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¡Éxito y Poder Amazónico en la Cumbre de Napo 2024!

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Un grito de victoria resonó en la XI Cumbre Amazónica Napo 2024 con la presencia de la Prefecta de Zamora Chinchipe, Karla Reátegui. En un acto que desbordó entusiasmo y pasión, Reátegui irradió esperanza y determinación, llevando consigo el legado de la lucha y la unidad que define el espíritu amazónico.

Con palabras que hicieron vibrar el alma de cada asistente, Reátegui proclamó la esencia de esta Cumbre como un bastión de defensa para el pueblo amazónico, reafirmando que cada logro alcanzado es fruto del arduo trabajo y la inquebrantable unidad de los amazónicos. ¡Qué emocionante es ser testigo de cómo la historia se escribe con la tinta de la unidad y la lucha!

La Prefecta recordó con júbilo el hito histórico de la aprobación de la Ley Amazónica en mayo de 2018, cosecha de las semillas sembradas en las gloriosas Cumbres Amazónicas de 2015, 2016, 2017 y 2018. Pero no solo celebró el pasado, sino que alzó la voz para defender con fervor lo conquistado por esta ley y trazar el camino hacia nuevos horizontes de desarrollo y progreso para nuestros territorios.

¡La energía era contagiosa cuando Reátegui convocó a los líderes amazónicos a una nueva gesta! Desde lo más profundo de su ser, propuso  reformar  la Ley Amazónica para asegurar la justa distribución de los recursos petroleros, salvaguardando así el bienestar y el desarrollo de nuestras comunidades. ¡Nada detendrá la marcha triunfal hacia un futuro más próspero y equitativo!

La llama de la esperanza se avivó aún más al abordar la deuda reconocida por la Procuraduría General del Estado. ¡Con vehemencia, Reátegui exigió una nueva resolución que salde esta deuda en dos años, no en una década! ¡Porque no hay excusas cuando se trata del desarrollo y el bienestar de nuestra Amazonía!

En un éxtasis de determinación, la Prefecta alzó la voz por los jóvenes, clamando por la creación de universidades en las provincias amazónicas y promoviendo un Plan de Becas para asegurar su acceso a la educación superior. ¡Que ningún sueño quede sin cumplir por falta de oportunidades!

Y qué decir de la visión aérea de la Amazonía que propuso Reátegui. ¡Con fuego en los ojos, reclamó la creación de una mancomunidad aérea para impulsar el turismo, el comercio y el emprendimiento en nuestra región! ¡Porque el cielo también es nuestro límite y juntos lo conquistaremos!

Desde  Zamora Chinchipe, la voz de la esperanza resuena con fuerza. ¡Ratificamos nuestro compromiso de seguir luchando y avanzando, siempre unidos en la búsqueda del desarrollo que nos pertenece por derecho!

¡Un aplauso estruendoso resonó para Karla Reátegui, la primera mujer prefecta de Zamora Chinchipe, cuya valentía y determinación iluminan el camino hacia un futuro radiante para nuestros pueblos amazónicos!

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Toque de queda en cuatro provincias de Ecuador se aplicará desde el 17 al 30 de septiembre

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Un nuevo toque de queda se aplicará en Guayas, Manabí, Los Ríos y El Oro, provincias afectadas por la violencia criminal en Ecuador, anunció este viernes, 11 de septiembre de 2026, el ministro del Interior, John Reimberg, mientras continúa vigente el estado de excepción.

El funcionario precisó que esta medida se aplicará desde las 00:00 del 17 de septiembre hasta las 23:59 del 30 de septiembre de 2026, en el horario comprendido entre las 00:00 y las 05:00.

El toque de queda «será temporal, focalizado y acompañado de un amplio despliegue de seguridad. Esta medida responde a una necesidad concreta de seguridad», dijo Reimberg en su cuenta de X y advirtió que no habrá salvoconductos.

El anuncio se da un día después de que el presidente Daniel Noboa se reuniera con el Consejo de Seguridad para tratar nuevas acciones en contra de las organizaciones criminales en Ecuador.

Reimberg explicó que, durante ese tiempo, se intensificarán las operaciones «contra las estructuras criminales que pretenden sembrar el miedo y desafiar al Estado».

Por ello, el ministro señaló que se ejecutarán operaciones que requieren que quienes residen en las provincias mencionadas permanezcan en sus domicilios durante las horas establecidas.

«No es una medida contra los ciudadanos»
Tras remarcar que no se entregarán salvoconductos de ningún tipo, Reimberg precisó que en estos horarios únicamente podrán circular personal de primera respuesta, personal sanitario, personal para atención a emergencias, fiscales y abogados debidamente acreditados para audiencias de flagrancia.

En cuanto a medios de comunicación, únicamente podrán realizar coberturas debidamente identificados y siempre acompañando a las fuerzas del orden.

«No es una medida contra los ciudadanos, es para protegerlos», acotó Reimberg, al apelar a la «colaboración y comprensión» de los ecuatorianos.

Se trata del segundo toque de queda que aplicará el Gobierno en estas provincias en lo que va del año, en donde ya se ejecutó esta medida en abril pasado.

«Sabemos que estas medidas pueden generar inconvenientes, pero hoy tenemos una prioridad: proteger la vida de los ciudadanos y recuperar la tranquilidad», insistió.

«A las organizaciones criminales les decimos algo muy claro: El Estado no se va a detener. No vamos a retroceder. No habrá territorios del crimen organizado y sobre todo, no habrá impunidad. La seguridad de los ecuatorianos es nuestra prioridad y objetivo final». John Reimberg, ministro del Interior

«Juntos, como Bloque de Seguridad: Policía Nacional, Fuerzas Armadas, Ministerios del Interior y Defensa, así como nuestros aliados internacionales, vamos a ganar esta batalla», concluyó el Ministro.

La medida se anuncia dos días después de la visita a Ecuador del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, durante la cual ambos gobiernos anunciaron la continuidad de las operaciones conjuntas contra el crimen organizado.

Esta no es la primera vez que el Gobierno de Daniel Noboa dispone un toque de queda focalizado y temporal. En mayo de 2026, la misma medida se aplicó en nueve provincias y cuatro cantones. En esa ocasión, la restricción incluyó a Quito.

Como parte de la política de seguridad, en julio pasado, el presidente Noboa declaró la existencia de un conflicto armado interno, ofreciendo inmunidad a personal extranjero e indultos a policías, militares y civiles ecuatorianos.

A mediados de año también decretó un estado de excepción, que fue renovado el 14 de agosto y está vigente por 30 días desde esa fecha. Fuente: Vistazo

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A 25 años del 11-S: Las 10 transformaciones que reescribieron la seguridad mundial y su huella en Ecuador

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¿Cuántas veces ha tenido que quitarse los zapatos al pasar los filtros de seguridad de un aeropuerto? Eso sucede porque desde el martes 11 de septiembre de 2001, todo cambió. “Gran parte de nuestra realidad actual se deriva directamente del 11-S”, lo recuerda Charles Homans, reportero político de The Times Magazine.

Ese día, más conocido como el 11-S, dos aviones comerciales impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, un tercero contra el Pentágono en Washington y un cuarto se estrelló en un campo en Pensilvania. La secuencia dejó 2.977 muertos -incluidos 15 ecuatorianos– y marcó el fin del orden mundial fraguado tras la Guerra Fría.

La reconfiguración de la seguridad que siguió a esos atentados no se detuvo en las fronteras de los Estados Unidos: sus efectos llegaron también a Ecuador y al resto de América Latina, donde se combinaron con problemas de seguridad, migración y narcotráfico ya existentes en la región.

A continuación, un repaso de 10 de las transformaciones globales que se desprendieron del 11-S y su vínculo en la realidad nacional y regional.

1. La creación del Department of Homeland Security y la reforma de inteligencia

Estados Unidos reestructuró su seguridad interior en 2002 con la creación del Department of Homeland Security y la figura del Director of National Intelligence, en un esfuerzo por coordinar a sus agencias de inteligencia y evitar fallas como las que precedieron a los atentados.

  • Repercusión en la región: La centralización se tradujo en un intercambio de inteligencia más estrecho y en la cooperación directa de agencias como la DEA y la CIA con los países andinos, incluido Ecuador, en el combate al narcotráfico y el control fronterizo

2. La «Guerra contra el Terrorismo»: Afganistán e Irak

Bajo la presidencia de George W. Bush, Estados Unidos invadió Afganistán en 2001 e Irak en 2003, y reorientó su política de seguridad nacional hacia la lucha antiterrorista durante las dos décadas siguientes.

  • Repercusión en la región: Ese marco doctrinal —la «guerra contra el terror»— se trasladó al Plan Colombia, que dejó de ser una iniciativa antidrogas para convertirse en un respaldo militar directo contra organizaciones catalogadas como «narcoterroristas», entre ellas las FARC.

3. Expansión de la vigilancia masiva y el Patriot Act

El Congreso estadounidense aprobó el Patriot Act semanas después de los atentados, ampliando las facultades de vigilancia electrónica, intervención de comunicaciones e interceptación financiera del Estado.

  • Repercusión en la región: Las nuevas reglas contra el lavado de activos -protocolos de «conozca a su cliente» y reportes obligatorios de transacciones sospechosas- encarecieron el envío de remesas hacia economías dolarizadas como la nuestra, una fuente de ingresos de la que dependen muchos miles de hogares.

4. El nuevo estándar de seguridad aeroportuaria (TSA)

En 2001 se creó la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), que impuso controles más exhaustivos, entre otros: revisión estricta de equipajes, restricciones a líquidos y escáneres corporales antes de cada vuelo.

  • Repercusión en la región: Los controles migratorios y biométricos para viajar a Estados Unidos se volvieron más rigurosos, lo que modificó los trámites de visado e incentivó rutas migratorias ilegales para la diáspora ecuatoriana hacia ese país.

5. Guantánamo y el debate sobre «combatientes enemigos»

Estados Unidos abrió en enero de 2002 la prisión de la base naval de Guantánamo y creó la categoría legal de «combatiente enemigo» para detener sin cargos ni plazos definidos a sospechosos de terrorismo, originando tensión con el derecho internacional humanitario.

  • Repercusión en la región: El precedente sirvió de referencia para que distintos gobiernos latinoamericanos usaran marcos legales de corte «antiterrorista» en la criminalización de la protesta social. Sucedió en el Ecuador y en países vecinos con la movilización indígena y sindical, siempre bajo el argumento de una amenaza a la seguridad del Estado.

6. Endurecimiento migratorio y blindaje fronterizo

La seguridad en fronteras pasó de ser un asunto aduanero a una cuestión de seguridad nacional, con bases de datos biométricas compartidas entre agencias y perfilamiento de viajeros.

  • Repercusión en la región: En la región aparecieron políticas como la «seguridad democrática» de Colombia, que redefinió el conflicto interno bajo la clave del terrorismo y coincidió con un incremento de la asistencia militar de Washington: de un promedio de 260 millones de dólares anuales subió a 400 millones entre 2001 y 2016.

7. La primera invocación del Artículo 5 de la OTAN

El 12 de septiembre de 2001, la Organización del Tratado del Atlántico Norte invocó por primera vez en su historia la cláusula de defensa colectiva escrita en el Artículo 5, que llevó a varios de sus miembros a sumarse a la campaña militar en Afganistán.

  • Repercusión en la región: La misma lógica de cooperación militar con Washington tuvo su expresión local en la base de Manta, un Puesto de Operaciones de Avanzada (FOL) para el monitoreo antinarcóticos. Su cierre en 2009 quedó consagrado en la Constitución de Montecristi, que prohibió expresamente las bases militares extranjeras en territorio ecuatoriano.

8. Estigmatización, sentimiento antimusulmán y securitización global

Los atentados motivaron la vigilancia diferenciada por origen, raza y religión, particularmente hacia comunidades musulmanas y de Medio Oriente, en aeropuertos, fronteras y sistemas financieros de Estados Unidos y Europa.

  • Repercusión en la región: La misma lógica de perfilamiento se extendió a los migrantes latinoamericanos y a sus remesas dentro de los sistemas financiero y migratorio.

9. La modernización de la inteligencia estadounidense (DNI y NCTC)

Las fallas de coordinación identificadas tras el 11-S llevaron a la creación en 2004 del Centro Nacional Antiterrorista (NCTC) y de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, que centralizaron la recopilación de datos entre agencias.

  • Repercusión en la región: El Comando Sur (SOUTHCOM) ganó peso como actor en la formulación de políticas de defensa para los países andinos y en la vigilancia de la frontera norte de Ecuador frente a riesgos transnacionales.

10. El actual debate sobre bases extranjeras

Veinticinco años después, la discusión sobre la presencia militar extranjera en el Ecuador ha vuelto al centro de la agenda nacional.

  • Repercusión en la región y Ecuador: El 16 de noviembre de 2025, casi 14 millones de ecuatorianos rechazaron, con el 61% de votos, la eliminación de la prohibición constitucional a las bases militares extranjeras vigente desde 2008. A 25 años del 11-S, ese resultado confirma que la tensión entre soberanía y cooperación militar con Washington -uno de los legados de aquel día- sigue sin resolverse en el Ecuador. Fuente: Vistazo
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Fenómeno de El Niño amenaza con provocar pérdidas millonarias al sector productivo de Ecuador: ¿Cuánto podrían perder las empresas y cómo prepararse?

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El costo de un evento climático extremo como el de un fenómeno de El Niño no se mide únicamente en infraestructura destruida, en vidas y capital social amenazado, sino en los días en que los negocios dejan de operar y vender, en un potencial impacto económico para Ecuador.

En el devastador El Niño 1997-1998 (que según las autoridades registra similitudes de calentamiento oceánico al evento actual de 2026, a la espera de un acoplamiento atmosférico pleno) el sector productivo absorbió 52,8% de las pérdidas nacionales, de un total de USD 2.869 millones.

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Ante este escenario, la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), en alianza con la Cámara de la Construcción de Guayaquil, realizó el encuentro ‘El Niño 360°: Anticiparse es la mejor estrategia’, a inicios de septiembre de 2026.

La jornada reunió a oceanógrafos, académicos y representantes del sector empresarial con el objetivo de dotar al sector productivo de herramientas técnicas para anticipar riesgos, fortalecer la resiliencia operativa y estructurar planes de contingencia frente a la amenaza de El Niño 2026-2027.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) y los principales centros internacionales prevén que El Niño continúe fortaleciéndose durante los próximos meses, con “posibilidad de alcanzar una intensidad muy fuerte a finales de 2026”. El climax del evento podría registrarse entre octubre y diciembre.

Los paralelos con la factura económica de 1997-1998
Los impactos del evento 97-98 representaron el 15% del Producto Interno Bruto (PIB) de Ecuador. Los sectores productivos -agricultura, ganadería, pesca, industria, comercio y turismo- concentraron la mayor tajada de la destrucción, acumulando USD 1.515 millones, el 52,8% de las pérdidas totales.

  • La oceanógrafa Maria del Pilar Cornejo, docente e investigadora de la Espol, expuso durante su ponencia que en un escenario optimista basado en eventos históricos, el porcentaje estimado de pérdida para Ecuador sería del 9% al 12% del PIB, entre USD 9.600 millones a USD 14.000 millones. El tiempo de recuperación sería de 2 a 3 años.
  • En un escenario severo o pesimista el porcentaje estimado de pérdidas podría alcanzar del 15% al 20%, aproximadamente entre USD 18.000 a USD 24.000 millones, con un tiempo estimado de recuperación de más de 5 años, dijo.

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Vista general del desarrollo del foro “El Niño 360°: Anticiparse es la mejor estrategia”, organizado por la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), en un hotel del norte de Guayaquil, el jueves 10 de septiembre de 2026.PRIMICIAS

En 97-98 por cada dólar de daño material directo por El Niño, el Ecuador experimentó unos USD 2,66 en pérdidas indirectas o ingresos no percibidos por lucro cesante, de acuerdo a los datos del Plan de Acción Nacional ante el Evento El Niño 2026-2027, de la Secretaría de Gestión de Riesgos.

El economista Daniel Lemus, académico y director del Centro de Políticas Públicas de la Espol, enfatizó que, históricamente, el mayor impacto económico de un desastre para las empresas no proviene de la destrucción física de infraestructura, sino del lucro cesante y los sobrecostos operativos.

Lemus dijo que mientras en el terremoto de 2016 la parálisis operativa y los gastos adicionales para mantener la operación representaron la mitad de las pérdidas para empresas ubicadas en 10 cantones afectados por el sismo, en El Niño de 97-98 alcanzó las tres cuartas partes (75%) del impacto total.

Lemus indicó que en este tipo de emergencias los recursos públicos se priorizan en atención sanitaria y en la emergencia humanitaria, y la asistencia financiera para el sector productivo suele llegar con retrasos frente a las urgencias de caja de las empresas.

«No esperemos tanto del Estado (…) no porque no tenga una obligación, sino porque la ayuda no necesariamente va a llegar acorde con los flujos y tiempos de la empresa». Daniel Lemus, director del Centro de Políticas Públicas de la Espol.

El economista recomendó a las organizaciones seguir cinco pasos para diagnosticar sus riesgos, proteger su flujo de caja y asegurar su continuidad en un potencial impacto «muy fuerte» de El Niño.

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Una grúa transporta un vehículo liviano en un tramo inundado de la vía Jujan-Babahoyo, en la provincia de Los Ríos, el 27 de febrero del 2025.API

1.- Identificar los rubros críticos y asignar un área responsable:

  • El riesgo debe gestionarse repartiendo responsabilidades dentro del organigrama de la empresa, en el diagnóstico. El área comercial debe calcular el impacto de potenciales días sin producción e incumplimiento de contratos por falta de insumos o de personal en medio de un posible escenario de lluvias e inundaciones prolongadas; Operaciones debe prever el alza en insumos y fletes; Finanzas debe velar por el capital de trabajo y la cartera castigada; Mantenimiento debe proteger la planta y equipos; y Compras/Logística debe diagnosticar las vulnerabilidades de los proveedores y determinar vías alternas de provisión si se interrumpen las carreteras habituales.

2.- Ubicar la empresa y su entorno en el mapa de exposición:

  • No basta con evaluar el terreno de la fábrica. Mediante herramientas oficiales como el visualizador Alístate Ecuador de la SNGR, las empresas deberían mapear el riesgo de bodegas y plantas, las rutas terrestres hacia los puertos de exportación -por ejemplo-, la ubicación de sus distribuidores y la posición geográfica de sus proveedores clave. Si un insumo proviene de una zona de alta susceptibilidad a inundaciones o deslaves, la operación corre peligro.

3.- Medir los tiempos de resistencia y de recuperación:

  • Frente a cada punto crítico identificado en el mapa, la gerencia debe responder dos preguntas esenciales: ¿Cuántos días puede resistir la empresa si ese proveedor o vía colapsa? y ¿Cuántos días tomará restablecer completamente la operación ante este tipo de contingencias?.

4.- Costear el día de interrupción y calcular la pérdida esperada:

  • Ponerle un valor monetario exacto a cada día de parálisis permite calcular la «pérdida esperada». Con este número en mano, la gerencia o directiva puede decidir con criterio si el costo de una obra de mitigación privada (como un muro), el pago de una prima de seguro (tardío para el actual Niño), la búsqueda de una nueva ruta/fuente de abastecimiento o la contratación de un generador eléctrico resultan justificables. Si cerrar la brecha cuesta mucho menos que la pérdida esperada de dejar paralizada la empresa, la inversión se justifica plenamente, dijo Lemus.

5.- Decidir la estrategia de gestión ante cada riesgo:

  • La empresa debe determinar si va a evitar, reducir, transferir o retener cada riesgo. Entre las acciones recomendadas antes del inicio de las lluvias constan: elevar o trasladar inventarios y maquinaria a cotas altas, adelantar cosechas y despachos, limpiar canales, probar generadores, reforzar muros de contención, fijar por escrito los disparadores de emergencia para activar las medidas y auditar las pólizas de seguro vigentes para verificar si cubren lucro cesante.
  • Lemus dice que el objetivo principal de las empresas debe ser proteger el flujo de caja por lo que recomienda asegurar un «colchón» financiero para al menos 90 días, ya sea mediante reservas propias o la negociación de líneas de crédito antes de que inicie una potencial emergencia.

Además de El Niño está el problema de generación eléctrica
Pilar Cornejo, quien fue la primera Secretaria Nacional de Riesgo de Ecuador, advirtió sobre las contingencias paralelas que podrían afectar al sector productivo, destacando la vulnerabilidad en el suministro eléctrico y el déficit de generación.

Señaló que mensajes oficiales como el del autoabastecimiento energético para industrias constituyen señales de que la infraestructura podría enfrentar problemas para operar a plena eficiencia, teniendo en cuenta que El Niño genera sequías en la Amazonía y el Austro, donde se ubican las mayores hidroeléctricas de Ecuador.

«Además de El Niño, tenemos el problema de la generación eléctrica (…) Hay que crear escenarios de cuánto me cuesta invertir como empresa versus cuánto voy a perder».

Pilar Cornejo, experta en gestión del riesgo y desastres de la Espol.

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