Claudio Torres, director encargado del Centro de Estudios Históricos de Zamora Chinchipe, analizó desde una perspectiva académica e histórica los fundamentos y desafíos de la propuesta de creación de la universidad para la provincia.
Durante la conversación, Torres expuso que sus criterios buscan “abonar y aportar luces” al debate actual, aclarando que sus reflexiones no responden a posturas políticas ni a coyunturas recientes. Recordó que hace cuatro años ya había publicado en este mismo medio un artículo donde advertía varios aspectos que hoy considera necesario ratificar.
Las universidades nacen desde la sociedad civil
Torres recalcó que, históricamente, las universidades no surgieron por iniciativa de gobiernos o autoridades, sino de la sociedad civil, como ocurrió con las primeras instituciones de educación superior en Marruecos (siglo IX) y Bolonia, Italia (siglo XI). Su origen respondió a la necesidad de investigar, preservar y difundir conocimiento, esencia que se mantiene hasta hoy.
Explicó que la misión universitaria se sostiene en tres pilares fundamentales:
1. Docencia y formación profesional, dirigida a preparar profesionales competentes y necesarios para el territorio.
2. Investigación, entendida como el motor de la innovación, el desarrollo del conocimiento y la base de cualquier institución de educación superior.
3. Vinculación con la sociedad, transferencia de conocimientos orientada a resolver problemáticas económicas, sociales y ambientales.
La pertinencia de una universidad para Zamora Chinchipe
Torres destacó la importancia de priorizar una visión clara sobre el porqué y para qué debería crearse una universidad en la provincia. Indicó que la formación profesional debe responder a las necesidades reales del territorio, tal como lo hizo en su momento el Colegio San Francisco, creado para cubrir el déficit de docentes en la región.
Asimismo, señaló que cualquier propuesta académica debe estar acompañada de líneas de investigación pertinentes, citando ejemplos actuales de instituciones que investigan temas como la inseguridad, medicina, entorno social y ambiente, aportando data para la toma de decisiones públicas.
Una mirada técnica: diagnóstico, vocación territorial y sostenibilidad
El historiador señaló que cualquier iniciativa universitaria debe partir de un diagnóstico profundo que recoja la visión de la juventud zamorana y de diferentes sectores de la sociedad. Recordó los términos de referencia elaborados en 2002 por el CATIE, donde se definió que la riqueza ambiental y biodiversa de la provincia constituye una vocación natural para el desarrollo de carreras e investigaciones científicas especializadas.
Entre los puntos citados, se resaltó en aquel entonces:
• La urgencia de estudiar y valorizar la fauna y flora local.
• La prevención de la apropiación indebida de recursos genéticos por parte de compañías extranjeras.
• El potencial que tiene la región para generar aportes en salud, alimentación, farmacología y biotecnología.
• La necesidad de gestionar y conservar cuencas hidrográficas, mitigando riesgos de desastres naturales que históricamente han provocado pérdidas económicas significativas.
Torres enfatizó que estos lineamientos, establecidos hace más de dos décadas, siguen vigentes y deberían orientar el rumbo académico de cualquier institución de educación superior en Zamora Chinchipe.
Evitar improvisación y duplicidad académica
El historiador recordó que la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) impide la creación de carreras que compitan directamente con instituciones cercanas, por lo cual sería inviable implementar programas como Ingeniería Civil o Medicina tradicional. Sin embargo, destacó que sí existe un amplio campo para carreras especializadas, vinculadas a la biodiversidad, tecnologías emergentes, biomedicina natural y ciencias ambientales.
La universidad del futuro
Torres también subrayó que las universidades actuales operan bajo modelos híbridos y virtuales, lo que permite estudiar desde cualquier parte del mundo. Por ello, consideró que el debate local no debe centrarse exclusivamente en la infraestructura, sino en la filosofía institucional, sostenibilidad financiera, líneas de investigación, misión académica y pertinencia educativa.
Finalmente, Torres insistió en la urgencia de conformar una comisión diversa y técnica, integrada por jóvenes, profesionales locales, autoridades y sectores productivos, que permita elaborar un informe técnico propio, basado en la identidad, vocación y proyección de Zamora Chinchipe. También señaló que la experiencia nacional demuestra que proyectos universitarios impuestos sin considerar la realidad local tienden a fracasar, citando el caso de Yachay.
Concluyó afirmando que la academia debe nacer desde la comunidad y no desde intereses políticos coyunturales. “La universidad vive por la investigación, por la visión de futuro y por su compromiso con la sociedad”, puntualizó.





