Nacionales
En Ecuador los niños se vinculan a las bandas criminales desde los 10 años
Un revelador estudio, que es presenta hoy en Quito en el marco de un seminario internacional, muestra que muchos niños, niñas y jóvenes se vinculan voluntariamente a las organizaciones delictivas, impulsados por un “sentimiento de pertenencia, lealtad y protección en contextos de precariedad económica, exclusión educativa y falta de oportunidades”.
El informe fue preparado por un equipo multidisciplinario de expertos; encuestó a 3.000 niños y jóvenes de nueve ciudades costeras. El ocho por ciento de entrevistados admitió pertenecer a un grupo criminal.
“Salí de Esmeraldas cuando tenía 13 años. Estaba en el colegio y los chicos de una banda esperaban a la salida, para escoger novia. Bueno, lo de novia es un decir. Escogían la chica para la farra del fin de semana”. Doménica vive en Quito desde hace seis años. Sus hermanos mayores, que residen fuera del país, supieron que estaba en peligro cuando la mejor amiga de ella fue escogida como pareja de un ‘duro’.
La vinculación de niños, niñas y adolescentes a los grupos criminales es un fenómeno inquietante en el país, agravado desde 2019.
Un equipo multidisciplinario de expertos y organizaciones sumó esfuerzos para mapear el problema. El resultado es un informe con impactantes hallazgos, que se presenta hoy en Quito, en el contexto de un seminario internacional el cual apunta a identificar estrategias de prevención.
El estudio fue elaborado en forma conjunta por investigadores de la Fundación Panamericana para el Desarrollo (PADF por sus siglas en inglés); el Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado (OECO); el aval académico de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y el programa Comunidades Seguras. La iniciativa contó con el apoyo de la Oficina de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley (INL) de la Embajada de los Estados Unidos en Ecuador.
El problema se agrava con el poder territorial de las bandas criminales
A partir de 2019, en el marco de una profunda y sostenida crisis penitenciaria, “emergieron nuevas bandas criminales que han incrementado progresivamente su poder mediante el control territorial, la violencia, la extorsión, el tráfico de drogas y el secuestro, especialmente en ciudades costeras del país”, advierte el documento.
Y aclara que la expansión se produjo en el marco del deterioro de indicadores sociales y de desarrollo del país. Cita el dato según el cual unos 500 mil jóvenes de entre 15 y 24 años no estudian ni trabajan. En este contexto, las organizaciones criminales han ocupado los espacios abandonados por el sistema educativo, que ha excluido a más de 250 mil jóvenes. De ellos, más de la mitad, de entre 15 y 17 años, no expresan interés en reincorporarse al sistema formal, según datos de UNICEF, de 2021, mencionados en la investigación, cuyo título es “Estudio de Caracterización sobre la Vinculación de Niños, Niñas y Adolescentes a Organizaciones Criminales en Ecuador”.
Según datos del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO), de 2024, entre 2019 y 2022 los homicidios intencionales de niños, niñas y jóvenes, “aumentaron en un 640 por ciento”. El 87 por ciento se cometió con armas de fuego. Las cifras se incluyen en el estudio.
Si bien en 2024 hubo una reducción general del 15 por ciento en la cifra de homicidios a nivel nacional, dice el documento, en el grupo etario de 0 a 17 años el número de homicidios subió en 8 por ciento respecto del año anterior.
Nueve ciudades de la costa ecuatoriana
Nueve ciudades del litoral ecuatoriano fueron incluidas en la investigación, expuesta en el contexto del seminario internacional Seminario “Crimen Organizado, Dinámicas de Vinculación de Niñez y Juventud a Grupos Criminales y Estrategias de Prevención”.
Las ciudades son: Manta, Portoviejo, Machala, Babahoyo, Quevedo, Esmeraldas, Santa Elena, Guayaquil y Durán. Los investigadores usaron una estrategia metodológica mixta, que usó técnicas cuantitativas y cualitativas, se enfocaron en niños, niñas y adolescentes de entre 12 y 17 años.
Son nueve los principales hallazgos de este proceso. El que más llama la atención: los nuevos integrantes de bandas se vinculan motivados por incentivos, antes que por la fuerza o coerción. Y entre los atractivos se incluyen; el pago de recompensas (factores económicos); las presiones ejercidas por el círculo social (sean amigos o familia); y, la imitación de conductas y estereotipos propios del grupo, advierte el documento.
Grupos como Los Lobos y Los Choneros ofrecen incentivos económicos como mecanismo de captación de nuevos miembros, según el hallazgo. En tanto, Los Tiguerones y los Chone Killers usan estrategias de presión grupal.
Según la investigación, los nuevos miembros pueden tener inclusive diez años de edad.
Los nuevos miembros buscan “el sentido de pertenencia y admiración hacia el colectivo, la protección brindada”, buscan respuestas frente a “la precariedad derivada de la pobreza y la desigualdad social”. En cambio, la motivación para los grupos criminales “es la instrumentalización de los menores por su inimputabilidad”.
El ejercicio investigativo incluyó encuestas a casi 3.000 niños y jóvenes. El ocho por ciento aceptó pertenecer a una banda. Más de una quinta parte de los encuestados afirmó que encontró un sentimiento de importancia y respeto. Y el 11 por ciento mencionó que se unió por su deseo de abandonar su hogar.
Más de la mitad de encuestados (51 por ciento) afirmó que hay presencia de bandas criminales en su sector o barrio. Por tanto, cinco de cada diez están expuestos a estos grupos, cita el documento. En Santa Elena y Durán la percepción es más alta, de 77 y 75 por ciento. En Guayaquil el 70 por ciento de encuestados refirió que hay grupos criminales en su zona de vivienda.
Según el 31 por ciento de los encuestados, el principal canal para vincularse y enrolarse es la plataforma WhatsApp, según el estudio.
Casi el 28 por ciento de los encuestados afirmó que conocía a un miembro de bandas criminales. En Esmeraldas, una cuarta parte de encuestados reconoció que uno de sus familiares directos es miembro de una banda.
Qué papel juega el entorno
El estudio exploró el entorno territorial de los encuestados. Hay novedades. Surgen indicios de que los grupos violentos controlan los desplazamientos de la población, regulan la vida cotidiana y resuelven conflictos entre los vecinos. Pero más grave aún. Ciertos testimonios, recogidos en la fase cualitativa de la investigación, mencionan que si una persona es de un barrio controlado por un grupo violento, por ejemplos los Águilas, debe tener un código de vestimenta, por ejemplo un tipo de calzado. Si esa persona se desplaza a otro sector, controlado por otra organización criminal, su integridad puede estar en peligro.
El documento establece que el contexto familiar tampoco puede ser ignorado en un intento por abordar el fenómeno desde la política pública. La pobreza es un factor que contribuye a la vinculación con grupos delictivos. “En contextos marcados por altos niveles de violencia, el abandono del hogar, forzado o voluntario, es aún más determinante”.
La familia juega un papel determinante en la prevención de la vinculación de los jóvenes a grupos criminales.
¿Qué pasa con la escuela? El resultado del estudio es alarmante. Entre el 10 y el 25 por ciento de los chicos encuestados dijo que se sentía insatisfecho con su escuela. Los niños “se sienten inseguros en las escuelas”, han sido testigos de intimidación y violencia. Enfrentamientos de grupos, amenazas de bomba, vacunas, extorsiones y muerte de sus compañeros. Todos ellos han ocurrido en los centros de estudio, según relataron los jóvenes. Fuente: Vistazo
Nacionales
Balas, celdas y revocatorias: el precio de ser alcalde en Ecuador
Una camioneta robada en Manta. Una moto blanca en Arenillas. Una lluvia de balas en Durán. Desde la campaña electoral de 2022, ocho alcaldes o candidatos a la alcaldía han sido asesinados en Ecuador, dos están presos en una cárcel de máxima seguridad y 55 viven bajo resguardo policial.
En Manta, Agustín Intriago recorría una obra cuando la muerte llegó en una camioneta robada. Era domingo, 23 de julio de 2023, y el alcalde estaba en su salsa: la calle, la obra, la gente. El sicario no esperó y mató también a una joven deportista, quien fue víctima de una guerra ajena.
En Portovelo, Jorge Maldonado fue asesinado el 19 de abril de 2024. No estaba en un mitin ni en una tarima. Estaba en la calle, donde un alcalde debería sentirse en casa. Portovelo es parte de una zona tomada por la minería ilegal y por la disputa de organizaciones criminales.
Gobernar un cantón ecuatoriano ya no es administrar agua, basura y mercados: es sobrevivir al sicariato, blindarse contra expedientes judiciales y resistir el desgaste de revocatorias y destituciones.

Violencia contra alcaldes en Ecuador: crímenes que marcaron la política local
Ni el International Crisis Group logra explicar del todo la lógica detrás de los ataques a autoridades locales. Las razones rara vez son claras, aunque suelen asociarse a castigos por presuntos apoyos a bandas rivales o por negarse a cooperar con un grupo criminal. Los disparos no solo matan: también advierten quién manda.
Agustín Intriago era uno de los alcaldes más visibles del país: joven, reelegido y con alta exposición pública. Su presencia constante en territorio fortalecía su liderazgo, pero también lo hizo vulnerable. Su asesinato paralizó a Manta. El país confirmó que la violencia no tenía límites.
En Portovelo, la muerte de Jorge Maldonado ocurrió apenas dos días después del crimen de José Sánchez, alcalde de Ponce Enríquez. La coincidencia también vinculó a la minería ilegal con la violencia política. En el sur del país, el oro, el contrabando, el narcotráfico y el tráfico de armas forman alianzas amenazantes.
A esa lista se sumó Eber Ponce, alcalde de Arenillas. El 11 de enero de 2025 fue interceptado por una moto blanca mientras conducía hacia un sepelio. Cinco disparos acabaron con su vida. Luego se conoció que la motocicleta pertenecía a un expolicía peruano preso en Tumbes, Perú.
La historia más insólita ocurrió en Puerto López. Omar Menéndez, candidato a la Alcaldía por el correísmo, fue asesinado horas antes de las elecciones de 2023. Su rostro ya estaba en la papeleta. Al día siguiente, el candidato muerto ganó con el 46 por ciento de los votos.
También en enero de 2023 fue asesinado Julio Farachio, candidato en Salinas. Lo atacaron a quemarropa mientras estaba con simpatizantes. En la papeleta lo reemplazó Dennis Córdova, quien capitalizó el sentimiento de injusticia y dolor.
En Portoviejo, Javier Pincay sobrevivió a un atentado y logró ganar la Alcaldía. En cambio, uno de sus contendores, José Miguel Mendoza —quien además había impulsado una denuncia contra Pincay— no corrió la misma suerte y fue asesinado a tiros en julio de 2024.

Aquiles Álvarez y José Arroyo: alcaldes procesados y tras las rejas
Otra historia es la de dos alcaldes que cambiaron sus cómodos sillones por celdas de máxima seguridad. Aquiles Álvarez llegó a la Alcaldía de Guayaquil con una biografía empresarial y deportiva que lo proyectaba como administrador joven y frontal. En el Municipio mantuvo ese estilo confrontativo y ruidoso permanente.
Pero los juzgados lo estaban esperando. Primero apareció el caso Triple A, por presunta comercialización ilegal de combustibles. Luego llegó el caso Goleada, por el que fue detenido e investigado por presunta delincuencia organizada, lavado de activos y defraudación tributaria. Su defensa habla de persecución política.
En Pujilí, el derrumbe fue abrupto. José Arroyo Cabrera, modisto de reinas de belleza, ganó la Alcaldía en 2023 con una imagen de emprendedor eficiente. Su gestión colapsó en su primera gran obra pública: trabajos de ornato. Ahora está acusado de peculado por presuntas adjudicaciones irregulares.
Su caso añadió un elemento curioso. Arroyo cambió legalmente su género y por eso está recluido en La Roca, un espacio penitenciario femenino. Organizaciones de derechos han advertido una posible instrumentalización de la normativa de género para obtener beneficios carcelarios.
Hasta ahora, ninguno de los dos alcaldes ha perdido el cargo porque no existe sentencia ejecutoriada. En Pujilí asumió la subrogación Raúl Arroyo Zambrano, uno de los denunciantes del alcalde. En Guayaquil fue nombrada Tatiana Coronel, una joven abogada milagreña quien también es alta dirigente del movimiento Reto.

Revocatorias y remociones: otro riesgo para los alcaldes
El tercer frente no dispara pero desgasta: la revocatoria de mandato y la remoción. En teoría, son mecanismos democráticos de control ciudadano. En la práctica, pueden convertirse en termómetros de decepción, herramientas de fiscalización o armas políticas.
El CNE ha recibido varios pedidos de revocatoria. En Atacames negó formularios contra el alcalde Ángel Mendoza porque la motivación no era suficientemente clara. En Quito, en cambio, autorizó en abril de 2025 la recolección de firmas contra Pabel Muñoz, aunque después el propio impulsor dio marcha atrás.
El caso más simbólico es Loja. Franco Quezada llegó al Municipio con una historia de película: de niño vendía humitas, luego destacó en el ecuavóley y como profesor de Educación Física. Era más cercano al barrio que al escritorio, pero su carisma no alcanzó para administrar una crisis.
En Loja enfrentó problemas de agua potable, obras paralizadas y un concejo adverso. Nueve de 11 concejales pidieron públicamente la renuncia de Quezada y, en junio de 2025, aprobaron su remoción. Diana Guayanay asumió luego la Alcaldía lojana.
Así gobiernan muchos alcaldes: entre bandas, amenazas y atentados; entre Fiscalía, Contraloría, concejales, ciudadanos decepcionados e intereses políticos. También deben recoger basura, tapar baches, iluminar calles, pagar sueldos y responder por la inseguridad, aunque no controlen ni Policía ni cárceles desde sus despachos. Fuente: Vistazo
Nacionales
Incautan dos toneladas de cocaína en operativo ejecutado en Jama, Manabí
Un operativo antidrogas desarrollado en el cantón Jama permitió la incautación de dos toneladas de cocaína que, presuntamente, iban a ser transportadas por vía marítima hacia mercados internacionales.
La acción, denominada Operativo Atlas 25, fue informada por el ministro del Interior, John Reimberg, quien destacó el trabajo coordinado entre la Policía Nacional del Ecuador y el Homeland Security Investigations (HSI), brazo investigativo del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
Droga estaba oculta en una zona montañosa
Según la información oficial, la intervención se realizó en una zona montañosa de Jama, donde los agentes localizaron 50 bultos que contenían cocaína, con un peso total aproximado de dos toneladas.
Las investigaciones preliminares apuntan a que la droga iba a ser movilizada mediante lanchas rápidas hacia aguas internacionales para posteriormente ser distribuida en otros países.
Vehículos y motocicletas fueron decomisados
Durante el operativo también fueron hallados varios vehículos que presuntamente serían utilizados para las actividades logísticas de la organización delictiva.
Entre los indicios decomisados constan tres camionetas de doble cabina y dos motocicletas con placas presuntamente adulteradas.
Las evidencias quedaron bajo cadena de custodia para las respectivas pericias, mientras las autoridades continúan las investigaciones para identificar a los responsables y determinar el destino final del cargamento.
Golpe al narcotráfico
La incautación representa uno de los más recientes golpes contra las redes de narcotráfico que operan en la costa ecuatoriana, una zona considerada estratégica para el almacenamiento y envío de drogas hacia mercados internacionales.
Las autoridades no han informado, por el momento, sobre personas detenidas durante el desarrollo del operativo, aunque señalaron que las investigaciones continúan para desarticular por completo la estructura vinculada al cargamento decomisado. Fuente: El Telégrafo
Nacionales
Noboa asegura que le gustaría retomar las relaciones diplomáticas con México
El presidente de la República, Daniel Noboa, manifestó su interés en restablecer las relaciones diplomáticas con México, suspendidas desde abril de 2024 tras la irrupción de la fuerza pública ecuatoriana en la Embajada mexicana en Quito para capturar al exvicepresidente Jorge Glas.
“Personalmente me gustaría restablecer relaciones con el Gobierno mexicano. Tenemos muchas empresas mexicanas que invierten en Ecuador”, afirmó el mandatario en una entrevista con Azteca Noticias que fue difundida este miércoles 17 de junio.
La disputa bilateral llegó incluso a la Corte Internacional de Justicia. El Gobierno mexicano demandó a Ecuador por la incursión en su embajada en Quito, al considerar que se vulneró su soberanía. Por su parte, el Ejecutivo ecuatoriano presentó una contrademanda al argumentar que México otorgó asilo de forma irregular al exvicepresidente Jorge Glas, procesado y condenado en casos de corrupción.
Pese a la ruptura diplomática, el intercambio comercial entre ambos países se ha mantenido. Dos años después de la irrupción en la Embajada de México en Quito, las cifras muestran una evolución favorable para Ecuador: las exportaciones hacia el mercado mexicano crecieron un 60 % en comparación con 2022, mientras que las importaciones se redujeron en un 18 %.
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