Noticias Zamora
Cuidar el planeta es abrazar el futuro de nuestros hijos
Introducción
Hay abrazos que duran un instante y otros que trascienden generaciones. Cuando protegemos un bosque, limpiamos un río, reducimos la contaminación o defendemos el agua que da vida a nuestras comunidades, estamos realizando uno de los abrazos más grandes que puede ofrecer una sociedad: el abrazo silencioso de cuidar el futuro de sus hijos.
Con frecuencia hablamos del medio ambiente como si fuera un tema distante, reservado para científicos, gobiernos o grandes organizaciones internacionales. Sin embargo, la realidad es mucho más cercana y profunda. El medio ambiente está presente en cada respiración de un niño, en cada vaso de agua que bebe, en cada árbol que le brinda sombra, en cada alimento que llega a su mesa y en cada paisaje que alimenta sus sueños. La salud del planeta y el bienestar de la infancia están unidos por un vínculo inseparable.
Hoy la Tierra enfrenta desafíos que hace apenas unas décadas parecían impensables. El cambio climático, la contaminación de los océanos, la pérdida de bosques, el deshielo de los glaciares, la degradación de los ecosistemas y el agotamiento de los recursos naturales amenazan el equilibrio que sostiene la vida. Pero detrás de cada cifra, de cada informe científico y de cada advertencia ambiental, existen rostros humanos. Existen niños que respiran aire contaminado, que sufren las consecuencias de fenómenos climáticos extremos o que crecerán en un mundo condicionado por las decisiones que tomemos en el presente.
Por ello, cuidar el planeta no es únicamente una responsabilidad ecológica; es un acto de amor, de justicia y de esperanza. Es comprender que cada acción destinada a proteger la naturaleza representa una inversión en la salud, la seguridad y la felicidad de millones de niños.
En el Día Mundial del Medio Ambiente, la humanidad recibe una nueva oportunidad para reflexionar sobre el camino que está siguiendo. más que una fecha conmemorativa, este día nos invita a asumir un compromiso colectivo con la vida. Porque la verdadera pregunta no es qué planeta dejaremos a nuestros hijos mañana, sino qué estamos haciendo hoy para garantizarles un presente seguro y un futuro lleno de posibilidades.
Cuidar la naturaleza es cuidar a quienes más amamos
Cada 5 de junio, el mundo conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha que nos recuerda que la protección de la naturaleza no es una tarea opcional ni un compromiso para el mañana, sino una responsabilidad urgente del presente. Esta celebración fue establecida por la Organización de las Naciones Unidas en 1972, durante la histórica Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Humano, considerada el primer gran esfuerzo internacional para reconocer que el deterioro ambiental representa una amenaza directa para la calidad de vida de las personas y para el desarrollo de las futuras generaciones.
La primera celebración oficial tuvo lugar el 5 de junio de 1973 y, desde entonces, esta iniciativa se ha consolidado como el principal movimiento ambiental impulsado por las Naciones Unidas. A lo largo de las décadas, ha logrado movilizar a millones de personas en más de 150 países, convirtiéndose en una plataforma mundial para promover la conciencia ecológica y fomentar acciones concretas en favor de la restauración y conservación del planeta.
Su propósito fundamental ha sido sensibilizar a la sociedad sobre los desafíos ambientales que enfrenta la humanidad, desde la contaminación y la pérdida de biodiversidad hasta el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales. Asimismo, busca impulsar la participación ciudadana, fortalecer el compromiso de los gobiernos con políticas sostenibles y promover modelos de desarrollo capaces de armonizar el progreso económico con el respeto por los ecosistemas.
Más allá de una fecha conmemorativa, el Día Mundial del Medio Ambiente constituye una invitación permanente a reflexionar sobre el mundo que estamos construyendo hoy. En este sentido, su mensaje adquiere una relevancia especial cuando hablamos de la niñez. Los niños no son únicamente los herederos del planeta que dejaremos mañana; son quienes ya experimentan las consecuencias de nuestras decisiones presentes. La calidad del aire que respiran, el agua que consumen, los espacios verdes donde juegan y la estabilidad climática que condiciona su bienestar forman parte de una realidad que impacta directamente en su desarrollo. Cuidar el medio ambiente, por tanto, no es solo una acción en favor de la naturaleza: es una forma concreta de proteger a la infancia y de garantizar condiciones dignas para su crecimiento, salud y felicidad.
Lo que contaminamos hoy marca la vida de nuestros niños mañana
La contaminación ambiental ha dejado de ser una preocupación limitada a científicos y organismos internacionales para convertirse en una realidad que afecta la vida diaria de millones de personas. Desde la Revolución Industrial, el crecimiento económico y tecnológico ha estado acompañado por un aumento sostenido en el consumo de recursos naturales y la generación de residuos. Aunque este proceso ha traído importantes avances para la humanidad, también ha dejado una profunda huella sobre el planeta.
En la actualidad, la contaminación alcanza niveles alarmantes. Cada año, millones de toneladas de gases de efecto invernadero son liberadas a la atmósfera, mientras enormes cantidades de desechos terminan en ríos, océanos y suelos. Como consecuencia, el equilibrio natural de la Tierra se ha visto alterado, dando lugar a fenómenos cada vez más frecuentes e intensos, como sequías prolongadas, incendios forestales, tormentas severas, huracanes más destructivos y el acelerado derretimiento de glaciares. El aumento del nivel del mar y las variaciones extremas del clima son señales evidentes de un planeta sometido a una presión sin precedentes.
Los océanos tampoco han escapado a esta crisis. Millones de toneladas de plástico llegan a ellos cada año, afectando ecosistemas marinos enteros y poniendo en peligro la supervivencia de numerosas especies. A esto se suma la presencia creciente de microplásticos, pequeñas partículas que ya se encuentran en el agua, los alimentos e incluso en el organismo humano. Del mismo modo, muchas ciudades del mundo registran niveles de contaminación atmosférica superiores a los recomendados para la salud, exponiendo a millones de personas a sustancias nocivas de manera cotidiana.
Entre los principales responsables de esta problemática se encuentran los gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono (CO₂), generado principalmente por la quema de petróleo, carbón y gas natural. También destaca el metano (CH₄), producido por actividades agrícolas, ganaderas y vertederos de residuos, cuyo potencial de calentamiento es considerablemente superior al del CO₂. A ellos se suman los plásticos y microplásticos, los residuos industriales y químicos, los pesticidas, los metales pesados y las emisiones provenientes del transporte basado en combustibles fósiles.
Cuando se analizan las emisiones globales de gases contaminantes, países como China, Estados Unidos, India, Rusia y Japón figuran entre los mayores emisores debido a su gran actividad industrial, densidad poblacional o elevado consumo energético. Sin embargo, los niveles más críticos de contaminación del aire suelen registrarse en naciones como Bangladesh, Pakistán, India, e Irak, donde factores como la urbanización acelerada, el uso intensivo de combustibles fósiles, la quema de residuos y las limitaciones en la gestión ambiental agravan el problema.
Las consecuencias de esta realidad trascienden las estadísticas. La contaminación del aire, del agua y de los suelos está vinculada a enfermedades respiratorias, cardiovasculares y otros trastornos que provocan millones de muertes prematuras cada año. Sin embargo, quienes enfrentan los mayores riesgos son los sectores más vulnerables de la población, especialmente los niños. Su organismo aún se encuentra en desarrollo, por lo que la exposición a contaminantes puede afectar su salud física, su crecimiento y sus oportunidades de desarrollo.
Por ello, cuando hablamos de un planeta contaminado, no estamos hablando únicamente de ecosistemas degradados o de cifras ambientales preocupantes. Estamos hablando de la calidad de vida de millones de niños que hoy respiran aire contaminado, consumen agua amenazada por residuos tóxicos y crecerán en un mundo cada vez más afectado por el cambio climático. Cuidar el medio ambiente no es solo una obligación con las generaciones futuras; es una responsabilidad inmediata con quienes ya están aquí, viviendo las consecuencias de nuestras decisiones presentes.
La Tierra está enferma: sanarla es nuestra responsabilidad
La Tierra no está enojada. La Tierra está enferma. Y su fiebre no es un castigo divino ni un capricho del destino: es el síntoma visible de una herida profunda provocada por nuestras propias manos.
Hemos perforado su piel buscando riquezas que no nos llevaremos a la tumba. Hemos envenenado su sangre (los ríos) hasta volverlos silenciosos. Hemos incendiado sus pulmones (los bosques) y ahora nos preguntamos por qué nos falta el aire. Hemos quebrado su equilibrio y pretendemos seguir viviendo como si nada estuviera pasando.
¿En qué momento dejamos de escuchar el canto del agua? ¿En qué momento el verde dejó de ser sagrado y pasó a ser mercancía? ¿En qué instante el dinero se volvió más importante que la vida?
Mientras unos pocos acumulan, millones pierden. Pierden sus casas bajo el agua, pierden sus cosechas bajo el sol ardiente, pierden sus recuerdos entre el humo de los incendios. Y lo más doloroso es que quienes menos han contribuido a esta catástrofe son quienes pagan el precio más alto. La injusticia climática es la forma más cruel de violencia moderna.
La Tierra no necesita discursos vacíos ni promesas para el año 2050. Necesita decisiones valientes hoy. Necesita que dejemos de fingir que no pasa nada. Necesita que recordemos que no somos dueños de este planeta, somos sus hijos.
No heredamos la Tierra de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos. Y hoy estamos devolviendo ese préstamo roto, contaminado y enfermo.
Pero aún hay tiempo. Aún quedan ríos que pueden volver a cantar. Aún hay semillas esperando una mano que las cuide.
Aún hay generaciones que merecen un cielo limpio, agua pura y sombra donde descansar.
Callar ya no es neutralidad. Callar es complicidad.
Levantemos la voz por los que no tienen micrófonos. Defendamos el bosque que no puede hablar. Protejamos el agua que no puede huir. Cuidemos la Tierra porque es la única casa que tenemos.
Que nuestra generación no sea recordada como la que lo destruyó todo, sino como la que despertó a tiempo, la que eligió la vida sobre la codicia, la que sanó lo que parecía perdido.
La Tierra no nos está pidiendo favores. Nos está pidiendo respeto. Y nos está pidiendo que empecemos ahora.
El planeta necesita nuestras acciones, no nuestras excusas
A lo largo de la historia, la humanidad ha demostrado una extraordinaria capacidad para transformar su entorno. Gracias a la ciencia, la tecnología y la cooperación entre las sociedades, hemos sido capaces de superar desafíos que parecían imposibles. Esa misma capacidad de transformación es la que hoy necesitamos para enfrentar la crisis ambiental que amenaza el equilibrio del planeta y el bienestar de las generaciones presentes.
La contaminación y el cambio climático no son problemas inevitables ni destinos escritos de antemano. Son el resultado de decisiones humanas y, por lo tanto, también pueden ser corregidos mediante nuevas decisiones, más responsables y sostenibles. La solución no depende exclusivamente de los gobiernos, ni únicamente de las empresas o de los ciudadanos. Requiere el compromiso conjunto de todos los actores de la sociedad, conscientes de que cada acción, por pequeña que parezca, contribuye a construir un futuro más seguro y saludable.
Los gobiernos desempeñan un papel fundamental porque tienen la capacidad de impulsar cambios estructurales que beneficien a millones de personas. Entre sus principales responsabilidades se encuentra la promoción de fuentes de energía renovable, como la solar, la eólica y la hidráulica, capaces de reducir la dependencia de los combustibles fósiles y disminuir las emisiones de gases contaminantes. Asimismo, es indispensable fortalecer las leyes ambientales y garantizar su cumplimiento efectivo, evitando que intereses económicos de corto plazo prevalezcan sobre la protección de los recursos naturales.
De igual manera, los Estados deben impulsar sistemas de transporte público eficientes y sostenibles, reducir las emisiones provenientes de las actividades industriales, combatir la deforestación mediante programas permanentes de reforestación y conservación, mejorar los sistemas de gestión y reciclaje de residuos e invertir en educación ambiental desde las primeras etapas de la formación escolar. Una ciudadanía informada y consciente constituye una de las herramientas más poderosas para proteger el medio ambiente.
Sin embargo, los cambios verdaderamente profundos también nacen de las acciones cotidianas de las personas. Cada ciudadano tiene la posibilidad de contribuir a la construcción de un entorno más limpio y saludable. Reducir el uso de plásticos de un solo uso, ahorrar agua y energía eléctrica, optar por medios de transporte menos contaminantes, separar y reciclar los residuos, plantar árboles y proteger las áreas verdes son gestos que, multiplicados por millones de personas, generan impactos significativos.
Del mismo modo, adoptar hábitos de consumo responsables, evitar el desperdicio de alimentos y participar en iniciativas comunitarias de limpieza y conservación ambiental son formas concretas de ejercer una ciudadanía comprometida con el bienestar colectivo. La protección del planeta no comienza en grandes conferencias internacionales; comienza en los hogares, las escuelas, los barrios y las comunidades.
En este desafío, la educación ocupa un lugar privilegiado. Los niños que aprenden a respetar la naturaleza, a valorar el agua, a proteger los árboles y a comprender la importancia de los ecosistemas desarrollan una conciencia ambiental que puede acompañarlos durante toda la vida. Sin embargo, no podemos delegar toda la responsabilidad en ellos. Los adultos debemos ofrecer el ejemplo que esperamos ver reflejado en las nuevas generaciones.
La historia demuestra que las grandes transformaciones sociales han sido posibles cuando las personas decidieron actuar en lugar de permanecer indiferentes. Hoy enfrentamos una oportunidad similar. Tenemos el conocimiento científico, la tecnología y los recursos necesarios para reducir la contaminación y avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible. Lo que se necesita es voluntad política, compromiso ciudadano y la convicción de que proteger el planeta es también proteger la vida.
Porque cada árbol que se conserva, cada río que se recupera y cada acción que reduce la contaminación representa una inversión en el bienestar de millones de niños. Ellos no pueden esperar a que las soluciones lleguen dentro de varias décadas. Necesitan aire limpio, agua segura y ecosistemas saludables ahora. Por eso, cuando cuidamos el medio ambiente, no estamos realizando un favor a la naturaleza; estamos cumpliendo una responsabilidad ética con quienes hoy crecen, aprenden y sueñan en este planeta.
La transición que puede salvar millones de vidas
Cada época de la historia ha estado marcada por decisiones que definieron el destino de las generaciones siguientes. La Revolución Industrial transformó el mundo gracias al uso masivo de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural. Aquella energía impulsó el crecimiento económico, la expansión de las ciudades, el desarrollo tecnológico y el progreso de innumerables sociedades. Sin embargo, también dejó una pesada herencia ambiental que hoy se manifiesta en la contaminación, el calentamiento global y el deterioro de los ecosistemas.
Durante más de un siglo, gran parte de la energía utilizada para movilizar vehículos, generar electricidad, climatizar espacios y sostener la actividad industrial ha dependido de recursos fósiles. Aunque estos combustibles permitieron avances extraordinarios, también han sido responsables de una parte significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero que alteran el equilibrio climático del planeta.
Por ello, uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo consiste en acelerar la transición hacia fuentes de energía limpias y sostenibles. La naturaleza ofrece recursos renovables capaces de satisfacer las necesidades energéticas de la humanidad sin comprometer el futuro del planeta. El agua, el viento, la radiación solar y otras fuentes renovables representan una oportunidad histórica para construir un modelo de desarrollo más respetuoso con el medio ambiente y con las generaciones presentes y futuras.
Esta transición no debe entenderse únicamente como un cambio tecnológico, sino como una transformación ética y cultural. Implica reconocer que el progreso no puede seguir construyéndose a costa de la destrucción de los ecosistemas que sostienen la vida. Los gobiernos tienen la responsabilidad de liderar este proceso mediante políticas públicas visionarias que fomenten la inversión en energías renovables, impulsen la innovación tecnológica y reduzcan gradualmente la dependencia de los combustibles fósiles.
En este contexto, resulta especialmente importante avanzar hacia sistemas de transporte con bajas o nulas emisiones contaminantes. La industria automotriz mundial ya ha iniciado un proceso de transformación orientado hacia la movilidad eléctrica, y muchos países están desarrollando estrategias para reemplazar progresivamente los vehículos impulsados por combustibles fósiles. Aquellas naciones que cuentan con importantes fuentes de energía renovable tienen la oportunidad de acelerar este cambio y convertirlo en una herramienta efectiva para mejorar la calidad del aire y reducir el impacto ambiental.
La experiencia demuestra que las grandes obras de infraestructura energética construidas con visión de largo plazo pueden convertirse en motores de desarrollo sostenible. Las hidroeléctricas, por ejemplo, han permitido a numerosos países aprovechar recursos renovables para generar electricidad con menores niveles de emisiones contaminantes. Hoy corresponde dar un nuevo paso en esa dirección, fortaleciendo una matriz energética cada vez más limpia, eficiente y comprometida con la protección de la naturaleza.
Sin embargo, la transición energética por sí sola no será suficiente. También es necesario replantear la forma en que concebimos el desarrollo económico. Durante décadas, muchas regiones han basado parte de su crecimiento en actividades extractivas que, aunque generan ingresos a corto plazo, suelen provocar impactos ambientales difíciles de revertir. Frente a esta realidad, surge la necesidad de impulsar modelos alternativos capaces de generar bienestar sin destruir el patrimonio natural.
El turismo sostenible, el deporte, la cultura, la investigación científica y las actividades vinculadas a la conservación ambiental pueden convertirse en importantes motores de desarrollo para muchas comunidades. Cascadas, ríos de aguas cristalinas, bosques, montañas y paisajes naturales no deben ser vistos únicamente como recursos para explotar, sino como tesoros que pueden generar oportunidades económicas duraderas cuando son protegidos y gestionados de manera responsable.
Para lograrlo, el Estado y los gobiernos locales deben articular políticas públicas integrales, acompañadas de inversiones suficientes para fortalecer proyectos que promuevan el desarrollo sostenible, la conservación de la biodiversidad y la generación de empleo vinculado al aprovechamiento responsable de los recursos naturales. Una visión de futuro exige comprender que la riqueza de un territorio no depende únicamente de lo que se extrae de él, sino también de aquello que se preserva para las generaciones venideras.
Esta nueva mirada requiere valentía política, planificación estratégica y, sobre todo, sentido común. Continuar destruyendo los ecosistemas que nos proporcionan agua, alimentos, aire limpio y estabilidad climática es una contradicción que termina perjudicándonos a todos. No existe negocio rentable en un planeta enfermo, ni desarrollo posible en una sociedad que compromete los recursos de los que depende su propia supervivencia.
Hoy tenemos una oportunidad histórica de elegir un camino diferente. Podemos seguir aferrados a modelos que agotan los recursos naturales y profundizan la crisis ambiental, o podemos apostar por una transición energética y económica basada en la sostenibilidad, la innovación y el respeto por la vida. La verdadera pregunta no es qué planeta dejaremos a nuestros hijos, sino qué estamos haciendo hoy por los niños que ya viven en él.
Conclusión
Al final, la protección del medio ambiente no es únicamente una cuestión de árboles, ríos, océanos o especies en peligro. Es, sobre todo, una cuestión de amor, responsabilidad y humanidad. Cada decisión que tomamos respecto a la naturaleza tiene un impacto directo en la vida de quienes más dependen de nuestro compromiso: los niños.
Ellos no eligieron nacer en un mundo amenazado por la contaminación, el cambio climático o la pérdida de los ecosistemas. Sin embargo, serán quienes enfrenten las consecuencias de nuestra indiferencia o disfruten los frutos de nuestra responsabilidad. En nuestras manos está decidir qué legado queremos dejarles: un planeta agotado por la codicia y el descuido, o una Tierra viva, capaz de ofrecerles oportunidades, bienestar y esperanza.
La historia juzgará a nuestra generación no por las promesas que pronunciamos, sino por las acciones que emprendimos. Nos recordará por los bosques que protegimos o permitimos destruir, por los ríos que recuperamos o dejamos contaminar, por el aire que limpiamos o seguimos envenenando. Nos recordará, sobre todo, por la forma en que respondimos cuando comprendimos que el futuro de la infancia estaba íntimamente ligado al futuro del planeta.
Aún estamos a tiempo de cambiar el rumbo. Aún podemos elegir la responsabilidad sobre la indiferencia, la sostenibilidad sobre la destrucción y la vida sobre la comodidad pasajera. Cada árbol plantado, cada fuente de agua protegida, cada acción que reduzca la contaminación y cada decisión orientada al respeto por la naturaleza representan una semilla de esperanza para las generaciones que hoy crecen bajo nuestro cuidado. El momento de actuar no será mañana. El momento es ahora.
Nacionales
EXTRACTO
CITACIÓN A LOS USUARIOS CONOCIDOS O NO QUE SE CREAN CON DERECHO A LAS AGUAS PROVENIENTES DE LA(S) FUENTE(S) CAP-VZ4-QUEBRADA,CAP-G17-QUEBRADA,CAP-G16-QUEBRADA,CAP-G15-QUEBRADA,CAP-G13- QUEBRADA,CAP-G3-QUEBRADA,CAP-VZ3-QUEBRADA,CAP-VZ2-QUEBRADA,CAP-VZ1-QUEBRADA,CAP-G12-QUEBRADA,CAP-G11-QUEBRADA,CAP-G4- QUEBRADA,CAP-G2-QUEBRADA,CAP-G1-QUEBRADA UBICADA EN CAP-VZ4, PARROQUIA NUEVO QUITO, CANTÓN PAQUISHA, PROVINCIA DE ZAMORA CHINCHIPE, EL AGUA SERÁ UTILIZADA PARA USO Y/O APROVECHAMIENTO MINERÍA.
ACTOR(ES): AURELIANMENOR S.A.
MINISTERIO DE AMBIENTE Y ENERGÍA, DIRECCIÓN ZONAL 10.
Proceso Administrativo Nro DZ10-DZ10-2026-00031-AA. Fecha 15-07-2026 A las 10:20.
VISTOS: Avoco conocimiento del presente trámite administrativo en mi calidad de Autoridad Única del Agua a nivel desconcentrado. Ministerio de Ambiente y Energía.
En lo principal: Agréguese al expediente los documentos referentes a la Solicitud de Autorización de aprovechamiento de agua, presentada por AURELIANMENOR S.A. de 2026-07-15 10:20:05.198, en el mismo que solicita la Autorización de aprovechamiento de agua de MINERÍA, provenientes de la fuente, CAP-VZ4-QUEBRADA,CAP-G17-QUEBRADA,CAP-G16-QUEBRADA,CAP-G15-QUEBRADA,CAP-G13- QUEBRADA,CAP-G3-QUEBRADA,CAP-VZ3-QUEBRADA,CAP-VZ2-QUEBRADA,CAP-VZ1-QUEBRADA,CAP-G12-QUEBRADA,CAP-G11-QUEBRADA,CAP-G4- QUEBRADA,CAP-G2-QUEBRADA,CAP-G1-QUEBRADA ubicada en CAP-VZ4,
parroquia NUEVO QUITO, cantón PAQUISHA, provincia de ZAMORA CHINCHIPE. Con estos antecedentes en mi calidad de Autoridad Única del Agua a nivel desconcentrado, se DISPONE:
1.- Aceptar a trámite la solicitud de Autorización de aprovechamiento de agua MINERÍA, por haberse emitido el Certificado de Disponibilidad de Agua – CDA, en cumplimiento con Art. 23 de la Ley Orgánica de Recursos Hídricos Usos y Aprovechamiento del Agua y en concordancia con el Art. 107 del Reglamento General Aplicación a la ley, por lo expuesto se dispone el cumplimiento de las siguientes diligencias.
2.-Notifíquese a los señores MARIA AGUSTINA KITIAR TSASAM,JOSE DOMINGO GUALAN ABRIGO,PEDRO FRANCISCO CANGO,ENRIQUE GUALAN
GUALAN,GUILMER MEDARDO ESPINOSA GONZALEZ, en su domicilio señalado en la petición inicial; y a los usuarios desconocidos y presuntos mediante la fijación de carteles que contendrán un extracto de la solicitud y ésta providencia, los que permanecerán expuestos por diez días consecutivos en los parajes más concurridos CAP-VZ4 – NUEVO QUITO – PAQUISHA– ZAMORA CHINCHIPE, mediante comisión que le imparte al señor Teniente Político de la parroquia NUEVO QUITO, anunciar por la prensa tres publicaciones consecutivas.
3.- Finalizado el plazo de publicidad, se contarán diez días para que se puedan presentar adhesiones, oposiciones o proyectos alternativos en sobre cerrado, cumpliendo los mismos requisitos fijados en el numeral 1 del Art. 107 (procedimiento general).
4.- En caso de que el administrado no cumpla con lo dispuesto, esta Administración actuará de acuerdo a lo estipulado en el Artículo 212 del Código Orgánico Administrativo. 5.- Luego de cumplidas estas diligencias se designará un analista técnico/perito, quien realizará la inspección de rigor y emitirá su informe en atención a lo solicitado.
6.- Téngase en cuenta Casillero Judicial 0 , correo electrónico daniela.alvear@lundingold.com señalados para posteriores notificaciones y la autorización conferida a su abogado defensor de ser el caso AURELIANMENOR S.A. NOTIFIQUESE.-
DIRECTOR/A ZONAL DIRECCIÓN ZONAL 10
BYRON STALIN MEDINA PACHECO
Noticias Zamora
Salvador Quishpe cuestiona la falta de consulta previa ante proyecto hidroeléctrico en Yacuambi
El coordinador provincial del Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik, Salvador Quishpe, se pronunció sobre la preocupación expresada por comunidades del cantón Yacuambi frente al proyecto hidroeléctrico que se prevé desarrollar mediante el aprovechamiento del río Yacuchincari.
Durante una entrevista, Quishpe señaló que estuvo presente en una asamblea desarrollada en la parroquia Tutupali, donde escuchó las inquietudes de habitantes de la zona respecto al proyecto y sus posibles impactos y beneficios para la población.
Uno de los principales cuestionamientos planteados por el dirigente político fue la aplicación de los mecanismos de participación y consulta establecidos en la Constitución. Según manifestó, las comunidades deben contar con información suficiente y participar en los procesos relacionados con proyectos que puedan afectar sus territorios.
“La Constitución manda hacer la consulta previa, libre e informada. ¿Por qué no hacen eso? Hagan eso con las comunidades”, manifestó Quishpe durante la entrevista.
El coordinador provincial de Pachakutik aclaró que su pronunciamiento no implica una oposición automática a la construcción de proyectos hidroeléctricos, sino un pedido para que estos procesos se desarrollen dentro del marco constitucional y legal, con información transparente y participación comunitaria.
Quishpe también puso como referencia el proyecto hidroeléctrico Delsitanisagua, ubicado en la provincia de Zamora Chinchipe, para cuestionar el nivel de beneficios que, a su criterio, han recibido las poblaciones locales después de la etapa de construcción. Señaló que durante la ejecución de este tipo de obras puede generarse empleo temporal, pero planteó la necesidad de establecer mecanismos que permitan beneficios sostenibles para las comunidades y la provincia.
En este contexto, sostuvo que los proyectos relacionados con recursos naturales deben incorporar una visión de largo plazo y mecanismos que permitan que parte de los beneficios permanezca en los territorios donde se desarrollan.
“Si es que hay que aprovechar esos recursos, hagamos, pero hagamos en serio pensando en el beneficio de la gente en el futuro”, expresó.
Durante la entrevista también se abordó la experiencia de Quishpe como ex prefecto de Zamora Chinchipe. Al respecto, destacó su participación en procesos de organización de los gobiernos amazónicos y señaló que una de las acciones que considera relevantes fue la lucha por la aprobación de la Ley Especial Amazónica, normativa que, según explicó, permite canalizar recursos provenientes de actividades extractivas hacia proyectos de gobiernos autónomos descentralizados de la Amazonía.
Quishpe sostuvo que la ciudadanía debe mantener una actitud vigilante frente a la administración de los recursos y exigir que los derechos establecidos en la Constitución y las leyes sean respetados.
Asimismo, planteó la necesidad de superar una visión limitada de generación de empleo temporal y avanzar hacia mecanismos de participación económica de las poblaciones locales. En ese sentido, mencionó como una idea personal la posibilidad de que habitantes de la provincia puedan convertirse, en determinados proyectos, en accionistas o participantes directos de los beneficios económicos.
El pronunciamiento se produce en medio del debate generado en Yacuambi entre quienes consideran que la presencia de una empresa hidroeléctrica puede representar oportunidades de empleo, dinamización económica y ejecución de obras comunitarias, y quienes demandan mayor información, participación y garantías sobre los beneficios de largo plazo.
Quishpe insistió en que cualquier decisión sobre el proyecto debe considerar la participación de las comunidades y el cumplimiento de las disposiciones constitucionales aplicables, señalando que corresponde a las instituciones y a la empresa proporcionar información documentada sobre el proceso.
El debate queda así abierto entre las expectativas de desarrollo económico asociadas al proyecto hidroeléctrico y las demandas de las comunidades por participación, información y beneficios sostenibles para el territorio.
Noticias Zamora
Familia Márquez formaliza donación de 22.000 m² donde se ubica el Reloj Gigante de Zamora
Ante la Notaría Tercera del cantón Zamora, a cargo del notario Víctor Hugo León, se formalizó la firma de la Escritura Pública de Donación de un terreno de aproximadamente 22.000 metros cuadrados, ubicado en el barrio Bombuscaro, parroquia Zamora, donde se encuentra emplazado el emblemático Reloj Gigante, a favor del Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Zamora.
El acto contó con la presencia de Darío Emilio Márquez Hurtado, en representación de los herederos de la familia Márquez Hurtado, además, el alcalde de Zamora, Manuel González, y los concejales Franz Regalado y Wilmer Espinosa.
De acuerdo con la escritura pública, el inmueble registra un área de 22.007,02 m² y se encuentra inscrito en el Registro de la Propiedad del cantón Zamora. La donación se efectúa a título gratuito, puro y simple, y tiene como beneficiario al GAD Municipal de Zamora, que incorpora el inmueble a su patrimonio institucional.
El documento notarial establece que la propiedad fue adquirida por los donantes mediante adjudicación de derechos hereditarios correspondientes a los bienes dejados por quien en vida fue Luis Emilio Márquez Pacheco. Asimismo, la escritura señala que la donación responde a un interés público y busca consolidar jurídicamente un espacio emblemático de uso colectivo.
La cuantía del inmueble, conforme al avalúo municipal señalado en la escritura, asciende a USD 383.669.
Durante el acto, el alcalde Manuel González destacó la importancia de contar jurídicamente con el terreno y señaló que, a partir de esta formalización, el Municipio podrá avanzar en los estudios para un eventual puente de cristal en el sector del Reloj Gigante. Según manifestó, la administración municipal contempla incorporar recursos en un nuevo presupuesto para la contratación de dichos estudios.
Por su parte, Darío Emilio Márquez Hurtado manifestó que la donación se realiza en nombre de su familia y en cumplimiento de la voluntad de su padre, Luis Emilio Márquez Pacheco, quien, según expresó, mantuvo un profundo vínculo con la ciudad de Zamora y deseaba que estos terrenos fueran destinados al beneficio de la ciudadanía.
“Queremos entregar esta propiedad en beneficio de la ciudad y de los zamoranos”, expresó Márquez Hurtado, al señalar que la decisión familiar busca honrar la voluntad de su padre y contribuir al desarrollo de proyectos que beneficien a la comunidad.
Con la formalización de la escritura pública, el inmueble pasa a formar parte del patrimonio institucional del GAD Municipal de Zamora, conforme al procedimiento establecido en el instrumento notarial, quedando pendiente su correspondiente inscripción en el Registro de la Propiedad.
La donación constituye un acto de transferencia patrimonial de relevancia para el cantón, al consolidar jurídicamente la propiedad municipal del espacio donde se encuentra uno de los principales referentes turísticos y paisajísticos de la ciudad de Zamora.
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