Nacionales
El crimen organizado tiene millonarios contratos con el Estado ecuatoriano
Al menos 12 organizaciones criminales tienen contratos con el Estado de Ecuador, entre ellas Los Chone Killers, Choneros, Tiguerones, Águilas y Fatales, revela una investigación del medio digital Connectas, con el apoyo de Primicias, Plan V, Tierra de Nadie, La Barra Espaciadora, GK y La Fuente.
La empresa pública que genera luz eléctrica para los ecuatorianos, la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), contrató para la seguridad de sus instalaciones a Agusegpro Cia. Ltda., una empresa del expolicía Héctor Pesántez Sangurima, quien cayó preso en un gran operativo que desarticuló a una facción de la mafia albanesa en Ecuador y España.
Mientras agentes antinarcóticos seguían las actividades de esa organización, Agusegpro obtuvo grandes contratos de seguridad no solo con Celec sino con otras instituciones del Estado.
La falta de articulación entre autoridades de control se repite en otros casos. Connectas detectó 97 contratos públicos, que suman USD 13,5 millones, que desde 2010 fueron otorgados a 24 proveedores vinculados a los llamados enemigos del Estado por pertenecer al crimen organizado.
De esas contrataciones, 31 fueron adjudicadas mientras los beneficiarios estaban siendo investigados o procesados judicialmente por delitos como terrorismo, narcotráfico, asociación ilícita y delincuencia organizada.
Estos contratos sumaron USD 6,5 millones y fueron entregados a ocho proveedores. En otros casos, los proveedores acumularon contratos y, sólo después, las autoridades se dieron cuenta de que tenían lazos con el crimen organizado.
Y en algunos más, los beneficiarios lograron obtener resoluciones judiciales favorables y luego consiguieron las adjudicaciones.
En los últimos meses, los casos Metástasis, Plaga y Purga han dado cuenta de la infiltración de narcotraficantes en la fuerza pública y la Función Judicial para ser declarados inocentes y para mantener sus actividades lejos del radar de las autoridades.
La mayoría de esos contratos se realizó con gobiernos autónomos descentralizados, principalmente con municipios.
Una investigación anterior de Ecuavisa y Connectas, detalló cómo los narcotraficantes buscan hacerse pasar por empresarios exitosos y blindar sus actividades delictivas a través de pantallas formales en los sectores de seguridad, transporte pesado y construcción.
Se identificaron 44 empresas activas ligadas a bandas narco delictivas, mayoritariamente ubicadas en Guayas, Manabí, Esmeraldas.
La presente investigación amplió la búsqueda y se centró en los negocios con el Estado. Se partió de una lista de más de 600 personas mencionadas en planes y operativos del Bloque de Seguridad, las Fuerzas Armadas, la Policía y la Fiscalía.
Esta nómina se cruzó con información de la Superintendencia de Compañías y el Servicio de Rentas Internas (SRI). Se encontraron 449 contribuyentes, entre sociedades y personas naturales, ligadas a las bandas.
De esta lista salieron los contratistas del Estado. Sin embargo, podrían ser más los contratos vinculados con las mafias, pues existe opacidad en los contratos de emergencia.
El grupo delincuencial que más contratos ha alcanzado es la facción de los Chone Killers liderada por Julio Martínez Alcívar, alias ‘Negro Tulio’, con USD 4,2 millones.
Le siguen el grupo de Leandro Norero Tigua, alias ‘El Patrón’, con USD 3,1 millones, y la mafia albanesa, con USD 2,4 millones.
Si bien en Ecuador, como en otros países, no es ilegal que personas sin sentencia ejecutoriada tengan contratos públicos, varios expertos consultados coinciden en que este problema debería ser abordado desde la prevención de lavado de activos.
Advierten que el Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop) no ha articulado sus labores de control con la Unidad de Análisis Financiero y Económico (Uafe) ni con la Fiscalía General del Estado ni con el SRI, pese a que una reforma legal aprobada en febrero de 2024 así le obliga.
Mientras los buscan, los contratan
Aun cuando la inteligencia policial siga los pasos de personas vinculadas al crimen organizado, los negocios de estos en contratos pagados con fondos públicos pueden continuar debido a la desconexión entre las autoridades de control.
El 8 de agosto de 2020, las autoridades holandesas encontraron 1,1 toneladas de cocaína en un contenedor que llegó a Rotterdam, desde Guayaquil.
Las investigaciones señalaron que el cargamento pertenecía a la mafia albanesa y que 11 personas estaban detrás de las operaciones, entre ellas, el albanés Dritan Gjika y el expolicía ecuatoriano Héctor Pesántez Sangurima.
Agentes policiales siguieron esta estructura criminal entre 2021 y 2024. En ese lapso, una empresa familiar dirigida por Pesántez, Agusegpro, obtuvo contratos de seguridad con Celec, la Federación Deportiva del Guayas (Fedeguayas) y la Coordinación Zonal 8 del Ministerio de Salud, por un total de USD 2,4 millones.
Pesántez y otros miembros de la agrupación fueron detenidos en el operativo Pampa, en febrero de 2024. El juez no dictó prisión preventiva contra Pesántez porque este presentó un documento que le certificó una discapacidad del 45%.
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Semanas después, el 26 de abril, él y tres de sus familiares cercanos se deshicieron de las acciones de Agusegpro. Ahora, el socio mayoritario es uno de sus cuñados.
Mientras tanto, Agusegpro sigue operando. Uno de los contratos que le otorgó Celec tenía dos años de plazo, hasta mediados de 2025.
Esposa de alias ‘Fito’, entre los proveedores
No es el único proveedor de esta empresa pública que las autoridades han vinculado al crimen organizado.
La esposa de José Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’, el líder de Los Choneros, proveyó de botellones de agua a Celec. Inda Mariela Peñarrieta Tuárez fue procesada por delincuencia organizada en 2017 y por enriquecimiento privado injustificado en 2020.
En ambos casos obtuvo resoluciones favorables. Ella y su empresa Queenwater S. A. suministraron agua a Celec en 20 ocasiones por USD 13.000 entre 2019 y 2023.
Mariela Peñarrieta, la esposa de ‘Fito’ a la que la justicia benefició dos veces
Algunas ventas se hicieron cuando su situación jurídica no estaba solucionada. Connectas solicitó una entrevista a Celec para tratar sobre estos contratos.
La institución respondió por escrito que en abril de 2023 implementaron un sistema antisobornos y que desde entonces no han identificado contratos relacionados con grupos de delincuencia organizada. Sin embargo, dos de los contratos detectados en esta investigación se dieron el 12 de junio de 2023.
Connectas envió solicitudes de información a todas las personas y empresas mencionadas en esta investigación, pero ninguno ha respondido hasta el momento.
El objetivo: Lavar dinero
Mauricio Alarcón Salvador, director ejecutivo de Fundación Ciudadanía y Desarrollo, señala una falta de articulación entre la Uafe, el Sercop, el SRI y el sistema financiero como la gran tarea pendiente. Según Alarcón, el interés del crimen organizado en la contratación pública es el lavado de dinero.
“Si tienes gobiernos municipales que gritan cada tres meses que están sin plata porque el Gobierno no cumple con las asignaciones y aparece un capo y les dice que no necesita ni siquiera anticipos para financiar obras, es un ganar-ganar. Ese ‘tú me pagas cuando puedes’ es un caldo de cultivo perfecto”.
Mauricio Alarcón, director ejecutivo de Fundación Ciudadanía y Desarrollo.
De su parte, las entidades públicas contratantes no vigilan el origen de los recursos de los oferentes porque no es parte de sus competencias, advierte una experta en contratación pública con experiencia en municipios de Guayas.
“No hay ninguna alerta que te impida contratar con una empresa de fondos dudosos. No le puedes descalificar porque renuncie al anticipo, o porque tenga su último impuesto a la renta en cero. Si le descalificas por eso podrían presentar un reclamo en el Sercop porque les estás afectando el derecho a la participación”, dice. Fuente: Primicias
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CENARC UTPL impulsa la mediación como alternativa ágil para la resolución de conflictos
Resolver conflictos mediante el diálogo y sin recurrir necesariamente a un proceso judicial es una de las alternativas que ofrece el Centro de Análisis y Resolución de Conflictos (CENARC) de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), mediante servicios de mediación orientados a facilitar acuerdos voluntarios entre las partes.
El CENARC cuenta con atención en Loja, Quito, Guayaquil y Cuenca, y brinda mecanismos alternativos de solución de controversias en diferentes áreas, entre ellas familia, civil, inquilinato, laboral, convivencia social o vecinal, tránsito y asuntos tributarios, entre otros.
El proceso se desarrolla con el acompañamiento de un mediador neutral e imparcial, quien facilita el diálogo entre las partes para que sean ellas mismas quienes construyan una solución acorde con sus necesidades e intereses.
Entre las principales ventajas de la mediación se encuentran la posibilidad de alcanzar acuerdos de manera ágil, voluntaria y menos confrontativa que un proceso judicial. Además, el procedimiento tiene carácter confidencial y, cuando las partes llegan a un acuerdo, el acta de mediación adquiere validez jurídica.
¿Cómo acceder al servicio?
Para iniciar un proceso, primero se verifica que la controversia pueda ser sometida a mediación. Posteriormente, el solicitante presenta el formulario correspondiente junto con los documentos habilitantes y cancela la tasa establecida.
Una vez cumplidos estos requisitos, se notifica a la parte invitada y se fija la audiencia de mediación, espacio en el que las partes, con el acompañamiento del mediador, buscan alcanzar una solución mediante el diálogo.
97 procesos atendidos en Loja durante 2026
Las cifras evidencian el alcance de este mecanismo. En lo que va de 2026, el CENARC Loja ha atendido 97 procesos, de los cuales 66 han concluido con acuerdo total, equivalente aproximadamente al 68 % de los casos atendidos.
Pedro Puertas, responsable del Centro de Análisis y Resolución de Conflictos de la UTPL, destaca la mediación como una alternativa efectiva para la solución de controversias y como una herramienta que contribuye a fortalecer una cultura basada en el diálogo y la construcción de paz.
A este trabajo se suma el respaldo institucional a los servicios jurídicos de la UTPL, cuya calidad ha sido reflejada en una calificación de acreditación de 99 sobre 100 ante la Defensoría Pública, indicador relacionado con el cumplimiento de estándares para la prestación de servicios jurídicos.
El costo de la mediación es de USD 25, lo que permite acceder a este mecanismo alternativo para la atención de conflictos susceptibles de ser resueltos mediante acuerdo.
Para conocer los requisitos y el procedimiento de acceso, los interesados pueden consultar la plataforma de servicios jurídicos de la UTPL: Servicios Jurídicos UTPL.
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Toque de queda en cuatro provincias de Ecuador se aplicará desde el 17 al 30 de septiembre
Un nuevo toque de queda se aplicará en Guayas, Manabí, Los Ríos y El Oro, provincias afectadas por la violencia criminal en Ecuador, anunció este viernes, 11 de septiembre de 2026, el ministro del Interior, John Reimberg, mientras continúa vigente el estado de excepción.
El funcionario precisó que esta medida se aplicará desde las 00:00 del 17 de septiembre hasta las 23:59 del 30 de septiembre de 2026, en el horario comprendido entre las 00:00 y las 05:00.
El toque de queda «será temporal, focalizado y acompañado de un amplio despliegue de seguridad. Esta medida responde a una necesidad concreta de seguridad», dijo Reimberg en su cuenta de X y advirtió que no habrá salvoconductos.
El anuncio se da un día después de que el presidente Daniel Noboa se reuniera con el Consejo de Seguridad para tratar nuevas acciones en contra de las organizaciones criminales en Ecuador.
Reimberg explicó que, durante ese tiempo, se intensificarán las operaciones «contra las estructuras criminales que pretenden sembrar el miedo y desafiar al Estado».
Por ello, el ministro señaló que se ejecutarán operaciones que requieren que quienes residen en las provincias mencionadas permanezcan en sus domicilios durante las horas establecidas.
«No es una medida contra los ciudadanos»
Tras remarcar que no se entregarán salvoconductos de ningún tipo, Reimberg precisó que en estos horarios únicamente podrán circular personal de primera respuesta, personal sanitario, personal para atención a emergencias, fiscales y abogados debidamente acreditados para audiencias de flagrancia.
En cuanto a medios de comunicación, únicamente podrán realizar coberturas debidamente identificados y siempre acompañando a las fuerzas del orden.
«No es una medida contra los ciudadanos, es para protegerlos», acotó Reimberg, al apelar a la «colaboración y comprensión» de los ecuatorianos.
Se trata del segundo toque de queda que aplicará el Gobierno en estas provincias en lo que va del año, en donde ya se ejecutó esta medida en abril pasado.
«Sabemos que estas medidas pueden generar inconvenientes, pero hoy tenemos una prioridad: proteger la vida de los ciudadanos y recuperar la tranquilidad», insistió.
«A las organizaciones criminales les decimos algo muy claro: El Estado no se va a detener. No vamos a retroceder. No habrá territorios del crimen organizado y sobre todo, no habrá impunidad. La seguridad de los ecuatorianos es nuestra prioridad y objetivo final». John Reimberg, ministro del Interior
«Juntos, como Bloque de Seguridad: Policía Nacional, Fuerzas Armadas, Ministerios del Interior y Defensa, así como nuestros aliados internacionales, vamos a ganar esta batalla», concluyó el Ministro.
La medida se anuncia dos días después de la visita a Ecuador del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, durante la cual ambos gobiernos anunciaron la continuidad de las operaciones conjuntas contra el crimen organizado.
Esta no es la primera vez que el Gobierno de Daniel Noboa dispone un toque de queda focalizado y temporal. En mayo de 2026, la misma medida se aplicó en nueve provincias y cuatro cantones. En esa ocasión, la restricción incluyó a Quito.
Como parte de la política de seguridad, en julio pasado, el presidente Noboa declaró la existencia de un conflicto armado interno, ofreciendo inmunidad a personal extranjero e indultos a policías, militares y civiles ecuatorianos.
A mediados de año también decretó un estado de excepción, que fue renovado el 14 de agosto y está vigente por 30 días desde esa fecha. Fuente: Vistazo
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A 25 años del 11-S: Las 10 transformaciones que reescribieron la seguridad mundial y su huella en Ecuador
¿Cuántas veces ha tenido que quitarse los zapatos al pasar los filtros de seguridad de un aeropuerto? Eso sucede porque desde el martes 11 de septiembre de 2001, todo cambió. “Gran parte de nuestra realidad actual se deriva directamente del 11-S”, lo recuerda Charles Homans, reportero político de The Times Magazine.
La reconfiguración de la seguridad que siguió a esos atentados no se detuvo en las fronteras de los Estados Unidos: sus efectos llegaron también a Ecuador y al resto de América Latina, donde se combinaron con problemas de seguridad, migración y narcotráfico ya existentes en la región.
A continuación, un repaso de 10 de las transformaciones globales que se desprendieron del 11-S y su vínculo en la realidad nacional y regional.
Estados Unidos reestructuró su seguridad interior en 2002 con la creación del Department of Homeland Security y la figura del Director of National Intelligence, en un esfuerzo por coordinar a sus agencias de inteligencia y evitar fallas como las que precedieron a los atentados.
- Repercusión en la región: La centralización se tradujo en un intercambio de inteligencia más estrecho y en la cooperación directa de agencias como la DEA y la CIA con los países andinos, incluido Ecuador, en el combate al narcotráfico y el control fronterizo
2. La «Guerra contra el Terrorismo»: Afganistán e Irak
Bajo la presidencia de George W. Bush, Estados Unidos invadió Afganistán en 2001 e Irak en 2003, y reorientó su política de seguridad nacional hacia la lucha antiterrorista durante las dos décadas siguientes.
- Repercusión en la región: Ese marco doctrinal —la «guerra contra el terror»— se trasladó al Plan Colombia, que dejó de ser una iniciativa antidrogas para convertirse en un respaldo militar directo contra organizaciones catalogadas como «narcoterroristas», entre ellas las FARC.
3. Expansión de la vigilancia masiva y el Patriot Act
El Congreso estadounidense aprobó el Patriot Act semanas después de los atentados, ampliando las facultades de vigilancia electrónica, intervención de comunicaciones e interceptación financiera del Estado.
- Repercusión en la región: Las nuevas reglas contra el lavado de activos -protocolos de «conozca a su cliente» y reportes obligatorios de transacciones sospechosas- encarecieron el envío de remesas hacia economías dolarizadas como la nuestra, una fuente de ingresos de la que dependen muchos miles de hogares.
4. El nuevo estándar de seguridad aeroportuaria (TSA)
En 2001 se creó la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), que impuso controles más exhaustivos, entre otros: revisión estricta de equipajes, restricciones a líquidos y escáneres corporales antes de cada vuelo.
- Repercusión en la región: Los controles migratorios y biométricos para viajar a Estados Unidos se volvieron más rigurosos, lo que modificó los trámites de visado e incentivó rutas migratorias ilegales para la diáspora ecuatoriana hacia ese país.
5. Guantánamo y el debate sobre «combatientes enemigos»
Estados Unidos abrió en enero de 2002 la prisión de la base naval de Guantánamo y creó la categoría legal de «combatiente enemigo» para detener sin cargos ni plazos definidos a sospechosos de terrorismo, originando tensión con el derecho internacional humanitario.
- Repercusión en la región: El precedente sirvió de referencia para que distintos gobiernos latinoamericanos usaran marcos legales de corte «antiterrorista» en la criminalización de la protesta social. Sucedió en el Ecuador y en países vecinos con la movilización indígena y sindical, siempre bajo el argumento de una amenaza a la seguridad del Estado.
6. Endurecimiento migratorio y blindaje fronterizo
La seguridad en fronteras pasó de ser un asunto aduanero a una cuestión de seguridad nacional, con bases de datos biométricas compartidas entre agencias y perfilamiento de viajeros.
- Repercusión en la región: En la región aparecieron políticas como la «seguridad democrática» de Colombia, que redefinió el conflicto interno bajo la clave del terrorismo y coincidió con un incremento de la asistencia militar de Washington: de un promedio de 260 millones de dólares anuales subió a 400 millones entre 2001 y 2016.
7. La primera invocación del Artículo 5 de la OTAN
El 12 de septiembre de 2001, la Organización del Tratado del Atlántico Norte invocó por primera vez en su historia la cláusula de defensa colectiva escrita en el Artículo 5, que llevó a varios de sus miembros a sumarse a la campaña militar en Afganistán.
- Repercusión en la región: La misma lógica de cooperación militar con Washington tuvo su expresión local en la base de Manta, un Puesto de Operaciones de Avanzada (FOL) para el monitoreo antinarcóticos. Su cierre en 2009 quedó consagrado en la Constitución de Montecristi, que prohibió expresamente las bases militares extranjeras en territorio ecuatoriano.
8. Estigmatización, sentimiento antimusulmán y securitización global
Los atentados motivaron la vigilancia diferenciada por origen, raza y religión, particularmente hacia comunidades musulmanas y de Medio Oriente, en aeropuertos, fronteras y sistemas financieros de Estados Unidos y Europa.
- Repercusión en la región: La misma lógica de perfilamiento se extendió a los migrantes latinoamericanos y a sus remesas dentro de los sistemas financiero y migratorio.
9. La modernización de la inteligencia estadounidense (DNI y NCTC)
Las fallas de coordinación identificadas tras el 11-S llevaron a la creación en 2004 del Centro Nacional Antiterrorista (NCTC) y de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, que centralizaron la recopilación de datos entre agencias.
- Repercusión en la región: El Comando Sur (SOUTHCOM) ganó peso como actor en la formulación de políticas de defensa para los países andinos y en la vigilancia de la frontera norte de Ecuador frente a riesgos transnacionales.
10. El actual debate sobre bases extranjeras
Veinticinco años después, la discusión sobre la presencia militar extranjera en el Ecuador ha vuelto al centro de la agenda nacional.
- Repercusión en la región y Ecuador: El 16 de noviembre de 2025, casi 14 millones de ecuatorianos rechazaron, con el 61% de votos, la eliminación de la prohibición constitucional a las bases militares extranjeras vigente desde 2008. A 25 años del 11-S, ese resultado confirma que la tensión entre soberanía y cooperación militar con Washington -uno de los legados de aquel día- sigue sin resolverse en el Ecuador. Fuente: Vistazo
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