Diario
ecsa
Noticias Amazonía

Moverse hoy para no pagar mañana las consecuencias de la inactividad: el desafío de un Ecuador saludable

Publicado elamazonico elamazonico 5 min de lectura
Actualizado: 10/09/2026

El sobrepeso y la obesidad ya no son solamente un problema de salud individual. Se han convertido en un desafío para toda la sociedad ecuatoriana. Detrás de cada cifra hay una persona, una familia, una historia y, muchas veces, años de sufrimiento que pudieron haberse evitado.

Dos de cada tres ecuatorianos viven con sobrepeso u obesidad (64% de la población). Este problema es mayor entre las mujeres llegando a un 67%, pero también alcanzan a la niñez, 35 de cada 100 personas tienen sobrepeso. Mientras las cifras continúan creciendo, también crece el impacto sobre nuestras finanzas, ya que al país le cuesta más de 2250 millones de dólares al año atender estas enfermedades y se proyecta que para el 2030 el costo para el estado subiría al 3% del PIB, que equivale aproximadamente a 4.146 millones de dólares.

Pero hay algo que debemos comprender con absoluta claridad: prevenir siempre será mejor que lamentar; y promover la actividad física siempre será mejor que pagar las consecuencias de la inactividad.

lundin gold

Millones de dólares que hoy deben destinarse a atender enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la obesidad podrían utilizarse para construir escuelas, mejorar hospitales, crear espacios deportivos, fortalecer la educación, atender otras necesidades sociales y ofrecer mejores oportunidades para nuestras familias.

Por eso, hablar de actividad física no es hablar simplemente de hacer ejercicio. Es hablar de vida.

Caminar, correr, bailar, nadar, montar bicicleta, practicar un deporte, jugar con nuestros hijos, salir al parque, participar en actividades recreativas o simplemente dedicar unos minutos cada día a mover nuestro cuerpo son decisiones que pueden cambiar nuestro futuro. Porque cuando una madre sale a caminar, no solamente está cuidando su salud: está enseñando a sus hijos que cuidarse también es una forma de amarse.

Cuando un padre practica deporte con sus hijos, no solamente está haciendo ejercicio: está construyendo recuerdos, fortaleciendo vínculos y sembrando hábitos que pueden acompañarlos durante toda la vida. Cuando nuestros niños juegan, corren y disfrutan de actividades recreativas, no solamente están gastando energía: están creciendo, aprendiendo, socializando y desarrollando una relación saludable con su propio cuerpo.

Y cuando una comunidad abre sus parques, canchas y espacios públicos para que personas de todas las edades puedan realizar actividad física, no solamente está promoviendo deporte: está construyendo una comunidad más saludable, más unida y más feliz. La actividad física también tiene un enorme valor emocional y mental. Nos ayuda a liberar tensiones, combatir el sedentarismo, mejorar nuestro estado de ánimo, fortalecer nuestra autoestima y recuperar algo que muchas veces perdemos en medio de las preocupaciones cotidianas: las ganas de vivir plenamente.

Por eso, este no puede ser un llamado dirigido únicamente a las personas que tienen sobrepeso u obesidad. Es un llamado para todos. Es un llamado a las familias. Es un llamado a las escuelas y universidades. Es un llamado a las empresas públicas y privadas. Es un llamado a los municipios, prefecturas y gobiernos parroquiales. Es un llamado a la Asamblea Nacional y a todas las autoridades responsables de diseñar políticas públicas. Y, sobre todo, es un llamado a cada ciudadano.

Necesitamos pasar de las palabras a la acción. La Asamblea Nacional debe impulsar políticas y leyes que permitan que la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad sean una responsabilidad efectiva de las instituciones del Estado.

Las empresas públicas y privadas deben promover programas que permitan a sus trabajadores incorporar la actividad física a su vida cotidiana.

Los Gobiernos Autónomos Descentralizados deben recuperar y multiplicar los espacios públicos, deportivos y recreativos, y desarrollar programas de masificación deportiva para niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.

Pero ninguna política pública tendrá todo su potencial si nosotros, los ciudadanos, no asumimos nuestra propia responsabilidad. No podemos esperar a enfermarnos para comenzar a cuidarnos. No podemos esperar una advertencia médica para empezar a caminar. No podemos esperar que nuestros hijos tengan problemas de salud para enseñarles a jugar y practicar deporte.

Cada día tenemos una oportunidad para decidir. Podemos quedarnos quietos o podemos movernos. Podemos esperar a que aparezca la enfermedad o podemos trabajar desde hoy para prevenirla.

Podemos seguir gastando cada vez más recursos públicos en atender las consecuencias o podemos invertir con inteligencia en prevención, educación, deporte, recreación y estilos de vida saludables. El verdadero ahorro para el Ecuador no está solamente en gastar menos en hospitales. Está en tener menos personas enfermas que necesiten llegar a ellos.

Cada dólar invertido en prevención, actividad física y hábitos saludables puede significar más salud, más bienestar y una mejor calidad de vida para nuestras familias. Pero no olvidemos lo más importante: una vida saludable no se mide en dólares. Se mide en años compartidos con nuestros hijos; en abrazos; en momentos; en sueños cumplidos; en la posibilidad de llegar a la vejez con autonomía y dignidad.

Por eso, hoy necesitamos construir una nueva cultura. Una cultura donde caminar sea parte de nuestra rutina. Donde jugar con nuestros hijos sea una prioridad. Donde el deporte no sea visto únicamente como competencia, sino como una herramienta de salud. Donde los parques estén llenos de personas y no de maleza. Donde nuestras ciudades estén diseñadas para que podamos caminar, correr, pedalear y recrearnos. Y donde el Estado comprenda que promover ciudadanos activos y saludables no es un gasto: es una inversión en el futuro del Ecuador.

El cambio comienza hoy. Con una caminata. Con un partido. Con un baile. Con un paseo en bicicleta. Con una familia que decide salir del sedentarismo. Con una comunidad que se une para hacer ejercicio. Con una empresa que promueve la actividad física. Con una autoridad que entiende que prevenir es gobernar con responsabilidad.

Cada ciudadano que asume esta responsabilidad está ayudando a construir un Ecuador más saludable. Tenemos un cuerpo que cuidar, una mente que fortalecer, una familia que disfrutar y un país que necesita ciudadanos saludables.

Hagamos del movimiento un hábito. Hagamos del deporte una cultura. Hagamos de la recreación un derecho. Hagamos de la prevención una prioridad. Y hagamos de la salud una responsabilidad de todos.

¡Muévete por ti, muévete por tu familia y muévete por el Ecuador

Facebook X WhatsApp Telegram Correo
WhatsAppAtención a clientes