralelas en mitad de la noche,
llevados sin piedad del traicionado Cantzama
hacia el caudal del río Yacuambi.
En mitad de la furia y el espanto,
los dos bomberos vivieron el mismo infierno:
testigos mudos de la tragedia humana,
viendo cuerpos arrastrados por la corriente,
seres que suplicaban un auxilio imposible
mientras ellos mismos luchaban por no morir,
ahogados en la impotencia de no poder estirar una mano.
Río abajo, en varios tramos del calvario,
Carlos vio a lo lejos una silueta difusa,
una sombra que flotaba aferrada a la madera,
cuyos gritos de auxilio desgarraban la noche.
Escuchaba el llanto, miraba su periplo,
pero la oscuridad le ocultó su rostro;
no sabía que aquella alma desamparada
era su propia compañera de uniforme.
El traicionado río los entregó al Zamora,
cuyas aguas embravecidas bramaban
la historia entera de esta tierra indomable.
Tres ríos amazónicos en furia
y decenas de kilómetros de travesía mortal.
Carlos, resistiendo los embates,
logró salvar la vida tras el brutal arrastre.
Silvia Elena, convertida en silueta agónica
bajo el implacable temporal,
desató la alarma comunitaria
a lo largo de las oscuras riberas:
«¡Es una mujer, va en un tronco!
¡Va en medio del río… va con vida, ayúdenla!»
El aviso encendió una carrera frenética,
un combate directo contra el reloj.
Sus compañeros del Cuerpo de Bomberos
volaron veloces por el asfalto,
devorando curvas bajo la lluvia torrencial,
ganándole la carrera al agua
para interceptarla allá en Yantzaza.
Entre cuerdas, botes y luces de emergencia
que desgarraban la densa niebla,
los rescatistas la extrajeron del abismo
cuando sus fuerzas se extinguían por completo.
Y entonces ocurrió el milagro más profundo,
lejos del río, bajo las luces blancas del hospital.
Carlos yacía internado en su propia batalla,
cuando vio llegar a otra víctima del desastre,
una mujer que titiritaba rota por la hipotermia
y se quejaba con dolor sobre la camilla.
Al escucharla hablar, el alma de Carlos dio un vuelco:
reconoció la voz que lo persiguió en la corriente,
los mismos lamentos que oyó kilómetros atrás.
Era ella, Silvia Elena, su compañera de casaca roja.
Fue allí, en el refugio de la salvación,
donde descubrió que la sombra del tronco
era la misma sangre que comparte su vocación.
Pero el milagro de los dos sobrevivientes
no borra el llanto ni detiene el río;
río abajo, el dolor camina descalzo
sobre las riberas del gran Zamora.
El fango y las palizadas devuelven
restos, verdades y desconsuelo,
vistiendo de luto y vigilia
los hogares de Zamora Chinchipe.
Hay familias rotas que no descansan,
dedos ensangrentados que escarban la tierra
y ojos cansados que buscan a los suyos,
esperando el milagro entre los escombros.
Hoy el país entero aplaude de pie
el coraje de Silvia y el sacrificio de Carlos,
quien volvió la mirada al desamparo
y hoy lucha por su vida con aliento.
Hoy lloramos y esperamos unidos
con las familias que buscan en el lodo.
Porque la verdadera madera de héroe
no solo resiste a la corriente,
sino que se quiebra en eterna solidaridad
con el profundo dolor de su pueblo.
Noticias Zamora
Cargamento de ayuda humanitaria es enviado para apoyar a la población afectada por el aluvión en Zamora Chinchipe
Personal del Ejército ecuatoriano participó este lunes 6 de julio en la descarga de un avión que trasladó medicamentos e insumos de ayuda humanitaria destinados a las familias afectadas por la emergencia en la provincia de Zamora Chinchipe. La operación se desarrolló en Cuenca.
El contingente militar apoyó las labores de descarga y transferencia de los suministros con el objetivo de agilizar su distribución hacia las zonas afectadas. La ayuda será entregada por las instituciones competentes a las personas damnificadas por el aluvión que golpeó a la parroquia Guadalupe y otros sectores de la provincia, así lo informó la entidad militar por medio de una publicación en sus redes sociales.
Zamora Chinchipe fue declarada en emergencia
La magnitud del desastre llevó al Comité de Operaciones de Emergencia (COE) provincial a declarar la emergencia en toda Zamora Chinchipe. En la evaluación de la situación participaron el ministro de Transporte y Obras Públicas, Roberto Luque, y la ministra de Gobierno, Nataly Morillo.
Las autoridades informaron que 38 personas han sido trasladadas a casas de salud y 27 permanecen en el albergue temporal habilitado en la escuela de Guadalupe, mientras otros damnificados se refugian en viviendas de familiares. Paralelamente, voluntarios preparan entre 1 500 y 1 700 raciones de alimentos al día para abastecer tanto a los afectados como a los equipos que participan en las labores de rescate.
Entre las personas desaparecidas se encuentra la gobernadora de Zamora Chinchipe, Ivonne Panchi, quien visitaba la zona para atender a los damnificados cuando ocurrió el deslave. Las tareas de búsqueda continúan, mientras las autoridades advierten que el número de víctimas podría aumentar conforme avancen las operaciones en las áreas más afectadas.
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