Nacionales
Los escombros del aluvión en La Comuna y La Gasca serán llevados a escombreras en San Antonio de Pichincha y Oyacoto
La Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (Emgirs) informó, mediante un boletín, que los escombros retirados del aluvión en los sectores de La Comuna y La Gasca serán depositados en las escombreras autorizadas por el Municipio, ubicadas en San Antonio de Pichincha y Oyacoto, al extremo norte de la capital.
El departamento de comunicación de la Emgirs informó a este Diario que los escombros (lodo, rocas, árboles, restos de vegetación y residuos de estructuras colapsadas) fueron depositados en una zona del parque Bicentenario de manera temporal.
Esto, tras un análisis del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) metropolitano que decidió que ese punto era estratégico por su ubicación cercana a la zona afectada.
En redes sociales se publicaron videos de los habitantes del barrio Rumiñahui reclamando por la disposición de los escombros en el ala norte de este parque.
Según el comunicado de la Emgirs prevén retirar todos los escombros del parque, en 15 días aproximadamente.
La escombrera de San Antonio de Pichincha tiene una capacidad diaria de 2.000 metros cúbicos. En Oyacoto reciben 360 metros cúbicos. (I) Fuente: El Universo
Nacionales
Jefferson Pérez y el reto de reordenar el deporte ecuatoriano: «Hay que reducir un 90% las intervenciones»
Jefferson Pérez no quiere que su llegada a la presidencia del Comité Olímpico Ecuatoriano (COE) sea interpretada como la aparición de un salvador. El medallista olímpico recibie esta administración con desafíos económicos, institucionales, pero sobre todo deportivos. «No se ha elegido ni un Mesías ni un Salvador. Se ha elegido una persona».
Pérez fue designado presidente del COE el 31 de julio, después de las renuncias de Jorge Delgado, quien ocupaba la presidencia, y de John Zambrano, secretario general.
La decisión permitió destrabar una crisis institucional que se arrastraba desde finales de 2025 y que provocó la intervención estatal del organismo en junio de 2026.
Ahora, el primer objetivo de Pérez es devolver estabilidad al sistema olímpico ecuatoriano. En los últimos años, el deporte nacional atravesó etapas marcadas por conflictos entre organismos, procesos administrativos inconclusos y dificultades para coordinar políticas comunes.
Un deportista al frente de una institución en crisis
Pérez conoce desde dentro las exigencias del alto rendimiento. Fue el primer deportistas ecuatoriano en ganar una medalla olímpica, cuando obtuvo el oro en los 20 kilómetros marcha en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, y posteriormente consiguió una medalla de plata en Pekín 2008. Su trayectoria también incluye tres títulos mundiales consecutivos.
Su llegada al COE ocurre, paradójicamente, después del mejor resultado olímpico de la historia del país. En París 2024, Ecuador consiguió cinco medallas y seis diplomas, terminó segundo en Sudamérica y tercero en Latinoamérica en el medallero.
El desafío, por eso, no consiste únicamente en sostener los resultados deportivos. Pérez recibe una estructura institucional golpeada por meses de disputas entre el COE y el viceministerio del Deporte, con problemas administrativos y legales que han afectado la planificación de los atletas.
Entonces, antes de hablar de medallas, su prioridad es estabilizar la institución. «No existe un Mesías ni un mago en el deporte ecuatoriano, existe un articulador. Estoy con el paciente en quirófano».

Jefferson Pérez junto al resto de directivos del Comité Olímpico Ecuatoriano en Guayaquil, el 31 de julio de 2026.Comité Olímpico Ecuatoriano
El problema de las Federaciones intervenidas
Uno de los principales focos de preocupación para Pérez está fuera de las oficinas del COE: las Federaciones nacionales. Y es que el 50% de las instituciones deportivas atraviesa vacíos legales, problemas de reconocimiento o situaciones de intervención.
Algunos organismos llevan años bajo procesos de intervención y varios no han logrado resolver sus conflictos internos. Pérez considera que esa situación representa una de las mayores amenazas para el desarrollo del deporte de alto rendimiento.
En una entrevista con PRIMICIAS, Jefferson Pérez cuestionó que existan interventores que estén a cargo de varios deportes al mismo tiempo, cuando la especialización resulta indispensable para administrar correctamente una disciplina.
Incluso se puso una meta ambiciosa: que hasta diciembre se pueda reducir en un 90% el número de intervenciones y que las federaciones deportivas puedan contar con directorios elegidos libremente.
En sus primeras semanas al frente del COE, aseguró que algunas federaciones que anteriormente mantenían posiciones enfrentadas volvieron a sentarse a dialogar. «Estamos construyendo puentes».
La intención es que el Comité no se limite a organizar delegaciones olímpicas, sino que se convierta en un nexo entre Federaciones, Gobierno, cuerpos técnicos y deportistas.
La asignación de recursos, otra urgencia
El conflicto entre el COE y el Viceministerio del Deporte provocó problemas financieros durante varios meses. Debido al vacío institucional, el Comité no pudo recibir recursos públicos del Estado, generando dificultades para los deportistas y para la preparación de las delegaciones.
Pérez reconoce que la situación todavía no está completamente solucionada. Y adelantó que el COE podría ser la única institución deportiva del país que este año no reciba un incremento presupuestario.
El reto inmediato es regularizar la situación administrativa y bancaria de la institución para poder utilizar recursos destinados a becas, campamentos, pasantías y otros programas de apoyo a los deportistas.
El presidente diferencia esos fondos de las becas estatales que reciben los atletas a través de las federaciones y del Ministerio. El COE, explicó, administra recursos internacionales de Solidaridad Olímpica y otros programas, pero no determina las becas que entrega el Estado. La expectativa del directivo cuencano es que este proceso de transición se solucione, a más tardar, en septiembre.
Los Juegos Suramericanos son la emergencia
La competencia se disputará del 12 al 26 de septiembre en Rosario, Santa Fe y Rafaela, en Argentina, y varias de sus pruebas tienen importancia dentro de la clasificación hacia los Juegos Panamericanos de Lima 2027.
Pérez aseguró que alrededor del 90% de las federaciones ya llegaron a acuerdos sobre el número de deportistas que viajarán y que la delegación será de alrededor de 200 atletas.
El equipo médico, técnico y administrativo, según explicó, ya está listo. «Tenemos urgencias y también emergencias. La emergencia tenemos los Juegos Suramericanos. Esa es una emergencia que necesitamos correr», afirmó.
Lima 2027 y Los Ángeles 2028
Una vez superada la «emergencia» sudamericana, el siguiente objetivo será construir la planificación para los Juegos Panamericanos de Lima 2027.
Pérez asegura que después de los Juegos Suramericanos se reunirá con las representantes de las federaciones por deporte para analizar resultados, identificar necesidades y establecer la preparación para los Panamericanos.
Para Los Ángeles 2028, Pérez hace un cálculo de menos de 180 semanas. Para un deportista olímpico, dice, cada semana cuenta. «Yo soy un planificador. Yo soy un deportista olímpico que cada semana cuenta para una preparación. Y estamos como casi ajustados».

Jefferson Pérez y su equipo de trabajo en el Comité Olímpico Ecuatoriano, en Guayaquil, el 31 de julio de 2026.Comité Olímpico Ecuatoriano
La buena noticia, según su análisis, es que los equipos técnicos y los deportistas no han detenido su preparación pese a la crisis institucional. Eso permite reducir el riesgo deportivo, aunque existen factores externos que podrían modificar la planificación.
Uno de ellos es el boxeo. Pérez advierte que existe la posibilidad de que esta disciplina quede fuera del programa olímpico de Los Ángeles, aunque enfatizó que se trata de un escenario que todavía puede cambiar.
El otro es la marcha, uno de los deportes que más medallas le ha entregado a Ecuador. Para 2028, la prueba tendrá modificaciones y Ecuador contará con menos oportunidades que en París. Por eso, se debe ajustar la estrategia a las nuevas condiciones del programa olímpico.
Un legado que no quiere llamar legado
Pérez evita hablar de «legado». La palabra, dice, le parece demasiado grande. Recuerda que cuando se levantó un monumento en su honor en Quito, le preguntaron qué título quería que apareciera junto a su figura. En lugar de enumerar sus logros, pidió una frase distinta:
«Esta es la historia de un niño vendedor de periódicos que un día soñó con ser el mejor». Esa frase también parece definir su visión del COE.
Pérez quiere acercar la institución a los ciudadanos, abrir las puertas a las federaciones y trabajar más con el deporte paralímpico, militar y con las disciplinas que están fuera del movimiento olímpico. «Muchas veces las personas desconocen totalmente cuáles son las funciones del COE».
Su idea es que el Comité Olímpico deje de ser percibido como una institución encerrada en oficinas y se convierta en un espacio de encuentro. Para eso, insiste en que su condición de campeón olímpico puede abrir puertas, pero también agranda la responsabilidad.
El reto de recuperar la confianza
El nuevo presidente tendrá hasta 2029 para desarrollar esta tarea. La directiva de la que formó parte fue elegida originalmente en marzo de 2025 y ahora Pérez ocupará el cargo durante el tiempo restante de ese período.
Su principal virtud, al menos por el momento, es la confianza que varias federaciones han depositado en él. Pero esa confianza también viene acompañada de una exigencia: resultados.
Su propuesta es clara: recuperar la institucionalidad, solucionar los problemas legales de las federaciones, asegurar la asignación de recursos, fortalecer la relación con el Gobierno y mantener la preparación de los atletas.
Lo cierto es que la carrera hacia Los Ángeles 2028 ya empezó y para el flamante presidente del COE el primer triunfo será estabilizar el organismo, «construir puentes» con distintos organismos y así remar hacia un mismo objetivo: las medallas. Fuente: Primicias
Nacionales
Daniel Noboa expresó a Xi Jinping su intención de ampliar las exportaciones de Ecuador a China
El presidente Daniel Noboa se reunió este martes 18 de agosto con el líder chino Xi Jinping en Beijing, en el marco de su visita oficial de Estado a China. Los mandatarios abogaron por ampliar la cooperación bilateral en sectores como la energía, la minería y el comercio.
China espera que visita de Daniel Noboa permita “consolidar aún más” la confianza con Ecuador
El mandatario ecuatoriano fue recibido este 18 de agosto en una ceremonia oficial de bienvenida en el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing. Posteriormente, se reunió con su homólogo chino, Xi Jinping.
Durante el encuentro, se abordaron temas para impulsar una agenda enfocada en: abrir más mercados para productos ecuatorianos, atraer inversión, generar empleo, ampliar la cooperación en tecnología, infraestructura, energía y educación, según informó la Presidencia de Ecuador.

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, saluda con el mandatario de China, Xi Jinping, el 18 de agosto de 2026 en Beijing, durante la visita oficial del mandatario ecuatoriano.Presidencia de Ecuador
El presidente Daniel Noboa aseguró que Ecuador concede «gran importancia» a la cooperación con China y expresó su voluntad de reforzarla en economía y comercio, finanzas, minerales, energías renovables, ciencia y tecnología y cultura, de acuerdo con la versión china del encuentro.
El presidente ecuatoriano manifestó además su intención de «ampliar las exportaciones a China» y dio la bienvenida a una mayor presencia de empresas chinas para invertir y desarrollar negocios en Ecuador.
Mientras que Xi planteó reforzar la coordinación de las estrategias de desarrollo y desarrollar proyectos conjuntos en energía, minerales, infraestructuras y finanzas, según publicó la agencia oficial de noticias Xinhua tras el encuentro.
El mandatario chino propuso explorar la cooperación en ámbitos como la economía digital, el desarrollo verde, las nuevas energías y la inteligencia artificial, además de seguir aprovechando el tratado de libre comercio (TLC) bilateral para que sus beneficios alcancen a «más empresas y consumidores».

El presidente de Ecuador Daniel Noboa, acompañado del líder chino Xi Jinping, en la ceremonia de bienvenida en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing, China, el 18 de agosto de 2026.Presidencia de Ecuador
Noboa llegó el domingo a Pekín para la visita, invitado por Xi, y coincidirá en China con el canciller chileno Francisco Pérez Mackenna y con el presidente de la Asamblea Legislativa de El Salvador, Ernesto Castro, quienes están esta semana en ese país con agendas centradas en profundizar los lazos comerciales e institucionales con el gigante asiático.
Las tres visitas coinciden en un momento de intensificación de los intercambios entre Pekín y la región, aunque parten de bases distintas: mientras Ecuador y Chile mantienen estrechos lazos comerciales con China desde hace años, con sendos acuerdos de libre comercio, El Salvador todavía negocia su tratado.
Noboa debía reunirse también con el primer ministro chino, Li Qiang, y con Zhao Leji, presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional.
Los temas de la agenda: comercio, inversión, minería
https://publish.x.com/?url=https://x.com/CCTV_Plus/status/2088882813122834908
La Cancillería ecuatoriana señaló que la agenda en China está enfocada en comercio, inversión, cooperación, infraestructura, energía, tecnología y desarrollo sostenible. China es la primera parada de una gira asiática que también contempla visitas oficiales a Vietnam y Singapur.
El lunes, la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA) anunció que China restituyó la habilitación de ocho establecimientos nacionales para exportar camarón, tras las gestiones emprendidas por el gobierno, las empresas del sector y el gremio.
Otros seis establecimientos ecuatorianos todavía permanecen inhabilitados para exportar al mercado chino y la CNA confía en avanzar en el levantamiento de esas restricciones durante la visita de Noboa.
También está pendiente la negociación relacionada con Coca Codo Sinclair, luego de que el Gobierno recibiera oficialmente la hidroeléctrica de Sinohydro en abril de 2026.
Entre los asuntos que han marcado la relación bilateral también están las inversiones chinas en sectores estratégicos y proyectos mineros.
También se debe abordar durante la visita la deuda que Ecuador mantiene con el Eximbank chino.
Las inversiones chinas en Ecuador

Fotografía de archivo del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y su homólogo de China, Xi Jinping, en una reunión el 26 de junio de 2025 en Pekín.Isaac Castillo / Presidencia del Ecuador
La visita se produce después de la entrada en vigor en 2024 del tratado de libre comercio entre ambos países.
Según datos gubernamentales ecuatorianos, Quito exportó en 2025 a China bienes no petroleros por USD 5.920 millones e importó por USD 7.821 millones, lo que dejó un déficit de USD 1.901 millones.
Los primeros datos de 2026 muestran, además, un avance de algunos de los principales productos ecuatorianos vendidos al mercado chino.
En enero, el valor de las exportaciones de minerales de cobre pasaron de USD 108 a USD 246 millones respecto al mismo mes de 2025, mientras que el de la principal categoría de langostinos congelados aumentó de USD 215 a USD 256 millones.
Ese mismo mes, las ventas de productos mineros a China alcanzaron los USD 249 millones, frente a USD 114 millones un año antes, mientras las acuícolas crecieron de USD 285 a USD 333 millones.
China mantiene, asimismo, inversiones en Ecuador: el flujo de inversión extranjera directa china alcanzó los USD 58 millones en 2025, de los que unos USD 49 millones correspondieron a explotación de minas y canteras.
La cifra supone un descenso considerable con respecto a los USD 117,9 millones registrados en 2024. Fuente: Primicias
Nacionales
Volverse ‘invisible’ hasta quitándose el apellido: el miedo a ICE altera la jornada laboral en Nueva York y Nueva Jersey
NUEVA YORK. Hace apenas un mes, Diego podía atender hasta diez servicios en un solo día. Su empresa se mueve entre Nueva Jersey, Pensilvania y Nueva York haciendo trabajos que pocas veces pueden esperar demasiado: una tubería rota en un condominio, una falla eléctrica en una vivienda, un aire acondicionado que deja de funcionar en pleno verano o el mantenimiento de un jardín.
Diego, un migrante brasileño, lleva más de 21 años trabajando con cuadrillas formadas principalmente por migrantes. Dependiendo del tipo de reparación, la ubicación y el cliente, paga entre 25 y 40 dólares por hora. Pero últimamente tener el trabajo no significa tener a quien enviarlo.
“Antes llamaba y decía: ‘Tengo esto, hay que ir mañana’. Hoy tengo que preguntar primero dónde es, quién quiere ir y a qué hora puede hacerlo”, cuenta.
Algunos trabajadores prefieren no desplazarse durante el día hacia lugares donde han escuchado que hay operativos migratorios a cargo de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Otros rechazan recorridos largos o evitan salir en camionetas que llevan escaleras, herramientas y otros equipos propios de la construcción. Diego termina trasladando ciertas reparaciones a la noche o buscando a otra persona. En una jornada en la que antes podía resolver diez servicios, dice, ahora puede completar cuatro o cinco.
Ha intentado ampliar su equipo. Tampoco ha sido fácil.
“Busqué gente con residencia o ciudadanos, pero ellos pueden cobrar prácticamente el doble de lo que yo pago y tampoco tienen esa disponibilidad”. En un negocio basado en emergencias, esa diferencia termina afectando los tiempos y, algunas veces, el precio que paga el cliente, explica.
Una furgoneta sin escalera, sin apellido y sin número telefónico
Joaquín conoce muy bien ese cambio. Es macareño, llegó a Estados Unidos hace 13 años y casi siempre ha trabajado en construcción. Tiene su propia cartera de clientes y normalmente trabaja solo o acompañado por un primo, aunque también ayuda a Diego cuando necesita completar una cuadrilla o resolver varios servicios a la vez.
Durante años no le importó demasiado dónde estuviera el próximo trabajo. Podía manejar una hora y media o dos horas si el cliente lo necesitaba. Salía en una furgoneta blanca en la que llevaba escrito su apellido y su número telefónico, con una escalera instalada en el exterior y las herramientas necesarias para resolver casi cualquier reparación.

Un restaurante en Newark, Nueva Jersey, un lugar donde suelen desayunar y almorzar trabajadores latinos luce vacío una tarde, en un día laborable que solía estar lleno.Selene Cevallos
Ya no. Desde hace aproximadamente dos meses, intenta aceptar trabajos que queden a menos de una hora de distancia. Borró de la camioneta su apellido y el teléfono. Retiró también la escalera del techo y ahora intenta llevarla dentro de un SUV blanco.
“Pero si te fijas bien igual se nota que soy latino”, bromea. Después deja de reír.
“Si no es por la escalera, será por la placa del carro o por mi apariencia. Trato de ser invisible, pero sé que si quiero trabajar tengo que exponerme. Solo toca rezar, nada más”. Joaquín, migrante ecuatoriano radicado en Nueva York
Cuando puede, Joaquín trabaja de noche. No es una estrategia únicamente suya. Dice que entre conocidos han comenzado a organizarse. Si un trabajo queda demasiado lejos para uno, se lo pasan a otro que vive más cerca. Si alguien no quiere utilizar su camioneta, otro puede prestarle un automóvil. También se recomiendan clientes entre ellos.
Las experiencias de Diego y Joaquín coinciden con un mercado laboral estadounidense donde la mano de obra inmigrante tiene un peso difícil de sustituir rápidamente. En 2025, los trabajadores nacidos fuera de Estados Unidos representaban 19,1% de toda la fuerza laboral del país, casi uno de cada cinco trabajadores, según el Bureau of Labor Statistics (BLS). Además, tienen una presencia proporcionalmente mayor que los nacidos en Estados Unidos en ocupaciones de servicios, construcción, mantenimiento y transporte.
Las empresas constructoras ya reportaban el impacto de la política migratoria sobre sus plantillas. En una encuesta nacional publicada en enero de 2026 por la Associated General Contractors of America, 33% de las compañías dijo haber sido afectada por acciones de control migratorio durante los seis meses anteriores; 11% señaló que trabajadores dejaron de presentarse debido a operativos reales o rumores sobre ellos y 24% informó que sus subcontratistas habían perdido personal.
Eso explica por qué el fenómeno se percibe primero en lugares como el negocio de Diego: en llamadas que tardan más en encontrar respuesta, cuadrillas que ya no quieren recorrer ciertas rutas y reparaciones que empiezan cuando el sol ya cayó.
El miedo no se limita a la construcción

Las aplicaciones de delivery, una de las opciones de trabajo de migrantes en el área triestatal de Estados Unidos, para redondear el dinero mensual.Selene Cevallos
Víctor, quiteño, trabaja formalmente en un restaurante ubicado en Manhattan entre las 15:00 y las 23:00. Tiene número de Seguro Social y permiso de trabajo vigente. Durante un año aprovechó las mañanas para completar sus ingresos haciendo entregas o conduciendo para aplicaciones de transporte.
Ahora evita hacerlo. Dice que durante el día prefiere permanecer fuera de las calles cuando escucha sobre operativos migratorios. El problema es que necesita ese segundo ingreso.
Por eso cambió el horario. Cuando termina su turno en el restaurante, cerca de las 23:00, en lugar de volver directamente a casa abre la aplicación y comienza a conducir. Algunas noches termina a las dos de la madrugada. Otras, más tarde.
Tiene una regla. “No me voy a casa hasta hacer por lo menos 100 dólares”. Son los mismos 100 dólares que antes intentaba conseguir durante la mañana. Lo que cambió es el momento del día en que siente que puede salir a buscarlos.
A Diego le ocurre algo parecido con sus cuadrillas:
“Las tuberías siguen rompiéndose y los aires acondicionados continúan necesitando reparaciones, trabajo hay; lo que ahora cuesta encontrar es gente que quiera salir”. Diego, migrante brasileño dueño de empresa de servicios que opera con cuadrillas de trabajadores latinos.
Víctor recuerda un día de julio en que una compañera del restaurante avisó que llegaría tarde. Había operativos migratorios cerca de su casa y tenía miedo de salir. Primero dijo que llegaría un poco tarde. Al final, no llegó. “El miedo se apoderó de ella”, cuenta.
Ninguno ha dejado de trabajar porque tampoco puede permitírselo. “Las cuentas no entienden de miedo ni esperan a que pase una redada”, dice Víctor. Por eso siguen saliendo. “La diferencia es que algo tan normal como ir a trabajar, aún con documentos legales, ha dejado de ser una decisión cotidiana”, concluye Joaquín. Fuente: Primicias
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