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Firma de Convenios para el Fortalecimiento del Deporte en Zamora Chinchipe

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En un acto de gran relevancia para el desarrollo deportivo de la provincia, la Prefectura de Zamora Chinchipe, liderada por la ingeniera Karla Reátegui, anunció la entrega de 180 mil dólares a las ligas deportivas cantonales. Este monto está destinado al fortalecimiento de los proyectos deportivos en cada cantón, garantizando el desarrollo y continuidad de las escuelas de formación deportiva.

El evento contó con la presencia de los presidentes de las ligas cantonales de Nangaritza, El Pangui, Yantzaza, Centinela del Cóndor, Paquisha, Palanda, Chinchipe y Yacuambi, así como del viceprefecto de la provincia, el señor Víctor Sarango. Durante su intervención, la prefecta Karla Reátegui enfatizó el compromiso asumido desde mayo de 2023 para impulsar el desarrollo de Zamora Chinchipe en diversas áreas, incluyendo vialidad, producción, turismo y, especialmente, el deporte.

Las ligas deportivas cantonales atraviesan una situación económica crítica, lo que limita su capacidad para financiar gastos operativos y sostener las escuelas deportivas. En respuesta a esta problemática, se logró la firma de un convenio con el Ministerio del Deporte que permite asegurar recursos para la formación de niños y jóvenes en distintas disciplinas.

El trabajo realizado en 2024 ha dado frutos significativos, permitiendo que la provincia de Zamora Chinchipe participe en los Juegos Deportivos Nacionales y obtenga su primera medalla de oro en levantamiento de pesas, representando al cantón Yantzaza. Asimismo, se lograron destacados desempeños en disciplinas como taekwondo y otras modalidades deportivas.

Para el año 2025, se firmó un nuevo convenio que permitirá el funcionamiento de dos escuelas deportivas en cada cantón. Los presidentes de las ligas cantonales han definido las disciplinas a desarrollarse en sus respectivas jurisdicciones, asegurando así un trabajo coordinado y eficiente.

A partir del lunes 10 de febrero, las escuelas deportivas iniciarán sus actividades con el apoyo de monitores especializados, cuya contratación se encuentra en proceso. Además, se ha destinado un presupuesto adicional de 30 mil dólares para la adquisición de implementos deportivos, garantizando así que los atletas cuenten con los recursos necesarios para su formación.

Durante el acto, se firmaron convenios con las ligas cantonales de Paquisha, Palanda, Chinchipe, Yacuambi, Centinela del Cóndor, Yantzaza, El Pangui y Nangaritza, asegurando la implementación de disciplinas como levantamiento de pesas, taekwondo, fútbol, boxeo, ajedrez, lucha olímpica y básquet. La prefecta Karla Reátegui destacó la importancia de estas iniciativas, reafirmando el compromiso de la Prefectura con el fortalecimiento del deporte en la provincia.

En 2024, alrededor de mil niños, niñas y adolescentes participaron en las escuelas deportivas cantonales, superando las expectativas del proyecto. Para el presente año, se espera la inclusión de al menos 750 nuevos beneficiarios, consolidando el crecimiento del deporte en Zamora Chinchipe.

Finalmente, la prefecta hizo un llamado al Ministerio del Deporte para que incremente los recursos destinados a las ligas cantonales, las ligas barriales y la Federación Deportiva Provincial, con el fin de fortalecer el desarrollo deportivo en todo el país. Subrayó que la inversión en el deporte es fundamental para la formación de valores, disciplina y la ocupación positiva del tiempo de niños y jóvenes.

Con la firma de estos convenios, la Prefectura de Zamora Chinchipe reafirma su compromiso con el desarrollo integral de la provincia, apostando por el deporte como una herramienta de transformación social y generación de oportunidades para las futuras generaciones.

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Policía Nacional realizó Feria de Seguridad Ciudadana en San Carlos de las Minas

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La Policía Nacional del Ecuador, a través del Distrito Zamora, llevó a cabo una Feria de Seguridad Ciudadana en el circuito San Carlos de las Minas, con el propósito de fortalecer el vínculo entre las instituciones del Estado y la comunidad, generando un espacio de diálogo, información y participación ciudadana orientado a la prevención y la convivencia pacífica.

Durante esta jornada participaron los diferentes servicios policiales, quienes mediante mesas informativas socializaron con la ciudadanía las acciones preventivas, operativas y comunitarias que desarrolla la institución en territorio, con el objetivo de reforzar las estrategias de seguridad y promover una cultura de corresponsabilidad ciudadana.

Asimismo, el evento contó con la participación de varias instituciones públicas y organismos de apoyo, entre ellas la Gobernación de Zamora Chinchipe, el Cuerpo de Bomberos, las Fuerzas Armadas, la Comisaría de Policía, el Sindicato de Choferes de Zamora, el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) y la Cruz Roja, entidades que presentaron a la ciudadanía, a través de mesas temáticas, los distintos servicios, programas y acciones institucionales que desarrollan en beneficio de la población.

La feria tuvo como finalidad fortalecer el trabajo coordinado entre las instituciones y la comunidad, promoviendo la prevención del delito, la participación ciudadana y el acceso a información sobre los servicios públicos disponibles en el territorio.

Con este tipo de iniciativas, la Policía Nacional del Ecuador reafirma su compromiso de continuar trabajando de manera articulada con las diferentes entidades del Estado y la ciudadanía, consolidando acciones conjuntas que contribuyan al bienestar colectivo y a la construcción de entornos más seguros y solidarios en la provincia de Zamora Chinchipe.

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Graduarse en la adultez: el poder de una segunda oportunidad

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Por Mario Paz. Mgtr.

Introducción 

La educación tiene el poder de cambiar el rumbo de la vida de las personas. Sin embargo, para muchos hombres y mujeres, culminar los estudios en el momento esperado no siempre es posible. Las responsabilidades familiares, las dificultades económicas, la necesidad de trabajar desde temprana edad o diversas circunstancias personales obligan a miles de personas a postergar su formación académica. Con el paso del tiempo, ese sueño inconcluso suele quedar en pausa, pero nunca desaparece por completo.

Retomar los estudios en la edad adulta representa un acto de valentía, determinación y esperanza. Significa desafiar las limitaciones impuestas por el tiempo, superar los miedos y demostrar que el deseo de superación puede ser más fuerte que cualquier obstáculo. Para quienes deciden regresar a las aulas, estudiar no solo implica adquirir conocimientos, sino también recuperar la confianza en sí mismos, reconstruir proyectos de vida y abrir nuevas oportunidades para su futuro.

Graduarse en la adultez es mucho más que obtener un título. Es la prueba de que los sueños no tienen fecha de vencimiento y de que la educación sigue siendo una de las herramientas más poderosas para transformar vidas, fortalecer familias y generar cambios positivos en la sociedad.

Este artículo reflexiona sobre el valor de culminar el bachillerato en la edad adulta, los desafíos que enfrentan quienes deciden retomar sus estudios y el profundo impacto personal, familiar y social que tiene alcanzar esta meta. Más que una meta académica, graduarse en esta etapa de la vida se convierte en una segunda oportunidad para aprender, crecer y construir un futuro con mayores posibilidades.

La educación para adultos: la puerta que la UE 12 de Febrero abre para transformar vidas 

La Unidad Educativa “12 de Febrero” ofrece la modalidad semipresencial intensiva en jornada nocturna, dirigida a personas mayores de 18 años que, por diversas circunstancias como migración, trabajo, responsabilidades familiares o dificultades económicas, no han podido culminar sus estudios.

Esta modalidad responde a una necesidad real y significativa en el Ecuador. Según estimaciones educativas, alrededor de 1.400.000 personas requieren culminar la Educación General Básica Superior (EGBS) y aproximadamente 450.000 necesitan finalizar el Bachillerato General Unificado (BGU). Ante esta realidad, la educación flexible se convierte en una herramienta fundamental para garantizar el derecho a la formación y la superación personal.

En la modalidad semipresencial intensiva se ofertan dos ciclos lectivos durante el año escolar, lo que permite a los estudiantes avanzar de manera más ágil en su trayectoria educativa. Gracias a esta organización académica, es posible aprobar un grado o curso cada cinco meses, adaptándose mejor a las necesidades de quienes combinan el estudio con el trabajo y otras responsabilidades.

Los horarios también han sido diseñados pensando en la realidad de los estudiantes adultos. Las clases presenciales se desarrollan de lunes a miércoles, en horario de 18h00 a 22h00, mientras que los días jueves y viernes se destinan a actividades no presenciales que fortalecen la autonomía y el aprendizaje independiente.

Esta oferta educativa representa una valiosa oportunidad de inclusión, equidad y desarrollo personal. A través de ella, muchas personas pueden retomar su formación académica, mejorar sus oportunidades laborales y contribuir al progreso de sus familias y de la sociedad.

Para quienes han decidido regresar a las aulas, esta modalidad significa mucho más que completar un nivel de estudios. Es una segunda oportunidad para cumplir metas, recuperar sueños postergados y demostrar que nunca es tarde para aprender.

La modalidad semipresencial intensiva nació con un propósito claro: abrir las puertas de la educación a quienes, por distintas circunstancias de la vida, no pudieron culminar su formación en el tiempo regular. Hoy, más que una alternativa educativa, se ha convertido en un espacio de esperanza, superación y transformación de vidas. Queridos bachilleres, ustedes son la prueba viva de que los sueños no tienen fecha de vencimiento. 

Un logro que transforma vidas y fortalece familias

Cuando una persona adulta decide culminar el bachillerato, inicia un proceso de transformación que impacta positivamente en distintos ámbitos de su vida. En primer lugar, se fortalece la confianza en sí misma y su autoestima, ya que logra alcanzar una meta que, en muchos casos, había quedado pendiente durante años. Este logro refleja perseverancia, disciplina y compromiso, cualidades que contribuyen a fortalecer la identidad personal y la motivación para seguir creciendo.

El impacto también se extiende al entorno familiar. Los hijos y demás miembros de la familia suelen sentirse orgullosos al observar el esfuerzo y la dedicación de su padre, madre o familiar por superarse. De esta manera, el adulto que retoma sus estudios se convierte en un ejemplo de constancia y responsabilidad, demostrando que el aprendizaje es un proceso que puede continuar en cualquier etapa de la vida. Con frecuencia, esta experiencia inspira a los hijos a valorar más la educación y a esforzarse en su propio proceso formativo.

Asimismo, culminar el bachillerato puede generar mejoras en la estabilidad familiar. Al ampliar las posibilidades de acceso a mejores oportunidades laborales y económicas, se abren nuevas perspectivas de desarrollo personal y familiar. En consecuencia, la educación no solo transforma la vida del estudiante adulto, sino que también contribuye al bienestar y a la calidad de vida de todo su hogar.

En este sentido, finalizar el bachillerato en la edad adulta se convierte en una oportunidad de crecimiento integral que fortalece tanto a la persona como a su familia, consolidando la educación como un motor de cambio y superación.

La educación como motor de esperanza y transformación 

“Si cree usted que la educación es cara, pruebe con la ignorancia”. Esta conocida reflexión resume el valor profundo que tiene la educación en la vida de las personas y de la sociedad. Más allá de la transmisión de conocimientos, la educación es un proceso integral que forma ciudadanos críticos, responsables y comprometidos con su entorno.

A través de la educación, las personas desarrollan habilidades para comprender la realidad, analizarla con criterio y tomar decisiones informadas. Asimismo, fortalece el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de resolver problemas, competencias esenciales para enfrentar los desafíos de un mundo en constante cambio.

Desde el punto de vista social, la educación promueve valores como el respeto, la tolerancia y la participación democrática. Las personas educadas están mejor preparadas para ejercer sus derechos, cumplir sus responsabilidades y contribuir a la construcción de sociedades más justas y solidarias. En el ámbito económico, además, amplía las oportunidades de acceder a empleos dignos y mejorar la calidad de vida.

Para quienes no pudieron culminar su escolaridad en el momento oportuno, la educación representa una nueva oportunidad de superación personal y de reconstrucción de proyectos de vida. Retomar los estudios en la edad adulta es una decisión valiente y transformadora, que suele asumirse con mayor madurez, compromiso y claridad de metas.

Además de abrir puertas en el ámbito laboral, la educación en la adultez fortalece la autoestima, genera satisfacción personal y contribuye al bienestar emocional. En el caso de las personas adultas mayores, el aprendizaje permanente favorece la estimulación cognitiva, la integración social y un envejecimiento activo y saludable.

En definitiva, la educación es una herramienta fundamental para el desarrollo humano a lo largo de toda la vida. Culminar el bachillerato en la edad adulta no solo permite alcanzar una meta académica, sino también recuperar sueños, fortalecer la dignidad personal y abrir nuevos caminos hacia un futuro mejor.

Entre obstáculos y sueños: el desafío de retomar los estudios 

Son diversas las razones por las que muchas personas no logran culminar el bachillerato en el momento esperado. En numerosos casos, la necesidad de incorporarse tempranamente al trabajo para contribuir al sustento familiar obliga a abandonar la escuela y priorizar las responsabilidades económicas.

También influyen situaciones personales y sociales como el embarazo adolescente, los problemas familiares o las dificultades económicas, que pueden interrumpir la continuidad educativa. A ello se suman factores como la falta de motivación, el bajo rendimiento académico o la ausencia de orientación educativa oportuna, elementos que en ocasiones conducen al abandono escolar.

Con el paso del tiempo, muchas de estas personas asumen nuevas responsabilidades relacionadas con el trabajo, la formación de una familia o la crianza de los hijos, lo que provoca que la educación quede en segundo plano. Sin embargo, al llegar a la adultez, muchas reconocen la importancia de retomar sus estudios como una forma de mejorar sus oportunidades personales y laborales.

No obstante, regresar al sistema educativo en esta etapa de la vida también implica enfrentar diversos desafíos. Uno de los principales obstáculos es la falta de tiempo, debido a las múltiples responsabilidades laborales y familiares que los adultos deben atender diariamente.

El aspecto económico constituye otro factor importante, ya que algunas personas perciben que estudiar implica gastos adicionales relacionados con transporte, materiales o matrículas. A esto se suma, en muchos casos, el temor o la inseguridad de volver a estudiar después de varios años, pues algunos adultos sienten que han olvidado conocimientos básicos o dudan de su capacidad para adaptarse nuevamente al ritmo académico.

Finalmente, también pueden presentarse barreras emocionales o sociales, como el miedo al qué dirán, la vergüenza de estudiar junto a personas más jóvenes o la falta de apoyo del entorno cercano. A pesar de estas dificultades, cada vez más personas adultas deciden superar estos obstáculos y retomar su formación, demostrando que nunca es tarde para aprender y transformar el rumbo de sus vidas.

El bachillerato como puente hacia la estabilidad económica

Culminar el bachillerato en la edad adulta representa una oportunidad significativa para mejorar la estabilidad económica y ampliar las posibilidades de desarrollo personal y profesional. Obtener este título no solo certifica la finalización de una etapa educativa importante, sino que también abre puertas a nuevas oportunidades laborales.

En el ámbito laboral, contar con el título de bachiller puede facilitar el acceso a empleos formales, mejores condiciones de trabajo y mayores posibilidades de ascenso dentro de una organización. Muchas empresas establecen el bachillerato como requisito mínimo para ocupar determinados cargos o acceder a procesos de capacitación y crecimiento profesional. Por ello, completar esta formación puede marcar una diferencia importante en la trayectoria laboral de una persona.

En el plano personal, finalizar el bachillerato genera sentimientos de satisfacción, orgullo y confianza en las propias capacidades. Para muchos adultos, este logro representa el cumplimiento de una meta que por diversas razones no pudo alcanzarse en etapas anteriores de la vida. Esta experiencia también suele convertirse en una fuente de motivación para continuar aprendiendo y superándose.

Además, la educación contribuye al desarrollo de habilidades fundamentales como el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, la organización y la resolución de problemas. Estas competencias resultan valiosas tanto en el entorno laboral como en la vida cotidiana, ya que permiten tomar mejores decisiones, adaptarse a los cambios y enfrentar nuevos desafíos.

Una vez obtenido el título de bachiller, es importante aprovechar las oportunidades que se presentan. Una alternativa es continuar con estudios superiores en institutos técnicos, programas de formación profesional o universidades, según los intereses, objetivos y posibilidades de cada persona.

También es recomendable fortalecer habilidades prácticas que puedan generar ingresos, como aprender un oficio, participar en cursos de emprendimiento o desarrollar competencias digitales. En la actualidad, muchas oportunidades laborales requieren conocimientos básicos de tecnología, manejo de herramientas digitales y habilidades de comunicación.

Por otro lado, para lograr una mayor estabilidad económica es fundamental administrar adecuadamente los ingresos, establecer metas financieras claras y buscar oportunidades de crecimiento profesional. La educación continua, junto con la capacitación permanente, se convierte en un factor clave para mejorar la calidad de vida y construir un futuro con mayores oportunidades. 

La graduación: el triunfo de la perseverancia 

La graduación del bachillerato en la edad adulta no representa únicamente la obtención de un título académico. Simboliza, sobre todo, el triunfo de la voluntad sobre las dificultades, de la disciplina sobre el cansancio y de la determinación de quienes decidieron transformar su destino a través de la educación.

Para muchos estudiantes adultos, culminar esta etapa implica haber recorrido un camino lleno de desafíos. No se trata solo de asistir a clases o cumplir con tareas académicas, sino de equilibrar múltiples responsabilidades. Muchos han debido dividir su tiempo entre el trabajo, la familia, las obligaciones del hogar y el estudio. En ese trayecto seguramente existieron noches de cansancio, momentos de duda y días en los que continuar parecía una tarea imposible. Sin embargo, la perseverancia, el compromiso y el deseo de superación fueron más fuertes que cualquier obstáculo.

Llegar a la graduación significa, en esencia, recoger los frutos de todo ese esfuerzo. Cada clase asistida, cada tarea realizada y cada sacrificio realizado en el camino se convierten ahora en una recompensa que abre nuevas oportunidades.

Este logro también refleja la importancia del apoyo que rodea a quienes deciden retomar sus estudios en la edad adulta. Las familias desempeñan un papel fundamental al brindar motivación, comprensión y acompañamiento durante todo el proceso. Del mismo modo, el compromiso y la vocación de los docentes resultan clave para guiar a los estudiantes en su proceso de aprendizaje y fortalecer su confianza para alcanzar la meta propuesta.

Culminar el bachillerato en esta etapa de la vida representa el cierre de un ciclo importante, pero también el inicio de nuevas posibilidades. Para muchos graduados, este logro se convierte en el punto de partida para continuar con estudios técnicos, universitarios o proyectos de emprendimiento que contribuyan a mejorar su calidad de vida.

Más allá del título obtenido, lo que realmente permanece es la convicción de que nunca es tarde para aprender, crecer y transformar el propio futuro. La educación se convierte así en una de las herramientas más poderosas para generar cambios personales, familiares y sociales.

Conclusión

Graduarse en la edad adulta es mucho más que alcanzar una meta académica pendiente. Es la confirmación de que la voluntad humana tiene la capacidad de sobreponerse al tiempo, a las dificultades y a las circunstancias que alguna vez parecían insuperables. Cada persona adulta que decide volver a estudiar demuestra que el aprendizaje no tiene edad y que los sueños pueden retomarse incluso después de haber sido postergados por años.

Detrás de cada título de bachiller hay una historia de sacrificio, noches de esfuerzo, responsabilidades compartidas entre el trabajo, la familia y el estudio, así como una profunda convicción de que es posible construir un futuro mejor. Por ello, graduarse en la adultez no solo representa un logro individual, sino también una victoria colectiva que involucra a familias, docentes e instituciones educativas que acompañan y sostienen ese proceso de superación.

El impacto de este logro trasciende el ámbito personal. Un adulto que culmina el bachillerato se convierte en un ejemplo vivo para sus hijos, para su comunidad y para toda la sociedad, demostrando que la educación sigue siendo el camino.

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Moradores de Yacuambi denuncian presuntas fallas en obra de asfaltado en el barrio 18 de Noviembre

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Moradores del barrio 18 de Noviembre, en el cantón Yacuambi, manifestaron su preocupación respecto a los trabajos de asfaltado y construcción de bordillos que se ejecutan en el sector, obra que forma parte de un proyecto impulsado por el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal del cantón.

Durante una visita realizada al sector, habitantes y autoridades locales expusieron sus criterios sobre la ejecución de la obra, señalando presuntas irregularidades técnicas y solicitando que los trabajos se realicen conforme a las especificaciones establecidas en el contrato y en los planos del proyecto.

La presidenta del barrio 18 de Noviembre, Elida Medina, explicó que la comunidad ha venido realizando observaciones desde el año anterior sobre la calidad de los trabajos. Indicó que el 20 de diciembre de 2025 se colocó una capa de asfalto sin realizar previamente el proceso de impermeabilización correspondiente.

“Como barrio siempre hemos felicitado que se realicen obras en beneficio del cantón Yacuambi, pero también hemos solicitado que los trabajos se hagan correctamente. El asfaltado que se realizó no cumplía con los procedimientos adecuados, por lo que los moradores decidimos a ser levantar esa capa”, señaló Medina.

Ante esta situación, los habitantes mantuvieron una reunión con el alcalde y otras autoridades cantonales, donde se acordó conformar una veeduría ciudadana para supervisar el avance de la obra. Según la presidenta barrial, esta instancia realizó evaluaciones técnicas en el lugar mediante ensayos y escalometrías, cuyos resultados indicarían que ciertos tramos no cumplen con la resistencia requerida.

“Se acordó que las partes que no cumplan con la resistencia debían ser demolidas; sin embargo, hasta el momento no se estaría cumpliendo con ese compromiso”, agregó Medina, quien también mencionó que los moradores han solicitado nuevamente la presencia de las autoridades para atender las inquietudes de la comunidad.

Por su parte, el concejal del cantón Yacuambi, Antonio Guamán, señaló que ha acompañado el proceso de veeduría ciudadana y respaldó el pedido de los moradores para que la obra se ejecute conforme a las especificaciones técnicas.

“El proyecto establece que los bordillos deben tener una altura de 50 centímetros, pero en varios puntos se han encontrado medidas de 40, 38 e incluso 35 centímetros, lo que evidencia que no se estaría cumpliendo con el diseño original”, afirmó el concejal.

Asimismo, Guamán indicó que la obra cuenta con un administrador y un fiscalizador, quienes deberían garantizar que los trabajos se desarrollen conforme a lo estipulado en el contrato. Según mencionó, la comunidad ha solicitado informes y mayor control técnico sobre la ejecución del proyecto.

Otro de los moradores del sector, Carlos Romero, sostuvo que las inconsistencias en la obra pueden observarse incluso a simple vista y señaló que, según su criterio, corresponde a las instancias técnicas responsables verificar la calidad de los trabajos.

“Las especificaciones técnicas del proyecto son claras. El administrador y el fiscalizador son quienes deben responder por el cumplimiento de la obra. Lo que buscamos como ciudadanos es que los trabajos se realicen correctamente en beneficio del cantón”, manifestó.

De igual manera, la concejala Rosa Puchaicela señaló que desde el Concejo Cantonal también se han realizado observaciones a la obra, destacando que se ha solicitado en varias ocasiones al fiscalizador y al contratista que corrijan los trabajos que no se ajustan a lo establecido en el proyecto.

“Hemos venido fiscalizando y solicitando que se realicen las correcciones necesarias. El objetivo es que esta obra se ejecute de manera adecuada para beneficio de la población”, expresó Puchaicela.

Los moradores del barrio 18 de Noviembre reiteraron que su principal interés es que la obra se concluya con estándares técnicos adecuados, de manera que garantice su durabilidad y contribuya al desarrollo del cantón Yacuambi. Asimismo, señalaron que continuarán participando a través de la veeduría ciudadana para vigilar el cumplimiento de los compromisos adquiridos por las autoridades y los responsables de la ejecución del proyecto.

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