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‘La Vida de un Río’: el documental que revela la devastadora contaminación del agua en Ecuador

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«La vida de un río» no solo celebra la belleza natural y la diversidad de flora y fauna que rodean su curso, sino que también documenta los impactos devastadores de la contaminación y los desechos humanos en estas aguas vitales.

Jorge Juan Anhalzer es un reconocido fotógrafo ecuatoriano que ha dedicado más de 25 años a capturar la belleza y la vastedad de la cordillera ecuatoriana. Su vida está marcada por un profundo respeto y conexión con la naturaleza, alejado de la vida urbana y convencional.

Su pasión lo llevó a convertirse en fotógrafo empírico, capturando imágenes impresionantes que han sido publicadas internacionalmente, incluyendo reconocidas revistas como National Geographic. Anhalzer se describe a sí mismo como un «andariego del Ecuador», que documenta a través de sus videos, fotografías y escritos lo que ve y experimenta en sus travesías. Además, ha publicado más de 20 libros que recorren el mundo, siendo apreciados tanto por entusiastas del montañismo como por seguidores de su excepcional habilidad con la cámara.

En esta oportunidad, Jorge Juan Anhalzer, acompañado de Analia Andrade, nos trae otra de sus joyas: «La vida de un río», un corto que recoge en imágenes, el curso de un río ecuatoriano en su recorrido natural de alrededor de 600 kilómetros y documenta cómo sus aguas han sido objeto de un complejo proceso de contaminación y deterioro.

Anhalzer subraya el fin que persigue el documental: “el río transcurre escondido en quebradas, no está presente en la vida cotidiana del ciudadano, pero le ocurren muchas cosas negativas. Es una invitación a reflexionar acerca de lo que le estamos haciendo al río y sobre lo que nos causará a nosotros, los seres humanos”.



¿Cuál fue la inspiración detrás del enfoque narrativo para seguir las aguas de un río ecuatoriano?

No, no es una inspiración, es un dolor. No es lo mismo. Es ser testigo de lo que le sucede a ese río, cómo lo dañamos y contaminamos, y cómo esa contaminación regresa a nosotros a través de los cultivos que riega el río y los peces que viven en sus aguas, los cuales comemos. Esa es la razón detrás del documental.

¿Qué desafíos ambientales y sociales identificó durante la producción del documental que más impactaron su perspectiva sobre la gestión del agua?

Eso, la extrema contaminación. En otros países, como en Cuenca y Loja, logran manejarlo, pero en el resto de los ríos ecuatorianos, como he seguido el caso del río Esmeraldas, esto es un símbolo de la situación en la mayoría de los ríos del país. Ahora, tú lees las noticias, ¿por qué crees que la Agencia de Regulación y Control Sanitario (ARCSA) está encontrando plomo y metales pesados en los alimentos? ¿De dónde crees que viene? De las aguas contaminadas con las que se riegan los cultivos.

¿Cómo cree que el documental puede influir en las acciones y políticas para abordar la contaminación del agua en Quito y otras ciudades ecuatorianas?

Yo espero que a través del documental la gente tome conciencia, algo que generalmente no sucede porque el río está oculto en la quebrada, la gente no lo ve y se olvida. Espero que la ciudadanía en Quito, Latacunga, Ambato y especialmente en Guayaquil, donde la situación es terrible, tomen conciencia. El río Guayas, que abastece el sistema de agua potable de Guayaquil, viene desde las minas de Ponce Henriquez. Los médicos dicen que cada vez hay más casos prematuros de cáncer y la desnutrición infantil se agrava debido a la contaminación, lo que impide a los niños absorber proteínas y hierro. Así que vemos que ensuciar las aguas regresa con venganza. Ahora, si la gente se da cuenta de esto, puede presionar a los políticos para que actúen. Ojalá.

 


Contaminación del 20% de las Aguas Potables

De acuerdo con distintas investigaciones y datos arrojados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos-INEC, desde hace 5 años, más del 20% de las aguas para el consumo humano en el país sufre distintos tipos de contaminación. Entre los contaminantes orgánicos e inorgánicos de la basura se incluyen compuestos químicos como los denominados emergentes que son factores de riesgo para la salud humana. Pesticidas, fármacos, drogas, compuestos para el aseo humano, entre otros, los conforman. Su investigación y estudio es objeto de institutos, maestrías y varias carreras de la Universidad San Francisco de Quito.  Fuente: Ecuador en vivo

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Bajo el uniforme, el verdugo: el femicidio en Guayaquil que revive una herida nacional

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El hecho violento, registrado ayer en el Puente de la Unidad Nacional, no solo paralizó el intenso tráfico entre Samborondón Durán. También reactivó la alarma sobre la violencia perpetrada por uniformados. La víctima, una joven abogada de la Agencia de Tránsito de Durán, fue interceptada mientras conducía su vehículo.

Su agresor, un policía en servicio activo, protagonizó un desenlace que parece sacado de una película trágica. Tras fallar en su intento de suicidio en la escena del crimen, condujo su automóvil hasta la vivienda familiar, en Pascuales. Allí se quitó la vida después de realizar una llamada final. Ambos eran esposos y estaban a solo dos días de cumplir 13 años de matrimonio.

Detrás de este hecho no hay solo una familia destruida y un hijo que quedan en la orfandad, sino también una preocupante coincidencia con otros casos registrados en Ecuador en lo que va del siglo. La paradoja resulta brutal: los agresores son, en teoría, hombres formados para proteger la seguridad ciudadana. Fuente: Vistazo

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UTPL advierte: la discriminación salarial es más fuerte en zonas rurales y pequeñas ciudades

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Un estudio reciente realizado por investigadores de la UTPL junto a académicos de la Universidad de Oviedo responde a una pregunta clave: ¿existe una relación entre el tamaño de las ciudades y la discriminación salarial por origen étnico en Ecuador?

El estudio, publicado en The Annals of Regional Science, utiliza micro datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) de 2023, con información de 80.178 trabajadores. Los resultados parten de una realidad desigual: mientras la población blanca percibe un salario promedio mensual de USD 731,39, los trabajadores indígenas reciben en promedio USD 383,21.

Para el análisis, el territorio ecuatoriano se clasificó en regiones funcionales según tamaño urbano y cercanía a grandes ciudades. Mediante modelos econométricos, los autores lograron distinguir qué parte de la brecha salarial se explica por características como educación, experiencia laboral, sector económico, tipo de contrato o género, y qué parte responde directa mente a discriminación étnica.

Los resultados confirman que las grandes aglomeraciones urbanas, como Quito y Guayaquil, actúan como espacios de integración donde la brecha salarial se reduce significativamente. En estos entornos cosmopolitas, la mayor interacción social parece disminuir los prejuicios, generando salarios más altos y relativamente más equitativos.

Por el contrario, la discriminación se intensifica en las áreas rurales periféricas y en las pequeñas ciudades alejadas de los grandes centros urbanos, identificadas como los entornos más desfavorables para la equidad salarial.

El estudio revela que la ubicación geográfica explica por sí sola el 33,2 % de la brecha salarial en el caso de los afroecuatorianos, y el 25,3 % en el de los indígenas. En otras palabras, entre una cuarta y una tercera parte de la desigualdad salarial que enfrentan estos grupos se reduciría si tuvieran una distribución territorial similar a la de la población mestiza.

Aunque la investigación demuestra que las grandes ciudades amortiguan la discriminación salarial por origen étnico, también evidencia que esta desigualdad sigue siendo una realidad extendida en el país. Los resultados sugieren que las políticas públicas de inclusión no deberían ser homogéneas, sino incorporar un enfoque territorial que atienda las barreras específicas de las zonas rurales y periféricas donde la discriminación resulta más intensa.

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Pese al toque de queda, 215 personas fueron asesinadas en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo en 16 días

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El presidente Daniel Noboa anunció el segundo toque de queda del año que regirá entre el 3 y el 18 de mayo de 2026. La medida, que restringe la libertad de circular entre las 23:00 y las 05:00, se aplicará en nueve provincias y cuatro cantones de Ecuador.

Esta disposición, anunciada por Noboa en la red social X el 20 de abril, se ejecutará apenas semanas después de que finalizara la restricción de movilización nocturna impuesta entre el 15 y el 30 de marzo de 2026 en cuatro provincias: Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas.

A partir de mayo, la medida de seguridad regirá en las provincias de Manabí, Santa Elena, Pichincha (incluido Quito), Esmeraldas, Sucumbíos, Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo. Así como en los cantones Las Naves y Echeandía (Bolívar); La Maná (Cotopaxi), y La Troncal (Cañar).

¿Qué pasó en el primer toque de queda?
Al revisar las estadísticas de violencia criminal en las cuatro provincias intervenidas durante el primer toque de queda, se evidencia una reducción general en las cifras de muertes violentas frente a los 16 días previos.

Entre el 27 de febrero y el 14 de marzo, antes del primer toque de queda, los datos oficiales contabilizaron 272 muertes violentas a nivel general en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo.

En contraste, durante la vigencia de la medida excepcional entre el 15 y el 30 de marzo, la cifra global en estos territorios cayó a 215 víctimas mortales. La reducción fue del 20,96%.

Guayas, por ejemplo, pasó de 180 homicidios a 139, mientras que El Oro redujo sus asesinatos de 56 a 30 en ese mismo lapso de análisis general.

Crímenes en la madrugada
El impacto de la militarización y el cerco policial se sintió con mayor contundencia durante las horas exactas de restricción de movilidad, es decir, en la franja comprendida entre las 23:00 y las 05:00, durante el primer toque de queda del año.

Al comparar el periodo inmediato anterior, que abarca del 27 de febrero al 14 de marzo, los registros documentan un total de 66 muertes violentas durante la madrugada en las cuatro provincias.

Durante el toque de queda, del 15 al 30 de marzo, los asesinatos en ese horario cayeron de forma abrupta a 15 casos, lo que representa una reducción del 77,27% en El Oro, Los Ríos, Santo Domingo y Guayas. En esta última provincia, los crímenes de madrugada se desplomaron de 48 a siete, a la par que en El Oro disminuyeron de 15 a cuatro.

La tendencia estadística a la baja, sin embargo, tuvo una excepción. En Los Ríos hubo cuatro muertes violentas durante el horario del toque de queda. Antes de las restricciones, entre el 27 de febrero y el 14 de marzo, esta localidad registró tres asesinatos entre las 23:00 y las 05:00.

El peor inicio de año después de 2025
A pesar de estas reducciones parciales derivadas de los operativos de excepción, el contexto histórico revela una realidad para Ecuador: en el primer trimestre de 2026 hubo 2.086 muertes violentas.

Si se examinan los datos históricos de homicidios acumulados de enero a marzo desde 2014, la crisis de violencia continúa en el país.

En el primer trimestre de 2025 Ecuador alcanzó los 2.400 crímenes. En igual período de este año se registró una reducción del 13%; sin embargo, es el segundo peor inicio de año de la historia. Fuente: Primicias

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