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El guion político del gobierno genera incertidumbre en el concurso para el nuevo Fiscal General

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Tener un nuevo Fiscal en Ecuador parece misión imposible. El presidente Daniel Noboa volvió a agitar el avispero con su propuesta de Asamblea Constituyente, que, si es aprobada en el plebiscito del 17 de noviembre podría cambiar las reglas del juego político para la elección de autoridades de control.

Mientras tanto, el Consejo de Participación parece no tener apuro en designar un Fiscal, en medio de alertas sobre el rumbo del proceso. En estas circunstancias, la Judicatura nombró a Leonardo Alarcón Argudo como reemplazo del fiscal general subrogante, Wilson Toainga, en caso de su ausencia temporal o definitiva. ¿En qué terminará?

El país seguirá con un Fiscal subrogante o encargado por ocho meses o un año y medio más, hasta que las placas tectónicas de la política se asienten, ya que acaba de entrar otro jugador a la cancha.

El pasado 3 de octubre, el Consejo de la Judicatura llamó a una sesión emergente para nombrar un reemplazo del Fiscal General en caso de que el actual, Wilson Toainga, se ausente temporal o definitivamente. Tras la salida de Diana Salazar, la última Fiscal designada por concurso, Toainga asumió la titularidad. Pero la semana pasada consultó a la Procuraduría quién se quedaría en cargo en caso de que él no esté.

La Procuraduría dijo que eso le corresponde a la Judicatura, que las horas siguientes reunió a sus vocales y, en medio de elogios y unanimidad, acordaron que el fiscal Carlos Leonardo Alarcón, sería la persona más idónea para la labor. La primera tarea de Alarcón es reemplazar a Toainga, entre el 5 y 10 de octubre, cuando se ausentará para un evento internacional en Brasil. Así, él se quedará a cargo de los casos de alto vuelo o con fuero de corte que maneja Fiscalía.

$!Leonardo Alarcón es agente fiscal de la Unidad de Transparencia y Lucha contra la Corrupción.

Aunque los vocales de la Judicatura resaltaron que Alarcón es un funcionario de carrera y es agente fiscal de la Unidad de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, él es más conocido por llevar las investigaciones judiciales que tienen contra las cuerdas al alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, y al hijo de la vicepresidenta Verónica Abad, a quienes el presidente Daniel Noboa ha “declarado la guerra”.

Esto ha hecho que la decisión de la Judicatura cause suspicacia. “No sabemos si ahora al gobierno le resulta incómodo el fiscal Toainga y luego venga la sorpresa de su ausencia definitiva o renuncia para que Alarcón se quede en el puesto hasta que, por algún método, se pueda designar un nuevo fiscal por concurso. Y para eso puede pasar mucho tiempo”, dice el constitucionalista André Benavides.

Los escenarios para un nuevo Fiscal

El primer escenario y el ideal es que el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) reviva el concurso para nuevo fiscal. Esto debió hacerlo hace más de un año y designar un Fiscal General para abril de 2025, cuando Diana Salazar cumplió su período.

Ahora el concurso recién está en su etapa previa: la selección de la Comisión de Selección que, una vez conformada en un par de semanas o un mes, lanzará recién la convocatoria a las personas que quieran postularse a la Fiscalía. El proceso posterior tomaría entre unos seis y ocho meses. Quizá más, dependiendo de las coyunturas políticas.

El segundo escenario es que Noboa logre el apoyo en las urnas para instalar una Asamblea Constituyente y que luego sea aprobada. Todo el trámite tomaría mas de un año. Como anteriormente Noboa presentó iniciativas para desaparecer el CPCCS y para devolverle las atribuciones de elección de autoridades (Fiscal, Contralor, superintendentes, etc.) a la Asamblea, lo previsible es que la nueva Carta Magna haga esos cambios.

Incluso si el CPCCS lograra designar un nuevo Fiscal antes de tener una nueva Constitución, en una transitoria el presidente podría pedir que todas las autoridades elegidas por el CPCSS quedan suspendidas y la Asamblea designe nuevas acorde a la nueva Constitución. Mientras tanto, puede transcurrir hasta un año y medio.

$!Los vocales del Consejo de Participación Ciudadana dirigen los procesos de selección de autoridades. Foto de archivo

El tercer escenario es que en las urnas los ecuatorianos le digan no a Noboa. Pero, a su vez, que el concurso del CPCCS se siga retrasando y el fiscal encargado o el nuevo reemplazo se queden más tiempo.

Pero cada decisión o jugada política suma incertidumbre y erosiona la democracia y la justicia. “Lo grave es que no tenemos un Fiscal designado por concurso que es lo legítimo, y sigue pasando el tiempo. Hay que preguntarse: ¿A quién le beneficia eso?”, cuestiona Benavides.

“Y a esto hay que sumarle que la bancada de Noboa en la Asamblea planteó un juicio político contra Gonzalo Albán y logró su destitución, el único consejero del CPCCS que le resultaba incómodo. Entonces, para qué seguir juicio político si le va a quitar las atribuciones a esa institución y las va a pasar a la Asamblea. Todo hace pensar que les interesa mantener las cosas como están, incluso las autoridades prorrogadas”, apunta el constitucionalista Aldrin Gómez.

Con la destitución de Albán, es posible que el concurso para la designación de Fiscal se retrase más, porque cada consejero tiene a una persona delegada en ese proceso. Y esa no es la única novedad en el concurso que ni siquiera despega.

Un concurso sin apuros y con ¿intereses políticos?

A inicios de septiembre, el CPCCS informó que había admitido a 32 postulantes para conformar la “Comisión Ciudadana de Selección de Fiscal General”: pero todavía hay que filtrar esos perfiles. La composición final de dicha comisión tendrá diez integrantes: 5 representantes de las funciones del Estado y 5 de la sociedad civil, con sus respectivos alternos. Solo cuando este ente esté listo, se hará la convocatoria para los aspirantes a Fiscal e iniciará oficialmente el concurso.

Paúl Ocaña, presidente de la Federación de Abogados, dice que si los plazos se cumplen podría haber nuevo titular de la Fiscalía para mayo o junio del siguiente año, incluso si en paralelo avanza una Asamblea Constituyente. No obstante, ya hay novedades.

Ocaña también integra la “Comisión Cívica de Seguimiento al Concurso de Fiscal”, una organización de la sociedad civil que revisó los perfiles de quienes podrían integrar la Comisión de Selección y detectó que no todos los 32 aspirantes que ya calificó el CPCCS cumplen con los requisitos. Entre las novedades encontraron que no se revisó o calificó de manera adecuada la trayectoria en participación ciudadana y lucha anticorrupción de algunos postulantes.

$!La participación de la veeduría y su selección genera preocupación por los pocos filtros para su designación. Foto de archivo

A criterio de esta veeduría, solo 26 de los aspirantes cumplen con los requisitos, lo que discrepa con el resultado del CPCCS. Y también preocupa que dentro de los postulantes haya perfiles que fueron candidatos de partidos políticos en elecciones recientes o afiliados a movimientos.

Ocaña dice que no es novedad que grupos políticos quieran incidir en los concursos, pero espera que el CPCCS tome en cuenta las observaciones de la Comisión Cívica. De igual manera, advierte que en el contexto de crimen organizado que atraviesa el país, no descartaría intereses criminales, por lo que hay que redoblar la vigilancia del concurso.

De la conformación de Comisión que hará el concurso dependerá gran parte de su éxito para elegir una autoridad idónea. Xavier Andrade, penalista y docente de la USFQ, conformó esa Comisión, en 2018, en el concurso que terminó con la designación de Diana Salazar como Fiscal, ya que obtuvo la nota más alta entre los participantes. A su criterio, hay tres requisitos que hacen que muy pocas personas reúnan el perfil adecuado para esta labor.

Primero, dice Andrade, quienes van a elegir al Fiscal deberían cumplir los mismos requisitos que un Fiscal porque lo van a evaluar, le van a asignar calificaciones y deben tener una preparación académica adecuada. Segundo, son meses que hay que dedicarle a la Comisión y dejar de lado actividades laborales y familiares, que no es fácil. Y tercero: el desprestigio y los ataques a los que puede someter esa exposición: “recibes intimidaciones, insultos porque te dicen que beneficias a uno y perjudicas a otro. Y ahora con las redes sociales creo que será más difícil”, explica.

Con concurso o nueva Constitución, algún momento debe haber un nuevo Fiscal. Los analistas consultados coinciden en que no es sano para la democracia y el sistema judicial que las autoridades se queden prorrogadas demasiado tiempo en el cargo porque empiezan a ser cuestionadas y perder legitimidad, mucho más cuando se trata de la Fiscalía.

Veedores con antecedentes penales

Para el concurso de Fiscal, el CPCCS también convoca a una veeduría conformada por personas que quieran hacer un seguimiento y observaciones, pero sin que ello interfiera con el proceso.

Aunque los requisitos son mínimos porque en realidad no tienen incidencia en el concurso, Código Vidrio y Vistazo detectaron que dentro del grupo de veedores admitidos hay al menos tres personas que han sido investigadas por distintos delitos.

Isacio Adán L. G., por ejemplo, que consta en la lista del CPCCS como veedor admitido, enfrento un proceso judicial por violación y trata, que ocurrió en Guayaquil en 2014, pero luego fue declarado inocente por falta de pruebas.

Priscila Daniel Z. P. también es veedora calificada por el CPCCS al tiempo que es procesada en el caso PIP Master por lavado de activos.

Bryan Marcelo O. V., otro de los veedores que participarán, fue sentenciado en 2017 por muerte culposa al conducir un auto en estado de embriaguez. Su pena fue prescrita en agosto de 2024, según la plataforma del sistema judicial.

Entre las atribuciones de la veeduría está: “realizar el seguimiento, vigilancia y fiscalización de la gestión pública, previo, durante o posterior a su ejecución, con el fin de conocer, informarse, monitorear, opinar, presentar observaciones, exigir rendición de cuentas y contribuir al mejoramiento de la administración de lo público”.

Los casos que heredó e inició Toainga y podrían pasar a manos de Leonardo Alarcón

El fiscal Wilson Toainga debe seguir en funciones subrogadas hasta que se nombre el titular. Estos son algunos de sus casos más sensibles:

Metástasis, Purga, Plaga: Fue la exfiscal Diana Salazar, quien logró la sentencia en primera instancia en el caso Metástasis y Purga que develó los tentáculos de la política y la justicia con el crimen organizado. Toainga participó en esos procesos en algunas audiencias reemplazando a Salazar. Luego, cuando asumió la titularidad, logró sentencia en el caso Plaga. Le toca defender las apelaciones de esas sentencias.

$!El guion político del gobierno genera incertidumbre en el concurso para el nuevo Fiscal General

Sinohydro: Toainga ha acusado al expresidente Lenín Moreno y otras 23 personas por coimas en la construcción de hidroeléctrica Coca-Codo-Sinclair. El caso, que se investiga desde hace seis años, está en etapa de llamamiento a juicio.

Vidrio Libre: Es el caso que investiga la liberación ilegal del Jorge Glas, en la que está procesado el exvicepresidente, pero sí Wilman Terán, expresidente del Consejo de la Judicatura.

Caso Las Torres: El caso involucra al excontralor Pablo Celi quien ya fue sentenciado anteriormente por una trama de delincuencia organizada. Recientemente, Toainga logró la sentencia contra el tío de Celi, Pedro Saona.

Caso Apagón: Sería la primera investigación que se ha hecho pública contra el gobierno de Daniel Noboa por las contrataciones de emergencia para el sector eléctrico con las empresas Progen y AMT. La Contraloría determinó que hubo más de 100 millones de dólares en perjuicio para el Estado. La indagación recién está en etapas previas y no se sabe todavía si algún ministro será procesado. Fuente: Vistazo

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Fiscalía apunta a 11 militares como autores directos de la desaparición de cuatro menores de edad

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La jornada número 14 del juicio por la presunta desaparición forzada de cuatro menores de edad en el caso Malvinas inició la mañana de este martes 9 de diciembre de 2025 con la Fiscalía retomando la individualización de las responsabilidades penales de los 17 procesados.

Se prevé que el fiscal del caso, Christian Fárez, señale a seis militares más como presuntos autores directos, con lo que sumarán 11 uniformados en esa categoría desde este lunes 8 de diciembre, cuando el juicio entró en la etapa de conclusiones y alegatos finales.

Durante la sesión previa, Fiscalía pidió 34 años y ocho meses de prisión para cinco de los procesados como presuntos autores directos, así como el pago de multas a favor del Consejo de la Judicatura y una indemnización para las familias de las víctimas.

También está pendiente aún individualizar la acusación contra cinco militares que accedieron a un mecanismo de cooperación eficaz con la Fiscalía, a cambio de beneficios en la pena, y un teniente coronel procesado como presunto cómplice.

La audiencia se reanudó a las 10:20 en Guayaquil, luego de que el Tribunal de Garantías Penales suspendiera la diligencia la tarde del lunes, tras casi nueve horas de alegatos en las que Fiscalía presentó conclusiones y fundamentó la participación de cinco de los militares en la «privación ilegal de libertad», abandono y presunto ocultamiento de información sobre las víctimas.

Los presuntos autores directos
Josué e Ismael Arroyo, Nehemías Arboleda y Steven Medina, de entre 11 y 15 años, desaparecieron tras ser aprehendidos en el sur de Guayaquil por una patrulla de 16 militares de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE).

La mayoría de los militares sostienen que liberaron a los cuatro niños en un camino de segundo orden a las afueras de Taura (Naranjal, Guayas) tras hacerles mover un árbol caído, dejándolos «sanos y salvos».

Pero pruebas y declaraciones expuestas en el juicio apuntan a que los menores fueron abandonados de noche, heridos y sin ropa, en un lugar de alta peligrosidad. Los menores nunca regresaron a casa y, semanas después, se hallaron en un lugar agreste de Taura los restos calcinados de las víctimas.

En la jornada previa el fiscal señaló como presuntos autores directos al suboficial Wilson Alfredo W. A., al sargento Wilmer Danny L.C. y al cabo primero Rodrigo Paúl N. P..

También se señala como supuestos autores directos al cabo primero Jonathan Raúl G. P. -quién boxeó con el mayor de las víctimas y le habría aplicado una llave de lucha tumbándolo al suelo, según los testigos cooperadores-; y al cabo primero Ronald Stalin P. T. -el menor de las víctimas se habría golpeado con la trompetilla de su fusil cuando lo tiraron al balde de una de las camionetas-.

09/12/2025 – 12:26

Fiscalía individualiza acusación por cada uno de los implicados
La Fiscalía continúa con la individualización de responsabilidades y presentó los elementos de materialidad con los que acusa como presuntos autores directos de la desaparición forzada a los siguiente militares:

1.-  El cabo segundo Sergio Francisco V. B., es señalado como parte de patrulla. La Fiscalía señalan que las víctimas eran sujetos de especial protección y que la patrulla incumplió la obligación estatal de salvaguardar la integridad de personas bajo custodia.

2.- El cabo Jhon Eduardo T. M., como parte activa de la patrulla de 16 militares.

El fiscal Christian Fárez expuso ante el Tribunal que la participación de los militares está acreditada a partir de testimonios, pericias, videos, registros de Inteligencia y evidencia levantada por la propia FAE.

La Fiscalía menciona entre las pruebas pericias de extracción de audio, video y mensajes realizada en ocho teléfonos celulares incautados a los 16 procesados, el 22 de diciembre en la base aérea de Taura. En los dispositivos aparecieron conversaciones en las que un integrante de la patrulla afirmaba: “Le dimos durísimo”, en referencia a las víctimas.

Para la Fiscalía, este lenguaje coincide con el testimonio de los cinco militares que actúan como cooperadores eficaces en el caso, quienes describieron golpes, insultos, amenazas, un disparo cercano al menor de los hermanos Arroyo, además de la desnudez forzada.

La Fiscalía solicitó al Tribunal una pena agravada de 34 años y ocho meses de prisión, al considerar aplicables los agravantes del artículo 47 del Código Orgánico Integral Penal COIP: actuar en grupo, con ensañamiento y contra menores de edad.

Como parte de la reparación integral, Fárez pidió que los procesados paguen 800 salarios básicos unificados como multa a favor del Consejo de la Judicatura, y que se otorgue a la familia de las víctimas una compensación de USD 10.000 .

También planteó que se disponga capacitación obligatoria en derechos humanos para los miembros de las Fuerzas Armadas, y propuso que el puente ubicado en la avenida 25 de Julio y Ernesto Albán, el sitio de la aprehensión de las víctimas, sea nombrado como Puente de los Niños de Las Malvinas, como una medida de reparación simbólica.

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¿Qué dicen los abogados de los militares?

Henry Moreta, abogado del cabo segundo Sergio Francisco V. B., señaló que su defendido no tenía mando ni decisión en la patrulla. «No agredió, no golpeó, no insultó a nadie», dijo el abogado, señalando que los cooperadores eficaces no mencionaron el papel del cabo.

Según Moreta, la Fiscalía no ha logrado demostrar el cometimiento del delito en casos como el de su cliente, que tampoco se encontraba en el chat grupal de los militares, dijo.

En ese mismo sentido, Anahí Quimbita, abogada del cabo Jhon Eduardo T. M., también a una presunta falta se sostenimiento de la prueba, pues su defendido solo brindaba seguridad a la patrulla. «La obedecía debida en el régimen militar solo es inadmisible cuando las ordenes trasgreden la ley, pero ni siquiera hubo una orden expresa», adujo.

Fiscalía señala que los militares fueron parte activa en la desaparición y no presentaron en ningún momento oposición a un procedimiento irregular que expuso a las víctimas a desnudez forzada y al presunto abandono en un sector de alta peligrosidad.

Tampoco informaron por «cuenta propia» de lo sucedido, sino que lo hicieron dos días después, cuando fue requerida su versión por escrito por parte de sus superiores. El desenlace fatal se hubiera podido evitar si avisaban a tiempo, señala el fiscal. Fuente: Primicias

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Un año del caso Malvinas: Familias esperan justicia tras contradicciones de los implicados

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Ha pasado un año y nadie sabe o se atreve a decir la verdad completa. Hay versiones a medias y versiones contradictorias. Ninguno de los cuatro chicos de Las Malvinas está aquí para contar cómo, después de un partido de fútbol entre amigos, la noche del 8 de diciembre de 2024, fueron detenidos por una patrulla militar en Guayaquil. Los militares los golpearon, los torturaron y los abandonaron a su suerte en un lugar rural de Taura, heridos y desnudos. Josué, Ismael, Nehemías y Steven no vivieron para contarlo, pero esto se demostró en las audiencias del caso “Malvinas”. Hay videos grabados por los propios militares que lo corroboran.

Tres semanas después de la desaparición, sus cuerpos fueron hallados: calcinados, cercenados, sin órganos. ¿Quién se hace responsable? Las familias piden justicia y ruegan para que ningún padre o madre tenga que vivir la angustia de la que han sido víctimas, mucho menos la indolencia del Estado que no les dio respuestas a tiempo.

Durante la primera semana de la desaparición, aunque los padres ya estaban en contacto con agentes de la Unase, para investigar el hecho, nadie les confirmó que los militares se habían llevado a sus hijos. Entre el 14 y el 17 de diciembre el caso saltó a la prensa: se hablaba de que sujetos vestidos de militares secuestraron a los chicos, lo que se confirmó por esos mismos días, cuando se filtraron los videos de las cámaras de seguridad, en las que se veía como los militares subían a Josué, Ismael, Nehemías y Steven a dos camionetas.

Mientras tanto, los militares implicados ya habían organizado un chat grupal al día siguiente para acordar una sola versión. En las audiencias, el sargento Nelson S. Z. indicó que el 10 de diciembre del 2024, dos días después de la desaparición, el subteniente John Henry Z. E., a cargo de las patrullas, contó que un general y tres coroneles le ordenaron borrar un video con agresiones “porque el caso sería todavía más polémico de lo que ya era”.

Para el 19 de diciembre, con toda la presión encima, FF.AA. emitió un comunicado en el que decía que colaboraría con todas las investigaciones. No reconocía que los militares se llevaron a los chicos. Para el 21 de diciembre, el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, emitió un mensaje: responsabilizaba a grupos criminales de la desaparición y decía que querer responsabilizar a las FF.AA. por una supuesta desaparición forzada era hacerle el juego al crimen organizado.

$!Momento en que militares detienen a los niños de Las Malvinas.

DESAPARICIÓN FORZADA

Pero no era supuesta: fue una desaparición forzada y así lo determinó Fiscalía en su acusación. De hecho, el lunes 8 de diciembre, el Ministerio Público pidió 34 años de prisión para algunos de los 17 militares implicados.

Previamente, el soldado Álex Xavier Q. A., quien se sometió al procedimiento de cooperación eficaz, pidió disculpas a las familias de los chicos y aceptó haber encubierto información por temor a represalias de sus superiores.

No obstante, otros procesados mantienen la versión de que arrestaron a los chicos porque les proporcionaron información de que habían sido partícipes de un robo, y que no los agredieron y los liberaron sanos y salvos.

Con estas versiones a medias y contradictorias, dependerá del tribunal a cargo del caso, esclarecer la verdad en función de las pruebas presentadas. La Fiscalía no ha encontrado ningún indicio de que los menores hayan cometido un acto ilícito, según comentó Abraham Aguirre, abogado de las familias de las víctimas. Es más, Moisés L., uno de los cuatro soldados que cooperaron con la justicia, aseguró que un vendedor de agua les dijo que eran otras personas las que estaban asaltando.

En lo que coinciden todos los militares es que dejaron a los chicos, sanos o golpeados. Nadie sabe qué pasó después: hay una investigación a parte por ese caso y se presume que una banda los asesinó.

Ellos (los militares) sabían que era un sector de alta conflictividad inclusive en el juicio se mencionó a un reconocido Grupo de Delincuencia Organizada (GDO), que opera en ese sector, por lo que el ‘sanos y salvos’ no se cumplió”, subrayó Aguirre al cuestionar que las patrullas dejaran abandonados a los chicos a su suerte en Taura.

$!Los cuatro niños de Las Malvinas.

LO QUE SALIÓ A LA LUZ EN EL JUICIO

Tras la conmoción que generó el caso, la primera defensa de los militares aseguraba en varias entrevistas que los implicados colaboraron desde el principio de las investigaciones. Sin embargo, el proceso judicial ha evidenciado lo contrario.

Por ejemplo, un oficial ordenó a los soldados que eliminaran videos comprometedores, pero uno de ellos ya había enviado un clip a su hermana porque “las cosas se estaban saliendo de control”. Ese material luego se convirtió en una de las piezas clave, ya que en el video se escuchan frases como “ya llegamos al lugar donde van a morir” o “agradece que no te disparo”.

Así mismo, los 16 implicados tenían un chat para coordinar su defensa e incluso hubo discordia entre los integrantes del grupo por la información que iban a dar en primera instancia. Durante el juicio el soldado Christian A., el último cooperador eficaz que rindió versión, también contó que todos “acordaron lo que iban a decir” a tal punto que su primera versión escrita fue “copia y pega” del texto de otro compañero, cambiando solo un “par de palabras”. Esto bajo el argumento del “espíritu de cuerpo”.

No obstante, otro grupo de procesados han rechazado este tipo de acusaciones. El subteniente John Henry Z. E., principal señalado como presunto autor de desaparición forzada, aseguró que los colabores de Fiscalía fabricaron historias para obtener beneficios penitenciarios. Además, rechazó que haya ejecutado agresiones y disparos, indicando que todas las municiones se entregaron sin faltantes.

En su testimonio también señaló a los miembros de bandas criminales como los responsables de la desaparición y asesinato de lo cuatro menores. “Señor fiscal, por qué no se investiga. Los verdaderos responsables siguen afuera, quizás riéndose de lo sucedido”, acotó.

Él y al menos otros cuatro uniformados también coinciden en que el objetivo inicial era llevar a las víctimas a una UPC de Virgen de Fátima, pero en el camino se desviaron tras una alerta de desmanes en un night club. Por otro lado, los cooperadores han manifestado que no sabían el destino exacto o incluso que el subteniente quería llevarlos a una fosa, algo que él ha negado.

$!Reconstrucción de los hechos.

ERROR DE PROCEDIMIENTO

Independientemente de las versiones irreconciliables de cada grupo de militares implicados, el general Wagner Bravo, exsecretario de Seguridad Pública y del Estado, explica que hay un evidente error de procedimiento por parte de la patrulla.

“Tenían que haber esperado en el lugar hasta que lleguen agentes policiales porque ellos son los que deben detener a las personas en un acto delictivo, esa no es función de los militares, es un trabajo complementario con la Policía”, indicó el exfuncionario.

Agrega que el concepto de espíritu de cuerpo, que algunos implicados nombraron en sus testimonios, se ha “distorsionado” porque originalmente se refiere a ayudarse entre soldados en situaciones de peligro, pero eso no quiere decir que ante una irregularidad se trate de construir una historia o decir mentiras.

Sobre el argumento de los acusados de que no podían desacatar órdenes de su superior, en este caso del subteniente, líder de la patrulla, Wagner Bravo aclara que las jerarquías funcionan en el marco de una orden militar para un trabajo profesional.

“Pero en el caso de una inconducta, ahora con aspecto legal, ellos sí podrían haber dicho: ‘Mi subteniente, no creo que esté bien porque estamos cometiendo una inconducta’. Inclusive eso también es espíritu de cuerpo, decir: ‘Oigan, no está bien’ y, si no me hacen caso porque soy de menor rango, por lo menos queda la constancia de que expresé mi postura”.

Bravo reconoce que el caso Malvinas sí ha golpeado la imagen de las Fuerzas Armadas y la institución debe tomarlo como una lección para fortalecer la preparación de soldados tanto a nivel táctico como en la parte legal de las normas que los rigen.

$!Reconstrucción de los hechos.

LAS CONTRADICCIONES DEL GOBIERNO

En diciembre del 2024, cuando se conoció la desaparición de los cuatro menores de Guayaquil, las principales autoridades emitieron declaraciones confusas. Por un lado, el ministro de Defensa, Giancarlo Loffredo, manifestó que las víctimas fueron detenidas porque “estaban presuntamente robándole a una mujer”. Mientras que el presidente Daniel Noboa dijo que “no se va a encubrir a nadie” e incluso sugirió “que los cuatro chicos sean considerados como héroes nacionales”.

En enero del 2025, Loffredo fue obligado por una jueza a pedir disculpas públicas en cadena nacional, pero en su mensaje también advirtió que llegará “hasta las últimas consecuencias” para que la magistrada sea sancionada. Además, dijo que se estaba usando “una narrativa de derechos humanos como instrumento de persecución política”.

Tras estas y otras breves declaraciones de Loffredo bajo la misma narrativa, el Gobierno no volvió a pronunciarse sobre el caso. Incluso ahora que cuatro militares han pedido disculpas y reconocido irregularidades en la captura de los menores, las autoridades han mantenido un absoluto silencio. Vistazo pidió una reacción al Ministerio de Defensa, pero hasta el cierre de esta nota no ha existido una respuesta.

Jean Paul Pinto, experto en seguridad y defensa, considera que desde el Gobierno se trató de “defender lo indefendible y un año después nos damos cuenta que hubo un mal protocolo, que terminó con la muerte de los niños”, aunque aún no se ha determinado quién ordenó el asesinato, ya que todos los militares han insistido en no conocer detalles de lo que sucedió después del abandonarlos.

Califica la actitud del ministro Loffredo como “desafiante”, cuando más bien cabía unas disculpas y acciones concretas para evitar la repetición de este tipo de hechos.

“Hasta ahora no hay claridad sobre los correctivos que se han tomado, si es que se está trabajando en manuales o reforzando el entrenamiento. Un año después esa es la gran deuda”.

Asimismo, Pinto cree que el caso deja en evidencia que “no es una buena idea” que los militares intervengan en temas de seguridad pública “porque las consecuencias pueden ser graves tanto para los ciudadanos como para la propia institución”. Por ello, indica que las intervenciones militares deben ser en temas específicos, que respondan al entrenamiento que han recibido.

$!Disculpas públicas del ministro de Defensa.

GARANTÍA DE NO REPETICIÓN

Abraham Aguirre, abogado de las familias de las víctimas e integrante del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH), señaló que desde el Gobierno recibieron comentarios “lacerantes, estigmatizantes y peyorativos”.

Además, recordó que la exministra del Interior, Mónica Palencia y el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredoapelaron el habeas corpus con el que una jueza dispuso que el caso sea tratado como desaparición forzada, logrando que se revoque la sentencia.

Ante estas actitudes, la defensa ha interpuesto una acción extraordinaria de protección en la Corte Constitucional en contra del tribunal de la Corte Provincial de Justicia del Guayas, que revocó el habeas corpus.

Aguirre comentó que el objetivo no solo es poner en evidencia la actitud de la Corte, sino también que los Ministerios del Interior y Defensa asuman su responsabilidad. “Queremos una garantía de no repetición”.

Mientras tanto, en Quito se lleva a cabo una segunda investigación por el presunto delito de secuestro con resultado de muerte, la cual determinará a los autores materiales e intelectuales del asesinato de los cuatro menores de Las Malvinas.

Las indagaciones aún siguen en reserva y se desconoce detalles tras casi un año de la desaparición. No obstante, Aguirre avanzó que los militares también podrían ser procesados en esta causa “al ser servidores públicos que debían precautelar por la seguridad de las víctimas, teniendo en cuenta que eran de un grupo prioritario”.

Durante el proceso judicial un hombre, identificado como Luigi V., aseguró en una primera versión que alias ‘Momo’, un líder local de la banda criminal ‘Los Lobos’, que opera en Taura, dio la orden para asesinar a los menores e incluso especificó los apodos de emisarios del cabecilla delictivo.

Sin embargo, el presunto testigo desapareció y no rindió testimonio anticipado, aunque la investigación policial iría encaminada en una teoría similar. En la doceava sesión del juicio, el mayor de Policía, Edwin Sánchez, expuso el contenido de su informe preliminar, de diciembre del 2024, en el que señaló a ‘Momo’ y otros dos integrantes de ‘Las Águilas’ como presuntos autores materiales del crimen.

De hecho, en el celular de ‘Momo’, explotado en el marco de un proceso por el delito de tenencia y tráfico de armas por el cual fue recapturado en marzo del 2025, se encontró una foto de un hombre con un supuesto uniforme junto a una persona sin camiseta y en pantaloneta. También, se conoció que el criminal estaba pendiente del caso Malvinas, ya que tenía publicaciones de medios de comunicación sobre el tema. Fuente: Vistazo

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Lundin Gold lidera el sector minero e ingresa por primera vez al top 100 de reputación corporativa de MERCO en el Ecuador

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Lundin Gold, empresa canadiense operadora de Fruta del Norte, ingresó por primera vez al top 100 del ranking Merco de empresas con mejor reputación del Ecuador en su primera década de presencia en el país. Además, alcanzó el primer lugar en el sector minero, un doble hito que consolida su liderazgo en la industria y evidencia la madurez de un modelo de gestión alineado con estándares de transparencia, responsabilidad y excelencia. Merco evalúa, a través de una rigurosa metodología, la percepción de líderes empresariales, analistas, periodistas especializados, academia, ONG, consumidores y otros grupos de interés, lo que refuerza la legitimidad y alcance de este resultado.

“Figurar en el top 100 de este ranking con solo seis años de operaciones en el país es un logro especialmente significativo considerando el modelo Business to Business de nuestro giro de negocio. Este resultado en Ecuador es reflejo de nuestra sólida Estrategia de Sostenibilidad y de los impactos positivos que ha generado de manera consistente a lo largo de los años. Esta Estrategia está construida sobre una serie de alianzas que permite que nuestros grupos de interés conozcan a fondo la forma en la que trabajamos.”, señaló Juan José Herrera, director de Sostenibilidad de Negocios de Lundin Gold.

La presencia de Lundin Gold en este reconocido monitor internacional demuestra la coherencia entre su desempeño operacional, su filosofía corporativa y su Estrategia de Sostenibilidad.

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