Nacionales
Penitenciaría del Litoral: lo que se sabe sobre la explosión de carros que dejó un guía penitenciario muerto
Un atentado terrorista se registró en los exteriores de la Penitenciaría del Litoral, al norte de Guayaquil, la madrugada de este jueves 13 de marzo. El estallido dejó un guía penitenciario fallecido, causó graves daños en vehículos y viviendas aledañas.
El Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI) confirmó la detonación de un artefacto explosivo que afectó la infraestructura del Centro de Privación de Libertad (CPL) Guayas N.°1.
Como consecuencia de este hecho, un servidor del Cuerpo de Seguridad y Vigilancia Penitenciaria (CSVP) falleció.
«Exhortamos a la ciudadanía y medios de comunicación a mantenerse informados por los canales oficiales, donde se brindarán actualizaciones conforme avancen las investigaciones», enfatizó el ente gubernamental.
En tanto que la empresa municipal Segura EP detalló que, «como resultado de este lamentable suceso», se reportaron dos personas heridas (un policía y un transeúnte), quienes fueron atendidas y trasladadas a un centro de salud. Adicionalmente, se registró el fallecimiento de un guía penitenciario, quien fue alcanzado por esquirlas.
Ante esta emergencia, el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil acudió en primera respuesta para controlar la situación, constatando la afectación de seis vehículos, de los cuales dos se incendiaron en su totalidad, además de daños materiales en varias viviendas aledañas.
De su lado, la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) brindó su colaboración en el control del tráfico en el sector.
De manera preliminar se conoció que dos coches bomba explotaron alrededor de la 01:30 en las afueras de la Penitenciaría.
El atentado también provocó cortes de energía en sectores del norte de Guayaquil y en zonas de Daule como La Aurora. Entre las áreas afectadas están Bastión Popular, Mucho Lote 1 y 2, La Romareda, La Rioja, El Fortín, Balerio Estacio, Mayaycu, Cordillera del Cóndor 2 y parte de la avenida Narcisa de Jesús.
Las unidades de Criminalística y otras divisiones policiales acudieron al sitio para recoger indicios y analizar la escena del crimen. Mientras tanto, los vehículos destruidos fueron retirados de la zona.
La Penitenciaría del Litoral es la cárcel más grande del complejo carcelario de Guayaquil, donde se encuentran recluidos alrededor de 12.000 internos.
Desde enero de 2024, las Fuerzas Armadas han mantenido el control de los centros penitenciarios tras la declaración de «conflicto armado interno» por parte del presidente Daniel Noboa, en un intento por contener la violencia de las bandas criminales.
Desde 2021, más de 500 presos han sido asesinados dentro de las cárceles del país en enfrentamientos entre grupos delictivos. La violencia se ha trasladado a las calles, lo que llevó a Ecuador a registrar la tasa de homicidios más alta de Latinoamérica en 2023, con 46,1 asesinatos por cada 100.000 habitantes. Fuente: Vistazo
Nacionales
Volverse ‘invisible’ hasta quitándose el apellido: el miedo a ICE altera la jornada laboral en Nueva York y Nueva Jersey
NUEVA YORK. Hace apenas un mes, Diego podía atender hasta diez servicios en un solo día. Su empresa se mueve entre Nueva Jersey, Pensilvania y Nueva York haciendo trabajos que pocas veces pueden esperar demasiado: una tubería rota en un condominio, una falla eléctrica en una vivienda, un aire acondicionado que deja de funcionar en pleno verano o el mantenimiento de un jardín.
Diego, un migrante brasileño, lleva más de 21 años trabajando con cuadrillas formadas principalmente por migrantes. Dependiendo del tipo de reparación, la ubicación y el cliente, paga entre 25 y 40 dólares por hora. Pero últimamente tener el trabajo no significa tener a quien enviarlo.
“Antes llamaba y decía: ‘Tengo esto, hay que ir mañana’. Hoy tengo que preguntar primero dónde es, quién quiere ir y a qué hora puede hacerlo”, cuenta.
Algunos trabajadores prefieren no desplazarse durante el día hacia lugares donde han escuchado que hay operativos migratorios a cargo de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Otros rechazan recorridos largos o evitan salir en camionetas que llevan escaleras, herramientas y otros equipos propios de la construcción. Diego termina trasladando ciertas reparaciones a la noche o buscando a otra persona. En una jornada en la que antes podía resolver diez servicios, dice, ahora puede completar cuatro o cinco.
Ha intentado ampliar su equipo. Tampoco ha sido fácil.
“Busqué gente con residencia o ciudadanos, pero ellos pueden cobrar prácticamente el doble de lo que yo pago y tampoco tienen esa disponibilidad”. En un negocio basado en emergencias, esa diferencia termina afectando los tiempos y, algunas veces, el precio que paga el cliente, explica.
Una furgoneta sin escalera, sin apellido y sin número telefónico
Joaquín conoce muy bien ese cambio. Es macareño, llegó a Estados Unidos hace 13 años y casi siempre ha trabajado en construcción. Tiene su propia cartera de clientes y normalmente trabaja solo o acompañado por un primo, aunque también ayuda a Diego cuando necesita completar una cuadrilla o resolver varios servicios a la vez.
Durante años no le importó demasiado dónde estuviera el próximo trabajo. Podía manejar una hora y media o dos horas si el cliente lo necesitaba. Salía en una furgoneta blanca en la que llevaba escrito su apellido y su número telefónico, con una escalera instalada en el exterior y las herramientas necesarias para resolver casi cualquier reparación.

Un restaurante en Newark, Nueva Jersey, un lugar donde suelen desayunar y almorzar trabajadores latinos luce vacío una tarde, en un día laborable que solía estar lleno.Selene Cevallos
Ya no. Desde hace aproximadamente dos meses, intenta aceptar trabajos que queden a menos de una hora de distancia. Borró de la camioneta su apellido y el teléfono. Retiró también la escalera del techo y ahora intenta llevarla dentro de un SUV blanco.
“Pero si te fijas bien igual se nota que soy latino”, bromea. Después deja de reír.
“Si no es por la escalera, será por la placa del carro o por mi apariencia. Trato de ser invisible, pero sé que si quiero trabajar tengo que exponerme. Solo toca rezar, nada más”. Joaquín, migrante ecuatoriano radicado en Nueva York
Cuando puede, Joaquín trabaja de noche. No es una estrategia únicamente suya. Dice que entre conocidos han comenzado a organizarse. Si un trabajo queda demasiado lejos para uno, se lo pasan a otro que vive más cerca. Si alguien no quiere utilizar su camioneta, otro puede prestarle un automóvil. También se recomiendan clientes entre ellos.
Las experiencias de Diego y Joaquín coinciden con un mercado laboral estadounidense donde la mano de obra inmigrante tiene un peso difícil de sustituir rápidamente. En 2025, los trabajadores nacidos fuera de Estados Unidos representaban 19,1% de toda la fuerza laboral del país, casi uno de cada cinco trabajadores, según el Bureau of Labor Statistics (BLS). Además, tienen una presencia proporcionalmente mayor que los nacidos en Estados Unidos en ocupaciones de servicios, construcción, mantenimiento y transporte.
Las empresas constructoras ya reportaban el impacto de la política migratoria sobre sus plantillas. En una encuesta nacional publicada en enero de 2026 por la Associated General Contractors of America, 33% de las compañías dijo haber sido afectada por acciones de control migratorio durante los seis meses anteriores; 11% señaló que trabajadores dejaron de presentarse debido a operativos reales o rumores sobre ellos y 24% informó que sus subcontratistas habían perdido personal.
Eso explica por qué el fenómeno se percibe primero en lugares como el negocio de Diego: en llamadas que tardan más en encontrar respuesta, cuadrillas que ya no quieren recorrer ciertas rutas y reparaciones que empiezan cuando el sol ya cayó.
El miedo no se limita a la construcción

Las aplicaciones de delivery, una de las opciones de trabajo de migrantes en el área triestatal de Estados Unidos, para redondear el dinero mensual.Selene Cevallos
Víctor, quiteño, trabaja formalmente en un restaurante ubicado en Manhattan entre las 15:00 y las 23:00. Tiene número de Seguro Social y permiso de trabajo vigente. Durante un año aprovechó las mañanas para completar sus ingresos haciendo entregas o conduciendo para aplicaciones de transporte.
Ahora evita hacerlo. Dice que durante el día prefiere permanecer fuera de las calles cuando escucha sobre operativos migratorios. El problema es que necesita ese segundo ingreso.
Por eso cambió el horario. Cuando termina su turno en el restaurante, cerca de las 23:00, en lugar de volver directamente a casa abre la aplicación y comienza a conducir. Algunas noches termina a las dos de la madrugada. Otras, más tarde.
Tiene una regla. “No me voy a casa hasta hacer por lo menos 100 dólares”. Son los mismos 100 dólares que antes intentaba conseguir durante la mañana. Lo que cambió es el momento del día en que siente que puede salir a buscarlos.
A Diego le ocurre algo parecido con sus cuadrillas:
“Las tuberías siguen rompiéndose y los aires acondicionados continúan necesitando reparaciones, trabajo hay; lo que ahora cuesta encontrar es gente que quiera salir”. Diego, migrante brasileño dueño de empresa de servicios que opera con cuadrillas de trabajadores latinos.
Víctor recuerda un día de julio en que una compañera del restaurante avisó que llegaría tarde. Había operativos migratorios cerca de su casa y tenía miedo de salir. Primero dijo que llegaría un poco tarde. Al final, no llegó. “El miedo se apoderó de ella”, cuenta.
Ninguno ha dejado de trabajar porque tampoco puede permitírselo. “Las cuentas no entienden de miedo ni esperan a que pase una redada”, dice Víctor. Por eso siguen saliendo. “La diferencia es que algo tan normal como ir a trabajar, aún con documentos legales, ha dejado de ser una decisión cotidiana”, concluye Joaquín.
Nacionales
Noboa se reunirá con Xi Jinping este martes 18 de agosto: esta es su agenda en China
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, se reunirá este martes 18 de agosto de 2026 con su homólogo chino, Xi Jinping, como parte de la agenda oficial que cumplirá en la ciudad de Beijing durante su gira por Asia.
Noboa participará primero en una ceremonia oficial de bienvenida en el Gran Palacio del Pueblo, uno de los principales escenarios institucionales de China y sede habitual de encuentros de alto nivel.
Inversiones y acuerdos de cooperación bilateral como prioridades
Noboa arribó a Pekín el domingo 16 de agosto para iniciar una visita de Estado realizada por invitación de Xi Jinping. El encuentro coincide además con el décimo aniversario de la Asociación Estratégica Integral entre Ecuador y China.
Según ha informado la Cancillería ecuatoriana, la agenda de alto nivel busca avanzar en iniciativas relacionadas con comercio, inversión, cooperación, infraestructura, energía, tecnología y desarrollo sostenible.
El canciller Roberto Kury había adelantado que entre los asuntos de interés se encuentra la posibilidad de atraer inversión china hacia los sectores energético y minero, mientras Ecuador busca fortalecer el acceso y presencia de sus productos en el mercado asiático.
Ecuador y China mantienen un tratado de libre comercio vigente desde mayo de 2024. En junio de 2025, Noboa y Xi también participaron en Pekín en la firma de un plan de cooperación relacionado con las Nuevas Rutas de la Seda, iniciativa a la que Ecuador se adhirió en 2018.
Nacionales
El fenómeno de El Niño 2026-2027 se asemeja al evento más devastador para Ecuador y a uno de impacto limitado
El fantasma de lluvias extremas y devastación económica por el fenómeno de El Niño vuelve a asomarse a las costas de Ecuador, aunque los más recientes pronósticos vienen acompañados todavía de cautela.
El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) reveló que el evento en actual desarrollo presenta una «similitud relativa» con dos de los escenarios más contrastantes de la historia reciente de Ecuador: el catastrófico fenómeno de El Niño de 1997-1998 y un evento debilitado, el de 2023-2024.
La entidad aclaró en su informe más reciente -del 6 de agosto de 2026- que esta analogía se basa solo en la configuración térmica actual del océano y en el análisis comparativo de la evolución actual de El Niño con 14 eventos anteriores.
«Esta comparación constituye únicamente una referencia sobre la evolución de las condiciones oceánicas y no implica que la intensidad, duración o impactos del evento actual sean equivalentes», reza el informe oficial del Erfen.
Las lluvias del devastador Niño de 1997-1998 comenzaron desde octubre, por lo que si se comienzan a registrar lluvias entre octubre de 2026, sería un signo de posible similitud en intensidad con el evento histórico, alertan oceanógrafos.

Un factor clave será el acoplamiento del calentamiento oceánico -que propicia mayor evaporación y lluvias- con condiciones atmosféricas -vientos débiles y presión de aire-. Esto explica en parte por qué el evento 2023-2024 alcanzó también picos de temperatura oceánica, pero luego se debilitó.
Un océano alterado: aumento de nivel y ‘señales anticipadas’
- El monitoreo hasta inicios de agosto dibuja un panorama de calentamiento inusual. En la franja costera ecuatoriana, la temperatura superficial del mar se mantiene elevada entre los 26 y 28 °C, registrando anomalías históricas, por encima de lo normal, de hasta 4°C en distintos sectores, apunta el Erfen.
- A escala macro, el Pacífico tropical presenta anomalías semanales extremas de 2,3 °C en la región Niño 3,4 (a 8000 kilómetros de Ecuador y desde donde se propaga el calentamiento) y de 4,1 °C en la región Niño 1+2 (más próxima a la costa). Eso no solo evidencia la persistencia y sino también “el fortalecimiento de las condiciones asociadas con El Niño”.
- El nivel medio del mar presentó anomalías cercanas a +30 centímetros en las estaciones costeras y +17 cm en el área oceánica. “El nivel del mar elevado, al coincidir con aguajes, oleajes o temporales, podría incrementar la probabilidad de desbordamientos, inundaciones y procesos de erosión en zonas costeras bajas y expuestas”, advierte el Comité.
- La mayor expresión del evento se prevé entre noviembre y diciembre, cuando podría alcanzar un mayor desarrollo y coincidir con la transición hacia la época lluviosa en el Litoral. “No obstante, si el acoplamiento entre el océano y la atmósfera se fortalece antes de ese período, podrían presentarse señales anticipadas, como un incremento progresivo de la humedad (…) y la frecuencia de las precipitaciones”, agrega el informe.
El fantasma del 97-98, el peor escenario posible
El primer punto de comparación del Erfen evoca uno de los desastres más destructivos de la historia moderna de Ecuador. Durante el fenómeno de 1997-1998, el calentamiento anormal de las aguas desató lluvias en la Costa que se prolongaron de forma ininterrumpida por nueve meses.

- El saldo trágico del fenómeno de 97-98 fue de 292 fallecidos y más de 29.000 personas evacuadas, según cifras de la Defensa Civil recogidas en un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
- Unas 15.264 viviendas resultaron afectadas, de las cuales 5.000 quedaron totalmente destruidas, según esos mismos datos. Solo los daños directos en viviendas sumaron USD 152,6 millones.
- El agua alcanzó niveles inverosímiles, llegando a las ventanas de segundos pisos de casas en Huaquillas (El Oro) en la zona límite con Perú y obligando a los habitantes de Milagro (Guayas) a movilizarse en balsas.
- Las pérdidas se calcularon en USD 2.882 millones, el 14,6% del Producto Interno Bruto de Ecuador en 1997, de acuerdo con un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
- Estimaciones de Cepal, OPS y de la Corporación Andina de Fomento (CAF) apuntan que cerca de siete millones de personas, el 60% de los habitantes que tenía Ecuador, vivió impactos directos o secundarios por El Niño
- Se afectaron más de 843.873 hectáreas de cultivos, según estimó la CAF, lo que dejó sin trabajo a decenas de miles de agricultores y desató una severa escasez de alimentos. Ecuador tuvo que importar de emergencia 200.000 toneladas de azúcar, 140.000 toneladas de maíz y 60.000 de soya.
- Además, el nivel sobreelevado del mar impidió el desfogue rápido de la lluvia por ríos y esteros. Guayaquil llegó a acumular en ocho horas la lluvia prevista para todo un mes. En el Puerto Principal se estima que cayeron 5.990 milímetros de lluvia, equivalentes a 2.400 piscinas olímpicas.
- Los daños del evento resultaron casi cuatro veces mayores a los del fenómeno anterior (1982- 1983), por la existencia de mayor población y capital concentrados en las zonas afectadas en todo el litoral, según la OPS.
Impacto económico de El Niño en los principales cultivos
Los impactos del fenómeno El Niño tienen el potencial de afectar a 120 productos agrícolas en Ecuador, un área de 945.504 hectáreas afectadas, equivalente al 44% de la superficie agrícola del país. Se estima que las pérdidas en este sector podrían alcanzar los USD 1.800 millones.
| Arroz | 785 357 | 684 045 786 |
|---|---|---|
| Banano | 1 365 000 | 599 632 618 |
| Azúcar | 413 715 | 257 871 680 |
| Maíz duro | 205 510 | 70 281 881 |
| Plátano | 91 174 | 34 482 645 |
| Palma (Fruta) | 74 184 | 12 635 815 |
| Aceite de Palma | 14 095 | 2 441 962 |
El Niño de 2023-2024, un fenómeno debilitado
En el extremo opuesto del análisis está el antecedente de 2023-2024, que se proyectó también entre moderado a fuerte -como el actual-, cuyos impactos terminaron siendo menores a falta de un acoplamiento atmosférico.
El plan para mitigar y responder a los impactos de El Niño 23-24 proyectó una inversión a USD 761,8 millones, entre el Ejecutivo, municipios y prefecturas.
¿Por qué fallaron las predicciones? El climatólogo chileno Diego Campos detalla que todos los eventos se comportan distinto -«siempre será mejor estar preparados»- y aunque las anomalías térmicas en el Pacífico superaron la barrera crítica de los dos grados por encima de lo normal, se sostuvieron poco tiempo.
“El calentamiento fue muy fuerte en dos meses, pero no se sostuvo en el tiempo porque faltaron mecanismos atmosféricos y otros factores que influyen en los efectos», dijo el meteorólogo especializado en eventos climáticos extremos.
Freddy Hernández, investigador del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), resalta una diferencia crucial entre la evolución de los dos eventos: «En 2023, el calentamiento no fue acelerado, sino lento, y finalmente el calentamiento se dispersó y perdió la energía necesaria».
Por el contrario, en el escenario actual, el calentamiento oceanográfico fue «muy acelerado» desde febrero-marzo y no se ha dispersado, lo que enciende alarmas ante un comportamiento mucho más persistente.
Hernández señala que será crucial monitorear el comportamiento climático entre finales de septiembre y octubre -si se producen unas primeras lluvias-, mientras un posible acoplamiento atmósfera-océano sigue bajo vigilancia. Fuente: Primicias
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