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La libreta de calificaciones: el espejo donde no solo rinden cuentas los hijos, también los padres

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La libreta de calificaciones no solo evalúa el aprendizaje de los estudiantes; también refleja el amor, el tiempo y el acompañamiento que reciben de sus padres. Así que cuando una libreta de calificaciones llegue a nuestras manos, hay una pregunta que todos los padres deberíamos hacernos: ¿qué nota me pondría hoy mi hijo como padre o como madre?

Porque cuando recibimos las calificaciones de nuestros hijos, solemos mirar con atención los números que aparecen en Matemática, Lengua, Ciencias o Inglés. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar que detrás de cada nota también se refleja nuestra presencia, nuestro acompañamiento, nuestro interés y el tiempo que hemos decidido dedicarles.

La libreta de calificaciones no es únicamente un informe sobre el desempeño de los estudiantes; es también un espejo que refleja el compromiso de la familia con la educación. Cada buena nota, cada tarea cumplida, cada asistencia puntual y cada avance académico son el resultado de un esfuerzo compartido entre la escuela, el estudiante y sus padres.

Pero cuando las calificaciones no son las esperadas, antes de señalar, castigar o reclamar, vale la pena reflexionar. Tal vez nuestros hijos necesitan menos reproches y más conversaciones. Tal vez necesitan menos críticas y más confianza. Tal vez no les hace falta una sanción, sino un abrazo, una palabra de aliento o alguien que se siente a su lado para preguntarles cómo se sienten y qué les está pasando.

Los niños no solo necesitan útiles escolares, uniformes, alimentación o tecnología. Necesitan algo mucho más valioso: nuestro tiempo. Necesitan padres que escuchen sus historias, que conozcan sus sueños, que celebren sus logros y que los acompañen en sus dificultades. Necesitan sentir que no están solos en el camino.

Ningún hijo recordará dentro de veinte años cuántas horas trabajamos, cuántos negocios cerramos o cuánto dinero ganamos. Pero sí recordará si estuvimos presentes en sus momentos importantes, si asistimos a sus reuniones escolares, si jugamos con ellos, si les ayudamos con sus tareas, si escuchamos sus preocupaciones y si les demostramos cada día cuánto los amábamos.

A veces estamos tan ocupados construyendo un mejor futuro para nuestros hijos que olvidamos regalarles aquello que más necesitan en el presente: nuestra compañía. Y cuando nos damos cuenta de ello, el tiempo ya no vuelve.

Por eso, cada entrega de libretas debe ser mucho más que una revisión de notas. Debe convertirse en un momento de reflexión familiar. Un espacio para preguntarnos no solamente cómo está aprendiendo nuestro hijo, sino también cómo estamos acompañándolo nosotros. No solo qué tanto ha avanzado él, sino qué tanto hemos estado presentes en su proceso.

Si las calificaciones son buenas, felicitemos y motivemos. Si son bajas, acompañemos y ayudemos. Nunca humillemos, comparemos ni destruyamos la autoestima de nuestros hijos. Recordemos que detrás de cada niño hay un corazón que necesita amor, comprensión y apoyo para crecer.

Los padres no estamos llamados únicamente a exigir resultados; estamos llamados a caminar junto a nuestros hijos mientras construyen esos resultados. La educación no ocurre solamente dentro de las aulas. También sucede en la mesa del comedor, en una conversación antes de dormir, en una tarde de juegos, en una palabra de ánimo y en cada momento que decidimos compartir con ellos.

Cuando un hijo triunfa, no triunfa solo. Detrás de cada estudiante exitoso suele existir una familia que creyó en él, que lo acompañó y que nunca dejó de alentarlo. Y cuando un hijo tropieza, tampoco debe sentirse solo. Es precisamente allí donde más necesita sentir la mano firme y amorosa de sus padres.

Hoy los invito a mirar la libreta de calificaciones con otros ojos. No como un documento que juzga a nuestros hijos, sino como una oportunidad para evaluar cómo estamos cumpliendo nuestra misión de padres.

Preguntémonos con sinceridad: ¿Cuánto tiempo le dedico a mi hijo para conversar? ¿Cuánto tiempo comparto jugando con él? ¿Cuánto conozco de sus alegrías, sus miedos y sus sueños?

¿Cuánto lo acompaño en sus tareas y en su proceso educativo? ¿Cuántas veces le he dicho que lo amo esta semana?

Porque al final, las mejores calificaciones no serán las que aparezcan impresas en una libreta escolar. Las mejores calificaciones serán aquellas que nuestros hijos escriban en su corazón cuando recuerden la infancia que les ayudamos a construir.

Y ojalá que cuando llegue ese día, puedan decir con orgullo: “Mi papá y mi mamá estuvieron conmigo. Me escucharon, me acompañaron, creyeron en mí y nunca me dejaron solo.”

Porque el mejor legado que podemos dejarles no es una herencia material, sino la certeza de haber sido profundamente amados.

Los hijos crecen rápido. Las oportunidades de compartir con ellos no duran para siempre. Las notas pueden recuperarse; el tiempo perdido jamás. Por eso, acompañemos hoy, escuchemos hoy, juguemos hoy y amemos hoy. Mañana puede ser demasiado tarde.

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Nueva oportunidad para culminar el bachillerato en Zamora Chinchipe

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La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe inició el nuevo año lectivo y mantiene habilitado su proceso de matrículas para jóvenes y adultos que buscan retomar y culminar sus estudios, mediante modalidades semipresencial y a distancia virtual en temporalidad intensiva.

Así lo informó Janina Pucha, rectora de la Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe, durante una entrevista concedida a Diario El Amazónico, en la que explicó las diferentes alternativas educativas disponibles y los requisitos establecidos para acceder a cada modalidad.

De acuerdo con la rectora, las matrículas excepcionales para la modalidad a distancia virtual se encuentran habilitadas desde el 11 hasta el 31 de agosto de 2026, mientras que para la modalidad semipresencial este proceso se mantiene abierto desde el 11 de agosto hasta el 6 de noviembre de 2026.

La institución está orientada principalmente a personas con escolaridad inconclusa, particularmente jóvenes y adultos que, debido a circunstancias laborales, familiares o económicas, no pudieron completar sus estudios dentro de la edad regular.

Dos modalidades para culminar los estudios
Pucha explicó que la modalidad semipresencial tiene una duración de 10 meses y establece requisitos de edad para el ingreso: 15 años para octavo año, 16 años para noveno, 17 años para décimo y 18 años para bachillerato.

Por otra parte, la modalidad a distancia virtual en temporalidad intensiva permite completar cada curso en aproximadamente cinco meses.

Para acceder a esta alternativa, el requisito principal es tener 18 años cumplidos al momento de iniciar los estudios, tanto para Educación General Básica Superior como para Bachillerato.

La rectora destacó que esta oferta educativa no se limita a la provincia. Según explicó, la modalidad virtual ha permitido atender a estudiantes de las cuatro regiones del Ecuador, además de contar con estudiantes extranjeros.

También oferta Bachillerato Técnico Productivo
La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe también dispone del Bachillerato Técnico Productivo en Diseño de Modas, dirigido a personas que ya cuentan con título de bachiller.

Esta formación se desarrolla bajo una modalidad presencial intensiva, con una duración de 10 meses. Al finalizar, los estudiantes reciben una certificación correspondiente a 1.200 horas, avalada por el Ministerio de Educación y el Ministerio del Trabajo, y registrada, según lo señalado por la institución, en la entidad competente.

Pucha informó además que el pasado 24 de julio se realizó la incorporación de la primera promoción, con 125 bachilleres graduados entre las dos modalidades y 18 estudiantes que recibieron la certificación del Bachillerato Técnico Productivo.

Previamente, el periodo propedéutico se desarrolló del 3 al 7 de agosto, mientras que las clases correspondientes al nuevo año lectivo iniciaron el 11 de agosto de 2026.

Planta docente fortalecida
La rectora resaltó también el trabajo de la planta docente, a la que calificó como preparada y capacitada para atender las necesidades de jóvenes y adultos con escolaridad inconclusa.

Según Pucha, los docentes mantienen procesos de actualización y formación profesional, y varios de ellos se encuentran cursando estudios de cuarto nivel, con el objetivo de fortalecer la calidad del servicio educativo.

La institución, de carácter fiscomisional, sostiene como parte de su misión brindar oportunidades educativas a sectores vulnerables y personas de escasos recursos, bajo una visión de servicio a la comunidad.

“Nunca es tarde para estudiar”
Finalmente, Janina Pucha invitó a la ciudadanía de Zamora Chinchipe y del país a conocer la oferta académica de la institución y aprovechar las alternativas disponibles para retomar sus estudios.

“Nunca es tarde para comenzar”, señaló la rectora, al destacar que las nuevas modalidades permiten que quienes no pudieron estudiar en la edad regular tengan una nueva oportunidad para alcanzar el título de bachiller.

La Unidad Educativa PCEI Zamora Chinchipe mantiene así su convocatoria dirigida a jóvenes y adultos que buscan continuar su formación académica y mejorar sus oportunidades personales y laborales mediante la culminación de sus estudios.

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Leer más, repetir menos: el camino hacia la autonomía intelectual

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Como padres, uno de los mayores regalos que podemos ofrecer a nuestros hijos no es una herencia material, sino la capacidad de pensar por sí mismos. Vivimos en una época en la que la información llega a cada instante: mensajes, videos, noticias, opiniones y contenidos que circulan sin descanso. Nuestros hijos crecen en medio de una avalancha de datos donde la verdad y la mentira muchas veces se presentan con el mismo rostro. Por eso, hoy más que nunca, necesitan desarrollar tanto el pensamiento crítico como el pensamiento creativo.

Pensar creativamente no significa simplemente tener muchas ideas. Significa atreverse a imaginar posibilidades, buscar soluciones diferentes, innovar y construir caminos donde otros solo ven obstáculos. Pero la creatividad, por sí sola, no basta. Una idea puede ser original y, aun así, equivocada. Por eso necesitamos también el pensamiento crítico: la capacidad de analizar, cuestionar, buscar evidencias, distinguir los hechos de las opiniones y reconocer cuándo una afirmación carece de fundamento.

Como padres, no debemos conformarnos con que nuestros hijos sepan responder preguntas. Debemos enseñarles a formularlas. No basta con preguntarles: “¿Qué se te ocurre?”. También debemos preguntar: “¿Por qué piensas eso?”, “¿En qué te basas?”, “¿Qué evidencia tienes?”, “¿Existe otra explicación?”, “¿Cómo podrías mejorar esa idea?”. Cada una de estas preguntas fortalece su autonomía intelectual y les ayuda a construir un criterio propio.

La historia nos enseña que los pueblos lucharon por su independencia política. Hoy, cada persona debe conquistar también su independencia mental. Una persona que aprende a pensar por sí mismo es menos vulnerable a la manipulación, a la desinformación, a los prejuicios y al fanatismo. Es una persona que no sigue ciegamente a la multitud, que no comparte cualquier información sin verificarla y que tiene el valor de cambiar de opinión cuando las evidencias lo exigen.

Bertrand Russell ilustró esta idea con una sencilla metáfora. Mostró una taza vacía y preguntó si alguien creería que estaba llena de agua. La respuesta fue evidente: no, porque se necesitan pruebas. Entonces explicó que esa es la esencia del pensamiento crítico: no aceptar afirmaciones sin evidencias suficientes. De lo contrario, terminamos llenando nuestra mente de “tazas vacías”: creencias sin fundamento, rumores, prejuicios y falsedades. En tiempos donde abundan las noticias falsas y las opiniones disfrazadas de hechos, esta enseñanza resulta más valiosa que nunca.

Sin embargo, pensar no es suficiente. Un pensamiento que no se transforma en acción es una semilla que nunca germina. El verdadero aprendizaje ocurre cuando una persona pone en práctica lo que sabe para resolver problemas, mejorar su entorno y contribuir al bienestar de los demás. Nuestros hijos necesitan comprender que las ideas tienen valor cuando se convierten en acciones que construyen, ayudan y transforman.

Como familias, tenemos una enorme responsabilidad. Cada conversación en casa puede ser una oportunidad para cultivar la curiosidad, la reflexión y el diálogo respetuoso. Cuando escuchamos a nuestros hijos, cuando aceptamos sus preguntas, cuando reconocemos que nosotros tampoco lo sabemos todo y buscamos juntos respuestas, les estamos enseñando una lección invaluable: pensar es un acto de libertad.

No permitamos que otros piensen por nuestros hijos. No dejemos que sus mentes se llenen de falsedades ni que sus corazones se contaminen con odios infundados. Enseñémosles a leer más y repetir menos; a investigar antes de creer; a escuchar antes de juzgar; a crear antes que copiar; a cuestionar sin miedo y a defender sus ideas con argumentos, fundamentos y respeto.

Porque educar no es enseñar qué pensar. Educar es enseñar a pensar. Y cuando un niño aprende a pensar con su propia cabeza, adquiere una libertad que nadie podrá arrebatarle. Esa libertad le permitirá distinguir la verdad de la mentira, la evidencia del rumor, la razón del engaño. Le permitirá tomar mejores decisiones, construir un proyecto de vida con sentido y convertirse en un ciudadano capaz de aportar a una sociedad más justa, ética y humana.

Formemos hijos creativos para imaginar un mundo mejor, y críticos para hacerlo posible. El futuro no pertenece a quienes repiten lo que escuchan, sino a quienes tienen el coraje de pensar, crear, cuestionar y actuar con sabiduría.

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Yantzaza promociona el III Festival Agroturístico “Ruta de las Moliendas 2026”

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Con  el  propósito  de  promover  la  riqueza  turística,  cultural  y productiva del cantón, el martes 11 de agosto se realizó el lanzamiento del III Festival Agroturístico “Ruta de las Moliendas 2026”, que se desarrollará el 5 de septiembre, desde las 08h00, en el barrio Pitá Alto, con actividades culturales, gastronómicas, deportivas y productivas.

El festival nació en 2024 para revalorizar los saberes vinculados a la producción artesanal de la caña de azúcar y promover el agroturismo. En su primera edición generó aproximadamente USD 4.000 en ventas directas, mientras que en 2025 alcanzó cerca de USD 6.000, junto con una mayor participación de visitantes y emprendedores. Para este año, las expectativas son mayores, con una programación que incluye concursos, actividades culturales y la elección de la Reina de la Caña de Azúcar 2026.

Durante el lanzamiento, el Ing. Diego Olmedo, director de Turismo, señaló que la iniciativa nació del proceso de planificación turística impulsado por la actual administración desde 2023: “A través del Plan de Desarrollo Turístico se realizó un análisis de los potenciales turísticos, productivos, culturales y sociales del cantón, con el objetivo de darles valor agregado y convertirlos en productos para promocionarlos a nivel local, provincial, nacional e internacional. De este proceso nació el Festival Agroturístico Ruta de las Moliendas, tomando como base la producción de caña de azúcar de Pitá Alto, La Unión Lojana y Montalvo”.

Por su parte, el Ing. Oswaldo Castillo, presidente del barrio Pitá Alto, destacó que la comunidad vuelve a abrir sus puertas a visitantes del cantón, la provincia y el país. Resaltó que la tradición de las moliendas tiene más de 40 años y que las primeras variedades de caña llegaron desde Malacatos, provincia de Loja, encontrando en las condiciones de la Amazonía un territorio favorable para su producción.

En esta tercera edición, el evento continúa consolidándose como una propuesta que pone en valor productos, saberes y tradiciones de las comunidades de Yantzaza.

El 5 de septiembre, Pitá Alto será el escenario para vivir la tradición, la cultura y el sabor de la caña de azúcar en el III Festival Agroturístico “Ruta de las Moliendas 2026”.

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