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Liderar con propósito

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Introducción 

El liderazgo es más que un cargo o un título; es una responsabilidad que implica inspirar, guiar y servir. Un verdadero líder no se mide solo por los resultados que alcanza, sino por la huella que deja en las personas que lo rodean. Liderar es crear visión, cultivar confianza y construir un equipo capaz de superar retos con integridad y compromiso. En un mundo donde la autoridad muchas veces se confunde con el poder, el liderazgo auténtico se distingue por su capacidad de escuchar, motivar y actuar con justicia.

A lo largo de la historia, el liderazgo ha sido un elemento clave en el desarrollo de comunidades, empresas y naciones enteras. En un mundo en constante cambio, el liderazgo efectivo se convierte en un recurso invaluable para generar resultados, fomentar el trabajo en equipo y construir un entorno donde las personas se sientan valoradas y comprometidas. 

¿Qué es el liderazgo?

El liderazgo es la capacidad de influir, motivar y guiar a un grupo de personas hacia el logro de objetivos comunes, implica la habilidad de tomar decisiones, inspirar confianza y fomentar la colaboración. Un líder no solo dirige, sino que también establece su compromiso de mirar claro, sentir hondo y obrar recio. Crea un ambiente positivo para que las personas  alcancen su máximo potencial. Su esencia es formar nuevos líderes, pero la mayoría no piensan así, porque ven a sus compañeros como potenciales enemigos, por el temor a ser reemplazados o sustituidos por ellos. El verdadero liderazgo lidera desde la visión no desde la inseguridad.

Un verdadero liderazgo combina visión (saber hacia dónde se quiere ir), comunicación (transmitir esa visión con claridad), ejemplo (actuar con coherencia entre lo que se dice y lo que se hace) y empatía (comprender y valorar a quienes forman parte del equipo). En esencia, liderar es servir: ayudar a que otros crezcan, alcancen metas y trabajen juntos por un propósito mayor que el interés individual.

Es un gravísimo error de liderazgo el favoritismo, cuando eliges a un grupo de preferidos, que tienen carta abierta para abandonar el trabajo cuando quieran, para llegar tarde sin consecuencias; a cambio de llenarle la panza de aire al jefe (adulones), otorgándole virtudes que no tiene. El favoritismo es propio de líderes de baja autoestima. El favoritismo no solo es injusto, es toxico, destruye la confianza y el respeto, apaga el compromiso y mata el trabajo en equipo.

Liderar implica ser justos e imparciales. El 80% del éxito de una empresa pública o privada depende del liderazgo.

Clases de liderazgo:

Liderazgo autocrático o autoritario

Toma decisiones y ostenta el poder de manera unilateral, es quien decide todos los aspectos de la organización. Centraliza la autoridad, limitando la participación de los empleados y tomando las decisiones unilateralmente. Ejemplo: Adolf Hitler

Liderazgo democrático o participativo

Involucra a los empleados en la toma de decisiones. Esto permite que los miembros desarrollar sus capacidades y habilidades, sentirse parte del equipo y que estén muy satisfechos en el trabajo. Se fortalece el trabajo en equipo y de calidad. El líder participativo utiliza la consulta a los miembros del equipo a la hora de tomar decisiones y delegar responsabilidades. Ejemplo: Abraham Lincoln

Liderazgo liberal o laissez-faire

Este tipo de líder es el que ofrece libertad absoluta a la hora de actuar de los integrantes de la organización y delega la mayor parte de la toma de decisiones y la responsabilidad a sus subordinados, de modo que se mantiene al margen y no interviene. En este caso, el líder deja a los miembros del grupo que trabajen libremente sin rendir cuentas de su accionar. El desorden y la confusión son evidentes en este tipo de liderazgo. Ejemplo: Reina Victoria.

 

Funciones del liderazgo:

 

Función de dirigir y orientar.- Consiste en el ejercicio de la dirección para encabezar los procesos, guiando al personal y coordinando cada actividad con la finalidad de cumplir las metas establecidas.

Función de participar y delegar.- Se refiere al papel que juega el dirigente en el cumplimiento de la actividad, compartiendo la responsabilidad de la ejecución con los jefes departamentales.

Función de consultar y decidir.- Todo líder posee capacidad para decidir según las atribuciones establecidas, sin embargo, hay asuntos que requieren ser consultados, sea por su trascendencia o por su complejidad. Los líderes inteligentes son aquellos que incluyen en su equipo directivo a personas más inteligentes que ellas que aporten a la toma de decisiones.

Función de prever y planificar.- Prever significa ver con anticipación los acontecimientos venideros, para planificar las acciones. Una de las pruebas del liderazgo es la capacidad de  reconocer un problema antes que sea una emergencia.

Función de rendir cuentas.- La rendición de cuentas es un procedimiento que sirve para poner en conocimiento de los mandantes las acciones y los resultados de la gestión.

Función de gobernanza.- Me refiero a la habilidad del líder para tender puentes con todas las instituciones públicas y privadas para obtener los recursos necesarios para cumplir con la misión de su empresa y apoyar a las demás instituciones.

Función de gobernabilidad.- Es la capacidad para ejercer su autoridad de manera efectiva, legítima y sostenible, donde los integrantes del  equipo de trabajo disfruten de un excelente clima laboral institucional. Implica gestionar su equipo, ubicando a los mejores perfiles en las jefaturas para responder a los intereses comunes de los usuarios.

Función de control y seguimiento.- No basta con que un líder sea probo, tiene el mandato de realizar control y seguimiento de todos los procesos, para garantizar la honestidad en todos los integrantes de su equipo de trabajo. Debe cumplirse la máxima de no “robar” ni dejar “robar”.

Competencias y cualidades que distinguen a un buen líder

Visión estratégica: Definir objetivos claros, diseñar planes de acción y anticipar los desafíos futuros.

Empatía: Comprender las perspectivas y necesidades de los demás, mostrando interés genuino por su bienestar.

Comunicación efectiva: Un buen líder sabe escuchar activamente, expresar ideas de manera clara y comprensible, y adaptarse a diferentes estilos de comunicación.

Integridad: Actuar con honestidad, transparencia y coherencia, generando confianza en el equipo.

Toma de decisiones: evaluar opciones y asumir la responsabilidad de los resultados.

Preparación.- El líder debe desarrollar las habilidades, conocimientos y la mentalidad necesarios para guiar, influir y motivar a otros hacia un objetivo común

Inteligencia emocional: Comprender y gestionar las propias emociones y las de los demás, así como ser capaz de crear relaciones basadas en la confianza y el respeto.

Resolución de conflictos: Identificar y abordar conflictos de manera constructiva, buscando soluciones que satisfagan a todas las partes involucradas.

Motivación del equipo: Inspirar, reconocer y recompensar el trabajo del equipo, creando un clima laboral positivo y productivo.

Resiliencia: Afrontar la adversidad con fortaleza, aprendiendo de los errores y recuperándose de los fracasos.

En resumen, un buen líder combina habilidades técnicas con cualidades personales para crear un entorno de trabajo positivo, productivo y colaborativo.

 

Recomendaciones para un liderazgo efectivo

 

  • Elogiar el más pequeño progreso y demostrar aprecio sincero para mejorar la actitud de su equipo de trabajo.
  • Cuando existan errores cometidos por el personal, llame la atención indirectamente. Permita que la otra persona salve su prestigio.
  • Hable de sus propios errores antes de criticar a los demás
  • Haga preguntas en lugar de dar órdenes.
  • Atribuya a la otra persona una buena reputación y haga que los errores parezcan fáciles de corregir.
  • Sea un buen ejemplo para sus empleados y recuerde una regla básica de la a administración: quien tiene mayor responsabilidad tiene mayor autoridad.
  • Fomente un ambiente de confianza (liderazgo horizontal) donde los integrantes del grupo puedan decir lo que piensan y lo que sienten sin temor a represalias.
  • Fomentar una cultura de calidad en la empresa para ofertar servicios efectivos a los clientes internos y externos, logrando la satisfacción del usuario, mediante un proceso de mejora continua:
  • Ver las quejas, reclamos y sugerencias como la posibilidad de crecimiento institucional y como asesoría gratuita

 

Conclusión

 

El liderazgo es una de las fuerzas más determinantes en el éxito o el fracaso de cualquier organización, comunidad o nación. No se trata de acumular poder, sino de servir con visión, justicia y coherencia. Un verdadero líder inspira, motiva y forma nuevos líderes; no se deja llevar por la inseguridad, el favoritismo ni el autoritarismo, sino que construye puentes de confianza, fomenta la participación y vela por el bienestar común.

En un entorno donde los retos cambian a gran velocidad, el liderazgo efectivo exige preparación constante, valores firmes y la humildad suficiente para reconocer que siempre hay algo por aprender.

Cuando el liderazgo se ejerce con ética, empatía y compromiso, se convierte en motor de transformación, capaz de sacar lo mejor de las personas y llevarlas juntas hacia metas más altas. Porque liderar bien no es solo dirigir, es dejar una huella positiva que perdure más allá de nuestra gestión.

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Crónica de dos días de búsqueda, esperanza y dolor en las aguas del río Zamora

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EL RÍO QUE GUARDA EL SILENCIO

Por Diario El Amazónico | Reportaje Especial

Hay tragedias que irrumpen con estruendos capaces de estremecer ciudades enteras. Otras, en cambio, llegan envueltas en un silencio tan profundo que nadie alcanza a comprender que la vida acaba de cambiar para siempre.

La madrugada del sábado fue una de esas.

Mientras el reloj avanzaba sobre las primeras horas del día, la Troncal Amazónica permanecía casi vacía. La neblina descendía lentamente sobre las montañas de Zamora Chinchipe y el viento apenas rozaba la vegetación que bordea la carretera entre los sectores de Namírez y Mejeche. Eran las 00:10 minutos.

O al menos eso parecía.

Una cámara de seguridad de una vivienda registró lo que hoy constituye una pequeña pista del vehículo que se dirigía hacia Zamora.

En la grabación únicamente se observa el destello de sus luces atravesando la oscuridad. El automotor circula aparentemente con normalidad. No existen maniobras bruscas. No se aprecia un exceso de velocidad. Nada hace presagiar una tragedia.

Entonces ocurre algo casi imperceptible.

Un sonido que rompió el silencio.

En el vídeo, se escucha un estruendo fuerte. Es un ruido que advierte una tragedia.

Es ahí, un trabajador sale de la vivienda, se dirige al lugar y evidencia del accidente, el es Manuel Calle, en ese momento se quedó frío sin saber que hacer, justo pasa una persona en moto y pide auxilio, y es él quien avisa sobre el accidente.

Nadie imagina que, en ese preciso instante un vehículo acaba de abandonar la carretera para precipitarse por una pendiente de aproximadamente 150 metros hasta el río Zamora.

Un perro comienza a ladrar con insistencia.

Como si hubiese visto lo que ningún ser humano alcanzó a observar.

«Hay silencios que anuncian tragedias. Hay ladridos que terminan convirtiéndose en el único testimonio de una noche que jamás volverá a repetirse.»

 

La primera evidencia

Con los minutos de desesperación apareció la primera certeza.

En el borde de la vía fue localizada la placa del vehículo.

Aquella pequeña lámina metálica se convirtió en la primera prueba física de que algo grave había ocurrido durante la madrugada.

Desde ese momento comenzó una carrera contra el tiempo.

Bomberos, rescatistas, policías y ciudadanos descendieron hasta las orillas del río Zamora convencidos de que cada minuto podía marcar la diferencia.

Pero la naturaleza tenía otros planes.

El río no solamente es profundo.

Es un río impredecible.

Su corriente golpea con fuerza contra las enormes rocas, forma remolinos y arrastra sedimentos que reducen completamente la visibilidad bajo el agua. En el sitio donde se presumía estaba el vehículo, la profundidad alcanzaba entre siete y nueve metros.

El escenario reunía prácticamente todas las condiciones de una operación de rescate de alta complejidad.

Cada descenso implicaba un riesgo.

Cada decisión debía tomarse con precisión.

Porque en un río como el Zamora, un error puede convertir a un rescatista en otra víctima.

 

La otra batalla

Mientras los equipos de emergencia analizaban estrategias, en la superficie comenzaba otra lucha mucho más silenciosa.

La de dos familias.

Esperar también agota.

No saber consume lentamente la esperanza.

Cada mirada hacia el río parecía una pregunta sin respuesta.

Cada minuto prolongaba la angustia.

Cada llamada telefónica alimentaba la ilusión de recibir finalmente una buena noticia.

«El agua seguía su camino.

Las horas también.

Pero para dos familias el tiempo había dejado de avanzar aquella madrugada.»

Durante toda la jornada del sábado decenas de ciudadanos llegaron hasta el lugar.

Muchos ofrecieron ayuda.

Otros llevaron alimentos y agua para los rescatistas.

Algunos simplemente permanecieron observando el río en silencio, comprendiendo que existen momentos en los que la solidaridad también consiste en acompañar.

 

Cuando un pueblo decide no rendirse

La complejidad del rescate hizo que familiares y amigos solicitaran el apoyo de buzos especializados provenientes de otras provincias.

Las condiciones del río exigían experiencia, equipos adecuados y procedimientos técnicos que minimizaran el riesgo para quienes descendían al agua.

La solidaridad volvió a aparecer.

Marcelo Tapia, representante de la empresa Boga, Marlon Cruz, conocido empresario, pusieron a disposición maquinaria de mayor capacidad para apoyar las labores.

Ese gesto fue recibido con gratitud por ciudadanos y familiares, conscientes de que toda ayuda representaba una nueva posibilidad de encontrar el vehículo.

El domingo amaneció distinto.

El cielo permanecía despejado.

El clima ofrecía una pequeña tregua.

Era una oportunidad que no podía desperdiciarse.

 

La tarde que parecía terminar sin respuestas

Con el paso de las horas la desesperación comenzó nuevamente a ganar terreno.

El domingo avanzaba y el río continuaba guardando su secreto.

La incertidumbre volvía a instalarse entre quienes permanecían observando desde la orilla.

Fue entonces cuando una familiar se acercó a uno de los responsables del operativo y preguntó si las labores concluirían por ese día.

La respuesta fue inmediata.

—No. Vamos a seguir trabajando. Tenemos que darle hasta las últimas horas de la tarde.

Aquellas palabras devolvieron la esperanza.

Poco después, una intensa lluvia volvió a caer sobre el lugar.

Pero nadie abandonó el operativo.

Mientras el agua descendía desde las montañas, los equipos continuaban realizando barridos sobre el río utilizando embarcaciones y un ancla especialmente adaptada para intentar localizar el vehículo.

Intento tras intento.

Una y otra vez.

Por momentos parecía que el ancla encontraba algún obstáculo.

Luego volvía a soltarse.

La expectativa crecía.

La incertidumbre regresaba.

Hasta que finalmente ocurrió.

El ancla quedó firmemente enganchada.

Nadie quiso celebrar demasiado pronto.

Era necesario confirmar que realmente se trataba del vehículo.

Entonces uno de los buzos, asegurado mediante técnicas de rescate y sujeto a una línea de seguridad, descendió lentamente siguiendo la cuerda.

El río intentó arrastrarlo.

La corriente golpeaba con fuerza.

La visibilidad era prácticamente nula.

Pero, después de algunos minutos bajo el agua, llegó la confirmación.

Era el vehículo.

El buzo aseguró una segunda cuerda para reforzar el amarre y permitir la extracción sin que el cable cediera por el peso o la fuerza de la corriente.

A las 18:45, aproximadamente, comenzó una de las maniobras más delicadas de todo el operativo.

Dos máquinas trabajaron de manera sincronizada.

Rescatistas coordinaban cada movimiento.

Cada metro que ascendía el vehículo parecía detener el tiempo.

Hasta que finalmente emergió del río.

El silencio volvió a imponerse.

Junto al automotor fue recuperado el cuerpo de una de las víctimas.

Se trataba de Jhon Collaguazo.

Durante algunos instantes muchos pensaron que las dos personas serían encontradas en el interior.

Pero la esperanza volvió a transformarse en incertidumbre.

Solo estaba uno.

La otra persona sigue desaparecida.

Los abrazos dieron paso nuevamente al llanto.

Las lágrimas regresaron a las familias.

Los amigos guardaron silencio.

Nadie encontraba palabras suficientes para aliviar un dolor que aún permanecía incompleto.

 

La búsqueda continúa

La noche cayó sobre el río Zamora.

El operativo fue suspendido únicamente por razones de seguridad.

La decisión fue clara.

Al amanecer, la búsqueda continuará.

Horas más tarde, la esposa de la persona que aún permanece desaparecida utilizó sus redes sociales para hacer un llamado desesperado.

Pidió a la ciudadanía colaborar observando las orillas del río.

Solicitó ayuda.

Agradeció cada gesto de solidaridad recibido durante esos dos días.

Su mensaje resumía el sentimiento de toda una familia que aún espera volver a encontrar a uno de los suyos.

 

Una lección para las instituciones

Más allá del dolor, esta tragedia deja una reflexión que trasciende el hecho noticioso.

Los rescates en ríos  requieren equipamiento especializado, tecnología, embarcaciones adecuadas, sistemas de anclaje, dispositivos de localización subacuática y capacitación permanente.

La valentía de los bomberos y rescatistas quedó demostrada una vez más.

Sin embargo, el compromiso humano no puede seguir reemplazando a la inversión institucional.

Garantizar mejores herramientas no solo incrementa las posibilidades de salvar vidas, sino que también protege a quienes diariamente enfrentan escenarios donde cada decisión puede significar la diferencia entre regresar a casa o convertirse en otra víctima.

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Dos personas permanecen desaparecidas tras accidente de tránsito en Cumbaratza

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La madrugada de este sábado 1 de agosto, aproximadamente a las 00:10, se ha registrado un aparatoso accidente de tránsito en el sector Mejeche, perteneciente a la parroquia Cumbaratza, en la Troncal Amazónica.

De acuerdo con la información preliminar, el vehículo se habría precipitado aproximadamente 120 metros por una pendiente hasta caer en las aguas del río Zamora. En el lugar únicamente se han encontrado restos del automotor, lo que evidencia la magnitud del siniestro.

Hasta el momento, dos personas permanecen desaparecidas. Equipos del Cuerpo de Bomberos de Zamora y Yantzaza mantienen intensas labores de búsqueda y rescate en la zona con la esperanza de localizar a los ocupantes.

Se espera que en las próximas horas se emita información oficial sobre el avance de las operaciones de búsqueda.

Diario El Amazónico continuará informando conforme se conozcan nuevos detalles de este lamentable hecho.

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El chantaje y la proscripción: el libreto para ahogar la democracia

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Por: Alonzo Cueva Rojas

Las declaraciones del ministro del Interior son una alerta grave. Exigir que alcaldes y prefectos se alineen con el pensamiento oficial es una postura antidemocrática y una muestra de totalitarismo. Una responsabilidad elemental es coordinar acciones por el progreso del país, pero otra actitud muy distinta es intentar anular la diversidad de opinión y la libertad política.

El gobierno central y las autoridades locales (GAD) tienen la obligación de unirse para dar respuestas reales a la población. Esta cooperación técnica e institucional debe enfocarse en áreas urgentes, sin importar banderas partidistas, como: Coordinar planes firmes para devolver la tranquilidad a los territorios, garantizar escuelas dignas, atención médica y medicinas, proteger a los sectores vulnerables y erradicar la pobreza, entre otros.

Ecuador es un país diverso, intercultural y plurinacional, marcado por diferencias geográficas, culturales y generacionales. Cualquier gobernante debe estar listo para ejercer su función dentro de esa diversidad. Querer imponer un pensamiento único es una aberración política que jamás dará resultados positivos. La alienación no es la solución; el camino seguirá siendo el ejercicio democrático del poder.

Detrás del discurso de la alineación opera un crudo condicionamiento. Es un secreto a voces que a los alcaldes y prefectos con altas opciones de reelección se les presiona con una consigna clara: o se postulan con el partido de gobierno, o les congelan los fondos y les arman problemas legales usando de forma selectiva a la justicia.

A esto se suma la proscripción de líderes sociales y la eliminación de organizaciones políticas de oposición. Al dejar a los líderes legítimos sin casillero electoral, el régimen les cierra el camino. Ante este atropello, muchas autoridades terminan claudicando, disimulando su sumisión por temor a perder su libertad o poner en riesgo a sus familias.

Gobernar mediante el miedo y anular a los rivales destruye la libertad de todo el pueblo ecuatoriano.

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