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El fenómeno de El Niño revive la alerta de una grave escasez de alimentos en Ecuador como en 1997

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La llegada de un fenómeno de El Niño especialmente fuerte en este 2026 ha prendido las alertas por los efectos que puede generar en Ecuador. Las previsiones internacionales anticipan un fuerte evento climático, generarían fuertes lluvias e inundaciones, que pueden llegar a afectar a las plantaciones, y por lo tanto a la capacidad de provisión y distribución de alimentos dentro del país.

La preocupación llega con una experiencia previa: el fenómeno de El Niño de 1997, que dejó pérdidas históricas en el agro ecuatoriano y generó una crisis de desabastecimiento que obligó a importar alimentos para evitar una hambruna.

De hecho, un análisis de la ONU advierte que con el fenómeno de El Niño, hasta julio de 2026, unas 2,6 millones de personas se encontrarán en situación de crisis o emergencia alimentaria en Ecuador, según la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF). De ese total, alrededor de 2,5 millones estarán en fase de crisis y unas 95.000 en fase de emergencia.

Y los efectos se acercan rápidamente, aunque la magnitud de afectación aún no está asegurada. Según el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada de Ecuador, el Fenómeno de El Niño 2026-2027 en Ecuador ya está en su fase inicial. Y según el Ministerio de Agricultura, los meses más complicados serán entre octubre de 2026 y febrero de 2027.

La devastación de 1997
Estimaciones de la Corporación Andina de Fomento (CAF), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) apuntan que cerca de siete millones de personas, es decir el 60% de los habitantes que tenía Ecuador, vivió impactos directos o secundarios por el Fenómeno de El Niño de 1997, el último de gran magnitud que ha enfrentado el país.

 

thumbDos niños nadan en una zona inundad de Calceta, en la provincia de Manabí, en medio de jornadas de lluvias intensas en marzo de 1998, durante el Fenómeno de El Niño que empezó en 1997.Francesco Degasperi / AFP

«No me es grato recordar el fenómeno de 1997 y 1998», dice a PRIMICIAS el exministro de Agricultura Alfredo Saltos Guale (1990-1992 y 1997-1998). Cuenta que precisamente el sector agropecuario fue uno de los más impactados, y eso tuvo consecuencias sociales, demográficas y económicas.

El informe de la CAF publicado en el año 2000 sobre el impacto de El Niño de 1997-1998 en Ecuador estima que el daño de ese evento climático en el país causó pérdidas por USD 2.882 millones, unos USD 6.070 millones ajustados por inflación a mayo de 2026, según el Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos.

Ese informe tamién revela que más de 843.873 hectáreas de diferentes cultivos fueron afectadas, lo que dejó impactó en decenas de miles agricultores. Esto, cuenta Saltos Guale, puso en riesgo incluso la seguridad alimentaria de Ecuador, aunque entonces había una reserva nacional para almacenar alimentos.

«Algunas haciendas, al no tener producción, suspendieron a muchos trabajadores», cuenta Sergio Cedeño, agrónomo graduado en la Universidad Zamorano, quien fue presidente de la Asociación de Productores de Cacao (Aprocafa).

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Gráfico de la Organización Meteorológica Mundial ante el aviso del arribo del fenómeno El Niño en el mundo, Suiza, 1 de junio de 2026.AFP

Cifras gubernamentales y de las Naciones Unidas citadas por la CAF revelan que 106.388 agricultores fueron afectados por los efectos de El Niño de esos años en Ecuador.

Cedeño, quien cuenta administró las plantaciones de cacao, mango y banano de varias empresas grandes de la costa ecuatoriana en esos años, recuerda que la totalidad de los cultivos bajo su supervisión en las provincias de Guayas y Los Ríos fueron afectadas.

Pero la llegada de las inundaciones, relata este agrónomo, también acarreó una serie de problemas más, como la aparición de enfermedades fúngicas, problemas para dragar o expulsar el exceso de agua de los cultivos, y la pérdida de producto, que se dañaba rápido en medio de dificultades logísticas para el traslado de los alimentos.

Fue en este escenario que, según cuenta Cedeño, los agricultores no podían pagar sus créditos a los bancos. «El país entero cayó en una depresión económica y luego ya vino el año 2000, la dolarización».

La Memoria de 1999 del Banco Central del Ecuador expone en su Capítulo II que, precisamente, el Fenómeno de El Niño de 1997 y 1998 afectó de tal manera a la actividad agropecuaria que «esto alteró el ciclo económico y agravó las tendencias negativas latentes en materias de evolución de la inflación, solvencia del sistema financiero y de la propia estabilidad macroeconómica».

No obstante, el economista Marco Naranjo considera que atribuir los efectos de el fenómeno de 1997 a la debacle del feriado bancario de 1999 deja de lado aspectos de más peso, como una mala administración pública de los recursos petroleros, y una adquisición sostenida de deuda entre las décadas de 1980 y 1990 acompañada de una pobre cultura financiera.

Una reserva estratégica y el riesgo de hambruna
El exministro Saltos cuenta que además hubo zonas dedicadas a la crianza y producción de aves, como Bahía de Caraquez, Tosagua y Portoviejo, que también fueron afectadas y tuvieron que dejar esas labores.

Además, el aumento de la temperatura del agua de las costas ecuatorianas ocasionó que algunas especies marinas como la sardina o el atún tengan problemas de reproducción y busquen lugares con un clima más agradable.

Este escenario crítico, dice Saltos, provocó una necesidad de importar alimentos en gran cantidad como azúcar (200.000 toneladas métricas), maíz (140.000 toneladas métricas) y soja (60.000 toneladas métricas adicionales en 1997).

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Inundación en la vía Babahoyo-Jujan, en marzo de 2024, el último año que se desarrolló el fenómeno de El Niño.API

En 2023, el entonces presidente de la Corporación de Industriales Arroceros del Ecuador, señaló que cerca de 200.000 toneladas de arroz fueron importadas a Ecuador por el fenómeno de El Niño de 1997.

El exfuncionario, que ahora trabaja como consultor agrónomo, expone su preocupación sobre la existencia (o carencia) de reservas estratégicas de alimentos.

«En 1997 y 1998 funcionaba un organismo para el almacenamiento de alimentos, la Empresa Nacional de Almacenamiento y Comercialización, pero desapareció paulatinamente y ahora no existe. Por eso hay que acudir al sector privado para que apoye con infraestructura, porque lo peor que puede suceder es que haya una hambruna, como se dio en 1982 y 1983», considera.

No obstante, Cedeño apunta a que no toda la producción es almacenable, como ocurre con el banano, el cacao y el mango.

Además, ambos expertos señalan que un desafío a enfrentar es el secado de las cosechas, pues, al menos en el caso del arroz, el producto no puede ser guardado con una humedad superior al 13%. Fuente: Primicias

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El mar se calienta frente a Ecuador y Perú: ¿Por qué la temperatura del agua es la clave para entender las lluvias de el fenómeno de El Niño?

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El fenómeno El Niño ha ingresado a una etapa extraordinaria debido a un marcado calentamiento en la superficie del océano, detalla el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi).

Esta clasificación se otorga cuando la temperatura del mar supera en más de 3,5 °C sus valores habituales. Aunque la noticia genera preocupación, los meteorólogos señalan que, más allá de la anomalía, el dato fundamental para saber cuándo comenzarán las lluvias intensas es la temperatura exacta que alcanza el agua frente a las playas.

El número clave que se debe tener en mente es 26 °C. Cuando el mar cercano a la playa alcanza o sobrepasa los 26 °C, el calor hace que el agua se evapore con rapidez, formando nubes gigantescas que desencadenan lluvias, ha detallado Nelson Quispe, especialista del Senamhi en entrevista con Agencia Andina.

Fenómeno de El Niño amenaza con provocar pérdidas millonarias al sector productivo de Ecuador: ¿Cuánto podrían perder las empresas y cómo prepararse?
Por ahora, estas aguas tan calientes se ubican principalmente en el Golfo de Guayaquil y una pequeña zona de Tumbes, por lo que aún no están totalmente pegadas a la línea de costa.

En solo un mes, los mapas del Senamhi ya evidencian el aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico y su extensión por los países de la zona.

Los pronósticos muestran que esta masa de agua caliente se irá aproximando progresivamente al litoral de Perú entre noviembre y diciembre. Esto hará que las lluvias comiencen de forma leve en el norte y ganen mayor fuerza a partir de enero de 2027.

Además, este mar caliente ya impacta en la tierra, haciendo que los días y noches sean más calurosos de lo normal, con proyecciones de picos térmicos en el aire que podrían rozar los 40 °C durante episodios puntuales del verano en las costas de Ecuador y Perú. Fuente: Primicias

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El fenómeno de El Niño olvidado por las guerras: Guayaquil vivió un «maratón hidrológico» mayor al devastador evento 1997-1998

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La historia climática del Ecuador guarda un episodio colosal que quedó sumergido bajo las sombras de la Segunda Guerra Mundial y el conflicto bélico limítrofe de 1941 con Perú. Entre 1939 y 1942, el país registró un fenómeno de El Niño excepcionalmente prolongado que se extendió durante casi tres años.

Se trató de un evento que alcanzó hasta 29 meses de duración, provocando en Guayaquil un acumulado de lluvias sin precedentes que superó ampliamente las precipitaciones del devastador 1997-1998 (que según las autoridades tiene similitudes con el calentamiento del océano de El Niño actual, 2006-2027).

El maratón hidrológico de 9.000 milímetros
El oceanógrafo y docente investigador Franklin Ormaza expuso los datos disponibles de este evento histórico durante una ponencia en el encuentro “El Niño 360°: Anticiparse es la mejor estrategia”, organizado por la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol).

Según las reconstrucciones climáticas y los datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) y el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), en el evento de 1940-1942 cayeron en Guayaquil cerca de 9.000 milímetros de lluvia (o litros por metro cuadrado).

Ormaza dijo que el grueso de las mayores precipitaciones se produjeron en un lapso de tan solo cinco a seis meses. Esta masa de agua representa una lámina de agua equivalente a nueve metros de altura —si cayeran lluvias de golpe y no hubiese existido escurrimiento ni evaporación—.

En términos comparativos, durante el Niño extraordinario de 1997-1998 se acumularon 5.990 milímetros en la ciudad, mientras que en el evento de 1982-1983 se registraron algo más de 6.000 milímetros, dijo Ormaza. De este modo, el episodio de 1940-1942 generó 1,5 veces más lluvias acumuladas en Guayaquil que los cataclismos hidrológicos más recordados del finales del siglo XX.

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Gráfico de fenómenos de El Niño históricos en Guayaquil, con su nivel de precipitaciones.Cortesía Franklin Ormaza/ Espol/ PRIMICIAS

Un desastre diluido por el contexto bélico internacional
A pesar de que las inundaciones causadas por más de 8.000 a 9.000 litros de agua por metro cuadrado en la ciudad, la memoria colectiva y la documentación oficial de este evento se diluyeron en el tiempo.

Ormaza lo atribuye entre otros factores a la coincidencia con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el conflicto armado entre Ecuador y Perú en 1941, que concentraron la atención geopolítica.

Sin embargo, como enfatizó el experto, este evento debe convertirse en el patrón «señero» o de referencia para la ciencia climática nacional.

Existe una paradoja clave expuesta por el investigador: mientras que el evento de 1997-1998 fue oceanográficamente el más fuerte en cuanto al calentamiento de las aguas en las costas ecuatorianas, el evento de 1940-1941 —que comenzó como un Niño entre moderado y fuerte— fue “hidrológicamente el más destructivo” por la acumulación prolongada de lluvia.

El evento se extendió por 28 meses lo que lo ubica en la secuencia 1939-1942 entre las de duración extraordinaria, según informe del Departamento Nacional de Planeación de Colombia Conpes. El Niño 97-98 registró unos nueve meses de lluvias ininterrumpidas.

Según la información expuesta por el investigador, el «maratón hidrológico de Ecuador» que derivó en «un trágico año de 1941» estuvo marcado por condiciones favorables de vientos y por una fase cálida fuerte, lo que provocó un invierno extendido.

La crisis sanitaria incluyó brotes de malaria y de dengue. Entre los impactos se encuentran inundaciones prolongadas y un coste aproximado de contracción del Producto Interno Bruto (PIB) regional, menor que el 15% del impacto al PIB del evento 97-98.

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Dos niños nadan en una zona inundad de Calceta, en la provincia de Manabí, en medio de jornadas de lluvias intensas en marzo de 1998, durante el Fenómeno de El Niño que empezó en 1997.Francesco Degasperi / AFP

Lecciones para la gestión de riesgos en 2026
El análisis del evento histórico cobra vigencia en el escenario climático actual de 2026, donde las autoridades monitorean si las altas temperaturas del mar se acoplarán finalmente con la atmósfera para generar un régimen de lluvias severo y en evento de El Niño pronosticado como «muy fuerte».

Aunque el incremento térmico registrado frente a las costas de Ecuador y Perú le genera “preocupación”, el oceanógrafo aclara que El Niño no se sostiene únicamente por la temperatura del mar.

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Una fotografía sin retocar sobre las inundaciones prolongadas que vivió Guayaquil en 1941, cerca de lo que hoy es la calle Escobedo en el centro de la ciudad.Cortesía La Memoria de Guayaquil

Para que una masa de agua cálida se traduzca en lluvias torrenciales sobre el territorio continental, es indispensable que exista un acoplamiento entre la atmósfera y el océano, explicó. Las primeras precipitaciones de intensidad serían los primeros indicios de ese acople y del inicio de eventos adversos por El Niño en el país, según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi).

Ormaza analizó la evolución reciente de los indicadores y consideró que el evento habría alcanzado ya el punto máximo de su curva de calentamiento. Con base en sus cálculos, se arriesgó a proyectar que Ecuador enfrentaría un evento de magnitud «moderada-alta o fuerte-baja”, descartando por ahora un escenario histórico extremo o de Súper El Niño.

En un «escenario optimista» basado en eventos históricos, el porcentaje estimado de pérdida para Ecuador sería del 9% al 12% del PIB, entre USD 9.600 millones a USD 14.000 millones y tiempo de recuperación sería de 2 a 3 años, según las propias estimaciones de académicos de la Espol. Fuente: Primicias

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Liberan a 28 tripulantes de barcos bombardeados por EE.UU. por falta de indicios

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Una jueza de Ecuador dejó en libertad a 28 tripulantes de dos de al menos seis embarcaciones bombardeadas por Estados Unidos en el Pacífico en las últimas dos semanas por sus presuntos vínculos con el narcotráfico tras determinar que no había indicios suficientes para procesarlos.

Los tripulantes pertenecen a los barcos Montecristi, interceptado y hundido el pasado lunes, y al barco Don Rufo, bombardeado el martes por la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental, en coordinación con el Gobierno ecuatoriano.

El Comando Sur de EE.UU. afirmó que los barcos supuestamente operaban como estaciones flotantes de reabastecimiento de combustible para lanchas que llevan droga hacia Norteamérica.

Además, fueron señalados por tener presuntos vínculos con Los Choneros, grupo criminal asociado al mexicano Cartel de Sinaloa, y una de las cuatro bandas ecuatorianas catalogadas como terroristas por el Gobierno estadounidense.

Steven Alvia, abogado de los tripulantes del Don Rufo, dijo a EFE que la Fiscalía no presentó cargos porque no tenía pruebas suficientes contra los detenidos.

Estos fueron llevados para una audiencia hasta la isla San Cristóbal, en Galápagos, en lugar de hacia la ciudad portuaria de Manta, a donde habían llegado los tripulantes de los demás barcos.

El Ministerio Público podrá seguir «recabando información, practicando diligencias, tomando versiones, y si ya no encuentra elementos suficientes podrá solicitar el archivo definitivo de la causa«, explicó Alvia.

Decenas de tripulantes han quedado en libertad

Los tripulantes del Montecristi y del Don Rufo se suman a los 28 del Conquista 2 y del OM2 que también salieron libres sin cargos, después de que la Justicia no halló indicios de delito.

Además de ellos, 32 tripulantes de las embarcaciones María Candelaria y también del Conquista 2 salieron bajo libertad condicional, tras ser procesados por el presunto delito de asociación ilícita.

Todavía está pendiente conocer qué sucederá con diez integrantes del Don Rufo que no fueron detenidos por las fuerzas estadounidenses y que fueron localizados en el mar el jueves por la Armada ecuatoriana.

Estas son cinco de las al menos seis embarcaciones de pesca ecuatorianas que han sido atacadas y destruidas en alta mar desde el 28 de agosto, en una ofensiva a manos de EE.UU. para apoyar la «guerra» que el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, mantiene desde 2024 contra las bandas criminales.

Consultado el miércoles durante su visita a Quito, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que estas operaciones no tienen intención de matar a pescadores y que buscan acabar con el narcotráfico marítimo de estas organizaciones criminales, que según el representante de la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, actúan como terroristas. Fuente: Vistazo

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