Noticias Zamora
El IV Eje Vial: Una deuda histórica con el sur del Ecuador
Por Alcibar Lupercio, periodista.
La reciente firma del contrato con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para la culminación del IV Eje Vial representa un avance significativo para la región sur del Ecuador. Se trata de un compromiso largamente esperado por los habitantes de Zamora Chinchipe y Loja, quienes han padecido el aislamiento y la falta de conectividad con el resto del país y con el norte del Perú. Sin embargo, este anuncio, aunque alentador, es solo el primer paso en un proceso que exige celeridad y transparencia.
Este eje vial, de aproximadamente 153 kilómetros, no es un simple proyecto de infraestructura, sino un derecho alcanzado tras la firma del Acuerdo de Paz entre Ecuador y Perú en 1998. Desde entonces, han pasado 27 años sin que se concrete su finalización, evidenciando la falta de voluntad política de los sucesivos gobiernos. Mientras en el lado peruano ya se cuenta con una vía de primer orden, en Ecuador los trabajos han avanzado con lentitud desesperante, quedando el tramo Bellavista-Zumba-La Balsa en condiciones deplorables.
El gobierno de Daniel Noboa ha tomado una decisión acertada al gestionar el financiamiento con el BID por 150 millones de dólares. No obstante, la ejecución de la obra depende ahora del desembolso de estos recursos por parte del Ministerio de Finanzas y su posterior transferencia al Ministerio de Transporte y Obras Públicas para los procesos de contratación. En este punto, la vigilancia ciudadana será clave para evitar dilaciones burocráticas y garantizar que el proyecto no quede, una vez más, en el olvido.
Es imperativo que esta obra no se convierta en una promesa electoral más. La población del sur del país, especialmente de los cantones de Palanda y Chinchipe, ha sido testigo de décadas de postergaciones y discursos vacíos. La falta de esta infraestructura no solo limita el desarrollo económico local, sino que también excluye a los ciudadanos de frontera de oportunidades comerciales y productivas que benefician a otras regiones del país.
El Ecuador no puede seguir concentrando sus inversiones en las grandes ciudades mientras las provincias periféricas, como Zamora Chinchipe, quedan relegadas a un segundo plano. Resulta paradójico que esta provincia, hoy considerada la cuarta más importante en aporte económico al Estado debido a la explotación de recursos mineros en Tundayme y Los Encuentros, siga sin recibir la atención que merece en términos de infraestructura vial.
El reto ahora es que este financiamiento se traduzca en una obra concluida y operativa. Si el actual gobierno de Noboa o Luisa, logra finalmente concretar esta carretera, será un hito en la historia del país y en la memoria de los habitantes de esta región. No se trata de un favor ni de una concesión, sino del cumplimiento de una deuda histórica con el sur del Ecuador.
Como periodista en territorio, he sido testigo de las dificultades de movilidad en esta zona. Por ello, insto a la ciudadanía a mantenerse vigilante y exigir la ejecución efectiva de esta obra. Los pueblos del sur del Ecuador no pueden ni deben seguir esperando. La conectividad y el desarrollo no pueden seguir siendo privilegios de pocos.
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Operativo contra la minería ilegal genera una afectación superior a USD 306.750 en Panguintza
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Ante el fenómeno del niño: La Pista de Cumbaratza podría ser clave para la ayuda humanitaria y emergencia
La alerta roja nacional por el fenómeno de El Niño debería ser, para las autoridades de Zamora Chinchipe, mucho más que una declaratoria administrativa. Debería convertirse en una señal inequívoca para pasar de la reacción a la planificación. El Gobierno Nacional informó el me de agosto la declaratoria de alerta roja y, en los últimos días, ha anunciado acciones de preparación frente al fenómeno.
La pregunta que corresponde hacer desde la provincia es sencilla, pero fundamental: ¿qué está haciendo Zamora Chinchipe para estar preparada si los efectos del fenómeno de El Niño golpean con mayor intensidad?
No basta con activar un COE cuando ya existen carreteras destruidas, comunidades aisladas, viviendas afectadas o familias que necesitan ayuda. La gestión de riesgos moderna exige anticipación, coordinación y preparación. Entonces ya debemos planificar.
Zamora Chinchipe conoce, además, las consecuencias que pueden producir los eventos naturales. Las lluvias de años anteriores han provocado inundaciones, desbordamientos y afectaciones a viviendas, cultivos y bienes. La propia Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos ha registrado la activación del COE Provincial de Zamora Chinchipe para coordinar acciones frente a emergencias.
Por eso, el COE Provincial debe informarle a la ciudadanía. La población tiene derecho a conocer cuál es el plan de contingencia, qué instituciones están preparadas, qué recursos existen, cuáles son las zonas de mayor riesgo y qué protocolos se aplicarían ante una emergencia de gran magnitud.
¿Estamos preparados para lo peor?
Esta es la pregunta que las autoridades deberían responder antes de que ocurra una tragedia.
¿Existen equipos suficientes para atender inundaciones y deslizamientos? ¿Hay maquinaria disponible y estratégicamente ubicada? ¿Están identificadas las comunidades que podrían quedar aisladas? ¿Existen rutas alternativas? ¿Hay albergues previamente determinados? ¿Se dispone de alimentos, agua, medicinas y combustible para una emergencia prolongada?
Y hay otra infraestructura que merece ser incorporada seriamente a esta planificación: por ejemplo, el aeródromo de Cumbaratza.
La información oficial de la Dirección General de Aviación Civil identifica a Cumbaratza como un aeródromo nacional administrado por el GAD Municipal de Zamora. Sin embargo, actualmente existe un NOTAM que registra al aeródromo como cerrado definitivamente.
Precisamente por ello, la propuesta debe plantearse con responsabilidad: que las autoridades analicen técnicamente si es posible recuperar y habilitar esta infraestructura, con las autorizaciones aeronáuticas correspondientes, como parte de una estrategia de emergencia y apoyo humanitario.
No se trata simplemente de abrir una pista. Se requiere evaluar condiciones de seguridad, infraestructura, comunicaciones, servicios de emergencia, capacidad operativa y coordinación con la autoridad aeronáutica. Pero si técnicamente puede convertirse en un punto estratégico para evacuaciones, traslado de insumos o ayuda humanitaria, ¿por qué no empezar a trabajar desde ahora?
Esperar a que las carreteras estén bloqueadas para recién preguntarnos cómo ingresará la ayuda sería repetir el viejo error de ser reactivos.
La ciudadanía también debe ser parte de la planificación
El COE Provincial no debería trabajar únicamente entre autoridades y oficinas. Debe convocar a la ciudadanía, organizaciones sociales, cuerpos de emergencia, transportistas, comunidades, barrios, sector privado y medios de comunicación.
Hay conocimiento en el territorio que puede resultar fundamental para construir un verdadero plan provincial de contingencia.
La población conoce qué caminos se vuelven intransitables, qué comunidades quedan aisladas, qué puentes son vulnerables y qué lugares pueden servir como puntos de encuentro o evacuación.
Planificar no significa anunciar que estamos preparados. Significa demostrarlo.
Significa tener protocolos escritos, responsables definidos, equipos disponibles, comunicación establecida y ejercicios de simulación que permitan detectar las fallas antes de que ocurra la emergencia.
Zamora Chinchipe tampoco debería esperar a que la naturaleza nos dé otra lección para empezar a organizarnos.
El mensaje para nuestras autoridades es claro: no esperemos el desastre para activar el COE.
La alerta roja debe ser una oportunidad para demostrar que aprendimos de las emergencias anteriores.
Y si finalmente el fenómeno de El Niño no provoca en nuestra provincia los escenarios más graves, habremos ganado algo igualmente importante: una provincia mejor preparada para la próxima emergencia.Porque en gestión de riesgos, esperar a que ocurra la tragedia para actuar no es prudencia.
Es improvisación.
Zamora Chinchipe necesita autoridades que planifiquen hoy para no lamentar mañana.
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Zamora fortalece la articulación entre medicina occidental y saberes ancestrales
En el Centro de Salud Zamora se desarrolló el pasado jueves 27 de agosto, una jornada del Servicio Ambulatorio Intensivo (SAI), que incorpora mensualmente prácticas de sanación ancestral como parte de un proceso de articulación intercultural orientado a los pacientes del cantón.
La actividad contó con la participación de Evgeny Roginskiy, conocido espiritualmente como “Ayachui”, médico ancestral y sanador certificado por el Ministerio de Salud Pública, quien explicó que estas jornadas se desarrollan aproximadamente una vez al mes y permiten acercar los conocimientos de la medicina tradicional a los servicios de salud.
Según Roginskiy, el grupo de sanadores pertenece a la familia Tzunki, de tradición Shuar, y mantiene una trayectoria de aproximadamente 11 años en este ámbito. Señaló además que alrededor de 100 personas forman parte de este proceso a nivel nacional, con actividades desarrolladas también en provincias como Loja, Pichincha y Morona Santiago.
En el Centro de Salud Zamora, las jornadas llevan cerca de un año y registran una atención aproximada de 50 personas mensualmente. Los participantes reciben estas prácticas de manera gratuita, en coordinación con el componente intercultural de los servicios de salud.
Por su parte, Lorena Flores, médica familiar del Centro de Salud Tipo B Zamora, destacó la importancia de generar espacios que reconozcan los conocimientos tradicionales y contribuyan al bienestar integral de los pacientes, dentro de un marco de respeto entre las distintas prácticas de atención.
En tanto, Jonathan Vélez, terapeuta ocupacional y responsable del Servicio Ambulatorio Intensivo Zamora, explicó que el SAI está dirigido principalmente a personas con trastornos mentales graves, antecedentes de intentos de suicidio y consumo problemático de alcohol y drogas.
Vélez señaló que la sanación ancestral se incorpora una vez al mes para los pacientes beneficiarios del servicio y que también se promueve el conocimiento de estos saberes durante las atenciones médicas, odontológicas y psicológicas. Subrayó que esta articulación busca respetar tanto los conocimientos ancestrales como las ciencias de la salud, dentro de un enfoque intercultural.
El responsable del SAI informó que en cada jornada se atiende aproximadamente a 40 o 50 personas y que el acceso es gratuito. Los ciudadanos interesados pueden acercarse directamente a la ventanilla de los centros de salud de Zamora y Yacuambi, donde el personal correspondiente orientará sobre el proceso de acceso a estas jornadas.
Los organizadores señalaron que los sanadores participantes cuentan con certificación y reconocimiento del Ministerio de Salud Pública, y que estas iniciativas forman parte de un proceso destinado a visibilizar y preservar los conocimientos tradicionales.
La jornada representa un espacio de encuentro entre diferentes perspectivas de atención sanitaria, con énfasis en la interculturalidad, salud mental, bienestar integral y respeto a los saberes ancestrales, promoviendo mecanismos de articulación entre las prácticas tradicionales y los servicios institucionales de salud.
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