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Juez evalúa pedido de frenar la construcción de la ‘Cárcel El Encuentro’, en Santa Elena

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Un juez inició este lunes la evaluación a la acción de protección presentada por una comunidad para detener las obras de una de las dos cárceles de máxima seguridad que el Gobierno del presidente Daniel Noboa busca construir, bajo un modelo que se ha comparado con el de su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele.

La audiencia, que fue aplazada por el juez para el viernes, estudiará la demanda presentada por la comunidad Bajada de Chanduy, cercana a la zona, en la costera provincia de Santa Elena, donde desde el mes de junio se está construyendo el centro penitenciario, bautizado por el Ejecutivo como «Cárcel El Encuentro».

La comunidad se declara como nativa de la zona y alega tener el derecho a que el Estado ejerza una consulta previa sobre el proyecto carcelario en su territorio, conforme disponen la legislación nacional ecuatoriana para las comunidades indígenas.

La cárcel de Santa Elena es una de las dos prisiones de máxima seguridad que Noboa prometió construir para líderes criminales, bajo un esquema similar al acuñado desde El Salvador por Bukele.
El presidente Daniel Noboa Azín sobrevoló y recorrió a inicios de octubre la construcción de la “Cárcel El Encuentro”.

La otra se ha proyectado inicialmente en la Amazonía pero, tras 15 días consecutivos de protestas de organizaciones indígenas y colectivos sociales, el Gobierno anunció ese mismo lunes que dicha prisión ya no se construirá en ese lugar y que valora hacerlo en Salinas, balneario situado también en la provincia de Santa Elena.

Para la cárcel de Santa Elena, ya en marcha, fue el mismo Noboa quien puso en junio la primera piedra que dio inicio a la construcción de este centro penitenciario que se levanta sobre un terreno de 16,2 hectáreas y con una inversión de 52 millones de dólares.

Está previsto que la cárcel esté lista en 300 días y que tenga la capacidad para albergar a unos 800 reos, lejos de los 40.000 pandilleros que según el Gobierno salvadoreño caben en su Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot).

Más de 500 reos asesinados en cerca de tres años

La construcción de estas prisiones en Ecuador se realiza también en respuesta a la crisis penitenciaria que vive el país, donde entre 2021 y 2023 fueron asesinados más de 500 reclusos.

Muchos de los muertos se han presentado en una serie de masacres por disputas entre bandas rivales que tienen el control al interior de las prisiones, pese a la presencia militar que existe desde enero pasado como parte del «conflicto armado interno» declarado por Noboa contra el crimen organizado.

Uno de los últimos enfrentamientos se produjo el pasado 3 de diciembre, donde 11 personas resultaron heridas, entre ellos nueve reclusos, un militar y un guardia carcelario, debido a la detonación de tres granadas dentro de la Penitenciaría del Litoral, la cárcel más grande, poblada y peligrosa de Ecuador, en Guayaquil.

Nacionales

Estado no ha revertido regalías anticipadas de Mirador y Fruta del Norte a los GAD, asegura la Cámara de Minería

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El Proyecto de Ley para el fortalecimiento de los sectores estratégicos de minería y energía, presentado el 28 de enero a la Asamblea Nacional, es visto como positivo por la Cámara de Minería del Ecuador, al considerar que las reformas mineras planteadas otorgarán mayor certeza jurídica para el desarrollo de la actividad minera en el país.

Santiago Yépez, director del gremio, asegura que la propuesta legal no promueve una reducción de los estándares ambientales, en referencia al cambio de nombre de la licencia ambiental por una ‘autorización ambiental’ en el artículo 26 y otros de la ley actual.

Sin embargo, considera que esta reforma debe ir acompañada de otros cambios, como la eliminación de la tasa minera, que pagan las empresas desde 2025 y que, a su juicio, ha restado atractivo al país para la inversión minera.

¿Cómo recibe la Cámara de Minería este proyecto de ley? 
Este proyecto de ley lo tomamos como positivo. Creemos que introduce reformas importantes en la actividad minera y que propende a dar certeza jurídica a los concesionarios. Es importante apoyar este tipo de iniciativas, dentro de otras que deben tomarse para que finalmente el sector minero pueda crecer de una manera adecuada.

¿En qué sentido consideran que esto les da más certeza jurídica con relación a la ley existente?
Vemos con buenos ojos la intención del Gobierno de generar una industria minera responsable con grandes proyectos y aprovechar el potencial mineral que tiene el país.

En segundo lugar, genera ciertos cambios importantes que clarifican ciertos criterios respecto a la actividad. Además, extienden la fase de exploración a 15 años. Esa extensión es mucho más real, teniendo en cuenta la realidad de los dos proyectos industriales que tiene Ecuador: Fruta del Norte y Mirador, que en la práctica pasaron más de 15 años en su fase exploratoria.

¿Qué criterios clarifica el proyecto de ley respecto a la minería?
Es importante destacar que este proyecto de ley orgánica no genera de ninguna manera una reducción de los estándares ambientales ni un desmedro al cuidado del medio ambiente. Simplemente es una reforma semántica en la que se utiliza el término de autorización ambiental.

La autorización ambiental es uno de los pasos necesarios para llevar a cabo actividades mineras y este término incluye tanto a los registros ambientales, los cuales se utilizan para actividades de bajo impacto, como a las licencias ambientales, que se utilizan en proyectos de mediano y gran impacto.

Lo que se está haciendo es generar un término general que incluya ambas autorizaciones ambientales. Yo no entiendo por qué ha existido tanta confusión y, sobre todo, manipulación de este término, para decir que los estándares ambientales se van a reducir.

El proyecto de ley no explica qué es una autorización ambiental ni tampoco deja claro si seguirá exigiéndose la licencia ambiental para ciertas etapas. 
Primero, es un proyecto de ley que debe ser perfectible. Para eso la Cámara de Minería del Ecuador es un ente técnico con la experiencia necesaria para apoyar y aportar en que este proyecto de ley sea finalmente lo que se requiere.

En segundo lugar, creo que hay una confusión. De acuerdo al Código Orgánico del Ambiente y al Reglamento Ambiental Minero, las actividades de bajo impacto requieren solamente de registro ambiental, que es un proceso mucho más rápido. Mientras que para actividades de mediano y alto impacto, el Código Orgánico del Ambiente indica que se requiere una licencia ambiental.

Por lo tanto, poner en el artículo 26 de la Ley de Minería, como está ahora, que para el inicio de cualquier actividad, incluso prospección o exploración inicial, se requiere una licencia ambiental es equivocado.

Adicionalmente, los concesionarios mineros requieren mayor agilidad en el tratamiento y aprobación de sus permisos o autorizaciones ambientales, bien sean registros o licencias, debido a que efectivamente los tiempos son extremadamente largos, pero no por eso es mejor el control ambiental.

Defensores ambientales han señalado que el hecho de sustituir la licencia ambiental por una autorización va a traer más conflictividad social. ¿Creen que esto podría afectar el avance de los proyectos? 
La actividad minera de una manera lamentable es utilizada como una bandera política. El término usado en el proyecto de ley es claro. Una autorización ambiental pueden ser licencias o registros, de acuerdo al tipo de actividad que estemos realizando.

Hay que desmitificar los términos y no utilizar este proyecto como una bandera política.

Más bien, hay propender a trabajar en las mesas técnicas previa a la aprobación de la ley, de tal manera que se clarifiquen los términos.

¿Cómo ve el gremio que con este proyecto se eleve a ley la exigencia de que las mineras tengan sus propias plantas eléctricas? 
El sector minero siempre ha manifestado su intención de colaborar y aportar de una manera razonable con las políticas de gobierno.

La situación actual es totalmente distinta a la que vivían los proyectos hace varios años. No nos olvidemos que Ecuador se vendía como un país en el que habría exceso de energía limpia y energía barata. Esa hipótesis ha cambiado y, por lo tanto, tenemos que adecuarnos a las nuevas realidades, dejando abierta la puerta para que en un futuro, cuando la situación eléctrica del país cambie, podamos recibir también energía de parte del Estado, la cual se debería pagar a un precio razonable.

Esto elevará los costos, pero dudo que las empresas mineras vayan a construir sus propias hidroeléctricas o plantas fotovoltaicas. Las mineras tendrán que comprar energía a los proveedores de energía privados.

Eso genera que las empresas deban dedicar una parte de su operación a una actividad que no les es natural, como la generación eléctrica. Y por otra parte, salir a buscar energía en un mercado que lamentablemente no se ha desarrollado como quisiéramos.

Por lo tanto, la compra de energía al momento es una necesidad, hay que afrontarla, esperando que el país en el mediano plazo pueda tener mayor cantidad de provisión de energía y se abra la posibilidad de que las empresas mineras la puedan adquirir.

¿Qué otras reformas consideran que son necesarias en materia minera? 
La tasa de la Agencia de Regulación y Control Minero es una medida que ha venido afectando a la caja de los proyectos mineros, ha sido una medida inesperada que, lamentablemente, no ha generado la recaudación que se esperaba y ha generado que el Ecuador deje de ser una jurisdicción atractiva.

Por lo tanto, todas aquellas disposiciones o medidas que tome el gobierno para dar claridad y certeza en el tiempo serán importantes y y bien recibidas por el sector privado.

La eliminación de la tasa es sin duda un requerimiento razonable del sector para volver nuevamente a Ecuador un país atractivo.

Con esta tasa, Ecuador se tornó una jurisdicción altamente costosa, lo cual nos hace notar que no solamente el tener recursos naturales en abundancia hace de una jurisdicción atractiva para grandes inversiones.

Podemos buscar otras formas de apoyar a la necesidad de fondos del Estado, sin que con eso implique que la industria se vea afectada de manera inmediata y en el largo plazo.

¿Cómo ven la exigencia de un plan de inversiones a los GAD para la ejecución de los recursos que les correspondan por el desarrollo de la minería?
En la Ley de Minería actual ya existe la disposición de que el 60% de las regalías deba ir a los a los GAD (Gobiernos Autónomos Descentralizados) y a los gobiernos locales. Pero, lamentablemente, eso hasta el momento no se ha dado, porque probablemente, el procedimiento para acceder a esos fondos ha sido bastante complejo.

Es importante que los GAD, donde se encuentren proyectos mineros o donde vaya a haber proyectos mineros en explotación en el corto plazo, tengan claridad para acceder a esos fondos, pero sobre todo que esos fondos sean utilizados de una manera adecuada.

Las empresas mineras pagamos los impuestos que nos corresponden, pero es el Estado el que debe distribuir esos fondos de acuerdo con la ley.

La regalía es un impuesto que se paga a la explotación de minerales. De hecho, ha sido usual que en los contratos de explotación se negocien regalías anticipadas para el Estado.

En el caso de Mirador pagaron alrededor de USD 100 millones de regalías anticipadas en la suscripción del contrato. Y en Fruta del Norte fueron unos USD 65 millones.

Entonces, ¿las regalías anticipadas de las minas Mirador y Fruta del Norte no se han repartido a los GAD?
Esas regalías pagadas no han sido revertidas a los GAD porque el proceso para acceder a esos fondos lamentablemente no ha sido claro.

Yo creo que con esta reforma habrá más certeza y hay un camino claro definido de cómo deben hacer los GAD para acceder a esos fondos.

Otros gremios mineros ha manifestado su preocupación sobre la posibilidad de que se otorguen incentivos para el acceso a explosivos dentro de los clústeres mineros. ¿A ustedes también les preocupa esto?
La trazabilidad en el uso de explosivos es un tema de control. No es un tema de que va a mejorar o va a empeorar si es que se encuentra dentro de un clúster.

Es importante y prudente determinar que un clúster sea una zona especial en la que incluso pueda haber, como en las zonas francas, ciertos incentivos de apoyo al desarrollo de los proyectos mineros.

No nos olvidemos que los proyectos mineros van a invertir aproximadamente USD 10.000 millones en los próximos cuatro o cinco años. Y son proyectos a gran escala, que requieren de gran cantidad de servicios.

Por lo tanto, en estas zonas llamadas clústeres mineros incluso debería haber una desaduanización paulatina de ciertos insumos, un parque eléctrico o un polvorín para explosivos. Debe haber ciertas  condiciones especiales de fomento a actividades industriales y provisión de bienes y servicios para los proyectos mineros.

Eventualmente, podríamos sugerir en las mesas técnicas que a estas zonas se les dé un tratamiento de zonas francas o zonas especiales de desarrollo.

Los explosivos se utilizan para la etapa de construcción de la mina, para ir sacando el material de una manera mucho más ágil. Creo que la demanda de explosivos en Ecuador, a través de los proyectos mineros, va a crecer exponencialmente. Y el Estado debe otorgar las garantías necesarias para que esta industria crezca, con apoyo del sector privado.  Pero, al mismo tiempo, debe haber un control importante, al ser un insumo muy utilizado en la minería ilegal.

El Gobierno suspendió desde el 2 de febrero la minería en Napo. ¿Cuentan con información sobre las concesiones mineras que hay en esta provincia?
Sí existen varias concesiones de pequeña minería, pero no están afiliadas a la Cámara. Como ha venido diciendo el Gobierno, en muchas ocasiones, estas concesiones legales sirven para disfrazar actividades mineras ilícitas. Y lamentablemente la depredación ambiental que ha venido generando la minería ilegal en Napo es un tema urgente que debe ser controlado.

El tema en Napo es complejo, no nos olvidemos que hay una demanda internacional por la contaminación del río Arenillas por minería ilegal, que finalmente lo pagaremos todos. Esa depredación ambiental genera delitos transnacionales.

La medida emitida el 2 de febrero obedece a un desmesurado crecimiento de minería ilegal. Esto no será permanente, la Agencia de Regulación y Control Minero, así como el Ministerio de Energía, deberán realizar las actividades necesarias para determinar quiénes son legales y reinstalar sus actividades, y a su vez, castigar a los ilegales. Fuente: Primicias

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Peces deformes, niños con ronchas y muertes, así cambió la vida en Capirona, por la minería ilegal en Napo

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Quienes crecieron en este pedazo de la selva recuerdan haber crecido pescando hasta con las manos las «carachamitas», siempre fáciles de capturar porque el río Puní tenía unas aguas tan transparentes que bastaba con meter las manos.

La carachama, un pez amazónico, fue durante años parte de la dieta de las familias de Capirona. Sin embargo, desde hace tres años ya no se consume la que habita en el río Puní, debido a la contaminación del agua provocada por la minería aluvial para la extracción de oro que se realiza aguas arriba, según relatan los habitantes.

Y recién este lunes 2 de febrero de 2026, el Gobierno de Daniel Noboa reconoció que Napo enfrenta problemas de contaminación en sus ríos y dispuso la suspensión de la actividad minería por tiempo indefinido.

Para Capirona, sin embargo, la medida del Gobierno llega tarde. Líderes comunitarios reportan la muerte de dos personas y creen que los fallecimientos estarían relacionados con el consumo de agua del río Puní.

Por la contaminación con metales pesados, esta comunidad tampoco se baña en las aguas del río Puní, según el colectivo Napo Ama la Vida.

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El río Puní ahora trae muerte a Capirona
Cuando el río Puní comenzó a llegar de color oscuro, más o menos en 2023, la comunidad pensó que era por la crecida, y todos esperaban que pronto vuelva a ser como antes, transparente, pero eso no ocurrió, recuerda Galo Villamil, miembro de la comunidad.

Luego comenzaron a aparecer casos de niños con ronchas tras bañarse en el río y también había personas con dolores abdominales con más frecuencia. Incluso se comenzaron a encontrar peces con deformidades.

Casi un año después de eso ocurrió la primera gran desgracia: Joana Ashanga, de 22 años y su sobrino Ville Ashanga, de dos años, murieron.

«La familia dice que comenzaron con unos dolores abdominales muy fuertes, como nunca antes. Cuando los llevaron a los doctores dijeron que la causa de muerte fue desconocida, pero nosotros sabíamos que era por el agua contaminada», añade Villamil.

A partir de esas muertes, en Capirona se dejó de pescar en el río, de usar el agua para cocinar o para bañarse. Ahora el Puní solo sirve para transportarse en canoas.

La comunidad se levantó con fuerza
En lugar de tener miedo, la comunidad se levantó con fuerza, tomaron sus lanzas  y fueron hasta la alcaldía de Tena a exigir soluciones, recuerda Villamil.

La respuesta del Municipio fue donar 44 tanques de agua que no alcanzaban para las 59 familias. El resto de tanques los consiguió la comunidad de donaciones privadas.

Parece mentira que una comunidad de la Amazonía, en donde abundan los ríos y ven al agua como un espíritu que los acompaña desde que nacen, ahora tenga que recibir agua de un tanquero, dice Villamil en medio de lágrimas de indignación.

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El río ya no alimenta a sus «hijos»
Para los padres es duro tratar de hacer entender a sus hijos —que siempre jugaron y nadaron en el río, que ya no pueden hacerlo—   porque ahora es peligroso, por la contaminación que deja la minería, dice Linda Tapuy, líder de la comunidad.

Hasta la forma de conseguir alimento ha cambiado, dice. Al relatarlo a los visitantes, deja ver que todavía le resulta difícil creerlo.

«Acá ahora viene un pescadero, imagínese, nos traen pescados de la Costa. ¡Cuándo íbamos a pensar que aquí, que siempre comimos de nuestro río íbamos a tener que comprar pescado de otros lados!».

«El río para nosotros siempre fue como nuestra madre, la que nos da los alimentos» Linda Tapuy, líder de la comunidad de Capirona.

Cuando chica, Tapuy recuerda que alguna vez le advirtieron: «hay que cuidar el agua, porque algún día va a faltar». No creyó que viviría para ver convertirse esa advertencia en una realidad.

Otro problema es que en los alrededores de la comunidad ya todos saben que en Capirona el agua está contaminada y ahora resulta cada vez más difícil vender los productos que cultivan cerca del río, como la yuca y el plátano.

Quienes salen a vender «dejan casi regalando los productos, para sacar unas moneditas para el pasaje, para comprar pescado o huevitos», dice Tapuy.

 Capirona se opuso a la minería, ahora paga por otros  
La contaminación que vive Capirona ocurre pese a que las 59 familias de la comunidad no han permitido que ingresen mineros ilegales a la zona, tampoco empresas formales.

«Acá vinieron dos hombres, grandotes, a querer hablar conmigo, pero como yo sabía que era para que dejemos entrar la minería, dije que no, ni los recibí», recuerda Tapuy.

Pero río arriba hay minería ilegal desde hace tiempo.

Según un reporte publicado por la organización Eco Ciencia, entre enero de 2017 y diciembre de 2022, se identificaron cuatro hectáreas afectadas por actividades mineras ilegales en la zona Puní-Cotona-Arajuno. Pero para 2024 ya había 112 hectáreas con actividad minera ilegal. Fuente: Primicias

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Servicios logísticos de la frontera entre Ecuador y Colombia prevén una caída en el comercio

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El comercio entre Ecuador y Colombia enfrenta un nuevo escenario de tensión tras la imposición de aranceles recíprocos que podrían afectar el intercambio bilateral y la economía de la frontera norte.

Representantes del sector comercial y logístico advierten que las medidas encarecerán las operaciones y reducirán el flujo de mercancías entre ambos países.

En 2025, el comercio entre Ecuador y Colombia alcanzó cifras importantes. Colombia le vendió a Ecuador alrededor de USD 1.900 millones en mercaderías y materia prima.

Mientras tanto, Ecuador le vendió a Colombia cerca de USD 900 millones, explicó Nelson Cano, presidente de la Cámara de Comercio de Tulcán, en la provincia del Carchi, una de las principales zonas del comercio fronterizo.

El dirigente considera que el flujo comercial entre Ecuador y Colombia podría verse afectado si se mantiene el arancel del 30% impuesto por Ecuador a ciertos productos que ingresan desde Colombia.

Como respuesta, el país vecino anunció aranceles recíprocos y nuevos impuestos al comercio exterior para al menos 23 categorías de productos ecuatorianos, lo que tensiona las relaciones comerciales entre Ecuador y Colombia.

Ayer se cumplieron tres días desde que los aranceles entraron en vigencia, por lo que aún es temprano para evaluar los efectos reales sobre el comercio internacional, señaló Cano.

No obstante, recalcó que “es un hecho” que las medidas arancelarias impactarán negativamente en el comercio exterior.

Como primera señal de malestar, transportistas del Carchi, en Ecuador, e Ipiales, en Colombia, realizaron un plantón en el Puente de Rumichaca, principal paso del transporte de mercancías en la frontera Ecuador–Colombia, para protestar contra las nuevas disposiciones.

En el lugar, Carlos Bastidas, presidente de la Asociación de Transporte Pesado del Carchi, explicó que estas decisiones afectan especialmente a las zonas fronterizas, donde operan servicios logísticos del comercio exterior, como bodegas, agentes aduaneros, transportistas y operadores de logística fronteriza.

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Cuántas empresas de transporte están golpeadas
En Carchi, el transporte de carga es la segunda actividad productiva de la provincia. De hecho, existen 155 empresas con unos 3.500 vehículos pesados, que ya sienten los efectos de la medida económica.

“Esta semana prácticamente no se ha movido carga por el puente. Son contados los camiones que han pasado de un país a otro». Carlos Bastidas / Presidente de la Asociación de Transporte Pesado del Carchi

Al parecer, están haciendo cálculos para evaluar la situación económica de su actividad. Se calcula que en Colombia hay el triple de vehículos pesados.

En la zona fronteriza colombiana también hay malestar. Aunque no hay cifras globales, negocios como la Agencia Colombiana de Aduanas, que realiza trámites de importación y exportación, señala que las labores cayeron desde la semana anterior.

Jonathan Chalacán, funcionario de la agencia, asegura que mientras el mes anterior se realizaban hasta 30 trámites de nacionalización de mercadería o de tránsito de productos, la semana anterior fue de una operación diaria.

Considera que los gobiernos de las dos naciones vecinas deben sentarse a dialogar porque el efecto podría ser nefasto, con medidas como el despido de trabajadores de las empresas de servicios logísticos.

La manifestación realizada el 3 de febrero de 2026 por distintos sectores productivos de la frontera entre ambos países fue el resultado de varias reuniones que han mantenido.

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Una de ellas se hizo la semana pasada, dijo Javier Cabezas, asesor del despacho de la Gobernación de Nariño en Asuntos de Frontera.

Lamenta que los gobiernos de Quito y Bogotá tomen medidas unilaterales sin consultar la situación de las fronteras.

«Nosotros vamos y venimos de Ipiales y Pasto, en Colombia, y Tulcán e Ibarra, en Ecuador, porque nos necesitamos. Somos economías complementarias, con una cultura común».

Y «lo más seguro es que las medidas tomadas por los gobiernos centrales nos pueden golpear económicamente», añade.

Además, los sectores comerciales de los dos países temen que se puedan disparar actividades al margen de la ley, como el contrabando de productos.

En medio de este panorama, los gremios y sectores productivos de ambos países esperan una respuesta de las autoridades. Caso contrario, no descartan medidas más radicales.

Pedirán mediación de la Comunidad Andina   
Los sectores comerciales y productivos del Carchi, Ecuador, e Ipiales, Colombia, solicitarán a Gonzalo Gutiérrez, secretario general de la Comunidad Andina (CAN) su mediación entre ambos países para que el comercio fluya libre de acuerdo con la normativa andina.

Ayer los sectores productivos de la frontera revelaron que tenían la esperanza de que los mandatarios de Ecuador y Colombia se reúnan en la última cita de Panamá para limar diferencias. Pero, lamentablemente, este encuentro no se dio. Fuente: Primicias

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